Las diez grandes ciudades que aún no conozco

Los lugares que me encantaría conocer y aun no conozco son muchos más que diez. Tan sólo he recorrido una fracción del mundo y cada vez que aparece una nueva lista de lugares para visitar antes de morir o similares, me antojo de más y más lugares imperdibles. Pero hay ciertos lugares que siempre me han llamado la atención por su importancia cultural, los amigos que allá viven o muchas otras razones y que se destacan sobre la lista de los lugares que necesito conocer.

Tengo planeadas otras dos listas: los diez lugares que debo conocer, el cual incluirá sitios que no clasifican como ciudades, y las diez ciudades para regresar, que incluirá los sitios por donde o bien pasé demasiado rápido o bien merecen un regreso.

Marrakech, Morocco

Marrakech, Morocco (via Wikimedia Commons)

10. Marrakech, Marruecos

Spices Square – Plaza de las Especias, Marrakech, HDR

Spices Square – Plaza de las Especias, Marrakech, HDR (por Marc en Flickr)

Hace 6 meses Marrakech no estaba en mis planes, pero son de esos lugares que empecé a ver en los conteos de lugares para visitar y una amiga de Twitter pasó por allá y poco a poco vi viendo un lugar diferente que vale la pena ir a conocer.

Y lo que he venido viendo es una ciudad hermosa que se yergue en medio del desierto del Sáhara, mostrando una experiencia de vida diferente y atractiva.

Nepal - Kathmandu - Bodhnath

Nepal – Kathmandu – Bodhnath (via Wikimedia Commons)

9. Katmandú, Nepal

Kathmandu Durbar Square after 2nd Earthquake

Kathmandu Durbar Square after 2nd Earthquake (via Wikimedia Commons)

A principios de este año consideré ir a Katmandú, a raíz del terremoto y pensando si había algo para hacer allá durante la reconstrucción como en su momento lo consideré en Haití; pero la verdad no exploré mucho el plan y simplemente se fue pasando.

Finalmente no iré por ese motivo, pero esta ciudad al pie de los Himalayas, con su tradición budista y su historia es una experiencia diferente al otro tipo de ciudades que puedan figurar en esta lista.

Y, bueno, si alguien sabe de algo aún para hacer allá donde mis brazos o mi cabeza puedan ser útiles y no sólo mis deseos por conocer, entonces háganmelo saber.

Las Vegas Strip

Las Vegas Strip (por Wayne Hsieh en Flickr)

8. Paradise, Estados Unidos

New York New York, Las Vegas Hotel & Casino


New York New York, Las Vegas Hotel & Casino (por Cliff en Flickr)

Oficialmente Paradise no es una ciudad sino un territorio no incorporado del condado de Clark en Nevada, Estados Unidos. Pero la realidad es que en Paradise sí existe un conglomerado urbano, adjunto a la Ciudad de Las Vegas, conocido como Las Vegas Strip, y Las Vegas Strip son Las Vegas que nos espera a nosotros como turistas: Las Vegas de los Casinos y los espectáculos.

Bueno, porque Paradise es Las Vegas que me interesa conocer. No importa que yo no sea un tahúr, ni rumbero, ni eso, pero es algo que debo hacer alguna vez en mi vida.

[Esta ciudad aparece en mi conteo de 30 ciudades como la #23]

Seoul

Seoul (por Clint Sharp en Flickr)

7. Seúl, República de Corea

Seoul at Night

Seoul at Night (por David Simmer II en Flickr)

Haber estado en el terminal de tránsito internacional del aeropuerto de Incheon no cuenta porque ni siquiera atravesé inmigración y porque el aeropuerto queda en la isla de Incheon, que no es Seúl.

Hay otras varias metrópoles del sur y oriente de Asia que me gustaría conocer, pero me decando por Seúl y Singapur por ser países distintos y, en el caso de la capital coreana, por la tecnología que he empezado a admirar de ellos, por el Gangnam Style, por Pukka y por muchas otras cosas más que han venido despertando mi fascinación.

Bosphorus

View of the Boshporus from the Marmara Hotel, Taksim Square. (via Wikimedia Commons)

6. Estambul, Turquía

Hagia Sophia, Istanbul at dusk

Hagia Sophia, Istanbul at dusk (por David Spender en Flickr)

El punto donde Asia se encuentra con Europa. El Bósforo que une al Mar Negro con el Mediterraneo. Constantinopla o Bisancio; la Capital del Imperio Romano de Oriente y luego la ciudad más importante del Imperio Otomano y de la actual Turquía. El lugar donde los romanos construyeron una catedral a la santa sabiduría, convertida luego en mezquita.

Estambul no es sólo una ciudad con historia milenaria, sino un punto donde gran parte de la historia Europea se desarrolló dejando su impronta.

Singapore city night skyline from Marina Bay Sands

Singapore city night skyline from Marina Bay Sands (via Wikimedia Commons)

5. Singapur

Marina Bay Sands

Marina Bay Sands (via Pixabay)

Además de Seúl, hay varias metrópolis del sur y oriente asiático que me encantaría conocer. Ya tengo Bangkok y Tokio a mi haber, pero en la lista siguen Hong Kong, Shanghái, Taipei, Kuala Lumpur y, desde luego, Singapur.

Esta ciudad estado que creció como un centro de comercio y financiero frente a todo el tráfico marítimo entre el oriente asiático y Europa se yergue como una metropolis moderna sobre el mar muy cerca a las antípodas de mi natal Bogotá. Allá abajo, al otro lado del mundo. Envidiada por algunos por su baja tasa de criminalidad, temida por otros por haber logrado tales tasas a punta de una legislación penal draconiana, pero sin duda una ciudad interesante y, si no alcanzo a conocer a las demás metrópolis de la región, será con la que sin duda me conforme.

Charles Bridge, Prague

Charles Bridge, Prague (via Wikimedia Commons)

4. Praga, República Checa

Ginger and Fred

Ginger and Fred (vía Photographic walks)

Casi paso por Praga sin entonces saber qué me estaba perdiendo, incluyendo que esa ciudad era escenario de mi video favorito en esa época: Never Tear Us Appart de INXS. Desde entonces y tras haberme informado de qué fue lo que me perdí, me siento en deuda con esa ciudad. (los detalles aparecen en el link de abajo).

A orillas del río Moldava, Praga se ve una ciudad hermosa. Y los videos musicales y películas que retratan la ciudad sólo añaden más deseos de conocerla. Eso, y la deuda que tengo conmigo mismo, hacen que Praga esté en esta lista de ciudades que debo conocer.

[Esta ciudad aparece en mi conteo de 30 ciudades como la #27]

6937320837_8265dbb6b6_o

Tarde lluviosa en el Zócalo (por Carlos Adampol Galindo en Flickr)

3. Ciudad de México, México

Columna de la Independencia de México

Columna de la Independencia de México

La única vez que estuve en Ciudad de México fue haciendo escala entre Bogotá y San Francisco, y ni siquiera nos dejaron bajar del avión. Así que para cualquier efecto real nunca he estado en México.

Y México es de esas ciudades que debo conocer, así sea para no sentir envidia de todos mis amigos que sí han estado en México, comenzando por mi señora.

Una ciudad que contrasta lo colonial con lo moderno, y con la tradición prehispánica. La gran urbe latinoamericana.

Plaza de Armas

Plaza de Armas (por Pablo Andrés Rivero en Flickr)

2. Lima, Perú

Miraflores

Miraflores (por Neo-Kat en Flickr)

De Sudamérica hay muchos sitios que me gustaría conocer: Santiago, Buenos Aires, Río de Janeiro, etc. pero Lima tiene un lugar especial para mí.

Primero, se trata del Perú, y el Perú que quiero conocer no se limita a Lima sino que incluye a Cusco, Machu Pichu y el resto de los Andes cuya entrada es Lima, pero Lima es más que la entrada al Perú (viajando por aire), sino que es la gran capital de la Sudamérica hispánica, con toda la historia que ello conlleva, y la metrópolis moderna en la que se ha venido convirtiendo. Lima tiene muchas de las cosas que puedo disfrutar de una ciudad incluyendo el mar ahí al lado.

[Esta ciudad aparece en mi conteo de 30 ciudades como la #3]

Menciones de honor

No clasificaron entre las diez primeras, pero están en mi lista corta de ciudades que quiero conocer, sin ningún orden en particular: Santiago de Chile, Buenos Aires, Río de Janeiro, Shanghái, Hong Kong, Dubái, Alejandría, Jerusalén, Oia (Santorini) y Moscú.

City of London skyline from London City Hall

City of London skyline from London City Hall

1. Londres, Reino Unido

Big Ben y London Eye

Big Ben y London Eye (via Pexels)

Es la principal ciudad de Europa occidental en la cual nunca he estado, y una ciudad donde viven o han vivido muchos de mis amigos del colegio, la universidad, mi familia, etc. Casi que soy la única persona de mi entorno cercano que nunca ha estado en Londres.

Pero no es solo por ese tipo de envidia que quiero conocer Londres. Londres es una ciudad con historia, con sitios emblemáticos como el Museo Británico, lugares de interés literario, la gran ciudad moderna que se yergue sobre la ciudad histórica. El puente de la torre, el London Eye, la Catedral de San Pablo, los palacios de Buckingham, Westminster, ese estado feudal que perdura dentro de la gran urbe llamado la Ciudad de Londres, la tumba de Marx, el Museo Británico, las plazas de Trafalgar y Picadilli, el observatorio de Greenwich, los buses rojos, el Támesis.

Y sí. la envidia. (Y la gente que aún está allá.)

[Esta ciudad aparece en mi conteo de 30 ciudades como la #1]

Glosario de etiquetas y otros términos

Cada vez que usamos una etiqueta para describir quienes somos y quienes y cómo son con quienes interactuamos existen dos problemas principales: 1) el encasillamiento y 2) el equívoco.

El encasillamiento consiste en reducir a la persona etiquetada a que su todo se reduce a esa etiqueta. Si digo que soy colombiano, entonces se supone que debo bailar salsa bien y ser un gran rebuscador, aunque algo desordenado e impuntual. La, verdad, sólo estoy haciendo alusión a mi estado legal y (en mi caso coincide) a mi auto-identificación nacional.

El equívoco cosiste cuando dos interlocutores (o una sola persona en dos instancias diferentes) usan diferentes definiciones o acepciones. En algunos casos son acepciones comúnmente aceptadas, pero en algunos casos son también usos personales que se salen de lo que los demás entienden por un término. Por ello, en muchas obras académicas es importante el glosario. El glosario indica lo que el autor entiende por un término que procurará usar consistentemente en su obra.

Cuando los términos hacen alusión a un pensamiento político, las etiquetas también pueden ser interpretadas como descriptoras de una opinión o como descriptoras de una causa. Yo puedo creer que la sociedad (o un sector de la sociedad) estaría mejor si se gobernara desde cierta ideología, pero no actúo en ese sentido, no necesariamente por apatía, sino porque prefiero dedicar mis esfuerzos a otro tipo de causas; o porque reconozco que mi opinión puede estar equivocada y prefiero no comprometerme con un posible error.

Así que aquí intentaré un glosario sobre cómo suelo usar o entender ciertos términos.

agnóstico, -a adj., 1) persona que cree que no es posible el conocimiento práctico definitivo en un área del saber, sobre todo cuando se aplica a fenómenos supernaturales y, en particular, a la existencia de un dios o dioses (u t c s). Este agnosticismo podría ser “en principio temporal” (no podemos responder con el conocimiento actual) o “en principio permanente” (no será posible responder porque la pregunta es elusiva por naturaleza). 2) persona que no tiene una posición definida sobre un tema, sobre todo cuando se aplica a fenómenos supernaturales y, en particular, a la existencia de un dios o dioses; o que expresa una duda sobre su propia opinión (u t c s). Este agnosticismo puede ser transitorio (p. ej. una crisis de fe) o conclusivo.

Nota: la acepción 1 es la que se considera normalmente cono agnosticismo fuerte y la acepción 2 es el agnosticismo débil. Otros usos que evito pero que encuentro:

3) persona que no cree en la existencia de dios o dioses pero no se asume como ateo por el estigma que tiene esa palabra, o porque no reconoce la acepción 2 de la misma (u t c s). 4) la creencia de que la existencia de dios es comparable o igualmente probable a la no existencia de dios (u t c s). 5) usada en frases como “todos somos agnósticos”, quien no puede tener un certeza absoluta (en contraste con conocimiento práctico) en algún tema (u t c s). 6) persona que no se compromete con una postura ideológica (u t c s). 7) ignorante.

anarquista adj. 1) persona que cree que la existencia de un estado limita la deseable libertad de las personas (u t c s).

