Un yo agnóstico

Hace ya mucho tiempo que he tendido a definirme como agnóstico y uno de los grandes temas que surge es si detrás de mi agnosticismo lo que hay es un ateísmo que no me atrevo a hacer público mientras que por otro lado mantengo una postura ambigua frente a la religión dentro de la cual me crié: el cristianismo católico de rito romano.

La otra vez me autodefinía como formalmente cristiano católico, ritualmente católico no practicante y filosóficamente agnóstico, pero siento que ya es hora de hacer una introspección y confesarme como no cristiano. No lo soy porque no sólo no comparto los dogmas del cristianismo (posición antidogmática que es compartida por muchos otros cristianos) y dudo de la historicidad de Jesús (cosa que incluso algunos clérigos consideran irrelevante) sino que he dejado de ver a los valores cristianos como guía para mi propia vida.

Uno no decide ser creyente o no. Uno va descubriendo sus propias creencias y los fundamentos de las mismas. No es que un día yo haya decidido ser agnóstico sino que un día reconocí en mi sistema de creencias lo que Thomas Henry Huxley denominó agnosticismo, mientras que por otro lado reconocía los valores que mi formación cristiana me había conferido junto con la falta de sustento empírico sobre los dogmas. Otras personas tendrán otras experiencias que los habrá llevado a una postura más gnóstica sobre la existencia de un ser supremo y su alcance.

Pero la verdad, incluso en los creyentes en un ser supremo en particular, llamémosle Dios y reconozcámoslo como el dios de la Biblia (¿El? ¿Yavé?), o cualquier otra idea de dios o dioses, no aceptan todo ese conjunto de definiciones y normas en el todo de las escrituras. La mayoría de los obispos de las grandes religiones cristianas organizadas, comenzando por el catolicismo y el Papa consideran que la Biblia es más alegórica que históricamente factual, pero incluso los evangélicos que claman una interpretación más literal de la Biblia escogen qué mandamientos seguir y cuales no. Sólo unos pocos fanáticos hoy en día considerarían, por ejemplo, que la lapidación es un justo castigo por deshonrar el sábado trabajando.

A lo largo de la biblia, tanto el antiguo como el nuevo testamento, encontramos lecciones de vida positivas y otras cuestionables. Un apologista dirá que lo cuestionable puede ser un problema de interpretación: que obedece a otros tiempos o que era un mensaje a otras culturas o que, simplemente, no tenemos la capacidad y sabiduría suficiente para entender el verdadero significado de esas normas.

Hay otra explicación y es creer que la biblia es un conjunto de escritos, redactado por diferentes seres humanos que reflejan sus históricos y culturales puntos de vista. Una obra humana que sería luego traducida, transcrita y corregida por otros seres humanos en otros contextos históricos.

Sigo creyendo que en la biblia hay buenas lecciones de vida y varios sabios consejos. Pero también sucede esto con El Conde de Montecristo, o El llamado de la selva, o Cien años de soledad, o Juventud en éxtasis, o ¿Quién se ha llevado mi queso?, o mi blog. Así como en todas estas obras hay elementos cuestionables tanto en la presentación fáctica como en los valores presentados.

Hay muchos elementos por los cuales tengo aún un apego emocional con el cristianismo en general y el catolicismo en particular. Confesarme no cristiano es un proceso doloroso. Pero, por otro lado, es una realidad si analizo mi sistema de creencias y valores. Los valores que comparto con el cristianismo son realmente valores humanistas mientras que no puedo esconder mi rechazo a valores bíblicos como la condena al conocimiento y la razón presentados en la fábula de la serpiente en el Edén o en el desprecio que se muestra a Tomás por su escepticismo.

Pero descubrirme no cristiano no me convierte en ateo. Ni me lleva a abrazar a alguna otra religión. Mi postura sigue siendo agnóstica así personajes que admiro como Richard Dawkins consideren el agnosticismo como una postura pobre.

No soy agnóstico en materia religiosa porque crea que tal vez exista alguna religión válida, o porque considere igualmente probable la existencia o no existencia de un dios en particular o de cualquier tipo de dios… lo que me lleva a la siguiente pregunta: ¿qué es un dios?

Los deístas creen en un universo creado por un ser superior, pero no creen que ese ser superior sea una persona que continúe acompañándonos a lo largo de la historia. ¿Pudo un elemento “consciente”, “racional” o “personal” haber dado origen al Big bang? ¿O haber creado la primera forma de vida? ¿O crear (o formar) ese elemento metafísico que reside en nuestras mentes y que llamamos alma?

Mi última discusión interna tiene que ver con el concepto del yo y la continuidad del yo. Tal vez estoy demasiado contaminado por el concepto cartesiano pero para mí es clara una cosa: puedo dudar de todo, incluyendo de la misma composición material de mi cuerpo y mi mente. Pero existe un yo que se plantea esta duda y que percibe una continuidad entre un pasado que recuerdo y un futuro que espero o temo vivir.

A partir de este convencimiento de que yo existo construyo todo lo demás como un sistema de creencias: mi cuerpo existe así como las cosas y personas a mi alrededor. Estas cosas que percibo son consistentes o no con lo que otras personas me dicen a través de las conversaciones de la vida diaria, los libros, la televisión o Internet. Estas creencias las tomo por ciertas y se convierten en lo que sé. Otras de mis creencias permanecen como conjeturas: cosas que creo que son así pero estaría abierto a que me demuestren otra cosa. Otras creencias son más bien esperanzas: las cosas deberían ser así porque así el mundo sería un mejor lugar para mí.

Así como existe este yo y creo firmemente (al punto de decir que sé que es así) que este yo reside dentro de una mente físicamente localizada en el cerebro del cuerpo de un animal humano (mi cuerpo tal cual lo percibo), también creo, también sé que existes, como una persona que es capaz de tener estos mismos pensamientos bien sea que efectivamente así lo pienses o no. Sé que eres una persona que resides en un cuerpo humano. Que tienes un punto de vista, una propia continuidad, una propia expectativa y unos propios recuerdos. Eres tu propio yo.

Es ese yo (el tuyo, el mío, el de los demás) uno de los desafíos de mi mente. ¿Es algo netamente natural o corresponde a una sustancia metafísica?

Si es algo netamente natural cabe la duda de qué elementos naturales llevan a esta condición. ¿Qué tanto yo tiene un animal? ¿Podrá un robot alguna vez tener un yo?

Si, por el contrario, existe un yo metafísico. ¿De dónde proviene? ¿qué tanto se parece o no al alma inmortal que nos enseñan en el catequismo?

Creo que una respuesta completamente naturalista no será completamente satisfactoria. La neurociencia nos podrá mostrar el cómo de nuestra mente y nuestra percepción y eventualmente nos dirá el cómo del yo, pero ¿puede la neurociencia explicar el qué del yo?

No es que crea que un teólogo pueda explicar el yo mejor que un neurocientífico. No es que en mi conjunto de creencias de qué es y qué no es yo de igual peso a la posible existencia de lo metafísico que a su probable inexistencia. Mi agnosticismo lo que me dicta es la creencia de que no habrá una respuesta completamente satisfactoria.

En cuanto a si creo que existe un ser personal que dio origen al universo y a la vida dentro de la tierra y que nos acompaña todos los días de cada una de nuestras vidas y que es supremamente poderoso, lo conoce todo y es toda bondad y que se nos manifiesta en tres personas distintas, una de ellas que nació y creció como un ser humano y murió como un ser humano pero resucitó y sigue vivo en cuerpo y alma tras casi dos mil años…, lo siento: en ese no creo.

Suspensión de la incredulidad y realidad secundaria

Hace mucho tiempo, en una galaxia muy, muy lejana…

Así comienza cada una de las películas de una de las sagas de ficción más populares del cine.  Por unas dos horas de cada una de las seis películas estamos invitados a olvidarnos de nuestro mundo, nuestros problemas e, incluso, de las leyes de la física tal cual la conocemos para sumergirnos en el mundo de los caballeros Jedi, los imperios estelares y los viajes interplanetarios.

En esos momentos la realidad no es lo que hemos aprendido en la escuela sino lo que el cineasta nos muestra.  El cineasta nos redefine el mundo.  Ese mundo ya no es una mentira sino una realidad secundaria y dentro de esa realidad secundaria sabemos que Obi Wan Kenobi le miente a Luke Skywalker cuando afirma que Darth Vader asesinó a su amigo Anakin, padre de Luke.

Sabemos que toda la historia de Luke, Obi Wan y Anakin es ficticia.  Es una creación.  Usualmente no la llamaremos una mentira tal vez porque hacemos una distinción entre contar una historia para engañar (mentira) y contar una historia para entretener (ficción).  Cuando George Lucas nos presenta esa historia no quiere hacernos creer que eso es una verdad fáctica sino que quiere que por unos instantes nos adentremos dentro de su creación y establezcamos qué es verdad y qué es mentira dentro de ese mundo.

