En medio de la guerra

Digamos que hay una guerra. No entraré a discutir si se trata o no de un conflicto interno, una guerra civil de baja intensidad, una amenaza terrorista o cualquier otro nombre. Hay unos tipos con fusil en un lado y otros tipos con fusil en el otro lado y cuando se ven se disparan a matar; y hay personas sin fusil que ordenan, apoyan o financian a los tipos con fusil en cada bando.

0022Uno de los bandos son las fuerzas militares constitucionales de una nación reconocida como tal por la comunidad internacional, con una línea de mando que parte del jefe de estado de esa nación y que cuenta con el reconocimiento y el apoyo de la mayoría de los ciudadanos de ese país. Un grupo significativo de estos ciudadanos consideran a los soldados de este bando como héroes que los están protegiendo del mal. Estas fuerzas militares son financiadas a través de los impuestos que todos los ciudadanos pagan, así como ayudas económicas provenientes de otras naciones, especialmente de los Estados Unidos por medio de cruces de cuentas que terminan favoreciendo a su propio complejo industrial militar. (A la hora de la verdad, creo que tras el cruce de cuentas son más lo que toman que lo que dejan.)

web_web_farc_big_big_ceEl otro bando se autodenomina Ejército del Pueblo, aunque posee una mínima base popular de apoyo. Sus combatientes y sus comandantes son, con contadas excepciones, personas naturales de la misma nación a cuyo ejército regular combaten. Una parte importante de los ciudadanos de esta nación, si bien no apoyan a este otro ejército, sí creen que las causas por las cuales dicen luchar son objetivas. (Por ahora no comento lo que creo sobre ello.) Un grupo importante de ciudadanos no se identifica con los combatientes de ninguno de los dos bandos. Ante este mínimo apoyo popular, este bando se financia con ayudas internacionales pero, principalmente, con actividades ilegales como la extorsión y el tráfico de drogas.

Pero, independientemente de la asimetría o de la legitimidad entre estos dos bandos, la realidad es que ambos bandos existen y se enfrentan. Es una guerra. Para simplificar, a las fuerzas armadas constitucionales las llamaré el ejército (y a sus combatientes soldados) y al otro bando la guerrilla (y a sus combatientes guerrilleros).

Entre los combatientes de ambos bandos, hay soldados voluntarios y soldados reclutados; y entre los reclutados hay quienes han aceptado su reclutamiento identificándose plenamente con su bando y quienes han sido obligados e indoctrinados. En los últimos años el ejército cuenta con más voluntarios y menos reclutas forzados, y todos los combatientes son mayores de edad. En la guerrilla, por otro lado, la gran mayoría de combatientes entraron como reclutas forzados y una parte importante de ellos fueron reclutados siendo menores de edad.

Son pocos los combatientes voluntarios que entran con el objetivo de que los maten. Pero quien entra voluntariamente como combatiente en una guerra está aceptando implícitamente que la muerte en acción bélica es un riesgo que está dispuesto a tomar. Finalmente es una guerra. En cuanto a los combatientes menos voluntarios, sus reclutadores saben que la muerte es un riesgo al que están exponiendo a los reclutados. Hay dos formas básicas de reducir este riesgo: siendo más efectivos que el otro bando o no habiendo guerra. Pero el otro bando también querrá ser más efectivo que uno para minimizar el riesgo de que sus propios combatientes mueran.

Es triste la noticia de que murieron soldados. Por un lado son personas que, como personas y desde mi perspectiva humanista, merecen vivir. Por otro lado son los combatientes del bando al cual yo mismo le reconozco legitimidad. Pero es una guerra. Mientras insistamos que estamos en guerra, la muerte de soldados es un riesgo. Como humanista también me parece triste que mueran guerrilleros, particularmente porque la gran mayoría de guerrilleros fueron reclutados a la fuerza. Pero por otro lado siento que entre más guerrilleros mueran ahora, más cerca estamos de que acabe la guerra y así mueran menos soldados, menos guerrilleros y menos civiles. Pero si bien me entristece que mueran soldados, no me indigna. Me indigna la guerra.

Existe esta guerra, y esta guerra se acabará cuando una de las partes derrote a la otra o entre las partes se llegue a un acuerdo. La guerrilla nunca ha estado medianamente cerca de derrotar al ejército y hoy menos que nunca: la diferencia de recursos y la legitimidad otorgada por la ciudadanía hacen casi imposible que esto suceda. El ejército sí podría derrotar a la guerrilla pero no es una labor fácil: desde su concepción, la guerrilla está basada en tácticas de guerra asimétrica que ofrece un blanco pequeño al armamento de un ejército regular, y más cuando este ejército regular tiene la obligación de proteger a la población civil. Si queremos acabar la guerra para que mueran menos soldados y menos civiles, probablemente la opción más rápida sea la salida negociada.

Por línea de mando, no es el ejército quien negocia por su parte sino sus comandantes civiles en el gobierno. No sé ni creo relevante saberlo, si en la guerrilla exista una división similar entre combatientes y comandantes civiles.

Hay varios conceptos que es importante no confundir: la guerra, el armisticio, la paz, la tregua y la negociación. La tregua es un alto el fuego: es la decisión unilateral de una de las partes o el acuerdo entre las partes de no dispararse por un tiempo, sin que se haya declarado el fin de la guerra. Una tregua indica que la guerra sigue vigente. Una tregua no conlleva mayores compromisos y quien rompe una tregua bilateral simplemente está anunciando el fin de la tregua. (Ahora, quien rompe una tregua sin aviso previo, está aceptando perder credibilidad.)

El armisticio es el alto el fuego definitivo. El armisticio, que puede venir en forma de rendición o en forma de acuerdo, es la decisión de acabar la guerra. En las actuales conversaciones, la negociación, entre el gobierno y la guerrilla en La Habana, no se está negociando la paz sino el armisticio por acuerdo. Por eso me parece incorrecto que el gobierno actual hable de la Paz y que la oposición se refiera a la situación actual como la paz de Santos.

La negociación es una conversación que se realiza con el objetivo de llegar a acuerdos. Quienes negocian deciden las condiciones bajo las cuales están negociando. La negociación para llegar a un acuerdo de armisticio parte, por definición, de la existencia de una guerra. No hay reglas fijas de cómo y qué se puede negociar ni de qué condiciones previas requiere la negociación. Básicamente la única regla es la inmunidad de los negociadores durante la negociación y la capacidad del negociador de lograr acuerdos de parte del bando que representa. La negociación puede hacerse con o sin tregua. La negociación puede estar condicionada o no a otros requisitos como el tipo de acciones bélicas que las partes pueden ejercer o no durante la negociación.

En la negociación actual en La Habana entre el gobierno y la guerrilla, se acordó que era una negociación en medio del conflicto. Esto quiere decir que la negociación no depende de cómo se desarrolle la guerra. En principio esto significa que no se reconoce cuartel a la guerrilla como condición para la negociación. Y viceversa. Esto significa que si el ejército bombardea un campamento guerrillero matando al comandante, o si la guerrilla embosca a una patrulla del ejército, los negociadores no tienen por qué abandonar la negociación. Puede no gustarnos, pero el problema no es la negociación ni el gobierno sino la guerra.

La negociación debe ser juzgada por los acuerdos a los que llegue, no por las condiciones que la negociación no tiene.

Triste que hayan muerto once soldados en Cauca en una emboscada de la guerrilla. Rechazo el hecho de que el autodenominado Ejército del Pueblo, que no me representa como pueblo, realice acciones bélicas contra personas, contra colombianos y más cuando estaban empeñados en una tregua. No reconozco legitimidad alguna a la supuesta lucha de esta guerrilla (o cualquier otra guerrilla actual en Colombia). No creo que cualquier motivo medianamente objetivo justifiquen el daño que le están haciendo al país. Pero, repito, no me indigna la muerte de soldados: me indigna la guerra innecesaria en la que mueren soldados (o civiles, o guerrilleros reclutados de niños).

Pero la única forma en la que yo le pediré al gobierno que se pare de la mesa de negociación es el momento en el que tenga la certeza de que morirán menos colombianos a mediano y largo plazo (y que los colombianos vivan mejor) ganando la guerra que negociando el armisticio. Si ya se tomó la decisión de negociar en medio de la guerra para acordar un armisticio, la guerra y la negociación deben llevarse con lógicas separadas.

Y si lo que se acuerde en la Habana es malo para el país, lo denunciaré. (Pero el acuerdo, no las condiciones que la negociación no tiene,)

Indignados, indignados everywhere

Leo la historia de Muhamed Kuno y los ataques que ha perpetrado desde Al Shabaad, el grupo extremista musulmán que actúa en el cuerno de África. Muchos querrán decir que no es la religión, ni es el islam. Y sí, la espiritualidad religiosa en general y muchas religiones no ofrecen manifestaciones de violencia en la escala que vemos en la actual ola de yihadismo. Sí, budistas han participado en masacres contra población musulmana en Birmania (Myanmar) y si examinamos con lupa sin duda encontraremos algún confeso de cualquier creencia cometiendo un acto de violencia gratuita contra otro ser humano. Pero esos budistas birmanos no están siguiendo las enseñanzas del Buda cuando cometieron esos actos, así como los católicos terroristas del IRA no atentaban contra las autoridades del protestante Reino Unido por defender aspectos doctrinarios de la fe o por autoridad del Papa. Si bien en Irlanda del Norte había una diferencia religiosa entre los bandos, esta diferencia era más incidental que causal. La diferencia de fondo era política y en el conflicto birmano hay también un componente étnico.