Lo que el anarquista entiende por libertad da lugar a dos corrientes principales:

anarco-capitalista 2) adj. anarquista que cree que las personas son agentes libres que pueden tomar decisiones sobre sus propiedades en busqueda de su mejor bienestar (u t c s).

anarco-socialista 3) adj. anarquista que cree que las personas son seres sociales quienes son libres cuando se eliminan las dependencias causadas por la desigualdad y a través del consenso pueden buscar su mejor bienestar (u t c s).

ateo, -a s., 1) persona que está convencida de que no existen dioses. 2) persona que no está convencida que existan dioses y por ende asume que no existen o, en general, no incorpora pensamientos o actos teístas en su vida. 3) básicamente lo mismo que las acepciones 1 o 2 pero en particular con respecto a la idea de un solo dios personal. 4) persona que si bien reconoce la probable existencia de un ser superior (o seres superiores), no considera esta existencia como relevante y vive como si no existiera.

Nota: la acepción 1 corresponde al ateísmo fuerte, y la acepción 2 al también llamado ateísmo débil. Otros usos que evito pero que encuentro:

5) persona que no pertenece a ninguna religión organizada ni expresa rituales de tipo religioso. 6) persona inmoral. 7) persona que sabe (cree) que Dios existe pero lo niega. 8) cualquier cosa que no sea una persona que cree en la existencia de Dios o dioses.

ciencia (ciencias naturales) s. (s. pl.) 1) método por el cual se adquiere conocimiento práctico, basado generalmente en el pragmatismo, evidencialismo y el materialismo metodológico. 2) el cuerpo de conocimientos adquiridos por el método científico. 3) la práctica de la ciencia. 4) (poco usado), el conocimiento adquirido por métodos prácticos en contraste con la sapiencia o sabiduría, el cual es el conocimiento adquirido por la reflexión interna o la revelación.
ciencias sociales s. pl. 1) el estudio que busca dar respuesta a problemas humanos y de sociedad. 2) La acepción 1, pero en particular cuando los problemas no pueden ser resueltos utilizando la metodología de las ciencias naturales (acepción 1 de ciencia).

Nota de traductor: generalmente cuando veo estos conceptos en inglés, la palabra science se reserva normalmente para las ciencias naturales mientras que las ciencias sociales se conocen como social studies. En ese sentido, mientras en español suelo distinguir ciencias naturales de ciencias sociales, en inglés distingo entre science y social studies.

deísta adj. 1) persona que cree que debe existir un ser superior, generalmente un dios creador, pero que este ser superior no es relevante en nuestra vida diaria (u t c s).
feminista adj. 1) persona que ante la observación de que las mujeres sufren de algún tipo de discriminación, propone o trabaja para reducir, eliminar o compensar tal discriminación (u t c s). 2) persona que se adhiere a la teoría feminista o alguna de sus formas (u t c s).

3) teoría ~ s. marco conceptual en las ciencias sociales (véase teoría en ciencias sociales) que propone que la sociedad actual está dominada por un sistema autoperpetuable denominado patriarcado, que fomenta divisiones de roles entre lo masculino y lo femenino en detrimento de las libertades individuales.

humanismo s. 1) corriente filosófica que propone que los problemas humanos deben resolverse desde el conocimiento humano en contraste con las respuestas reveladas de una religión. 2) corriente filosófica, social o política, que propone que el ser humano (y cada ser humano) es el fin último de cualquier acción moral.
liberal adj. 1) en el sentido más general, persona que cree que el estado debe estar al servicio de la ciudadanía sin injerencias que favorezcan a un grupo privilegiado en particular sobre el resto de la población (u t c s). 2) en economía: persona que favorece el libre mercado dentro del cual el estado establece, por mucho, un papel regulador limitado (u t c s).

3) s. pastel, generalmente una cuca o un brazo de reina, tinturado con anilina roja.

Nota: los siguientes usos los he visto pero no los uso.

adj. 4) progresista (u t c s). 5) socialista (u t c s). 6) en economía: persona que favorece la intervención del estado sobre los mercados para garantizar la redistribución de la riqueza (u t c s).

libertarianismo s. 1) ideología política que propone que el estado es un agente que no agrega valor y que toda intervención estatal penaliza a la economía evitando la libre interacción entre los agentes particulares. (contraste con socialismo; véase también anarco-capitalismo).
machista adj. 1) persona que cree que el varón es o debe ser superior a la mujer (u t c s) [véase más extenso en my tumblr].
matriarcado s. 1) sistema político en el que formalmente se establece que las posiciones de poder deben ser ocupadas por mujeres. 2) organización social en la cual normalmente se reconoce ante la vida pública como cabeza y representante de un hogar o una familia a la mujer de mayor jerarquía. 3) organización familiar en la cual la voluntad de la mujer de mayor jerarquía se impone generalmente como decisión final.
patriarcado s. 1) sistema político en el que formalmente se establece que las posiciones de poder deben ser ocupadas por varones. 2) organización social en la cual normalmente se reconoce ante la vida pública como cabeza y representante de un hogar o una familia al varón de mayor jerarquía. 3) organización familiar en la cual la voluntad del varón de mayor jerarquía se impone generalmente como decisión final.

Nótese que en muchas sociedades se evidencia un matriarcado familiar y un patriarcado social donde claramente la mujer es la jefe del hogar pero ante la vida pública el varón es reconocido como la cabeza de la familia.

No lo uso pero es una definición común:

4) sistema social en el cual se impone una división de roles que perpetúa el concepto de que en la vida pública el varón es reconocido antes que la mujer.

progresista adj. 1) persona que trabaja progresivamente hacia un ideal socialista o comunista, en contraste con un revolucionario. 2) persona que persigue el progreso integral del individuo en un ambiente de igualdad, libertad y justicia.
pseudociencia s. 1) conjunto de ideas que pretende ser una ciencia natural, pero que falla en la rigurosidad del método, en muchas ocasiones negando el que método científico sea adecuado para entender el orden natural.

Nota: no me interesa aquí definir el debate de si economía o psicología son ciencias naturales, ciencias sociales o pseudociencias.

religión s. 1) sistema de creencias que abarca ideas sobre el significado de la vida, propósito, origen del mundo, usualmente conteniendo (a) la idea de que existe al menos un ser superior sobrenatural, (b) la idea de que las personas podemos trascender la muerte física (p. ej. dualismo cuerpo-alma); así como un conjunto de rituales para reconocer la existencia del ser superior, obtener favores del mismo o afectar nuestra trascendencia. 2) el conjunto de las religiones.

~ organizada 3) sistema de creencias religiosas que han sido formalizadas y posee una jerarquía de personas que la sustentan, promueven o perpetúan.

secular adj. 1) institución o idea que no es religiosa. 2) institución o idea que parte del principio de separación entre el estado y la religión. 3) institución o idea que se contrapone a una institución o idea afín de origen religioso.
secularismo s. 1) corriente filosófica que propone que el estado y la política debe mantenerse separado de las creencias e instituciones religiosas (iglesia). Usualmente esta separación es en dos vías: ni las iglesias deciden sobre el funcionamiento del estado ni el estado interviene en el funcionamiento interno de las iglesias. 2) la creencia de que el estado debe estar completamente libre de cualquier manifestación religiosa.
socialismo s. 1) ideología política que propone que los agentes particulares (personas) tienen la tendencia a concentrar la riqueza y que es papel del estado intervenir para controlar, regular y redistribuir tal riqueza. (contraste con libertarianismo; véase también anarco-socialismo).
teoría s. 1) en ciencias naturales: conjunto de explicaciones falsables (hipótesis) que han sido repetidamente puestas a prueba mostrando que sus predicciones son consistentemente acertadas y, como tales, se utilizan como base para continuar adquiriendo más conocimiento. p. ej. la teoría de la gravedad, la teoría de los gérmenes. 2) en ciencias sociales: marco conceptual por medio del cual puede analizarse un fenómeno social o humano. p. ej. teoría de las ventanas rotas, teoría interseccional. 3) en lenguaje coloquial: conjetura.

Ahora, si crees que alguna de mis definiciones es errónea, ahí está la sección de comentarios.

Sobre medicina alternativa

Tim Minchin on Alternative Medicine

«Por definición, la medicina alternativa o bien no se ha probado que funciona o bien se ha probado que no funciona. ¿Sabes cómo se le dice a la medicina alternativa que funciona? “medicina”»

fragmento del poema Storm, por Tim Minchin.

Tal vez todos hemos escuchado historias, y hasta tenemos una propia, de un familiar enfermo que pasó por todos los doctores y siguió varios tratamientos farmacológicos y no mejoraba, pero llegó al médico alternativo Pepito y las dolencias terminaron sin necesidad de seguir tomando fármacos.

Hay otras historias que no escuchamos: el familiar que intentó de todo con la medicina convencional y de todo con la medicina alternativa y no mejoró con ninguna. O el familiar que fue curado con sólo medicina convencional. O el que después de buscar curas mágicas fue a donde un MD titulado que le recetó un fármaco y un estilo de vida que sí lo curó. No los escuchamos no porque no pasen, sino porque no son buenas historias. Enfermarse, ir al médico, que te recete unas pastas y unas recomendaciones sobre tu estilo de vida y curarse es tan normal que ni siquiera es una historia. Enfermarse muy gravemente y que los doctores no encuentren una cura también es normal y tampoco es una historia.

Las historias personales que contamos. Las que vemos en los noticieros de la televisión o en la prensa. Las que leemos en libros. Las que compartimos en Facebook y Twitter, etc. son las historias no ordinarias. Son las excepciones a la normalidad.

Pero hay otros dos aspectos detrás de la evidencia anecdótica sobre nuestro familiar que fue curado por la medicina alernativa cuando los doctores no pudieron.

Uno es entender que nuestro cuerpo es un todo. En esta historia, cuando el doctor alternativo llega, ya hay procesos curativos en curso. Muchos de esos procesos no son inmediatos. Toman tiempo y cuando el doctor alternativo llega al paciente, aunque suspenda los fármacos el tratamiento viejo sigue en el sistema terminando de curar al paciente. Todos los tratamientos acumulados contribuyeron al desarrollo y desenlace de la enfermedad y no sólo el último tratamiento alternativo.

El otro factor tiene que ver más con las personas que con el tipo de medicina involucrado.

Y está el efecto placebo.

El efecto placebo, y su contra parte, el efecto nocebo, nos muestra que podemos curarnos o enfermarnos si creemos que algo nos está ayudando a curarnos o enfermarnos. Y no se trata sólo de que creamos estar mejorando o desmejorando, sino que se han medido cambios reales en la salud de un paciente (no sólo en sus síntomas) como efecto de lo que el paciente cree sobre su propio tratamiento.

Se han hecho varios estudios sobre el efecto placebo y el efecto nocebo. No sé si exista ya un consenso sobre qué lo causa pero aquí presento una conjetura.

Nuestro cuerpo tiene varios mecanismos para repararse a sí mismo y combatir las enfermedades. Si nos cortamos un dedo, pronto la hemorragia para mientras se forma una costra, varios días después la costra se cae revelando nueva piel. Meses después por mucho se notará un ligero cambio en el tono de la piel. Nuestro cuerpo repara los huesos. Nuestro cuerpo combate enfermedades infecciosas e intenta aislar toxinas que nos hacen daño. Nuestro cuerpo no es infalible pero tiene sus propios mecanismos y funcionan. Con enfermedades como la gripe estacionaria y accidentes leves, el cuerpo regularmente se cura a sí mismo sin problemas.

Kudus en estado de alertaNuestro cuerpo también tiene dos modos de operar. Uno es cuando estamos tranquilos en nuestra vida diaria, preocupados por estar felices o hacer nuestras faenas. Pero cuando se nos presenta una situación de peligro inminente, se produce una descarga de adrenalina. Nuestro cuerpo se prepara para luchar o huir. Las funciones corporales que no son necesarias para salvaguardar nuestro cuerpo ante el peligro inminente pasan a segundo plano, por ejemplo, la digestión. En este estado prevenir una hemorragia es más importante que combatir una infección. Cuando el peligro se conjura, el cuerpo debe normalizarse. De nuevo se retoma a las funciones vitales normales como digerir nuestros alimentos o combatir nuestras dolencias. Hay un tercer estado: un estado de alerta ante el peligro, donde el cuerpo está en un estado intermedio entre la normalidad y la crisis: ante la expectativa de si tiene que luchar o huír, o si ya puede relajarse nuevamente.

Este estado intermedio, cuando se prolonga indefinidamente, es lo que conocemos como stress. Las preocupaciones sobre nuestra vida diaria: el trabajo, el dinero, nuestra salud, nos mantienen en un estado en el que el cuerpo no funciona a plena normalidad. Nuestro sistema inmunológico y otros mecanismos de reparación del cuerpo no funcionan correctamente. Nuestra digestión se compromete. Nuestra presión sanguínea se mantiene anormalmente alta. Nuestra mente afecta a nuestro cuerpo.