Muchos autores se han puesto a discutir sobre si el Imperio es realmente tan malvado como el sesgo de las películas lo muestran o si no es la resistencia los verdaderos malos de la película.  Una discusión que sin duda va más allá del universo presentado por Lucas y que en últimas es una discusión sobre algo inexistente en nuestra realidad.

La Galaxia de los Sith y los Jedi existe en nuestra imaginación; así como existe la Tierra Media de J. R. R. Tolkien, o existe el Hogwarts de J. K. Rowling.  Y no sólo en la fantasía y la ciencia ficción, sino en toda obra de ficción, desde una comedia romántica hasta una telenovela.

No solo es nuestra mente capaz de suspender nuestra realidad para adentrarnos en la creación de un autor, sino que podemos hacerlo muchas veces durante un mismo período de tiempo y mantener todavía nuestra conexión con el mundo real.  Podemos seguir varias series de televisión y telenovelas que se desarrollan durante meses y al mismo tiempo leer uno o dos libros de ficción y cumplir con las obligaciones de nuestro trabajo o nuestra escuela.

¿Tiene algún beneficio esto?

Las especies más inteligentes del reino animal, como los delfines, lobos y chimpancés, son también las que presentan estructuras sociales más complejas, apartándose de un solo modelo de manada.  Los seres humanos hemos desarrollado múltiples modelos de estructura familiar y de organización social a nivel de aldea, tribu, clan, ciudad, gremio, club y nación.  Gran parte de nuestra capacidad cerebral está dedicada a entender las complejidades sociales que nos rodean.

Pero esta complejidad social la compartimos con ancestros como el Homo habilis y un caso muy significativo fue el que ocurrió en Eurasia al final de la penúltima glaciación.

El hombre de Neanderthal apareció hace unos 400.000 años.  Tenía un cerebro más grande que el nuestro y era físicamente más formidable y adaptado a los inviernos euroasiáticos.  La población euroasiática de neandertales divergió de los homínidos que poblaban África en esa época y hace unos 100.000 años hubo una catástrofe climática que devastó a casi la totalidad de la población homínida de África.

Los que sobrevivieron fueron aquellos capaces de inventar mundos mágicos e historias.  Aquellos que tuvieron esa capacidad adicional de innovar, de recrear, de pensar más allá de lo aprendido y de comunicar este pensamiento.

Tras esta cercana extinción sobrevivió lo que hoy conocemos como el hombre anatómicamente moderno: el Homo sapiens.  El hombre moderno con su capacidad de crear historias y de mantener activa su imaginación salió de África y llegó no sólo al territorio de los neandertales en Eurasia sino que eventualmente llegaría a Australia y a América.

El hombre de Cromañón, como hoy conocemos a los primeros hombres modernos que llegaron a Europa, convivió con el hombre de Neandertal, llevando finalmente a este último a la extinción justo durante la era climática que era más apta para el Homo neanderthalis.

Los neandertales eran ya suficientemente inteligentes para sobrevivir en un invierno euroasiático y más aptos físicamente que los hombres africanos que acababan de llegar.  Pero la nueva concepción del mundo potenciada por el uso de la imaginación y por la capacidad de crear y narrar historias, llevó a que fueran estos recién llegados los que sobrevivieran y se convirtieran en nosotros.

Las historias y los mitos no son mentiras cuando podemos reconocerlos como tales.  La ficción y nuestra capacidad para suspender la incredulidad y retomarla, nuestra capacidad para reconocer realidades secundarias y mantenernos en nuestra realidad primaria, ha sido una de las grandes capacidades que el hombre tuvo, no sólo con respecto a los otros animales sino con respecto a los demás homínidos.

Pero hay un riesgo.  Podemos creer tanto en una realidad secundaria que no sólo convertimos los mitos en realidades sino que rechazamos las evidencias que la realidad nos presenta en contra de ese mito.

De ciclos y reciclos

Así funciona el sistema de basuras en el edificio donde vivo: hay un shut (un tubo que va del último piso al primero con una compuerta en cada piso, dentro de un pequeño cuarto) Cada que uno llena una bolsa de basura en su apartamento lleva la bolsa (cerrada) al shut y la deja caer. Las bolsas caen así en una caneca grande. Cada vez que una caneca se llena el portero debe cambiarla por una vacía. Tres días a la semana pasa el camión de basuras y el portero tiene que sacar las canecas para que el camión se lleve el contenido. Es un proceso manual: los tripulantes del camión (tres o cuatro además del conductor) alzan las canecas y vierten el contenido dentro del camión compactador.

Antes de que pase el camión pasan los recicladores. Ellos buscan entre las bolsas entre las canecas lo que ellos consideran utilizable. Durante este procedimiento producen algo de desorden. Algunos vecinos separamos reciclaje en la casa y hay dos formas usuales de sacar las basuras reciclables: la más fácil es dejar la basura reciclable en el cuarto de la basura de cada piso, esto es el pequeño cuarto donde está el shut. La encargada del aseo del edificio tiene entonces que sacar esa basura reciclable (frascos, periódicos, etc.) y bajarlos y no estoy seguro cómo hacen para que llegue finalmente a manos de los recicladores. La otra opción (que es la que solemos usar en mi casa) es mantener el material reciclable en bolsas y cajas al lado de la puerta y los días de recolección de basuras bajamos nosotros mismos el reciclaje a la vista de los recicladores. Si igual los recicladores consideran que no es útil lo que presentamos como reciclaje, lo dejarán ahí, junto con el resto de la basura, para que los tripulantes del camión de basuras lo recojan del piso y lo echen al depósito compactador del camión.

Hasta el próximo 17 de diciembre, los camiones de basuras son operados por empresas particulares que tienen contrato con el Distrito para cubrir ciertas zonas de la ciudad. Estas empresas deben recoger la basura tres días a la semana (avisando a las comunidades qué días les corresponde por cada sector) y la llevan a un relleno sanitario, localizado en un municipio vecino a Bogotá. Como contraprestación el Distrito les paga por la cantidad de basura recolectada y este costo el Distrito lo cobra a los ciudadanos junto con la factura del servicio de Acueducto y Alcantarillado. Este pago de los ciudadanos se supone que sería proporcional al volumen de basuras generado y esta cantidad puede ser aforada para ajustar las tarifas.

El contrato de los actuales operadores venció hace un par de años, pero la administración distrital anterior no abrió licitación a tiempo y los contratos se han venido prorrogando. La administración actual de Gustavo Petro decidió que tampoco abriría licitación y que el Distrito asumiría directamente la recolección de basuras por medio de la pública Empresa de Acueducto y Alcantarillado de Bogotá, en parte considerando que los operadores privados están abusando en las tarifas y no están prestando un servicio eficiente.

El modelo de negocio de los recicladores es diferente. Ellos buscan entre las basuras (y lo que algunos ciudadanos sacamos en bolsas aparte como “reciclable”) lo que les pueda ser de interés y luego lo venden como material recuperado a diversos negocios que completan el reciclaje convirtiendo el material en nuevos productos.

Ocasionalmente uno tiene que desechar productos que no caben dentro del sistema normal de basuras y reciclaje: un colchón viejo, un televisor inservible, escombros de construcción, etc. Estos tipos de desechos no los recoge el camión de la basura normalmente y es responsabilidad de quien genera estos desechos de disponer de ellos, generalmente contratando con un reciclador, con la empresa de recolección de basuras o con un tercero para que recojan el desecho y lo envíen a un centro de procesamiento o de disposición final. Muchas personas que prestan el servicio de recolección de escombros lo que hacen es tirar los escombros en espacios públicos no vigilados, lo cual está por fuera de los principios del sistema.

Los hospitales y demás instituciones que generan residuos peligrosos contratan directamente a una empresa que se encargue de la recolección de tales productos. Creo, igualmente, que si una empresa produce diariamente más basura de la que está programada por el Distrito, puede también contratar con el operador de recolección de basuras para que pase con mayor frecuencia (p. ej. diariamente). Para los usuarios domésticos, el costo de la recolección es apenas un sobrecosto de la tarifa del agua y, para efectos prácticos, es como si fuera gratis (salvo el caso mencionado de desechos extraordinarios).

Conocí, muy por encima, el sistema de recolección de basuras japonés. Ellos establecen diferentes días para recoger diferentes tipos de desechos: un día para los desechos no reciclables, otro para recolectar cartón y papel, otro para plásticos, otro para vidrios y otro para latas. Todos los desechos reciclables deben ir empacados en bolsas plásticas transparentes que se dejan en el lugar de recolección afuera del edificio. Si una bolsa contiene artículos que no corresponden al día, los recolectores la dejan ahí con una nota aclaratoria. Si un edificio no tiene un lugar de recolección central de basuras no reciclables, cada familia debe guardar la respectiva basura en su hogar hasta que sea el día de recolección.

No tengo idea de cómo sea el esquema de negocio del sistema japonés.