No todo acto contra la humanidad cometido por el seguidor de una religión es un acto religioso, y como tal no todo acto contra la humanidad cometido por el seguidor de una religión es culpa de la religión. Ni de las religiones en general, ni de la denominación religiosa en particular.

Pero esto no significa que todo acto de barbarie sea primordialmente político o étnico.

bagaLa motivación primaria de Kuno y sus seguidores no es política. La motivación tras el atentado contra Charlie Hebdo, la motivación de los ataques de Boko Haram en Baga, Nigeria, la motivación de los ataques a El Bardo en Túnez, etc. no es primariamente política. Quienes actúan ahí son personas que derivan sus motivaciones directamente del Corán y los hadices y la parte política de su motivación es la imposición de una teocracia bajo la charía.

article-2001905-0C7E93FC00000578-146_468x406Esto no significa, desde luego, que el islam sea el culpable ni que todo musulmán sea un terrorista en potencia. Hay un gran espectro de creencias en el islam. En los EE.UU. viven entre dos millones y dos millones y medio de musulmanes (0.6% de la población) y la taza de delitos graves cometidos por los musulmanes es probablemente un poco inferior a su proporción. Si bien en la población carcelaria cerca del 20% son musulmanes, esto se debe principalmente a conversiones dentro de la prisión, conversiones que en la mayoría de los casos disminuye la probabilidad de reincidencia frente a la población no conversa. Esto significa que para un grupo importante de la población, la conversión al islam es un paso positivo desde el punto de vista de la civilidad. Algo que produce mejores ciudadanos.

Pero también produce extremistas.

Es la importancia que cada uno le da a un verso específico del Corán o a un hadiz. A buscar la armonía personal y la convivencia gracias al amor de Dios o a imponer a la fuerza el reinado de ese mismo Dios limpiando la tierra santa de infieles y vengando las afrentas al profeta.

Garissa University CollegeEn la Universidad de Garissa, donde Muhamed Kuno había sido profesor, murieron 147 personas, en su mayoría estudiantes cristianos. Sucios infieles, desde el punto de vista de Kuno y sus seguidores. Pero no sólo cristianos. Cualquier musulmán que no se supiese lo suficientemente bien algún verso del Corán o cualquier persona, sin importar su religión, que les dijera algo, que reprobara lo que estaban haciendo, que saliera corriendo, era también una víctima.

147 personas asesinadas. Estudiantes. Personas que se preparaban para buscar un mundo mejor.

Hoy veo a muchas personas quejarse porque esos 147 universitarios no generaron la misma indignación de los caricaturistas muertos en París. Se habla de racismo, de que unos muertos valen menos que otros. No falta quien se queja de que en la mentalidad progresista actual, los unos valen más por ser progresistas y los otros menos por ser cristianos.

vestidoPero la verdad es que somos seres que nos movemos por el ruido. Que dedicamos más tiempo a discutir si un vestido es blanco o azul que por los caricaturistas de Charlie Hebdo.

Personalmente presté poca atención a la masacre de Ayotzinapa. Poca atención a los sucesos de Baga. Casi desapercibido para mí estuvieron los sucesos de Peshawar donde 148 estudiantes murieron. Y no sólo fue un muerto más que en Garissa, sino que en su gran mayoría, 132, fueron niños. 132 menores de edad asesinados por los talibán con el único objetivo de que la población paquistaní general, la que vive fuera del conflicto, sienta que hay un conflicto.

5463473673673.siPasaron desapercibidos porque no hubo quien hiciera el ruido suficiente. Porque siempre hay algo más que genera conversación: desde la camisa de un científico que anuncia que una sonda espacial se posó sobre un cometa, a la indignación porque dos muchachas impiden cerrar las nuevas puertas anti-colados de la estación de Transmilenio de la Calle 57. Estamos tan inundados de mensajes que no podemos estar atentos a todo lo que merece nuestra indignación. Entonces nos indignamos por los que no se indignan con lo mismo con lo que nosotros nos indignamos.

miminikenyaY acusamos a quienes usaron el #JeSuisCharlie porque no usan también el #JeSuisKenyan. Aunque diera la impresión de que la queja no es realmente porque no usan el #JeSuisKenyan sino porque sí usaron el #JeSuisCharlie. No se trata de que 147 keniatas muertos pesen más o menos que 12 franceses. No se trata de razas ni de número de víctimas. Por número, 150 personas murieron en los Alpes por culpa del narcisismo y deseo de grandeza de un copiloto. 149 si descontamos al victimario suicida. Tal vez los medios han hablado más del vuelo de Germanwings y del historial clínico del copiloto que de la masacre de Garissa, pero creo que no es tanto una cuestión de raza o de número de muertos sino de morbo y de qué historia es más vendible.

Digo, hace años que no pongo a cuenta propia la W, pero puedo casi que escuchar la voz de Julio Sánchez Cristo indagando el más sórdido detalle de la vida e historial médico de Andreas Lubitz que de por qué Dulyadin Gamadhere se convirtió en Muhamed Kuno. Simplemente la primera historia tiene más piel.

Matoneando nuestra indignación

Unisabana en PulzoCreo que la palabra matoneo la estamos usando muy a la ligera. El acoso, para ser configurado como tal, requiere que sea sistemático. Una broma de mal gusto puede ser algo horrible por sí sola, pero no por ello es acoso o matoneo. La burla por un hecho específico tampoco es matoneo.

Pulzo ha titulado Matoneo en Los Andes y La Sabana: les dicen ‘guisos’ y hampones a becados del Gobierno un artículo que he visto replicado varias veces en mi muro de Facebook y mi timeline de Twitter, pero lo que el artículo muestra no es matoneo. Muestra tan solo tres mensajes escritos en un foro de discusión. En uno un estudiante de La Sabana se queja de la inseguridad y la atribuye a los nuevos becarios del gobierno. En otro, un usuario identificado como Uniandino, advierte que eso ya pasó en Los Andes y que los de La Sabana no deben permitirlo. Finalmente en otro mensaje, alguien que se identifica como becario, hablando de estigma. Ni siquiera es claro si este estigma se refiera a un sentimiento generalizado o sólo como respuesta a los comentarios anteriores. El lenguaje que el becario usa en su nota usa términos mostrados en otros comentarios, como replicar la ortografía de ampón, algo común cuando se quiere resaltar las inconsistencias del mensaje original.

Sé que en la Universidad Javeriana de Cali, algunas voces similares se han escuchado. Estoy casi seguro que hay personas que piensan así. Pero no creo que esas personas sean representativas de una discriminación sistemática y de acoso. Nada en la nota de Pulzo lleva a concluir que se trata de matoneo.

Pero se titula como matoneo, y todos saltamos a indignarnos. Por eso estamos como estamos, porque no hemos superado el clasismo. Ni siquiera leemos la nota que compartimos. Ni siquiera pensamos más allá de la indignación inicial que produce el titular y de nuestros propios prejuicios.

Noticia de segunda planaAyer, uno de los temas que más se habló en las redes sociales en Colombia fue la lesión del jugador James Rodríguez. Muchos colombianos nos condolimos por esa noticia porque James representa algo bueno con qué identificarnos y una forma de soñar en persona ajena con que podemos triunfar. Por otro lado ocurrió un hecho vergonzoso: cuatro niños fueron asesinados en Florencia, Caquetá. ¡Cuatro niños! Un quinto hermano se salvó haciéndose el muerto para que no lo remataran.

El tal asesinato de 4 niños no existe....Hoy todos estamos indignados por esa masacre, pero nuestra indignación no es tanto porque la masacre haya sucedido sino que nos indignamos con la prensa por dar más despliegue a la noticia de la lesión de James que a los niños asesinados en Caquetá. Indignados con nosotros mismos por que nos importó más la masacre de caricaturistas en París que la de niños en un rincón de Colombia. Indignados con nuestros compatriotas por no indignarse lo suficiente.

Saltamos a resaltar que a nuestros medios les importa más James que los niños masacrados, quienes no merecen estar siquiera en la portada. El Tiempo, 6 de febrero de 2015Así tengamos que manipular la foto para tapar que la nota sí estaba en la portada. (Probablemente insuficiente, pero no es necesario mentir para probar un punto.)

Vivimos a punta de indignaciones. Nos indignamos por los Uniandinos por ser clasistas, no importa que la gran mayoría de estudiantes que pagan matricula completa y la gran mayoría de los becarios estén gustosos compartiendo un mismo espacio. Tenemos que resaltar las pocas voces que no muestran esto para podernos razgar las vestiduras y gritar indignados: “¡Clasismo!”

Irina Shayk

Irina Shayk, exnovia de Cristiano Ronaldo.

Somos tan manipulables por los grandes medios que nos muestran la realidad que los intereses políticos y económicos quieren mostrarnos como de los maestros de la manipulación pública por cuenta de la indignación.

Creemos así que los hinchas españoles del Real Madrid son unos xenófobos que no aceptan que Daniela Ospina no sea tan bonita como Irina Shayk. Creemos así que los estudiantes de La Sabana son unos clasistas que no aceptan a unos pobres becarios en su campus. Creemos así que los medios colombianos son unos superficiales a los que sólo les importa un tendón de James y no cuatro niños pobres muertos.

Indignarse es fácil. Sólo basta colgarse de cualquier titular.

José, Jaime, Jacobo y Joaquim

De la mano (padre e hijo)

“De la mano (padre e hijo)” por Pedro Villarrubia (CC-by-nc-sa)

Los siguientes testimonios son ficticios, pero también reflejan dudas que a veces uno como padre se hace. ¿Estaré haciendo las cosas bien? ¿Sirve la misma fórmula siempre?