El estrés no sólo enferma, sino que también compromete nuestra capacidad de sanar. Muchas veces unas gotas de agua, o una pastilla de excipientes: un placebo, pueden ser suficientes para relajarnos lo suficiente para que nuestro cuerpo haga su trabajo de repararse a sí mismo. Lo único que necesitamos es que nuestra mente crea que eso sí es una cura.

Independientemente de los tratamientos acumulados, es posible que un tratamiento homeopático sí haya curado a varias personas, no porque sea más efectivo, sino porque la persona sí creyó que esos frasquitos de sólo agua que cuestan miles de pesos y de los que sólo se toman unas pocas gotas, y esos granulitos de sacarosa, tenían el remedio para su mal; a diferencia de esos fármacos de laboratorio llenos de advertencias sobre efectos secundarios y contraindicaciones.

Pero, a pesar de todo mi escepticismo frente a las medicinas alternativas, hay una razón por la cual hallo mérito ir a dónde un médico alternativo, sobre un médico convencional. (Ojo, hablo de un MD alternativo, no de un charlatán sin título.)

Por encima de la calidad y la eficacia comprobada de los medicamentos farmacológicos y los tratamientos de la medicina convencional, existe un sistema de administración de salud. Un médico convencional, que trabaja para una EPS o un seguro, debe atender pacientes bajo un sistema de producción en masa: tiene veinte minutos para ver el paciente, completar (o hacer) la historia, preguntarle sus dolencias y ordenar exámenes y recetar. No tiene el tiempo suficiente para conocer al paciente y su historial, indagar por síntomas secundarios y establecer un diagnóstico preciso. En muchas ocasiones no tiene la libertad de ordenar un examen específico para descartar un posible problema si no puede justificar plenamente que el problema sí es relevante, porque ese examen lo tiene que asumir el seguro médico. El médico no siempre tiene la capacidad de recetar el tratamiento más adecuado (o abstenerse de recetar), teniendo en cuenta antecedentes, porque ni tiene tiempo para tener en cuenta todos los antecedentes, ni el seguro cubre todos los posibles medicamentos. El seguro puede sancionar a un médico que se toma con un paciente más tiempo del asignado, que ordena exámenes de más o que receta medicamentos caros.

En países como Colombia, para que un médico alternativo pueda ejercer legalmente debe tener un título en medicina y tener vigente su licencia médica. Por ello un médico alternativo suficientemente serio (sí, es discutible si es serio y se dedica a la medicina alternativa), sabe que si suspende o no administra un tratamiento convencional probado con un paciente en crisis y este empeora o muere, puede perder su licencia y enfrentar cargos penales. Por ende, el médico alternativo sólo entrará con sus tratamientos alternativos una vez conjurada la crisis o como complemento al tratamiento convencional.

Pero la otra ventaja que tienen los médicos alternativos, aún los que trabajan dentro de seguros, es que tienen tiempo para conocer al paciente: una gran ventaja que el médico convencional de seguro no tiene. Conocer al paciente le permite también tener un mejor criterio para ajustar un tratamiento convencional: ajustar las dosis, prever efectos secundarios, recomendar un mejor estilo de vida. Tiene tiempo para desarrollar un vínculo de confianza con el paciente que ayuda a bajar el estrés y a creer en su tratamiento.

Más que el tipo de medicina, entre convencional y alternativa, es el sistema donde estos tratamientos se administran.

Siendo así, tal vez la solución no está en que podamos ir a un médico alternativo, sino en contar con un médico serio que tenga tiempo para conocerme como paciente y me genere la confianza suficiente sobre un tratamiento.

Y la otra gran ventaja que tiene el médico alternativo, es nuestro propio sesgo. Si un médico alternativo no nos curó, será parte de los muchos médicos convencionales y alternativos que no nos curaron. Si mi cuerpo finalmente se curó a sí mismo después de ver a un médico alternativo, le contaremos a amigos y familiares cómo la medicina alternativa me curó donde la medicina convencional no pudo.

En su poema Storm, Tim Minchin no sólo nos expone todo lo que el ve como basura en la nueva era y la medicina alternativa y demás: al final admite admiración por Storm, su forma de ser y de pensar y por el diálogo interesante que suscitó.

Olor a río

Las fotos que tengo sobre elefantes y la balsa de bambú fueron en el río Taeng, uno de los principales afluentes del río Ping.

Ríos Taeng, Ping y Chao Phraya.

Ríos Taeng, Ping y Chao Phraya.

El río Ping pasaba al lado del hotel donde me hospedé en Chiang Mai. Más abajo el Ping se une al río Nan para formar el río Chao Phraya, o río de los reyes, esa gran arteria fluvial que atraviesa a Bangkok donde se divide en diversos canales de irrigación y navegación. Así que gran parte de mi estadía en Tailandia ocurrió sobre ese sistema fluvial.

A veces pareciera que Colombia no es una nación de ríos. Nuestro territorio esta surcado por innumerables ríos. Varios de ellos posiblemente más caudalosos que el majestuoso Chao Phraya, y en el litoral pacífico y en el suroriente colombiano los ríos son el principal medio de transporte y subsistencia. Pero el grueso de la población colombiana vive en los altiplanos y valles andinos y el litoral caribe cerca a los ríos pero sin integrarlos plenamente.

Posiblemente mi perspectiva esté sesgada por mi experiencia como bogotano que tan sólo ocasionalmente ha visitado a ciudades como Cali, Medellín y Barranquilla.

Uno de cada cinco colombianos vive en la cuenca del río Bogotá. Pero no viven el río. El río se ha convertido apenas en ese necesario pero incómodo desagüe. De niño crecí creyendo que caño era más afín a alcantarilla que a los incómodos ríos que atraviesan la ciudad son sólo desagües tributarios del desagüe mayor: el río Bogotá.

Los ríos Cali y Medellín parecen tener un poco mejor suerte pero la ciudades no viven alrededor del río sino que estos son rajas en medio de la ciudad y en Barranquilla el Magdalena es el puerto, no la arteria, mientras que todos los arroyos secos que atraviesan la ciudad los pavimentaron y los llamaron “calles”. Tal vez porque Barranquilla al margen del Magdalena y no alrededor del mismo.

El tipo de vida alrededor del río que vi en Bangkok no la puedo imaginar en Colombia. Por aquí el referente más cercano que tengo es el de Guayaquil. Otros sitios que conozco pueden incluir Viena y su Danubio (y por películas otra ciudades alrededor del Danubio), París y su Sena o Estocolmo y sus lagos. Puedo presumir si Londres y su Támesis.

Reflexiono sobre esto a partir de algunas críticas que leo sobre la propuesta ambiental de Enrique Peñalosa respecto a Bogotá y sus ríos sin haberla leído directamente ni haber averiguado la de los otros candidatos.

La idea parece ser acercar a la ciudad a sus ríos y humedales mediante la construcción de parques recreativos y el saneamiento del río. Parafraseando un poco a Miguel Olaya, convertir a los ríos y humedales en prístinos espejos de agua al rededor de los cuales se construyen parques de cemento para que los bogotanos podamos ir a ver nuestro río.

La otra opciórecuperar los ríos no pensando en la gente sino buscando restablecer su ecología original. Llevado a un extremo es divorciar aún más al bogotano de su río con el fin de que el bogotano no termine de arruinar el río, estableciendo un parque ecológico (no recreativo) alrededor del curso de agua.

Igual no somos una nación de ríos y tal vez no valga la pena pretender que los bogotanos lo seamos. Por románticos que sean el Sena o el Danubio en medio de París o Viena. Por interesante que pueda se ver actividad humana volcada sobre un río como el Chao Phraya o por bonito que haya quedado el malecón de Guayaquil, por pintoresco que sea ver pescadores de caña en los canales de Estocolmo o en el río Ping en Chiang Mai, el río Bogotá y la dinámica demográfica de la ciudad no dan para ello y la recuperación ecológica tiene mayor sentido.

Un río que no huela a alcantarilla pero que sí huela a río.

Un pez viendo el agua

Wat Suan Dok

Wat Suan Dok, primer templo visitado y un dejavu a los templos japoneses con un feeling de templo católico.

Puedo ver un contraste en la forma como se vive el budismo en Tailandia frente a lo que vi en Japón; pero dado que no investigué a fondo, probablemente mi percepción esté bastante desfasada de la realidad.

Crecí en un país mayoritariamente católico, cuando aún el catolicismo era la religión oficial y había un concordato con la Santa Sede. En ese sentido, por lo general se daba por contado que tu vecino o el extraño en la calle era católico y la mayor diferencia era qué tan devoto era cada quien. Desde la beata rezandera que iba cinco veces por semana a misa, hasta el que nunca asistía y hablaba mal de los curas. Lo que cada persona en particular creyera sobre cosmología o teología era irrelevante: todos eramos católicos.

Wat Phra That Doi Suthep

Wat Phra That Doi Suthep. Mientras unos toman fotos, otros van en procesión recitando oraciones y dando vueltas al monumento central.

Salvo la región sur de Tailandia donde hay importantes grupos musulmanes, y pequeñas minorías cristianas salpicando la geografía, en Tailandia todos son budistas. Y todos son budistas como en Colombia eramos católicos. Algunos muy devotos y otros que viven como si la religión no existiera o no fuera importante. A la hora de la verdad, y mientras no se ofendan los símbolos o las creencias, a nadie le importa si el otro cree más o menos o si es o no un budista de verdad.

Estar entre los templos de Tokyo, Kyoto o Kamakura siento que prima el espacio sobre la gente. Muchos de quienes van lo hacen con devoción para pedir o pagar favores a los espíritus, para meditar u orar. Otros, incluyendo muchos japoneses, van para admirar el espacio, la arquitectura o las obras de arte que se exponen; y usualmente convive el respeto entre el turista y devoto. Algo parecido se nota en los templos tailandeses, pero la gente se siente más que los espacios. En algunos aspectos me sentía como cuando uno recorre iglesias turísticas en el sur de Europa o Colombia, donde la devoción y el turismo se agolpan en un mismo espacio.

Altar en el hotel

Altar en el hotel. Se observa cómo dejan ofrendas en monedas, collares hechos con billetes tejidos y comida.

Creo que lo que quiero decir es que en Tailandia, la práctica budista me recuerda mucho del catolicismo popular. Ese catolicismo que para muchos protestantes ni siquiera es cristiano, sino que está lleno de imágenes de santos, ofrendas para pedir favores, rezos y manifestaciones físicas y públicas; tal vez cierta dosis de paganismo disfrazado de monoteísmo; y que no es algo que recuerde haber vivido o sentido en Japón, aún en sus templos, donde la manifestación religiosa más parece un ritual de vida, como el rito del té o los saludos elaborados entre amigos.

Personalmente me gusta observar la expresión cultural que se manifiesta en los rituales religiosos, mientras estos no maltraten a otras personas. Cuando asumí mi irreligiosidad no lo hice porque los dioses me cayeran en desgracia o porque detestara la práctica religiosa, sino porque no concibo lo sobrenatural como una necesidad para entender el mundo y porque el dios que por muchos años intentaron explicarme siempre fue para mí una variable más que hoy veo redundante.

Common respect... to Buddha

Common respect… to Buddha. Un pedido a respetar la sensibilidad religiosa y no usar imágenes de Buda como decoración.

Veo la expresión religiosa como una expresión cultural. Y como toda expresión cultural, hay cosas que me disgustan, tales como las corridas de toros, y cosas que gustan. Cosas que me parecen pintorescas y cosas que me parecen necesarias como aglutinante social. Bien sea el budismo al estilo tailandés o el catolicismo al estilo colombiano; bien sea el cristianismo evangélico o el luteranismo sueco; bien sea el islam o el budismo japonés, encuentro algo fascinante en la religión y la religiosidad independientemente de que no crea en sus dogmas.

Finalmente la vida no se trata de probar que lo que creo es más o menos cierto de lo que creen los demás. Es vivir, es sentir la experiencia e interpretarla de acuerdo a cómo hemos aprendido a interpretar las cosas. A pesar de todos los problemas que veo que las religiones causan, creo que es algo tan integral a la cultura humana que no soñaría con abolirla.

Lo que me fui a hacer

Fui tres veces concursante en las Olimpiadas Internacionales de Matemáticas. He sido ya tres veces coordinador de las mismas. Estuve en otra en una figura que podría llamarse de observador (entre observador 3 y observador 2 en la nomenclatura actual). Si bien sé que muchos están al tanto de qué son las Olimpiadas Internacionales de Matemáticas, muchos de los que leen esto no, así que aquí les explicaré un poco de qué es y que se hace en una Olimpiada.

