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	<title>Comments on: Politiqueando a lo 2.0</title>
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	<description>The place for Chlewey thoughts</description>
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		<title>By: Carlos Th</title>
		<link>http://blog.chlewey.net/2009/03/politiqueando/comment-page-1/#comment-1528</link>
		<dc:creator>Carlos Th</dc:creator>
		<pubDate>Thu, 26 Mar 2009 05:11:19 +0000</pubDate>
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		<description>Hay dos puntos, en general, que me interesa destacar: el marketing 2.0 (por darle un nombre) consiste en generar la avalancha de ideas, no necesariamente siendo interactivo, sino aprovechando la interacción de las redes existentes.

Lo segundo, y para nada fuera de contexto, generar un contenido que sea digno de compartirse.  Esos valores de los que hablaba Obama, por ejemplo.  Ahora, no sé qué tan diciente sea que el mensaje más retwitteado de un político colombiano sea el almuerzo con gallina en Villeta por Vargas Lleras.  O eso es lo más importante que han dicho, ... o es que la twittósfera colombiana no es más que un lavadero.</description>
		<content:encoded><![CDATA[<p>Hay dos puntos, en general, que me interesa destacar: el marketing 2.0 (por darle un nombre) consiste en generar la avalancha de ideas, no necesariamente siendo interactivo, sino aprovechando la interacción de las redes existentes.</p>
<p>Lo segundo, y para nada fuera de contexto, generar un contenido que sea digno de compartirse.  Esos valores de los que hablaba Obama, por ejemplo.  Ahora, no sé qué tan diciente sea que el mensaje más retwitteado de un político colombiano sea el almuerzo con gallina en Villeta por Vargas Lleras.  O eso es lo más importante que han dicho, &#8230; o es que la twittósfera colombiana no es más que un lavadero.</p>
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		<title>By: Diego Leal</title>
		<link>http://blog.chlewey.net/2009/03/politiqueando/comment-page-1/#comment-1525</link>
		<dc:creator>Diego Leal</dc:creator>
		<pubDate>Wed, 25 Mar 2009 01:43:36 +0000</pubDate>
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		<description>Carlos,

Como usted dice, hay muchos factores de contexto que incidieron en que lo del 4 de febrero funcionara.  Prueba de ello es que los siguientes intentos de repetir el asunto fueron prácticamente un fiasco.

La pregunta que queda en el aire (y que me ha rondado en los últimos tiempos también) es si es en realidad posible el activismo &quot;digital&quot;, o si plataformas como Facebook no van a ser nada más que, como decía algún conocido, &quot;la revista Caras de los pobres&quot;.

Ahora, si estamos hablando de democratización de la actividad política, hay más de una cara para ello. Clay Shirky parece estar cambiando su posición al respecto (&lt;a href=&quot;http://www.journalism.co.uk/5/articles/533394.php&quot; rel=&quot;nofollow&quot;&gt;http://www.journalism.co.uk/5/articles/533394.php&lt;/a&gt;).  Pareciera que, después de todo, la sabiduría de las multitudes no es la herramienta más útil para tratar asuntos de interés de toda una comunidad (que es el objetivo, al final, de la actividad política).  La incidencia (y eventual manipulación) de grupos de interés específicos, incluso en este tipo de medios, pueden terminar por desvirtuar el potencial de las herramientas tecnológicas.

Por eso me siento un tanto escéptico frente a que algunos de nuestros políticos ingresen a Twitter o lancen su blog en un coctel (como lo hizo Gómez Méndez).  El año pasado escuché la historia de un concejal capitalino, muy de avanzada él, que decidió aprovechar el potencial de las redes sociales, así que mandó a contratar a alguien para que le mantuviera su perfil en Facebook y le escribiera su blog.  Hacer eso él mismo?  Ni de vainas!

En el fondo, aunque tenemos las herramientas, lo que no vemos es una transformación de la práctica política.  Sin eso, solamente vamos a tener más de lo mismo, pero en Twitter.  Porque el &quot;debate&quot; no pasa de un simple eufemismo para &quot;el que ofrezca más beneficios&quot; (en algún lugar leía que a menudo la gente no vota con la cabeza sino con el estómago).  Así que no hay un diálogo, porque no hay interesados en dialogar, y cabe preguntarse si en realidad hay con quién hacerlo.

