Inadmisibles

2245170100_331066e3ca_bQue quede claro: las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia – Farc, que negociaron con el gobierno del Presidente Juan Manuel Santos Calderón, no estaban derrotadas hace cuatro años cuando iniciaron las conversaciones, ni hace seis años cuando Álvaro Uribe terminó su segundo mandato. Estaban muy golpeadas, eso sí, al punto que entendieron que continuar la lucha armada era vano. Pero no estaban derrotadas y por ello los diálogos en La Habana no se trataban de un sometimiento a la justicia, ni una rendición, sino una salida negociada.

Muchos hubiéramos preferido una rendición, pero a veces no se trata de lo que se quiere sino de lo que se puede lograr. Las Farc fueron muy golpeadas durante el gobierno de Uribe y su cambio de estrategia. Durante los primeros dos años de la presidencia de Santos, las Farc continuaron recibiendo golpes, incluyendo las muertes en combate de Jorge Briceño (Mono Jojoy) y Alfonso Cano. Juan Manuel Santos, como Ministro de Defensa y después como Presidente, acabó con toda la cúpula militar de las Farc de 2006. Bueno, Manuel Marulanda (Tirofijo) murió enfermo, en una cueva, incapaz de recibir atención médica.

Pero a pesar de esos golpes, aún había frentes activos. En 2010, cuando Uribe dejó su presidencia, las Farc seguían combatiendo y seguían reclutando y extorsionando y emboscando soldados. Nunca dejaron de hacerlo durante los ocho años del gobierno de Uribe. Pero Uribe y los dos primeros años de Santos sí los convencieron de que la insurrección armada era inútil, y por ello mismo estuvieron dispuestos a negociar.

IMAGEN-11192182-1.pngNo es que no estuvieran dispuestos antes. No creo que el Caguán haya sido una farsa. Uribe también les ofreció diálogos. Pero Andrés Pastrana Arango y Álvaro Uribe Vélez se equivocaron en leer a su interlocutor. Fueron dos gobiernos y una guerrilla enfrascados en determinar inamovibles de lado y lado. En la mentalidad de Uribe sólo había una condición: que las Farc dejaran de ser Farc. Viendo el trato con alias Karina (antes y después de su entrega) se ve que Uribe pudo haber entregado todo sólo con que renunciaran a su nombre.

Pero lo que está acabando, el acuerdo al que se llegó el pasado 24 de agosto, no fue una rendición, ni las Farc renunciaron a ser ellas. Fue una negociación donde las Farc discutieron con el gobierno condiciones para dejar las armas.

Y hubo dos tipos de condiciones: las que competen a las Farc directamente, a sus combatientes y su futuro en la vida civil y política del país, y las que se extienden a los demás colombianos.

jaime-pardo-Leal-2Dentro de las primeras condiciones están los detalles de cómo dejar las armas, quién los protege mientras se desarman, qué pasará con los crímenes pendientes que van más allá de la rebelión (prisión, penas alternativas), cómo se reinsertarán a la vida civil, qué garantías de representación política tendrán, etc. En los años 1980, a raíz de las negociaciones entre el gobierno de Belisario Betancur y las guerrillas de entonces, se creó la Unión Patriótica, como una alternativa política a las Farc y sus militantes fueron sistemáticamente masacrados por el naciente fenómeno del paramilitarismo. El M-19 tras su reinserción a la vida civil y política enfrentó el asesinato de su líder y candidato presidencial Carlos Pizarro Leongómez (en la misma campaña presidencial en las que Luis Carlos Galán Sarmiento y Bernardo Jaramillo Ossa perdieron sus vidas). Es entendible que las Farc estén reacias a firmar un acuerdo que las deje vulnerables.

Las Farc entienden que no pueden ganar ya la guerra, pero pueden seguir luchándola. Si no tienen garantías, bien podrían escoger morir en combate a asesinados en la plaza pública.

14055159_10154520976814312_2901167662871245980_nLas otras condiciones tienen que ver con el país y con nosotros como colombianos. Se habla de reforma agraria, de repensar la estrategia contra las drogas, de redibujar el mapa político del país. Es lograr en la negociación parte de lo que las motivó a alzarse en armas hace 52 años. No es todo: es apenas una parte. Es también parte de lo que algunos presidentes colombianos han querido hacer en estos 52 años. A la hora de la verdad no es una concesión del estado de derecho a las Farc, sino una oportunidad de hacer propuestas.

Desde luego, como en toda reforma agraria, si soy un hacendado que ha acumulado riqueza especulando con finca raíz improductiva, esa reforma agraria me será desfavorable; pero si soy un campesino desplazado me puede favorecer. Podremos leer los detalles para saber si es buena o mala, pero no es una imposición fariana que se encuentre por fuera de lo que distintos gobiernos colombianos ya había formulado y propuesto. Y similar pasa con las drogas y demás puntos.

También hay acuerdos sobre víctimas y reparación y sobre otros actores armados y sus víctimas.

¿Habrá impunidad?

Sí. En cierta forma. Se habla de penas alternativas que no implican prisión, así que si lo que queremos ver es a los responsables de crímenes tras las rejas no lo iremos a ver, salvo que a alguien le prueben un crimen que no está dispuesto a confesar. También habrá impunidad para los agentes del estado que se sobrepasaron de sus funciones y propiciaron una guerra sucia, salvo que les prueben un crimen que no estén dispuestos a confesar.

¿Tendrán representación en el congreso sin todos los requisitos de los partidos políticos?

Sí. Es una medida temporal y no permanente, pero se extenderá por dos legislaturas. Además de la representación política tendrán derecho a las garantías que el estado otorga a los demás partidos políticos, incluyendo recursos del estado para llevar a cabo sus campañas políticas. La representación política en el congreso está condicionada a que quienes ocupen curules no tengan procesos penales pendientes.

¿El estado pagará una subvención a los guerrilleros rasos?

Sí. Las mismas ayudas que hoy ya reciben los desmovilizados que desertaron de las guerrilla o las que recibieron los paramilitares que se reincorporaron a la vida civil tras los procesos de Ralito.

¿Dejarán las armas pero no entregarán bienes?

Los bienes de las Farc quedaron por fuera del acuerdo. Esto significa que las Farc no entregarán bienes como parte del acuerdo, pero igualmente todo bien que hoy tengan las Farc serán susceptibles de ser confiscados por el estado si fueron adquiridos con plata de secuestro o narcotráfico. Las leyes de extinción de dominio siguen vigentes.

¿Es esto inadmisible?

Tú dirás. No es una rendición ni una entrega de armas condicionada. Mucho menos una rendición incondicional. No es un sometimiento a la justicia. Si para ti no es admisible algo menos que un sometimiento a la justicia, entonces es claro que este acuerdo no es admisible.

3d7ad50da8a25ccbe2698a5738893e49Que las Autodefensas Unidas de Colombia sí se sometieron a la justicia sin estar derrotadas. Sí. Los líderes de las Auc consideraron, en su momento, que eso era lo mejor para ellos y sus grupos. Era también claro que para la comunidad internacional sería inadmisible aceptar cualquier carácter político a las Auc y otros grupos paramilitares. Las Farc y el Eln piensan diferente y tienen expectativas diferentes.

¿Era y es posible derrotar a las Farc? ¿Llevarlas al punto en el que no vean más opción que el sometimiento a la justicia?

Tal vez, pero el costo en dinero, vidas humanas, desplazamiento interno y desprestigio del país era y sería muy alto. En ocho años de Uribe y su Seguridad Democrática no se lograron derrotar. Durante el último año de Uribe, las Farc estaban ya retomando una ofensiva, se estaban adaptando a la nueva estrategia.

Puedo recordar tres casos en que unas fuerzas armadas regulares derrotaron a grupos guerrilleros. La Emergencia Malaya, los Jemeres Rojos y los Tigres Tamil. Y no estoy muy seguro en cuanto a los Jemeres. Básicamente Pol Pot y sus seguidores se murieron de viejos en las selvas camboyanas y algo similar pasó con los Tigres Tamil en Sri Lanka.

Avro Lincoln Bomber A73-33 of No. 1 Squadron RAAF on a bombing mission over the Malayan jungle. Two 500 pound bombs can be seen falling from the aircraft.

Avro Lincoln Bomber A73-33 of No. 1 Squadron RAAF on a bombing mission over the Malayan jungle. Two 500 pound bombs can be seen falling from the aircraft.

En la Emergencia Malaya el gobierno británico y sus aliados combatieron las guerrillas que pretendían liberar la Malasia Británica (hoy la parte Malaya de la Península de Malaca) del Impero Británico y su proceso de descolonización. Cuarenta mil soldados de la Mancomunidad, un cuarto de millón de soldados Malayos aliados de los británicos y más de cincuenta mil hombres armados combatieron a una guerrilla de ocho mil individuos (en su mayoría chinos étnicos). Una relación de fuerzas de 40 a 1 y 12 años después los guerrilleros fueron derrotados, con grandes bajas en la población civil, principalmente debido al desplazamiento.

Ese es el tipo de costos que Colombia debería enfrentar. La estrategia de Seguridad Democrática de Uribe, apoyado en el Plan Colombia que Andrés Pastrana Arango negoció con los Estados Unidos para combatir el narcotráfico, en algo se acercaron pero fueron insuficientes.

Una derrota militar, tal vez llegare a parecerse más a las derrotas de los Tigres Tamiles y los Jemeres Rojos, combatiéndolos por años y años hasta que se volvieron insignificantes, que a una rendición como la de las fuerzas del Partido Comunista Malayo tras 12 años de fallida revolución.

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Imagen que circula en Facebook. Las cifras no las he verificado.

Así que nos enfrentamos a dos escenarios inadmisibles:

Se acaba la lucha entre el estado y las Farc al costo inadmisible de algo de impunidad y participación política (y una que otra cosa positiva a favor de víctimas y reforma agraria).

O seguimos combatiendo a las Farc hasta que se rindan o se mueran, o abandonen, o sean insignificantes, con un costo inadmisible de vidas de colombianos.

Yo prefiero tomar la opción práctica. Prefiero que mueran menos colombianos y que los recursos que económicos y de personal hoy en día se han dedicado a combatir a las Farc, se destinen a otros frentes como reconstrucción, reparación de víctimas y educación.

si-a-la-pazNo digo que votaré por el «SÍ» en el referendo. Aún falta terminar de revisar los acuerdos y tal vez encuentre algo que sea tan inadmisible que me incline a recular mi decisión. Pero, por ahora, en mi decisión de voto el «SÍ» lleva la delantera.

Incluyentes pero segregados

InclusiónFrente a la polémica de esta semana, una amiga de Twitter comentaba porqué no se habla de inclusión de niños en condición de discapacidad. Por otro lado una amiga de mi hermana comentaba sobre el caso de niños genios y cómo la escuela normal no responde a ellos (no sé si a raíz o no de la polémica).

normal1La campana de Gauß nos muestra lo que es una distribución normal. Si tomamos una medida de la población con, por ejemplo su coeficiente intelectual, o su estatura en centímetros, y graficamos el número de individuos que hay por cada puntaje, formarán gráficas de distribución y la distribución gaussiana o campana de Gauß es una de las más comunes. Las distribuciones gaussianas tienen dos parámetros: la media μ (que en una distribución gaussiana coincide con la mediana y con la moda), y la desviación estándar σ. En esta distribución, el 68.2% de la población difiere de la media en menos de la desviación estándar, esto es, entre μ−σ y μ+σ.

En el ejemplo del coeficiente intelectual (CI), este ha sido normalizado de tal forma que 100 sea la media y 15 la desviación estándar. Así, el 68.2% de la población está entre un CI de 85 y 115. El restante 31.8% está por encima o por debajo (15.9% mayor a 115, y otro 15.9% menor a 85).

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El 95% de la población está difieren en menos de dos veces la desviación estándar, es decir entre μ−2σ y μ+2σ. En el ejemplo del CI, el 95% está entre 70 y 130. Tan sólo un 2.5% está por debajo de 70 y otro 2.5% por encima de 130. El 99,7% está a menos de tres veces la desviación estándar. Casi todos están entre μ−3σ y μ+3σ (entre un CI de 55 y 145), y sólo una ínfima parte por fuera. Un 0,15% por debajo de 55 y un 0,15% por encima de 145.

Digamos, ahora, que soy el administrador de un colegio, o un ministro de educación, a cargo de definir las políticas sobre qué se espera enseñarle a cada alumno, y veámoslo sólo desde el punto de vista de capacidad intelectual medida por el CI (que es una simplificación). Si diseño los currículos para alumnos que estén dentro de la desviación estándar (alumnos entre 85 y 115 normalizados para la edad), estoy cubriendo las necesidades de cerca de 14 de cada 20 alumnos. Pero estos currículos serán demasiado avanzados para 3 de cada 20 alumnos, y demasiado triviales para otros 3. Los profesores atenderán bien a los 14 alumnos de la media, pero deficientemente a 6 de ellos. Tres de ellos les irá tan mal que no progresan. Otros tres se aburrirán sin poder exigirse en sus capacidades y, o se adaptan a la “mediocridad” de la mayoría de sus alumnos, o acompañarán a los 3 quedados.

Pero si diseño el plan curricular y la formación docente para tener en cuenta al 99,7% de los alumnos (aquellos entre 55 y 145) nos enfrentamos a un gran desgaste. El profesor debe atender en una misma clase a niños avanzados que exigen más de lo normal, y a niños muy quedados que requieren otro tipo de atención especial. Y, además, atender a la mayoría.

Dado que esta opción de hiperpersonalización es desgastadora e irrealizable, a la larga hay tres opciones básicas, donde se parte diseñando para la mayoría. Digamos que es la escuela general, que está bien para el 70% de los alumnos, para la mayoría, que son lo suficientemente parejos (aunque con diferencias) como para que currículos y profesores puedan responder a todos con la debida atención.