La Olimpiada Internacional de Matemáticas es un evento que se realiza cada año, usualmente en julio, en un país distinto cada vez. La primera fue celebrada en 1959 en Rumania contando con la participación de siete países de la cortina de hierro, pero pronto comenzó a abrirse con el objetivo de ser un evento sin orientación política. La quincuagésima sexta olimpiada, recientemente celebrada en Chiang Mai (Tailandia), contó con la participación de más de cien países, incluyendo países tan recientemente reconocidos como Kosovo.

Cada país participa con un equipo de seis estudiantes (menores de 20 años y sin estudios universitarios), quienes compiten individualmente. Varios países no completan el equipo de seis por diferentes motivos. Los estudiantes presentan dos pruebas de tres problemas cada uno, en dos días consecutivos, y tienen cuatro horas y media para resolver cada prueba. Para efectos de puntuación y calificación se considera como una sola prueba de seis problemas. Cada problema recibe un puntaje de 7 si se completa satisfactoriamente o 0 si no se hace nada, con posibles puntajes intermedios reconociendo metas parciales o avances hacia la solución. De esta forma cada estudiante puede tener como puntaje final un número entre 0 y 42.

Normalmente los problemas consisten en probar una conjetura, o en hallar con justificación un resultado. Aquí van, a modo de ejemplo, los tres problemas que ayudé a coordinar:

2013.

Una configuración de 4027 puntos del plano, de los cuales 2013 son rojos y 2014 azules, y no hay tres de ellos que sean colineales, se llama colombiana. Trazando algunas rectas, el plano queda dividido en varias regiones. Una colección de rectas es buena para una configuración colombiana si se cumplen las dos siguientes condiciones:

  • ninguna recta pasa por ninguno de los puntos de la configuración;
  • ninguna región contiene puntos de ambos colores.

Hallar el menor valor de k tal que para cualquier configuración colombiana de 4027 puntos hay una colección buena de k rectas.

2014

Sea n ≥ 2 un entero. Consideremos un tablero de tamaño n × n formado por n2 cuadrados unitarios. Una configuración de n fichas en este tablero se dice que es pacífica si en cada fila y en cada columna hay exactamente una ficha. Hallar el mayor entero positivo k tal que, para cada configuración pacífica de n fichas, existe un cuadrado de tamaño k × k sin fichas en sus k2 cuadrados unitarios.

2015

Determinar todas las ternas (a, b, c) de enteros positivos tales que cada uno de los números

abc,   bca,   cab

es una potencia de 2.

(Una potencia de 2 es un entero de la forma 2n, donde n es un entero no negativo.)

Dejo al lector, a manera de ejercicio, la solución de estos problemas.

Equipo colombiano en 1989, Brunsvick, Alemania Occidental

Equipo colombiano en 1989, Brunsvick, Alemania Occidental

Cuando era estudiante, mis olimpiadas consistían en lo siguiente: llegaba a la ciudad donde nos recibían (respectivamente Sydney, Brunsvick y Beijing), en ocasiones con algunos pocos días de antelación para aclimatación y ajuste al horario. El primer día nos recibían y nos daban alojamiento. El segundo día por la tarde era la inauguración. El tercer día era la primera prueba. El cuarto día era la segunda prueba, y en seguida habían varios días de paseos y excursiones mientras los jurados calificaban las pruebas. Las pruebas calificadas iban apareciendo en un tablero que podíamos consultar por la tarde. Al final del proceso nuestros líderes nos daban la noticia: cuántos puntos sacamos cada uno de nosotros y dónde fueron los cortes de medallas. Al día siguiente era la premiación; usualmente un banquete de despedida y al día siguiente nos íbamos.

Como dije, cada estudiante participa individualmente y obtiene una calificación entre 0 y 42 puntos. Normalmente se espera que cerca de la mitad de los concursantes obtenga medalla y en proporción 3:2:1 se distribuyen las medallas de bronce, plata y oro. Por ejemplo, en 2015 participaron 577 estudiantes, así que ganarían medalla 288 de ellos, siendo 144 medallas de bronce, 96 medallas de plata y 48 medallas de oro. Ese sería el ideal, pero como los puntajes se repiten, rara vez coinciden esos números con precisión. En Chiang Mai 282 estudiantes obtuvieron medalla, de los cuales 143 fueron bronce, 100 plata y 39 oro.

Sólo cuando se tienen todos los puntajes y se reúne el jurado por última vez es que uno, como estudiante, sabe si obtuvo medalla y cual medalla fue.

La competencia por países se basa en la suma de los puntajes de todos los estudiantes del respectivo equipo. El máximo puntaje posible por país sería entonces 252 puntos, que solamente ha sido logrado una vez: Estados Unidos en 1994. China, en 31 participaciones desde 1985, ha ganado la competencia por países en 19 oportunidades. La Unión Soviética, con 29 participaciones (hasta su disolución en 1991) obtuvo 14 veces el primer puesto. (Desde 1988 que ocupó el segundo lugar, y con excepción de 1996 que ocupó el sexto, China sólo ha quedado de primera o de segunda.)

Participé tres veces como estudiante. Obtuve sendas tres medallas de bronce. Y al siguiente año, coincidió que las olimpiadas se celebrarían en el mismo país, la misma provincia a la que me fui a vivir por motivos de trabajo de mi papá, así que estuve involucrado acompañando a los estudiantes (todos conocidos) y asistiendo a una sesión de coordinación. Eso fue en Sigtuna, Suecia, en 1991. Luego, alguna vez apoyé un entrenamiento en Colombia, o ayudé a calificar unas pruebas, pero estuve mayormente desvinculado a las Olimpiadas Internacionales hasta 2013 cuando fueron organizadas en Colombia.

2013En 2013, para la quincuagésima cuarta Olimpiada, los organizadores decidieron que todos los coordinadores locales fueran exconcursantes olímpicos. Me llamaron y acepté.

¿Qué es un coordinador?

Bueno, ya expliqué como es una olimpiada para un estudiante: va, presenta un par de pruebas, pasea y asiste finalmente a la premiación y regresa. De dónde salen los problemas y cómo es el proceso de calificación es un misterio. Más o menos: tampoco es que sea información secreta, pero es un proceso que uno no ve.

Los problemas son propuestos por los diferentes países varios meses antes de la competición. El país anfitrión convoca entonces a un comité de selección de problemas, compuesto generalmente por matemáticos del país anfitrión y personas con experiencia en el proceso. Ellos evalúan los problemas propuestos, ocasionalmente proponen cambios y crean una lista de problemas preseleccionados, o short list, buscando que haya una selección de cerca de una decena de problemas de nivel básico, alto y medio en las áreas de álgebra, combinatoria, geometría y teoría de números (aritmética).

Cerca de tres días antes de que lleguen los estudiantes, se reúnen los líderes de los equipos. Además de los seis concursantes, un equipo se compone de un líder y un profesor acompañante (llamado también colíder o deputy leader). El conjunto de los líderes de los equipos forman lo que se llama el Jurado, quienes son los que toman todas las decisiones con respecto a la competición. Su primera labor es la de seleccionar entre los problemas de la short list, los seis problemas que se presentarán en la competencia, en ocasiones proponiendo algún cambio en alguno de ellos.

Equipo de coordinación

Parte del equipo de coordinación del problema 2 de la IMO 2015.

Todos los problemas tienen una, o generalmente dos, soluciones oficiales que son conocidas por el comité de selección de problemas y dada a conocer al jurado. Pero se buscan otras posibles soluciones. Entre los líderes y los coordinadores se buscan soluciones alternativas. La primera gran labor de los coordinadores consiste en crear un esquema de puntuación: esto es decidir qué logros o metas parciales puede lograr un estudiante para obtener 1, 2, 3, 4, 5 o 6 puntos en el problema. Para ello los coordinadores conforman equipos dedicados a cada uno de los problemas. El equipo es liderado por un capitán de problema que puede o no ser coordinador. Cada equipo evalúa las posibles soluciones, qué tanto esfuerzo implican y qué merece o no un reconocimiento parcial y se crea así el esquema de puntuación.

El esquema de puntuación es presentado al jurado el cual puede aprobarlo, modificarlo o pedirle al equipo de coordinadores de ese problema que lo modifique.

El objetivo del esquema de puntuación es poder unificar al máximo los criterios que permitan comparar a los estudiantes entre sí, buscando que la calificación sea lo más justa y menos subjetiva posible. Lograr esto es labor primordial del equipo de coordinadores.

Antes del primer día de competencia (día de la primera prueba) cada problema debe estar escogido, traducido y con un esquema de marcación aprobado.

Una vez presentados los exámenes y sacadas las respectivas copias de los mismos, la labor de los coordinadores consiste en evaluar lo que hizo cada estudiante y determinar cuanto puntaje obtiene en el respectivo problema. Usualmente los coordinadores trabajan por parejas y cada pareja (o mesa) tiene que coordinar a cierto número de países. Así que los coordinadores obtenemos las copias de lo que los estudiantes de esos países contestaron en nuestro problema. Soluciones escritas a mano, en todo tipo de caligrafías, idiomas y orden, y nos corresponden determinar si son una solución completa de 7 puntos o si hay méritos para puntos parciales (entre 1 y 6 puntos), o no es suficiente (0 puntos), de acuerdo con el esquema de puntuación.

Desde luego, los estudiantes siempre encuentran una forma de solucionar el problema de una forma que no fue anticipada por el esquema de puntuación. Si la solución es completa no importa: son 7 puntos. Pero si es una aproximación, un resultado parcial, viene el primer desafío de coordinación. ¿Cuánto merece el estudiante por esa solución parcial que no está en el esquema de puntuación? En particular, si el esquema de puntuación otorga 1 punto a algo que es una buena idea de acuerdo a las soluciones oficiales. ¿Qué es una buena idea en una solución no anticipada?

Con mi compañera de coordinación

Con mi compañera de coordinación

La coordinación, en la forma más simple, es que los coordinadores se sienten a la mesa con el líder y profesor acompañante de cada equipo, y se pongan de acuerdo con cuantos puntos hay, de acuerdo al esquema de puntuación, en la solución de cada estudiante. Muchas veces esto es muy fácil: soluciones completas y fáciles de leer y de seguir (7 claros), nada escrito que valga la pena (0 claros) o cosas que escribe el estudiante que coinciden con el esquema de puntuación (puntos parciales claros).

Luego viene el siguiente caso más o menos fácil de coordinar: cuando los coordinadores no reconocimos un logro de un estudiante que los líderes sí (en ocasiones pasa al revés) o hay problema con la traducción de alguna palabra que puede resolverse fácilmente, o cuando el líder ha interpretado incorrectamente el esquema de puntuación pero acepta fácilmente la interpretación correcta.

Luego vienen los casos difíciles. Un caso complicado es cuando el estudiante parece haber resuelto el problema (o un problema parcial) pero tiene una falla en su argumentación. El líder suele pedir el máximo puntaje otorgable a ese logro y los coordinadores no suelen querer otorgar ese puntaje. La discusión se centra entre los coordinadores tratando de convencer a los líderes que la falla es grave y los líderes tratando de convencer de que es una falla menor.

El otro caso difícil es cuando el líder está convencido de que su estudiante tuvo una buena idea hacia una solución no contemplada en el esquema de puntuación. El principal problema aquí es determinar qué tan buena es la idea o qué tan relevantes son los resultados parciales. En ocasiones esto implica que el coordinador deba hablar con su capitán o con el equipo de coordinadores para buscar que el puntaje final sea lo más justo posible frente a estudiantes que intentaron u obtuvieron ideas contempladas en las soluciones oficiales.

No es un caso difícil pero sí desgastante, cuando los líderes insisten en ver logros que no existen, o tratan de vender que el estudiante tuvo un esfuerzo grande sobre ideas que no llevan a solución; u otras formas en los que un líder quiere convencer que un estudiante merece más puntos de los contemplados sobre casos o esquemas de solución que ya han sido contemplados y discutidos.

Esa es la coordinación. Al final de la coordinación con cada líder, si se llega a un acuerdo, se firma con copia la hoja de puntajes entre el líder y uno de los coordinadores de la mesa, y si no se citan más reuniones hasta que se llegue a un acuerdo, muchas veces mediado por una decisión del capitán de problema, usualmente tras discusión con todo el equipo de coordinadores cuando falta claridad.

Si el acuerdo no es posible, la decisión final queda en manos del jurado.

Una vez listas casi todas las coordinaciones, se llega a la última reunión de jurado. El primer punto es definir los pocos (uno, dos o tres, usualmente) casos de desacuerdo. El coordinador expone sus puntos, el líder expone sus puntos y el jurado (es decir todos los demás líderes, muchos de ellos que aceptaron la decisión del coordinador sobre casos parecidos con ellos) votan para dar la razón al coordinador o al líder. Creo que tan sólo una vez en los últimos 20 años, un jurado le dio la razón al líder.