Esto produce, sin duda, nuevos hábitos y organización dentro del hogar. Si yo no me preocupara por el reciclaje, simplemente sacaría todos mis desechos cada vez que una bolsa de basura se llena en el apartamento y lo lanzo por el shut, sin tener que preocuparme por los días de recolección. Cuando vivía en casa con mis papás, ellos acumulaban la basura de dos o tres días y la sacaban el día de recolección. Aun recuerdo épocas, cuando la recolección la manejaba el EDIS, que el camión recolector pasaba con una campana y los vecinos salían con las canecas de basura al escuchar el camión, pero con la normalización de los horarios de recolección y el cambio en las costumbres de hogares donde ambos padres trabajan y sin servicio doméstico interno, simplemente se sacaba la basura el día acordado y se dejaba abandonada frente a la casa.

Si yo tengo que guardar mi basura no reciclable dentro de mi hogar por cuatro o siete días, tendré un incentivo para producir menos basura no reciclable. Si, igualmente, los desechos reciclables son recogidos con la misma eficiencia y organización que las basuras (y sólo me reciben el tipo de reciclaje programado para el respectivo día), tendré un incentivo más para separar basuras de reciclaje y separar los diferentes tipos de reciclaje. La idea es interesante.

¿Pero cómo funcionaría dentro de un esquema de costos y negocios?

Pensemos que el Distrito preste, directamente o subcontratando con particulares, el servicio de recolección de desechos domésticos (y oficinas y pequeñas empresas). El costo de este servicio se traslada al usuario (p. ej. como un renglón extra en la factura de acueducto) y usando un sistema similar al japonés: un día recolecta basuras no reciclables, otro día papeles y cartón, otro día plásticos reciclables, otro vidrios, otro latas, etc. Si el recolector encuentra un tipo de desecho que no corresponde al día lo deja ahí y anota para enviarle una carta al residente.

Si un hogar, una comunidad o una empresa necesita que la recolección de basuras no reciclables sea más frecuente, tendría que pagar directamente a una empresa de recolección (la empresa pública si la hay, cualquiera de las privadas oficiales, o algún tercero). Igual si produce desechos especiales. La recolección de escombros y desechos voluminosos extra se contrata también por aparte. Los hogares o empresas que dejen acumular basuras al frente serán multados (salvo que el problema sea atribuible a la empresa de recolección oficial en cuyo caso será esta la multada). Los operadores de recolección oficiales o no oficiales que no dispongan de los desechos de la forma acordada serán multados. Las empresas de recolección oficiales y cualquier particular (p. ej. una empresa de recolección no oficial) debe pagar una tarifa al operador del sitio final de disposición de basuras (p. ej. el relleno sanitario o un horno de cremación) por el volumen depositado, pero las multas por no depositar los desechos ahí serán mucho más costosas.

El negocio entre los recolectores y los centros de procesamiento de material reciclable es libre: si el centro le paga al recolector o el recolector al centro, o no hay transacción. Igual los recolectores oficiales de reciclaje reciben un pago del Distrito (de los usuarios en su pago de acueducto) por el servicio de recolección. Se esperaría que si el centro de reciclaje cobra por recibir el material cobre menos que el operador de disposición final de basuras. Igual, cualquier particular puede llevar basuras o reciclaje al centro respectivo y pagar o recibir un pago por el material entregado.

El sistema podría funcionar, pero tiene un inconveniente: no tenemos la disciplina de los japoneses.

Muchos de los actuales recicladores seguirán bajo el esquema actual: recorrer los barrios antes de que pasen los camiones recolectores y buscar lo que les parezca útil. Incluso les quedará más fácil porque lo útil ya está separado y se convierten así en una competencia ilegal a los operadores oficiales. Otros encontrarán negocio en recorrer después de los recolectores oficiales y recoger lo que estos están obligados a dejar, p. ej. recoger las latas que los recolectores de vidrios dejan. Pero este sería un problema menor en contraste con el sistema actual.

La indisciplina en los hogares es un mayor riesgo. El hogar que saca cualquier tipo de basuras sin separar y si no se la recogen la deja ahí y encima se queja de que la ciudad se está llenando de basuras. Las multas a los hogares que no colaboren puede prevenir esto en parte, pero igual muchos preferirán acumular multas sin pagar a organizarse dentro del hogar, mientras tanto la basura se acumula para alegría de perros callejeros, ratas y recicladores informales.

No tengo idea qué piense hacer Petro con su nuevo esquema de recolección de basuras y reciclaje, pero pensaría que será algo muy diferente a lo que aquí propongo.

Un monopolio privado tiende a acortar gastos e inversión, desmejorar el servicio y subir precios al público para aumentar las ganancias. Un monopolio público simplemente traslada cualquier costo extra al erario, sin incentivos para invertir o mantener un buen servicio. Cualquier esquema de ineficiencia en la prestación de un servicio no se logra con sólo cambiar un monopolio privado por uno público o viceversa. Una buena competencia ayuda a optimizar los esquemas de prestación de servicios, pero también una regulación que promueva la innovación y multe las malas prácticas. Me gusta pensar en términos de incentivos a las buenas prácticas y no una fórmula de que si un gobierno es de izquierdas cambie monopolios privados a públicos y viceversa con un gobierno neoliberal.

Carta al Niño Dios

Querido Niño Dios

Bien sabes que mis creencias están basadas más en los principios humanistas que en los dogmas religiosos y que por ello mismo considero irrelevante tu existencia histórica y que son más los motivos de tradición familiar los que me llevan a escribirte a ti, en lugar de escribirle a los Reyes Magos o a Papá Noel (Santa Claus).  Un amigo imaginario es tan bueno como cualquier otro así que sigo depositando mi cariño en el que aprendí a querer.

Quiero contarte primero que me he portado bien este año.  Aunque no lo suficiente he traído un poco de pan a mi familia y comencé un tratamiento orientado a sobreponerme ese indefinible trastorno de la personalidad que se traduce en bloqueos en mis actos.  Está pendiente una visita al neurólogo para encontrar o descartar lesiones físicas y entenderás que esté planeando la cita para el regreso de las festividades de fin de año.

Sé que pedirte cosas no hará que aparezcan debajo del arbolito, pero creo que el hecho de pedírtelas sí logrará que al menos ponga mi mente en claro en conocer mis propios propósitos.  Por ello mismo no voy a pedir cosas abstractas como la paz en el mundo sino cosas puntuales y materiales que me harán un tris más feliz.

Lo primero que te pido es cómo garantizar el seguro médico de mi familia, como un primer paso y la educación de mis hijos como el siguiente.  Si bien he estado considerando el home schooling, debido a mi condición creo que por el momento es mejor dejar la instrucción de mis hijos en manos de profesionales; motivo por el cual debo sobreponerme a mi situación y garantizar los costos de la misma.

La casa te la voy a pedir el próximo año (si todo va bien).

[Go Pro Hero3 Black] Te pido también un par de jugueticos.  (Léase un par como un puñado.)

El primero es una buena cámara de video HD.  Ya sabes que quiero ponerme a experimentar con la narración visual y las bitácoras en video y darle vida a mi canal de Youtube, y hablar de filosofía y de ciencia, de sociedad y realidad y de tantos otros temas usando formatos diferentes a los que exploto en mi blog.

[D-Link DSL-2740B] Lo segundo es un enrutador wifi de SSID múltiple para mi casa.  Para mí tiene mucho sentido lo del SSID múltiple de tal forma que yo pueda compartir mi conexión a internet con cualquier persona que pase por la calle como agradecimiento a todos los que han compartido sus redes wifi conmigo y, tal vez incluso, unirme a Bogotá Mesh.

[Samsung Galaxy S-III Mini] El tercer juguetico sería una herramienta móvil que me permita compartir las experiencias que tengo cuando camino por la ciudad o cuando asisto a un evento.  Sé que es una necesidad creada y que finalmente estoy compartiendo con personas a las que en su mayoría poco les importa pero a veces me siento algo egoísta de vivir esas experiencias sólo para mí.  Si eso se puede combinar con una buena agenda fácilmente sincronizable con todo: mucho mejor.

Un disco duro externo portable de uno o dos teras no me vendrían mal.  Ven lo agrego a la lista.

¿Sí viste el castillo de princesas de Play Mobil?  Ese no lo pediría para mí, sino para podérselo dar a mi chiquita, aunque no sé si eso implique también que haya que sumarle el castillo de caballeros para el hermanito.

Muchas gracias por la atención, mi estimado Niño Dios.  Sin mayores esperanzas me despido:

Tu incrédulo amigo

Carlos

Enclavados en el Caribe Occidental

En 1928 y a instancias de los Estados Unidos de América quien actuó como observador, los entonces gobiernos de Nicaragua y de Colombia firmaron el tratado Esguerra-Bárcenas (más conocido en Nicaragua como Bárcenas Meneses-Esguerra).  Los derechos del mar que hoy conocemos, incluyendo el concepto de límites marinos y submarinos no existían, y como tales no fueron tratados en el acuerdo de 1928.

¿Qué dirimía el tratado?

Cuando la América Hispana era un territorio de ultramar del Reino de España, con frecuencia la metrópoli cambiaba las distintas jurisdicciones.  Por ejemplo, en 1803 consideró que San Andrés y Providencia, así como la Costa de los Mosquitos quedaban mejor protegidos si se defendían desde Cartagena que desde Guatemala aunque el gobierno civil de las islas dependiera aún de la capital centroamericana.