José:

«Siempre recuerdo a mi padre como una persona afable pero seria, estricta pero correcta. A él le debo todo lo que he logrado en la vida. Recuerdo cuando me enseño a nadar. Yo tendría unos siete años cuando nos convidó al río. No era la primera vez en ese río, pero siempre nos habíamos bañado en una ensenada con playa arenosa que se formaba entre las rocas. Ese día, sin embargo, me obligó a ir con el al muelle y me hizo saltar. Estaba muy asustado. Ahí el río era más profundo que en la ensenada. Pero la estricta voz de mi padre me dio confianza para saltar. Al principio sentí que me ahogaba, pero mi padre me alentaba a sacar la cabeza. A duras penas lo lograba. Finalmente el saltó también y me ayudó a salir. Me dijo que lo intentara de nuevo y esa vez me fue mejor. Ya no le temía al río ni a ahogarme. Que mi padre me haya echado al agua fue una valiosa lección que me a ayudado a enfrentar los problemas por más difíciles que parezcan.»

Jaime:

«Yo creo que mi padre era un psicópata. Con sus amigos era afable y hasta correcto, pero conmigo siempre fue extremadamente estricto. Creo que muchos de los problemas que he tenido en la vida han sido culpa de cómo mi padre me trató de niño. Recuerdo cuando tenía siete años y fuimos al río. Esta vez no me llevó a una ensenada tranquila donde siempre nos bañábamos sino que me llevó al muelle. El muy desgraciado a punta de gritos me hizo saltar al agua. ¡Yo no sabía nadar! ¡Casi me ahogo! Y mi padre no hacía sino gritar que sacara la cabeza. ¡Como si yo mismo no supiera que tenía que sacar la cabeza! No sé cuanto tiempo me hizo sufrir ahí antes de que él se metiera a sacarme. ¡Y el maldito tuvo el descaro de decirme que me volviera a meter! Nunca más pude volver al río y siempre tengo esa imagen cuando tengo que enfrentar algo nuevo que implique riesgos.»

Jacobo:

«Una de las cosas que más recuerdo de mi padre fue que siempre estuvo ahí para apoyarme. En todos los problemas que tuve, mi papá siempre estaba allí tendiéndome la mano y dándome una voz de apoyo. Él me generó la confianza en mi mismo, pues de niño nunca me sentí desamparado. A medida que yo crecía y mi papá se iba haciendo viejo, no podía estar tan pendiente de mis cosas pero siempre me hizo saber que seguía ahí, que yo podía recurrir a él. El sólo saber que podía recurrir a él me generaba confianza y me producía confianza en mi mismo. Sabía que no podía defraudar a mi padre tras tantos años de acompañarme. Yo tenía que mostrarle a mi padre lo orgulloso que estaba de él y que el pudiera enorgullecerse de su hijo. Hoy, que mi padre está lejos, aún siento que siempre me acompaña y me da confianza en todo lo que me he propuesto.»

Joaquim:

«Cuando mi padre se enfermó fue un gran trauma para mí. Papá siempre me había apoyado y acompañado en todo y, de repente, ya no estaba ahí. No es que sucediera de un día para otro, pero cada vez que no podía ayudarme con una tarea de la escuela sentía yo una gran angustia. Hoy siento que no me dejó crecer, que me volví tan dependiente de él que cuando papá no pudo seguir apoyándome quedé desamparado. Recuerdo sus ojos tristes por no poder seguir protegiéndome, por lo mal que me iba en la escuela y sentir su desilusión por no poder acompañarme con la misma frecuencia. Siento que mi vida ha sido una decepción para él. O tal vez su tristeza sea más de culpa por no haberme dejado crecer, ni permitir que yo cometiera mis propios errores. Hoy sigo enfrentando la angustia de tener que hacer las cosas solo y eso me ha limitado bastante. Sí puedo entender a mi papá y su sentimiento de que por querer protegerme me terminó haciendo daño.»

Secularizando religiones

Christopher Hitchens

Christopher Hitchens

Dentro de las personas que son vocales en su ateísmo existe un grupo de personas que se oponen a la religión como concepto. Christopher Hitchens se definía anti-teísta abrazando esta tesis, aunque el término anti-teísta tiene otros significados, lo usaré aquí como alguien que cree que la religión es inherentemente perversa y debe ser abolida.

Hitchens nunca propuso, sin embargo, prohibir la religión. La mayoría de los anti-teístas no esperan que sea la ley o la fuerza la que acabe con la religión sino la educación; ese tipo de comportamiento se reserva a quienes pretenden reemplazar la religión por otro tipo de filosofía tal como el comunismo marxista. La gran mayoría de los anti-teístas modernos como Hitchens esperan más bien desenmascarar la religión de sus falsedades y que esta muera así de la vida pública de los seres humanos.

Pro-Life vs Pro-ChoiceEn muchos de los debates sociales de la actualidad, la religión juega un papel importante como argumento. La mayoría de las iglesias cristianas, incluyendo el catolicismo, se oponen al matrimonio homosexual, a la eutanasia y al aborto usando como justificación principal su doctrina. En el debate social, donde las personas involucradas e interesadas comparten variedad de cultos, filosofías y creencias, el argumento exclusivamente doctrinario es irrelevante.

Ahora bien, no todos los que se oponen al matrimonio igualitario, a la eutanasia y al aborto son religiosos. No todos los argumentos en contra de estos hechos son doctrinarios. En mi visión de un mundo ideal, estos debates deberían darse con base en argumentos basados en evidencia real y un diálogo social sobre el modelo de sociedad que es mejor para todos y no por temores religiosos que no puedan ser defendidos por fuera de la respectiva fe. Pero la fuerza que tienen las religiones en la vida pública es aún muy alto, imponiendo un criterio dogmático sobre los ciudadanos que no comparten el dogma bien por ser de otra fe o carecer de esta.

Titular del tabloide ugandés Rolling Stone que regularmente publica los nombres de ciudadanos homosexuales.

Titular del tabloide ugandés Rolling Stone que regularmente publica los nombres de ciudadanos homosexuales.

Tal vez en el caso de Colombia estamos lejos aún de que pase como en Uganda, donde el cabildeo cristiano, patrocinado por iglesias evangélicas de los Estados Unidos, recientemente pasó una ley para penalizar con la muerte el homosexualismo. Pero aquí tenemos a un Procurador General de la Nación que hace todo lo posible para que los mandatos de la Corte Constitucional relacionados con el aborto terapéutico no se cumplan y su motivación es, claramente, su fe religiosa y no su apego a la constitución.

Ahora, no digo que la religión sea mala porque no está de acuerdo conmigo. En mi visión de sociedad el aborto no debería existir tampoco, ya que el dilema mismo del aborto es prevenible en la mayor parte de los casos. Mi objeción es a que el argumento ofrecido por una iglesia que se opone al aborto casi nunca está basado en hechos constatables por fuera de su propia fe; sin embargo los fieles creen que ese argumento es suficiente.

La iglesia católica es apostólica. Considera que la biblia es un texto infalible en su teología, pero su procesión de fe no es la biblia sino el credo y considera que la escritura debe ser constantemente interpretada en respuesta a las necesidades de las personas en los distintos lugares y tiempos y esta es la labor del apóstol que sigue existiendo en la figura del Papa. Desde hace un tiempo la iglesia aceptó que la mejor visión de cómo es el mundo material lo puede ofrecer la ciencia y, como tal, todo lo que los científicos descubran sobre el origen del Universo, la formación de la tierra, la aparición de la vida y su adaptación y diversificación, es algo que la comunidad científica puede responder mejor que la biblia misma. Martín Lutero introdujo el concepto de sola scriptura. Esto fue en un tiempo donde la biblia católica sólo podía escribirse en latín y su lectura estaba prohibida para los fieles corrientes: solo las personas autorizadas por Roma podían interpretar la biblia a la feligresía. Lutero tradujo la biblia al alemán y la distribuyó con el objetivo de que todos pudieran leerla, y concluyó que el cristiano no necesita un intermediario entre él y la palabra de Dios: la biblia. SolaScripturaWordleEl concepto de sola scriptura nos dice que la biblia es lo único que un cristiano necesita saber, sin interpretaciones por un Papa. El luteranismo y varias de las iglesias nacionales que se derivaron de la reforma protestante siguieron, aún así, reservándose el derecho a interpretar la escritura, pero luego vendría el gran renacer espiritual en los Estados Unidos y, con él, el surgimiento del movimiento evangélico.

Lo que los científicos han venido descubriendo sobre física, cosmología, cosmogonía, formación planetaria, geología, biología, formación de la vida, evolución, etc., no se parece en mucho al relato bíblico. Esto crea dos relatos: por un lado están personas que han concluido que nuestro universo se formó hace trece mil ochocientos millones de años, nuestro planeta hace cuatro mil setecientos millones, la vida en la tierra apareció hace tres mil y medio millones y la vida multicelular lleva casi mil millones de años de existencia sobre nuestro planeta y, desde entonces, ha evolucionado para crear todas las formas actuales incluyendo a los seres humanos. Otras personas creen que el universo y la tierra fueron creados hace poco más de seis mil años y que todo era perfecto hasta que el único hombre y la única mujer comieron del fruto prohibido; y creen que hace algo más de cuatro mil años toda la vida del planeta fue erradicada excepto por ocho personas y unos cuantos miles de parejas de animales.

[Ken Ham]

Creacionista Ken Ham, quien cree que todas las respuestas a todo lo que necesitamos saber se encuentra en el libro del Génesis.