Aprobados esos últimos casos, el jurado aprueba todos los puntajes. (Siempre que he visto esa decisión ha sido por unanimidad, así que supongo que eso es algo más bien de trámite) y viene la decisión final: establecer los cortes de medallería, es decir a partir de qué puntaje es bronce, plata y oro.

Este año en Tailandia se optó por una innovación. El jurado no votó por los puntajes específicos. El personal técnico simplemente estableció que con un corte habría tantas medallas y con un punto más habría tantas otras medallas, y así para el corte de plata y oro. Específicamente, con un puntaje habría 307 medallas y con el puntaje siguiente habría 282, cuando el ideal debía ser de 288 medallas. Al no conocer el valor de ese puntaje el jurado votó por la opción más cercana al ideal, sin saber si sus estudiantes estarían o no en el corte de medalla.

La responsabilidad de la coordinación depende del país anfitrión. En Colombia en 2013 y en Sudáfrica en 2014, el grueso de coordinadores locales fuimos exconcursantes olímpicos. En Tailandia en 2015, el grueso de coordinadores locales salieron de matemáticos tailandeses que habían hecho doctorados en el extranjero. En Argentina en 2012 y según me contaron, muchos de los coordinadores locales fueron profesores de escuela. Junto con los coordinadores locales, cada país puede invitar a cierto número de coordinadores extranjeros que aporten experiencia y gracias a ello me invitaron a Sudáfrica en 2014 y a Tailandia en 2015.

Como coordinador, yo no represento a Colombia (salvo cuando fui coordinador local) y, definitivamente no represento ni tengo vínculo con el equipo colombiano, ni sus líderes. Muchos coordinadores extranjeros tienen vinculación con el proceso local en sus respectivos países, pero durante la olimpiada somos parte de la organización local del país anfitrión. Ahora, para evitar suspicacias, nunca me tocó coordinar al equipo colombiano. Incluso, este año, hubo un desacuerdo entre los líderes colombianos y los coordinadores de mi problema, siendo la única discusión a nivel del equipo de coordinadores de la cual no participé; no porque yo no pudiera ser balanceado, sino para evitar cualquier tipo de suspicacia.

Pero el país anfitrión también es un país concursante. Y si los coordinadores estamos a nombre del país anfitrión, alguien tiene que coordinar al país anfitrión.

Los problemas que son escogidos para las pruebas son problemas originalmente propuestos por alguno de los países participantes. El problema que coordiné en Tailandia fue un problema propuesto por Serbia. La coordinación de ese problema para el equipo local, corresponde entonces al líder serbio con el apoyo bien del capitán de problema o de un coordinador extranjero. Esta responsabilidad me correspondió a mí (a pesar de que en mi equipo de coordinación había también dos coreanos y un hongkonés.)

Sí, alimenté un elefante

Sí, alimenté un elefante

Así que eso fue lo que me fui a hacer a Tailandia. Ayudar a que la quincuagésima sexta Olimpiada Internacional de Matemáticas funcionara apoyando en la coordinación.

Ya lo otro: sufrir por haberme quedado varado en Houston, o haber alimentado un elefante, o no saber en qué lugar suburbano del gran Bangkok me encontraba 8 horas antes de mi vuelo a casa, fueron elementos extra en mi experiencia personal.

La saga de Ugenito

Ugenito estaba invitado a ayudar a coordinar un evento al otro lado del mundo. ¡Yupi por Ugenito! Pero la invitación sólo cubría pasajes hasta por x cantidad de money. Así que Ugenito se metió a googlear todas las combinaciones posibles de vuelos y nada salía por menos de x. Tal vez Ugenito no podría ir, o sólo podría ir si completaba la diferencia. ¡Pobre Ugenito!

Pero surgió un plan de unas vacaciones en Disney para Ugenito y su familia. Ugenito pensó: si igual está el gasto de los pasajes para las vacaciones, tal vez el resto del pasaje para el evento saliera por menos de x. De nuevo Google flights a probar combinaciones. Pero nada cuadraba bien. Lo mejor que Ugenito encontró fue volar Bogotá–Nueva York, Nueva York–Florida, Florida–Bogotá, en un tiquete, y Nueva York–Tailandia, Tailandia–Nueva York en el otro; este último con escala en Moscú u otro puerto en Europa o el nororiente de Asia.

Pero aun faltaban las visas y la financiación, porque esa x cantidad de money, se la pagaban a Ugenito una vez llegara a Tailandia. Así que tocaba esperar. Y tocaba decirle a los organizadores que invitaban a Ugenito a que esperaran, hasta que hubiera una luz verde.

Pero los organizadores sólo podían esperar hasta el 15 de mayo, 50 días antes del inicio del evento, y para ese día Ugenito aun no tenía la visa USA en sus manos. Los gringos tenían el pasaporte de Ugenito, lo que significaba que casi seguro se la daban, pero casi seguro no es lo mismo que tenerla en la mano. Además el 15 de mayo en Tailandia es el 14 en Bogotá. Así que el 14 en la noche Ugenito se metió de nuevo a Google flights, para comprobar que las tarifas supereconómicas de pasajes a Nueva York y de Nueva York a Tailandia ya no estaban disponibles. ¡Pobre Ugenito! Pero probando combinaciones y combinaciones encontró algo casi igual de bueno: volar por Houston, con escala en Miami. Ugenito se arriesgó: sin tener claridad de la financiación y de la visa USA, Ugenito compró el pasaje Bogotá–Miami–Houston, Houston–Miami, Miami–Bogotá por American Airlines; y el pasaje Houston–Beijing–Bangkok, Bangkok–Beijing–Houston por Air China; con apenas los tiempos necesarios para bajarse de un vuelo y tomar el otro. Fort Lauderdale u Orlando hubieran sido mejor que Miami, pensaba Ugenito. Pero la tarifa por Miami estaba mejor. Incluso que una tarifa directa a Houston.

El evento no era en Bangkok sino en Chiang Mai, así que aún faltaba el tramo Bangkok–Chiang Mai, pero Ugenito sólo lo compraría cuando tuviera más claridad en el viaje.

Lo otro era que la decisión de Ugenito de comprar los pasajes así, imponía las fechas para las vacaciones familiares en Disney.

14 de mayo fue un jueves. El sábado 16 de mayo llegaron los pasaportes a la oficina de DHL, pero cuando Ugenito comprobó, la oficina estaba pronta a cerrar y no alcanzaba a desplazarse. El 18 de mayo era festivo, así que Ugenito tuvo que esperar hasta el martes a primera hora para ir a la oficina y reclamar los pasaportes. Primer alivio para Ugenito: las visas a USA aprobadas para todo el grupo familiar. Al menos no se perdió esa platica.

Con el pasaporte y la claridad, Ugenito fue a sacar la visa a Tailandia. Sin problemas. Pero el problema fue cuadrar ahora las vacaciones familiares. Ugenito regresaba el 17 de julio a Miami y el 28 regresaba de Miami a Bogotá. Tal vez lo mejor era que el resto de la familia de Ugenito volara el 18 a Orlando y regresara el 28 desde Miami, pero mientras se tomaban las decisiones los pasajes para esas fechas se subieron. Finalmente se cuadraron los pasajes: la familia llegaba el 19 a Orlando (directo a Disney) y regresaba el 29 de Fort Lauderdale.

Eso dejaba a Ugenito con todo el sábado 18 de julio solo en Miami, y buscando alternativas para llegar el 19 a Orlando. Por otro lado estaba el transporte familiar. Todo sugería que lo mejor era alquilar una Minivan en Orlando cuando acabara el plan Disney y regresarla en Miami. Habría transporte para los planes Universal, Sea World, Legoland, Sarasota, y para hacer vueltas en Miami. Otra alternativa era alquilar en Miami y devolver en Miami y dejar el carrito parqueado en Disney (gratis) durante esos días.

Indagando en los siempre cambiantes precios de alquileres de autos Ugenito encontró una super oferta: una minivan tomada en Miami el 19 (lejos del aeropuerto) y entregada el 28, por debajo de 400 dólares. Pero Ugenito se olvidó de reservarla. Cuando fue a ver nuevamente la opción ya no existía. La siguiente mejor opción: tomar una minivan en Disney el 24 y devolverla el 28 en Miami International. Esta vez Ugenito aseguraría la reserva. Detalles aún por cuadrar, pero todo se veía bien. Ugenito estaba satisfecho.

Con ya casi todo listo, hablando con amigos habría plan para el sábado 18 en Miami. En cuanto a las conexiones faltantes: Bangkok–Chiang Mai podría hacerlo en tren nocturno (se ahorraba una noche de hotel) y Chiang Mai–Bangkok en un vuelo económico. Quedaban pendientes las noches en Miami y el viaje Miami–Orlando, pero eso ya se cuadraría en su debido momento.

Día antes del viaje, sobre las 9 de la noche a preparar finalmente la maleta. La señora de Ugenito fue generosa en tomar el liderazgo y empacó varios pantalones, varias camisetas tipo polo, unos zapatos formales y, a manera de equipaje de mano, una maleta de rodachines un poco más pequeña. Ugenito no estaba seguro de la maleta de rodachines, pues se sentía más cómodo con un morral, pero bueno.

A bordo y sin ventanaLlegó el día del viaje: 1o de julio por la tarde. Ugenito había reservado la ventana que tanto le gusta porque Ugenito es curioso y le gusta identificar puntos en tierra mientras estos sean visibles. Pero cuando Ugenito llegó a su silla estaba ocupada. Una niña con escarapela de menor de edad viajando sin compañía le hizo ojitos para que la dejara en la ventana. Ugenito no pudo decirle que no. Pero luego comprobó que el pasillo tenía una ventaja: a la hora de salir era más fácil sacar el equipaje de mano del cosito de arriba y estar en el pasillo listo para correr y no perder la conexión, a esperar que quien estuviera en la silla de pasillo se moviera primero.

Primer retraso: congestión aérea en El Dorado y el vuelo sale con casi media hora de retraso. ¡La conexión! pensaba Ugenito. Pero esa congestión estaba prevista en la hora de llegada, y efectivamente el avión aterrizó en Miami 15 minutos antes de lo previsto. Tranquilidad: se salva la conexión.

Pero el muelle de desembarco estaba ocupado. El avión esperó en zona de carreteo hasta que estuvo libre: 20 minutos después de la hora de llegada. ¡La conexión! Apenas pudo Ugenito salió a paso veloz a inmigración y aduanas. Comprobando por el camino, Miami International no tiene WiFi de cortesía y la WiFi paga cuesta unos cinco dólares. Bueno, después me encargo de avisar a la familia si me fue bien o mal. Mientras tanto: una enorme fila de inmigración. ¡Damn!

90 minutos viendo como lentamente avanzaba la fila de inmigración, y cuando toca la fila final, una vez uno escoge la ventanilla, los cuatro gatos que estaban adelante se demoraban con el oficial eternidades. ¡Me tocó con el más lento! Pensó Ugenito. Finalmente llegó el turno y Ugenito mientras pasaba los papeles le dijo al oficial que tenía una conexión casi inmediata. Todo en orden y fue rápido. ¿Por qué se habrá demorado tanto con los otros? No importa: a buscar la maleta y lograr la conexión: ¡queda casi media hora!

La maleta estaba en la banda (sería el colmo si no tras tanta demora en inmigración). Ugenito agarra la maleta y sale directo a conexiones. Houston está cerrado, le dice el funcionario de American. ¡Pero tengo conexión internacional en Houston! dice Ugenito. De malas, dice el funcionario. Bueno, a correr al módulo de tiquetes para ver qué opciones hay. El vuelto está cerrado pero aún quedan 20 minutos para que despegue el avión. Tal vez Ugenito cuente con suerte.

Ugenito salió, se le cayeron los papeles que tenía a la mano, los recogió como pudo y llegó al módulo de tiquetes: ¡fila!

Ugenito desolado en MIA Finalmente lo atendieron. Nada que hacer. El avión acabada de despegar y era el último vuelo a Houston. Con gusto reprogramaban a Ugenito para el primer vuelo de la mañana y le daban alojamiento y comida en Miami. ¿Qué voy a hacer en Houston si ya perdí la conexión? pensaba Ugenito. Ugenito le dijo a la dependiente que lo pensaría.

Bueno: a comprar los 5 dólares de WiFi porque ¡qué más! Igual serían útiles por un mes y más adelante tendría que usar de nuevo Miami International.

Lo primero: llamar a casa para informar la situación. Lo segundo, llamar a Air China para ver qué acuerdo se puede lograr. Skype sobre la WiFi no estaba tan bueno así que Ugenito buscó teléfono público, pero igual el dependiente de Air China, en inglés con acento chino, no solucionó gran cosa. En Miami no hay oficina de Air China así que, cualquier cosa, sería mejor arreglarla al día siguiente en Houston. Además, perder la conexión a Houston era perder también el pasaje de regreso. Ugenito regresó al punto de tiquetación y tomó la oferta de American: el 2 salía a primera hora a Houston y, mientras, tomaba la oferta de comida, habitación y desayuno.

