Pensamientos claustrofóbicos sobre un futuro incierto

Claustrofobia. Foro por Catalina Olavarria

Claustrofobia. Foto por Catalina Olavarria

Hace varios años participaba en Internet en listas de correo electrónico dedicadas, entre otros, al hobbie de inventarse idiomas. Es un hobbie, usualmente inútil. Aunque J. R. R. Tolkien se haya inventado todo un mundo, escrito libros y los haya vendido muy bien, sólo para tener una excusa para inventar idiomas; aunque para Star Trek un lingüista se inventó el idioma Klingon y otras series de ciencia ficción hayan pagado a creadores para hacer más realistas los idiomas de otras razas; aunque L. L. Zamenhof haya pretendido alcanzar la paz mundial al inventarse el esperanto; a la hora de la verdad inventarse un nuevo idioma es algo inútil.

Pero ahí estaba yo, leyendo sobre las lenguas que otros inventaban y compartiendo mis ideas sobre un idioma más perfecto, o más natural, o más raro, lo que fuera. Y, entre tanto, aprendiendo de lingüística, de otras culturas, de ficción; de otras formas de ver el mundo.

Algunas de las personas que conocí en esa lista están hoy entre mis contactos de Facebook. Personas en otros lugares del mundo con quienes en algún momento de mi vida compartí algo que a casi nadie a mi alrededor le interesaba. Tolkien lo llamaba su vicio secreto. Años antes de que yo conociera Internet, cuando mi padre se enteró del tiempo que le dedicaba a uno de mis primeros idiomas, lo consideró algo inútil, sin propósito. En ese entonces conocía el esperanto y pronto me enteré que había otros idiomas creados para la comunicación universal, como el ido o interlingua. Mi invención era más una lengua secreta, y fue más secreta al saber que no era fácil compartirla. Más tarde supe del Klingon, pero no fue sino cuando conocí Internet que me enteré que había muchas más personas que se inventaban lenguas sólo por el placer de hacerlo.

Internet me ayudó a validarme. A saber que no estaba solo. Pronto empecé a participar en otros foros de distintos intereses. No era sólo la invención de lenguas o la recreación del mundo que realizo en mi mente, sino que podía hablar de muchos diversos temas y encontrarme con personas con las que podría entablar conversaciones.

No sé si es por mi personalidad introvertida, aunque a veces creo que también sufro de cierto grado de angustia social. Fui un niño bastante tímido en la escuela. Pocos amigos. Jugaba con ellos en los recreos pero casi nunca hice planes con mis compañeros de hacer algo por fuera. En algunas oportunidades de mi vida pude abrirme más, pero igual nunca fui de amigos, de compinches, de hablar sobre cualquier tema y compartir mi vida con las personas a mi alrededor. Tal vez porque muchos de mis temas eran muy míos, como mis idiomas. Tal vez porque me daba miedo exponerme como un ser vulnerable. Exponer mis inseguridades de adolescente y mis amores secretos. En ocasiones he visto descripciones de los introvertidos como personas que necesitan su tiempo a solas en lugar de necesitar vivir rodeados de gente. A veces me pregunto si más que introvertido soy un extrovertido frustrado.

Pero Internet me mostró otro mundo. Podía hablar de lo que no podía hablar con las personas que conocía, bien sea por pena o por que lo que decía incomodaba. En algún momento encontré un propósito en ayudar en la Wikipedia. Más adelante llegaría Facebook y la facilidad de tener esa confortable distancia conversacional con personas que ya conocía. Vino Twitter y la posibilidad de establecer nuevas relaciones.

Sí, relaciones distantes en gran medida, pero que en su momento se sienten cálidas y cercanas.

Pero, como digo, más que un introvertido soy un extrovertido frustrado. Frustrado por la angustia social, sobre todo. Pero en la constante necesidad de ser aceptado, de sentirme validado por otras personas. Las comunidades en línea, como esa lista de correos sobre lenguas ficticias, como Twitter, como Google plus, simulan esa parte hasta cierto punto. Pero también hace falta ese contacto humano directo. Y por contacto humano me refiero a más allá de mi familia. Ver caras diferentes. Tener conversaciones distintas. Conversaciones que no giren sobre cómo están los hijos y si ya hicieron las tareas; sobre si ya se pagó el recibo de la luz o que se acabó la comida de los gatos; sobre si finalmente voy a hacer algo productivo con mi vida.

Mi vida social virtual me consume demasiado tiempo. Tiempo que le robo a mi familia y tiempo que le robo a pretender que puedo tener una vida social no virtual. Pero sí, sobre todo tiempo que le robo a mi familia. Una vez más se me pide, como solución a mis problemas, que cierre todo: Twitter, Facebook, Google+; y una vez más creo que a la larga servirá de poco, excepto que una vez más me corto de ser alguien. Un paso más a ser un extrovertido frustrado. Un paso más a que las únicas interacciones que tendré son al interior de la familia y sólo para hablar de los problemas internos.

Hace años aprendí que dentro de mi familia no puedo hablar de mis sueños. Desde ese día que mi padre me dijo que inventarme idiomas era una tontería. Hasta otros sueños tal vez más cercanos y más útiles pero que siento que no los puedo conversar en medio del día a día de la casa, de los niños, etc.

No es que Internet y las redes sociales me estén ayudando a cumplir mis sueños, o siquiera a compartirlos. Pero el sólo prospecto de tener que cerrarlas es también cerrarle las puertas a ser un soñador, a eventualmente poder hablar con alguien sobre las cosas que me inquietan y que son demasiado inútiles como conversaciones familiares.

No sé cual sea mi lugar en este mundo. No funcioné como empleado. No he logrado despegar como emprendedor. Mi incursión política nunca despegó. No funciono en el hogar. Funciono en foros sólo porque no tengo un horario ni un compromiso real. Ni un aporte productivo real.

Pero pretender ser alguien. Pretender ese contacto humano real o virtual con alguien con quien pueda conversar sobre lo que me interesa, es un lujo que no estoy en capacidad de darme. Sacrificar mi poca pretensión de ser alguien para que las cosas que deben funcionar funcionen.

Asusta, porque ya sé que será otro fracaso y si voy a perder ese contacto con el mundo con el que sueño.

Asusta.

Y apesta.

Entre machitos y mamertos

Admitiré primero que no he escuchado a las fuentes directas, ni noticias, ni declaraciones, sino tan solo el ruido que se generó en Twitter y, en menor medida, en Facebook. Por lo tanto no hablaré de los hechos sino de la conversación generada.

Yo, hoy en día, no me considero feminista. Creo en el principio feminista de buscar la igualdad, pero no comparto muchas de las cosas que dicen y proponen las y los feministas, bien porque creo que están erradas, bien porque creo que parten de una lectura no falsable, o porque parecen tomar un enfoque dogmático sobre una situación y en muchos casos niegan la expresión de otros puntos de vista. Reconozco que no existe un solo feminismo ni una sola forma de interpretar la realidad desde el feminismo, pero aquella parte que observo y escucho me genera reservas para adoptar el feminismo como mi causa.

Pero si bien no es mi causa, sí creo que es una causa que aun deben luchar las personas que se ven afectadas y quienes se compadecen de ellas. En mi opinión el feminismo tiene aun cabida como también tienen cabida causas que se oponen a la forma como el feminismo se ha metido ya en las legislaciones y en el discurso mediático. Creo que en un diálogo entre intereses pueden crearse acuerdos.

160125195607_astrid_helena_cristancho_624x351_revistasemana_nocreditPero dentro del caso en cuestión. La abogada Astrid Helena Cristancho Palacio renunció a su cargo como secretaria privada del director general de la Defensoría del Pueblo Jorge Armando Otálora, alegando acoso laboral y acoso sexual. Las acusaciones no fueron instauradas originalmente en la Fiscalía u órganos similares, sino que fue expuesta por el periodista Daniel Coronell. Y ahí comenzó toda una telenovela de versiones, de periodistas amigos de Otálora o críticos a Coronell, de morbo y de versiones en redes sociales.

No tengo claridad sobre los hechos. Ni me interesa tenerla al escribir este artículo porque no son relevantes. Es posible que Cristancho se haya inventado el acoso para obtener algún beneficio por medio de una demanda. Esto sería un caso de falsa denuncia. Es posible que Cristancho si haya tenido una relación consensuada con su jefe y luego haya salido a decir que fue acoso. Bajo el esquema de presunción de inocencia, no puedo partir de que Otálora es culpable. Pero por lo poco que he visto, tanto de la acusación como de la defensa, le creo a Cristancho. Pero, aunque no le creyera, sería yo igualmente irresponsable y hasta más, que por defender la presunción de inocencia de Otálora convierta una posibilidad en presunción de culpabilidad de Cristancho.

Por ahora, la mayor parte de lo que he visto en Twitter, Facebook y demás, es una sociedad dividida entre la presunción de culpabilidad de Otálora y la presunción de culpabilidad de Cristancho. Y en esto noto, más que una reacción a las declaraciones de uno u otro, a un prejuicio ideológico. Las y los feministas ya juzgaron a Jorge Otálora como culpable y los y las antifeministas ya juzgaron a Astrid Cristancho como culpable. Las declaraciones y notas periodísticas no son más que una confirmación de como miente una de las partes, la que ya prejuzgamos como culpable.

Me inclino a pensar que, a pesar de la presunción de inocencia, Otálora debe renunciar. No estamos frente a un caso de una simples declaraciones sino que estas se han sustentado con pruebas que, si bien deben ser evaluadas por los peritos, representan una acusación seria y no un simple chisme. En el momento en el que la Fiscalía abra formalmente una investigación, y en razón de las funciones que Otálora tiene como director general de la Defensoría del Pueblo, el acusado no podrá desempeñar su labor como funcionario y defenderse sin que una cosa se confunda con la otra. «La mujer del César no sólo debe ser casta sino parecerlo,» dice un viejo refrán. El cargo que Otálora tiene no es un simple empleo.

En cuanto a Cristancho, coincido con muchas de las cosas que las feministas están diciendo. Una gran parte de la sociedad está cuestionándola. Una gran parte de la sociedad, aun creyendo que Otálora puede ser culpable de los cargos, justifican los hechos. Astrid Helena Cristancho Palacio es una profesional que estaba ejerciendo un cargo profesional, pero muchos de los medios prefieren presentarla como una exreina de belleza y en las notas de prensa sobre el caso muestran fotos de cuando era reina o trabajaba como modelo. Sus méritos (o falta de méritos si no los hubiera) como profesional son invisibilizados. Es la cara bonita que trabajaba como secretaria de Otálora. Es la seductora. Es la culpable.

Y lo que Otálora hizo, si es que sí lo hizo como se le acusa, es normal. ¿Cómo puede resistirse un hombre ante semejante belleza? Y más si en algún momento le sonrió o le agradeció un cumplido. Yo he estudiado y trabajado con mujeres hermosas tanto física como personalmente. Entiendo lo que es enamorarse; finalmente me enamoré y me casé con una de ellas; y si no fuere por ella me habría enamorado de muchas más. Es imposible no sentir la atracción o no alegrarse cuando devuelven una sonrisa o agradecen un cumplido. Pero nunca he sentido que esto me de derecho sobre ellas. Nunca la posibilidad de que me acepten o no determinó mi trato hacia ellas como compañero de estudios o de trabajo. Cualquier cosa que haya pasado en mis fantasías no me da derecho a desconocerlas como personas y como profesionales.