Cuando estas personas enfrentan su mitología bíblica a la evidencia real, sólo tienen una conclusión para hacer: la evidencia es errónea o está mal interpretada.

Cuando los miembros del culto Heaven’s Gate, que creían que una nave espacial venía tras el cometa Halley, compraron un telescopio para localizar tal nave y no la pudieron ver, llegaron a la única conclusión lógica: el telescopio estaba defectuoso. Finalmente, haciendo caso omiso de toda evidencia, los seguidores de Heaven’s Gate dejaron sus envoltorios terrestres (se suicidaron) para reunirse con los alienígenas de la nave que el telescopio defectuoso no les dejó ver.

hqdefaultPara la mayoría de nosotros es fácil concluir que la gente de Heaven’s Gate estaba equivocada. En su gran mayoría eran personas estudiadas, pero cayeron en una espiral de autoconvencimiento que les llevó a no pensar de forma racional. Al menos no racional desde nuestro punto de vista. Es fácil para nosotros concluir que el culto de Heaven’s Gate no estaba basado en ningún tipo de realidad y eso los llevó a una acción que carece de lógica para nosotros.

Pero los de Heaven’s Gate sólo se suicidaron ellos mismos. Los perpetradores de los atentados del 11 de septiembre de 2001 mataron a miles de personas en su acto suicida. Su interpretación del islamismo sufista los llevó a justificar la destrucción de vidas de fieles e infieles. _77966129_77959544La demencia de Boko Haram en Nigeria y de Estado Islámico en Iraq y Siria son muestra de esa mentalidad donde los yijadistas se ven a sí mismos luchando una guerra cósmica a favor de su dios. Si bien el islam nos ofrece los ejemplos más claros, muchos niños en Liberia mueren abandonados porque algún pastor cristiano cree que son brujos y monjes budistas han cometido masacres en Myanmar.

Muchas ideologías políticas y filosóficas se resisten a ser cuestionadas, pero la religión es más profunda que cualquier ideología política pues genera una identidad trascendente. Cuestionar su propia fe es cuestionar su propia identidad y por ello es inadmisible cuestionarse. Si el telescopio no muestra la nave detrás del cometa, entonces es el telescopio el que está mal. Si los científicos miden que una roca se formó hace miles de millones de años, es la medición la que está mal porque el mundo no puede tener más de diez mil años. Si todos los demás concluyen que podemos convivir en un estado secular con libertad de cultos y libertad de expresión, están mal porque el único camino de salvación es la sumisión al islam.

La religión es más que malas excusas para cometer suicidio, asesinar a miles o depositar un voto. Esas son, tan solo, perversiones de la religión.

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Malcolm X y sus hijas junto a Cassius Clay (Mohamed Ali) ca 1963

La verdad es que la gran mayoría de musulmanes que viven en el occidente secular o en otros países donde son minorías no perseguidas viven en paz. Algunos justifican, otros no, los actos de los fundamentalistas; pero, en general, no están interesados en suspender los derechos liberales para imponer la sharía. La religión, para ellos, es más un acto privado y social. Ellos validan el mundo desde una perspectiva que derivan del corán. La religión les da consuelo en caso de duelo, ánimo cuando se sienten desfallecer, sentido de comunidad. La religión les da respuesta a muchas de las preguntas que ellos se hacen para poder seguir con sus vidas.

Y lo mismo sucede con los cristianos, judíos, hindúes, neopaganos y toda la variedad de religiones que existen.

Matías. Foto tomada el 26 de diciembre de 2014 por la mañana.

Matías. Foto tomada el 26 de diciembre de 2014 por la mañana.

En muchos casos, y para muchas personas, esas respuestas son importantes y es difícil obtenerlas por otros medios. La ciencia nos puede describir el cómo de un proceso de duelo, pero no el por qué. Aun me duele cada vez que pienso en Matías, mi gato que desapareció el pasado 26 de diciembre y presuntamente murió atropellado y botado como basura a un barranco, porque me parece absurdo que eso haya sucedido así. Quisiera creer que su esencia aún perdura. Quisiera que alguien me responda por qué pasaron los hechos. Mis abuelas. Los amigos que ya nos dejaron.

Yo puedo vivir y continuar viviendo sin esas respuestas, sin ese porqué. De alguna forma puedo asumir mi duelo sin el consuelo que aporta una religión. Puedo tomar mis decisiones políticas sin la guía de un libro sagrado o de un pastor. Puedo asumir posiciones éticas y morales sin recurrir a dogmas. No digo que yo no me pueda equivocar, pero el equivocado seré yo y, por tanto, no será mi biblia, ni la sociedad o el diablo a quien yo vaya a culpar. Pero esto no es así para todo el mundo, y para muchas personas su religiosidad es importante.

Pero, incluso en esta visión benigna de la religión, hay un peligro. La religión nos está ofreciendo aquí respuestas rápidas y efectivas pero no necesariamente correctas. Y las religiones están llenas de respuestas incorrectas. Tal vez no tu religión, pero sí todas las demás. Cuando se pierde la capacidad de cuestionar las respuestas que la religión ofrece nunca sabremos cuando la respuesta incorrecta dejó de ser válida, y culparemos al telescopio porque no podemos ver la nave. Pero cuando cuestionamos la religión deja de ser religión.

KabaaA diferencia de Hitchens yo no espero ver abolida la religión. Primero, porque es culturalmente interesante. Segundo, porque creo que, para muchas personas, las respuestas que da la religión son importantes; y si bien creo que casi todas estas respuestas las puede proveer la ciencia y los acuerdos entre las personas, los consensos tardan más que la necesidad de esa respuesta.

Pero sí espero ver una mayor secularización del creyente. Si espero ver una sociedad donde podamos llegar a acuerdos basados, cuando sea posible, en evidencia empírica, y cuando no, en acuerdos entre personas que puedan debatir en igualdad de condiciones, sin que se imponga dogmáticamente una ideología. Donde el creyente reconozca que su interlocutor lee el corán y no la biblia, o ha interpretado la biblia de forma diferente. Donde el creyente reconozca que no se trata de imponer sus creencias o que le sean impuestas las creencias o descreencias de otro, sino que los problemas sociales se resuelven a través de un diálogo social y los problemas políticos a través de un debate político.

O, en otras palabras, no quiero ver al político religioso que vota en contra de una iniciativa para prevenir el calentamiento global porque cree que la segunda venida de Jesús será pronta o porque Dios le prometió a Noé que no habría un segundo diluvio universal.

Moi si, je suis Charlie

No sé. De alguna forma intuía que las principales voces de disenso frente a la indignación por el asesinato de los periodistas de Charlie Hebdo vendría de dos frentes distintos: la derecha cristiana y la izquierda progresista.

Sin duda hay muchas razones para no estar de acuerdo con la línea editorial del semanario francés. Ellos eran iconoclastas. Provocadores. No importa lo que creas, es muy probable que ellos se hallan burlado de ello. En algunos medios de derecha he visto cómo sacan a relucir, no sólo las portadas y caricaturas contra el Islam, sino caricaturas contra el cristianismo, contra la iglesia, contra Le Pen y su Frente Nacional; en fin, contra todo lo que represente los valores tradicionales y la derecha y fácilmente concluyen que Charlie Hebdo nunca atacó o ridiculizó a la izquierda. Pero ni François Mitterrand, Lionil Jospin, Ségolène Royal ni François Hollande han estado a salvo de la crítica y las caricaturas.

Escribo esto, sin embargo, no como respuesta a esas derechas que piden todo el peso de la ley para los terroristas que perpetraron el atentado, pero que los de Charlie Hebdo se lo buscaron. Esa derecha que se regocija en pensar que se mataron dos pájaros de un solo tiro: los mamertos iconoclastas del semanario satírico francés y los musulmanes que invaden occidente.

Charlie Herbo Nº 1099. 10 de julio de 2013

Charlie Herbo Nº 1099. 10 de julio de 2013

Escribo esto como respuesta al artículo recientemente escrito por José Antonio Gutiérrez Dantón y publicado por varios medios de izquierda latinoamericanos incluyendo Voz, Prensa Rural, Aporrea, Tercera Información, Pelusa Radical, Anarkismo.net, etc. y titulado Je ne suis pas Charlie (Yo no soy Charlie).

Al igual que los medios de derecha, parte rechazando la atrocidad del atentado antes de ir al pero. Textualmente: Pero no creo que censurar el ataque en contra de Charlie Hebdo sea sinónimo de celebrar una revista que es, fundamentalmente, un monumento a la intolerancia, al racismo y a la arrogancia colonial.

Si hay alguien a quien Charlie Hebdo ha atacado más que a las razas no europeas es, precisamente, a los europeos racistas. He tratado de buscar, en vano, alguna caricatura de Charlie Hebdo contra la inmigración o el multiculturalismo. En cambio sí veo fuertes caricaturas contra Le Pen y el Frente Nacional, o contra Romney y sus políticas migratorias propuestas en el pasado debate presidencial en los EE.UU. Y por ello mismo, pensar en que Charlie Hebdo representa a la arrogancia colonial es mear fuera del tiesto.

El concepto de tolerancia o intolerancia es un poco más complejo y depende mucho de cómo definamos esos términos. En física e ingeniería, la tolerancia es la capacidad de un objeto de resistir una condición extrema conservando sus propiedades. Extrapolado a las ciencias sociales, la tolerancia consiste en no inmutarse o en poderse recuperar frente a una idea opuesta o un comportamiento indeseado. Uno no tolera las cosas que uno acepta de los demás, sino las cosas que uno no acepta pero que soporta. Así, la intolerancia puede ser vista como poner un límite en lo que uno está dispuesto a soportar; pero hay una gran diferencia en cómo se establece ese límite: buscando la eliminación del comportamiento indeseado o denunciándolo.