En el hotel, Ugenito tomó la decisión de ver cómo era la cancelación y el desembolso de Air China. Ugenito pensó que cualquier cosa era mejor iniciar el trámite antes de que despegara el avión de Houston y así lo hizo. Mirar alternativas. La más económica era volar por Korean Air via Seul (Incheon). La República de Corea no exige visa a los colombianos, así que sí es opción. Entre todas las alternativas, la más barata era volar, saliendo el 2 por la mañana de Houston, vía Seul a Singapur (Singapur tampoco pide visa), luego Singapur–Chiang Mai en una aerolínea de bajo costo (igual en cualquier alternativa perdería el tren desde Bangkok) y regresar desde Bangkok llegando el 18 por la mañana a Houston. Ugenito llamó a American y le confirmaron que no habría problema de mover el vuelo del 17 de Houston a Miami, pues era parte de los inconvenientes causados por el atraso.

Ugenito se vio tentado a comprarla, pero tenía dos problemas: la escala en Houston era muy justa y la tarjeta de crédito estaba ya al límite. Consultando con la familia, le dijeron que esperara y que en Houston intentara hablar nuevamente con Air China.

Vuelos atrasados Mañana siguiente: Ugenito llega a tiempo a la sala de espera para comprobar que el vuelo está atrasado. El copiloto se había enfermado y tenían que esperar un reemplazo. ¡Menos mal Ugenito no se apresuró a comprar por Korean!

Un par de horas después despegó finalmente el avión. (No, ni modo, definitivamente no hubiera alcanzado al vuelo de Korean). Y, sobre el medio día, estaba ya Ugenito en el megaaeropuerto tejano. Primera ventaja: en el George Bush Intercontinental Airport de Houston hay WiFi gratis; sin límite de tiempo. Lo primero: buscar una oficina de Air China en el aeropuerto. Y no la hay. En Air China, dentro del aeropuerto, sólo atienden desde 4 horas antes del vuelo que es a la una de la madrugada. Buscar si hay una oficina cercana al aeropuerto: Air China tiene dos oficinas en Houston, pero una es en el centro de Houston, a 50 dólares en taxi, (36 en Uber) y la otra, un poco más cerca al aeropuerto, tampoco estaba tan cerca. Lo mejor era llamar. Al menos esta vez, al otro lado de la línea, no era un chino macheteando inglés sino alguien que entendía el chapuceado inglés de Ugenito y a quien Ugenito entendía sin mayores problemas.

George BushEl aeropuerto de Houston tiene un problema. Fuera de la zona de seguridad no hay nada. Cero comercio. Ningún lugar dónde adquirir una SIM de datos o un teléfono desechable. Nada de restaurantes salvo un par de cafeterías pequeñas. Siempre que Ugenito preguntaba por cualquier cosa, la única respuesta es que fuera al Walmart más cercano (20 dólares en taxi).

Ugenito miraba su aplicación de Uber. Podía estimar tarifas pero no podía usarla porque no había alcanzado a confirmar el número telefónico en Bogotá, y no tenía cómo recibir mensajes de confirmación en Estados Unidos. También la dependiente de Air China hubiera preferido un número en Estados Unidos para devolver la llamada, así Ugenito no estaría esperando a llamar cada media hora a ver si había ya una solución.

Tras mucho pensarlo, la decisión fue salir del Aeropuerto. La pregunta era ¿a dónde? Había buses a la ciudad, pero sin comunicaciones no era buena idea. ¿Un centro comercial? Google maps mostraba uno pegado al aeropuerto. Bueno, allá podría conseguir un almuerzo y con suerte una SIM o un teléfono desechable para permanecer comunicado.

Pero estaba el problema de las maletas. Andar con dos maletas es incómodo en un aeropuerto, pero es más incómodo aún andando en la ciudad o por un centro comercial. Como pudo, Ugenito terminó sacando un morral que traía dentro de la maleta pequeña, empacó la maleta pequeña dentro de la grande como pudo y, con un morral y una maleta los movimientos eran más cómodos.

Buscar un taxi al Mall. ¡23 dólares! El área del aeropuerto Intercontinental de Houston es enorme y lo que se ve en el mapa pegado al aeropuerto está realmente apartado. Primer paso en el Mall: buscar dónde adquirir una SIM o un teléfono desechable. Un Best Buy Mobile pareció ser la solución. ¡Listo! 1GB por 30 días. Un poco caro frente a estándares internacionales, pero eso es lo que ofrece los Estados Unidos a sus visitantes. Al menos Ugenito ya tendría un número telefónico para recibir llamadas y mensajes de texto (p. ej. para terminar de registrar el Uber), y para no estar dependiendo de las WiFi de los aeropuertos, hoteles y centros comerciales.

Segundo paso: almorzar. Cualquier basura, no importa, mientras la panza se sienta satisfecha.

Tercer paso: averiguar que pasó con Air China: malas noticias, cualquier cambio saldría por más de tres mil dólares (cuando el tiquete original había sido por USD 1.033,00).

Cuarto paso: averiguar alternativas. Bueno, de eso se encargó la familia en Bogotá y finalmente consiguieron Korean Air hasta y desde Bangkok, pero el regreso de Bangkok sería dos días después y así mismo la llegada a Houston: ya no sería el 18 sino el 19. ¡Oops! Ugenito llamó a American nuevamente para ver si el vuelo Houston–Miami se lo corrían dos días después. Que no, que por políticas sólo se puede un día, pero sí, que sí podían hacer una excepción. Como parte del proceso, Ugenito aprovechó para correr el vuelo a Bogotá del 28 al 29 (y coincidir con el plan familiar).

Lo otro: estar completa y positivamente seguros de que en Seul no le pedirían visa a Ugenito. Ugenito googleo, encontró el número del consulado de Corea en Los Angeles y llamó. Sí, confirmado: no necesita visa. (Igual, Ugenito comprobaría luego, que nisiquiera necesitaba pasar inmigración en Incheon en conexión internacional).

Listo, salió el pasaje Houston–Seul–Bangkok saliendo el 3, Bangkok–Seul–Houston saliendo el 18 y llegando el 19 y un tiquete Bangkok–Chiang Mai el 5 (con una noche en Bangkok).

Quinto paso: buscar una noche en Houston. Una alternativa que parecía la mejor, un hotelito económico cerca al mall, y al día siguiente un taxi o un Uber (9 dólares, frente a los 23 del taxi) al aeropuerto. El problema es que al lado del mall significaba cruzar una avenida de suburbio gringo: es decir, algo casi imposible de hacer sin carro. Segunda alternativa: un hotel más cercano al aeropuerto (8 dólares en Uber, ni quise averiguar cuanto en taxi) y al día siguiente usar el shuttle del hotel. Por web resultaba mejor el precio que yendo directamente así que Ugenito reservó. Ya con la tranquilidad de tener solucionado todo hasta Chiang Mai, ida y vuelta. Bueno, seguía faltando el tramo Miami–Orlando, pero eso sería problema para otro día.

Sexto paso: cancelar el tiquete de tren de Bangkok a Chiang Mai. Pero ya ese día y a esa hora no le devolvían a Ugenito nada. 18 dólares a la basura. No importa. Ugenito pidió su Uber y estrenó el sistema. En el hotel reorganizaría de nuevo las maletas para asegurarse que la maleta aforada estuviera por debajo de los 20 kilos y la de mano debajo de los 7 que exigiría Thai Smile, la aerolínea de Bangkok a Chaing Mai.

Almuerzo en IncheonSin contratiempos, salió Ugenito el 3 por la mañana a Seul, comprobando que es un vuelo que apenas sí sobrevuela mar, y le hace un quite a Corea del Norte. Llegó Ugenito el 4 a Incheon, almorzó en el aeropuerto y tomó el vuelo a Bangkok que llegaba ese mismo 4 por la noche. Todo bien salvo que al entrar a la fila de inmigración en Tailandia le dijero que tenía que pasar primero por control de salubridad. Okay. Ugenito se devolvió y cuando llegó lo primero que le pidieron fue el certificado de vacunación de fiebre amarilla. ¡Oops! Ugenito tenía su certificado de vacunación junto con el pasaporte desde que le entregaron la visa a Tailandia, pero un par de días antes de salir, los separó y el certificado se quedó en Bogotá en la mesita de noche. ¿Qué hacer? Ugenito buscó entre los papeles, los que se le habían caído en Miami y que algunos no volvió a ver, y encontró la copia del certificado de vacunación que había usado para la visa. El funcionario de salubridad de Tailandia quedó satisfecho y Ugenito pudo ir a inmigración y a reclamar la última maleta que seguía en la banda. Ningún inconveniente en aduanas.

Primer plan de Ugenito: cambiar plata, conseguir una SIM y alojamiento. En ese orden. En últimas una opción sería dormir en el aeropuerto, pero la SIM de datos era para Ugenito artículo de primera necesidad. Tras cambiar 50 dólares, pasó Ugenito por un punto de información. Que no se preocupara por la SIM, pero mire estas alternativas de hoteles. Ugenito insistió que el más económico así no tuviera tantas prestaciones. Que no se preocupara por la SIM que cerca del hotel podría salir más económico. Bueno, está bien. Ugenito esperó el shuttle al hotel y una vez registrado y dejada las maletas salió a buscar una SIM y algo de comer.

Sí. Tal vez cerca del hotel hubiera conseguido una SIM más económica que en aeropuerto, pero no a esa hora. (Adicionalmente por web ese mismo hotel le hubiera salido un 33% más económico: conclusión, la próxima vez asegure la SIM primero y luego sí busque el alojamiento por web. O antes, pero por web.) Igual en el aeropuerto y en el hotel había WiFi, así que la falta de SIM no fue crítica.

Regresando al hotel esa noche, y cruzando la avenida por un paso peatonal señalizado, Ugenito pidió el verde y empezó a cruzar cuando el semáforo cambió. Un taxi le frenó en seco pitando y otro se mostró desesperado. Conclusión: bienvenidos de nuevo al tercer mundo y a los automovilistas que no respetan pasos peatonales. (Nunca más en Tailandia Ugenito se preocupó por hacerle caso a los semáforos peatonales y los cruces demarcados, igual a como veía hacer a los demás tailandeses: bienvenidos a la Bogotá pre-Mockus).

Songthaew en Chiang Mai, los de Bangkok son más chatarritas Aeropuerto Suvarnabhumi, en BangkokDía 5. Juicioso Ugenito tras desayunar una pequeña caminata matutina donde vio que el transporte público en ese sector era a punto de Songthaew (pickups adaptadas) se fue juicioso al aeropuerto, a checkear su viaje, conseguir finalmente la SIM (que sí consiguió: 1GB por 30 días, a la quinta parte de lo que le costó en Estados Unidos) y tomar el vuelo a Chiang Mai, con tiempo para no estar corriendo.

Ugenito llega a Chiang Mai, lo recogen de la organización y lo llevan al hotel. Muy buen hotel el Holliday Inn de Chiang Mai y una habitación espectacular. De eso Ugenito no tuvo nada que quejarse. Excepto que esa primera noche se le olvidó apagar el aire acondicionado y entre los cambios de clima y los aires acondicionados, el resfrío que venía incubando se exacerbó la mañana del 6 y tras tomar el desayuno, Ugenito se acercó a la enfermería por cualquier pasta para el alivio de los síntomas. ¿De dómde viene? Preguntaron los enfermeros. De Bogotá, pero pasé por Estados Unidos y Corea del Sur, contestó Ugenito. ¿Corea del Sur? preguntaron los enfermeros con los ojos abiertos. Resulta que por esos días hay una amenaza del Síndrome Respiratorio del Medio Oriente, Coronavirus (MERS-CoV por sus siglas en inglés) que en Tailandia quieren contener (como que hubo un caso en Bangkok que no trascendió y aun no habían casos en Chiang Mai), pero los viajeros que venían del Medio Oriente o de Corea del Sur, con síntomas de resfrío, eran personas de interés. Así que a Ugenito lo enviaron remitido al hospital más cercano (cruzando la calle del hotel), le tomaron muestras de fluídos, y lo regresaron al hotel con la orden de que permaneciera en cuarentena en la habitación mientras llegaban los resultados de los exámenes.

Y llegaron por la noche: resfrío común. Ya Ugenito estaba finalmente listo para continuar sus labores como coordinador de la 56a Olimpiada Internacional de Matemáticas.