Cuando reducimos a que Astrid Cristancho es bonita y fue reina de belleza, la estamos desconociendo como persona y como profesional. Y lo que me sorprende es la cantidad de personas que parecen estar de acuerdo con que eso es normal. Insinuar que Cristancho llegó a ese cargo y se mantuvo porque era bonita, porque le respondió o, incluso, se lo dio a su jefe. (Expresión bien fea esa de “se lo dio”.) Y lo que pasó es normal. Se asume que es normal que un jefe se enamore y seduzca a una mujer bonita a su cargo. Y se asume que es normal que así deba pasar:

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«Si su jefe se lo pide y Ud. no se lo quiere dar, renuncie y listo.»

En otras palabras: es normal que entre las funciones del cargo esté dárselo al jefe si este se lo pide. Porque para eso es la renuncia: por la incapacidad de cumplir con las funciones del cargo.

O tal vez Cristancho no es culpable de falsa denuncia (los hechos ocurrieron), ni es culpable de ser bonita (es normal: déjese o renuncie), sino de hacer un show. Y vemos titulares en los medios o tuits como el anterior:

La exreina que tiene en aprietos al Defensor del Pueblo

La exreina que tiene en aprietos al Defensor del Pueblo (lo cambiaron a La exreina que acusa al Defensor del Pueblo de acoso sexual)

Y así.

No creo en la existencia de un Patriarcado como dicen muchas y muchos feministas, ni que todo lo que afecta a una mujer en este país sea necesariamente por culpa del machismo. Pero el machismo y la misoginia siguen presentes. Siguen presentes en esa actitud de que el acoso es normal. O que ni siquiera es acoso. De que si una mujer bonita está en un buen cargo es porque es una trepadora que usó la seducción o le alimentó las fantasías al jefe mientras le fuera de provecho. Sí, eso es normal y por ello Cristancho debe permanecer callada.

Y Otálora. Pobrecito, no es más que la víctima de un escándalo.

Pobrecito: se enamoró.

Pobrecito: ahora debe renunciar por la presión de las redes sociales. O mantenerse firme para mostrarle al mundo que las mamertas aun no tienen tanto poder.

Porque es eso: un juego de poder entre misóginos reaccionarios y feministas mamertos (social justice warriors); y no lo que es: una denuncia de acoso laboral y sexual.

Hay cierto revuelo

Se ha hablado mucho y con seguridad se seguirá hablando de este tema. Y ya en varias ocasiones he dejado clara mi posición, pero la repito por si no ha quedado clara: no creo que la orientación sexual de una persona sea causal suficiente para creer que será mal padre y los niños tienen el derecho de que los adultos que fungen como padres sean legalmente reconocidos como tales.

Familia homoparental

Familia homoparental, CC-by Stephanie Haynes en Flickr

Poder realizar un estudio serio y significativo sobre cómo influye la adopción de niños por parejas homosexuales, como cualquier estudio sobre crianza de los niños, posee un problema inherente a todas las ciencias sociales: de una forma u otra los sujetos de estudio son conejillos de indias humanos, y entre mejor se quiera tener un grupo de control, mayor será la despersonalización de los estudiados. En estudios de largo rato se requiere que el investigador explote alguna coyuntura, tal como que un gobierno en algún país, por una ideología no estudiada lo suficiente, abra la puerta a un experimento social.

En el colegio de mis hijos varias veces me han contado sobre un experimento que se hizo: a un grupo de niños se les propuso a resolver problemas, pequeños rompecabezas de distintos grados de complejidad, comenzando con los más fáciles. Cuando terminaban correctamente su tarea a unos niños les decían «¡Qué bien!, ¡eres muy inteligente!» a los otros niños les decían «¡Qué bien!, ¡prueba hacerlo mejor!». En los rompecabezas más difíciles, los niños del segundo grupo se esforzaban más para completarlos mientras que los del primer grupo preferían seguir completando los rompecabezas más fáciles. Dentro del experimento eso estuvo bien. Fue un experimento de corto plazo y las consecuencias quedaron confinadas al estudio. Salvo que, tras hacer un seguimiento por varios años, notaron que los niños a los que le habían alabado su inteligencia tendían a esforzarse menos que aquellos a quienes los habían conminado a superarse. ¿Pudo el estudio haber afectado las vidas de varios niños y sus perspectivas en la vida adulta? ¿Fueron esos niños afectados un sacrificio para que nuevas generaciones de padres y educadores críen personas más sanas en el futuro?

Así que ante estudios insuficientes y ante la necesidad de que por un lado se hagan estudios y por otro lado se resuelvan situaciones como las de niños abandonados o maltratados que no están siendo adoptados, hay demasiada ideología y prejuicios. Es inevitable que el debate sea ideologizado. Es necesario que lo sea. En algún momento debemos saber si para un niño abandonado es mejor vivir en un orfanato, un hogar substituto o un hogar adoptante monoparental, un hogar adoptante homosexual o un hogar adoptante heterosexual. Es probable que lo mejor para cada niño dependa de la personalidad y edad del menor, así como de la seriedad y el compromiso, y la estabilidad emocional de los adoptantes o substitutos.

Benoit Talleu

Benoit Talleu, tomado del blog de Cordinacion Nacional Pro-Familia (Conafam)

Casi parece una perogrullada pensar que lo mejor para un niño es ser adoptado por una pareja heterosexual emocionalmente estable y realmente comprometida con su decisión y con el hecho de que no están adquiriendo un niño para llenar un vacío. Leo las palabras de Benoit Talleu y tienen mucho sentido. Cada vez que una pareja que no está dispuesta a darle al menor un papá y una mamá, sino en adquirir un trofeo para sí, adopta a un niño, está negando a este niño niño su oportunidad de encontrar a su papá y mamá adoptivos. Lo que no estoy seguro es en la afirmación de Talleu de que sobren las parejas heterosexuales dispuestas a adoptar por los motivos correctos.

Padre e hijo. Tomada de Pixabay

Padre e hijo. Tomada de Pixabay

Lo otro que no sé es si la tal necesidad de un papá y una mamá es real o es sólo una expectativa social. A todo lo largo de la historia de la humanidad una proporción significativa de infantes fueron criados sin un papá y una mamá: la monogamia no siempre fue la norma; bastardos hay a todo lo largo de la historia y las guerras y las pandemias han creado miles de millones de huérfanos. Ninguno de nuestros compañeros homínidos (orangutantes, gorilas, chimpancés y bonobos) forman familias monógamas; y como especie hemos sobrevivido y prosperado. Muchos hemos escuchado de nuestros padres o abuelos historias de papás que nunca jugaban con sus hijos sino que llegaban a ser atendidos por sus esposas quienes debían procurar que los críos no molestaran al señor de la casa. El concepto del papá que comparte su tiempo libre con sus hijos (y que busca ese tiempo libre) es un concepto relativamente reciente y en algunas sociedades como las orientales, es un concepto que se ha normalizado sólo en la última generación.

Familia Jolie Pitt, tomado de Saidi Beauty

Familia Jolie Pitt, tomado de Saidi Beauty

Y como especie hemos prosperado, tras generaciones de niños sin papá y mamá, o con alguno de sus padres ausente o distante. La necesitad de un papá y una mamá puede ser tan ilusoria como Talleu critica la necesidad de las parejas infértiles de tener un hijo adoptado.

Pero la adopción no es siempre sobre el hecho de que una pareja que no puede tener hijos cumpla su derecho de tener un niño en casa. Y no siempre es para que un niño huérfano, abandonado o maltratado que vive en un orfanato o un hogar substituto pueda tener padres de verdad que velen por él o ella. La adopción no siempre es entre un niño y un adulto o una pareja que no se conocían desde antes de iniciar el proceso, sino que la adopción es, muchas veces, la normalización de una situación de hecho.

Una madre soltera se enamora y su nueva pareja establece un vínculo sentimental con el menor. (O un padre divorciado o viudo.) Una familia rescata o acoge a un niño abandonado y lo cría como propio (o al sobrino o al ahijado huérfano). En estos casos la adopción es la normalización legal de una situación de hecho y del vínculo ya existente entre un adulto o una pareja de adultos y un menor de edad.

En estos últimos casos, establecer la orientación sexual de los adultos adoptantes como criterio para no permitir la adopción es, en mi opinión, un absurdo jurídico donde prima un componente ideológico por encima del bien del menor. El argumento de Talleu no aplica aquí porque ya hay un vínculo de padre e hijo entre ese adulto y ese menor, y sólo se requiere que el estado reconozca ese estatus.

En los otros casos, creo que pocos tenemos algo más que opiniones. Yo puedo opinar que lo mejor para un niño es tener una familia estable que se comprometa con su crianza, sin distingo de si la familia se arma frente a un matrimonio heterosexual, un padre o madre divorciados, una pareja homosexual o un matrimonio plural. No estoy de acuerdo con parejas heterosexuales, homosexuales, o adultos solteros que pretenden llenar un vacío afectivo con un niño, sea adoptado o concebido y desde luego rechazo la actitud de activistas LGBT+ que tratan la legislación sobre adopción igualitaria, o la adopción propia, más como un trofeo que como un compromiso. [Supongo que la mayoría de los activistas LGBT+ no lo ven así, pero algunos así suenan.]

Pero aún más que ese subgrupo de activistas LGBT+ que parecen más interesados en desarrollar una agenda que en un interés legítimo por el bienestar de la sociedad, me causan escozor aquellos que se oponen con argumentos que claramente parten más de un prejuicio ideológico que de un interés por comprender la sociedad y buscar lo mejor para todos.

Respeto las palabras de Benoit Talleu. No estoy seguro de que sus argumentos sean del todo sólidos, pero claramente parten de una experiencia antes que de una ideología. Tal vez yo me equivoco al pensar que no hay suficientes parejas heterosexuales (y homosexuales) dispuestas a adoptar a todos los niños huérfanos y abandonados. Tal vez me equivoco al pensar que una pareja homosexual estable es mejor que un orfanato o que una pareja heterosexual disfuncional, y tal vez me equivoco al pensar que lo que puede ser lo mejor para un niño pueda no ser lo mejor para todos los niños, y he visto unos pocos argumentos que se refieren a esas dudas.

Pero la gran mayoría de argumentos que he visto en contra de la adopción por homosexuales, repito, denotan un prejuicio ideológico, y eso incluye todos los argumentos sacados de citas bíblicas.

Familias ha habido de todas las formas y colores. El concepto de familia no se va a acabar porque el estado reconozca formas no tradicionales de familia. Yo crecí en el seno de una familia tradicional y estoy formando una: papá, mamá e hijos, y en ningún momento siento que mi familia vale menos o esté amenazada porque existan familias constituidas de forma diferente.

Y si tememos que a los niños los van a matonear en la escuela, que eso no suene a justificación del acoso escolar, propiciado por los prejuicios que padres y maestros puedan crear en los niños que se sentirán justificados a temer a lo diferente.

Por otro lado, tildar de homofóbico a todo el que piensa diferente, independientemente de lo buen o mal sustentado que sea un argumento, no es el camino para acabar prejuicios sociales.

El que no llora no mama y el que muestra el hambre no come

Lee uno a veces las historias de los emprendedores y muchos hablan de cómo se encerraron por dos o tres meses a perfeccionar su producto, o estuvieron años intentando e intentando, fracasando y fracasando hasta que dieron con aquello que la gente quiso y los llevó al camino del éxito.

A veces siento que no tengo bien definido mi proyecto de vida. Me gustan muchas cosas. Quiero hacer muchas cosas. Quiero hacer todo que no sé por donde empezar. Me falta un tiempo para pararme a pensar realmente. Sin distracciones.

