Homo conspirator

El hombre es un animal que conspira.  Conspirar significa respirar juntos.  Son pocas las especies animales que sabemos que conspiran, que son capaces de unirse para lograr un objetivo en contra de otros animales de su misma u otra especie, más allá de los grupos de caza.  Ponerse de acuerdo, planear, preparar, y luego atacar.  Así conspiramos los seres humanos, los chimpancés y los delfines nariz de botella. La guerra no es más que una manifestación de nuestras conspiraciones: la confabulación máxima.

Sin embargo, ¿son nuestras realidades el resultado de una gran conspiración de unos pocos seres humanos privilegiados que mueven el mundo tras bambalinas haciéndonos creer que el libre albedrío existe y que nosotros elegimos a nuestros gobernantes?  Personalmente estoy convencido que sí existen grupos de poder muy poderosos por encima de las estructuras de poder de nuestros estados, pero creo que tales grupos de poder no tienen un control omnipotente de todo lo que sucede en el mundo.

La mayoría de las teorías conspiracionistas creen descubrir las motivaciones de tales grupos.  Personalmente creo que la gran mayoría de las teorías conspiracionistas están erradas y que esa gran conspiración de poderosos es mucho más prosaica de lo que se están imaginando.  La mayor parte de nuestras grandes desgracias pueden ser más fácilmente explicadas por que todos nosotros y nuestros gobernantes nos equivocamos, cometemos errores, o simplemente cometemos estupideces, sin que sea necesario que fuerzas obscuras hayan maquinado tales desgracias.

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