Uberreflexiones de regreso a casa

Regreso a Bogotá tras casi un mes por fuera. No digamos que estuve desconectado: entre WhatsApp, Facebook y Twitter mantuve un contacto con cierta parte de la realidad que aquí se vive, pero la distancia da perspectivas y estar haciendo cosas diferentes sirve de sana desconexión.

Regreso en medio de un supuesto paro de taxistas que siguen peleando por Uber, y supuesta operación tortuga de Transmilenio y SIPT por motivos que no me he alcanzado a enterar. No hay mucho novedoso en el cuento. Nunca usé Uber en Bogotá, pero en este viaje tuve la oportunidad de usarlo en Houston, Bangkok y Orlando (circumstancias puntuales) y como usuario puedo declararme satisfecho. No al punto de declarar a Uber como la gran solución a mis problemas; sólo como una alternativa más.

Tomar un taxi en Bangkok tiene su pequeña ciencia. Si vas en plan guerrero, la forma más económica de viajar es en los buses de servicio público, cuya tarifa suele estar por debajo de los 11 bahts (~900 pesos, 33 centavos de dólar), dependiendo de si tienen o no aire acondicionado o qué tan nuevo es el aparato. Puede llegar a ser gratis en algunos buses. train-mapLos dos sistemas de metro: el elevado o BST (Skytrain) y el ligeramente más económico subterraneo (MRT) son cómodos dentro de su área de cobertura pero no tienen tarifas unificadas. No conocí el sistema de tránsito rápido de buses (BRT, equivalente a Transmilenio) pues su cobertura es todavía limitada. Hay buses turísticos que usan buses tipo coach (autocar, pullman) que aparentemente no son tan costosos, pero al salirse de las rutas de BST, MRT y BRT, el taxi es sugerido como la mejor alternativa frente a los tuktuk (mototaxis) que son más inseguros y costosos.

multi-colored-taxis-bangkok-1Pero el taxi en Bangkok tiene su ciencia. Primero: la mayoría de los conductores son analfabetas funcionales tanto en tailandés como en inglés y su inglés no es muy bueno, así que, usualmente, cuando van a un sitio no muy conocido, antes que una dirección es mejor pasarles un número telefónico para que puedan llamar a pedir instrucciones de cómo llegar. Mostrarles el mapa en Google Maps en tu teléfono no suele ser una opción: leer mapas no está en sus habilidades. Segundo: hay que usar siempre taxímetro. Excepto por ciertas tarifas fijas como 600 baths (18 dólares) entre el aeropuerto (cualquiera de los dos) y el centro de Bangkok, acordar la carrera suele salir más costoso que pagar lo que marca el taxímetro. Y subirse sin acordar la carrera ni usar taxímetro es dar pie a cualquier tipo de abusos. Tercero: en sitios con alto flujo de turistas (como el aeropuerto), no hay que pedir ayuda a nadie que no esté plenamente identificado y operando desde un local, o es probable que seas víctima de una estafa. Aunque historias de este tipo de estafas las he escuchado no sólo de Bangkok, sino también de Ciudad de México, París y casi cualquier ciudad del primer o del tercer mundo.

Tanto en Bangkok como en Houston use tanto taxi como Uber. Una apreciable diferencia en la tarifa en Houston a favor de Uber (pero una ruta ligeramente más corta y sin el sobrecargo por aeropuerto) y, por un trayecto similar me salió Uber por la mitad de la carrera acordada con el taxista (pero probablemente superior a lo que hubiera marcado el taxímetro). Me queda difícil decir que Uber sea la panacea. El conductor siempre me trató con respeto (pero los taxistas también) pero se les nota menos expertos den manejar las calles que el taxista promedio. Si lo veo como usuario, la existencia de Uber me parece una buena opción y ya podré yo escoger si uso taxi en la calle, taxi llamado por aplicación o Uber o similares.

Pero está la parte que como usuario no veo.

WalMart_Supercenter_AlbanySaltaré de tema. Los hipermercados como Éxito o Walmart son, muchas veces, una opción económica para comprar diversos tipos de artículos, pero muchas veces se oyen denuncias sobre el trato a los empleados y las obligaciones de seguridad social que estos grandes conglomerados creativamente eluden. Por otro lado está el trato a los proveedores. Para que un hipermercado permita una marca en sus estantes, muchas veces le exige al proveedor que la deje en consignación, gratis, pague a los impulsadores, y si la vende, pagará al proveedor en 45 días, y si no la vende el proveedor tendrá que retirarla. Y, de cuando en cuando, el hipermercado le exige al proveedor poner artículos en oferta (a cuenta y costo del proveedor). Como cliente de hipermercado, encuentro precios económicos (a veces más económicos que ir a una bodega del fabricante) y un trato más o menos amable; pero pocas veces soy consiente que detrás de ese dependiente que sonríe hay un explotado laboral, y detrás de esa oferta de dos por uno hay un pequeño empresario haciendo malabares financieros para solventar gastos que en últimas alimentan las arcas de una multinacional de grandes superficies.

Cuando Paula Ochoa nos dice que detrás de Uber hay este tipo de licencias éticas. Toda la defensa que usamos es que Uber nos presta un mejor servicio que los taxis, o que en los taxis también hay explotación laboral (y además mal servicio). No, ella no nos dice que debemos usar taxi en lugar de Uber: sólo nos dice que veamos más allá.

Sales-promoter-Brother.aspxComo usuario, normalmente quiero ver que me traten bien, bien sea una impulsadora que me sonría en un hiperpercado, o un conductor que no me niegue el servicio. Como usuario, normalmente quiero una opción más económica, aunque puedo aceptar una opción menos económica por un servicio diferencial. Qué hay detrás de esa sonrisa, o qué hay detrás de ese precio, poco me importa. No me importa si detrás de esa sonrisa hay un muchacho que apenas recibe el mínimo sin seguridad social completa, pero que sonríe porque si no lo hace estará sin empleo ni seguridad social ni salario mínimo. No me importa si esa bonita blusa que compré oferta pague-uno-lleve-dos en el hipermercado hay un empresario textil y sus empleados haciendo maniobras financieras para mantener su producto en el estante porque la alternativa es no vender y cerrar la fábrica.

No es que el conductor de Uber pueda decidir si continuar con las condiciones laborales de esa empresa o pasarse a una empresa de taxis tradicional. Si decide no continuar en Uber su única opción es no seguir usando su carro como herramienta de trabajo. Mientras muchos taxistas tienen la opción de usar al tiempo EasyTaxi, Tappsi, la afiliación a un servicio de llamadas como el 211 1111 de Uldarico Peña, o recoger pasajeros en la calle, el conductor de Uber sólo tiene una opción, o no trabajar.

Ahora, el taxista tiene opciones, pero esas opciones cuestan. El taxi cuesta. Tal vez un poco menos que un carro que se usaría para Uber, particularmente porque la legislación permite que un taxi funcione con especificaciones técnicas mínimas que los fabricantes explotan, mientras que Uber es más estricto; pero el cupo cuesta. Hace varios años, y con el objetivo de que no aumentara demasiado el parque automotor de taxis, la administración distrital decidió controlar los cupos. Esto es que para que ingresara un taxi nuevo, un taxi viejo tendría de decomisionarse. Los que tenían taxis viejos pronto descubrieron que quienes querían un taxi nuevo estaban dispuestos a pagar una plata para que se liberara el cupo, así que el cupo (el tener un taxi comisionado) se convirtió en un activo y las leyes de oferta y demanda llevaron a que los cupos se hayan venido apreciando. Casi que es negocio comprar un taxi nuevo y su cupo, tenerlo parado por cinco años, vender el carro como chatarra y vender el cupo valorizado. El cupo no es un impuesto. La ciudad no recibe nada por los cupos. Los cupos son un negocio entre particulares sobre un bien escaso artificialmente creado por una legislación.

El dueño de un carro para Uber no tiene que pagar cupo, porque no hay legislación que artificialmente haya creado cupos para Uber o similares como un bien escaso.

Así que por los mismos cien millones de pesos, un taxista puede comprar un carro de baja gama y un cupo mientras un uberista puede comprar un carro de gama media.

Ahora, si bien puede ser negocio esperar a que se valorice el cupo, generalmente el carro y su cupo ha sido una inversión grande, así que lo mejor es explotarlo cuanto antes. Inscribirlo en una empresa como Taxis Libres (o dos o tres), inscribirlo a EasyTaxi y a Tappsi y a otros servicios, tiene su costo pero repercute en que el vehículo esté más tiempo en servicio y con cierta garantía de que el usuario que use el servicio sea un usuario legítimo y no un atracador. Garantía que disminuye si recoge a un pasajero en la calle. Porque así como un usuario de taxi puede ser asaltado por un taxista ilegal, también hay atracadores que asaltan a los taxistas haciéndose pasar por usuarios. Esto disminuye un poco cuando se usan servicios telefónicos o por aplicación porque, en teoría, queda un registro de quién pidió el taxi.

El propietario/conductor de un vehículo de Uber también tiene que pagar una inscripción y pasar por un proceso de verificación de antecedentes. Pero no puede escoger entre servicios diferentes porque no hay tantas opciones. Si Uber le dice que trabaje por menos plata, le toca trabajar por menos plata. O no trabajar.

La otra cuestión es el manejo del dinero. Un taxista que sale a trabajar y realiza tres carreras de 7.000 pesos promedio cada una, todos los usuarios pagando con respectivamente un billete de 50.000 pesos y dos billetes de 20.000, ha de tener en su caja 69.000 pesos en sencillo para lograr un producido de 21.000 pesos. ¿En qué negocio es este esquema rentable? Pero el usuario sólo ve a un conductor que no tiene la regalada gana de tener vueltas de 43.000 pesos para su carrera de 7.000. Y sí, como usuario podré pensar que si no le gustan las condiciones, pues sálgase del negocio. Así como el empleado del hipermercado: si lo están explotando sálgase. Porque salirse siempre es fácil. Uber se desentiende del dinero. El usuario inscribió su tarjeta de crédito cuando se instaló la aplicación y sobre esa tarjeta se hace automáticamente el descuento. No es necesario siquiera cargar la tarjeta y entregarla a alguien que pueda clonarla. Es comodidad para el usuario. Es tranquilidad. No hay que pelear con el taxista por el costo de la carrera o porque no tiene vueltas.

Ahora. Cuando los taxistas y policías se unen para perseguir a los carros y conductores de Uber, están atacando al eslabón más débil. Y bloquear la aplicación no es una opción técnicamente infalible ni legal.

En mi opinión, una de las cosas que más afecta cualquier tipo de solución que sea amable con el taxista y con el usuario, al menos en Bogotá, es el tal cupo. El cupo limita la calidad técnica de los vehículos usados como taxis; y el cupo crea una distorsión en el mercado. Quien ya pagó setenta millones o ciento cincuenta millones de pesos por un cupo no estará dispuesto a que eliminen los cupos (y pierda ese activo) o a que entren servicios sin cupo que compitan. El cupo promueve cierto grado de explotación laboral al conductor de taxi y no exige contraprestaciones sobre la calidad del servicio ofrecido al usuario. Es más, convierte al usuario en algo que hay que exprimir al máximo.

Pero. ¿Quién le pone el cascabel al gato?

En medio de la guerra

Digamos que hay una guerra. No entraré a discutir si se trata o no de un conflicto interno, una guerra civil de baja intensidad, una amenaza terrorista o cualquier otro nombre. Hay unos tipos con fusil en un lado y otros tipos con fusil en el otro lado y cuando se ven se disparan a matar; y hay personas sin fusil que ordenan, apoyan o financian a los tipos con fusil en cada bando.

0022Uno de los bandos son las fuerzas militares constitucionales de una nación reconocida como tal por la comunidad internacional, con una línea de mando que parte del jefe de estado de esa nación y que cuenta con el reconocimiento y el apoyo de la mayoría de los ciudadanos de ese país. Un grupo significativo de estos ciudadanos consideran a los soldados de este bando como héroes que los están protegiendo del mal. Estas fuerzas militares son financiadas a través de los impuestos que todos los ciudadanos pagan, así como ayudas económicas provenientes de otras naciones, especialmente de los Estados Unidos por medio de cruces de cuentas que terminan favoreciendo a su propio complejo industrial militar. (A la hora de la verdad, creo que tras el cruce de cuentas son más lo que toman que lo que dejan.)

web_web_farc_big_big_ceEl otro bando se autodenomina Ejército del Pueblo, aunque posee una mínima base popular de apoyo. Sus combatientes y sus comandantes son, con contadas excepciones, personas naturales de la misma nación a cuyo ejército regular combaten. Una parte importante de los ciudadanos de esta nación, si bien no apoyan a este otro ejército, sí creen que las causas por las cuales dicen luchar son objetivas. (Por ahora no comento lo que creo sobre ello.) Un grupo importante de ciudadanos no se identifica con los combatientes de ninguno de los dos bandos. Ante este mínimo apoyo popular, este bando se financia con ayudas internacionales pero, principalmente, con actividades ilegales como la extorsión y el tráfico de drogas.