El otro día tuve una discusión con alguien cercano. Para mí es difícil en ese tipo de conversaciones decir lo que realmente pienso. Mis ideas se mezclan. Mi lengua se traba. Empiezo a decir lo que siento y me falta mucho aún para terminar de armar mi idea cuando ya me están refutando. Así que es más fácil callar. Me reclaman porque callo, pero no tengo otra opción. Ese día, al final, decidí que iba a escribir sobre lo que no pude decir. Estaba alterado y en una ventana había otra discusión: sobre política, sobre teología, sobre filosofía. No sé. No era sobre mi ni mi familia. Cuando mi mente se enfocó en ello inmediatamente sentí una calma. Ya no estaba alterado. Y me pregunté si las personas que toman, o fuman, o meten droga para escapar de sus problemas es eso lo que sienten: una distracción que parece necesaria para escapar de las cosas que los agobian.

Gran parte del tiempo que tengo para detenerme a pensar, termina perdido en distraerme de pensar. Luego puedo pasar días enteros tratando de inventarme cómo solucionar un problema de programación o diseño con la esperanza de que sea mi carta de presentación para un nuevo emprendimiento.

Y todo ese tiempo es peleando internamente con todo lo que me toca hacer. Que tengo que salir *ya* a hacer una vuelta que no creo que sirva de mucho. Que pague, que cobre, que vaya y recoja, que venga y ayude.

No puedo darme el lujo de detenerme a pensar y arreglarme a mi mismo o para prepararme y estudiar o para encerrarme a mejorar un producto: porque los problemas están *ya*. Y es tan agobiante ese *ya* que necesito mi droga. Necesito meterme a internet a opinar de política, o de filosofía, o de cualquier güevonada que no sirva para algo práctico porque ya detesto lo práctico.

Entonces se trata de cerrar todo. Cerrar las distracciones para ver si puedo con el ya. Ni siquiera para ver si puedo detenerme a pensar, sino para ver si puedo con tantos ya que deben resolverse.

El resultado: cerrarme aun más. Ahí siempre está mi mente para inventarme diálogos y distracciones. Hace años intenté (me forzaron) a no distraerme en Twitter y Facebook y terminé perdiendo el tiempo de mis días resolviendo Sudokus, o viendo televisión.

Necesito poder detenerme. Detener todo. Cortar con esas causas de agobio y que un profesional (porque ni yo ni mi familia somos profesionales) me guíe. Sí, el profesional no me va a sacar de mis problemas pero ya está comprobado que ni la cantaleta de quienes me quieren ni mi propia persistencia pueden tampoco. Necesito detener todo.

O no.

Eso resuelve mi problema pero no el problema de los míos.

Hace varios años me ha venido cruzando la cabeza una idea y es una idea que afianzo cada vez más cuando hablo con personas que trabajan sobre el tema.

Pero nunca había hablado el tema seriamente en casa precisamente por el problema que tengo.

Quiero hacer mucho. Quiero hacer todo, y por ello mismo me frustro con facilidad, y en esa frustración prefiero que mis hijos hagan lo que quieran así sea ver programas de televisión y videos en YouTube que no les aporta ningún valor que estar encima de ellos supervisándoles sus tareas.

No soy un buen profesor conmigo mismo. No soy un buen padre supervisando deberes escolares. ¿Cómo puedo ser un buen maestro para mis hijos?

Necesito primero detenerme. Arreglar mis propios problemas y ahí sí.

Pero no puedo detenerme. Todo es *ya*. Y el último *ya* es que las deudas hacen insostenibles muchas decisiones que tomé o dejé pasar.

Creo que la escolaridad tradicional no es la más adecuada para mi hijo y creo que sería un mal mayor sacarlo de la escolaridad tradicional donde está para pasarlo a otra escolaridad tradicional que cueste unos pocos pesos menos.

Pero el salto a la escuela en casa es un salto grande y arriesgado precisamente por el *ya* que me impidieron detenerme a tiempo.

Creo, sin embargo, que es lo mejor. Que esto puede ser incluso la terapia que yo necesito al tiempo que la mejor forma de acompañar a mi hijo, de formarlo.

Pero por ahora sé que, pase lo que pase, debo desconectarme de este canal. Tenía que escribir esto y dejarlo aquí. Tengo que lograr detenerme a sacar un proyecto importante adelante, que no es de emprendimiento y que tardará años.

Gracias por leer.

Entre libertarios y progres

Entender el mundo de una forma objetiva, sin ideologías, no es fácil. En las ciencias naturales existe todo un marco epistemológico que nos lleva a una forma de comprender el conocimiento, de tal forma que dos científicos de diferentes orígenes culturales o formativos pueden comparar sus conclusiones y admitir si se equivocaron.

En las ciencias sociales esto no es tan fácil, en gran medida porque aislar variables para controlar un experimento social tiene el desafío de la complexidad de la mente humana o presenta problemas éticos; incluyendo la propia definición de qué es la ética y cuales son los imperativos morales. Es complejo pero tal vez podamos hacer un estudio que nos muestre qué modelo político produce mayor crecimiento económico con un grado de certeza similar a las ciencias naturales, pero esto no nos aclara si este crecimiento es deseable, cuando al tiempo se producen desequilibrios e inequidad.

Open Carry

Open Carry

College Liberal

College Liberal. En EE. UU. el término “liberal” es usualmente usado en forma despectiva para referirse a algo entre socialismo, progresismo y hipismo.

Hace algún tiempo he estado observando y participando en una discusión entre dos formas de ver el mundo. Podemos pensar en dos opuestos, ambos dentro de una gran sombrilla de pensamiento liberal: los progresistas a un lado y los libertarios en el otro. Estaré usando los términos de una forma más o menos libre que iré definiendo sobre la marcha, y aclarando que ante diferentes dilemas sociales, algunas personas toman el papel progresista frente a algunas preguntas y el papel libertario frente a otras.

Existe algo que podemos llamar la sociedad, el estado, el sistema. Es un ente etéreo en el cual nos movemos. La sociedad la conformamos todos y el sistema son las reglas formales e informales que determinan las relaciones sociales, y el estado es la formalidad de tales reglas. Y existimos los individuos: cada uno de los miembros de la sociedad.

El libertario cree en la responsabilidad individual. Cada individuo es responsable de sus actos y de las consecuencias de estos actos y esos actos son igualmente loables o condenables independientemente del modelo social o del sistema. Los problemas que enfrenta un individuo son culpa de las decisiones de este o de otros individuos. El problema también puede venir de un estado, entendiendo que este es un grupo de personas que, por decisiones individuales, se abrogan derechos sobre los demás. En el caso más radical de pensamiento libertario todo estado es ilegítimo y todo acto del estado (producto de las decisiones de los usurpadores que se autodenominan estado) coarta las libres decisiones de los individuos produciendo problemas.

El progresista tiende a ver el problema en el sistema. La verdadera libertad se logra cuando cada individuo actúa entre iguales, pero el sistema actual no permite esa igualdad. No es posible lograr la igualdad, y por ende la libertad, mientras exista desigualdad en las relaciones entre individuos y tanto los mecanismos formales pero, sobre todo, los informales que rigen a la sociedad contribuyen o no a lograr esta igualdad. Si el sistema promueve la desigualdad es un sistema opresor, y cada individuo se define frente a cómo se define frente al sistema. El individuo debe estar dispuesto a acabar con el sistema opresor: la revolución; de lo contrario está contribuyendo a mantener el sistema opresor: el reaccionario.

Para el libertario, el estado debe inmiscuirse lo menos posible en las relaciones entre individuos. Para los libertarios radicales el estado debe desaparecer. Para el progresista el estado es o bien parte del problema (estado reaccionario) o parte de la solución (estado progresista). Un estado que no tome parte activa en acabar con el sistema opresor, incluyendo el no estado del ideal libertario, es reaccionario: parte del problema.

En una forma simplista, el libertario favorece la igualdad de oportunidades, mientras que el progresista favorece la igualdad de resultados. El libertario resiente cuando el progresista, en aras de su meta de libertad, restringe las oportunidades de unos individuos y favorece a otros. El progresista resiente cuando la libertad esgrimida por el libertario crea desigualdades aduciendo que las oportunidades no fueron tan libres desde un principio.

El sentido de privilegio es también diferente para el libertario que para el progresista. El libertario ve un privilegio donde un individuo obtiene un favor especial de parte de la sociedad. Un subsidio de desempleo es así un privilegio: un individuo está recibiendo una paga por no trabajar, a diferencia de los demás que deben trabajar por conseguir su paga. Para el progresista el privilegio es no ser cuestionado dentro del sistema. El empleado es privilegiado porque el sistema no cuestiona su posición mientras que el desempleado será cuestionado por no ser productivo, así haya quedado cesante por decisiones de otros, del sistema. (El subsidio no sería más que una compensación frente a su falta de privilegio.)

Pensemos en el racismo (como muchas otras formas de discriminación, incluyendo el sexismo, el clasismo, etc.).

Para el libertario el racismo es una cuestión personal. Una persona es racista si se siente superior a otra persona por el hecho de pertenecer a una raza, o por el hecho de no pertenecer a otra raza. También existe el racismo inverso: la persona que se cree menos debido a su raza. Para el libertario es tan racista una persona como George Wallace, gobernador de Alabama que mantenía alianzas con el Ku Klux Klan durante la época de la lucha por los derechos civiles; como es racista una persona como Malcolm X quien luchaba por un espacio para los negros separado del demonio blanco. (Tanto Wallace como X cambiaron de posición. Wallace rechazó sus puntos de vista racistas hacia el final de su carrera política y X cambió su visión segregacionista tras visitar la Meca).

Para el progresista es el sistema el que es racista. Cuando el sistema está formal o informalmente diseñado para que los miembros de las razas menos privilegiadas no puedan progresar de la misma forma que los más privilegiados. Cuando las casas de un barrio pierden valor cuando se muda una familia negra y al final se convierte en un barrio pobre después de que se van los blancos. Sí, tal vez algún individuo se destaque, pero el grueso de la población es sistemática o sistémicamente discriminado. El individuo es por lo tanto racista si está de acuerdo con que el sistema no debe cambiarse. Y nunca un miembro de la raza menos privilegiada será racista frente a la raza más privilegiada. Un negro que exprese desdén hacia el hombre blanco no es racista sino que se expresa desde la opresión: se resiste al racismo.

Esta visión se extiende a otras formas tradicionales de discriminación, y una de las discusiones que he visto últimamente se da frente a lo que algunas personas llaman anti-feminismo.

Aclararé primero que existen dos tipos de feminismos: un feminismo libertario y un feminismo progresista. El feminismo libertario propone la eliminación de cualquier tipo de trabas, sobre todo formales, que la sociedad y el estado imponen, y promueve el empoderamiento de la mujer para que ella escoja la opción de vida que prefiera. La mujer puede escoger si ser ama de casa o profesional de carrera, o combinar ambas facetas. En inglés se le llama también choice feminism, o feminismo de escogencia. El feminismo progresista, muchas veces basado en la teoría interseccional, considera que la discriminación hacia la mujer es un problema sistémico de la sociedad y que no basta con que unas pocas mujeres puedan decidir cuando la sociedad las lleva, en su gran mayoría, a escoger un papel subyugado frente al hombre: la mujer de carrera que tiene que hacer igual el trabajo en la casa y aún así será juzgada cuando falle en combinar perfectamente ambos valores, mientras que pocos juzgan al varón que descuida su hogar por perseguir una ambición profesional.

Karen Straughan

Karen Straughan, vocera de los derechos del varón, quien considera que el feminismo se basa en que la mujer asuma su papel de víctima para lograr privilegios.

Aunque existen personas que se oponen a ambos tipos de feminismos (por ahora los llamaré conservadores), muchas de las personas que se consideran anti-feministas rechazan, sobre todo, el feminismo progresista. Es una visión libertaria frente al feminismo.

