Tomando SOPA

[The Producers poster] Un productor musical es una persona que acompaña al artista y lo complementa en sus falencias. Provee al cantante de una orquesta y provee a la banda de otros instrumentos que harán que su música suene más profesional. Graba, edita, crea un producto musical más allá de lo que el artista es capaz de hacer por sus propios medios. El productor acompaña al artista. Le aconseja qué temas tocar. Le sugiere nuevos autores. Conoce lo que el público quiere y aconseja al artista a lograrlo. Crea esa conexión entre el artista y el público. Trabaja de mano con las emisoras para que roten la música del artista. Lleva los CD a las tiendas de música. Conoce los canales de consumo para llegar a ellos liberando al artista de esa tediosa promoción y lograr que estos puedan pensar mejor en seguir creando y mejorando su presentación.

Un artista sin productor tiene que costear la grabación de su propia música. Tiene que usar sus propias uñas para promocionar su creación. Llamar a las emisoras, a las tiendas y a los demás canales de distribución para que su música se conozca. Sin poder contratar músicos que lo acompañen instrumentalmente ni editores musicales profesionales su trabajo no tendrá nunca el sonido de estudio profesional que el público requiere.

El productor es necesario en la industria y si desaparece frente a las nuevas amenazas tecnológicas los artistas y los consumidores perderán. El artista perderá oportunidades y el consumidor de música perderá calidad.

¿O no?

Hoy en día un buen computador personal puede convertirse en un estudio de grabación y un puesto de edición con calidad profesional. Los artistas pueden compartir pistas entre sí y un cantante puede recibir la colaboración de un guitarrista en algún otro lugar del ciberespacio. Las estaciones de radio y la televisión pública abierta no son los únicos espacios de promoción. Un buen producto o un producto que llegue al corazón de un público se puede promocionar a sí mismo gracias al voz a voz de las redes sociales.

En los años precedentes a la última revolución digital el sueño de un artista musical era contratar con una casa disquera, con un productor que hiciera todo lo que describí en el primer párrafo. Pero ese sueño estaba reservado para pocos. El negocio del productor consistía en tener pocos productos que pudiera comercializar masivamente. Tener estrellas. Fabricar estrellas.

El productor trabajaba también con unos pocos medios cerrados y controlados de distribución: emisoras de radio, televisión, tiendas de música.

El grueso de los músicos se veía rezagado a trabajar por su propia cuenta. Sin un productor. Como se describió en el segundo párrafo. Sin acceso casi a los pocos medios de distribución existentes. Sin sonar en la radio ni vender en las tiendas.

Las herramientas provistas tras la última revolución digital han abierto la posibilidad de que más artistas puedan acceder a medios alternos de distribución. Muchos artistas, incluso, han redescubierto que su posibilidad de obtener una subsistencia a partir de su música no viene de la cantidad de temas vendidos sino de la capacidad de ser contratados para tocar en vivo. Y con las nuevas tecnologías y los nuevos medios ya pueden obviar a la disquera para lograr ese reconocimiento.

Desde luego que el productor pierde.

O, más bien, el productor que basaba su modelo de negocio en la capacidad de controlar unos pocos y escasos medios pierde.

También pierde la estrella musical. Aquel que, gracias a sus productores, lograba un alto reconocimiento y contratos cautivos y que, gracias a ello, podía renegociar las condiciones para obtener un poco más de lo que el productor reserva para el grueso de sus artistas.

Esta tecnología que permite a los nuevos artistas tener canales alternos de distribución permite también otra cosa: que los usuarios generales compartan. Desafortunadamente para la industria fonográfica tradicional, los usuarios no se limitan a compartir la música independiente: también comparten la música de estrellas musicales.

Desde el inicio de la industria editorial los consumidores siempre han compartido. Los libros impresos se prestan entre amigos. Cuando la música empezó a grabarse y a distribuirse por medio de discos, los usuarios se prestaban e intercambiaban los acetatos. El cine logró un mejor control porque no vendía un producto que el público pudiera conservar para reproducir más tarde. [HTIKM campaign poster] Con la aparición de cassette (originalmente de audio y luego de video) el usuario tuvo la capacidad de hacer copias tanto para uso personal como para compartir con familiares y amigos. Y sí, también vinieron empresarios independientes que decidieron hacer copias para comercializarlas por fuera del control de las disqueras y los estudios.

Pero la industria de contenidos se mueve. Ese cassette que amenazaba la venta de un disco de acetato también provocó la aparición del walkman y la industria musical descubrió que era rentable vender los LP también en cinta. Los estudios descubrieron que después de la presentación en teatros de sus películas podían seguir obteniendo ganancias por el alquiler de VHS en las videotiendas. (Antes habían descubierto que la televisión no solo era una amenaza sino que podían venderle a las cadenas los derechos de transmisión de películas que ya habían terminado su ciclo en los teatros.)

Hoy los consumidores tienen más y mejores formas de compartir e Internet ha logrado que los usuarios establezcan conexiones con personas que no conocen pero comparten intereses. Yo conozco pocas personas en mi circulo social inmediato que se interesen en la construcción de lenguas o la historia alterna, pero gracias a Internet pude establecer contacto con personas en todo el mundo que comparten esos intereses. Y un interés que muchas personas comparten es el consumo de contenidos culturales como la música.

Pero los productores temen.

El negocio se les está escapando.