Pero, independientemente de la asimetría o de la legitimidad entre estos dos bandos, la realidad es que ambos bandos existen y se enfrentan. Es una guerra. Para simplificar, a las fuerzas armadas constitucionales las llamaré el ejército (y a sus combatientes soldados) y al otro bando la guerrilla (y a sus combatientes guerrilleros).

Entre los combatientes de ambos bandos, hay soldados voluntarios y soldados reclutados; y entre los reclutados hay quienes han aceptado su reclutamiento identificándose plenamente con su bando y quienes han sido obligados e indoctrinados. En los últimos años el ejército cuenta con más voluntarios y menos reclutas forzados, y todos los combatientes son mayores de edad. En la guerrilla, por otro lado, la gran mayoría de combatientes entraron como reclutas forzados y una parte importante de ellos fueron reclutados siendo menores de edad.

Son pocos los combatientes voluntarios que entran con el objetivo de que los maten. Pero quien entra voluntariamente como combatiente en una guerra está aceptando implícitamente que la muerte en acción bélica es un riesgo que está dispuesto a tomar. Finalmente es una guerra. En cuanto a los combatientes menos voluntarios, sus reclutadores saben que la muerte es un riesgo al que están exponiendo a los reclutados. Hay dos formas básicas de reducir este riesgo: siendo más efectivos que el otro bando o no habiendo guerra. Pero el otro bando también querrá ser más efectivo que uno para minimizar el riesgo de que sus propios combatientes mueran.

Es triste la noticia de que murieron soldados. Por un lado son personas que, como personas y desde mi perspectiva humanista, merecen vivir. Por otro lado son los combatientes del bando al cual yo mismo le reconozco legitimidad. Pero es una guerra. Mientras insistamos que estamos en guerra, la muerte de soldados es un riesgo. Como humanista también me parece triste que mueran guerrilleros, particularmente porque la gran mayoría de guerrilleros fueron reclutados a la fuerza. Pero por otro lado siento que entre más guerrilleros mueran ahora, más cerca estamos de que acabe la guerra y así mueran menos soldados, menos guerrilleros y menos civiles. Pero si bien me entristece que mueran soldados, no me indigna. Me indigna la guerra.

Existe esta guerra, y esta guerra se acabará cuando una de las partes derrote a la otra o entre las partes se llegue a un acuerdo. La guerrilla nunca ha estado medianamente cerca de derrotar al ejército y hoy menos que nunca: la diferencia de recursos y la legitimidad otorgada por la ciudadanía hacen casi imposible que esto suceda. El ejército sí podría derrotar a la guerrilla pero no es una labor fácil: desde su concepción, la guerrilla está basada en tácticas de guerra asimétrica que ofrece un blanco pequeño al armamento de un ejército regular, y más cuando este ejército regular tiene la obligación de proteger a la población civil. Si queremos acabar la guerra para que mueran menos soldados y menos civiles, probablemente la opción más rápida sea la salida negociada.

Por línea de mando, no es el ejército quien negocia por su parte sino sus comandantes civiles en el gobierno. No sé ni creo relevante saberlo, si en la guerrilla exista una división similar entre combatientes y comandantes civiles.

Hay varios conceptos que es importante no confundir: la guerra, el armisticio, la paz, la tregua y la negociación. La tregua es un alto el fuego: es la decisión unilateral de una de las partes o el acuerdo entre las partes de no dispararse por un tiempo, sin que se haya declarado el fin de la guerra. Una tregua indica que la guerra sigue vigente. Una tregua no conlleva mayores compromisos y quien rompe una tregua bilateral simplemente está anunciando el fin de la tregua. (Ahora, quien rompe una tregua sin aviso previo, está aceptando perder credibilidad.)

El armisticio es el alto el fuego definitivo. El armisticio, que puede venir en forma de rendición o en forma de acuerdo, es la decisión de acabar la guerra. En las actuales conversaciones, la negociación, entre el gobierno y la guerrilla en La Habana, no se está negociando la paz sino el armisticio por acuerdo. Por eso me parece incorrecto que el gobierno actual hable de la Paz y que la oposición se refiera a la situación actual como la paz de Santos.

La negociación es una conversación que se realiza con el objetivo de llegar a acuerdos. Quienes negocian deciden las condiciones bajo las cuales están negociando. La negociación para llegar a un acuerdo de armisticio parte, por definición, de la existencia de una guerra. No hay reglas fijas de cómo y qué se puede negociar ni de qué condiciones previas requiere la negociación. Básicamente la única regla es la inmunidad de los negociadores durante la negociación y la capacidad del negociador de lograr acuerdos de parte del bando que representa. La negociación puede hacerse con o sin tregua. La negociación puede estar condicionada o no a otros requisitos como el tipo de acciones bélicas que las partes pueden ejercer o no durante la negociación.

En la negociación actual en La Habana entre el gobierno y la guerrilla, se acordó que era una negociación en medio del conflicto. Esto quiere decir que la negociación no depende de cómo se desarrolle la guerra. En principio esto significa que no se reconoce cuartel a la guerrilla como condición para la negociación. Y viceversa. Esto significa que si el ejército bombardea un campamento guerrillero matando al comandante, o si la guerrilla embosca a una patrulla del ejército, los negociadores no tienen por qué abandonar la negociación. Puede no gustarnos, pero el problema no es la negociación ni el gobierno sino la guerra.

La negociación debe ser juzgada por los acuerdos a los que llegue, no por las condiciones que la negociación no tiene.

Triste que hayan muerto once soldados en Cauca en una emboscada de la guerrilla. Rechazo el hecho de que el autodenominado Ejército del Pueblo, que no me representa como pueblo, realice acciones bélicas contra personas, contra colombianos y más cuando estaban empeñados en una tregua. No reconozco legitimidad alguna a la supuesta lucha de esta guerrilla (o cualquier otra guerrilla actual en Colombia). No creo que cualquier motivo medianamente objetivo justifiquen el daño que le están haciendo al país. Pero, repito, no me indigna la muerte de soldados: me indigna la guerra innecesaria en la que mueren soldados (o civiles, o guerrilleros reclutados de niños).

Pero la única forma en la que yo le pediré al gobierno que se pare de la mesa de negociación es el momento en el que tenga la certeza de que morirán menos colombianos a mediano y largo plazo (y que los colombianos vivan mejor) ganando la guerra que negociando el armisticio. Si ya se tomó la decisión de negociar en medio de la guerra para acordar un armisticio, la guerra y la negociación deben llevarse con lógicas separadas.

Y si lo que se acuerde en la Habana es malo para el país, lo denunciaré. (Pero el acuerdo, no las condiciones que la negociación no tiene,)

Indignados, indignados everywhere

Leo la historia de Muhamed Kuno y los ataques que ha perpetrado desde Al Shabaad, el grupo extremista musulmán que actúa en el cuerno de África. Muchos querrán decir que no es la religión, ni es el islam. Y sí, la espiritualidad religiosa en general y muchas religiones no ofrecen manifestaciones de violencia en la escala que vemos en la actual ola de yihadismo. Sí, budistas han participado en masacres contra población musulmana en Birmania (Myanmar) y si examinamos con lupa sin duda encontraremos algún confeso de cualquier creencia cometiendo un acto de violencia gratuita contra otro ser humano. Pero esos budistas birmanos no están siguiendo las enseñanzas del Buda cuando cometieron esos actos, así como los católicos terroristas del IRA no atentaban contra las autoridades del protestante Reino Unido por defender aspectos doctrinarios de la fe o por autoridad del Papa. Si bien en Irlanda del Norte había una diferencia religiosa entre los bandos, esta diferencia era más incidental que causal. La diferencia de fondo era política y en el conflicto birmano hay también un componente étnico.

No todo acto contra la humanidad cometido por el seguidor de una religión es un acto religioso, y como tal no todo acto contra la humanidad cometido por el seguidor de una religión es culpa de la religión. Ni de las religiones en general, ni de la denominación religiosa en particular.

Pero esto no significa que todo acto de barbarie sea primordialmente político o étnico.

bagaLa motivación primaria de Kuno y sus seguidores no es política. La motivación tras el atentado contra Charlie Hebdo, la motivación de los ataques de Boko Haram en Baga, Nigeria, la motivación de los ataques a El Bardo en Túnez, etc. no es primariamente política. Quienes actúan ahí son personas que derivan sus motivaciones directamente del Corán y los hadices y la parte política de su motivación es la imposición de una teocracia bajo la charía.

article-2001905-0C7E93FC00000578-146_468x406Esto no significa, desde luego, que el islam sea el culpable ni que todo musulmán sea un terrorista en potencia. Hay un gran espectro de creencias en el islam. En los EE.UU. viven entre dos millones y dos millones y medio de musulmanes (0.6% de la población) y la taza de delitos graves cometidos por los musulmanes es probablemente un poco inferior a su proporción. Si bien en la población carcelaria cerca del 20% son musulmanes, esto se debe principalmente a conversiones dentro de la prisión, conversiones que en la mayoría de los casos disminuye la probabilidad de reincidencia frente a la población no conversa. Esto significa que para un grupo importante de la población, la conversión al islam es un paso positivo desde el punto de vista de la civilidad. Algo que produce mejores ciudadanos.

Pero también produce extremistas.

Es la importancia que cada uno le da a un verso específico del Corán o a un hadiz. A buscar la armonía personal y la convivencia gracias al amor de Dios o a imponer a la fuerza el reinado de ese mismo Dios limpiando la tierra santa de infieles y vengando las afrentas al profeta.

Garissa University CollegeEn la Universidad de Garissa, donde Muhamed Kuno había sido profesor, murieron 147 personas, en su mayoría estudiantes cristianos. Sucios infieles, desde el punto de vista de Kuno y sus seguidores. Pero no sólo cristianos. Cualquier musulmán que no se supiese lo suficientemente bien algún verso del Corán o cualquier persona, sin importar su religión, que les dijera algo, que reprobara lo que estaban haciendo, que saliera corriendo, era también una víctima.

147 personas asesinadas. Estudiantes. Personas que se preparaban para buscar un mundo mejor.

Hoy veo a muchas personas quejarse porque esos 147 universitarios no generaron la misma indignación de los caricaturistas muertos en París. Se habla de racismo, de que unos muertos valen menos que otros. No falta quien se queja de que en la mentalidad progresista actual, los unos valen más por ser progresistas y los otros menos por ser cristianos.

vestidoPero la verdad es que somos seres que nos movemos por el ruido. Que dedicamos más tiempo a discutir si un vestido es blanco o azul que por los caricaturistas de Charlie Hebdo.

Personalmente presté poca atención a la masacre de Ayotzinapa. Poca atención a los sucesos de Baga. Casi desapercibido para mí estuvieron los sucesos de Peshawar donde 148 estudiantes murieron. Y no sólo fue un muerto más que en Garissa, sino que en su gran mayoría, 132, fueron niños. 132 menores de edad asesinados por los talibán con el único objetivo de que la población paquistaní general, la que vive fuera del conflicto, sienta que hay un conflicto.

5463473673673.siPasaron desapercibidos porque no hubo quien hiciera el ruido suficiente. Porque siempre hay algo más que genera conversación: desde la camisa de un científico que anuncia que una sonda espacial se posó sobre un cometa, a la indignación porque dos muchachas impiden cerrar las nuevas puertas anti-colados de la estación de Transmilenio de la Calle 57. Estamos tan inundados de mensajes que no podemos estar atentos a todo lo que merece nuestra indignación. Entonces nos indignamos por los que no se indignan con lo mismo con lo que nosotros nos indignamos.

miminikenyaY acusamos a quienes usaron el #JeSuisCharlie porque no usan también el #JeSuisKenyan. Aunque diera la impresión de que la queja no es realmente porque no usan el #JeSuisKenyan sino porque sí usaron el #JeSuisCharlie. No se trata de que 147 keniatas muertos pesen más o menos que 12 franceses. No se trata de razas ni de número de víctimas. Por número, 150 personas murieron en los Alpes por culpa del narcisismo y deseo de grandeza de un copiloto. 149 si descontamos al victimario suicida. Tal vez los medios han hablado más del vuelo de Germanwings y del historial clínico del copiloto que de la masacre de Garissa, pero creo que no es tanto una cuestión de raza o de número de muertos sino de morbo y de qué historia es más vendible.

Digo, hace años que no pongo a cuenta propia la W, pero puedo casi que escuchar la voz de Julio Sánchez Cristo indagando el más sórdido detalle de la vida e historial médico de Andreas Lubitz que de por qué Dulyadin Gamadhere se convirtió en Muhamed Kuno. Simplemente la primera historia tiene más piel.