El libertario anti-feminista no es una persona que quiera mantener una situación de subyugación de la mujer, sino que es una persona que cree que el feminismo, y particularmente el feminismo progresista, busca crear privilegios no compensados que van más allá de la igualdad. No busca que la mujer sea igual al hombre (en el sentido de libertad de oportunidades) sino que esté por encima del hombre (ley de cuotas, acción afirmativa o discriminación positiva) incluso en contra de las decisiones individuales que las mujeres puedan querer. El libertario anti-feminista cree que el fiel de la balanza de discriminación hoy en día ha cambiado de sentido; y que en la actualidad, en los países más desarrollados, es la mujer la que goza de privilegios mientras el hombre es oprimido.

Es un hecho, en casi todos los lugares del planeta, mueren más hombres que mujeres, sobre todo en muertes violentas, tanto en accidentes como en homicidios. Aun la mayoría de soldados que mueren en las guerras son varones, así como los criminales y los policías, así como operarios de maquinaria pesada y personas que trabajan en medio de tal maquinaria. La mayor parte de los empleos peligrosos son aun hoy casi que exclusivos de los varones, y por ello mismo, los varones están más expuestos que las mujeres a muertes violentas lo cual se refleja en las estadísticas. La mujer ya goza de un privilegio al ser eximida del servicio militar o no ser expuesta a trabajos peligrosos: un privilegio que le protege la vida.

Para un mismo nivel de preparación, un trabajo peligroso es, en muchos casos, mejor remunerado que un empleo menos peligroso. En parte esto es una compensación por el riesgo. Esto también está en concordancia con una visión tradicional de familia donde la mujer se dedica al hogar y el hombre provee las necesidades del hogar. En muchas sociedades la decisión del gasto de la casa corre por cuenta de la mujer, aún cuando quien haya recibido el sueldo sea el hombre. Dentro de esta lógica tradicional basada en el hogar, no es el varón quien gana sino es la familia quien presta al varón para obtener los ingresos de la familia, mientras la mujer también trabaja dentro del hogar. Una mujer disciplinada puede salir a obtener ingresos extra, los cuales en muchas sociedades no está obligada a compartir.

La sociedad cambió. No sólo por el feminismo, pero hoy en día es casi que una obligación que tanto el padre como la madre salgan a trabajar. Pero aún se mantienen esquemas tradicionales. En los casos de separación casi siempre los jueces tienden a dar la custodia de los hijos a la mujer mientras el padre es obligado a seguir aportando, aún cuando ambos padres tengan niveles salariales similares. Para el anti-feminista, la sociedad tradicional estaba basada en en equilibrio en donde ambos, hombre y mujer, se sacrificaban, mientras que la sociedad moderna mantiene el sacrificio del hombre (quien sigue desempeñando los trabajos más peligrosos) mientras la mujer a adquirido privilegios que no tiene que compensar.

Por otro lado, esa mujer que recibe la custodia de los hijos, y trabaja por fuera de la casa (ganando algo similar a su exmarido) está haciendo un doble trabajo; y será cuestionada en el trabajo cada vez que pida un tiempo para atender a sus hijos y cuestionada en el hogar por salir a trabajar. El esquema tradicional de familia aún juzga sus decisiones, así la ley esté de su lado. Si continuaran casados, en un esquema de familia igualitaria, ambos trabajarían para sus gastos personales y para las obligaciones del hogar, el cual compartirían. Tras la separación toda la carga del hogar queda en el padre custodiante, generalmente la mujer, quien, si no recibe ayuda económica del padre de sus hijos, estará haciendo un doble trabajo, tendrá una doble carga, y además será juzgada por ello.

Hace varios años, la mayoría de los casos de custodia los ganaba el varón, quien usualmente era quien podía aportar mejor a mantener el hogar por ser quien ganaba más, y porque la sociedad ponía un estigma mayor a la divorciada que al divorciado. Una de las luchas feministas en esos tiempos fue buscar rescatar la importancia del papel de la madre en el desarrollo de los hijos y eso ha llevado a la situación actual donde la custodia primaria recae generalmente en la mujer. Hoy hay feministas que buscan reversar eso. La situación no parece ideal para ninguna de las partes: al padre se le obliga a pagar por educar unos hijos que no puede disfrutar y sobre los cuales pierde poder de decisión; la madre tiene que hacer sola el trabajo del hogar y un trabajo remunerado por fuera que no se compensa con la obligación económica del padre. La feminista tiene argumentos. El anti-feminista tiene argumentos. Son diferentes formas de ver el concepto de libertad y de igualdad entre una mentalidad libertaria y una mentalidad progresista.

Pero libertarios y progresistas son dos extremos del pensamiento liberal, porque existen más formas de ver el mundo y una que se opone a ambos es el conservadurismo.

El conservador favorece una visión tradicional de la sociedad. Mientras el libertario y el progresista discuten quién lleva la peor parte entre el hombre y la mujer en el caso de una separación con hijos, el conservador considera que el problema es la separación y no a quién favoreció el juez. El libertario quiere un estado que no se inmiscuya frente a las decisiones personales de los individuos. El progresista quiere un estado que se involucre en el cambio del sistema opresor a uno más igualitario. El conservador considera que el problema no está en el estado y que el estado debe activamente mantener el orden: evitar el libertinaje del libertario y la subversión del progresista.

Cuando la banca se quiebra, el libertario se opone a que el estado tome sus impuestos (y no sólo cuando la banca se quiebra) para favorecer a una banca que quebró por su ineficiencia y su ineficacia. El progresista se opone a que el estado salve a la banca llena de plutócratas en lugar de favorecer programas sociales. El conservador considera que donde se quiebre la banca la sociedad se jode y ni el libertario tendrá su anhelada libertad ni el progresista tendrá sus recursos para sus programas sociales.

Hay matices y hay más de estos tres puntos de vista. Ante diferentes dilemas un individuo puede mostrarse más progresista o más libertario o más conservador. Y mi uso de la terminología en este artículo ha sido un poco libre. Por libertario me refiero a un grupo más amplio que el objetivismo anarco-capitalista y por progresista puedo estar metiendo en un mismo saco a un anarco-socialista y a un comunista. Pero uds. entienen, ¿cierto?

10 llamativos lugares que aún no conozco

Los lugares que me encantaría conocer y aun no conozco son muchos más que diez. Tan sólo he recorrido una fracción del mundo y cada vez que aparece una nueva lista de lugares para visitar antes de morir o similares, me antojo de más y más lugares imperdibles. Si bien mi espíritu es más urbano, también hay otros lugares que se ven preciosos o tienen una importancia cultural que llama la atención conocer.

Ya hice mi lista de las diez grandes ciudades que aún no conozco y pronto haré la lista de las diez ciudades para regresar, que incluirá los sitios por donde o bien pasé demasiado rápido o bien merecen un regreso.

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Panoramica de 180° del Palacio de Carlos I, en la Alhambra, Granada, España. en Wimimedia Commons

10. Alhambra, España

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El Partal Palace, Alhambra, Spain en Wimimedia Commons

La Alhambra es una ciudadela de palacios, jardínes y alcázares en medio de la ciudad de Granada, en Andalusía, España; y es uno de los mejores ejemplos de la arquitectura islámica en Europa. Un lugar donde se puede apreciar el arte musulmán que reemplaza las representaciones de la naturaleza por arabescos como forma principal de ornamentación.

En distintos tiempos funcionó como fortaleza y como palacio, tanto por los moros como luego por los reyes cristianos (incluyendo la inclusión de un nuevo palacio por Carlos V) para perderse luego en el abandono por varios siglos hasta su restauración en el siglo XIX. Visitar Alambra es visitar una parte de la historia de España. Visitar la Andalusía mora y la reconquista. Y llegar allá es conocer también el sur de España y algunos lugares que me parecen facinantes por la historia que vendría luego y que reconozco como parte de mi herencia.

9. Petra, Jordania

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Jordan-18C-037 – Al Dier por Dennis Jarvis en Flickr

Petra fue una antigua ciudad, capital del reino nabeteo, y hoy un importante sitio arqueológico. Es una majestuosa ciudad tallada en la roca en mitad del desierto, lo cual ya la hace impresionante. Petra es considerada patrimonio cultural de la humanidad.

Como muchos de los monumentos preislámicos, Petra corre un riesgo que ya han corrido otros sitios arqueológicos similares en Afganistán y Siria. Jordania es, por ahora, un reino suficientemente secular y que entiende la importancia de la herencia cultural de la humanidad (así como las entradas que el turismo atrae), pero Jordania no es agena a los ataques de EIIL (Estado Islámico) bastante activo en la frontera con Siria. Por ahora eso significa que Petra hay que ir a visitarla mientras aún se pueda viajar por esa parte del mundo.

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Uluru, helicopter view en Wikimedia Commons

8. Outback, Australia

El Outback es el nombre dado al interior árido o semiárido de Australia y es un paisaje que he visto en una que otra película y, sobre todo, documentales de supervivencia y de vida salvaje.

Aun estoy pensando cual sería la mejor forma de recorrer el Outback. Las dos rutas principales para atravesarlo son la ruta Norte-Sur entre Darwin y Adelaida o la más larga ruta Este-Oeste entre Sydney o Brisbane y Perth. En cualquiera de las dos el mayor referente en medio del camino será la Gran Roca Roja, la Ayer’s Rock o Uluru.

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Grand Prismatic Spring – Yellowstone en Wikimedia Commons

7. Parque Nacional Yellowstone, Estados Unidos

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Grizzly bear sow & cub with radio neckband, Yellowstone National Park en Wikimedia Commons

El Parque nacional de Yellowstone es un parque natural, considerado el más antiguo del mundo, caracterizado por sus fenómenos geológicos y su vida silvestre.

Yellowstone es el parque del oso Yoggi (el de las carituras de Hannah y Barbera, no me interesa verme la película con CGI) y creo que por eso está entre los sitios que desde niño siempre quice conocer. Bueno, además de figurar en los libros de Maravillas del Mundo y similares que había en la biblioteca de mi casa y que andaban descuadernados de tantas veces que los consultaba.

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Argentina – Patagonia – El Calafate 020 – Perito Moreno Glacier panorama por McKay Savage en Flickr

6. Patagonia, Argentina y Chile

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Patagonia, Argentina, Fitz Roy en Pixabay

La Patagonia es una región natural al sur de Sudamérica que comprende la parte meridional de los Andes y las estepas surorientales que confluyen hacia el Atlántico Sur. Hay dos formas de conocer la Patagonia: por tierra visitando los diferentes paisajes boscosos y nivales, o por mar en un crucero que nos lleve bordeando la Patagonia argentina hasta Tierra del Fuego y se devuelva por los fiordos chilenos y en cualquiera de las dos formas, o en las dos, esperaría deleitarme de los hermosos paisajes que he visto en varias fotos.

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Farewell India – The Taj Mahal por Trey Ratcliff en Flickr

5. Taj Mahal, India

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Taj Mahal, Agra, India. en Wikimedia Commons

El Taj Mahal es grupo de edificaciones entre las que se destaca su mausoleo de mármol blanco, construido en la ciudad de Agra, en India. El Taj Mahal no es un palacio o un templo, sino una ciudadela eregida como un homenaje al amor y uno de los más maravillosos ejemplos de la arquitectura mongol en India.

Junto con Nueva Deli, en el norte de India, Agra y Jaupur forman el así llamado triángulo dorado donde se pueden apreciar, además de los paisajes, una serie de templos y palacios de diferentes épocas de la historia india.
Probablement todo el triangulo dorado sea el lugar, pero de todos esos lugares sin duda el más bello y más referenciado es el Taj Mahal.