La primera opción es ignorar a todos los demás. O se adaptan a la mayoría, o se excluyen. Muchas veces esto se racionaliza en que las minorías no son importantes si estas se convierten en un lastra para la mayoría. Igual los niños bruticos no importan. No se van a volver inteligentes por más educación especial. Igual siempre han estado marginados de la sociedad. Los genios, también que se adapten. Si quieren y si son tan genios que se adelanten y vayan a un curso más avanzado. Si no, se supone que deben ser inteligentes para adaptarse a la mayoría.

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Video: New Brunswick forbids segregated education | Canada

La segunda opción es similar. Se sigue diseñando un currículo único y unas políticas de clase únicas. Pero a los niños especiales de lado y lado se les acompaña. Se dan refuerzos para los niños de menor CI y se les ponen retos extra a los de mayor CI, pero dentro del salón de clases general, a todos los niños se los trata por igual.

La tercera opción es crear escuelas especiales. Está la escuela general para la gran mayoría de niños promedio. Pero hay escuelas especiales para los niños con atraso, y escuelas especiales para los niños genio. No es necesario que estas escuelas especiales sean tan homogéneas, pues el número de casos especiales es lo suficientemente pequeño que un profesor puede atender sin muchos problemas tanto a un alumno 116, como a un 145, repartiendo su tiempo entre ambos y adaptando los retos a cada uno de ellos. Mientras que en la escuela general, el profesor diseña un programa único que cubra toda la gama de normalidad sin necesidad de acompañamiento especializado.

Estas son simplificaciones. El coeficiente intelectual es tan sólo uno de los factores que marcan a los niños especiales. Hay otros tipos de discapacidad, como la discapacidad motriz que plantean sus propios retos. Las identidades de género no hegemónicas son otro. Las minorías étnicas y los inmigrantes son otro reto.

La primera opción es la opción excluyente. Dictada por las mayorías, las minorías o que se adapten o que se vayan. La escuela, la sociedad, no tiene por qué hacer excepciones hacia esos copos de nieve especiales.

La segunda opción es la opción incluyente integradora, donde el objetivo es que las minorías se integren a las mayorías, pero igual son las mayorías las que definen el modelo. Se busca explotar los talentos de quienes se destacan, pero sin perjudicar a las mayorías. Se busca atender a quienes se rezagan pero con el objetivo de que se integren. El que es simplemente diferente, se le acompaña para que se adapte.

xavier_87030La tercera opción es la opción incluyente segregada. Lo que se sale de la norma se atiende, pero en espacios separados a la mayoría. Para los niños especiales es bueno porque tienen una atención más personalizada y pensada para ellos, pero, por otro lado, no aprenden a convivir con la sociedad mayoritaria y pueden tener problemas de socialización. El otro riesgo es que estas escuelas especializadas pueden costar más y atienden menos personas que la escuela general. Y en la escuela general está la mayoría. Si toca recortar recursos, la escuela especial corre el riesgo de desaparecer y se puede caer en la opción excluyente.

Y esto no sucede solo con niños con discapacidad cognitiva y niños genios. Ocurre con minorías étnicas. Ocurre con inmigrantes. Ocurre con la homosexualidad y la transexualidad.

Colombia es un país donde la educación privada es un segmento bastante grande. Donde casi toda familia que puede pagar un colegio privado hace el deber de pagarlo, en gran medida por el desprestigio de la educación pública. Y la educación privada, como toda empresa privada, puede definir sus propias políticas dentro de ciertos límites. Muchos colegios privados son confesionales y la religión y los valores que esta religión profesa son parte importante del currículo y la formación. Muchos colegios privados se orientan a educación elitista, con colegiaturas costosas que sirven de filtro. Otros se definen como colegios de clase media. Algunos buscan ser incluyentes frente a discapacidades. Otros prefieren definir que la inclusión de discapacidades no son su propósito, pero que, dentro de la oferta general de colegios, no es un problema: los alumnos especiales pueden buscar otras alternativas. Otros colegios son especializados para niños genios. Otras instituciones se dedican a distintos tipos de discapacidades, bien cobrándole a los padres, o recibiendo ayudas del estado para atender a los niños más pobres con tales discapacidades.

Este esquema produce una segregación bastante grande. No es propiamente exclusión. Y a la larga existe una educación pública que se define como incluyente, pero limitada en recursos para ser activamente incluyente.

Independientemente de qué tan excluyente o segregada sea la educación privada. Un estado que se defina como incluyente (Colombia es un estado social de derecho, de acuerdo con la constitución de 1991), debe buscar que su educación pública sea incluyente. Pero la limitación de recursos atenta contra una correcta inclusión (integrada o segregada).

Ahora. Existiendo una escuela pública incluyente (y asumiendo que puede realmente ser incluyente), puede la escuela privada definirse como excluyente y segregada? Y hasta qué punto son estas exclusiones y segregaciones admisibles.

Si definimos que el estado debe velar por la educación de todos los niños, no sólo debe velar por ofrecer una escuela incluyente para quienes no pueden o no quieren tomar una opción privada. Debe velar también porque esta educación privada mantenga ciertos estándares. Que sean centros de formación y no centros de adoctrinamiento ideológico, o sistemas de explotación infantil. Por ejemplo, que un colegio especializado en educación a niños con discapacidad, efectivamente los eduque en lugar de simplemente reunirlos en un salón, asumir que son casos perdidos y cobrar las ayudas del gobierno o las pensiones de los padres.

Pero el estado tiene un límite en este esquema. Si el estado se entromete en cada aspecto de una escuela privada, esta pierde autonomía y no es más que un instrumento del estado.

En el ideal socialista, el estado es el único responsable de la educación. No debería haber escuela privada y todas las necesidades especiales, bien sean integradas o segregadas, las asume el mismo estado. En el ideal libertario, toda escuela es privada y puede definir su nicho, y las condiciones de demanda laboral hacen que el mejor interés de los empresarios sea invertir en la educación de toda la población por medio de la caridad voluntaria. En un modelo de tercera vía, el estado suple el papel de la caridad, permitiendo la escuela privada libre y ofreciendo una educación pública para todos los demás. Colombia es una extraña mezcla de elementos de estos distintos ideales, pero donde gran parte de la oferta de educación privada se basa en ideologías que no se refieren ni al mejor interés económico (libertario) ni social (socialista), sino doctrinario.

La polémica de esta semana es realmente una lucha entre esta educación privada doctrinaria y un estado que busca regular la educación privada desde otra ideología, y dentro de esta ideología hay grupos de presión fuertes que pugnan por una visión doctrinaria de sus propios intereses. Está tan arraigado el sistema privado segregado que es casi imposible que el estado pueda imponerse como regulador del mismo. En colegios grandes y serios, saben que no hay forma que el estado imponga una ideología doctrinaria contraria a su propia doctrina, porque esto atentaría contra las libertades liberales consagradas en la constitución. Porque en un estado laico, no sólo se evita que la iglesia y la religión se inmiscuya en el estado sino que el estado no puede inmiscuirse en las iglesias y la religión. Pero, también, estos colegios grandes y serios saben cómo afrontar los retos de la diversidad, dentro de un sistema general de inclusión segregada.

Entonces. ¿Por qué la polémica?

La cuestión es política. Cuando hablé sobre la diversidad sexual en mi entrada anterior, siempre sostuve que hay una norma. Que la gran mayoría de seres humanos caemos dentro de dos casillas, más o menos bien definidas. La gran mayoría de personas que trabajan en igualdad e inclusión lo saben, pero hay grupos que o bien lo desconocen o bien hablan como si lo desconocieran, el papel de la biología en la construcción de la identidad de género. Asumen en su discurso que las dos casillas de género: la de hombre y la de mujer, son exclusivamente culturales y que sólo puede haber inclusión verdadera cuando las casillas desaparezcan. Este discurso es lo que llaman identidad de género. La mayoría de personas que trabajan en inclusión e igualdad saben que esas casillas seguirán existiendo y tan sólo advierten que hay más casillas (minoritarias pero existentes) y que no son determinísticas.

En contraste, hay un sector religioso en el que prima su visión del mundo obtenida de la biblia o el corán sobre la realidad científicamente demostrable. Dice la biblia que Dios nos creó hombre y mujer (aunque no dice que exclusivamente hombre y mujer) por lo tanto no existen más categorías, ni siquiera minoritarias. La ciencia que avala una ínfima zona gris entre estas dos casillas, es la misma ciencia que nos muestra que somos simios y que tenemos un ancestro en común con los chimpancés, y la misma ciencia que declara que fue científicamente imposible un diluvio universal. Dependiendo el nivel de literalismo bíblico, la ciencia ha venido mostrando que ciertos fundamentos religiosos o bien son infundados o bien son falsos. Y, con base a interpretaciones y actitudes frente a la ciencia, el control de las iglesias sobre la población ha disminuído. La teoría de la evolución implica que la fábula de Adán y Eva es eso, una fábula, y si la biblia nos miente sobre eso, nos miente sobre otras cosas. Incluso iglesias abiertas a los descubrimientos científicos, como la Iglesia Católica, trata de convencernos que Adán y Eva son una alegoría y muchos católicos así lo entienden y siguen en la iglesia, pero otros terminamos no tomando a la biblia en serio.

La pérdida de poder de las iglesias, junto con cambios demográficos y de actitudes frente a la familia nuclear (que nunca fue definida antes por la iglesia, ni por la biblia), ha hecho que ciertos sectores del cristianismo se opongan a cualquier cambio de actitudes que se derive de un conocimiento que depende cada vez menos de la biblia. La aceptación social de la homosexualidad es uno de ellos. La homosexualidad siempre existió. Desde mucho antes de que existiera la iglesia cristiana y luego dentro del mismo seno de la iglesia. Pero, durante la hegemonía moral cristiana la homosexualidad no era aceptada: era condenada, ilegal, escondida dentro de seminarios y monasterios; o dentro de cortes; o dentro de los hogares. Hoy es pública, y para la gran mayoría de personas que vivieron sin ver la homosexualidad escondida, lo que hay hoy parece un fenómeno nuevo. ¿Qué cambió? Que hoy hay activistas que buscan la aceptación social de tal forma de vida, y la iglesia que pierde poder pinta a tales activistas como promotores. Y estos promotores son el enemigo que se necesita para mantener el discurso.

Las cartillas que no

Las cartillas que no

Cuando la ministra de educación Gina Parody salió a una rueda de prensa el pasado lunes, a explicar que ciertas cartillas de supuesta educación sexual no eran del Ministerio, en el chat de la transmisión en vivo vi un comentario que más o menos decía: «Señora ministra, por nuestros hijos no nos dejamos manipular por usted,» insinuando que Parody estaba mintiendo. Mi reacción es que por sus hijos esta señora se estaba dejando manipular por otros. Alguien, tal vez su pastor, le pintó que había un demonio llamado ideología de género y que el ministerio, encabezado por una ministra lesbiana, quería imponer aun en las escuelas privadas confesionales.

Sé que hay activistas feministas y por los derechos LGBT* que desconocen realidades científicas tales como el dimorfismo sexual, porque desde su punto de vista es más fácil culpar a factores netamente sociales de la desigualdad. Porque reconocer la ciencia da la falsa impresión de que esta es determinista. También sé que hay personas dentro del cristianismo que desconocen las realidades científicas porque estas amenazan bien los fundamentos del cristianismo (en sus lecturas más literales), bien el poder y la pretensión de un orden natural liderado por Dios y sustentado por la iglesia. Y entre ellos hay un montón de personas o bien manipuladas o bien reactivamente polarizadas frente a estas dos posturas. Sí, no todos los que marcharon en contra de las políticas (supuestas) del ministerio, lo hicieron desde un fundamentalismo religioso. Muchos, incluyendo cristianos moderados y libertarios ateos, lo hicieron como reacción a la ideología de género o a la concepción socialista de un estado que impone políticas.

Personalmente soy crítico frente a ese activismo feminista y pro-LGBT* que usa la ciencia sólo cuando le conviene. Algunas de las cosas que contiene el documento Ambientes escolares libres de discriminación, son muy cercanas al discurso de este tipo de activismo, y creo que si aceptamos el principio de escuela privada, esta debe estar libre de intromisiones del estado que atenten la libertad de cátedra, más allá de una regulación que asegure ciertos principios básicos de formación y de no explotación infantil.

13876684_10154375964874664_836378319071312466_nPero el documento Ambientes escolares libres de discriminación, no es un panfleto de esa tal ideología de género. Es un documento guía para que un colegio con criterio suficiente pueda preguntarse si su manual de convivencia es incluyente integrado o no, y definirse de acuerdo a sus principios y proyecto. Es un llamado a los colegios a que en sus manuales de convivencia reconozcan el acoso escolar tanto por otros alumnos, así como por profesores y padres. Pero para ver esto se necesita leer el documento de 99 páginas, no el resumen preparado por grupos activistas que se oponen a una supuesta ideología. Sí. Está redactado bajo un marco ideológico, lo cual alguien con suficiente criterio debe ser capaz de discernir. ¡Que nuestros hijos no están preparados para discernir eso y les crea confusión! Es irrelevante. Eso no está hecho para que los niños lo lean como parte de una clase de educación sexual. Está para que adultos con criterio lo lean y vean qué tanto aceptan o no.

No nacemos hombre o mujer: Nacemos bebés

No se nace hombre ni se nace mujer: se nace bebé. Una de las primeras cosas que hace un obstetra o una partera cuando nace un bebé es observar sus genitales y declarar si nació un varón o una hembra, aunque con el creciente uso del ultrasonido esto dejó de ser una sorpresa tras el parto.p19

Excepto por esos genitales, son muy pocas las diferencias corporales entre un bebé varón y una bebé hembra. Luego los niños crecen y llegan a la pubertad y las diferencias fisiológicas se acrecientan: la voz, el vello púbico y el vello facial, el crecimiento en estatura y masa corporal. La identidad sexual comienza antes de la pubertad: las hembras aprenden a reconocerse como niñas y como futuras mujeres; los varones aprenden a reconocerse como niños y como futuros hombres. Niños y niñas se visten diferente, tienen juguetes diferentes, desarrollan gustos diferentes.