República de Colombia (Gran Colombia) en 1824

Tras la independencia de Hispanoamérica se buscó un principio que nunca se cumplió al pie de la letra: que las nuevas naciones americanas siguieran los límites que existían entre las colonias españolas.  En la práctica provincia por provincia y ciudad por ciudad se fueron uniendo a una u otra entidad mayor.  San Andrés y Providencia prefirieron unirse a la Constitución de Cúcuta que al Imperio de Iturbide (México y Centroamérica).

La costa de los Mosquitos era una zona selvática de mangles y pantanos.  Lejos aún de la tecnología del siglo XX, los sucesivos gobiernos de Centroamérica y Nicaragua no tenían forma de reclamar más allá de la boca del Río San Juan mientras su proyección marina estaba realmente en el Pacífico.  La Nueva Granada tampoco es que ejerciera un control real sobre esas costas.  Básicamente figuraban en el mapa y no más.  El poder real en la Mosquitía lo ejercía el Imperio Británico, delegado más tarde en el rey de los Miskitos a modo de protectorado.

Los Estados Unidos fueron poco a poco ganando poder en el Caribe definiendo a este mar como su patio trasero a expensas originalmente de la corona Británica.  Algunos empresarios y aventureros fueron más allá: empezaron a invertir en plantaciones y minas en esos pequeños países de América Central y el Caribe y Colombia y Panamá no se escaparon.  Al igual que San Andrés, Panamá siempre consideró que su adhesión a la constitución de Cúcuta y a las consiguientes constituciones de la Nueva Granada y de Colombia fueron voluntarias y varias veces amenazó con separarse, pero los intereses de Estados Unidos y su diplomacia de cañonero, impidió que en el siglo XIX estas amenazas se llevaran a cabo.  Hasta que en 1903 el gobierno de Bogotá dejó de ser favorable al interés estadounidense de obtener la Zona del Canal a perpetuidad.

“Siguiente deber del Tío Sam” 1895

El otro posible canal que pudo haberse construido en Centroamérica por esa época era pasando por Nicaragua, tomando el Río San Juan y pasando por los lagos de Nicaragua y Managua y varios empresarios estadounidenses preferían esta opción.  Aunque los empresarios de Panamá ganaron frente a los de Nicaragua, estos no perdieron el poder y siguieron influyendo en la política nicaragüense.

Desde 1894, Nicaragua había obtenido ya el control de la Mosquitía mientras que San Andrés y Providencia mantenían una unión con Colombia.  Con la disculpa de que los bolcheviques mexicanos no invadieran a Nicaragua, los EE.UU. en 1927 (quienes ya tenían el control del Canal de Panamá) ocupan militarmente a Nicaragua bajo el permiso del presidente Adolfo Díaz.

Colombia alegaba viejos títulos sobre la Costa de los Mosquitos e islas aledañas como las islas Corn y el cayo Miskitos.  En Nicaragua algunos pensaban que San Andrés y Providencia eran parte de las islas aledañas.  Para zanjar la disputa, los EE.UU. median un acuerdo firmado por los delegados de Nicaragua y Colombia José Bárcenas Meneses y Manuel Esguerra, respectivamente.  En el tratado Colombia reconocía que el territorio continental de la Costa de los Mosquitos y las islas aledañas pertenecían a Nicaragua y Nicaragua reconocía que el “Archipiélago de San Andrés y Providencia” pertenecían a Colombia.  En cuanto a los islotes intermedios se estableció el meridiano 82° occidente de Greenwich para establecer cuales islas pertenecían a Mosquitía y cuales al Archipiélago de San Andrés (así Albuquerque quedó del lado colombiano y Corn del lado nicaragüense).

Los cayos de Roncador, Quitasueño, Serrana, Serranilla, Bajo Nuevo no estaban cubiertos en el tratado porque se encontraban en poder de facto de los EE.UU., reclamados formalmente por Colombia y no por Nicaragua (y, en cualquier caso, al estar al oriente del meridiano 82° quedaban excluidos de la reclamación nicaragüense tras el tratado Esguerra-Bárcenas).

Frente al avance de la resistencia de Augusto Sandino en Nicaragua y tras las elecciones de 1932, las tropas de EE.UU. se retiran de Nicaragua.  En ese período el congreso nicaragüense, libre de cualquier injerencia de los EE.UU. ratifica nuevamente el tratado Bárcenas Meneses-Esguerra.

En 1980 el entonces presidente Daniel Ortega, tras el triunfo de la revolución Sandinista, desconoce el tratado Bárcenas Meneses-Esguerra, por considerar que Nicaragua no fue libre cuando lo firmó, por estar bajo ocupación de los EE.UU.  Para entonces el concepto de soberanía del mar ya incluía el concepto de límites marinos y Colombia proclamaba que el meridiano 82° oeste de Greenwich era el límite marino acordado entre Colombia y Nicaragua.  Con base en este límite, Colombia había resuelto a su favor la disputa con EE.UU. sobre Roncador, Quitasueño, Serrana, Serranilla y Bajo Nuevo (estos dos últimos también reclamados por Jamaica), y había establecido tratados limítrofes con Costa Rica, Panamá, Honduras y Jamaica, entre otros.

El acuerdo con Jamaica, por ejemplo, establecía una zona de régimen común (mutua explotación) alrededor de los cayos de Serranilla y Bajo Nuevo, más una zona exclusiva de Colombia en las inmediaciones de estos cayos.

El tratado con Honduras parte de la pretensión colombiana de poseer todo al oriente del meridiano 82° y la pretensión hondureña de tener todo al norte del paralelo 14°59’08” N (paralelo del Cabo Gracias a Dios, hito del límite terrestre entre Honduras y Nicaragua), se establece así el límite con el paralelo 14°59’08” desde el meridiano 82° hasta el meridiano 79°56’ donde comienza la zona común entre Colombia y Jamaica, sube hacia el norte por el 79°56’ hasta el paralelo 15°30’ donde hace un arco para reconocer la soberanía de Colombia sobre los cayos de Serranilla.  Nicaragua también desconocía el paralelo 14°59’08” pretendiendo una línea de bisección que partía de Gracias a Dios hacia el nororiente, quedando los cayos Bobel, South, Savannah y Port Royal (al norte del paralelo 15°) bajo la jurisdicción nicaragüense.  El fallo de la Corte Internacional de Justicia en 2007 determinó una línea geodésica entre Gracias a Dios y Serranilla (un punto medio entre las pretensiones de Honduras y Nicaragua), reconociendo la soberanía de Honduras sobre los cayos al norte del paralelo 15° y un mar territorial alrededor de estos cayos.

Este antecedente ya eliminaba el tratado entre Colombia y Honduras (salvo por el arco alrededor de Serranilla).

En 2007 y en respuesta a la demanda que Nicaragua instauró contra Colombia en 2001, la Corte Internacional de Justicia declaró vigente el tratado Esguerra-Bárcenas sólo en lo que respecta a ese tratado: la soberanía de Colombia sobre el archipiélago de San Andrés y Providencia, mientras se declara competente para establecer qué constituye parte del archipiélago, el estatus de los demás territorios insulares que no sean parte del archipiélago y los límites marinos y submarinos.  En este momento, el pretendido límite marino en el paralelo 82° había dejado de existir.

Ante la admisión de estos términos, la posición de Colombia fue considerar que Albuquerque, Roncador, Quitasueño, Serrana, Serranilla y Bajo Nuevo eran parte del archipiélago y que se estableciera una línea media entre las islas colombianas (p. ej. Albuquerque y Quitasueño) y las islas nicaraguénses (p. ej . Corn u Cayos Miskitos), mientras que Nicaragua pretendía una plataforma continental extendida de 350 millas náuticas, llegando a menos de 200 millas de Cartagena, y reconociendo un enclave de 12 millas náuticas de mar territorial alrededor de San Andrés, Providencia y Santa Catalina (esto hubiera dejado a San Andrés y a Providencia desconectados).

El fallo del 19 de noviembre de 2012 de la Corte Internacional de Justicia en La Haya básicamente reconoce a Albuquerque, Cayos del Sudeste y otros cayos menores como parte del archipiélago.  Roncador, Quitasueño y Serrana no son parte del archipiélago pero tienen una tradición de presencia soberana de Colombia y se ratifica.  Serranilla y Bajo Nuevo, según la Corte, nunca tuvieron un reclamo histórico real por Nicaragua (antes de 1980) y por lo tanto se reconocen colombianos.

Según la Corte, el Archipiélago de San Andrés y Providencia son parte de la plataforma continental centroamericana y por lo tanto tiene derecho a plataforma continental de 200 millas náuticas que se expanden hacia el oriente, mientras que al norte, sur y occidente entran en sobre-posición con la plataforma de Nicaragua, primando “por equidad” la plataforma nicaragüense salvo el mar territorial de 12 millas alrededor de las islas del archipiélago.  Roncador, Quitasueño y Serrana, por ser cayos y no islas, no tienen plataforma continental.  (Roncador cae dentro de la plataforma continental de Providencia así que no tiene problema.)  Se reconoce, sin embargo, el mar territorial alrededor de los cayos de Quitasueño y Serrana.