La capacidad de la gente de compartir permite a los nuevos artistas promocionar más fácil sus nuevas creaciones y buscar colaboración para llevarlas a niveles más profesionales sin la necesidad del productor. Pero también visibiliza la cantidad de extraños que comparten entre sí y de forma anónima productos cuya comercialización antes controlaban.

Es una falacia llamar piratería a este esquema.

La industria editorial y fonográfica siempre ha sabido que los consumidores que comparten se convierten en promotores que generan nuevas ventas. Ayudando muchas veces a conquistar mercados nuevos. El Jazz y el Rock no se convirtieron en música universal porque las disqueras de EE.UU. hubieran promocionado sus discos en tiendas y emisoras de todo el mundo sino porque los consumidores viajaban con su música y llegaban a nuevas regiones donde la música empezaba a gustar, originalmente sin ganancia para los productores pero eventualmente creaban el mercado donde estos productores podían tener ganancias adicionales.

El problema que enfrentaban los productores era cuando comerciantes independientes copiaban y vendían las copias dentro de los nuevos mercados o incluso en casa, capturando el mercado que el productor hubiera deseado.

Fueron estos empresarios independientes a quienes la industria editorial y fonográfica empezó a llamar piratas y a exigir a sus gobiernos y a gobiernos foráneos una legislación que protegiera sus propios intereses frente a estos piratas.

La industria no temía al usuario que compartía un libro o un disco, sino al que copiaba y vendía la copia al por mayor.

Pero llegamos ahora a una nueva revolución tecnológica. Una que favorece al usuario y al artista y productor independiente sobre una industria basada en controlar medios de distribución.

Esa industria que quiere llamarnos ahora a todos nosotros piratas. Una industria que pretende destruir cualquier medio de distribución que no pueda controlar. Y quiere hacerlo no porque sea el nido de empresarios independientes (piratas) que se lucren por fuera de su esquema de distribución sino porque ellos mismos se han quedado obsoletos.

Y de ahí viene la SOPA y la PIPA. Y viene el SINDE, el HADOPI, la #LeyLleras y demás legislación que bajo el pretexto de proteger a los propietarios intelectuales y combatir la piratería no son más que lobistas quieren obtener ganancias por demandar a los usuarios que promocionan gratis sus productos.

Leyes que no hacen nada, siquiera, para combatir a los empresarios que distribuyen por lucro obras copiadas sin el permiso de la industria de contenidos. Esos empresarios que acaso serían lo que podríamos llamar propiamente piratas.

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Pensando en Navidad

La Virgen se está peinando
entre cortina y cortina.
Sus cabellos son de oro
y su peine de plata fina.

Los peces en el río
Tradicional villancico

Pasaba esta mañana por la sacristía de la Iglesia de la Concepción y su tienda de imágenes y figuras sagradas y junto con muchas otras reflexiones que hay en esta época me fijaba en la iconografía actual que tiene Jesús Cristo y la sagrada familia.

La historia nos cuenta que Jesús nació en una tradicional familia judía, descendiente de Jesé y de David. La imagen que tenemos hoy en día de los judíos actuales está basada principalmente en los asquenazíes y sus rasgos fisonómicos más notables tienen posible origen en Asia Central y el Cáucaso, más que en Palestina. En la época de Jesús, sin embargo, es posible que sus rasgos sean más afines a lo que hoy pudiéramos esperar de alguien proveniente de Siria, Jordania o Palestina.

Algo de especulación hay aquí también, porque finalmente la Media Luna Fértil del Medio Oriente fue una zona de permanente tránsito humano. La misma tradición bíblica nos dice que en lo que hoy es Israel se asentó Abraham proveniente de Mesopotamia y su descendencia fue a parar al Egipto faraónico de donde regresarían a Tierra Santa para luego ser invadidos por los babilonios, los griegos y los romanos, entre otros.

Después de Jesús esa área fue conquistada por los árabes, los francos (europeos), los turcos, los ingleses y, finalmente, los judíos asquenazíes; y durante todas estas conquistas no sólo llegaban las élites de los nuevos gobernantes sino las migraciones internas dentro de cada imperio.

[Sagrado Corazón] No sé cómo lucía Jesús, pero muy probablemente la imagen que hoy tenemos de un señor de cabellos y barba rubia y ojos azules sea bastante errada.

A veces cuando observamos figuras para el pesebre realizadas por indígenas del Altiplano andino, o por comunidades negras en África, observamos que copian los rasgos de su propia raza en las figuras de José, María, Jesús, los pastores y los reyes magos. Y cuando observamos esas figuras muchos de nosotros consideramos tales adaptaciones como pintorescas.

Pues bien: la imagen de una sagrada familia con fisionomía europea y cabellos rubios es una también representación pintoresca de origen germano y nor-italiano, que se popularizó durante el renacimiento pues representaba los ideales de belleza de los artistas florentinos.

[imagen de Jesús en el siglo 13] Si observamos la iconografía anterior al renacimiento, es común una visión de Jesús con rasgos más medioorientales, ojos oscuros y cabello y barba negros. Pero estas iconografías igual son bastante posteriores a la época en la que vivió el Jesús histórico.

Y ya que mencioné a Jesé arriba, me remito a uno de los gozos que los colombianos rezamos todos los años en la Novena de Aguinaldos:

¡Oh raíz sagrada de Jesé
que en lo alto
presentas al orbe
tu fragante nardo!
¡Dulcísimo niño
que has sido llamado
lirio de los valles
bella flor del campo!