Tanto la derecha francesa (y, en general toda su clase política) como el islam, el vaticano, el estado de Israel, etc. están llenos de comportamientos e ideas que muchas personas consideran indeseables. Uno de esos comportamientos es, precisamente su incapacidad de aceptar a los demás. Muchas de las caricaturas de Charlie Hebdo claramente provocan al mostrar personas de ideologías opuestas aceptándose: como la portada del primero de noviembre de 2011, justo después del primer atentado que sufrieron, donde un caricaturista de Charlie Hebdo se besa con un musulmán bajo la leyenda de que el amor es más fuerte que el odio, o el 19 de septiembre de 2012 donde un judío ortodoxo empuja a un viejo musulmán mientras dicen que de eso no se deben burlar.

La intolerancia expuesta en las caricaturas de Charlie Hebdo es denunciar las ideas enquistadas en el islamismo, en el Vaticano, en las derechas francesas, estadounidenses o israelíes, etc. que impiden la convivencia. Es la intolerancia a la intolerancia. Pero Gutiérrez Dantón sólo ve que hay caricaturas contra el islam y simplemente asume que es intolerancia contra los árabes.

Guitiérrez Dantón sigue, más adelante:

No me identifico con la representación degradante y “caricaturesca” que hace del mundo islámico, en plena época de la llamada “Guerra contra el Terrorismo”, con toda la carga racista y colonialista que esto conlleva.

Mi primera cruzada.

Mi primera cruzada.

Sí. Sin duda muchos de los que promueven la “Guerra contra el Terrorismo” son racistas y colonialistas; aunque creo que más que racistas son xenófobos, aunque también hay una simplificación grande en ello. Pero Charlie Hebdo también ha sido crítico de la guerra contra el terrorismo, como lo muestra en su libro Ma première croisade, una biografía de George Bush dibujada por Riss y publicada por Charlie Hebdo.

Entonces tenemos un sector de la población que, simplificable bajo epitetos de xenofobia y colonialismo, se enfrentan a los Taliban, Al-Qaeda, Gadafi y el Estado Islámico con el apoyo de los gobiernos de Paquistán, Arabia Saudita, algunas fracciones de la Hermandad Musulmana, etc. y por causa de ellos no nos es permitido caricaturizar la intolerancia musulmana. Ese modo de pensar es, para mí, un pusilanismo izquierdoso pendejo. El mismo tipo de pusilanismo izquierdoso por el cual el partido comunista francés, durante la drôle de guerre (el período entre la declaración de guerra de Francia al tercer Reich y la invasión del Reich a Francia) saboteó, bajo órdenes de Moscú, el esfuerzo bélico francés contra Hitler: inventarse enemigos y aliados que ni siquiera corresponden a su afinidad política.

No puedo ver con buena cara esa constante agresión simbólica que tiene como contrapartida una agresión física y real, mediante los bombardeos y ocupaciones militares a países pertenecientes a este horizonte cultural.

Sí, porque claramente Charlie Hebdo no es más que la cara presentable de la derecha occidental que bombardea y ocupa al medio oriente. Salvo porque no son una cara presentable y no tienen nada de derecha. Querer ver una contrapartida ahí es equivocar aliados y enemigos, nuevamente.

Tampoco puedo ver con buenos ojos estas caricaturas y sus textos ofensivos, cuando los árabes son uno de los sectores más marginados, empobrecidos y explotados de la sociedad francesa, (…)

Salvo porque las caricaturas no son contra los árabes y argelinos que viven en Francia: son contra el Islam y algunas de sus ideas. Y no ver eso, o no querer ver eso es pendejada. El resto del párrafo es la misma bobada.

Más adelante continúa Gutiérrez Dantón:

No me olvido de la carátula del N°1099 de Charlie Hebdo, en la cual se trivializaba la masacre de más de mil egipcios por una brutal dictadura militar, que tiene el beneplácito de Francia y de EEUU, mediante una portada que dice algo así como “Matanza en Egipto. El Corán es una mierda: no detiene las balas”.

Esto fue el 10 de julio de 2013 en referencia a los enfrentamientos en el cuartel de la Guardia Republicana, el 8 de julio, entre seguidores del depuesto presidente Morsi y las fuerzas militares egipcias, en el que murieron 51 manifestantes y más de cuatrocientos fueron heridos.

Árabes pertenecientes a la Hermandad Musulmana pro-Morsi, quien estaba buscando la islamización de Egipto, se enfrentaron contra árabes de las fuerzas armadas egipcias quienes, en ese momento, por el ultraconservador partido islamista Al-Nour, así como grupos seculares árabes y los coptos.

Sí. Tal vez Charlie Hebdo trivializó los eventos, en los cuales las fuerzas armadas egipcias se excedieron en la respuesta en fuerza a una toma a los cuarteles de la Guardia Republicana. Fácilmente yo veo un mensaje ahí: la religión no sirve de escudo. El mensaje puede no haber sido oportuno ahí. Pero querer ver eso como un enfrentamiento cultural entre la Francia blanca y los árabes es permanecer miope por nuestros propios juicios previos.

(…) ¿Qué ocurriría si yo hiciera ahora una revista cuya portada tuviera el siguiente lema: “Matanza en París. Charlie Hebdo es una mierda: no detiene las balas” e hiciera una caricatura del fallecido Jean Cabut acribillado con una copia de la revista en sus manos?

Hágala.

¡Oh! En Pelusa Radical ya la hicieron.

¡Oh! En Pelusa Radical ya la hicieron.

Yo estoy ejerciendo mi derecho a la libre expresión escribiendo esta respuesta y defendiendo el derecho de Gutiérrez Dantón de escribir lo que quiera, así me parezca estúpido, y de hacer la caricatura que le plazca. Creeré que es de mal gusto, como creo que muchas de las caricaturas de Charlie Hebdo son de mal gusto. Tal vez me sienta ofendido, como me ofenden muchas de las caricaturas de Charlie Hebdo. Pero es algo que, creo, el propio Cabut habría defendido.

Porque de eso se trata cuando yo digo que Je suis Charlie. No se trata de decir que estoy de acuerdo con todo lo que Charlie Hebdo ha hecho o publicado sino que hoy, tal vez aun con la sangre caliente de los hechos ocurridos y la seguridad que me otorga Internet, digo que defiendo el derecho de ridiculizar y ser ridiculizado y de no tener a ninguna idea por intocable, bien sea por temor y pusilanimería, bien sea por que me identifico con ellas.

Cuatro temas

Tema uno: La libertad de expresión.

People have rightsCuando replico una imagen que dice que las personas tienen derechos y las ideas no, también quiero decir que las personas tienen dignidad y merecen un respeto intrínseco que las ideas no merecen. Las personas deben estar por encima de las ideas. La libertad de poder criticar una idea es lo que permite que una idea no esté por encima de la dignidad humana.

Muchas veces nos identificamos con lo que pensamos. Dejamos que nuestras ideas se conviertan en nosotros y si alguien critica o intenta ridiculizar esa idea sentimos como si fuera una afrenta personal. Pero en el momento en el que dejo que eso pase, en el momento en el que crea que es un irrespeto conmigo cuando alguien critica o se burla de mi idea, estoy poniendo esa idea por encima de mi mismo. Estoy cediendo mi dignidad como persona a esa creencia.

Pero bien. La libertad de expresión es una idea. La tesis de que las ideas no tienen derecho es una idea. La propuesta de que no debo anteponer mis creencias a mi mismo es una idea. Y si he de ser consecuente estas ideas deben ser libres de ser escrutadas, ridiculizadas y probadas.

La libertad de expresión es un vehículo para que el mal gusto, la ofensa y la irresponsabilidad se propaguen. Hacer apología del nazismo, contar chistes racistas, promover ideas sexistas o denigrar de la honra de una persona estarían cobijados por la libertad de expresión. Por otro lado, la libertad de expresión es también el vehículo para contrarrestar esas apologías, criticar el chiste racista, exponer el sexismo de las ideas y defender a la persona denigrada.

Cada uno de nosotros cree que sus creencias son las correctas. Si no lo creyéramos es porque creemos otra cosa. Pero si todos creemos algo diferente y todos creemos estar en lo cierto, necesariamente varios de nosotros estaremos errados.

Cuando justifico la censura, generalmente estoy justificando restringir la libertad de expresión de quien no piensa como yo. ¿Pero si soy yo el equivocado? Así yo crea estar en lo correcto, así yo crea que la idea expresada por el otro es perniciosa, entonces cuando cayo a los demás o justifico que los callen, nunca podré saber cuando yo soy el equivocado.

Tal vez mi defensa a la libertad de expresión sea la idea equivocada, y por ello defenderé tu derecho a que intentes convencerme. Y ejerceré mi derecho a intentar convencerte.

Tema dos: libertad.

LibertinajeUno de los temas que me inculcaron en el colegio es que libertad no es libertinaje. La libertad no es poder hacer lo que se me de la gana, sino que hay ciertas limitaciones. La libertad consiste en poder escoger dentro de esas limitaciones (que, por lo general, incluyen el respeto a la libertad de los otros.)

Toda decisión es limitante.

Si voy a un restaurante y en la carta ofrecen bandeja paisa y cocido boyacence, si pido la bandeja no habré disfrutado el cocido. Y viceversa. O puedo pedir los dos, lo cual limita luego mi presupuesto para el postre.

Algunas decisiones limitan más que otras.