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An evening sunset at Angkor Wat in November 2002 en Wikimedia Commons

4. Angkor Wat, Camboya

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Angkor War, Camboya, Crecido en Pixabay

Angkor Wat es el templo más grande construido y símbolo nacional de Camboya. Originalmente dedicado al culto de Shiva, hoy es más conocido por su importancia arqueológica y turística.

Largamente abandonado y recobrado por la naturaleza, antes de ser rescatado para la arquelología y el turismo, la imagen de Angkor Wat y de varios de sus templos con rostros humanos en medio de la vegetación es una imagen reconocible de múltiples películas y videojuegos, lo cual añade un aura de interés a conocer en vivo este lugar.

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Trans-Siberian by Private Train – Beijing to Moscow en J Yang Tours

3. Transiberiano, Rusia

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Golden Eagle Trans-Siberian Express por Simon Pielow en Flickr

El ferrocarril Transiberiano es, tal vez, la red ferroviaria más larga en servicio activo de las cuales, cuya ruta principal Tren Nº 1 (Rossía), conecta a Moscú con Vladivostok.

El Transiberiano no es un lugar como tal sino una ruta de 9.289 km que se recorre de entre 7 y 8 días (dependiendo el servicio), que une a Europa con Asia oriental pasando por innumerables paisajes como los montes Urales o el lago Baikal.

Los extremos del Rossía son también importantes. Moscú, la segunda más populosa ciudad europea (la primera es Estambul, ambas frecuentemente olvidadas por no estar en Europa occidental) y la más septentrional de las megaciudades, y al otro extremo está Vladivostok: un pedazo de Europa en medio de Asia oriental, frente al mar de Japón.

Adicional al Rossía, el ferrocarril transiberiano sirve a otros trenes incluyendo servicios que unen a Europa con Pyongyang y con Pekín.

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Victoria Falls Panorama en Wikimedia Commons

2. Cataratas Victoria, Zambia y Zimbabue

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airial photo of the Victoria Falls en Wikimedia Commons

Las Cataratas Victoria son las cataratas más grandes de África y, disputablemente, del mundo (compitiendo con las de Iguazú, dependiendo cómo se cuente y de la estación del año).

Conocidas en la lengua tonka local como Mosi-oa-Tunya (Humo que retumba), en las temporadas más caudalosas el rocío que se desprente del agua al caer se eleva sobre el acantilado como una columna de humo que se levanta.

Las Cataratas están en la parte meridional de la región de los grandes lagos africanos y hacia el sur de las mismas queda el África meridional. El río Zambeze corre luego hacia el oriente hasta desembocar en el océano Índico en el golfo de Mozambique.

Menciones de honor

No clasificaron entre las diez primeras, pero están en mi lista corta de lugares que quiero conocer, sin ningún orden en particular, los Alcantilados de Dover (Reino Unido), Bora Bora (Polinesia Francesa), las Galápagos (Ecuador), Hawái (EE. UU.), el lago Baikal (Rusia), los lagos de Plitvice (Croacia), Legoland (Dinamarca), Machu Picchu (Perú), las Pirámides de Giza (Egipto) y el Serengueti (Tanzania, Kenia).

1. Caño Cristales, Colombia

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Caño Cristales, Colombia por Eric Pheterson en Flickr

Caño Cristales es un río en La Macarena, Colombia, caracterizado por los múltiples colores que le proporcionan sus plantas acuáticas y fondos rocosos.

Un río relativamente corto, de ahí su nombre de caño, desemboca en el río Guayavero. Localizado en la Serranía de la Macarena, una de las regiones geológicas más antiguas de Colombia perteneciente al escudo guayanés. La cuenca del río es rocosa por lo que trae poco material sedimentario permitiendo que sus aguas cristalinas dejen ver las floraciones de Macarenia clavigera y otras plantas que crecen bajo sus aguas.

Al caño se llega en lancha, carro y caminando desde la cabecera del municipio de La Macarena, al cual se puede llegar en avión desde Villavicencio, Bogotá o Medellín (vuelos diarios sólo desde Villavicencio), así que la experiencia incluye no sólo el río sino el viaje.

Dolor de patria

Primero, no creo que haya paramilitares colombianos en Venezuela porque considero que lo que en Colombia hemos aprendido a llamar paramilitares no son realmente paramilitares. Hecha esa salvedad sí creo muy probable que en Venezuela haya grupos armados ilegales en los que participan colombianos y cuando personas como Ernesto Samper, presidente de Unasur y expresidente de Colombia, o Iván Cepeda, senador de Colombia, dicen esa obviedad no son traidores a la patria.

Nicolás MaduroSegundo. Técnicamente Nicolás Maduro no ha hecho nada que se desvíe de las prácticas internacionalmente aceptadas para el trato de inmigrantes indocumentados. Es internacionalmente aceptado que un gobierno pueda detener y deportar a un inmigrante cuya situación jurídica no está normalizada. Hay un par de detalles sobre el caso que vale la pena tener en cuenta, pero lo haré más adelante. También es facultad internacionalmente aceptada que un gobierno pueda desalojar a una persona que vive en un terreno sobre el cual no tiene títulos de propiedad y que la administración pueda demoler una construcción que no cumplió los permisos legales para ser levantada. Por muy duro que nos parezca, el desalojo, demolición de viviendas y deportación son prácticas aceptadas. Y son prácticas que nuestro gobierno ejerce y ha ejercido en administraciones anteriores.

Desalojos en Corinto, Cauca

Desalojos en Corinto, Cauca.
© El País

Nada más en este año, varios colombianos de etnia paez fueron desalojados de Corinto, Cauca y sus casas fueron demolidas. Sí, las autoridades actuaron de acuerdo a la orden de un juez que determinó que esos colombianos no tenían derecho a habitar ese terreno. Y Colombia detiene y deporta a cada rato ciudadanos ecuatorianos, chinos, africanos y de muchas otras nacionalidades, que usan a Colombia como parte de su recorrido hacia Estados Unidos, entre otras posibles razones para estar ilegalmente en Colombia.

Armar un caso legal ante instancias internacionales para que condenen a Nicolás Maduro y su gobierno por los hechos en la frontera con Colombia es complicado porque nada de eso es ilegal. Declararle la guerra a Venezuela nos convertiría en el país agresor.

Ahora, que esté amparado por la legalidad, el principio de soberanía y la normalidad de las prácticas internacionales no significan que lo que esté haciendo Nicolás Maduro esté bien.

Primero: hay tratados binacionales que establecen que la zona de frontera es una zona de tránsito libre. En situaciones normales un colombiano podía ir a San Antonio de Táchira sin pasaporte, sin visa, y quedarse allá el tiempo que quisiera, y un venezolano podía hacer lo propio en Cúcuta. Eso incluye que un colombiano podría comprar una casa en San Antonio y vivir allí como su residencia permanente. Así las cosas, un colombiano residente en San Antonio del Táchira y otras zonas de frontera no es un inmigrante ilegal, como no lo es un venezolano viviendo en Cúcuta. Adicionalmente todo colombiano que haya vivido por quince años en Venezuela, trabajando dentro de la economía venezolana, sea legalmente dentro de la zona de frontera o ilegalmente al interior del país, puede optar por legalizar su situación. No he confirmado si entre los recientes deportados hay colombianos que estuvieren en esa situación.

Parte de una conversación reciente

Parte de una conversación reciente

Segundo: muchos de los colombianos deportados de Venezuela en estos días tenían cédula venezolana. Aparentemente durante el régimen de Chávez se les ofreció la cédula venezolana a varios colombianos sin verificar si cumplían las condiciones para normalizar su ciudadanía venezolana. Se dice que la única contraprestación es que votaran por Chávez (o por su sucesor: Nicolás Maduro). Cabe la pregunta de si esa cedulación es similar a una amnistía, donde el colombiano cedulado como venezolano es ahora un ciudadano venezolano con plenas garantías, o si esa cedulación fue ilegal, en cuyo caso la situación de esos colombianos no fue normalizada y seguían viviendo como indocumentados.

En muchos casos de migración irregular se tiene un país pobre A y un país rico B y un ciudadano X de A migra al país B. (El país A no es necesariamente más pobre que B; puede ser simplemente desigual y X siente que no tiene esperanzas de salir de la pobreza en A.) En B, X será un ciudadano de segunda porque no tiene su situación legalizada, pero para X ser un ciudadano de segunda en B es mejor que ser un ciudadano pobre en A. Para un ciudadano Y en B, sin embargo, X es un invasor. Si B ofrece subsidios o ayudas a sus habitantes, entonces X recibe un subsidio, lo que disminuye el subsidio que recibiría Y. Si X consigue trabajo y Y no, Y interpretará que X le quitó el trabajo. Mientras alguien puede ver a X como una persona que huye de la pobreza, alguien más (p. ej. Y) ve a X como alguien que se aprovecha del régimen en B.

Desde antes del régimen chavista, Venezuela era un país con altos subsidios a su población. Muchos bienes tales como alimentos y combustibles estaban y siguen subsidiados. Por ello la gasolina es más barata en Venezuela que en Colombia, lo cual, por un lado genera contrabando, pero por otro lado para muchos colombianos, sobre todo colombianos pobres, migrar a Venezuela era atractivo.

El contrabando, para un colombiano que quiere hacer industria, es una competencia ilegal. Hace varios años un amigo que trabaja como gerente de marca para una empresa colombiana me decía que tenía problemas para vender su producto en la Costa Atlántica porque tenía que competir con su propio producto (su propia marca) contrabandeado desde Venezuela. Venezuela compraba el producto a un menor costo y encima lo subsidiaba para vendérselo a los venezolanos. Pero ese producto más barato lo compraban también colombianos que iban luego a venderlo a Colombia a menor precio.

Contrabando

Contrabando. Tomado de El Venezolano en Costa Rica quien la atribuye a Internet.

Pero para el venezolano el contrabando de bienes hacia Colombia significa que el gobierno venezolano está subsidiando a los colombianos. Hay plata que sale de las arcas públicas de Venezuela que, en lugar de cubrir necesidades de los venezolanos, está haciendo más rico a los contrabandistas colombianos. En Colombia circulan varias fotos de supermercados venezolanso con los mostradores vacío, pero no muestran que en Cúcuta se encuentran esos productos venezolanos a la mitad del precio que el producto colombiano.

Y eso no es sólo del chavismo: eso sucedía con los gobiernos anteriores a Hugo Chávez. Tal vez la solución de fondo es que en Venezuela haya menos subsidios derivados de las ventas de petróleo y se fomente industria propia, pero eso no va a pasar en un corto plazo y menos bajo la ideología del Socialismo del Siglo XXI.

Puede que la economía venezolana esté peor que la colombiana, pero para muchos individuos en Colombia, Venezuela y la frontera eran una forma de estar mejor que quedándose en Colombia. Y eso, para muchos venezolanos, era una invasión: el colombiano que se aprovecha de los subsidios y de las cedulaciones ilegales, y demás.

Pero además sabemos que no todos los colombianos que se iban a Venezuela lo hacían para ser menos pobres allá que acá. También muchos huyeron a Venezuela porque fueron desplazados en Colombia. Porque a su tierra llegaron los guerrilleros, o los ejércitos privados mal llamados paramilitares, o terratenientes y avivatos que con jueces comprados se hacían a las tierras trabajadas por campesinos más pobres. Muchos de los colombianos en Venezuela no eran migrantes pobres sino desplazados de la violencia.