Una de las cosas más mencionadas de la campaña de Obama, además del uso de la tecnología, fue cómo el movimiento creció desde abajo, desde una base de activistas muy consolidada.  Una base que, entre otras cosas, respondió a un discurso que apelaba a valores como la virtud, y a exaltar cualidades nacionales con las cuales los estadounidenses se identifican plenamente.

Cuando aparezca un político local que apele de manera honesta a este tipo de aspectos de largo plazo, que tenga un discurso que sea inspirador más allá de &quot;voy a acabar con x&quot;, o &quot;voy a darle comida gratis a y&quot;, tal vez el potencial de la tecnología tendrá un espacio para florecer con sentido.  Mientras tanto, me temo que los políticos van a aprender a aprovechar la tecnología de la misma manera que muchos de nosotros lo hacemos:  Para hacer más de lo mismo.

Un saludo,


Diego</description>
		<content:encoded><![CDATA[<p>Carlos,</p>
<p>Como usted dice, hay muchos factores de contexto que incidieron en que lo del 4 de febrero funcionara.  Prueba de ello es que los siguientes intentos de repetir el asunto fueron prácticamente un fiasco.</p>
<p>La pregunta que queda en el aire (y que me ha rondado en los últimos tiempos también) es si es en realidad posible el activismo &#8220;digital&#8221;, o si plataformas como Facebook no van a ser nada más que, como decía algún conocido, &#8220;la revista Caras de los pobres&#8221;.</p>
<p>Ahora, si estamos hablando de democratización de la actividad política, hay más de una cara para ello. Clay Shirky parece estar cambiando su posición al respecto (<a href="http://www.journalism.co.uk/5/articles/533394.php" rel="nofollow">http://www.journalism.co.uk/5/articles/533394.php</a>).  Pareciera que, después de todo, la sabiduría de las multitudes no es la herramienta más útil para tratar asuntos de interés de toda una comunidad (que es el objetivo, al final, de la actividad política).  La incidencia (y eventual manipulación) de grupos de interés específicos, incluso en este tipo de medios, pueden terminar por desvirtuar el potencial de las herramientas tecnológicas.</p>
<p>Por eso me siento un tanto escéptico frente a que algunos de nuestros políticos ingresen a Twitter o lancen su blog en un coctel (como lo hizo Gómez Méndez).  El año pasado escuché la historia de un concejal capitalino, muy de avanzada él, que decidió aprovechar el potencial de las redes sociales, así que mandó a contratar a alguien para que le mantuviera su perfil en Facebook y le escribiera su blog.  Hacer eso él mismo?  Ni de vainas!</p>
<p>En el fondo, aunque tenemos las herramientas, lo que no vemos es una transformación de la práctica política.  Sin eso, solamente vamos a tener más de lo mismo, pero en Twitter.  Porque el &#8220;debate&#8221; no pasa de un simple eufemismo para &#8220;el que ofrezca más beneficios&#8221; (en algún lugar leía que a menudo la gente no vota con la cabeza sino con el estómago).  Así que no hay un diálogo, porque no hay interesados en dialogar, y cabe preguntarse si en realidad hay con quién hacerlo.</p>
<p>Una de las cosas más mencionadas de la campaña de Obama, además del uso de la tecnología, fue cómo el movimiento creció desde abajo, desde una base de activistas muy consolidada.  Una base que, entre otras cosas, respondió a un discurso que apelaba a valores como la virtud, y a exaltar cualidades nacionales con las cuales los estadounidenses se identifican plenamente.</p>
<p>Cuando aparezca un político local que apele de manera honesta a este tipo de aspectos de largo plazo, que tenga un discurso que sea inspirador más allá de &#8220;voy a acabar con x&#8221;, o &#8220;voy a darle comida gratis a y&#8221;, tal vez el potencial de la tecnología tendrá un espacio para florecer con sentido.  Mientras tanto, me temo que los políticos van a aprender a aprovechar la tecnología de la misma manera que muchos de nosotros lo hacemos:  Para hacer más de lo mismo.</p>
<p>Un saludo,</p>
<p>Diego</p>
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