Si tengo una entrega para mañana, puedo decidir hacerla o descansar. Si decido descansar y no entrego el compromiso, perderé mis estudios o a mi cliente, lo cual limita mi futuro profesional y mi capacidad de tener opciones para elegir en un futuro.

Así las cosas, si yo evito que alguien tome malas decisiones estoy limitando su libertad hoy para garantizar su libertad mañana.

Regreso al restaurante y a su carta. Me dicen que la bandeja paisa es un delicioso manjar que combina la exquisitez de una fruta como el aguacate, el valor nutricional de las legumbres y cereales, la maravilla nutritiva del plátano maduro, un delicado embutido, la exoticidad de la carne en polvo y todo coronado de un fenomenal cuero procesado de cerdo mientras que el cocido boyacence son unas insípidas raíces ahí desleídas en agua en una olla; hay claramente una intención de guiar mi selección. La forma como se me manipula o esconde información es una forma de coartar mi libertad.

Cuando un mismo tipo de personas producen la prensa, la televisión y están a cargo del gobierno, tienen toda la posibilidad de limitar y manipular la información para inducir al pueblo a tomar ciertas decisiones; y así las decisiones de este pueblo dejan de ser libres. Poner a todas las personas y a todas las posibles alternativas en igualdad de condiciones otorga, entonces, una mayor libertad. Así se coarte la libertad del que quiere manipular.

Realmente no hay una sola forma de ver a la libertad. Es por ello que desde la izquierda y desde la derecha, ambos dicen defender la libertad que el otro coarta. El ateo se siente libre de las imposiciones de las religiones mientras que el cura o el pastor pregona que sólo Dios nos lleva a ser realmente libres.

Probablemente todos son sinceros en que están promoviendo la libertad. Sólo que cada uno define la libertad de forma diferente.

Tema tres: el islam cómplice.

KabaaTal vez en mi artículo de ayer dije una inexactitud: que todo musulmán sabe que el extremista está cumpliendo un mandato coránico.

El corán conmina a hacer la paz cuando la paz es posible. También llama a hacer la guerra cuando la paz es amenazada. Conmina a convivir con el infiel (pagano, cristiano, judío, ateo; aunque dice preferir a las religiones del libro: cristianismo y judaísmo) cuando la convivencia es posible y obliga a convertir al infiel cuando sea necesario para asegurar la convivencia. Determinar cuando es posible la paz y la convivencia es cuestión de interpretación.

Pero hay dos mil millones de musulmanes, y es irresponsable pensar que todos piensan igual. Muchos de esos musulmanes son sólo nominalmente musulmanes que viven su vida diaria sin pensar constantemente en Dios y en el profeta. Probablemente ni siquiera crean, o la cuestión de si creen o no es irrelevante. Algunos podrían ser incluso ateos, pero no apostatan por temor o costumbre. Otros viven su religión en el fuero privado. Creen, tal vez no en todos los preceptos del Islam, pero al menos en la existencia de un ser superior que da sentido a sus vidas; y oran o meditan de acuerdo a su formación musulmana. Otros se adhieren a una de las muchas escuelas y conocen y pregonan su fe. Muchos la estudian a fondo. Otros se ven en misión de obedecer lo que el corán ordena hacer cuando la fe es atacada; cuando la convivencia y la paz no es posible (porque creen que la convivencia y la paz no está siendo posible).

Estos últimos, los yihadistas, son los autores materiales de las atrocidades del Islam.

Y muchos musulmanes los condenan. Muchos musulmanes no se identifican con los yihadistas, bien porque creen que la convivencia y la paz es posible y es un mandato de nuestros tiempos, bien porque en el fondo reconocen que el corán no es una excusa para la barbarie mientras que rescatan el valor espiritual, la guía o el sentido de vida del ser superior en el que creen.

Pero otros muchos musulmanes que tampoco son yihadistas piensan distinto. No se identifican con los yihadistas. No los apoyan. No creen que los yihadistas le estén haciendo un bien a su religión y a sos correligionarios. Pero saben lo que el corán dice y saben que, de una forma u otra, el yihadista tiene razón.

Cientos de millones de musulmanes se sienten más ofendidos por los yihadistas que por las caricaturas de Mahoma. Otros cientos de millones saben que la sangre es el precio que debieron pagar quienes caricaturizaron a su profeta, así no sean ellos mismos yihadistas.

¿Cuántos? No sé. ¿Cuál es la mayoría entre esos dos grupos? No lo sé.

Pero encuestas que se han realizado en el Reino Unido muestran que si bien la mayoría de musulmanes viviendo allá no son yihadistas, la mayoría creen que los yihadistas están cumpliendo con los mandatos del corán.

Cuarto tema: el buen cristiano.

MegaiglesiaSi tomamos cualquier medio internacional de noticias, la gran mayoría de actos atroces producidos por la religión son causados por musulmanes.

No todos.

Las acciones de Israel contra Hamás. La violencia en Myanmar perpetradas por budistas contra sus minorías musulmanas. Los linchamientos de homosexuales y cazas de niños brujos en el África cristiana, son algunos ejemplos de actos violentos perpetrados bajo una excusa más o menos religiosa. Están además todos los actos violentos cometidos por creyentes de una u otra religión (o no creyentes) pero que no se esconden en un pretexto religioso.

Pero la mayoría de los actos atroces que con pretexto religioso pululan en las noticias, vienen del islam.

Esto genera la creencia de que el cristianismo, si bien en su pasado tiene a las Cruzadas y a la Inquisición, y la quema de brujas en los países protestantes, son actos del pasado. Que el cristianismo de hoy ya superó esa etapa de violencia y que los únicos violentos son los musulmanes. El cristianismo no es tan malo como el islam.

Lo he visto más en los evangélicos que en otros protestantes o en los católicos, probablemente por la concepción teológica de que la salvación se da exclusivamente por la gracia de Dios con la aceptación de Jesús como señor y salvador.

Dentro de esa teología, un infiel, por ejemplo un ateo, que vive justamente, hace actos de caridad, salva vidas, no es egoísta y en general cumple todas las obras de una persona buena pero no acepta a Jesús, terminará en el infierno. Que lo crea, vaya y venga. Es parte de sus creencias, de sus ideas.

Por otro lado tal cristiano cree que Dios es omnibenevolente. Dios es todo amor y que es por amor que nos envía a los ateos al infierno. Perdón. Dios no nos envía al infierno. Dios quiere nuestra salvación, pero somos nosotros, por no creer, quienes merecemos el infierno.

Que de una forma u otra pueda hacer la gimnasia mental para creer que su Dios es bueno por enviar a la mayoría de su creación a la condenación eterna, vaya y venga.

Pero en muchos de ellos he notado cierta complacencia con sigo mismos, cierto deseo, de querer ver a todos los infieles en el infierno.

Es ahí, en esa actitud, donde no veo diferencia entre la mentalidad de este cristiano y la mentalidad de un musulmán yihadista. Y si bien es más común en los cristianos evangélicos, también la he percibido en otros protestantes y en católicos.

La mentalidad es la misma. La diferencia es que el uno me disparará con una kalisnikova mientras el otro solo deseará que su dios lo haga.

Bienvenido 2015

Uno de los propósitos del año nuevo ha sido el de escribir. El de continuar escribiendo. Digamos que me puse una meta, como por tener algo que medir, como para saber si lo estoy cumpliendo o no: escribir el equivalente a tres páginas diarias para publicar, bien sea que las publique ese mismo día en mi blog, o las reúna para publicarlas más adelante como un libro o algo parecido.

Pues bien, hoy, siete de enero, ya llevo seis días de atraso con ese propósito. Pero ahí nos empezamos a poner en forma.

Quise dejar constancia, al atardecer del 31 de diciembre, de mis primeros propósitos de año nuevo, y aquí los pueden ver:

Así, que ya entrados en gastos, hagamos de este post el cumplimiento de esas primeras tres páginas del año y, de paso, una formalización de mis propósitos y planes para el 2015.

Primero. y ya lo dije: escribir. Escribir pensando en publicar. Si encuentro cómo escribir y que me paguen por publicar, mejor, pero, mientras tanto mantenerme escribiendo y publicando. [nota: igual puedes colaborarme vía Patreon]

Segundo, y ya lo decía en el video: no buscar excusas para no producir al menos un video al mes en cada uno de mis dos canales. [nota: también puedes colaborarme en Patreon]

Tercero: aprender. Continuar aprendiendo matemáticas. Continuar aprendiendo tecnologías web.

Cuarto: ganarme mi viaje a Tailandia. Merecérmelo.

Quinto: Producir un ingreso, sea como ingeniero, como desarrollador, como escritor, como videógrafo, o como lo que sea. Preferiblemente algo legal.

Seis: apersonarme de la educación de mis hijos. Va con todo. Si me quiero ver como una persona que aporta desde su conocimiento y desde sus ideas pensando en contribuir al desarrollo de extraños, también debo pensar en hacerlo con mi obligación primaria que son mis hijos. Además que ellos se lo merecen. Y, por otro lado, es parte del aporte no económico a la economía del hogar.

Siete: retomar el tema de la política, así no sea como parte de un partido en formación.

Ocho: saber y dar razón de lo que pasa en mi casa.

Nueve: mantener una actividad física diaria e irla incrementando. No sólo por el peso sino por la producción natural de endorfinas, la disciplina y esas horas interesantes que tengo para escribir en la mente cosas que nunca voy a poner en papel o publicar, excepto porque, por la primera resolución, sí lo voy a hacer.