Muchas versiones hablan de José en lugar de Jesé en lo que parece ser una contracorrección (tratar de corregir algo que estaba bien). Se conoce como el Árbol de Jesé a la descendencia de Jesé o Isaí, padre de David. No repito toda la línea de David a Jesús porque Mateo y Lucas presentan algunas diferencias aunque igual, ambas genealogías terminan en José de Nazaret quien supuestamente es padre putativo y no biológico de Jesús.

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Reflexiones afrocolombianas

Entre las muchas cosas que he estado fallando como padre ha sido en lograr involucrar más a mi hijo en asumir sus propias responsabilidades. Cuando mi hijo tiene una tarea que requiera investigar algo en revistas, libros o Internet solemos ser mi esposa y yo (y sobre todo mi esposa) quienes googleamos, imprimimos y le entregamos todo hecho para que nuestro hijo cumpla con su deber escolar.

En una tarea reciente le pidieron buscar fotos de afrocolombianos. Muy diligente mi esposa se puso a buscar fotos que mostrara a los afrocolombianos y su cultura. Muchos trajes coloridos usados en fiestas en la región pacífico y otros estereotipos. Me sentí mal por no haber participado más en la investigación y, sobre todo, en la discusión sobre el tema. Hay una foto que me hubiera encantado incluir pero que no sabía cómo buscar: en un almanaque interno que Ericsson publicó para 1976 o 1979 aparecía en uno de los meses un colombiano de ascendencia africana estudiando en Estocolmo y aplicando las nociones de telefonía digital que vendría a implementar en Colombia. Sin duda la foto de este pionero de la telefonía digital en Colombia sería por mucho más significativa que mostrar negritos bailando en alguna festividad en el Chocó, y no sólo porque rompía el estereotipo del afrocolombiano sino porque el ingeniero que aparece en al foto es el abuelo de mi hijo.

[la foto]Esto que sería una reflexión interna lo hago público a raíz de la polémica causada recientemente por la foto que publicó la revista española Hola.  En ella cuatro generaciones de una prestigiosa familia caleña posan en su mansión mientras que las empleadas de servicio aparecen como parte de la decoración ante el fondo de la ciudad.

Se habla de que las Zarzur, o el fotógrafo, o el periodista, o la revista (qué sé yo) son racistas.  Que las disculpas como que en la familia quieren a las susodichas empleadas son hipócritas y un burdo intento de esconder ese racismo o, como escuché insinuaciones, de perpretar formas de esclavitud modernas.

¿Hay racismo en Colombia?  ¿Hay un conflicto racial?

La periodista colombo-española Salud Hernández-Mora insinuaba que el conflicto es latente.  Que la casi totalidad de desplazados por el conflicto son afrodescendientes como se puede observar en cualquier reunión de desplazados en Bogotá.

No creo tener más o mejores datos que Hernández-Mora pero creo que hay varias cosas que podrían viciar la apreciación.  Creo que a esos negros no los desplazaron por negros sino porque eran una población vulnerable que vivía en tierras ricas y apetecidas sin ser ellos ricos, que por medio de la forma como se crearon los palenques y comunidades negras en Colombia les tocó esa suerte.  Algunos indígenas también corren esa suerte, así como muchos campesinos blancos y mestizos pero el grueso de los indígenas que vivían en zonas ricas fueron desplazados en siglos anteriores y los que hoy sobreviven y son víctimas del desplazamiento podrían tener otro tipo de relaciones con la tierra que los hace menos proclives de venir a Bogotá.

Podría ser también que los grandes depredadores de tierras sean más proclives a convertir a los campesinos blancos, mestizos e indios despojados en jornaleros de sus minas o plantaciones y, en contraste, a los negros despojados simplemente los corren de sus tierras.  Lo cual sí sería un motivo racista.

Las empleadas de Sonia Zarzur son negras.  ¿Por qué?  Desconozco si es una política de la familia Zarzur de sólo contratar negros como empleados de servicio doméstico pero creería que es más una cuestión de oferta y demanda.

Lo exponía Josefina Klinger en TEDxBogotá 2010: una de las principales aspiraciones de las jóvenes de Nuquí (y otras poblaciones pobres, olvidadas y negras) es trabajar en el servicio doméstico en Medellín, Bogotá y Cali (ver video minuto 5:18-5:50).

Hay desigualdades.  Hay racismo.  Pero hay mucho más que simplificaciones de que los negros son pobres y que los blancos sólo pueden ver a los negros como sirvientes o desplazados.

No sé si mi padre perdió oportunidades por ser negro, pero el ha sido un profesional exitoso.  Hijo de un panadero de La Dorada (un imigrante de las Antillas) y una campesina del Altiplano.  Huérfano de padre desde los 10 años.  No solo se graduó de ingeniero y trajo la telefonía digital a Colombia y hoy, ya pensionado, lo llaman a Guatemala a migrar al nuevo sistema de AXE.  Su hermana (mi tía) se graduó de médica y desarrolló su carrera en neonatología cuando aun no existía la neonatología como especialidad médica, convirtiéndose en una de las fundadoras de tal especialidad en la Universidad Nacional.

Identificandome racialmente como negro, no veo mayor racismo en la foto de Hola.  Es una foto que refleja una realidad mucho más compleja que una lectura racial o clasista.  No es que las empleadas de las Zarzur sean negras.  Soy de los que creen que si fuesen de piel clara sin duda habría habido menos polémica, sin que la problemática hubiera sido diferente.