Y regresamos al contrabando. El contrabando es una empresa ilegal y por ello el contrabandista no cuenta con la protección del estado. Eso hace que el contrabandista, si tiene un problema, deba recurrir a métodos ilegales o entregarle su negocio a actores ilegales. Y de actores armados ilegales está lleno Colombia. No todo contrabandista pertenece a una banda armada ilegal, pero sin duda entre los contrabandistas hay miembros de tales bandas y tales bandas han y siguen pretendiendo sacar tajada de ese negocio.

Y está el narcotráfico, el cual también corrompe autoridades incluyendo a las autoridades venezolanas. Por ahí circula la versión de que el problema reciente comenzó por una disputa entre carteles venezolanos de narcotráfico en los que participan miembros de la Guardia Civil venezolana.

Elementos paramilitares en Venezuela

«El sector “La Invasión” servía como centro de acopio y logística de mafias y paramilitares.»
Foto: Vicepresidencia Venezuela
Contenido publicado originalmente por teleSUR

La situación es mucho más compleja que reducirla a que los colombianos deportados son paramilitares que querían deponer a Maduro, o que son pobres desplazados de la violencia que ahora son perseguidos allá por motivos políticos.

Vemos las imágenes de colombianos que cruzan el Río Táchira, y personas que no les importó cuando se fueron ahora apelan al sentimiento patrio para que nos indignemos. Y sí, es fácil indignarse por ello. Es fácil sentir nuestro orgullo herido porque nuestros compatriotas no son bienvenidos allá. Y las cámaras enfocan a un niño que cruza con su camión de juguete y quienes tenemos hijos vemos como si fuera en nuestro.

Y me parece mal ello. Cláramente el hecho fue un hecho político motivado porque Maduro no ve tan claro su próximo triunfo en las próximas elecciones, así que apela al nacionalismo. Apela a los venezolanos que temen que Colombia exporte su violencia (así hoy Venezuela tenga índices de violencia superiores a los colombianos). Apela a los venezolanos que han visto siempre a los colombianos como invasores, que no son todos pero sí los hay. Aunque Maduro está en el límite de lo legal y lo internacionalmente admisible, se está amparando en estados de excepción y está realizando sus batidas en formas sumarias y arbitrarias, para producir el mayor efecto mediático posible frente al drama de estos nuevos desplazados. Y todo esto está mal.

Pero algunos de nuestros medios y algunos de nuestros políticos apelan oportunistamente a la situación para mostrar sólo una parte: el dolor de patria. Y luego, maniquéamente culpar, más que a Maduro, a nuestro gobierno.

Las raíces de lo que pasa en Venezuela tiene raíces no sólo en acciones del gobierno de Santos, sino en los de sus predecesores, incluyendo a Álvaro Uribe, Andrés Pastrana y Ernesto Samper, quienes dejaron crecer el problema de los grupos armados ilegales en Colombia, e hicieron poco para evitar del desplazamiento interno y la emigración irregular de colombianos que huían de la pobreza o de la violencia. Poco le importó a ellos o a nosotros que tantos colombianos se fueran a Venezuela y esa es una de las razones por las cuales me repulsa ver ahora que quieran vendernos un orgullo patrio herido con la imagen de niños cruzando la frontera.

Meme golpista

Encontrado en mi feed de Facebook porque alguien a quien yo conozco está de acuerdo.

Santos y Holguín han estado haciendo lo que tienen que hacer: buscar los mecanismos bilaterales y multinacionales para minimizar la crisis y ofrecer ayuda a los colombianos que regresan deportados. Salir a hablar mal de Maduro ante los medios puede apaciguar cierto sentimiento de colombiano herido pero no hace mucho, no hace nada para solucionar la crisis, sólo serviría para radicalizar la contraparte. No podemos invadir militarmente a Venezuela para prevenir los hechos porque eso no soluciona nada y sí agrava todo. Por mucho que creamos que nuestro ejército es el mejor del mundo no logró Uribe acabar con las FARC y el ELN en 8 años, no vamos a invadir un país de 20 millones de habitantes en dos días, derrocar un gobierno y retirarnos impunes. Realmente no entiendo, los que dicen que Santos no hace nada, qué es lo que quieren que Santos haga. (Que Santos renuncie, dirán algunos, pero entonces, ¿qué es lo que esperan que el sucesor de Santos haga?)

Es maniqueo presentar todo esto bajo la luz del dolor patrio cuando esos medios, esos generadores de memes antisantistas, esos políticos, no les importa lo que le pasa a los colombianos que constantemente son desposeídos de sus terrenos y sus casas dentro de Colombia. Tres mil colombianos desalojados este año en el Cauca, tres veces los que han sido deportados de Venezuela. No, ellos no importan. Ellos no sirven para generar memes pidiendo la renuncia de Santos o mostrar al Senador Uribe con un megáfono ganando puntos en las encuestas para sus candidatos a alcaldes y gobernadores. Ellos no sirven para generar dolor patrio, comenzando porque ni siquiera los llamamos colombianos: los llamamos indígenas.

Lo que está pasando en la frontera está mal. Muy mal. Es culpa inmediata del gobierno de Nicolás Maduro y su necesidad de mantenerse relevante dentro de una Venezuela en crisis. Y es culpa también de nuestros gobiernos, incluídos el pasado y el actual, así como los gobiernos de Venezuela, por haber permitido que esa situación compleja se diera en primer lugar.

Pero no me pidan que me una a un discurso patriotero que apela a sentimientos manipulados.

Las diez grandes ciudades que aún no conozco

Los lugares que me encantaría conocer y aun no conozco son muchos más que diez. Tan sólo he recorrido una fracción del mundo y cada vez que aparece una nueva lista de lugares para visitar antes de morir o similares, me antojo de más y más lugares imperdibles. Pero hay ciertos lugares que siempre me han llamado la atención por su importancia cultural, los amigos que allá viven o muchas otras razones y que se destacan sobre la lista de los lugares que necesito conocer.

Tengo planeadas otras dos listas: los diez lugares que debo conocer, el cual incluirá sitios que no clasifican como ciudades, y las diez ciudades para regresar, que incluirá los sitios por donde o bien pasé demasiado rápido o bien merecen un regreso.

Marrakech, Morocco

Marrakech, Morocco (via Wikimedia Commons)

10. Marrakech, Marruecos

Spices Square – Plaza de las Especias, Marrakech, HDR

Spices Square – Plaza de las Especias, Marrakech, HDR (por Marc en Flickr)

Hace 6 meses Marrakech no estaba en mis planes, pero son de esos lugares que empecé a ver en los conteos de lugares para visitar y una amiga de Twitter pasó por allá y poco a poco vi viendo un lugar diferente que vale la pena ir a conocer.

Y lo que he venido viendo es una ciudad hermosa que se yergue en medio del desierto del Sáhara, mostrando una experiencia de vida diferente y atractiva.

Nepal - Kathmandu - Bodhnath

Nepal – Kathmandu – Bodhnath (via Wikimedia Commons)

9. Katmandú, Nepal

Kathmandu Durbar Square after 2nd Earthquake

Kathmandu Durbar Square after 2nd Earthquake (via Wikimedia Commons)

A principios de este año consideré ir a Katmandú, a raíz del terremoto y pensando si había algo para hacer allá durante la reconstrucción como en su momento lo consideré en Haití; pero la verdad no exploré mucho el plan y simplemente se fue pasando.

Finalmente no iré por ese motivo, pero esta ciudad al pie de los Himalayas, con su tradición budista y su historia es una experiencia diferente al otro tipo de ciudades que puedan figurar en esta lista.

Y, bueno, si alguien sabe de algo aún para hacer allá donde mis brazos o mi cabeza puedan ser útiles y no sólo mis deseos por conocer, entonces háganmelo saber.

Las Vegas Strip

Las Vegas Strip (por Wayne Hsieh en Flickr)

8. Paradise, Estados Unidos

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New York New York, Las Vegas Hotel & Casino (por Cliff en Flickr)

Oficialmente Paradise no es una ciudad sino un territorio no incorporado del condado de Clark en Nevada, Estados Unidos. Pero la realidad es que en Paradise sí existe un conglomerado urbano, adjunto a la Ciudad de Las Vegas, conocido como Las Vegas Strip, y Las Vegas Strip son Las Vegas que nos espera a nosotros como turistas: Las Vegas de los Casinos y los espectáculos.

Bueno, porque Paradise es Las Vegas que me interesa conocer. No importa que yo no sea un tahúr, ni rumbero, ni eso, pero es algo que debo hacer alguna vez en mi vida.

[Esta ciudad aparece en mi conteo de 30 ciudades como la #23]

Seoul

Seoul (por Clint Sharp en Flickr)

7. Seúl, República de Corea

Seoul at Night

Seoul at Night (por David Simmer II en Flickr)

Haber estado en el terminal de tránsito internacional del aeropuerto de Incheon no cuenta porque ni siquiera atravesé inmigración y porque el aeropuerto queda en la isla de Incheon, que no es Seúl.

Hay otras varias metrópoles del sur y oriente de Asia que me gustaría conocer, pero me decando por Seúl y Singapur por ser países distintos y, en el caso de la capital coreana, por la tecnología que he empezado a admirar de ellos, por el Gangnam Style, por Pukka y por muchas otras cosas más que han venido despertando mi fascinación.

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View of the Boshporus from the Marmara Hotel, Taksim Square. (via Wikimedia Commons)

6. Estambul, Turquía

Hagia Sophia, Istanbul at dusk

Hagia Sophia, Istanbul at dusk (por David Spender en Flickr)

El punto donde Asia se encuentra con Europa. El Bósforo que une al Mar Negro con el Mediterraneo. Constantinopla o Bisancio; la Capital del Imperio Romano de Oriente y luego la ciudad más importante del Imperio Otomano y de la actual Turquía. El lugar donde los romanos construyeron una catedral a la santa sabiduría, convertida luego en mezquita.

Estambul no es sólo una ciudad con historia milenaria, sino un punto donde gran parte de la historia Europea se desarrolló dejando su impronta.

Singapore city night skyline from Marina Bay Sands

Singapore city night skyline from Marina Bay Sands (via Wikimedia Commons)

5. Singapur

Marina Bay Sands

Marina Bay Sands (via Pixabay)

Además de Seúl, hay varias metrópolis del sur y oriente asiático que me encantaría conocer. Ya tengo Bangkok y Tokio a mi haber, pero en la lista siguen Hong Kong, Shanghái, Taipei, Kuala Lumpur y, desde luego, Singapur.

Esta ciudad estado que creció como un centro de comercio y financiero frente a todo el tráfico marítimo entre el oriente asiático y Europa se yergue como una metropolis moderna sobre el mar muy cerca a las antípodas de mi natal Bogotá. Allá abajo, al otro lado del mundo. Envidiada por algunos por su baja tasa de criminalidad, temida por otros por haber logrado tales tasas a punta de una legislación penal draconiana, pero sin duda una ciudad interesante y, si no alcanzo a conocer a las demás metrópolis de la región, será con la que sin duda me conforme.

Charles Bridge, Prague

Charles Bridge, Prague (via Wikimedia Commons)

4. Praga, República Checa

Ginger and Fred

Ginger and Fred (vía Photographic walks)

Casi paso por Praga sin entonces saber qué me estaba perdiendo, incluyendo que esa ciudad era escenario de mi video favorito en esa época: Never Tear Us Appart de INXS. Desde entonces y tras haberme informado de qué fue lo que me perdí, me siento en deuda con esa ciudad. (los detalles aparecen en el link de abajo).

A orillas del río Moldava, Praga se ve una ciudad hermosa. Y los videos musicales y películas que retratan la ciudad sólo añaden más deseos de conocerla. Eso, y la deuda que tengo conmigo mismo, hacen que Praga esté en esta lista de ciudades que debo conocer.