Finalmente el territorio marino de Nicaragua va hasta 200 millas náuticas de sus costas (no de sus cayos), salvo la sombra que proyecta el archipiélago de San Andrés y Providencia.  Esta limitación permite que la plataforma de San Andrés conecte con la plataforma continental sudamericana de Colombia (igualmente Bajo Nuevo queda conectada a estas plataformas por medio de la zona mixta entre Jamaica y Colombia.

En los análisis y mapas que he visto, no me queda claro qué pasó con la zona de régimen común entre Colombia y Jamaica, cuya mitad occidental estaría dentro de las 200 millas náuticas de Gracias a Dios.  Ninguno de los mapas que he visto toca esa zona pareciendo indicar que no se concede derechos a Nicaragua sobre esa zona de mar.

Personalmente me parece que el fallo de la Corte Internacional de La Haya está en derecho y en concordancia con el antecedente de 2007 entre Honduras y Nicaragua.  Hubiera preferido otro fallo, particularmente que se hubiera reconocido a Roncador, Quitasueño y a Serrana como parte del archipiélago y por consiguiente se hubiera otorgado carácter de mar interior a la zona entre estos cayos Providencia y San Andrés.  Creo que es justa la extensión de la soberanía nicaragüense sobre el Caribe salvo por esa porción que es a costa de la continuidad del mar entre Providencia y Quitasueño; bajo el supuesto, desde luego, de que sea justo dividir al mar con fronteras.

Ya Daniel Ortega declaró que no ve inconveniente en que los pescadores colombianos de San Andrés y Providencia pesquen en las aguas que ahora pertenecen de iure a Nicaragua.  Creo que es más sabio que nuestro gobierno busque normalizar relaciones y formalice estos acuerdos de paso y de explotación conjunta a que se ponga a acusar de errores a la corte y procure prolongar una batalla jurídica.

Pero cuando veo tanta indignación nacional frente a la “pérdida”, se entiende que nuestro gobierno prefiera hacer pataletas frente a la tribuna nacional que a construir el futuro.  Y seguiremos culpando al apellido Holguín por regalar territorio colombiano (así un Holguín haya logrado el reconocimiento de la península guajira como parte indisputada de Colombia).

El pueblo

Monumento a Pericles en Atenas (por Gepsimos vía Wikimedia Commons. CC-by-sa 2006)

En griego existen dos términos que suelen traducirse al español como pueblo pero trascienden a nuestro idioma como dos prefijos con significados diferentes de pueblo. Está el δῆμος (demos) y el έθνος (etnos) que hoy vemos en palabras como demografía y etnografía. No estoy seguro qué diferencia semántica tenían los griegos clásicos. En griego moderno δήμος se traduce como municipio y έθνος como nación, al menos en ciertos contextos.

La demografía es el estudio de la población en los términos generales de dimensión, estructura y evolución. La etnografía, por su lado, busca estudiar y mostrar la diversidad y diferencias en la cultura. La democracia se define como el gobierno del pueblo, entendiéndose históricamente pueblo como las personas en capacidad de decidir.

Tal vez una definición más adecuada de democracia, que incluye sus usos históricos en la antigua Grecia y las primeras democracias modernas donde sólo podían participar los varones con patrimonio mínimo (p. ej. en EE.UU. y en Colombia) sería el gobierno de los ciudadanos, aunque esto nos llevaría a elaborar sobre el término ciudadano. Digamos aquí que ciudadano es simplemente la persona que se considera suficientemente libre y responsable para decidir sobre el destino de su nación.

Romas en procesión de Santa Sara en Saintes-Maries-de-la-Mer, Francia. (por Fiore S. Barbato via Flicker, CC-by-sa 2000)

El pueblo es un conjunto. Un substantivo colectivo para designar a las personas, bien las una una generalidad como un territorio (demos) o un sentido de nación (cuna, nacimiento) común (etnos). Un país como Colombia se definió como una nación a partir de un territorio dentro del concepto de Estado-Nación que se creó en el siglo XVIII y se consolidó en el siglo XIX. Pero hay naciones sin soberanía (estado) sobre su territorio. El pueblo wayúu repartido entre Colombia y Venezuela; la nación kurda que reclama unidad y un territorio que se expande en los actuales Turquía, Iraq e Irán; el pueblo roma (gitanos) que no pretenden territorio propio y sus manifestaciones en distintos países mezclan un grado de asimilación con un hilo conductor que los hermana con los demás roma.

Pueblo, como substantivo colectivo, no tiene un término para referirse a los individuos. Otro substantivo colectivo es ciudadanía, pero ciudadanía viene de ciudadano y como tal la ciudadanía es el colectivo de individuos denominados ciudadanos.

Cuando hablamos del pueblo-nación, del etnos, el problema de la individualización no es, a mi parecer, crítico. Un individuo del pueblo kurdo es un kurdo (o una kurda). Un colombiano es el individuo del pueblo colombiano. Pueblo, en este sentido, es tanto un substantivo colectivo como un substantivo contable. Hay muchos pueblos y para cada pueblo podremos individualizar a sus constituyentes.

¿Cuál es el individuo del otro pueblo, del demos?

El inglés nos muestra un truco. Pueblo (tanto en el sentido demos como etnos) se traduce como people; y si bien alguna vez existió el plural regular de person (persona) como persons, este ha caído en desuso y people se ha convertido en el plural oficial e irregular de person. Pero pueblo no es el plural de persona y como colectivo es más un colectivo de seres humanos que un colectivo de personas. (ya alguna vez discutí sobre las diferencias entre personas y seres humanos.)

Representantes de las FARC en Hurdal (Noruega) 18 de octubre de 2012. (© Scanpix Norway, Audun Braastad) / AP via Terra)

Ayer, durante la instalación de los diálogos de paz entre el estado colombiano en cabeza del presidente Juan Manuel Santos y las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia – Ejército del Pueblo (Farc-ep), los voceros de las Farc insistieron muchas veces en ser o representar al pueblo. Dijeron muchas veces que ellos no atacan al pueblo y que ellos son víctimas de un estado que oprime al pueblo y que como pueblo se vieron obligados a tomar las armas y muchas otras frases donde se erigen como representantes del pueblo o simplemente se identifican como el pueblo.

Yo no podía dejar de oírlos sin preguntarme a qué pueblo se referían.

Juan Manuel Santos fue elegido con poco más de 9 millones de votos tras una participación en primera vuelta de más de 14 millones y medio de votos válidos que, con su participación, validaron las elecciones. En 2010 había casi 30 millones de ciudadanos habilitados para votar, lo que nos da una abstención algo superior al 50%.

El gobierno de Santos representa así a casi la mitad del pueblo colombiano. Casi la mitad o tal vez más de la mitad. Es difícil saber el porcentaje exacto porque el censo electoral parece que está inflado, pero no me atrevo a estimar por cuanto. Adicionalmente muchos de los que se abstienen a votar lo hacen por motivos ajenos a desconocer al estado. Pero asumamos que Santos, con el 30% de respaldo directo en las urnas y 49% de validación ciudadana sólo representa al 49% de los colombianos. Asumamos que tal vez su representación sea menor porque muchos votantes no lo hicieron libremente. Esto, en ningún momento significa que las Farc-ep representen al 51% del pueblo colombiano o mucho menos a la totalidad del pueblo colombiano.

Incluso, bajo esa interpretación maniquea que contrasta al pueblo con las clases dirigentes excluyéndolas (entiéndase por clases dirigentes a políticos, empresarios, terratenientes y cualquier persona que esté ligeramente por encima del rasero con el que se quiera definir pueblo), no hay, no existe expresión alguna de que ese pueblo haya depositado su representación en las Farc o en cualquier otro grupo alzado en armas.

Hay individuos que creen en las Farc o en su lucha. Hay, supongo, colectivos de mayor o menor tamaño que se identifican con las Farc antes que con el estado constitucional. Pero no conozco pronunciamientos que se acerquen en magnitud similar a 9 millones de individuos más o menos libres que se expresen a favor de las Farc y se identifiquen con su supuesta lucha.

Es difícil medir al pueblo y menos si insistimos en una forma vaga de usar el término pueblo. Pero en cualquier tipo de medición que se haya llevado a cabo el estado constitucional encabezado hoy por el gobierno de Santos tiene mayor respaldo que cualquier identificación que el presunto Ejército del Pueblo pueda mostrar.

Pero es muy sencillo. Si yo digo que yo no soy el pueblo al que las Farc representan ellos dirán que yo soy, represento o estoy a servicio de la oligarquía que ha oprimido al pueblo. Un personaje metafísico llamado oligarquía oprimiendo a un personaje metafísico llamado el pueblo.