El hecho simple de que existan familias que viven en mansiones y personas que sirvan en esas mansiones (independiente de si las unas son blancas y las otras negras) es un punto a reflexionar pero no necesariamente un punto que yo condene.

Hay y habrá desigualdad social.  En gran medida gran parte del progreso que hemos logrado como humanidad se debe a la aspiración de personas de superarse por encima de los demás.  Hay personas que tienen la suerte de tener mejores oportunidades y personas que, como mi papá y mis tíos o como Josefina Klinger crean oportunidades y personas que tienen otro tipo de vocaciones o, símplemente, una falta cultural de aspiraciones.  Hay problemas de mentalidad pero también de ética de trabajo.  Hay quienes asumen el servicio personal como una vocación y no como la única aspiración.

Y, retomando el tema de mi post anterior sobre la publicidad y la identidad de marca, veo los últimos comerciales de Límpido, la marca de cloro limpiador de JGB.  Ahí sale la Blanquita de siempre, el personaje interpretado por Alicia García, quien siempre fue mostrada como la empleada.  Una mujer negra en uniforme que muestra su condición de subalterna en un hogar.  Pero ahora no sale como tal.  Sale como el ama de casa.  Nuevos tiempos de corrección política, supongo.

No veo que la foto de Hola refleje algo que no suceda.  Por mucho, la principal crítica que veo que le cabe es que muestren al servicio doméstico como decoración de la mansión.

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Imágenes de conejitos

No sé hasta qué punto mi mente relaciona algunos hechos de formas extrañas o si hay también otras personas que hacen las mismas analogías. Una de mis más recientes discusiones mentales viene a raíz de la imagen que Almacenes Éxito escogió para su papel higiénico de la casa: un conejito blanco.

 [Papel higiénico Éxito] La marca Scott (de Kimberly-Clark) escogió como su imagen institucional a unos cachorritos de labrador. ¿Por qué no podría escoger Éxito otro animalito tierno?

Bueno, no sé. Los perritos de Scott son unos seres tiernos y juguetones que agarran el papel y juegan con él, corren con él, arman un nido con él y duermen sobre él. La imagen que parece transmitir la marca es que es un papel resistente (para resistir el juego), rendidor (para desenrollarse en un largo juego de cachorros), suave (para servir de cama para los animalitos). Por otro lado genera recordación de marca (el papel de los perritos).

Claramente uno no relaciona a los cachorritos de Scott como si estos animalitos fuesen el papel.

En cambio la imagen de Éxito parece ser precisamente eso. El papel es blanco como el conejito y es suavecito como el conejito. El conejito es el papel.

Y es ahí donde mis relaciones mentales empiezan a jugar. La misma suavidad que sugiere el conejito me hace imaginarme sentir esa suavidad cuando uso el papel… pero para lo que uno usa el papel higiénico es para limpiarse las nalgas untadas de popó.

El popó que queda en las nalgas después de defecar es una substancia pegachenta (por eso hay que limpiarla) y lo que hace suave al conejito son sus pelos. Esos pelos y algo pegachento e inmediatamente se me viene a la mente de qué será sentir en la raja del trasero una mezcla de popó y pelos de conejo. Esta imagen mental no me es del todo agradable.

La siguiente imagen es que justo después de usar al conejito no lo dispondré como dispongo el papel (a la papelera o al inodoro) sino que será ahora una cosa ahí untada de mierda saltando por toda la casa. Esa imagen mental tampoco me es del todo agradable.

Por otro lado la imagen del conejito como algo suavecito tal vez funcione en la foto. O tal vez funcione con los conejos de mago de fiestas infantiles que son unos seres completamente dóciles y bobos. Pero he visto conejos de verdad y algo que me han dejado claro los conejos de verdad es que debajo de esa figura suave y tierna tienen patas con uñas.

Y sólo imaginarme un conejo de esos reales en el acto de ser usado como papel higiénico me hace pensar que el animalejo ese querrá usar sus uñas.

Y esa es otra imagen mental que tampoco me es del todo agradable.

En otras palabras no. No me gustan las imágenes que la bendita foto del conejo en los empaques de papel higiénico marca Éxito pone en mi mente.

Pero tal vez en otras personas forme un imaginario diferente y esas imágenes logren que alguien quiera comprar “el papel de los conejitos”. Vaya uno a saber.

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Tiramisú gratis

[Tiramisú] Vuelve y suena el asunto de la penalización del aborto.  Hace varios años la Corte Constitucional en una sentencia determinó que en tres casos excepcionales: en caso de violación o inseminación no consentida, en caso de deformidad en el feto no compatible con la vida y en el caso en que la vida de la madre corra peligro.

Este aborto despenalizado debería realizarse dentro de los primeros tres meses de gestación.  Un término en el que más o menos se considera que el desarrollo neuronal del embrión/feto no se ha desarrollado lo suficiente para ser realmente considerado como un ser que siente e interactúa con su entorno.

Ahora, como abortar (en esos tres casos) ya no se penaliza, muchas voces salieron a decir que ahora el aborto es un derecho amparable de la mujer.  Se exigía a las EPS a realizar los abortos.  Se obligaba a hospitales, incluso aquellos regentados por comunidades religiosas opuestas al aborto, a que tenían que practicar la terminación de la vida del embrión/feto, bajo el argumento de que la objeción de conciencia es individual y no institucional.

En algún momento me perdí en la argumentación: una sentencia que planteaba la despenalización de una práctica bajo ciertas condiciones (en mi opinión tal vez insuficientes), se convertía en todo un derecho amparable.