[Esta ciudad aparece en mi conteo de 30 ciudades como la #27]

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Tarde lluviosa en el Zócalo (por Carlos Adampol Galindo en Flickr)

3. Ciudad de México, México

Columna de la Independencia de México

Columna de la Independencia de México

La única vez que estuve en Ciudad de México fue haciendo escala entre Bogotá y San Francisco, y ni siquiera nos dejaron bajar del avión. Así que para cualquier efecto real nunca he estado en México.

Y México es de esas ciudades que debo conocer, así sea para no sentir envidia de todos mis amigos que sí han estado en México, comenzando por mi señora.

Una ciudad que contrasta lo colonial con lo moderno, y con la tradición prehispánica. La gran urbe latinoamericana.

Plaza de Armas

Plaza de Armas (por Pablo Andrés Rivero en Flickr)

2. Lima, Perú

Miraflores

Miraflores (por Neo-Kat en Flickr)

De Sudamérica hay muchos sitios que me gustaría conocer: Santiago, Buenos Aires, Río de Janeiro, etc. pero Lima tiene un lugar especial para mí.

Primero, se trata del Perú, y el Perú que quiero conocer no se limita a Lima sino que incluye a Cusco, Machu Pichu y el resto de los Andes cuya entrada es Lima, pero Lima es más que la entrada al Perú (viajando por aire), sino que es la gran capital de la Sudamérica hispánica, con toda la historia que ello conlleva, y la metrópolis moderna en la que se ha venido convirtiendo. Lima tiene muchas de las cosas que puedo disfrutar de una ciudad incluyendo el mar ahí al lado.

[Esta ciudad aparece en mi conteo de 30 ciudades como la #3]

Menciones de honor

No clasificaron entre las diez primeras, pero están en mi lista corta de ciudades que quiero conocer, sin ningún orden en particular: Santiago de Chile, Buenos Aires, Río de Janeiro, Shanghái, Hong Kong, Dubái, Alejandría, Jerusalén, Oia (Santorini) y Moscú.

City of London skyline from London City Hall

City of London skyline from London City Hall

1. Londres, Reino Unido

Big Ben y London Eye

Big Ben y London Eye (via Pexels)

Es la principal ciudad de Europa occidental en la cual nunca he estado, y una ciudad donde viven o han vivido muchos de mis amigos del colegio, la universidad, mi familia, etc. Casi que soy la única persona de mi entorno cercano que nunca ha estado en Londres.

Pero no es solo por ese tipo de envidia que quiero conocer Londres. Londres es una ciudad con historia, con sitios emblemáticos como el Museo Británico, lugares de interés literario, la gran ciudad moderna que se yergue sobre la ciudad histórica. El puente de la torre, el London Eye, la Catedral de San Pablo, los palacios de Buckingham, Westminster, ese estado feudal que perdura dentro de la gran urbe llamado la Ciudad de Londres, la tumba de Marx, el Museo Británico, las plazas de Trafalgar y Picadilli, el observatorio de Greenwich, los buses rojos, el Támesis.

Y sí. la envidia. (Y la gente que aún está allá.)

[Esta ciudad aparece en mi conteo de 30 ciudades como la #1]

Glosario de etiquetas y otros términos

Cada vez que usamos una etiqueta para describir quienes somos y quienes y cómo son con quienes interactuamos existen dos problemas principales: 1) el encasillamiento y 2) el equívoco.

El encasillamiento consiste en reducir a la persona etiquetada a que su todo se reduce a esa etiqueta. Si digo que soy colombiano, entonces se supone que debo bailar salsa bien y ser un gran rebuscador, aunque algo desordenado e impuntual. La, verdad, sólo estoy haciendo alusión a mi estado legal y (en mi caso coincide) a mi auto-identificación nacional.

El equívoco cosiste cuando dos interlocutores (o una sola persona en dos instancias diferentes) usan diferentes definiciones o acepciones. En algunos casos son acepciones comúnmente aceptadas, pero en algunos casos son también usos personales que se salen de lo que los demás entienden por un término. Por ello, en muchas obras académicas es importante el glosario. El glosario indica lo que el autor entiende por un término que procurará usar consistentemente en su obra.

Cuando los términos hacen alusión a un pensamiento político, las etiquetas también pueden ser interpretadas como descriptoras de una opinión o como descriptoras de una causa. Yo puedo creer que la sociedad (o un sector de la sociedad) estaría mejor si se gobernara desde cierta ideología, pero no actúo en ese sentido, no necesariamente por apatía, sino porque prefiero dedicar mis esfuerzos a otro tipo de causas; o porque reconozco que mi opinión puede estar equivocada y prefiero no comprometerme con un posible error.

Así que aquí intentaré un glosario sobre cómo suelo usar o entender ciertos términos.

agnóstico, -a adj., 1) persona que cree que no es posible el conocimiento práctico definitivo en un área del saber, sobre todo cuando se aplica a fenómenos supernaturales y, en particular, a la existencia de un dios o dioses (u t c s). Este agnosticismo podría ser “en principio temporal” (no podemos responder con el conocimiento actual) o “en principio permanente” (no será posible responder porque la pregunta es elusiva por naturaleza). 2) persona que no tiene una posición definida sobre un tema, sobre todo cuando se aplica a fenómenos supernaturales y, en particular, a la existencia de un dios o dioses; o que expresa una duda sobre su propia opinión (u t c s). Este agnosticismo puede ser transitorio (p. ej. una crisis de fe) o conclusivo.

Nota: la acepción 1 es la que se considera normalmente cono agnosticismo fuerte y la acepción 2 es el agnosticismo débil. Otros usos que evito pero que encuentro:

3) persona que no cree en la existencia de dios o dioses pero no se asume como ateo por el estigma que tiene esa palabra, o porque no reconoce la acepción 2 de la misma (u t c s). 4) la creencia de que la existencia de dios es comparable o igualmente probable a la no existencia de dios (u t c s). 5) usada en frases como “todos somos agnósticos”, quien no puede tener un certeza absoluta (en contraste con conocimiento práctico) en algún tema (u t c s). 6) persona que no se compromete con una postura ideológica (u t c s). 7) ignorante.

anarquista adj. 1) persona que cree que la existencia de un estado limita la deseable libertad de las personas (u t c s).

Lo que el anarquista entiende por libertad da lugar a dos corrientes principales:

anarco-capitalista 2) adj. anarquista que cree que las personas son agentes libres que pueden tomar decisiones sobre sus propiedades en busqueda de su mejor bienestar (u t c s).

anarco-socialista 3) adj. anarquista que cree que las personas son seres sociales quienes son libres cuando se eliminan las dependencias causadas por la desigualdad y a través del consenso pueden buscar su mejor bienestar (u t c s).

ateo, -a s., 1) persona que está convencida de que no existen dioses. 2) persona que no está convencida que existan dioses y por ende asume que no existen o, en general, no incorpora pensamientos o actos teístas en su vida. 3) básicamente lo mismo que las acepciones 1 o 2 pero en particular con respecto a la idea de un solo dios personal. 4) persona que si bien reconoce la probable existencia de un ser superior (o seres superiores), no considera esta existencia como relevante y vive como si no existiera.

Nota: la acepción 1 corresponde al ateísmo fuerte, y la acepción 2 al también llamado ateísmo débil. Otros usos que evito pero que encuentro:

5) persona que no pertenece a ninguna religión organizada ni expresa rituales de tipo religioso. 6) persona inmoral. 7) persona que sabe (cree) que Dios existe pero lo niega. 8) cualquier cosa que no sea una persona que cree en la existencia de Dios o dioses.

ciencia (ciencias naturales) s. (s. pl.) 1) método por el cual se adquiere conocimiento práctico, basado generalmente en el pragmatismo, evidencialismo y el materialismo metodológico. 2) el cuerpo de conocimientos adquiridos por el método científico. 3) la práctica de la ciencia. 4) (poco usado), el conocimiento adquirido por métodos prácticos en contraste con la sapiencia o sabiduría, el cual es el conocimiento adquirido por la reflexión interna o la revelación.
ciencias sociales s. pl. 1) el estudio que busca dar respuesta a problemas humanos y de sociedad. 2) La acepción 1, pero en particular cuando los problemas no pueden ser resueltos utilizando la metodología de las ciencias naturales (acepción 1 de ciencia).

Nota de traductor: generalmente cuando veo estos conceptos en inglés, la palabra science se reserva normalmente para las ciencias naturales mientras que las ciencias sociales se conocen como social studies. En ese sentido, mientras en español suelo distinguir ciencias naturales de ciencias sociales, en inglés distingo entre science y social studies.

deísta adj. 1) persona que cree que debe existir un ser superior, generalmente un dios creador, pero que este ser superior no es relevante en nuestra vida diaria (u t c s).
feminista adj. 1) persona que ante la observación de que las mujeres sufren de algún tipo de discriminación, propone o trabaja para reducir, eliminar o compensar tal discriminación (u t c s). 2) persona que se adhiere a la teoría feminista o alguna de sus formas (u t c s).

3) teoría ~ s. marco conceptual en las ciencias sociales (véase teoría en ciencias sociales) que propone que la sociedad actual está dominada por un sistema autoperpetuable denominado patriarcado, que fomenta divisiones de roles entre lo masculino y lo femenino en detrimento de las libertades individuales.

humanismo s. 1) corriente filosófica que propone que los problemas humanos deben resolverse desde el conocimiento humano en contraste con las respuestas reveladas de una religión. 2) corriente filosófica, social o política, que propone que el ser humano (y cada ser humano) es el fin último de cualquier acción moral.
liberal adj. 1) en el sentido más general, persona que cree que el estado debe estar al servicio de la ciudadanía sin injerencias que favorezcan a un grupo privilegiado en particular sobre el resto de la población (u t c s). 2) en economía: persona que favorece el libre mercado dentro del cual el estado establece, por mucho, un papel regulador limitado (u t c s).

3) s. pastel, generalmente una cuca o un brazo de reina, tinturado con anilina roja.

Nota: los siguientes usos los he visto pero no los uso.

adj. 4) progresista (u t c s). 5) socialista (u t c s). 6) en economía: persona que favorece la intervención del estado sobre los mercados para garantizar la redistribución de la riqueza (u t c s).

libertarianismo s. 1) ideología política que propone que el estado es un agente que no agrega valor y que toda intervención estatal penaliza a la economía evitando la libre interacción entre los agentes particulares. (contraste con socialismo; véase también anarco-capitalismo).
machista adj. 1) persona que cree que el varón es o debe ser superior a la mujer (u t c s) [véase más extenso en my tumblr].
matriarcado s. 1) sistema político en el que formalmente se establece que las posiciones de poder deben ser ocupadas por mujeres. 2) organización social en la cual normalmente se reconoce ante la vida pública como cabeza y representante de un hogar o una familia a la mujer de mayor jerarquía. 3) organización familiar en la cual la voluntad de la mujer de mayor jerarquía se impone generalmente como decisión final.
patriarcado s. 1) sistema político en el que formalmente se establece que las posiciones de poder deben ser ocupadas por varones. 2) organización social en la cual normalmente se reconoce ante la vida pública como cabeza y representante de un hogar o una familia al varón de mayor jerarquía. 3) organización familiar en la cual la voluntad del varón de mayor jerarquía se impone generalmente como decisión final.

Nótese que en muchas sociedades se evidencia un matriarcado familiar y un patriarcado social donde claramente la mujer es la jefe del hogar pero ante la vida pública el varón es reconocido como la cabeza de la familia.