Mi día de la raza

Por mis venas corre sangre amerindia.  Tal vez amerindias sean mis mitocondrias pero no estoy tan seguro.  Hace 500 años cuando los europeos llegaron a lo que hoy es Colombia los conquistadores empreñaron a las mujeres de la tierra creando generaciones de mestizos bastardos, pero más adelante, cuando la colonia se asentó, llegaron también mujeres españolas que para defender a sus hijos promovieron leyes que estratificaban las clases sociales por cuánto porcentaje de sangre india tenía cada persona.  Por pura intuición fenotípica supongo que las mitocondrias de mi padre son amerindias pero las de mi madre son españolas.

Por mis venas corre sangre africana, pero igual no puedo estar seguro de que hace 500 años mi cromosoma Y se encontraba en África o en Europa.  Mi abuelo fue un negro antillano, descendiente de los esclavos que el Imperio Británico importó a las Américas para cultivar caña de azúcar.  Pero en la historia de la esclavitud negra por los británicos hay muchos casos de hijos mulatos que se asimilaban a la población esclava y negra.  Tal vez algún inglés de apellido Thompson llamó así a sus hijos mulatos.

Por mis venas corre sangre española.  España como unidad política no existió antes de 1707 cuando los borbones se hicieron al trono de los reinos asociados a Castilla y a Aragón.  Antes de 1492 España era un genérico para referirse a los reinos cristianos de la península Ibérica en contrasta a los reinos musulmanes que conformaban Al-Ándalus.  Estos reinos cristianos se habían convertido en tres coronas principales: la de Portugal, la de Castilla y León y la de Aragón y Navarra.  Fue Castilla y León la que conquistó y colonizó a la América Hispánica, en unión personal con la corona de Aragón y Navarra cuyo interés principal fue pelear guerras santas en el Mediterraneo.  Salvo un breve período bajo Felipe II, Portugal se mantuvo al margen.

Entre los años 711 y 715, los musulmanes provenientes del norte de África conquistaron la península Ibérica con excepción de Asturias.  Durante su reinado la península fue parte del mundo musulmán intercambiando conocimientos, artes y personas con el resto de la civilización árabe.  Por los siguientes 780 años moros y cristianos pelearon por el control de pedacitos de la península (y los cristianos peleaban entre sí creando distintos reinos, así el reino de León se escindió de Asturias, y Castilla se escindió de León (y finalmente Castilla se hizo al control de León y de Asturias)).

Mujer Xhosa y su hijo, mostrando razgos claramente distintivos de los negros africanos. Se cree que los Xhosa habitaron la mayor parte del África subsahariana antes de ser invadidos por los negros provenientes del Sahel y el Noroeste africano.

Iberia siempre fue un lugar de paso.  Probablemente los cromagnon provenientes de África conquistaron a Europa occidental pasando por la península Ibérica.  Los africanos cartagineses descendientes de los medioorientales fenicios disputaron a Hispania con los romanos.  España es tan europea como es africana, y es aquí donde debo aclarar: África no siempre fue negra y aun hoy no lo es.  Cuando hablaba de mis trazas de sangre africana hablaba de sangre negra africana, pero sin duda también tengo sangre caucásica africana y sangre caucásica europea.

Hoy hay voces que piden que no celebremos el descubrimiento de América hace 520 años, porque más que un descubrimiento fue un exterminio.

Pero no fue a mis ancestros (ni a la de ninguno de nosotros) a los que exterminaron.  Soy (somos) el producto de ese choque entre pueblos donde muchos murieron pero donde nuestros ancestros sobrevivieron lo suficiente para parirnos.  Entre mis ancestros estará el hijo bastardo de un español que violó a una india muisca (tal vez más de uno) así como el hijo criollo de un matrimonio de castellanos que se asentaron en alguna pequeña ciudad del Nuevo Reino.

Entre mis ancestros estará el producto de la violación de un moro africano a una mujer visigoda, esta, a su vez descendiente varias generaciones atrás de un bárbaro godo (germánico) que tomó por la fuerza a una mujer romana, descendiente de un soldado itálico que violó a una mujer íbera.

Los mismos muiscas fueron producto de la conquista de pueblos chibchas sobre anteriores tribus amerindias, y el áfrica negra que aflora en mi piel es el resultado de guerras y conquistas de una población que se originó en el Sahel y de ahí se extendió hasta dominar casi toda el África subsahariana.

Primer desembarco de Cristóbal Colón en América, obra del pintor español Dióscoro Puebla

El 12 de octubre de 1492 un grupo de europeos pisaron unas islas en las Bahamas.  Algunos murieron antes de regresar pero los que regresaron contaron sus historias al resto de Europa y esto llevó a que más europeos vinieran, se asentaran y desplazaran una gran parte de la población indígena de América.  No fue un proceso sistemático de exterminio sino el encuentro entre pueblos con distintos bagajes tecnológicos (escritura v/s tradición oral, acero v/s oxidiana, pólvora, etc.) y biológicos (caballos, gérmenes).

Antes de las ideas del humanismo, el resultado de tal encuentro entre pueblos podría pensarse inevitable.  Ahora, es muy fácil juzgar desde este humanismo del siglo XXI lo que nuestros ancestros hicieron con nuestros ancestros a la luz de los memes del siglo XV, XVI y XVII.  A veces con un discurso en el que nos identificamos con los hermanos de nuestros ancestros que no sobrevivieron como si nuestros ancestros genéticos hubieran sido un pueblo aparte del que somos.

No celebro hoy el descubrimiento de América porque lo que hizo esa expedición que llegó a las Bahamas hace 520 años fue más un hecho fortuito que se consolidaría en los años subsiguientes.  No celebro el encuentro de dos mundos porque más que un encuentro fue un choque que devastó a casi todos los pueblos que vivían originalmente a este lado del charco.  No celebro los 520 años de resistencia porque no hubo tal resistencia continuada.  No condeno tampoco a mis ancestros porque eso sería imponer mi mentalidad liberal y humanista actual a personas que tenían pocas opciones diferentes.

Ver el 12 de octubre como día de la raza es, sin embargo, una reflexión sobre lo que es mi raza y, en últimas, sobre el absurdo que es etiquetarnos y separarnos por unos pocos rasgos externos como el color de la piel o el tamaño de los ojos.

Pero igual no importa porque lo verdaderamente importante en Sudamérica hoy son cuatro partidos de fútbol.

Dios te quiere muerto

[portada: God Wants You Dead] Hagamos un ejercicio mental muy sencillo.  Digamos que tú tienes una idea.  Me cuentas esa idea y a mí me gusta y la adopto.  Entonces tú y yo tenemos una misma idea.  O si vemos la idea como nuestro objeto de estudio la idea existe en dos personas, en dos anfitriones: tú y yo.  Si compartimos la idea con más personas y a estas le gusta la idea, esa buena idea residirá ahora en muchas más personas.  Si la idea es suficientemente atractiva la idea incluso podrá sobrevivirnos.  Las buenas ideas entonces se propagan.  Pero ¿qué es una buena idea? O más exactamente ¿qué es una idea que se va a propagar y sobrevivir?

No entraré a detallar qué es una idea.  Por ejemplo “lávate las manos antes de comer” es una idea.  Con nuestros actuales conocimientos sobre los gérmenes sabemos que es buena idea y sabemos por qué.  Los que estén familiarizados con la Biblia cristiana saben que Jesús rechazaba esa idea lo que nos dice tres cosas: 1) la idea ya existía en tiempos bíblicos, 2) Jesús no sabía de gérmenes, 3) Jesús sí sabía lo que era la perversión de una idea.  Los judíos en la época de Jesús no sabían para qué se lavaban las manos antes de comer.  Lo hacían sólo porque era un dogma de fe.  Probablemente algunos antepasados de los judíos eran más escrupulosos con respecto a comer la tierra en sus manos junto con sus alimentos y enseñaron este escrúpulo a sus hijos mientras que otros no.  Los que no vivían más enfermos y sus hijos morían por cualquier infección.  Así la idea de lavarse las manos prosperó, pues los anfitriones de la idea eran más saludables y se reproducían más.  La idea quedó así escrita en el código de Hammurabi atribuido luego a Moisés y convirtiéndose en parte de la ley judía.

Algunas ideas nos ayudan a sus anfitriones a sobrevivir.  Es bueno para el que tiene la idea y para las personas a quien este inspira porque, bueno, sobreviven.  Es bueno para la idea porque prospera.  Si pensamos en la idea como un organismo, estas ideas serían organismos simbióticos.  Otras ideas no favorecen directamente al individuo.  La idea de “no robarás” puede poner al individuo en desventaja frente a la idea contraria cuando hay un botín apetecible.  Pero cuando vivimos en sociedad y dentro de la sociedad todos compartimos la idea nos va mejor en conjunto que a cada uno individualmente.  No obtendré un botín, pero mis bienes no se convertirán tampoco en botín de otros.  Este beneficio mutuo aún en contra del beneficio individual inmediato es lo que convierte a esta idea en una idea altruista.