El tiramisú es uno de los postres más ricos que existen en mi opinión, y que yo sepa consumir tiramisú no está prohibido.  Es decir, comer tiramisú es un derecho.  Y como es un derecho yo apelo al estado a que garantice mi derecho y que ningún repostero alegue que no le pagué para negarme mi derecho a consumir tiramisú.

Exijo que el estado ampare mi derecho al tiramisú.

Retomando la seriedad del argumento, la interrupción voluntaria del embarazo tiene varios puntos de vista.

Muchos buscan ver esto como un conflicto entre el derecho de una mujer de decidir sobre su cuerpo v/s el derecho de un ser humano en potencia de existir.  A veces creo que este es un enfoque equivocado tanto de quienes defienden el derecho al aborto como de quienes promueven su penalización.

Si a mí no me gusta mi mano, bien podría pensar en cercenármela.  Exigir al sistema de salud que me provea el servicio de amputación y luego, directa o indirectamente, obligar a la sociedad a que se adapte a mi invalidez.  Es sensato pensar que el estado se oponga a semejante disparate a pesar de que es mi derecho sobre mi cuerpo.  Sin embargo, reconozco, podría haber una mayor carga a la sociedad cuando una mujer decide tener un hijo que cuando decide abortarlo, en contraste con el que se amputa su mano.

Hay muchas instancias donde el estado o la sociedad se oponen a mi derecho a decidir sobre mi cuerpo.  El estado penaliza los intentos de suicidio y la asistencia al suicidio.  El estado me obliga a usar cinturón de seguridad.  Se mete en contra de mi voluntad cuando quiero poner en peligro mi vida.  Algunas de estas intromisiones las aceptamos.

¿Por qué el estado o la sociedad no podrían decir algo cuando mi derecho sobre mi cuerpo además involucra otra vida humana?

No tengo estadísticas, pero podría pensar que la mayoría de los casos de embarazos abortados no corresponden a las tres excepciones de ley.

Veamos cada una de las excepciones y comencemos con el riesgo a la vida de la madre.

Hay muchas razones por las cuales el personal médico puede tener que decidir entre la vida de dos personas.  Bien por la escasez de recursos (medicamentos, personal, tiempo) bien por razones médicas, es posible que el personal médico tenga que dejar morir a un paciente con el fin de que otro paciente viva.

Ese dilema bien puede presentarse cuando un feto amenaza la vida de su madre y el evaluador médico considera que no es posible salvar a ambos.

Este es un dilema que bien puede presentarse dentro de los primeros tres meses de gestación, o bien puede presentarse más adelante.  Incluso cerca al momento del parto natural.

Si el personal médico decide salvar la vida del ser más viable (p. ej. la madre) no debería ser penalizado.  Pretender salvar la vida del embrión o del feto de pocas semanas podría incluso ser un absurdo si la madre muere.

Volver a penalizar este caso es un absurdo jurídico.

En cuanto a la deformación incompatible con la vida, el gran dilema es definir qué es una malformación incompatible con la vida.  Casos como el síndrome de Down nos muestra que ciertas personas pueden tener limitaciones, una expectativa de vida reducida, y sin embargo ser personas plenas.  No toda malformación sería incompatible con la vida.  ¿Dónde se establece el límite?  ¿Qué diferencia hay entre esto y la eutanasia?

El argumento de que Dios así lo quiere y de que no podemos oponernos a la voluntad de Dios es un argumento teológico, no jurídico.  ¿Cuál sería el argumento jurídico?  Es más.  ¿Qué tan fácil es determinar una malformación incompatible con la vida durante los tres primeros meses de gestación?

Declaro abierto este punto.

El tercer caso: violación o inseminación no consentida.

En muchos de los argumentos pro-abortistas se habla del derecho de la mujer v/s el derecho de quien aun no hemos determinado si sí es o no una persona.  El derecho de una mujer sobre su cuerpo v/s el derecho de un parásito.

En muchos casos ese parásito está ahí por decisiones de la misma mujer.  No la decisión de embarazarse sino la decisión de tener sexo con protección nula, insuficiente o inadecuada.  Muchas decisiones mal tomadas acarrean consecuencias que afectan a muchas personas: un accidente por conducir ebrio, por ejemplo.  Pretender que el aborto sea un simple procedimiento médico para enmendar errores es algo que en mi opinión atenta contra la responsabilidad social.

Pero es claro que frente a la violación y frente a la inseminación artificial no consentida, no se trata de un acto de irresponsabilidad de la mujer.  No podemos convertir a la mujer en doble víctima: primero la victima del acto en sí y luego en la víctima del hijo de su violador.

El embarazo humano está lejos de ser ese acto perfecto que los defensores del diseño inteligente quieren vendernos.  El cuerpo de la mujer no está perfectamente diseñado para albergar a un feto.  Antes de la medicina moderna la principal causa de muerte de la mujer estaba relacionada con el embarazo y el parto lo que claramente demuestra que está lejos de ser un hecho para el cual el ser humano esté perfectamente diseñado.

Un hijo no nato exige mucho a su madre.  Le exprime la vida.  La pone en riesgo.  Limita su vida social y laboral.  El peso extra afecta la columna.  Los órganos internos se desplazan.  Respirar se dificulta cuando el espacio que ocupa el feto comprime hacia arriba los pulmones.

Claramente, cuando no parte de una decisión libre, exigir a la mujer que continúe con un embarazo no deseado es una segunda victimización (así una vez nacido el parásito, este se convierta en el centro de su vida y afirme convencida de que es lo mejor que le pudo haber pasado).