Diez: terminar mi proyecto de la novena de aguinaldos. Sin excusas. Meta: conseguir las grabaciones faltantes antes de julio. ¿voluntarios?

Diez es un buen número cerrado. Dejémoslo ahí y espero comentarios.

Que gracias.

La religión de la paz

Haber hecho parte del debate religioso-ateo en un país mayoritariamente católico y un contexto mayoritariamente cristiano me ha expuesto a todo tipo de críticas a la iglesia y al cristianismo. Cuando niño, cuando creía que todos los colombianos eramos católicos, no era extraño escuchar críticas hacia la curia, hacia la iglesia o, incluso, hacia la religión y hacia Dios; muchas proferidas por personas que eran nominalmente católicos. Muchas veces me sentí ofendido por tales críticas pero, por otro lado, eran tan normales que nunca esa ofensa se convirtió en un dolor del alma que sólo pudiere ser reivindicado por la sangre.

Je sui CharlieHoy, mucho ha pasado, mucho he aprendido sobre el mundo y sobre mí mismo. Aprendí que no solo no todos los colombianos eran católicos sino que yo mismo tampoco lo soy y últimamente he estado inmerso en el debate entre religión y ateísmo, expuesto a los buenos y malos argumentos de cada una de las partes.

A veces aun me siento ofendido por uno que otro ataque al catolicismo, particularmente cuando siento que es un ataque injusto o estereotípicamente facilista. Pero he visto todo tipo de burlas, caricaturas y ataques al cristianismo y cómo, en la mayor parte de los casos, los cristianos pueden sentirse ofendidos o no pero basta. Pocas veces he visto que los cristianos ofendidos promuevan leyes para meter en la cárcel a esos infieles blasfemos, o envíen amenazas de muerte a los directores de medios que publican esas ofensas.

La religión y la iglesia ha sido blanco de burla hasta por sus propios fieles que ofenderse no tiene mayor sentido para los cristianos mismos.

Hoy sería impensable que en un país como el Reino Unido o como Suecia, un cristiano ofendido demandara a un caricaturista, o sea absuelto por el homicidio de un ateo que critique al cristianismo. Sería impensable que en sus parlamentos cursara una ley antiblasfemia que acalle la libertad de expresión de quien quiera burlarse de la religión.

Y me parece bien. Creo en la libertad de expresión, tal cual la pensaron los pensadores franceses de la ilustración y la plasmaron los padres fundadores de los Estados Unidos en su constitución. Cuando me defino como liberal es porque me identifico con los derechos y libertades civiles: libertad de culto, libertad de conciencia, libertad de expresión, libertad de empresa, libertad de asociación, libertad de trabajar en mi oficio, de desplazarme a donde quiero o necesito, etc. Sí, también la libertad de ofender y de sentirme ofendido.

En contraste hay otras personas que creen que sí debería haber leyes antiblasfemia. Que creen que su religión es tan sagrada que el estado civil debería tener la obligación de protegerlos. Que creen que la nación debe estar consagrada a Dios y la legislación debe ir de la mano de los preceptos de su fe. Las libertades y derechos civiles deben estar supeditados a lo que la iglesia o la biblia indique. Son personas con el poder suficiente de evitar que se reconozca el matrimonio igualitario o se legalice el aborto, pero ya no con el poder de ir en contra de la libertad de expresión.

Estas personas, usualmente llamadas conservadores porque prefieren la conservación de un status quo sobre las libertades civiles, suelen identificarse con una religión que en estos países suele ser el cristianismo o, más específicamente, el catolicismo.

Pero no sólo los liberales (quienes defendemos los derechos y libertades civiles) se oponen al conservadurismo. El comunismo, entre otras muchas y posibles ideologías, también se oponen al status quo conservador, no en defensa de las libertades sino en la imposición de un status quo diferente.

El Islam es una religión mayoritaria en varios países, pero minoritaria en Colombia, Estados Unidos y Europa. Los conservadores cristianos en estos países (aunque en Colombia son tan pocos los musulmanes que no son realmente relevantes dentro de la discusión pública), se oponen al Islam. Finalmente cristianismo e islam han estado enfrentados desde el principio. Si repasamos nombres de lugares geográficos en el nuevo testamento y el cristianismo primitivo: Efeso (de las cartas paulinas), Esmirna (cuna de Papá Noel), Nicea (primer concilio cristiano), etc. veremos una cantidad de lugares que hoy son de mayoría musulmana. Los conservadores en EE.UU. se identifican con el libre mercado, el nacionalismo y el imperialismo económico yanqui y todo ello es algo que ofende, per se, a ciertos grupos islámicos, de ahí el 11-S. Y tras el 11-S, esos mismos conservadores cristianos estadounidenses no piensan callar en impedir que el islam se tome a su nación. Esa mezcla de nacionalismo y cristianismo con valores conservadores se da en el Reino Unido y otros países europeos, formando partidos políticos minoritarios pero vociferantes que odian al Islam y odian a las feministas, y odian a los inmigrantes y particularmente odian a los inmigrantes musulmanes y detestan a los homosexuales, etc. Nacionalismo, xenofobia, racismo, conservadurismo religioso y otras características van de la mano en estos partidos y sus seguidores.

Entonces les introduzco a los progresistas. Usaré ese término aunque no faltará quien diga que lo estoy usando mal. El progresista, en su origen, es alguien que busca la igualdad tal cual lo interpreta un comunista: igualdad sin oligarquías; pero no participa de la toma violenta del poder que propone un comunista, sino de una toma progresiva (de ahí su nombre). Si hay una minoría que no goza de plena libertad, entonces esa es su causa. Por ejemplo, la minoría de las mujeres (51% de la población) debe ser protegida por leyes como las cuotas políticas. La minoría de los homosexuales (así que apoyamos el matrimonio igualitario). La minoría de los no cristianos (no importa si son ateos, paganos o musulmanes). La minoría de los toros de lidia. Desde luego que el término termina abarcando casi toda causa que se oponga al status quo; todo agrupado bajo el término de justicia social.

Y desde luego que los progresistas se oponen a los conservadores.

Y como los liberales se oponen a los conservadores, entonces liberales y progresistas son una misma cosa.

El Islam en el Reino Unido, en Suecia y en otros países europeos donde reina cierto pensamiento progresista, se ha enquistado. Llegan como minorías perseguidas, y gracias a los conservadores que se oponen a ellos son protegidos por los progresistas. Los conservadores, sin miedo a lo que los progresistas piensen, seguirán atacando lo que vean mal del islam, sea verdadero o sea falso. Pero quien pretende ser ecuánime no puede criticar a esa pobre minoría. Sí, una minoría donde la gran mayoría no tiene problemas en respetar las leyes civiles del país que los acoge y de gozar de las libertades y derechos civiles, como la libertad de culto o la libertad de expresión. Pero una minoría cuya gran mayoría está entre el dilema de occidentalizarse o preservar los mandatos de su fe.

Hay dos corrientes principales del Islam. Todos reconocen al Corán, el libro del profeta, como su máxima guía. Adicionalmente existe una recopilación de historias sobre la vida de Mahoma (el profeta), llamadas las sunas. La mayoría de los musulmanes consideran que la vida de Mahoma es ejemplar y por lo tanto reconocen a las sunas como parte de su tradición: son los sunitas. Una fracción minoritaria (pero mayoritaria en Irán) no aceptan las sunas, pero claman la sucesión de Mahoma en Alí, son los chiitas. Dentro del islam, y particularmente dentro del sunismo, existen varias escuelas filosóficas. Una de las razones de tales escuelas es interpretar el Corán. Como todo texto antiguo (y la biblia cristiana no es excepción), lo que un autor quiso decir en su época no necesariamente corresponde con lo que un lector casual interpretaría. Muchos estudiosos dentro del Islam y el cristianismo se dedican a estudiar cual es la verdadera interpretación a la luz de los tiempos. Pero las escuelas filosóficas del Islam se consolidaron cuando la expansión del Islam las puso en contacto con la tradición filosófica griega.

Vœux.

Deseos. A al-Baghdadi también: “y sobre todo la salud.”

Un clérigo musulmán del siglo XVIII, llamado Wahhab, consideró que las escuelas filosóficas eran una tradición foránea al islam y propuso que debían ser abandonadas en recuperación de una forma más pura de sumisión. Un caso extremo de wahhabismo es el Estado Islámico quien considera que es un mandato islámico decapitar a todo el que no sea un buen musulmán. Incluyendo chiitas y sunnitas que se adhieren a escuelas filosóficas.

Sunitas, chiitas y wahhabitas tienen algunas cosas en común. El Corán es un mandato. El Corán obliga al buen musulmán a convivir con los extranjeros en paz cuando lo dejan vivir en paz, pero también obliga al buen musulmán a combatir y expandir el islam cuando la paz no es posible. Lo que no dice el Corán es cuando se dan las condiciones de uno u otro.

En el islam hay varios tipos de obligaciones. Algunas las debe cumplir todo buen musulmán, tales como orar cinco veces al día y guardar el ayuno durante el ramadán. Otras, como defender la fe, no tienen que ser ejecutadas personalmente, siempre y cuando alguien más lo haga.

Esto quiere decir que si un caricaturista ofende al islam, un buen musulmán no está obligado a matar al caricaturista, siempre y cuando otro buen musulmán lo haga.

Estoy casi seguro que la gran mayoría de musulmanes que viven en Europa occidental, no harían ni promoverían un atentado como el de esta mañana contra Charlie Hebdo. Pero esa gran mayoría saben que eso es parte del mandato del Corán y no pueden rechazarlo aunque quisieran.