Las ideas simbióticas y altruistas son buenas ideas.  Nos ayudan a mantenernos vivos y a convivir en sociedad.  Y por eso esas ideas se propagan y permanecen.  Pero no son las únicas ideas.  En ocasiones una mala idea también se propaga.  El rechazo de Jesús al dogmatismo lo llevó a descartar el lavado de manos como una buena idea.  Pero no sólo eso.  Esas palabras fueron escritas e incluidas en los libros sagrados del cristianismo y tomadas como dogma.  Cuando los primeros médicos dotados de microscopios descubrieron los gérmenes y su relación con las enfermedades, los demás médicos rechazaban la idea de lavarse las manos cuando abrían pacientes y realizaban operaciones causando la muerte por infecciones de sus pacientes.  ¿Cuántas personas habrán muerto antes de que se consolidara la teoría del germen por intervenciones quirúrgicas sucias y descuidadas?

Una mala idea que nos muestran Sean Hastings y Paul Rosemberg en su libro God Wants You Dead [copia, 4GB] [torrent] es el de agrupar ideas.  Digo.  Si yo tengo una serie de buenas ideas ¿no es buena idea ponerlas juntas y convertirlas en un decálogo?

Decálogo para ser feliz

  1. Mira el cielo
  2. Huele las flores
  3. Pasa más tiempo con tus padres, tu pareja o tus hijos
  4. Aleja a las personas negativas de tu vida
  5. No dependas de cosas externas que deseas
  6. Piensa en lo que tienes, no en lo que te falta
  7. Si caes once veces levántate doce
  8. Comparte siempre una sonrisa
  9. Celebra tus triunfos, olvídate de tus derrotas
  10. Comparte este decálogo: las personas felices a tu alrededor te harán sentir más feliz.

Son diez ideas que parecen buenas.  Ponerlas juntas y darle un nombre es también una buena idea porque así podremos referirnos más fácilmente a ellas.  Es más, si tengo varios decálogos (el de ser feliz, el de estar a paz con Dios, el de ser exitoso, el del buen amigo, etc.) podemos estar definiendo todo un estilo de vida.

El problema es que al agrupar las cosas no sólo nos ayuda a organizar nuestra mente, sino que al empaquetar las ideas las convertimos en ideas complejas (compuestas) y podemos así seguir hasta tener toda una ideología.  Y cada una de estas ideas complejas serán aceptadas o rechazadas en bloque.  Si analizamos por separado cada una de las ideas de mi decálogo para ser feliz podemos ver que algunas parecen muy buenas ideas, otras no tanto, y tal vez alguna parezca, incluso, una mala idea.  La idea 6 y más en combinación con la 5 tal vez no promuevan la felicidad sino el conformismo.  Pero no porque haya malas ideas en la lista significa que todas las ideas de la lista sean malas.   Convertidas en un decálogo está la tendencia de aceptarlas todas en bloque así haya basura entre las ideas individuales, o a rechazarlas todas así haya ideas realmente buenas en la mezcla.

Las ideologías y anti-ideologías, así como sus íconos, junto con algunas ideas simbióticas y altruistas, tienen también una carga de ideas parásitas.  Ideas que no cumplen un papel directo de preservación del individuo o indirecto de preservación de la sociedad sino que simplemente están ahí para garantizar la perpetuación de la idea y de la ideología.  Ideas que nos llevan al sacrificio.  Ideas como que debemos sentirnos culpables por tener sentimientos egoístas.  Ideas como que es heroico morir por la patria.  Ideas que nos hacen sentir que sólo somos una parte sacrificable de un colectivo.

No es que los colectivos en sí sean malos.  Finalmente somos animales sociables y cualquier cosa que nos permita vivir dentro de la sociedad (ideas como “no matarás” o “no robarás”) son aceptables.  Pero cuando el colectivo se sacraliza y nos demanda sacrificios, entonces esa idea del colectivo, esa ideología, es parásita.  Jesús (ícono de ese colectivo que son las iglesias cristianas) nos enseñaba  que no se hizo el hombre para la ley sino la ley para el hombre.  (Y claramente sabemos ya que la ley es un conjunto de ideas empaquetadas, y que claramente la ley la podemos convertir también en un ícono: La Ley.)

La vida y ejemplo de Jesús nos muestra una persona que reivindicaba a las otras personas. “Levántate y anda”: los milagros son ejemplo de la superación del individuo. “Al Cesar lo que es del Cesar y a Dios lo que es de Dios”: cuando colectivos como el estado nos ofrece medios de pago como las monedas pues estas son del colectivo y no debemos mezclarlas con lo que nos piden otros colectivos o nuestra sociedad. “Con la vara que midas serás medido” y “has a otros lo que quieras que te hagan” son llamados a la integridad y a la reflexión. (Alguien dirá que la regla de oro “no hagas a los demás lo que no quieras que te hagan”  es mucho más antigua que Jesús, pero su forma positiva aparece por primera vez en el cristianismo.) “Da la otra mejilla” y “ama a tu enemigo” nos invitan a detener cualquier ciclo de violencia.  Ahora bien, cuando una iglesia (o un clérigo) sale a juzgarnos a todos nosotros sin admitir críticas, podemos ver cómo el colectivo que pregona a Jesús como ícono se aparta de lo que Jesús (asumiendo su existencia) nos enseñó.

Hastings y Rosemberg nos enumeran una serie de colectivos e íconos, comenzando por la religión y Dios (no el creador cuya existencia es debatible, sino la idea de Dios o dioses que nos imponen las religiones, cuya existencia (de la idea) es verificable) y continuando por el Estado-Nación.  Íconos y colectivos como La Ley (que se sobrepone al sentido de justicia), las corporaciones, el concepto de El Pueblo, o La Raza, o La Clase.  Incluso La Familia o La Pareja se convierten en ideas colectivas con elementos parásitos.  Yo agregaría otros colectivos e íconos como La Universidad, la Educación Pública y La Mujer.  En el discurso político de ciertos grupos también se evidencia la colectivización del oponente y surgen términos como La Oligarquía, El Patriarcado, El Neoliberalismo.

En el proceso de construcción del Partido Pirata Colombiano, una de las cosas que hemos cuidado y discutido es cómo ser un partido político sin hacer lo que criticamos de los partidos políticos.  Esto incluye cómo vender un discurso positivo de liberación y empoderamiento del individuo cuando es más fácil vender un discurso de miedo para que los votantes nos acojan sin cuestionar.  El miedo nos dice que una serie de criminales roban a nuestros artistas y que por ello debemos pasar leyes de protección a los derechos de autor, y que una serie de depravados van por nuestros hijos y por ello es necesario vigilar los contenidos que publicamos en Internet para perseguir la pornografía infantil.  También podemos apelar al miedo y decir que el gobierno quiere meterse en nuestras vidas para controlarnos y usar la excusa de la lucha antipiratería y anti pornografía infantil como un medio para censurarnos.  Pero esto no sería justo con ustedes.  Sería traicionarnos a nosotros mismos.  No es porque un ogro llamado El Gobierno conspire con otros demonios llamados La Industria de Contenidos para someternos a nosotros y maximizar las ganancias de unos pocos y aumentar el control sobre nuestras vidas.  Simplemente es porque por temor cedemos el control de nuestras vidas a un control colectivo y, por ello mismo, irresponsable.

Pero es más fácil vender el miedo.

La educación sexual prohibida

Vía “I’m Pro-Choice, Not Pro-Abortion” en Borderless News and Views

En ocasión de la discusión sobre el aborto, esta nos divide en dos bandos: quienes defienden la vida desde la concepción (llamados en inglés Pro-Life o pro-vida) y quienes defienden el derecho de la mujer a decidir sobre su útero (en inglés los Pro-Choice o pro-escogencia). Hay, desde luego, matices y puntos medios, como habrá personas que no han tomado una postura definida bien por apatía bien por el reconocimiento de lo complejo del tema.

Muy probablemente por mi educación cristiana siento que existe algo especial en toda vida humana y por ello no me gusta el concepto del aborto como método de control natal. Pero que no me guste no significa que tengo que imponer mi criterio sobre los demás.

Cuando escribo esto sigue vigente en Colombia la despenalización de lo que se conoce como aborto terapéutico frente a la inviabilidad del producto de la concepción, el peligro a la vida de la madre y el fruto de la violación o la inseminación artificial no consentida. Con sus respectivas reservas no considero estos casos como métodos de control natal. Por otro lado sí creo en el concepto de control natal cuando esta es una decisión de la mujer o de la mujer junto con la pareja que ella libremente escoja. La contracepción previa, o en casos excepcionales la contracepción de emergencia son, en mi concepto, métodos válidos de planificación. Como es también válida la abstención libre y voluntaria.

Mi educación cristiana y el hecho de que vivo en un país mayoritariamente cristiano (y mayoritariamente católico dentro del cristianismo) me hará referirme sin duda a lo que dice la biblia y la Iglesia Católica al respecto. La Iglesia tiene una postura de que el sexo sólo es válido dentro del matrimonio y el matrimonio (y el sexo dentro del matrimonio) tienen por objeto la procreación. Muchos grupos cristianos, incluyendo varios grupos católicos, promueven entonces que la única educación sexual válida es aquella que insiste en la abstención antes del matrimonio. Todo lo demás traerá una serie de problemas comenzando por la banalización del sexo, la cosificación de las personas, los embarazos no deseados y las enfermedades de transmisión sexual (ETS).