Nuestra sociedad tiene dos casillas importantes para las personas adultas: los hombres y las mujeres. Y entre estas dos casillas hay diferencias fisiológicas internas y externas y diferencias en el comportamiento personal y frente a la sociedad, tales como la forma de vestir, de relacionarnos con los hijos, y en menor medida, de escoger profesión.

Un hombre, es un individuo cuyo par cromosómico sexual es XY y tiene mayores niveles de testosterona que de estrógenos y otras características hormonales. Sus organos sexuales son externos y constan de un pene y unos testículos. El pene, además de su función sexual, le permite apuntar al orinar. Los testículos, además de su función sexual, lo obligan a abrir ligeramente (o no tan ligeramente) las piernas al sentarse. Su pubertad tiende a comenzar después de los 12 años, y durante esta etapa de crecimiento desarrolla mayor estatura final y mayor masa muscular que las mujeres. El hombre tiene vello facial grueso. En nuestra sociedad tradicionalmente se esperaba que el hombre use menos adornos corporales, lo cual incluye llevar el pelo corto, no usar aretes ni pulseras, vestir trajes poco llamativos, etc. En distintas épocas ha variado la costumbre de afeitar o no el vello facial.

La mujer, por otro lado, es un individuo con par cromosómico XX y mayores niveles de estrógeno que de testosterona. Sus organos sexuales son internos: la vagina y los ovarios. Siendo nosotros mamíferos placentarios, macrocéfalos y bípedos, los huesos púbicos se ensanchan para permitir el eventual parto. Su pubertad suele comenzar antes de los 12 años, desarrollando menos estatura final y menor masa muscular que los hombres. El vello facial de la mujer es delgado, corto, y apenas distinguible de la vellosidad normal. En nuestra sociedad la mujer se arregla por medio de pelo largo y peinados, aretes, collares, pulseras y vestidos, maquillaje, entre otros.

La mayor parte de la vida pública está dominada por los hombres. Se espera que el hombre salga de su casa para obtener recursos y alimentar a su familia y para dirigir a la sociedad. De las mujeres se espera que cuiden a la familia y a los hijos aun cuando tengan que también salir a la vida pública.

En trabajos pesados como el arado de la tierra, la ganadería, la construcción, el uso de maquinaria pesada, etc. predominan los hombres. Las mujeres deben adaptarse a ese ritmo. En trabajos que impliquen cuidar a otras personas: enfermería, guarderías, escuela primara, predominan los hombres las mujeres. En países como Estados Unidos el trabajo de limpieza de edificios grandes se considera un trabajo pesado y por ello la mayoría de conserjes son varones, pero en Colombia se considera más afín al cuidado del hogar y la mayoría de las empleadas de aseo son mujeres. Colombia también tiene una gran fuerza de trabajo femenina en manufacturas y agricultura (principalmente recolección y cosecha) en contraste con otros países. También las colombianas se han dedicado a ciencia e ingeniería en números importantes en comparación con otros países, pero esto es relativamente reciente. Hace un par de generaciones las ingenierías eran campo exclusivo de los hombres.

En Colombia hay una gran variedad cultural en cuanto al papel del hombre y la mujer dentro del hogar. En la familia tradicional costeña, el hombre es el rey y la mujer es su propiedad. Cuando el hombre regresa a la casa la mujer debe servirlo y complacerlo y los niños deben aprender a respetar a su papá por encima de cualquier otra persona. Los niños varones aprenden a ser servidos por sus mamás y hermanas, y las niñas aprenden a servir a los hombres de la casa. En contraste, en la familia tradicional antioqueña la mujer de mayor jerarquía (p. ej. la madre en familias nucleares) es la jefe del hogar. La función del padre es traer a la casa la comida pero dentro del hogar quien lleva las riendas es la mujer. Los hijos aprenden a hacer respetar a su mamá por encima de cualquier cosa, incluyendo por encima del papá. En el resto del país hay cierta variedad, pero una relación un poco más igualitaria entre padres y madres. Esta relación en el hogar no se refleja necesariamente en la vida pública: tanto el hombre costeño como el hombre antioqueño dominan la vida pública.

Entre estas diferencias entre hombres y mujeres, confluyen diferentes factores. La producción de testosterona y estrógenos está relacionada con el par cromosómico sexual (XX o XY). El cuerpo de la madre gestante produce también mayores niveles de testosterona cuando está embarazada de un varón. La testosterona influye en el comportamiento. A mayor testosterona más competitivo es el individuo. Pero también se ha observado que el nivel de testosterona, sobre todo en el bebé gestante, influye en algunas habilidades tales como la facilidad de trabajar con números o las formas de percibir el espacio. Por ello los varones suelen destacarse más que las hembras en matemáticas. Esto, junto con la mayor agresividad, hacen que el individuo con testosterona prefiera salir del hogar y buscar riesgos, mientras que los individuos con menos testosterona sean más dados a la empatía y al cuidado. También el estrógeno y la testosterona influyen en cuándo y cómo se desarrolla la pubertad: el desarrollo de la cadera en las mujeres, el vello facial en los hombres, el desarrollo de masa muscular, el engrosamiento de la voz, etc.

La testosterona, si bien influenciada por la genética, también se dispara o disminuye por factores externos. La actividad física, sobre todo competitiva, incrementa la producción de testosterona, sin embargo cuando el individuo se reconoce en desventaja, los niveles de testosterona bajan, haciendo al individuo más empático y colaborador.

En la mayor parte de los casos, todos estos factores fisiológicos coinciden. El individuo XY tiene órganos sexuales externos y mayores niveles de testosterona, lo cual lo lleva a comportamientos más masculinos que suelen ser reforzados por lo que la sociedad espera de los hombres. Por otro lado el individuo XX tiene órganos sexuales internos, mayores niveles de estrógenos, lo cual lo lleva a comportamientos más femeninos que suelen ser reforzados por lo que la sociedad espera de las mujeres.

Pero no siempre sucede.

Primero, cerca de uno de cada mil individuos, no tiene uno de los pares cromosómicos sexuales normales, sino que presenta formas XXX, XXY, XYY, X0, y otros. Normalmente XXX presenta rasgos femeninos, y XYY razgos masculinos, mientras que XXY presentan rasgos ambiguos.

Aún entre los individuos XX y XY, los organos sexuales pueden ser ambiguos o reversados con una incidencia de uno entre cada diez mil. ¿Qué significa esto? Que en cerca de 5000 colombianos sus genitales son diferentes a lo que sus cromosomas dicen.

Los niveles de testosterona en el útero dependen de la madre, su capacidad biológica, su entorno (ya vimos que el ambiente puede aumentar o disminuir el nivel de testosterona), y cómo el feto indica a la madre que es un varón o una hembra. Como tal es apenas una tendencia que estos niveles sean mayores cuando el feto es varón que cuando es hembra, y hay muchos casos reversos. Una vez nacido, y hasta la pubertad y la edad adulta, varios factores ambientales pueden variar la producción de testosterona, adicional a diferencias genéticas no relacionadas con el par cromosómico sexual.

La sociedad juega un papel en la definición sexual. Esta relación es de doble vía. La teoría feminista de que es exclusivamente el patriarcado el que impone los roles sexuales no es apoyado por las observaciones ni por la lógica. La relación entre agresividad y empatía está en gran parte determinada por los cromosomas las hormonas, las cuales están en gran parte determinadas por el sexo, lo cual crea estructuras sociales que aprovechan y refuerzan ese comportamiento agresivo de los varones y la empatía de las hembras. Dependiendo de qué tan estricta es la sociedad, este adoctrinamiento conductual es rígido o laxo. En el último par de generaciones muchas cosas han cambiado en Colombia, sobre todo en las clases medias y altas, haciendo que más mujeres entren a trabajos tradicionalmente masculinos y más hombres aceptando trabajos y actitudes antes reservados para las mujeres. La longitud del pelo, el uso de adornos externos como aretes, collares y pulseras, y el uso de prendas llamativas son cada vez más aceptados. Pero hace un par de generaciones esto sólo se veía como parte de la contracultura (jipis), y una generación atrás era impensable. Aún hay estereotipos masculinos y femeninos impuestos culturalmente y por ello parece una gran ofensa la sugerencia del borrador de la cartilla Ambientes escolares libres de discriminación de sugerir que los niños varones no sean sancionados por preferir usar falda o las niñas pantalón.

Bandera transgénero499 de cada 500 individuos no presenta ambigüedades cromosómicas o genitales. Y la gran mayoría de estas personas no tienen dificultad para identificarse como hombres o como mujeres en concordancia con esta situación. Aún las mujeres que toman trabajos tradicionalmente masculinos se saben mujeres y la mayor parte de los hombres que toman oficios tradicionalmente femeninos se saben hombres. Pero dentro de estos casos de hombres y mujeres bien definidos, hay una pequeña fracción que no concuerda. La verdad la mayor parte de nosotros somos personas multidimensionales. Todos tenemos testosterona y estrógenos. Todos tenemos vello facial (varía el grosor). Nuestro cerebro y capacidad de decisión fácilmente pueden sobreescribir la tendencia genética, y cada uno de nosotros, entre las cosas que nos gusta hacer, hay algunas cosas tradicionalmente femeninas y otras cosas tradicionalmente masculinas. Todos tenemos algunas actitudes tradicionalmente femeninas y otras actitudes tradicionalmente masculinas. En ocasiones nuestros gustos y actitudes discordantes generan algo de angustia, p. ej. el niño varón que le gusta jugar y vestir a sus muñecos, pero que no se enteren sus amigos. Otros generan menos angustia y no nos da temor admitirlo. Nos adaptamos. Suprimimos nuestros gustos vergonzantes. Nos hacemos más hombres o más mujeres adaptándonos a lo que la sociedad y nuestros compañeros esperan de nosotros. Pero en unos pocos casos estas discordancias son tantas o tan profundas que para algunos individuos es más fácil adaptarse a lo que se espera del género opuesto. Son individuos XY de genitales externos que se identifican como niñas o mujeres, e individuos XX de genitales internos que se identifican como niños u hombres.

La mayor parte de las sociedades occidentales actuales, incluyendo la colombiana, son dicótomas en la identificación sexual. Tenemos una casilla para hombres y una casilla para mujeres. La gran mayoría de los varones nos identificamos como hombres y la gran mayoría de las hembras se identifican como mujeres. Y la gran mayoría de esa pequeña fracción que no se identifica en concordancia se identifica en el otro grupo: varones identificados como mujeres transexuales y hembras identificadas como hombres transexuales. Hay otras sociedades donde se distinguen distintos tipos de tercer género (y donde estos terceros géneros tienen distintos niveles de aceptación).

Pero estamos en Colombia con nuestras dos casillas. O somos hombres o somos mujeres. El 2 por mil de individuos intersexuales (con ambigüedad cromosómica o genital) terminan presentándose en la sociedad bien como hombres o bien como mujeres. Del 99,8% de los individuos no ambiguos, cerca del 99% tienen concordancia en su identificación sexual: varones que se identifican como hombres y hembras que se identifican como mujeres. Pero hay cerca de un 1% de individuos sin ambigüedad fisiológica que no se identifican dentro de su género concordante. Medio millón de colombianos que nacieron XY pero se identifican como mujeres o nacieron XX pero se identifican como hombres.

En sociedades muy rígidas, estas casillas son tan fuertes que los individuos transexuales deben o bien conformarse y adaptarse al genero concordante con su sexo fisiológico, con toda la angustia que esto causa, o mentir y vivir bajo su género psicológico ocultando su sexo fisiológico, lo cual también genera angustia de ser descubiertos. Con suerte, y gracias a la tecnología actual, pueden reasignarse: tomar hormonas y someterse a cirugía para que las características sexuales fisiológicas concuerden con su género psicológico, pero la reasignación no siempre es posible. Aun así hay suficientes individuos que no pueden aceptar aquello que se sale de sus casillas mentales, que los individuos transexuales viven en permanente riesgo de ser asaltados por su condición.

Y aun no he tocado el trasvestismo y la orientación sexual. Un trasvesti es una persona que se identifica primariamente con un género (generalmente concordante) pero pretende en ocasiones ser del otro género. Por ejemplo hombres que se visten como mujeres y viceversa. El trasvestismo puede ser un caso de identificación de género ambiguo o incompleto, o puede ser un juego de interpretación. El primer caso sería, por ejemplo, un individuo fisiológicamente varón (XY y genitales externos), que no se identifica plenamente como hombre o como mujer, pero normalmente se presenta a la sociedad bajo su género concordante (hombre) y, cuando la circunstancias lo permiten, cambia su presentación al género discordante (mujer en el ejemplo). El segundo caso es un individuo quien se identifica plenamente con un genero, generalmente en concordante, pero le gusta ocasionalmente aparentar o fingir ser del otro género.

Dentro del ~99% de individuos no ambiguos concordantes, una mayoría siente atracción sexual primaria hacia individuos del sexo opuesto. Los hombres varones en su mayoría sienten atracción sexual hacia las mujeres. Las mujeres hembras en su mayoría sienten atracción sexual hacia los hombres. En un número importante de ocasiones sentimos afecto hacia el tipo de personas al cual nos sentimos sexualmente atraídos, y en sociedades monógamas solemos buscar como compañeros permanentes de vida a una persona que a la vez nos atraiga sexualmente y por la cual sentimos afecto. Cerca del 90% de los individuos tenemos plena concordancia: o somos varones hombres que sentimos atracción y afecto hacia las mujeres (y de decidir casarnos lo haríamos con una mujer) o somos hembras mujeres que sentimos atracción y afecto hacia los hombres (y de decidir casarnos lo haríamos con un hombre). Y esto es evolutivamente bueno porque permite la preservación de la especie humana.

Aberración (pero no del tipo que hablamos aquí)

Aberración (pero no del tipo que hablamos aquí)

Y como los individuos heterosexuales cisgénero (concordantes) no ambiguos son la gran mayoría, es fácil ver por qué nuestra sociedad, y la mayoría de sociedades, establecen estas dos casillas: o somos hombres o somos mujeres. Y lo que se salga de esas casillas se considera una aberración. En sociedades rígidas es más fácil pensar que esas son aberraciones a pensar que existan otras casillas o que las casillas no estén bien definidas.