Mis principios liberales me llevan a ser firme en mi condena a este ataque y en defensa de la libertad de expresión. No puedo ser un progresista pusilánime justificando que Charlie Hebdo ofendió a una minoría y que hay límites que no se deben cruzar. Menos puedo ser un conservador complaciente de que los musulmanes tuvieron las agallas que por ley no pueden tener los cristianos de vengar las blasfemias del semanario francés.

Ejemplo de portada de Charlie Hebdo.

Ejemplo de portada de Charlie Hebdo.

No vengan ahora los islamistas a decir el el islam es la religión de la paz y que no debo juzgar a todos los musulmanes por lo que unos cafres hacen, a menos que ellos, en su gran mayoría, sean capaces de decir públicamente que la ley francesa que le otorgaba a Charlie Hebdo su derecho a la libertad de expresión prima sobre los mandatos del Corán. Si no son capaces de decirlo que no se vengan a lavar las manos y que ni progresistas ni conservadores cristianos se hagan los de la vista gorda justificando a la religión de la paz.

Y la madre a cualquier progresista que crea que no ofender debe ser un mandato.

A propósito del Día de la Raza

La conquista (leyenda rosa)

La conquista (leyenda rosa)

La historia blanca (o rosa) nos cuenta que en 1492 los europeos descubrieron a América y nos trajeron la civilización. A grandes rasgos esta es la historia que aprendí en la escuela: un encuentro de dos mundos donde los europeos aportaron la lengua y la religión, la escritura, los caballos y el ganado y, en general, los elementos que permitieron crear, eventualmente, naciones modernas en el continente americano; por otro lado América aportó la papa y otros cultivos. Sí, también aprendí que la varicela le permitió a Cortés conquistar México, que muchas tribus indígenas fueron destruidas durante la conquista, y luego relegadas durante la colonia, aunque gracias al trabajo de Fray Bartolomé de Las Casas la corona eventualmente protegería a los indios, aunque esto diera pie a la esclavitud de africanos.

La conquista (leyenda negra)

La conquista (leyenda negra)

Está por otro lado la historia negra que pinta a los españoles (y demás europeos) como invasores que llegaron a matar, saquear y asentarse sobre las tumbas de indios muertos. Que nos describe que América ya estaba poblada por civilizaciones, algunas más avanzadas que los europeos de la época. Si nuestra civilización actual tiene más de herencia hispánica que amerindia es porque los españoles violaron a nuestras madres y les robaron la cultura. Hablamos la lengua del invasor. Adoramos al dios impuesto por quienes nos violaron y saquearon.

Castillo de San Felipe de Barajas

Castillo de San Felipe de Barajas

Acabo de regresar de Cartagena de Indias y siendo la primera visita de mis hijos la idea era introducirlos en el porqué de las murallas y fortificaciones y siempre hay una pregunta sobre cual historia contar. Una de las historias más prominentes de la Cartagena colonial fue el sitio de 1741 cuando las tropas británicas comandadas por Edward Vernon intentaron tomarse a la ciudad defendida por Blas de Lezo. Cartagena era parte del sistema defensivo de España en el Caribe, junto con las plazas fuertes de Porto Bello, Veracruz y La Habana, siendo parte de la ruta de la flota española que transportaba el oro y la plata sudamericanos a España y el principal puerto de aguas profundas en el Caribe sudamericano. También fue parte de la ruta de esclavos que venían de África hacia la América del Sur.

Cartagena (vista desde el Castillo de San Felipe de Barajas)

Cartagena (vista desde el Castillo de San Felipe de Barajas)

Esta posición hacía a Cartagena blanco de ataques corsarios, de los cuales los dos más exitosos fueron los del inglés Francis Drake (1585) y el francés Baron de Pointis (1697); quienes se interesaban más en la interrupción del funcionamiento español y el saqueo que en lograr ventajas estratégicas, pero la campaña británica durante la Guerra del Asiento (1739-1748) estaba encaminada a lograr ventajas estratégicas a largo plazo con la captura permanente de las plazas fuertes de Porto Bello, Veracruz, Cartagena de Indias y La Habana. Edward Vernon no llegó a saquear a Cartagena sino a capturarla en lo que fuere el mayor ataque anfibio del Imperio Británico antes del desembarco de Normandía en 1944.

Una visión que escuché con cierta frecuencia es que no había ningún nosotros en esa guerra. Esa fue una guerra europea, peleada por imperios europeos defendiendo o buscando intereses europeos. Pero la verdad esa guerra, sobre todo en su fase inicial, involucró los intereses coloniales de dos coronas europeas, en respuesta a intereses de colonos americanos, con americanos defendiendo y atacando a Cartagena, con negros libres, nacidos en América, defendiendo y atacando a Cartagena. Los habitantes de Cartagena y sus defensores incluían criollos, mestizos, pardos, indios y negros. Los habitantes de Cartagena y sus defensores en 1741 fueron los ancestros de los cartageneros que el 11 de noviembre de 1811 declararían la independencia total de España y de los cartageneros que en 1815 serían fusilados o pasados a cuchillo por defender esa independencia.

Cartagena (Centro histórico visto desde Bocagrande)

Cartagena (Centro histórico visto desde Bocagrande)

La corona española en América estaba interesada en el oro que se almacenaba en Cartagena mientras se formaban las flotas de galeones que lo transportaría a España. Como americano puedo ver ahí una parte del despojo de España en América. Pero no era solo el oro el único interés. Antes de 1810, los americanos eramos súbditos de la corona española que requeríamos que el rey nos protegiera de los británicos que también llegaban a saquear y a matar y a desplazar a nuestros indios y a preservar e incrementar la esclavitud.  En 1761, en otra de las interminables guerras entre España y Gran Bretaña, los británicos (incluyendo americanos) capturaron finalmente La Habana e introdujeron las plantaciones de caña de azúcar en Cuba, junto con toda la tradición esclavista que se asociaba con la caña en esa época.

Contar la historia como una historia de ellos y nosotros no es adecuado. Si por nosotros hablamos de la nacionalidad colombiana, pues ese nosotros no existía en 1492, ni en 1741. Si por nosotros hablamos de los americanos, pues los americanos eran indios antes de 1492 y hoy somos otra cosa, con muy poca continuidad entre esos americanos y nosotros. No soy ni español ni indio; como no lo somos la mayoría de los colombianos. En mi caso particular, si algún ancestro negro mío (o su hermano) murió en Cartagena en 1741, es más probable que fuera un machetero jamaicano que un negro libre cartagenero. No es una historia de ellos contra ellos y nosotros de espectadores, o de ellos contra nosotros. Simplemente es historia. Una historia que nos lleva a dónde estamos y a lo que somos.

Lo que pasó a partir del 12 de octubre de 1492 es inadecuado verlo como un hecho heroico de conquista o como una malvada invasión. Muchos actos fueron crueles, tanto los perpetrados por los conquistadores como en los intentos de los indios por defenderse. La historia de La Gaitana y su venganza contra Pedro de Añazco es una representación de la crueldad de la época. El desenlace final era casi que inevitable: la pólvora, los gérmenes y el acero (tal cual lo titula Desmon Jared en su obra cumbre), pero igual la tradición de historia escrita, los caballos y toda la tecnología y tradición guerrera del viejo mundo no tenían rival en la tecnología y tradición guerrera de los indígenas americanos.

Primera acción de gracias

Primera acción de gracias

Batalla de Little Big Horn

Batalla de Little Big Horn

Cuando los ingleses llegaron a América del Norte, ya gran parte del territorio indio había sido diezmado por la enfermedades del antiguo continente; y aunque no tuvieron un período de conquista similar al de los españoles, la tradición de tenencia de la tierra creó un diferencial motivacional que favoreció a los colonos anglos sobre los indios. Cuando la frontera de los Estados Unidos se cerró sobre las tribus indias de las planicies norteamericanas ya era simplemente una cuestión de números.

Todas la invasiones del pasado: los europeos en América, los germanos, eslavos, hunos y mongoles en Europa, los romanos en África septentrional, los mongoles en China, los bantúes en África central y meridional, y todos los et céteras que haya, son parte de nuestro pasado. Cada uno de nosotros tiene un ancestro invasor y, en muchos casos, un ancestro invadido; por cada una de nuestras líneas ancestrales.

Esto no significa que esté bien. Que las crueldades del pasado estén perdonadas o justificadas. Creo que hemos llegado a un punto de la historia donde podemos ver esas atrocidades y pensar que existe una mejor opción. Donde podamos ver la conquista de América, no como una leyenda rosa o una leyenda negra, sino como una lección de historia sobre la cual construir.

EIIL

Estado Islámico de Iraq y el Levante

Hoy persisten varias amenazas a la paz mundial. El conflicto entre Israel y Palestina, la situación en Siria e Iraq, la guerra en Libia nos muestran lo que tradiciones literalistas del Islam junto con retórica nacionalista pueden acarrear; pero el problema árabe-israelí no es sólo culpa del Islam. La situación en Ucrania y en Myanmar. La eterna guerra de la cual no salimos en Colombia. Los conflictos en el centro y oriente de África. En últimas hoy está pasando lo que pasó en siglos anteriores: hay poblaciones que buscan sobrevivir expandiéndose o resistiendo la expansión de otras. Hay ideas que se propagan e ideas que se resisten a ser reemplazadas. Hay crueldad y tal vez cierta dosis de inevitabilidad. Y hay formas de aprender a resolver estos conflictos. Conflictos que, en proporción, no son tan grandes como los del pasado y hoy sabemos más de nosotros mismos como personas, como seres humanos, que es más fácil que nunca buscar acuerdos de mutuo beneficio.