Particularmente, negarle el poder de decidir a esta mujer victimizada cuando no existen argumentos biológicos (sino tan solo teológicos) de que esa masa de células sea ya una persona, no tiene mayor sentido.

Mi opinión sigue siendo que el aborto no me gusta.  Mi opinión sigue siendo que el tema del aborto no es un caso cerrado y que hay argumentos fuertes en ambas posturas.  Mi opinión sobre el aborto es, sin embargo, que desde el punto de vista jurídico el estado no puede obligar a continuar un embarazo bajo los tres casos (y posiblemente más) contemplados por la sentencia de la Corte y que es un exabrupto legislar para convertir tesis teológicas en leyes.  También es mi opinión que no podemos convertir una despenalización en un derecho amparable.

Personalmente preferiría que no se penalizara en ningún caso, pero que tampoco se incluyera en el POS.  Que así como hay reposterías donde puedo ir a pagar por mi tiramisú, existan clínicas donde bajo todos los estándares de seguridad para la mujer, esta pueda ir a practicarse un aborto cuando su conciencia así lo dicte y que sea responsabilidad de nuestros legisladores encontrar los mecanismos para que estos casos sean tan infrecuentes como sea posible.

Infrecuentes porque la mujer tiene los mecanismos para prevenir un embarazo no deseado, desde la capacidad de decirle no a su novio, hasta la capacidad de protegerse adecuadamente.

Infrecuentes porque la medicina avanza hacia situaciones en la que la vida de la madre no esté en riesgo antes de que el feto sea viable.

Infrecuentes porque los padres conocen la probabilidad de que existan malformaciones genéticas antes de ser padres y asuman responsablemente sus decisiones.

Infrecuentes porque un violador sabe que no saldrá impune.

En fin.

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Planeando bodas

Falta poco más de una semana para que se case la menor de mis primas.  Entre todos mis primos, primas y mi propio núcleo familiar es la tercera boda.  Estaba pensando si el número es pequeño pues igual tampoco es que tenga taaantos primos (dos de lado de mi madre, cuatro de parte de mi papá, mi hermana y yo) aunque ya todos pasamos de los 30.

[bodas] Como no soy de las personas a las que invitan sus amigos y compañeros de trabajo a sus propias bodas, pues lejos estoy de ser un experto en bodas.  La mía propia fue bastante sencilla.  Un poco a las carreras porque tocaba aprovechar que mis papás llegaban de vacaciones y el cura que mi esposa quería no se fuera aún de la ciudad.

A veces creo que aquello de la boda está bastante mitificado.  Veo una tendencia creciente de la gente en no creer en el matrimonio y creo que es claro que en el mundo de hoy ya la realización de una mujer no es casarse y tener hijos, pero creo todavía percibir ese mito del día de la boda como el día más especial con el que muchas niñas crecen añorando.

La boda perfecta.  Sé, tras diez años de matrimonio, que lo importante es lo que vives con esta persona elegida.  Más de la mitad de mi vida adulta la he pasado al lado de esta persona y, a pesar de mi síndrome de Peter Pan, no puedo dejar de pensar en mí como el esposo de Beatriz y el papá de Sebastián y Ana María.  La boda fue un incidente que oficializó lo primero.  Algo que bien pudo ocurrir frente a un notario o en una ceremonia religiosa privada.

El primer día de lo que serían mis días.  Por ello es importante.

Pero es un día.  Apenas el primero de lo que se esperan sean muchos días.

Pero esa boda perfecta también tiene su razón de ser.

Es una razón ceremonial.  Si el matrimonio ha de definirnos, es claro que el inicio del mismo sea un momento para compartir y así como celebramos los grados (p. ej. el inicio de nuestra vida adulta y profesional) bien vale la pena celebrar los casamientos.  Y, ¿por qué no? Celebrarlos en grande.

[bodas] Yelena Castañeda organiza bodas.  Aún no se qué tan rentable sea organizar bodas en Yopal, no porque la gente no se case en la capital del Casanare sino porque no es una ciudad tan grande como Bogotá o Cali, pero la idea podría funcionar.

Mientras tanto, y aunque no tenga que planear ninguna boda pronto, pasarse por el blog de Planners y Co., es una buena forma para distraernos viendo cómo se casa la gente en otros lugares, las fiestas que organizan los famosos, ideas para ponqués de bodas que bien podrían repensarse para cumpleaños y grados, etc.

¿Por qué no tomar, por ejemplo, la costumbre francesa de invitar a ciertos conocidos únicamente para el postre?

Por ahora tengo por lo menos 15 años (bien podrían ser 25 o más) para planearle la boda a Ana María.  Eso si no es de las que se unen al club de las que nunca se casan o de las que se casan a lo sencillo o por su cuenta.

Pero las primeras comuniones no están tan lejos, y vendrán los 15 años (¿preferirá un viaje?) y los grados….

Siento no haber indagado más sobre mi #bloggersecreto de este año.  A diferencia del año pasado mi tiempo ha estado algo ocupado entre el trabajo y un proyecto personal.  Por el momento les comparto lo que hice de endulzada.

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Estados fallidos

[Soldados estadounidenses en Haití] Tras el terremoto de Haití en enero de 2010 escuché muchas voces denunciando el hecho de que el gobierno de facto (quien garantizaba el orden público, distribuía las ayudas, organizaba a los escuadrones de rescate, etc.) era el ejército de los Estados Unidos y no las autoridades haitianas.  Pero esas críticas no llegaban a la descalificación del hecho.  Las críticas venían de una declaración de principios antiimperialistas pero parecían razonables en reconocer que de otra forma no hubiera funcionado.