Y las aberraciones, o bien se encasillan en una de las dos categorías existentes, o bien deben excluirse de la sociedad. Los individuos ambiguos, trasngénero y homosexuales tienen mayor índice de suicidio que los no-ambiguos, cisgénero u heterosexuales, en gran medida porque no tienen una sociedad que los obliga a conformarse en una casilla incorrecta. Muchos lo hacen. Muchos se conforman. Muchos homosexuales se casan con personas del sexo opuesto sólo porque así lo espera la sociedad, muchas veces sin siquiera saber o reconocerse como homosexuales, reprimiendo la atracción y el afecto a otros individuos del mismo sexo. Muchas personas transgénero o bien ocultan su género psicológico o bien ocultan su sexo fisiológico. Las personas sexualmente ambiguas, con suerte pueden elegir: en muchos casos fueron sus médicos o sus padres quienes decidieron por ellos.

Como mayoría podemos decir que las aberraciones no son importantes. Ese 10% de homosexuales que se adapten. Ese 1% de trasngéneros que se definan (preferiblemente asumiendo su género en concordancia con el sexo fisiológico). Ese 1‰ de ambiguos ¡¿qué importan?! ¿Por qué debe la sociedad adaptarse a una ínfima minoría?

En muchos casos todo son decisiones. Yo no puedo decidir quién me atrae sexualmente pero sí puedo decidir con quién entablar una relación afectiva. Así como el heterosexual puede decidirse a ser célibe y reprimir sus impulsos sexuales, el homosexual debe decidirse a reprimir sus impulsos homosexuales. El individuo transexual, esa minoría, puede tomar la decisión de adaptarse. Muchos hemos hecho sacrificios, niños que aprendieron a no jugar a vestir a sus muñecos, hombres y mujeres que han aprendido a no fumar en el trabajo, o a no hablar mal del expresidente en ciertos círculos. ¿Por qué no pueden los individuos de esa minoría hacer ese sacrificio y reprimir su género psicológico? Es más, ni siquiera deben reprimir nada, con seguridad que identificarse como transgénero no es más que una moda, un deseo de llamar la atención.

Sí, como sociedad podemos decidir que las aberraciones, que lo anormal, no es importante. Podemos decidir que no hay más que dos casillas: hombres y mujeres, y que todo el mundo debe adaptarse a ellas en función a su sexo fisiológico. Finalmente casi todos somos normales. La mayoría no tenemos que decidir cómo adaptarnos y nunca fue un dilema.

O como sociedad podemos reconocer que las minorías existen y son respetables. Para empezar los individuos sexualmente ambiguos e intersexuales no lo son por decisión propia. En una sociedad que decide ser incluyente, no tiene justificación ignorarlos sólo porque son una ínfima minoría. Ahora, si bien existe transexualismos por moda, en su gran mayoría es un problema real de autoidentificación. Un niño que pueda hablar abiertamente de sus dudas, sin temor a ser intimidado por sus compañeros, maestros y padres, podrá entender mejor su identificación de género. Probablemente esto lo lleve a que no necesite definirse como trasnsexual, sino que se acepte como cisgénero con actutudes, gustos y comportamientos no concordantes pero no por ello aberrantes, o a que se defina plenamente transgénero sin temores ni rechazos. Esto no es afín a los sacrificios que conlleva dejar temporalmente el cigarrillo o no expresar nuestras opiniones políticas en ciertas circunstancias, porque usualmente fumar o tomar una postura política no es parte de nuestra identidad como persona, y porque eventualmente podemos salir a prender un cigarrillo o desfogar nuestro pensamiento político en foros de Internet.

Nos asustan muchas cosas.

Gina Parody y Cecilia ÁlvarezEntender que esas casillas tradicionales de hombre y mujer no son únicas, ni plenamente definidas; comprender que lo que llamábamos aberraciones son sólo condiciones no ordinarias, representan un cambio de paradigma y estos cambios de paradigmas asustan. Nos asusta más cuando se trata de nuestros hijos. ¿Qué tal que mi hijo resulte una aberración? ¡No! ¡mi hijo no puede ser una aberración y si pasa es por malas influencias! ¡Quieren confundir a nuestros hijos! ¡Esa ministra LGBTI!

Confundimos la aceptación a la diversidad como promoción de la anormalidad. Reconocer y aceptar que hay personas que no se encasillan o que se encasillan al revés de nuestras expectativas, no significa que los encasillados terminemos saliéndonos de nuestras categorías. La mayoría de los varones seguirán identificándose como hombres y la mayoría de ellos seguirán sintiéndose atraídos por mujeres y la mayoría de las hembras seguirán identificándose como mujeres y en su mayoría enamorándose de hombres. La especie humana no desaparecerá de la faz de la tierra. ¿Y nuestros hijos? Si nuestros hijos crecen como transexuales o como homosexuales, lo más probable es que la tendencia ya existiese. No nos convirtieron a nuestros hijos, sino que ellos ya lo eran y tan sólo lo están aceptando. Si creemos que eso es una aberración, no es que nos hayan corrompido a nuestros hijos, sino que así crecieron. Cabe preguntarnos en estos casos ¿qué pasaría si nuestro hijo crece con esa tendencia, pero debe ocultarla por temor a sus compañeros, maestros y padres? ¿estamos realmente dispuestos a que nuestros hijos crezcan desdichados con tal de no cambiar nuestro paradigma?

Pero no. Si realmente estamos convencidos de que es una aberración, es inconcebible que nuestros hijos lo sean y si lo son fue porque le llenaron la cabeza de basura o porque no merece existir.

Pero entonces no digamos mentiras. No digamos que nos interesan nuestros hijos. Nos interesa es conservar nuestro paradigma. O tal vez soy yo el anormal de creer que prefiero hijos felices a hijos encasillados.

Lo otro que nos asusta no es que nuestros hijos crezcan confundidos (porque para eso estoy yo) sino que otros niños, los hijos de otros, aberrantes o confundidos, agredan a nuestros hijos. Que otro niño varón intente besar a nuestro hijo varón. Que otra niña confunda a mi niña.

Para mí es claro que una buena educación sexual, y un buen manual de convivencia, no debe estar basado sólo en la aceptación de las diferencias minoritarias y la autoaceptación, sino en el respeto a la autonomía de los demás y la protección a la misma. Un beso no consentido es eso: un acto sexual no consentido. No importa si quien agrede es homosexual o transgénero o si es heterosexual y cisgénero. La agresión es agresión y la víctima debe ser protegida, con le exclusión del agresor si es el caso; pero antes de ello se le debe enseñar a los niños y niñas el respeto a la autonomía del otro, para que nunca vayan a ser los agresores.

No nacemos hombre o mujer. Nacemos bebés, y en su gran mayoría nacemos bebés varones o bebés hembras. Crecemos luego y nos hacemos hombres o mujeres (ocasionalmente andróginos u otra cosa), en una gran mayoría los varones creceremos como hombres y las hembras como mujeres; y diversos factores biológicos, ambientales y culturales contribuyen a la tendencia de que los varones crezcan como hombres y las hembras como mujeres.

Ignorar que esa tendencia es una tendencia y no un mandato rígido es tan peligroso como ignorar nuestra biología y el componente biológico de tales tendencias.

Pensamientos claustrofóbicos sobre un futuro incierto

Claustrofobia. Foro por Catalina Olavarria

Claustrofobia. Foto por Catalina Olavarria

Hace varios años participaba en Internet en listas de correo electrónico dedicadas, entre otros, al hobbie de inventarse idiomas. Es un hobbie, usualmente inútil. Aunque J. R. R. Tolkien se haya inventado todo un mundo, escrito libros y los haya vendido muy bien, sólo para tener una excusa para inventar idiomas; aunque para Star Trek un lingüista se inventó el idioma Klingon y otras series de ciencia ficción hayan pagado a creadores para hacer más realistas los idiomas de otras razas; aunque L. L. Zamenhof haya pretendido alcanzar la paz mundial al inventarse el esperanto; a la hora de la verdad inventarse un nuevo idioma es algo inútil.

Pero ahí estaba yo, leyendo sobre las lenguas que otros inventaban y compartiendo mis ideas sobre un idioma más perfecto, o más natural, o más raro, lo que fuera. Y, entre tanto, aprendiendo de lingüística, de otras culturas, de ficción; de otras formas de ver el mundo.

Algunas de las personas que conocí en esa lista están hoy entre mis contactos de Facebook. Personas en otros lugares del mundo con quienes en algún momento de mi vida compartí algo que a casi nadie a mi alrededor le interesaba. Tolkien lo llamaba su vicio secreto. Años antes de que yo conociera Internet, cuando mi padre se enteró del tiempo que le dedicaba a uno de mis primeros idiomas, lo consideró algo inútil, sin propósito. En ese entonces conocía el esperanto y pronto me enteré que había otros idiomas creados para la comunicación universal, como el ido o interlingua. Mi invención era más una lengua secreta, y fue más secreta al saber que no era fácil compartirla. Más tarde supe del Klingon, pero no fue sino cuando conocí Internet que me enteré que había muchas más personas que se inventaban lenguas sólo por el placer de hacerlo.

Internet me ayudó a validarme. A saber que no estaba solo. Pronto empecé a participar en otros foros de distintos intereses. No era sólo la invención de lenguas o la recreación del mundo que realizo en mi mente, sino que podía hablar de muchos diversos temas y encontrarme con personas con las que podría entablar conversaciones.

No sé si es por mi personalidad introvertida, aunque a veces creo que también sufro de cierto grado de angustia social. Fui un niño bastante tímido en la escuela. Pocos amigos. Jugaba con ellos en los recreos pero casi nunca hice planes con mis compañeros de hacer algo por fuera. En algunas oportunidades de mi vida pude abrirme más, pero igual nunca fui de amigos, de compinches, de hablar sobre cualquier tema y compartir mi vida con las personas a mi alrededor. Tal vez porque muchos de mis temas eran muy míos, como mis idiomas. Tal vez porque me daba miedo exponerme como un ser vulnerable. Exponer mis inseguridades de adolescente y mis amores secretos. En ocasiones he visto descripciones de los introvertidos como personas que necesitan su tiempo a solas en lugar de necesitar vivir rodeados de gente. A veces me pregunto si más que introvertido soy un extrovertido frustrado.

Pero Internet me mostró otro mundo. Podía hablar de lo que no podía hablar con las personas que conocía, bien sea por pena o por que lo que decía incomodaba. En algún momento encontré un propósito en ayudar en la Wikipedia. Más adelante llegaría Facebook y la facilidad de tener esa confortable distancia conversacional con personas que ya conocía. Vino Twitter y la posibilidad de establecer nuevas relaciones.

Sí, relaciones distantes en gran medida, pero que en su momento se sienten cálidas y cercanas.

Pero, como digo, más que un introvertido soy un extrovertido frustrado. Frustrado por la angustia social, sobre todo. Pero en la constante necesidad de ser aceptado, de sentirme validado por otras personas. Las comunidades en línea, como esa lista de correos sobre lenguas ficticias, como Twitter, como Google plus, simulan esa parte hasta cierto punto. Pero también hace falta ese contacto humano directo. Y por contacto humano me refiero a más allá de mi familia. Ver caras diferentes. Tener conversaciones distintas. Conversaciones que no giren sobre cómo están los hijos y si ya hicieron las tareas; sobre si ya se pagó el recibo de la luz o que se acabó la comida de los gatos; sobre si finalmente voy a hacer algo productivo con mi vida.

Mi vida social virtual me consume demasiado tiempo. Tiempo que le robo a mi familia y tiempo que le robo a pretender que puedo tener una vida social no virtual. Pero sí, sobre todo tiempo que le robo a mi familia. Una vez más se me pide, como solución a mis problemas, que cierre todo: Twitter, Facebook, Google+; y una vez más creo que a la larga servirá de poco, excepto que una vez más me corto de ser alguien. Un paso más a ser un extrovertido frustrado. Un paso más a que las únicas interacciones que tendré son al interior de la familia y sólo para hablar de los problemas internos.

Hace años aprendí que dentro de mi familia no puedo hablar de mis sueños. Desde ese día que mi padre me dijo que inventarme idiomas era una tontería. Hasta otros sueños tal vez más cercanos y más útiles pero que siento que no los puedo conversar en medio del día a día de la casa, de los niños, etc.

No es que Internet y las redes sociales me estén ayudando a cumplir mis sueños, o siquiera a compartirlos. Pero el sólo prospecto de tener que cerrarlas es también cerrarle las puertas a ser un soñador, a eventualmente poder hablar con alguien sobre las cosas que me inquietan y que son demasiado inútiles como conversaciones familiares.

No sé cual sea mi lugar en este mundo. No funcioné como empleado. No he logrado despegar como emprendedor. Mi incursión política nunca despegó. No funciono en el hogar. Funciono en foros sólo porque no tengo un horario ni un compromiso real. Ni un aporte productivo real.

Pero pretender ser alguien. Pretender ese contacto humano real o virtual con alguien con quien pueda conversar sobre lo que me interesa, es un lujo que no estoy en capacidad de darme. Sacrificar mi poca pretensión de ser alguien para que las cosas que deben funcionar funcionen.

Asusta, porque ya sé que será otro fracaso y si voy a perder ese contacto con el mundo con el que sueño.

Asusta.

Y apesta.

Entre machitos y mamertos

Admitiré primero que no he escuchado a las fuentes directas, ni noticias, ni declaraciones, sino tan solo el ruido que se generó en Twitter y, en menor medida, en Facebook. Por lo tanto no hablaré de los hechos sino de la conversación generada.

Yo, hoy en día, no me considero feminista. Creo en el principio feminista de buscar la igualdad, pero no comparto muchas de las cosas que dicen y proponen las y los feministas, bien porque creo que están erradas, bien porque creo que parten de una lectura no falsable, o porque parecen tomar un enfoque dogmático sobre una situación y en muchos casos niegan la expresión de otros puntos de vista. Reconozco que no existe un solo feminismo ni una sola forma de interpretar la realidad desde el feminismo, pero aquella parte que observo y escucho me genera reservas para adoptar el feminismo como mi causa.