Hay, desde luego, fanáticos que creen que las ETS son un castigo de Dios, como también hay personas muy educadas y que viven su fe en comunión con un escepticismo científico y sin fanatismos que no asignan a Dios las ETS sino a las malas prácticas sexuales. En el mundo ideal predicado por estas personas, un mundo donde todos nos abstenemos del sexo antes de casarnos y luego permanecemos fieles dentro de una institución monogámica, muchos de los problemas asociados con el sexo no se presentarían. Una recíprocamente única pareja sexual de por vida nos previene de las ETS y el sexo como valoración de la pareja y continuación del diálogo y la intimidad puede ser más enriquecedor si lo reservamos al único ser amado.

Bueno, lo primero creo que es demostrable, lo segundo no estoy seguro.

De todas formas los métodos anticonceptivos y profilácticos no son 100% confiables. Depender de ellos bien puede generar una falsa sensación de seguridad que no previene en últimas las ETS ni los embarazos no deseados.

Hay dos problemas que tiene insistir en una educación sexual de sólo abstinencia. El primero es de índole práctica: hay grupos que se oponen a cualquier tipo de educación sexual que no sea de sólo abstinencia, y esta postura demora la implementación de programas de educación sexual. El segundo problema va al concepto mismo de lo que es la educación. El modelo de educación actual basado en currículos es defectuoso. A muchos nos sirvió, tal vez, para obtener un título universitario y, probablemente, obtener las bases para iniciar un oficio profesional. Pero el modelo también excluye porque no todos los alumnos aprehenden el currículo con el mismo nivel de entendimiento y no aprenden más que a memorizar para el examen. Por bien intencionado y bien logrado que se haga un currículo de educación sexual basado en la abstinencia muchos alumnos no comprenderán este y quedarán sin la protección de tal supuesta abstinencia.

Luego es muy fácil culpar a nuestros jóvenes. Culpar a los medios de comunicación que promueven antivalores familiares y la cultura del libertinaje. Culpar a nuestras adolescentes por andar más pendientes de los placeres sexuales que de su propia responsabilidad. Entonces, como ellas son culpables de quedar embarazadas, como ellas se lo buscaron, ahora que no vengan con el cuento de que el estado debe resolverles el problema matando a un bebé no nacido.

Sir Ken Robinson: “aun educamos a nuestros niños por lotes” en Changing Education Paradigms

Imagen de “La educación prohibida”

Ya sabemos que el modelo educativo basado en currículos es defectuoso. El modelo de educación pública, universal y gratuita, con programas curriculares y separación de los niños por edades es un modelo conveniente para quienes manejan el estado, conveniente para quienes manejan al proletariado, pero no es conveniente para educar a nuestros niños. Ese modelo creado en Prusia a finales del siglo XVIII tiene varias fallas conceptuales y ya muchos educadores han venido mostrándolas y replanteando el modelo desde hace décadas. Pero nuestros políticos, nuestros curas, nuestros procuradores, asumen todavía que ese es el modelo.

Todos nuestros jóvenes son educados sexualmente. La educación la reciben de sus padres, de sus primos y hermanos mayores, de la televisión e Internet, de los maestros en la escuela y de los programas curriculares entre muchas otras fuentes. Nuestro aprendizaje del lenguaje o de las ciencias naturales, incluso de la matemática y le historia, es en gran medida vivencial. El currículo es una guía para medir logros a distintas edades. Imponer un currículo como fuente única del saber académico crea un divorcio entre el aprendizaje vivencial y la escolaridad. Y con la educación sexual pasa lo mismo.

Probablemente no debemos llegar al punto de que en los colegios haya instrucciones prácticas y experimentales de cómo tener o no sexo. Pero nuestros niños y adolescentes deben comprender su cuerpo y apropiarse de la responsabilidad que ellos tienen consigo mismos. Apropiarse de esa responsabilidad bien puede llevarlos a abstenerse antes de estar seguros y a protegerse cuando sientan que les llegó el momento y a saber qué hacer cuando esa protección falle.

Ahora, y desde luego, en una educación confesional se les puede insistir que el momento en el que pueden garantizar estar seguros para iniciar su vida sexual es cuando se casen. Pero aún bajo esta insistencia algunos alumnos pueden equivocarse, pueden ignorar el consejo, pueden perder la fe o reemplazarla por alguna forma de razón escéptica. Si esta educación confesional es realmente responsable no debe limitarse a decir que se les advirtió: tiene que preparar a los jóvenes para enfrentar las alternativas.

Dice una máxima de los movimientos pro-escogencia: Educación para decidir, anticonceptivos para no abortar y aborto legal para no morir.

Una joven que ha recibido una buena educación sexual (hablando de la educación en el sentido completo del término y no del diseño de un programa curricular) puede tomar mejores decisiones sobre su cuerpo y sobre su práctica sexual. Puede decidir abstenerse o buscar el placer. Si esta educación ha sido deficiente, por ejemplo, porque hay un divorcio entre el currículo y la vivencia, esta joven puede cometer errores más fácilmente.

Esta joven que escoge libre e informadamente tendrá a su disposición una serie de métodos para desarrollar una vida sexual activa y protegida. Sabrá protegerse de las ETS y sabrá prevenir los embarazos antes de estar lista para ser madre. Entre mejor educadas sean nuestras mujeres y ante la disponibilidad de métodos anticonceptivos, incluyendo la contracepción de emergencia (píldora del día después), serán menos los casos en el que la mujer se vea ante el dilema de abortar.

Pero llegará el momento en que las prevenciones fallen. Las mujeres que no atendieron bien cuando se les intentó enseñar. O que se equivocaron en una prevención. O que el método falló. O que perdieron el juicio frente a una pareja dominante. O que fueron forzadas (no sólo frente a amenazas de fuerza letal). O que por cualquier razón, con culpa o sin culpa, son empreñadas cuando aún no están listas para ser madres. Muchas de estas mujeres reasumirán su proyecto de vida y tal vez hasta sean grandiosas madres. Pero no todas estarán listas. O, tal vez sean sus parejas o sus padres quienes no estén listos y obliguen a la mujer a “solucionar el problema”.

A mí no me gusta el aborto. Creo que cada vez que una mujer se enfrenta al dilema de abortar es porque algo malo pasó. Una educación fallida. Un violador. Un método anticonceptivo que no funcionó correctamente. Un tamizaje fallido de riesgos de enfermedades genéticas incompatibles con la vida. Pero no puedo imponer mi gusto frente al dilema que enfrenta la mujer que piensa o es obligada a abortar. Menos cuando yo nunca enfrentaré ese dilema en carne propia.

Un aborto mal practicado es un riesgo para la salud de la mujer y es un riesgo que puede acarrear incluso la muerte. El aborto ilegal, como cualquier otra actividad ilegal, carece de una supervisión por el estado lo que aumenta los riesgos de ser mal practicado. El aborto mal practicado es un problema existente y grave de salud en Colombia lo que significa que es algo que sucede. El aborto es percibido como una necesidad por muchas mujeres y la ley no será un impedimento para que en su desesperación lo busquen.

Yo no tengo una convicción fuerte frente al aborto. Simplemente no me gusta. Entiendo también a los hombres y mujeres que creen que el aborto es un asesinato. Un embrión de pocas semanas ya es un individuo humano vivo si bien aun no tenga el desarrollo neuronal que le permita sentir el ambiente. Por mucho que yo sufra por culpa de una persona abusiva, yo no tengo el derecho a asesinar esa persona. Si yo creo que ese embrión es ya una persona, la madre no tiene el derecho a asesinarla por el abuso que ese pequeño e inocente ser le infrinja por los próximos 8 meses (o más si decide quedárselo). Visto así el aborto sería el asesinato de inocentes sólo porque una persona decidió que no coincidía con su proyecto de vida. Es una decisión bastante egoísta.

Si quiero resolver este dilema. Si como sociedad queremos resolver el dilema, no podemos basarnos sólo en creencias. No es porque yo crea que un embrión es una persona o no. O porque yo crea o no en la biblia. O porque yo crea o no en el concepto de autonomía completa sobre nuestros cuerpos. Lo que sabemos es que antes de las doce semanas de gestación el embrión no ha desarrollado un sistema neuronal “humano” y si tengo que escoger entre matar sólo un embrión o por proteger al embrión poner en riesgo la vida de la gestante y, por lo tanto, también del embrión, escogeré salvar a la mujer.

Yo iría más allá del aborto terapéutico. Yo diría que el estado debe garantizar que toda mujer que decida abortar pueda contar con un medio seguro para hacerlo. No necesariamente un método gratuito pagado por los contribuyentes y amparable por tutela pero sí permitir que sea seguro y accesible. Pero el estado también debe velar para que el aborto sea una excepción. No prohibiéndolo sino generando las garantías para que el dilema del aborto sea tan raro como sea posible.

Y gran parte de esa garantía es la educación sexual. Entendiendo la educación como un conjunto y no sólo como una cátedra.