Tal vez las críticas más duras venían del propio interior de los Estados Unidos y no por el temor imperialista sino por los recursos gastados, -aunque, igual, esas personas parecían reconocer que si no se actuaba así tendrían luego a sus puertas un problema de refugiados—.

[Familia kenyata] En estos últimos días nos enfrentamos a un nuevo reto humanitario.  Una larga racha de sequía ha afectado el oriente africano afectando principalmente a Kenya, Sudán, Etiopía, Eritrea y Somalia.  A pesar de sus recientes guerras (incluyendo la independencia de Sudán del Sur), en Sudán, Etiopía y Eritrea la comunidad internacional ha podido ofrecer su ayuda a través de distintas ONG y de los propios estados que administran su presencia.

La situación en Somalia es cláramente diferente.  No hay un estado como tal que goce de suficiente control, estabilidad y reconocimiento.  Hay estados de facto comandados por caudillos guerreros que han desplazado a las ONG internacionales y a cualquier estructura de organización estatal interna.

[Piratas somalíes] Antes de la hambruna, las principales noticias de Somalia venían por cuenta de sus piratas.  Ante la ausencia de un estado formal con su respectiva armada, los propios caudillos así como otros aventureros se lanzaban al mar en proyectos que combinaban proteger las aguas nacionales de Somalia y extorcionar a buques extranjeros para lucro personal.

Sin embargo, a pesar de esta reciente piratería y a pesar de la presente emergencia humanitaria de la hambruna, la comunidad internacional no se atreve a intervenir en Somalia.

Hay dos grandes diferencias entre Somalia y Haití.  El primero es que Haití ha estado en años recientes en un proceso de consolidación institucional y, aunque sus recursos internos sean insuficientes, hay un gobierno, hay un estado con suficientes garantías de estabilidad, cierto grado de control y con reconocimiento internacional.  Segundo, ese estado permitió, aceptó o incluso invitó a las fuerzas militares de los EE.UU. para que apoyaran y lideraran las labores de rescate y reconstrucción.

Tal vez Haití sea un estado fallido.  Pero hay un estado.

Somalia ni siquiera es un estado fallido, y cualquier cosa que medio pretenda ser un estado allí rechaza fuertemente la intervención extranjera.  Cualquier fuerza internacional, sean los EE.UU., la OTAN, la Unión Europea, incluso los mismos cascos azules de la ONU, serán rechazados por los caudillos guerreros.

Ya los países del primer mundo tienen suficientes guerras pretendiendo combatir el terrorismo en Irak y Afganistán, o acudiendo a la ayuda de los hasta hace poco rebeldes y hoy reconocidos líderes libios como para entrar a una aventura militar con el objetivo de imponer ayudas humanitarias a una población que se está muriendo de hambre.

Es una idea difícil de vender al interior de sus propios países y difícil de vender frente a una comunidad internacional que está harta de intervencionismo.

A veces me pregunto si el concepto de «estado fallido» no es más que una justificación para un nuevo colonialismo.  Claramente el caso de Haití nos muestra que hay estados que no tienen los recursos suficientes para atender las necesidades de sus propias poblaciones y que la intervención internacional puede ser un alivio necesario cuando es dirigida por países que sí tienen esos recursos.  Tal vez pensar en un nuevo colonialismo sea una propuesta políticamente incorrecta pero no del todo absurda e injustificable.

Pero del término también se abusa.

[Rebeldes de las Farc] Muchos han querido ver en la Colombia pre-Uribe a un estado fallido y justifican su tesis en que en un gran número de municipios las autoridades civiles habían sido desplazadas por amenazas de las Farc.  En que en gran parte del territorio las autoridades de facto eran las guerrillas o los paramilitares.

Sin embargo, estoy seguro que si en 2001 hubiera habido una emergencia humanitaria como la de Somalia en 2011, o la de Haití en 2010 (o como la reciente emergencia invernal aquí mismo en 2010–2011) hubiera sido el estado constitucional apoyado por sus fuerzas militares quienes hubieran administrado las ayudas y no caudillos rebeldes o fuerzas armadas extranjeras.

Esta tesis no implica que la existencia de un estado funcional sea garantía suficiente para evitar el drama humanitario.  Los problemas que ha tenido la administración de Santos para subsanar los problemas de la reciente emergencia invernal en Colombia no implican que Colombia sea un estado fallido.  Los propios EE.UU. que cumplieron un papel aceptable (tal vez incluso bueno) administrando las ayudas en Haití tuvo problemas administrando la emergencia causada por Katrina en Nueva Orleans.

A pesar de la corrupción y la ineficiencia del estado (nacional o regional).  A pesar del aparente abandono.  A pesar de la existencia todavía de caudillos rebeldes, aún los colombianos no hemos caído en un estado de abandono y desesperanza.

Aun no se llega al estado de que las madres tengan que abandonar a sus hijos más pequeños a que mueran de innanición con la esperanza de que sus hijos mayores logren llegar a un campamento de refugiados al otro lado de la frontera.  (No descarto que pase en casos muy puntuales, solo que está lejos de ser algo generalizado como sí pasa en Somalia.)

Quienes en 2002 creían que Colombia era un estado fallido encontraron dentro de la misma institucionalidad colombiana una solución de su agrado.