Pero si bien no es mi causa, sí creo que es una causa que aun deben luchar las personas que se ven afectadas y quienes se compadecen de ellas. En mi opinión el feminismo tiene aun cabida como también tienen cabida causas que se oponen a la forma como el feminismo se ha metido ya en las legislaciones y en el discurso mediático. Creo que en un diálogo entre intereses pueden crearse acuerdos.

160125195607_astrid_helena_cristancho_624x351_revistasemana_nocreditPero dentro del caso en cuestión. La abogada Astrid Helena Cristancho Palacio renunció a su cargo como secretaria privada del director general de la Defensoría del Pueblo Jorge Armando Otálora, alegando acoso laboral y acoso sexual. Las acusaciones no fueron instauradas originalmente en la Fiscalía u órganos similares, sino que fue expuesta por el periodista Daniel Coronell. Y ahí comenzó toda una telenovela de versiones, de periodistas amigos de Otálora o críticos a Coronell, de morbo y de versiones en redes sociales.

No tengo claridad sobre los hechos. Ni me interesa tenerla al escribir este artículo porque no son relevantes. Es posible que Cristancho se haya inventado el acoso para obtener algún beneficio por medio de una demanda. Esto sería un caso de falsa denuncia. Es posible que Cristancho si haya tenido una relación consensuada con su jefe y luego haya salido a decir que fue acoso. Bajo el esquema de presunción de inocencia, no puedo partir de que Otálora es culpable. Pero por lo poco que he visto, tanto de la acusación como de la defensa, le creo a Cristancho. Pero, aunque no le creyera, sería yo igualmente irresponsable y hasta más, que por defender la presunción de inocencia de Otálora convierta una posibilidad en presunción de culpabilidad de Cristancho.

Por ahora, la mayor parte de lo que he visto en Twitter, Facebook y demás, es una sociedad dividida entre la presunción de culpabilidad de Otálora y la presunción de culpabilidad de Cristancho. Y en esto noto, más que una reacción a las declaraciones de uno u otro, a un prejuicio ideológico. Las y los feministas ya juzgaron a Jorge Otálora como culpable y los y las antifeministas ya juzgaron a Astrid Cristancho como culpable. Las declaraciones y notas periodísticas no son más que una confirmación de como miente una de las partes, la que ya prejuzgamos como culpable.

Me inclino a pensar que, a pesar de la presunción de inocencia, Otálora debe renunciar. No estamos frente a un caso de una simples declaraciones sino que estas se han sustentado con pruebas que, si bien deben ser evaluadas por los peritos, representan una acusación seria y no un simple chisme. En el momento en el que la Fiscalía abra formalmente una investigación, y en razón de las funciones que Otálora tiene como director general de la Defensoría del Pueblo, el acusado no podrá desempeñar su labor como funcionario y defenderse sin que una cosa se confunda con la otra. «La mujer del César no sólo debe ser casta sino parecerlo,» dice un viejo refrán. El cargo que Otálora tiene no es un simple empleo.

En cuanto a Cristancho, coincido con muchas de las cosas que las feministas están diciendo. Una gran parte de la sociedad está cuestionándola. Una gran parte de la sociedad, aun creyendo que Otálora puede ser culpable de los cargos, justifican los hechos. Astrid Helena Cristancho Palacio es una profesional que estaba ejerciendo un cargo profesional, pero muchos de los medios prefieren presentarla como una exreina de belleza y en las notas de prensa sobre el caso muestran fotos de cuando era reina o trabajaba como modelo. Sus méritos (o falta de méritos si no los hubiera) como profesional son invisibilizados. Es la cara bonita que trabajaba como secretaria de Otálora. Es la seductora. Es la culpable.

Y lo que Otálora hizo, si es que sí lo hizo como se le acusa, es normal. ¿Cómo puede resistirse un hombre ante semejante belleza? Y más si en algún momento le sonrió o le agradeció un cumplido. Yo he estudiado y trabajado con mujeres hermosas tanto física como personalmente. Entiendo lo que es enamorarse; finalmente me enamoré y me casé con una de ellas; y si no fuere por ella me habría enamorado de muchas más. Es imposible no sentir la atracción o no alegrarse cuando devuelven una sonrisa o agradecen un cumplido. Pero nunca he sentido que esto me de derecho sobre ellas. Nunca la posibilidad de que me acepten o no determinó mi trato hacia ellas como compañero de estudios o de trabajo. Cualquier cosa que haya pasado en mis fantasías no me da derecho a desconocerlas como personas y como profesionales.

Cuando reducimos a que Astrid Cristancho es bonita y fue reina de belleza, la estamos desconociendo como persona y como profesional. Y lo que me sorprende es la cantidad de personas que parecen estar de acuerdo con que eso es normal. Insinuar que Cristancho llegó a ese cargo y se mantuvo porque era bonita, porque le respondió o, incluso, se lo dio a su jefe. (Expresión bien fea esa de “se lo dio”.) Y lo que pasó es normal. Se asume que es normal que un jefe se enamore y seduzca a una mujer bonita a su cargo. Y se asume que es normal que así deba pasar:

bbb

«Si su jefe se lo pide y Ud. no se lo quiere dar, renuncie y listo.»

En otras palabras: es normal que entre las funciones del cargo esté dárselo al jefe si este se lo pide. Porque para eso es la renuncia: por la incapacidad de cumplir con las funciones del cargo.

O tal vez Cristancho no es culpable de falsa denuncia (los hechos ocurrieron), ni es culpable de ser bonita (es normal: déjese o renuncie), sino de hacer un show. Y vemos titulares en los medios o tuits como el anterior:

La exreina que tiene en aprietos al Defensor del Pueblo

La exreina que tiene en aprietos al Defensor del Pueblo (lo cambiaron a La exreina que acusa al Defensor del Pueblo de acoso sexual)

Y así.

No creo en la existencia de un Patriarcado como dicen muchas y muchos feministas, ni que todo lo que afecta a una mujer en este país sea necesariamente por culpa del machismo. Pero el machismo y la misoginia siguen presentes. Siguen presentes en esa actitud de que el acoso es normal. O que ni siquiera es acoso. De que si una mujer bonita está en un buen cargo es porque es una trepadora que usó la seducción o le alimentó las fantasías al jefe mientras le fuera de provecho. Sí, eso es normal y por ello Cristancho debe permanecer callada.

Y Otálora. Pobrecito, no es más que la víctima de un escándalo.

Pobrecito: se enamoró.

Pobrecito: ahora debe renunciar por la presión de las redes sociales. O mantenerse firme para mostrarle al mundo que las mamertas aun no tienen tanto poder.

Porque es eso: un juego de poder entre misóginos reaccionarios y feministas mamertos (social justice warriors); y no lo que es: una denuncia de acoso laboral y sexual.

Hay cierto revuelo

Se ha hablado mucho y con seguridad se seguirá hablando de este tema. Y ya en varias ocasiones he dejado clara mi posición, pero la repito por si no ha quedado clara: no creo que la orientación sexual de una persona sea causal suficiente para creer que será mal padre y los niños tienen el derecho de que los adultos que fungen como padres sean legalmente reconocidos como tales.

Familia homoparental

Familia homoparental, CC-by Stephanie Haynes en Flickr

Poder realizar un estudio serio y significativo sobre cómo influye la adopción de niños por parejas homosexuales, como cualquier estudio sobre crianza de los niños, posee un problema inherente a todas las ciencias sociales: de una forma u otra los sujetos de estudio son conejillos de indias humanos, y entre mejor se quiera tener un grupo de control, mayor será la despersonalización de los estudiados. En estudios de largo rato se requiere que el investigador explote alguna coyuntura, tal como que un gobierno en algún país, por una ideología no estudiada lo suficiente, abra la puerta a un experimento social.

En el colegio de mis hijos varias veces me han contado sobre un experimento que se hizo: a un grupo de niños se les propuso a resolver problemas, pequeños rompecabezas de distintos grados de complejidad, comenzando con los más fáciles. Cuando terminaban correctamente su tarea a unos niños les decían «¡Qué bien!, ¡eres muy inteligente!» a los otros niños les decían «¡Qué bien!, ¡prueba hacerlo mejor!». En los rompecabezas más difíciles, los niños del segundo grupo se esforzaban más para completarlos mientras que los del primer grupo preferían seguir completando los rompecabezas más fáciles. Dentro del experimento eso estuvo bien. Fue un experimento de corto plazo y las consecuencias quedaron confinadas al estudio. Salvo que, tras hacer un seguimiento por varios años, notaron que los niños a los que le habían alabado su inteligencia tendían a esforzarse menos que aquellos a quienes los habían conminado a superarse. ¿Pudo el estudio haber afectado las vidas de varios niños y sus perspectivas en la vida adulta? ¿Fueron esos niños afectados un sacrificio para que nuevas generaciones de padres y educadores críen personas más sanas en el futuro?

Así que ante estudios insuficientes y ante la necesidad de que por un lado se hagan estudios y por otro lado se resuelvan situaciones como las de niños abandonados o maltratados que no están siendo adoptados, hay demasiada ideología y prejuicios. Es inevitable que el debate sea ideologizado. Es necesario que lo sea. En algún momento debemos saber si para un niño abandonado es mejor vivir en un orfanato, un hogar substituto o un hogar adoptante monoparental, un hogar adoptante homosexual o un hogar adoptante heterosexual. Es probable que lo mejor para cada niño dependa de la personalidad y edad del menor, así como de la seriedad y el compromiso, y la estabilidad emocional de los adoptantes o substitutos.

Benoit Talleu

Benoit Talleu, tomado del blog de Cordinacion Nacional Pro-Familia (Conafam)

Casi parece una perogrullada pensar que lo mejor para un niño es ser adoptado por una pareja heterosexual emocionalmente estable y realmente comprometida con su decisión y con el hecho de que no están adquiriendo un niño para llenar un vacío. Leo las palabras de Benoit Talleu y tienen mucho sentido. Cada vez que una pareja que no está dispuesta a darle al menor un papá y una mamá, sino en adquirir un trofeo para sí, adopta a un niño, está negando a este niño niño su oportunidad de encontrar a su papá y mamá adoptivos. Lo que no estoy seguro es en la afirmación de Talleu de que sobren las parejas heterosexuales dispuestas a adoptar por los motivos correctos.

Padre e hijo. Tomada de Pixabay

Padre e hijo. Tomada de Pixabay

Lo otro que no sé es si la tal necesidad de un papá y una mamá es real o es sólo una expectativa social. A todo lo largo de la historia de la humanidad una proporción significativa de infantes fueron criados sin un papá y una mamá: la monogamia no siempre fue la norma; bastardos hay a todo lo largo de la historia y las guerras y las pandemias han creado miles de millones de huérfanos. Ninguno de nuestros compañeros homínidos (orangutantes, gorilas, chimpancés y bonobos) forman familias monógamas; y como especie hemos sobrevivido y prosperado. Muchos hemos escuchado de nuestros padres o abuelos historias de papás que nunca jugaban con sus hijos sino que llegaban a ser atendidos por sus esposas quienes debían procurar que los críos no molestaran al señor de la casa. El concepto del papá que comparte su tiempo libre con sus hijos (y que busca ese tiempo libre) es un concepto relativamente reciente y en algunas sociedades como las orientales, es un concepto que se ha normalizado sólo en la última generación.

Familia Jolie Pitt, tomado de Saidi Beauty

Familia Jolie Pitt, tomado de Saidi Beauty

Y como especie hemos prosperado, tras generaciones de niños sin papá y mamá, o con alguno de sus padres ausente o distante. La necesitad de un papá y una mamá puede ser tan ilusoria como Talleu critica la necesidad de las parejas infértiles de tener un hijo adoptado.

Pero la adopción no es siempre sobre el hecho de que una pareja que no puede tener hijos cumpla su derecho de tener un niño en casa. Y no siempre es para que un niño huérfano, abandonado o maltratado que vive en un orfanato o un hogar substituto pueda tener padres de verdad que velen por él o ella. La adopción no siempre es entre un niño y un adulto o una pareja que no se conocían desde antes de iniciar el proceso, sino que la adopción es, muchas veces, la normalización de una situación de hecho.

Una madre soltera se enamora y su nueva pareja establece un vínculo sentimental con el menor. (O un padre divorciado o viudo.) Una familia rescata o acoge a un niño abandonado y lo cría como propio (o al sobrino o al ahijado huérfano). En estos casos la adopción es la normalización legal de una situación de hecho y del vínculo ya existente entre un adulto o una pareja de adultos y un menor de edad.

En estos últimos casos, establecer la orientación sexual de los adultos adoptantes como criterio para no permitir la adopción es, en mi opinión, un absurdo jurídico donde prima un componente ideológico por encima del bien del menor. El argumento de Talleu no aplica aquí porque ya hay un vínculo de padre e hijo entre ese adulto y ese menor, y sólo se requiere que el estado reconozca ese estatus.

En los otros casos, creo que pocos tenemos algo más que opiniones. Yo puedo opinar que lo mejor para un niño es tener una familia estable que se comprometa con su crianza, sin distingo de si la familia se arma frente a un matrimonio heterosexual, un padre o madre divorciados, una pareja homosexual o un matrimonio plural. No estoy de acuerdo con parejas heterosexuales, homosexuales, o adultos solteros que pretenden llenar un vacío afectivo con un niño, sea adoptado o concebido y desde luego rechazo la actitud de activistas LGBT+ que tratan la legislación sobre adopción igualitaria, o la adopción propia, más como un trofeo que como un compromiso. [Supongo que la mayoría de los activistas LGBT+ no lo ven así, pero algunos así suenan.]

Pero aún más que ese subgrupo de activistas LGBT+ que parecen más interesados en desarrollar una agenda que en un interés legítimo por el bienestar de la sociedad, me causan escozor aquellos que se oponen con argumentos que claramente parten más de un prejuicio ideológico que de un interés por comprender la sociedad y buscar lo mejor para todos.