No lo uso pero es una definición común:

4) sistema social en el cual se impone una división de roles que perpetúa el concepto de que en la vida pública el varón es reconocido antes que la mujer.

progresista adj. 1) persona que trabaja progresivamente hacia un ideal socialista o comunista, en contraste con un revolucionario. 2) persona que persigue el progreso integral del individuo en un ambiente de igualdad, libertad y justicia.
pseudociencia s. 1) conjunto de ideas que pretende ser una ciencia natural, pero que falla en la rigurosidad del método, en muchas ocasiones negando el que método científico sea adecuado para entender el orden natural.

Nota: no me interesa aquí definir el debate de si economía o psicología son ciencias naturales, ciencias sociales o pseudociencias.

religión s. 1) sistema de creencias que abarca ideas sobre el significado de la vida, propósito, origen del mundo, usualmente conteniendo (a) la idea de que existe al menos un ser superior sobrenatural, (b) la idea de que las personas podemos trascender la muerte física (p. ej. dualismo cuerpo-alma); así como un conjunto de rituales para reconocer la existencia del ser superior, obtener favores del mismo o afectar nuestra trascendencia. 2) el conjunto de las religiones.

~ organizada 3) sistema de creencias religiosas que han sido formalizadas y posee una jerarquía de personas que la sustentan, promueven o perpetúan.

secular adj. 1) institución o idea que no es religiosa. 2) institución o idea que parte del principio de separación entre el estado y la religión. 3) institución o idea que se contrapone a una institución o idea afín de origen religioso.
secularismo s. 1) corriente filosófica que propone que el estado y la política debe mantenerse separado de las creencias e instituciones religiosas (iglesia). Usualmente esta separación es en dos vías: ni las iglesias deciden sobre el funcionamiento del estado ni el estado interviene en el funcionamiento interno de las iglesias. 2) la creencia de que el estado debe estar completamente libre de cualquier manifestación religiosa.
socialismo s. 1) ideología política que propone que los agentes particulares (personas) tienen la tendencia a concentrar la riqueza y que es papel del estado intervenir para controlar, regular y redistribuir tal riqueza. (contraste con libertarianismo; véase también anarco-socialismo).
teoría s. 1) en ciencias naturales: conjunto de explicaciones falsables (hipótesis) que han sido repetidamente puestas a prueba mostrando que sus predicciones son consistentemente acertadas y, como tales, se utilizan como base para continuar adquiriendo más conocimiento. p. ej. la teoría de la gravedad, la teoría de los gérmenes. 2) en ciencias sociales: marco conceptual por medio del cual puede analizarse un fenómeno social o humano. p. ej. teoría de las ventanas rotas, teoría interseccional. 3) en lenguaje coloquial: conjetura.

Ahora, si crees que alguna de mis definiciones es errónea, ahí está la sección de comentarios.

Sobre medicina alternativa

Tim Minchin on Alternative Medicine

«Por definición, la medicina alternativa o bien no se ha probado que funciona o bien se ha probado que no funciona. ¿Sabes cómo se le dice a la medicina alternativa que funciona? “medicina”»

fragmento del poema Storm, por Tim Minchin.

Tal vez todos hemos escuchado historias, y hasta tenemos una propia, de un familiar enfermo que pasó por todos los doctores y siguió varios tratamientos farmacológicos y no mejoraba, pero llegó al médico alternativo Pepito y las dolencias terminaron sin necesidad de seguir tomando fármacos.

Hay otras historias que no escuchamos: el familiar que intentó de todo con la medicina convencional y de todo con la medicina alternativa y no mejoró con ninguna. O el familiar que fue curado con sólo medicina convencional. O el que después de buscar curas mágicas fue a donde un MD titulado que le recetó un fármaco y un estilo de vida que sí lo curó. No los escuchamos no porque no pasen, sino porque no son buenas historias. Enfermarse, ir al médico, que te recete unas pastas y unas recomendaciones sobre tu estilo de vida y curarse es tan normal que ni siquiera es una historia. Enfermarse muy gravemente y que los doctores no encuentren una cura también es normal y tampoco es una historia.

Las historias personales que contamos. Las que vemos en los noticieros de la televisión o en la prensa. Las que leemos en libros. Las que compartimos en Facebook y Twitter, etc. son las historias no ordinarias. Son las excepciones a la normalidad.

Pero hay otros dos aspectos detrás de la evidencia anecdótica sobre nuestro familiar que fue curado por la medicina alernativa cuando los doctores no pudieron.

Uno es entender que nuestro cuerpo es un todo. En esta historia, cuando el doctor alternativo llega, ya hay procesos curativos en curso. Muchos de esos procesos no son inmediatos. Toman tiempo y cuando el doctor alternativo llega al paciente, aunque suspenda los fármacos el tratamiento viejo sigue en el sistema terminando de curar al paciente. Todos los tratamientos acumulados contribuyeron al desarrollo y desenlace de la enfermedad y no sólo el último tratamiento alternativo.

El otro factor tiene que ver más con las personas que con el tipo de medicina involucrado.

Y está el efecto placebo.

El efecto placebo, y su contra parte, el efecto nocebo, nos muestra que podemos curarnos o enfermarnos si creemos que algo nos está ayudando a curarnos o enfermarnos. Y no se trata sólo de que creamos estar mejorando o desmejorando, sino que se han medido cambios reales en la salud de un paciente (no sólo en sus síntomas) como efecto de lo que el paciente cree sobre su propio tratamiento.

Se han hecho varios estudios sobre el efecto placebo y el efecto nocebo. No sé si exista ya un consenso sobre qué lo causa pero aquí presento una conjetura.

Nuestro cuerpo tiene varios mecanismos para repararse a sí mismo y combatir las enfermedades. Si nos cortamos un dedo, pronto la hemorragia para mientras se forma una costra, varios días después la costra se cae revelando nueva piel. Meses después por mucho se notará un ligero cambio en el tono de la piel. Nuestro cuerpo repara los huesos. Nuestro cuerpo combate enfermedades infecciosas e intenta aislar toxinas que nos hacen daño. Nuestro cuerpo no es infalible pero tiene sus propios mecanismos y funcionan. Con enfermedades como la gripe estacionaria y accidentes leves, el cuerpo regularmente se cura a sí mismo sin problemas.

Kudus en estado de alertaNuestro cuerpo también tiene dos modos de operar. Uno es cuando estamos tranquilos en nuestra vida diaria, preocupados por estar felices o hacer nuestras faenas. Pero cuando se nos presenta una situación de peligro inminente, se produce una descarga de adrenalina. Nuestro cuerpo se prepara para luchar o huir. Las funciones corporales que no son necesarias para salvaguardar nuestro cuerpo ante el peligro inminente pasan a segundo plano, por ejemplo, la digestión. En este estado prevenir una hemorragia es más importante que combatir una infección. Cuando el peligro se conjura, el cuerpo debe normalizarse. De nuevo se retoma a las funciones vitales normales como digerir nuestros alimentos o combatir nuestras dolencias. Hay un tercer estado: un estado de alerta ante el peligro, donde el cuerpo está en un estado intermedio entre la normalidad y la crisis: ante la expectativa de si tiene que luchar o huír, o si ya puede relajarse nuevamente.

Este estado intermedio, cuando se prolonga indefinidamente, es lo que conocemos como stress. Las preocupaciones sobre nuestra vida diaria: el trabajo, el dinero, nuestra salud, nos mantienen en un estado en el que el cuerpo no funciona a plena normalidad. Nuestro sistema inmunológico y otros mecanismos de reparación del cuerpo no funcionan correctamente. Nuestra digestión se compromete. Nuestra presión sanguínea se mantiene anormalmente alta. Nuestra mente afecta a nuestro cuerpo.

El estrés no sólo enferma, sino que también compromete nuestra capacidad de sanar. Muchas veces unas gotas de agua, o una pastilla de excipientes: un placebo, pueden ser suficientes para relajarnos lo suficiente para que nuestro cuerpo haga su trabajo de repararse a sí mismo. Lo único que necesitamos es que nuestra mente crea que eso sí es una cura.

Independientemente de los tratamientos acumulados, es posible que un tratamiento homeopático sí haya curado a varias personas, no porque sea más efectivo, sino porque la persona sí creyó que esos frasquitos de sólo agua que cuestan miles de pesos y de los que sólo se toman unas pocas gotas, y esos granulitos de sacarosa, tenían el remedio para su mal; a diferencia de esos fármacos de laboratorio llenos de advertencias sobre efectos secundarios y contraindicaciones.

Pero, a pesar de todo mi escepticismo frente a las medicinas alternativas, hay una razón por la cual hallo mérito ir a dónde un médico alternativo, sobre un médico convencional. (Ojo, hablo de un MD alternativo, no de un charlatán sin título.)

Por encima de la calidad y la eficacia comprobada de los medicamentos farmacológicos y los tratamientos de la medicina convencional, existe un sistema de administración de salud. Un médico convencional, que trabaja para una EPS o un seguro, debe atender pacientes bajo un sistema de producción en masa: tiene veinte minutos para ver el paciente, completar (o hacer) la historia, preguntarle sus dolencias y ordenar exámenes y recetar. No tiene el tiempo suficiente para conocer al paciente y su historial, indagar por síntomas secundarios y establecer un diagnóstico preciso. En muchas ocasiones no tiene la libertad de ordenar un examen específico para descartar un posible problema si no puede justificar plenamente que el problema sí es relevante, porque ese examen lo tiene que asumir el seguro médico. El médico no siempre tiene la capacidad de recetar el tratamiento más adecuado (o abstenerse de recetar), teniendo en cuenta antecedentes, porque ni tiene tiempo para tener en cuenta todos los antecedentes, ni el seguro cubre todos los posibles medicamentos. El seguro puede sancionar a un médico que se toma con un paciente más tiempo del asignado, que ordena exámenes de más o que receta medicamentos caros.

En países como Colombia, para que un médico alternativo pueda ejercer legalmente debe tener un título en medicina y tener vigente su licencia médica. Por ello un médico alternativo suficientemente serio (sí, es discutible si es serio y se dedica a la medicina alternativa), sabe que si suspende o no administra un tratamiento convencional probado con un paciente en crisis y este empeora o muere, puede perder su licencia y enfrentar cargos penales. Por ende, el médico alternativo sólo entrará con sus tratamientos alternativos una vez conjurada la crisis o como complemento al tratamiento convencional.

Pero la otra ventaja que tienen los médicos alternativos, aún los que trabajan dentro de seguros, es que tienen tiempo para conocer al paciente: una gran ventaja que el médico convencional de seguro no tiene. Conocer al paciente le permite también tener un mejor criterio para ajustar un tratamiento convencional: ajustar las dosis, prever efectos secundarios, recomendar un mejor estilo de vida. Tiene tiempo para desarrollar un vínculo de confianza con el paciente que ayuda a bajar el estrés y a creer en su tratamiento.

Más que el tipo de medicina, entre convencional y alternativa, es el sistema donde estos tratamientos se administran.

Siendo así, tal vez la solución no está en que podamos ir a un médico alternativo, sino en contar con un médico serio que tenga tiempo para conocerme como paciente y me genere la confianza suficiente sobre un tratamiento.

Y la otra gran ventaja que tiene el médico alternativo, es nuestro propio sesgo. Si un médico alternativo no nos curó, será parte de los muchos médicos convencionales y alternativos que no nos curaron. Si mi cuerpo finalmente se curó a sí mismo después de ver a un médico alternativo, le contaremos a amigos y familiares cómo la medicina alternativa me curó donde la medicina convencional no pudo.

En su poema Storm, Tim Minchin no sólo nos expone todo lo que el ve como basura en la nueva era y la medicina alternativa y demás: al final admite admiración por Storm, su forma de ser y de pensar y por el diálogo interesante que suscitó.