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Viviendo en prisiones

Reciéntemente veía partes del capítulo de No le digan a mi madre con Diego Buñuel en Johannesburgo. Una mujer de un comité civil de vigilancia hablaba de la necesidad de recuperar el derecho a dormir con la puerta abierta, en lugar de convertir a nuestros hogares en prisiones motivados por la inseguridad.

Hace unos días comenzaron a hacer una obra en el edificio de al lado.  Están cerrando la bahía de parqueo con una reja.  De este tipo de protección ya se había hablado en nuestro edificio pero no se había emprendido la obra por falta de presupuesto.  El caso es que mis vecinos perciben como una necesidad colocar rejas que protejan nuestro ambiente más cercano de los peligros de la ciudad.

[bahía original, sin divisiones] [primera modificacion: primera parcelación] [bahía completamente parcelada] [bahía con primer cerramiento] [bahía con segundo cerramiento] La bahía de parqueo estaba originalmente diseñada para suplir la necesidad de parquaderos de visitantes a siete edificios, pero en algún momento la administración de uno de los edificios decidió levantar muros y abrir su propia entrada y mantener así privada su parcela de la bahía.  Pronto todos los demás edificios siguieron el ejemplo (salvo los dos del extremo occidental) motivo por el cual una gran bahía se conviertió en seis bahías más pequeñas.

Cuando aún no había cesado el debate sobre si las bahías podían cercarse o no, el edificio del extremo oriental decidió hacer el cerramiento de su bahía instalando una reja a su alrededor para tranquilidad de sus residentes.

En distintas asambleas de propietarios y reuniones de consejo de administración nunca me he opuesto frontalmente a la idea, pero varias veces he expresado que no me gusta.

Actualmente la bahía de parqueadero de visitantes, con todos los obstáculos impuestos por muros y cadenas destinados a la parcelización, se convierte en una suave transición entre la ciudad y el edificio.

Recuerdo una vez que llegué a la madrugada después de una noche de trabajo.  Venía con el láptop de la empresa y en el trayecto entre donde me dejó mi taxi y la portería del edificio se me acercó un tipo.  Se acercó como si quisiera preguntar algo, pero apenas vio al portero al interior de mi edificio se devolvió.  (Hablando días después con el portero, éste no se dio cuenta de nada).

A veces me pregunto qué hubiera sido si hubiera tenido que esperar afuera de una reja a que el portero la abriera.

Creo que en nuestro afán de hacer más seguro nuestro entorno inmediato estamos abandonando el resto de la ciudad a nuestra responsabilidad.  Hacemos más segura nuestra bahía de parqueadero de visitantes y hacemos más insegura la calle por fuera de la bahía.

Nos imponemos obstáculos a nosotros mismos pero, una vez adentro, nos sentimos más tranquilos.

Separamos más claramente una ciudad allá, insegura, amenazante, cruel y un acá, la comodidad y la seguridad del hogar.  Olvidando, a veces, que llegar a esa comodidad del hogar implica atravezar esa ciudad que nos empecinamos en abandonar y hacerla más insegura.

A la teoría de Giuliani y sus ventanas rotas (Wilson, Kelling, 1982) me gusta pensar también en la teoría de las bahías encerradas.  En la medida en la que nos encerremos en nuestras casas, convirtiéndolas en pequeños castillos o, más exactamente, en pequeñas prisiones y abandonamos la ciudad, más insegura estamos haciendo esa ciudad.

No construimos prisiones para encerrar a los antisociales y sacarlos de las calles, sino prisiones para encerrarnos nosotros y dejar que los antisociales se apropien de las calles que hemos abandonado detrás de la reja.  Y al tiempo que renunciamos a la ciudad, la hacemos y percibimos más insegura y por ello mismo sentimos más necesario seguir recluyéndonos en nuestras propias prisiones.

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Violencia de Género

Escribe El Tiempo en su editorial impreso que cientos de mujeres han sido asesinadas en lo corrido del año. Con respecto al episodio protagonizado por Hernán Darío Gómez, el periódico busca que estemos conscientes con respecto a la realidad colombiana en cuanto a violencia de género.

La palabra femicidio o feminicidio ha sido acuñada para referirse al homicidio de una mujer ocurrido por su condición de mujer. Una pregunta que siempre me he hecho es qué determina si el homicidio de una mujer ocurrió dada su condición de mujer o si esta condición fue más bien circunstancial. El problema que tengo con el concepto no es sólo con su vaga definición sino también por su relevancia estadística. Continue reading

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Caminando ciudades

[Puente de Brooklyn]Caminaba por las calles de Nueva York. Fue una visita relámpago, tenía que pernoctar una noche en la gran manzana en camino a visitar a mis papás en Japón. Traté de contactar a mis amigos de Facebook pero sólo hasta esa mañana, ya con el hotel reservado alguien me respondió positivamente. Una amiga boliviana a quien no veía en 18 años y quien vivía en Staten Island. Así que de mi hotel en Jamaica (Long Island) me fui a la ciudad a ver qué se alcanzaba a conocer.

Me apeé donde el metro quiso dejarme, saliendo a la calle a ver letreros en chino y salí a caminar la ciudad rumbo a lo que intuí era el sur. Me topé con una ardilla frente al puente de Brooklyn pero no alcancé a preparar la cámara para registrarla antes de que saliera corriendo.  Crucé la zona cero.  Bordeé Battery Park y finalmente llegué al muelle del ferry a Long Island. Continue reading

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