Respeto las palabras de Benoit Talleu. No estoy seguro de que sus argumentos sean del todo sólidos, pero claramente parten de una experiencia antes que de una ideología. Tal vez yo me equivoco al pensar que no hay suficientes parejas heterosexuales (y homosexuales) dispuestas a adoptar a todos los niños huérfanos y abandonados. Tal vez me equivoco al pensar que una pareja homosexual estable es mejor que un orfanato o que una pareja heterosexual disfuncional, y tal vez me equivoco al pensar que lo que puede ser lo mejor para un niño pueda no ser lo mejor para todos los niños, y he visto unos pocos argumentos que se refieren a esas dudas.

Pero la gran mayoría de argumentos que he visto en contra de la adopción por homosexuales, repito, denotan un prejuicio ideológico, y eso incluye todos los argumentos sacados de citas bíblicas.

Familias ha habido de todas las formas y colores. El concepto de familia no se va a acabar porque el estado reconozca formas no tradicionales de familia. Yo crecí en el seno de una familia tradicional y estoy formando una: papá, mamá e hijos, y en ningún momento siento que mi familia vale menos o esté amenazada porque existan familias constituidas de forma diferente.

Y si tememos que a los niños los van a matonear en la escuela, que eso no suene a justificación del acoso escolar, propiciado por los prejuicios que padres y maestros puedan crear en los niños que se sentirán justificados a temer a lo diferente.

Por otro lado, tildar de homofóbico a todo el que piensa diferente, independientemente de lo buen o mal sustentado que sea un argumento, no es el camino para acabar prejuicios sociales.

El que no llora no mama y el que muestra el hambre no come

Lee uno a veces las historias de los emprendedores y muchos hablan de cómo se encerraron por dos o tres meses a perfeccionar su producto, o estuvieron años intentando e intentando, fracasando y fracasando hasta que dieron con aquello que la gente quiso y los llevó al camino del éxito.

A veces siento que no tengo bien definido mi proyecto de vida. Me gustan muchas cosas. Quiero hacer muchas cosas. Quiero hacer todo que no sé por donde empezar. Me falta un tiempo para pararme a pensar realmente. Sin distracciones.

El otro día tuve una discusión con alguien cercano. Para mí es difícil en ese tipo de conversaciones decir lo que realmente pienso. Mis ideas se mezclan. Mi lengua se traba. Empiezo a decir lo que siento y me falta mucho aún para terminar de armar mi idea cuando ya me están refutando. Así que es más fácil callar. Me reclaman porque callo, pero no tengo otra opción. Ese día, al final, decidí que iba a escribir sobre lo que no pude decir. Estaba alterado y en una ventana había otra discusión: sobre política, sobre teología, sobre filosofía. No sé. No era sobre mi ni mi familia. Cuando mi mente se enfocó en ello inmediatamente sentí una calma. Ya no estaba alterado. Y me pregunté si las personas que toman, o fuman, o meten droga para escapar de sus problemas es eso lo que sienten: una distracción que parece necesaria para escapar de las cosas que los agobian.

Gran parte del tiempo que tengo para detenerme a pensar, termina perdido en distraerme de pensar. Luego puedo pasar días enteros tratando de inventarme cómo solucionar un problema de programación o diseño con la esperanza de que sea mi carta de presentación para un nuevo emprendimiento.

Y todo ese tiempo es peleando internamente con todo lo que me toca hacer. Que tengo que salir *ya* a hacer una vuelta que no creo que sirva de mucho. Que pague, que cobre, que vaya y recoja, que venga y ayude.

No puedo darme el lujo de detenerme a pensar y arreglarme a mi mismo o para prepararme y estudiar o para encerrarme a mejorar un producto: porque los problemas están *ya*. Y es tan agobiante ese *ya* que necesito mi droga. Necesito meterme a internet a opinar de política, o de filosofía, o de cualquier güevonada que no sirva para algo práctico porque ya detesto lo práctico.

Entonces se trata de cerrar todo. Cerrar las distracciones para ver si puedo con el ya. Ni siquiera para ver si puedo detenerme a pensar, sino para ver si puedo con tantos ya que deben resolverse.

El resultado: cerrarme aun más. Ahí siempre está mi mente para inventarme diálogos y distracciones. Hace años intenté (me forzaron) a no distraerme en Twitter y Facebook y terminé perdiendo el tiempo de mis días resolviendo Sudokus, o viendo televisión.

Necesito poder detenerme. Detener todo. Cortar con esas causas de agobio y que un profesional (porque ni yo ni mi familia somos profesionales) me guíe. Sí, el profesional no me va a sacar de mis problemas pero ya está comprobado que ni la cantaleta de quienes me quieren ni mi propia persistencia pueden tampoco. Necesito detener todo.

O no.

Eso resuelve mi problema pero no el problema de los míos.

Hace varios años me ha venido cruzando la cabeza una idea y es una idea que afianzo cada vez más cuando hablo con personas que trabajan sobre el tema.

Pero nunca había hablado el tema seriamente en casa precisamente por el problema que tengo.

Quiero hacer mucho. Quiero hacer todo, y por ello mismo me frustro con facilidad, y en esa frustración prefiero que mis hijos hagan lo que quieran así sea ver programas de televisión y videos en YouTube que no les aporta ningún valor que estar encima de ellos supervisándoles sus tareas.

No soy un buen profesor conmigo mismo. No soy un buen padre supervisando deberes escolares. ¿Cómo puedo ser un buen maestro para mis hijos?

Necesito primero detenerme. Arreglar mis propios problemas y ahí sí.

Pero no puedo detenerme. Todo es *ya*. Y el último *ya* es que las deudas hacen insostenibles muchas decisiones que tomé o dejé pasar.

Creo que la escolaridad tradicional no es la más adecuada para mi hijo y creo que sería un mal mayor sacarlo de la escolaridad tradicional donde está para pasarlo a otra escolaridad tradicional que cueste unos pocos pesos menos.

Pero el salto a la escuela en casa es un salto grande y arriesgado precisamente por el *ya* que me impidieron detenerme a tiempo.

Creo, sin embargo, que es lo mejor. Que esto puede ser incluso la terapia que yo necesito al tiempo que la mejor forma de acompañar a mi hijo, de formarlo.

Pero por ahora sé que, pase lo que pase, debo desconectarme de este canal. Tenía que escribir esto y dejarlo aquí. Tengo que lograr detenerme a sacar un proyecto importante adelante, que no es de emprendimiento y que tardará años.

Gracias por leer.

Entre libertarios y progres

Entender el mundo de una forma objetiva, sin ideologías, no es fácil. En las ciencias naturales existe todo un marco epistemológico que nos lleva a una forma de comprender el conocimiento, de tal forma que dos científicos de diferentes orígenes culturales o formativos pueden comparar sus conclusiones y admitir si se equivocaron.

En las ciencias sociales esto no es tan fácil, en gran medida porque aislar variables para controlar un experimento social tiene el desafío de la complexidad de la mente humana o presenta problemas éticos; incluyendo la propia definición de qué es la ética y cuales son los imperativos morales. Es complejo pero tal vez podamos hacer un estudio que nos muestre qué modelo político produce mayor crecimiento económico con un grado de certeza similar a las ciencias naturales, pero esto no nos aclara si este crecimiento es deseable, cuando al tiempo se producen desequilibrios e inequidad.

Open Carry

Open Carry

College Liberal

College Liberal. En EE. UU. el término “liberal” es usualmente usado en forma despectiva para referirse a algo entre socialismo, progresismo y hipismo.

Hace algún tiempo he estado observando y participando en una discusión entre dos formas de ver el mundo. Podemos pensar en dos opuestos, ambos dentro de una gran sombrilla de pensamiento liberal: los progresistas a un lado y los libertarios en el otro. Estaré usando los términos de una forma más o menos libre que iré definiendo sobre la marcha, y aclarando que ante diferentes dilemas sociales, algunas personas toman el papel progresista frente a algunas preguntas y el papel libertario frente a otras.

Existe algo que podemos llamar la sociedad, el estado, el sistema. Es un ente etéreo en el cual nos movemos. La sociedad la conformamos todos y el sistema son las reglas formales e informales que determinan las relaciones sociales, y el estado es la formalidad de tales reglas. Y existimos los individuos: cada uno de los miembros de la sociedad.

El libertario cree en la responsabilidad individual. Cada individuo es responsable de sus actos y de las consecuencias de estos actos y esos actos son igualmente loables o condenables independientemente del modelo social o del sistema. Los problemas que enfrenta un individuo son culpa de las decisiones de este o de otros individuos. El problema también puede venir de un estado, entendiendo que este es un grupo de personas que, por decisiones individuales, se abrogan derechos sobre los demás. En el caso más radical de pensamiento libertario todo estado es ilegítimo y todo acto del estado (producto de las decisiones de los usurpadores que se autodenominan estado) coarta las libres decisiones de los individuos produciendo problemas.

El progresista tiende a ver el problema en el sistema. La verdadera libertad se logra cuando cada individuo actúa entre iguales, pero el sistema actual no permite esa igualdad. No es posible lograr la igualdad, y por ende la libertad, mientras exista desigualdad en las relaciones entre individuos y tanto los mecanismos formales pero, sobre todo, los informales que rigen a la sociedad contribuyen o no a lograr esta igualdad. Si el sistema promueve la desigualdad es un sistema opresor, y cada individuo se define frente a cómo se define frente al sistema. El individuo debe estar dispuesto a acabar con el sistema opresor: la revolución; de lo contrario está contribuyendo a mantener el sistema opresor: el reaccionario.

Para el libertario, el estado debe inmiscuirse lo menos posible en las relaciones entre individuos. Para los libertarios radicales el estado debe desaparecer. Para el progresista el estado es o bien parte del problema (estado reaccionario) o parte de la solución (estado progresista). Un estado que no tome parte activa en acabar con el sistema opresor, incluyendo el no estado del ideal libertario, es reaccionario: parte del problema.

En una forma simplista, el libertario favorece la igualdad de oportunidades, mientras que el progresista favorece la igualdad de resultados. El libertario resiente cuando el progresista, en aras de su meta de libertad, restringe las oportunidades de unos individuos y favorece a otros. El progresista resiente cuando la libertad esgrimida por el libertario crea desigualdades aduciendo que las oportunidades no fueron tan libres desde un principio.

El sentido de privilegio es también diferente para el libertario que para el progresista. El libertario ve un privilegio donde un individuo obtiene un favor especial de parte de la sociedad. Un subsidio de desempleo es así un privilegio: un individuo está recibiendo una paga por no trabajar, a diferencia de los demás que deben trabajar por conseguir su paga. Para el progresista el privilegio es no ser cuestionado dentro del sistema. El empleado es privilegiado porque el sistema no cuestiona su posición mientras que el desempleado será cuestionado por no ser productivo, así haya quedado cesante por decisiones de otros, del sistema. (El subsidio no sería más que una compensación frente a su falta de privilegio.)

Pensemos en el racismo (como muchas otras formas de discriminación, incluyendo el sexismo, el clasismo, etc.).

Para el libertario el racismo es una cuestión personal. Una persona es racista si se siente superior a otra persona por el hecho de pertenecer a una raza, o por el hecho de no pertenecer a otra raza. También existe el racismo inverso: la persona que se cree menos debido a su raza. Para el libertario es tan racista una persona como George Wallace, gobernador de Alabama que mantenía alianzas con el Ku Klux Klan durante la época de la lucha por los derechos civiles; como es racista una persona como Malcolm X quien luchaba por un espacio para los negros separado del demonio blanco. (Tanto Wallace como X cambiaron de posición. Wallace rechazó sus puntos de vista racistas hacia el final de su carrera política y X cambió su visión segregacionista tras visitar la Meca).

Para el progresista es el sistema el que es racista. Cuando el sistema está formal o informalmente diseñado para que los miembros de las razas menos privilegiadas no puedan progresar de la misma forma que los más privilegiados. Cuando las casas de un barrio pierden valor cuando se muda una familia negra y al final se convierte en un barrio pobre después de que se van los blancos. Sí, tal vez algún individuo se destaque, pero el grueso de la población es sistemática o sistémicamente discriminado. El individuo es por lo tanto racista si está de acuerdo con que el sistema no debe cambiarse. Y nunca un miembro de la raza menos privilegiada será racista frente a la raza más privilegiada. Un negro que exprese desdén hacia el hombre blanco no es racista sino que se expresa desde la opresión: se resiste al racismo.

Esta visión se extiende a otras formas tradicionales de discriminación, y una de las discusiones que he visto últimamente se da frente a lo que algunas personas llaman anti-feminismo.

Aclararé primero que existen dos tipos de feminismos: un feminismo libertario y un feminismo progresista. El feminismo libertario propone la eliminación de cualquier tipo de trabas, sobre todo formales, que la sociedad y el estado imponen, y promueve el empoderamiento de la mujer para que ella escoja la opción de vida que prefiera. La mujer puede escoger si ser ama de casa o profesional de carrera, o combinar ambas facetas. En inglés se le llama también choice feminism, o feminismo de escogencia. El feminismo progresista, muchas veces basado en la teoría interseccional, considera que la discriminación hacia la mujer es un problema sistémico de la sociedad y que no basta con que unas pocas mujeres puedan decidir cuando la sociedad las lleva, en su gran mayoría, a escoger un papel subyugado frente al hombre: la mujer de carrera que tiene que hacer igual el trabajo en la casa y aún así será juzgada cuando falle en combinar perfectamente ambos valores, mientras que pocos juzgan al varón que descuida su hogar por perseguir una ambición profesional.

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Karen Straughan, vocera de los derechos del varón, quien considera que el feminismo se basa en que la mujer asuma su papel de víctima para lograr privilegios.

Aunque existen personas que se oponen a ambos tipos de feminismos (por ahora los llamaré conservadores), muchas de las personas que se consideran anti-feministas rechazan, sobre todo, el feminismo progresista. Es una visión libertaria frente al feminismo.

El libertario anti-feminista no es una persona que quiera mantener una situación de subyugación de la mujer, sino que es una persona que cree que el feminismo, y particularmente el feminismo progresista, busca crear privilegios no compensados que van más allá de la igualdad. No busca que la mujer sea igual al hombre (en el sentido de libertad de oportunidades) sino que esté por encima del hombre (ley de cuotas, acción afirmativa o discriminación positiva) incluso en contra de las decisiones individuales que las mujeres puedan querer. El libertario anti-feminista cree que el fiel de la balanza de discriminación hoy en día ha cambiado de sentido; y que en la actualidad, en los países más desarrollados, es la mujer la que goza de privilegios mientras el hombre es oprimido.

Es un hecho, en casi todos los lugares del planeta, mueren más hombres que mujeres, sobre todo en muertes violentas, tanto en accidentes como en homicidios. Aun la mayoría de soldados que mueren en las guerras son varones, así como los criminales y los policías, así como operarios de maquinaria pesada y personas que trabajan en medio de tal maquinaria. La mayor parte de los empleos peligrosos son aun hoy casi que exclusivos de los varones, y por ello mismo, los varones están más expuestos que las mujeres a muertes violentas lo cual se refleja en las estadísticas. La mujer ya goza de un privilegio al ser eximida del servicio militar o no ser expuesta a trabajos peligrosos: un privilegio que le protege la vida.

Para un mismo nivel de preparación, un trabajo peligroso es, en muchos casos, mejor remunerado que un empleo menos peligroso. En parte esto es una compensación por el riesgo. Esto también está en concordancia con una visión tradicional de familia donde la mujer se dedica al hogar y el hombre provee las necesidades del hogar. En muchas sociedades la decisión del gasto de la casa corre por cuenta de la mujer, aún cuando quien haya recibido el sueldo sea el hombre. Dentro de esta lógica tradicional basada en el hogar, no es el varón quien gana sino es la familia quien presta al varón para obtener los ingresos de la familia, mientras la mujer también trabaja dentro del hogar. Una mujer disciplinada puede salir a obtener ingresos extra, los cuales en muchas sociedades no está obligada a compartir.

La sociedad cambió. No sólo por el feminismo, pero hoy en día es casi que una obligación que tanto el padre como la madre salgan a trabajar. Pero aún se mantienen esquemas tradicionales. En los casos de separación casi siempre los jueces tienden a dar la custodia de los hijos a la mujer mientras el padre es obligado a seguir aportando, aún cuando ambos padres tengan niveles salariales similares. Para el anti-feminista, la sociedad tradicional estaba basada en en equilibrio en donde ambos, hombre y mujer, se sacrificaban, mientras que la sociedad moderna mantiene el sacrificio del hombre (quien sigue desempeñando los trabajos más peligrosos) mientras la mujer a adquirido privilegios que no tiene que compensar.

Por otro lado, esa mujer que recibe la custodia de los hijos, y trabaja por fuera de la casa (ganando algo similar a su exmarido) está haciendo un doble trabajo; y será cuestionada en el trabajo cada vez que pida un tiempo para atender a sus hijos y cuestionada en el hogar por salir a trabajar. El esquema tradicional de familia aún juzga sus decisiones, así la ley esté de su lado. Si continuaran casados, en un esquema de familia igualitaria, ambos trabajarían para sus gastos personales y para las obligaciones del hogar, el cual compartirían. Tras la separación toda la carga del hogar queda en el padre custodiante, generalmente la mujer, quien, si no recibe ayuda económica del padre de sus hijos, estará haciendo un doble trabajo, tendrá una doble carga, y además será juzgada por ello.

Hace varios años, la mayoría de los casos de custodia los ganaba el varón, quien usualmente era quien podía aportar mejor a mantener el hogar por ser quien ganaba más, y porque la sociedad ponía un estigma mayor a la divorciada que al divorciado. Una de las luchas feministas en esos tiempos fue buscar rescatar la importancia del papel de la madre en el desarrollo de los hijos y eso ha llevado a la situación actual donde la custodia primaria recae generalmente en la mujer. Hoy hay feministas que buscan reversar eso. La situación no parece ideal para ninguna de las partes: al padre se le obliga a pagar por educar unos hijos que no puede disfrutar y sobre los cuales pierde poder de decisión; la madre tiene que hacer sola el trabajo del hogar y un trabajo remunerado por fuera que no se compensa con la obligación económica del padre. La feminista tiene argumentos. El anti-feminista tiene argumentos. Son diferentes formas de ver el concepto de libertad y de igualdad entre una mentalidad libertaria y una mentalidad progresista.

Pero libertarios y progresistas son dos extremos del pensamiento liberal, porque existen más formas de ver el mundo y una que se opone a ambos es el conservadurismo.

El conservador favorece una visión tradicional de la sociedad. Mientras el libertario y el progresista discuten quién lleva la peor parte entre el hombre y la mujer en el caso de una separación con hijos, el conservador considera que el problema es la separación y no a quién favoreció el juez. El libertario quiere un estado que no se inmiscuya frente a las decisiones personales de los individuos. El progresista quiere un estado que se involucre en el cambio del sistema opresor a uno más igualitario. El conservador considera que el problema no está en el estado y que el estado debe activamente mantener el orden: evitar el libertinaje del libertario y la subversión del progresista.

Cuando la banca se quiebra, el libertario se opone a que el estado tome sus impuestos (y no sólo cuando la banca se quiebra) para favorecer a una banca que quebró por su ineficiencia y su ineficacia. El progresista se opone a que el estado salve a la banca llena de plutócratas en lugar de favorecer programas sociales. El conservador considera que donde se quiebre la banca la sociedad se jode y ni el libertario tendrá su anhelada libertad ni el progresista tendrá sus recursos para sus programas sociales.

Hay matices y hay más de estos tres puntos de vista. Ante diferentes dilemas un individuo puede mostrarse más progresista o más libertario o más conservador. Y mi uso de la terminología en este artículo ha sido un poco libre. Por libertario me refiero a un grupo más amplio que el objetivismo anarco-capitalista y por progresista puedo estar metiendo en un mismo saco a un anarco-socialista y a un comunista. Pero uds. entienen, ¿cierto?

10 llamativos lugares que aún no conozco

Los lugares que me encantaría conocer y aun no conozco son muchos más que diez. Tan sólo he recorrido una fracción del mundo y cada vez que aparece una nueva lista de lugares para visitar antes de morir o similares, me antojo de más y más lugares imperdibles. Si bien mi espíritu es más urbano, también hay otros lugares que se ven preciosos o tienen una importancia cultural que llama la atención conocer.

Ya hice mi lista de las diez grandes ciudades que aún no conozco y pronto haré la lista de las diez ciudades para regresar, que incluirá los sitios por donde o bien pasé demasiado rápido o bien merecen un regreso.

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Panoramica de 180° del Palacio de Carlos I, en la Alhambra, Granada, España. en Wimimedia Commons

10. Alhambra, España

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El Partal Palace, Alhambra, Spain en Wimimedia Commons

La Alhambra es una ciudadela de palacios, jardínes y alcázares en medio de la ciudad de Granada, en Andalusía, España; y es uno de los mejores ejemplos de la arquitectura islámica en Europa. Un lugar donde se puede apreciar el arte musulmán que reemplaza las representaciones de la naturaleza por arabescos como forma principal de ornamentación.

En distintos tiempos funcionó como fortaleza y como palacio, tanto por los moros como luego por los reyes cristianos (incluyendo la inclusión de un nuevo palacio por Carlos V) para perderse luego en el abandono por varios siglos hasta su restauración en el siglo XIX. Visitar Alambra es visitar una parte de la historia de España. Visitar la Andalusía mora y la reconquista. Y llegar allá es conocer también el sur de España y algunos lugares que me parecen facinantes por la historia que vendría luego y que reconozco como parte de mi herencia.

9. Petra, Jordania

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Jordan-18C-037 – Al Dier por Dennis Jarvis en Flickr

Petra fue una antigua ciudad, capital del reino nabeteo, y hoy un importante sitio arqueológico. Es una majestuosa ciudad tallada en la roca en mitad del desierto, lo cual ya la hace impresionante. Petra es considerada patrimonio cultural de la humanidad.

Como muchos de los monumentos preislámicos, Petra corre un riesgo que ya han corrido otros sitios arqueológicos similares en Afganistán y Siria. Jordania es, por ahora, un reino suficientemente secular y que entiende la importancia de la herencia cultural de la humanidad (así como las entradas que el turismo atrae), pero Jordania no es agena a los ataques de EIIL (Estado Islámico) bastante activo en la frontera con Siria. Por ahora eso significa que Petra hay que ir a visitarla mientras aún se pueda viajar por esa parte del mundo.

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Uluru, helicopter view en Wikimedia Commons

8. Outback, Australia

El Outback es el nombre dado al interior árido o semiárido de Australia y es un paisaje que he visto en una que otra película y, sobre todo, documentales de supervivencia y de vida salvaje.

Aun estoy pensando cual sería la mejor forma de recorrer el Outback. Las dos rutas principales para atravesarlo son la ruta Norte-Sur entre Darwin y Adelaida o la más larga ruta Este-Oeste entre Sydney o Brisbane y Perth. En cualquiera de las dos el mayor referente en medio del camino será la Gran Roca Roja, la Ayer’s Rock o Uluru.

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Grand Prismatic Spring – Yellowstone en Wikimedia Commons

7. Parque Nacional Yellowstone, Estados Unidos

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Grizzly bear sow & cub with radio neckband, Yellowstone National Park en Wikimedia Commons

El Parque nacional de Yellowstone es un parque natural, considerado el más antiguo del mundo, caracterizado por sus fenómenos geológicos y su vida silvestre.

Yellowstone es el parque del oso Yoggi (el de las carituras de Hannah y Barbera, no me interesa verme la película con CGI) y creo que por eso está entre los sitios que desde niño siempre quice conocer. Bueno, además de figurar en los libros de Maravillas del Mundo y similares que había en la biblioteca de mi casa y que andaban descuadernados de tantas veces que los consultaba.

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Argentina – Patagonia – El Calafate 020 – Perito Moreno Glacier panorama por McKay Savage en Flickr

6. Patagonia, Argentina y Chile

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Patagonia, Argentina, Fitz Roy en Pixabay

La Patagonia es una región natural al sur de Sudamérica que comprende la parte meridional de los Andes y las estepas surorientales que confluyen hacia el Atlántico Sur. Hay dos formas de conocer la Patagonia: por tierra visitando los diferentes paisajes boscosos y nivales, o por mar en un crucero que nos lleve bordeando la Patagonia argentina hasta Tierra del Fuego y se devuelva por los fiordos chilenos y en cualquiera de las dos formas, o en las dos, esperaría deleitarme de los hermosos paisajes que he visto en varias fotos.

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Farewell India – The Taj Mahal por Trey Ratcliff en Flickr

5. Taj Mahal, India

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Taj Mahal, Agra, India. en Wikimedia Commons

El Taj Mahal es grupo de edificaciones entre las que se destaca su mausoleo de mármol blanco, construido en la ciudad de Agra, en India. El Taj Mahal no es un palacio o un templo, sino una ciudadela eregida como un homenaje al amor y uno de los más maravillosos ejemplos de la arquitectura mongol en India.

Junto con Nueva Deli, en el norte de India, Agra y Jaupur forman el así llamado triángulo dorado donde se pueden apreciar, además de los paisajes, una serie de templos y palacios de diferentes épocas de la historia india.
Probablement todo el triangulo dorado sea el lugar, pero de todos esos lugares sin duda el más bello y más referenciado es el Taj Mahal.

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An evening sunset at Angkor Wat in November 2002 en Wikimedia Commons

4. Angkor Wat, Camboya

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Angkor War, Camboya, Crecido en Pixabay

Angkor Wat es el templo más grande construido y símbolo nacional de Camboya. Originalmente dedicado al culto de Shiva, hoy es más conocido por su importancia arqueológica y turística.

Largamente abandonado y recobrado por la naturaleza, antes de ser rescatado para la arquelología y el turismo, la imagen de Angkor Wat y de varios de sus templos con rostros humanos en medio de la vegetación es una imagen reconocible de múltiples películas y videojuegos, lo cual añade un aura de interés a conocer en vivo este lugar.

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Trans-Siberian by Private Train – Beijing to Moscow en J Yang Tours

3. Transiberiano, Rusia

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Golden Eagle Trans-Siberian Express por Simon Pielow en Flickr

El ferrocarril Transiberiano es, tal vez, la red ferroviaria más larga en servicio activo de las cuales, cuya ruta principal Tren Nº 1 (Rossía), conecta a Moscú con Vladivostok.

El Transiberiano no es un lugar como tal sino una ruta de 9.289 km que se recorre de entre 7 y 8 días (dependiendo el servicio), que une a Europa con Asia oriental pasando por innumerables paisajes como los montes Urales o el lago Baikal.

Los extremos del Rossía son también importantes. Moscú, la segunda más populosa ciudad europea (la primera es Estambul, ambas frecuentemente olvidadas por no estar en Europa occidental) y la más septentrional de las megaciudades, y al otro extremo está Vladivostok: un pedazo de Europa en medio de Asia oriental, frente al mar de Japón.

Adicional al Rossía, el ferrocarril transiberiano sirve a otros trenes incluyendo servicios que unen a Europa con Pyongyang y con Pekín.

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Victoria Falls Panorama en Wikimedia Commons

2. Cataratas Victoria, Zambia y Zimbabue

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airial photo of the Victoria Falls en Wikimedia Commons

Las Cataratas Victoria son las cataratas más grandes de África y, disputablemente, del mundo (compitiendo con las de Iguazú, dependiendo cómo se cuente y de la estación del año).

Conocidas en la lengua tonka local como Mosi-oa-Tunya (Humo que retumba), en las temporadas más caudalosas el rocío que se desprente del agua al caer se eleva sobre el acantilado como una columna de humo que se levanta.

Las Cataratas están en la parte meridional de la región de los grandes lagos africanos y hacia el sur de las mismas queda el África meridional. El río Zambeze corre luego hacia el oriente hasta desembocar en el océano Índico en el golfo de Mozambique.

Menciones de honor

No clasificaron entre las diez primeras, pero están en mi lista corta de lugares que quiero conocer, sin ningún orden en particular, los Alcantilados de Dover (Reino Unido), Bora Bora (Polinesia Francesa), las Galápagos (Ecuador), Hawái (EE. UU.), el lago Baikal (Rusia), los lagos de Plitvice (Croacia), Legoland (Dinamarca), Machu Picchu (Perú), las Pirámides de Giza (Egipto) y el Serengueti (Tanzania, Kenia).

1. Caño Cristales, Colombia

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Caño Cristales, Colombia por Eric Pheterson en Flickr

Caño Cristales es un río en La Macarena, Colombia, caracterizado por los múltiples colores que le proporcionan sus plantas acuáticas y fondos rocosos.

Un río relativamente corto, de ahí su nombre de caño, desemboca en el río Guayavero. Localizado en la Serranía de la Macarena, una de las regiones geológicas más antiguas de Colombia perteneciente al escudo guayanés. La cuenca del río es rocosa por lo que trae poco material sedimentario permitiendo que sus aguas cristalinas dejen ver las floraciones de Macarenia clavigera y otras plantas que crecen bajo sus aguas.

Al caño se llega en lancha, carro y caminando desde la cabecera del municipio de La Macarena, al cual se puede llegar en avión desde Villavicencio, Bogotá o Medellín (vuelos diarios sólo desde Villavicencio), así que la experiencia incluye no sólo el río sino el viaje.

Dolor de patria

Primero, no creo que haya paramilitares colombianos en Venezuela porque considero que lo que en Colombia hemos aprendido a llamar paramilitares no son realmente paramilitares. Hecha esa salvedad sí creo muy probable que en Venezuela haya grupos armados ilegales en los que participan colombianos y cuando personas como Ernesto Samper, presidente de Unasur y expresidente de Colombia, o Iván Cepeda, senador de Colombia, dicen esa obviedad no son traidores a la patria.

Nicolás MaduroSegundo. Técnicamente Nicolás Maduro no ha hecho nada que se desvíe de las prácticas internacionalmente aceptadas para el trato de inmigrantes indocumentados. Es internacionalmente aceptado que un gobierno pueda detener y deportar a un inmigrante cuya situación jurídica no está normalizada. Hay un par de detalles sobre el caso que vale la pena tener en cuenta, pero lo haré más adelante. También es facultad internacionalmente aceptada que un gobierno pueda desalojar a una persona que vive en un terreno sobre el cual no tiene títulos de propiedad y que la administración pueda demoler una construcción que no cumplió los permisos legales para ser levantada. Por muy duro que nos parezca, el desalojo, demolición de viviendas y deportación son prácticas aceptadas. Y son prácticas que nuestro gobierno ejerce y ha ejercido en administraciones anteriores.

Desalojos en Corinto, Cauca

Desalojos en Corinto, Cauca.
© El País

Nada más en este año, varios colombianos de etnia paez fueron desalojados de Corinto, Cauca y sus casas fueron demolidas. Sí, las autoridades actuaron de acuerdo a la orden de un juez que determinó que esos colombianos no tenían derecho a habitar ese terreno. Y Colombia detiene y deporta a cada rato ciudadanos ecuatorianos, chinos, africanos y de muchas otras nacionalidades, que usan a Colombia como parte de su recorrido hacia Estados Unidos, entre otras posibles razones para estar ilegalmente en Colombia.

Armar un caso legal ante instancias internacionales para que condenen a Nicolás Maduro y su gobierno por los hechos en la frontera con Colombia es complicado porque nada de eso es ilegal. Declararle la guerra a Venezuela nos convertiría en el país agresor.

Ahora, que esté amparado por la legalidad, el principio de soberanía y la normalidad de las prácticas internacionales no significan que lo que esté haciendo Nicolás Maduro esté bien.

Primero: hay tratados binacionales que establecen que la zona de frontera es una zona de tránsito libre. En situaciones normales un colombiano podía ir a San Antonio de Táchira sin pasaporte, sin visa, y quedarse allá el tiempo que quisiera, y un venezolano podía hacer lo propio en Cúcuta. Eso incluye que un colombiano podría comprar una casa en San Antonio y vivir allí como su residencia permanente. Así las cosas, un colombiano residente en San Antonio del Táchira y otras zonas de frontera no es un inmigrante ilegal, como no lo es un venezolano viviendo en Cúcuta. Adicionalmente todo colombiano que haya vivido por quince años en Venezuela, trabajando dentro de la economía venezolana, sea legalmente dentro de la zona de frontera o ilegalmente al interior del país, puede optar por legalizar su situación. No he confirmado si entre los recientes deportados hay colombianos que estuvieren en esa situación.

Parte de una conversación reciente

Parte de una conversación reciente

Segundo: muchos de los colombianos deportados de Venezuela en estos días tenían cédula venezolana. Aparentemente durante el régimen de Chávez se les ofreció la cédula venezolana a varios colombianos sin verificar si cumplían las condiciones para normalizar su ciudadanía venezolana. Se dice que la única contraprestación es que votaran por Chávez (o por su sucesor: Nicolás Maduro). Cabe la pregunta de si esa cedulación es similar a una amnistía, donde el colombiano cedulado como venezolano es ahora un ciudadano venezolano con plenas garantías, o si esa cedulación fue ilegal, en cuyo caso la situación de esos colombianos no fue normalizada y seguían viviendo como indocumentados.

En muchos casos de migración irregular se tiene un país pobre A y un país rico B y un ciudadano X de A migra al país B. (El país A no es necesariamente más pobre que B; puede ser simplemente desigual y X siente que no tiene esperanzas de salir de la pobreza en A.) En B, X será un ciudadano de segunda porque no tiene su situación legalizada, pero para X ser un ciudadano de segunda en B es mejor que ser un ciudadano pobre en A. Para un ciudadano Y en B, sin embargo, X es un invasor. Si B ofrece subsidios o ayudas a sus habitantes, entonces X recibe un subsidio, lo que disminuye el subsidio que recibiría Y. Si X consigue trabajo y Y no, Y interpretará que X le quitó el trabajo. Mientras alguien puede ver a X como una persona que huye de la pobreza, alguien más (p. ej. Y) ve a X como alguien que se aprovecha del régimen en B.

Desde antes del régimen chavista, Venezuela era un país con altos subsidios a su población. Muchos bienes tales como alimentos y combustibles estaban y siguen subsidiados. Por ello la gasolina es más barata en Venezuela que en Colombia, lo cual, por un lado genera contrabando, pero por otro lado para muchos colombianos, sobre todo colombianos pobres, migrar a Venezuela era atractivo.

El contrabando, para un colombiano que quiere hacer industria, es una competencia ilegal. Hace varios años un amigo que trabaja como gerente de marca para una empresa colombiana me decía que tenía problemas para vender su producto en la Costa Atlántica porque tenía que competir con su propio producto (su propia marca) contrabandeado desde Venezuela. Venezuela compraba el producto a un menor costo y encima lo subsidiaba para vendérselo a los venezolanos. Pero ese producto más barato lo compraban también colombianos que iban luego a venderlo a Colombia a menor precio.

Contrabando

Contrabando. Tomado de El Venezolano en Costa Rica quien la atribuye a Internet.

Pero para el venezolano el contrabando de bienes hacia Colombia significa que el gobierno venezolano está subsidiando a los colombianos. Hay plata que sale de las arcas públicas de Venezuela que, en lugar de cubrir necesidades de los venezolanos, está haciendo más rico a los contrabandistas colombianos. En Colombia circulan varias fotos de supermercados venezolanso con los mostradores vacío, pero no muestran que en Cúcuta se encuentran esos productos venezolanos a la mitad del precio que el producto colombiano.

Y eso no es sólo del chavismo: eso sucedía con los gobiernos anteriores a Hugo Chávez. Tal vez la solución de fondo es que en Venezuela haya menos subsidios derivados de las ventas de petróleo y se fomente industria propia, pero eso no va a pasar en un corto plazo y menos bajo la ideología del Socialismo del Siglo XXI.

Puede que la economía venezolana esté peor que la colombiana, pero para muchos individuos en Colombia, Venezuela y la frontera eran una forma de estar mejor que quedándose en Colombia. Y eso, para muchos venezolanos, era una invasión: el colombiano que se aprovecha de los subsidios y de las cedulaciones ilegales, y demás.

Pero además sabemos que no todos los colombianos que se iban a Venezuela lo hacían para ser menos pobres allá que acá. También muchos huyeron a Venezuela porque fueron desplazados en Colombia. Porque a su tierra llegaron los guerrilleros, o los ejércitos privados mal llamados paramilitares, o terratenientes y avivatos que con jueces comprados se hacían a las tierras trabajadas por campesinos más pobres. Muchos de los colombianos en Venezuela no eran migrantes pobres sino desplazados de la violencia.

Y regresamos al contrabando. El contrabando es una empresa ilegal y por ello el contrabandista no cuenta con la protección del estado. Eso hace que el contrabandista, si tiene un problema, deba recurrir a métodos ilegales o entregarle su negocio a actores ilegales. Y de actores armados ilegales está lleno Colombia. No todo contrabandista pertenece a una banda armada ilegal, pero sin duda entre los contrabandistas hay miembros de tales bandas y tales bandas han y siguen pretendiendo sacar tajada de ese negocio.

Y está el narcotráfico, el cual también corrompe autoridades incluyendo a las autoridades venezolanas. Por ahí circula la versión de que el problema reciente comenzó por una disputa entre carteles venezolanos de narcotráfico en los que participan miembros de la Guardia Civil venezolana.

Elementos paramilitares en Venezuela

«El sector “La Invasión” servía como centro de acopio y logística de mafias y paramilitares.»
Foto: Vicepresidencia Venezuela
Contenido publicado originalmente por teleSUR

La situación es mucho más compleja que reducirla a que los colombianos deportados son paramilitares que querían deponer a Maduro, o que son pobres desplazados de la violencia que ahora son perseguidos allá por motivos políticos.

Vemos las imágenes de colombianos que cruzan el Río Táchira, y personas que no les importó cuando se fueron ahora apelan al sentimiento patrio para que nos indignemos. Y sí, es fácil indignarse por ello. Es fácil sentir nuestro orgullo herido porque nuestros compatriotas no son bienvenidos allá. Y las cámaras enfocan a un niño que cruza con su camión de juguete y quienes tenemos hijos vemos como si fuera en nuestro.

Y me parece mal ello. Cláramente el hecho fue un hecho político motivado porque Maduro no ve tan claro su próximo triunfo en las próximas elecciones, así que apela al nacionalismo. Apela a los venezolanos que temen que Colombia exporte su violencia (así hoy Venezuela tenga índices de violencia superiores a los colombianos). Apela a los venezolanos que han visto siempre a los colombianos como invasores, que no son todos pero sí los hay. Aunque Maduro está en el límite de lo legal y lo internacionalmente admisible, se está amparando en estados de excepción y está realizando sus batidas en formas sumarias y arbitrarias, para producir el mayor efecto mediático posible frente al drama de estos nuevos desplazados. Y todo esto está mal.

Pero algunos de nuestros medios y algunos de nuestros políticos apelan oportunistamente a la situación para mostrar sólo una parte: el dolor de patria. Y luego, maniquéamente culpar, más que a Maduro, a nuestro gobierno.

Las raíces de lo que pasa en Venezuela tiene raíces no sólo en acciones del gobierno de Santos, sino en los de sus predecesores, incluyendo a Álvaro Uribe, Andrés Pastrana y Ernesto Samper, quienes dejaron crecer el problema de los grupos armados ilegales en Colombia, e hicieron poco para evitar del desplazamiento interno y la emigración irregular de colombianos que huían de la pobreza o de la violencia. Poco le importó a ellos o a nosotros que tantos colombianos se fueran a Venezuela y esa es una de las razones por las cuales me repulsa ver ahora que quieran vendernos un orgullo patrio herido con la imagen de niños cruzando la frontera.

Meme golpista

Encontrado en mi feed de Facebook porque alguien a quien yo conozco está de acuerdo.

Santos y Holguín han estado haciendo lo que tienen que hacer: buscar los mecanismos bilaterales y multinacionales para minimizar la crisis y ofrecer ayuda a los colombianos que regresan deportados. Salir a hablar mal de Maduro ante los medios puede apaciguar cierto sentimiento de colombiano herido pero no hace mucho, no hace nada para solucionar la crisis, sólo serviría para radicalizar la contraparte. No podemos invadir militarmente a Venezuela para prevenir los hechos porque eso no soluciona nada y sí agrava todo. Por mucho que creamos que nuestro ejército es el mejor del mundo no logró Uribe acabar con las FARC y el ELN en 8 años, no vamos a invadir un país de 20 millones de habitantes en dos días, derrocar un gobierno y retirarnos impunes. Realmente no entiendo, los que dicen que Santos no hace nada, qué es lo que quieren que Santos haga. (Que Santos renuncie, dirán algunos, pero entonces, ¿qué es lo que esperan que el sucesor de Santos haga?)

Es maniqueo presentar todo esto bajo la luz del dolor patrio cuando esos medios, esos generadores de memes antisantistas, esos políticos, no les importa lo que le pasa a los colombianos que constantemente son desposeídos de sus terrenos y sus casas dentro de Colombia. Tres mil colombianos desalojados este año en el Cauca, tres veces los que han sido deportados de Venezuela. No, ellos no importan. Ellos no sirven para generar memes pidiendo la renuncia de Santos o mostrar al Senador Uribe con un megáfono ganando puntos en las encuestas para sus candidatos a alcaldes y gobernadores. Ellos no sirven para generar dolor patrio, comenzando porque ni siquiera los llamamos colombianos: los llamamos indígenas.

Lo que está pasando en la frontera está mal. Muy mal. Es culpa inmediata del gobierno de Nicolás Maduro y su necesidad de mantenerse relevante dentro de una Venezuela en crisis. Y es culpa también de nuestros gobiernos, incluídos el pasado y el actual, así como los gobiernos de Venezuela, por haber permitido que esa situación compleja se diera en primer lugar.

Pero no me pidan que me una a un discurso patriotero que apela a sentimientos manipulados.