#antesdeuribe Santos ya era Santos

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Luego vendría la Operación Fénix en la que el Ejército y la Policía de Colombia abaten a Raúl Reyes y a casi todos sus acompañantes.  Santos dio la orden de proceder y luego da las primeras declaraciones con el parte de victoria.  Parte de victoria que contenía una mentira clave: dijo que la acción fue iniciada por la guerrilla desde territorio colombiano y que luego los guerrilleros se replegaron al campamento en Ecuador donde culminó la acción.  Esa versión mentirosa fue la que Santos comunicó a Uribe cuando este habló por primera vez con el presidente Correa de Ecuador.  Esa mentira le costó credibilidad diplomática a Colombia, por más que el uribismo crea que la diplomacia colombiana triunfó en la Cumbre de Rio y en la OEA.  Esa mentira provocó el deterioro de las relaciones diplomáticas entre Colombia y Ecuador.

La muerte de Iván Ríos y la de Manuel Marulanda, no son estrictamente triunfos de Juan Manuel Santos.  Ríos murió asesinado por uno de los suyos, producto del hostigamiento de las fuerzas armadas constitucionales.  Y Santos, se apresuró a declarar que su asesino, un guerrillero con prontuario propio de actos de terrorismo y barbarie más allá de los justificables bajo el concepto de rebelión, era digno de una recompenza por entregar a un miembro del Secretariado de las FARC.  Igual, supongo, los uribistas que me lean aquí dirán que esto fue un acto de guerra, justificable bajo la gravedad de la amenaza que las FARC significan al país.

Por su parte Marulanda (alias Tirofijo) murió de causas naturales.  Podría argumentarse que el hostigamiento de las fuerzas armadas evitó que Marulanda tuviese una atención médica adecuada.  Pero el papel de Santos es, por mucho, tangencial.  Realmente el único papel de Santos en el hecho fue haber anunciado en una entrevista que Tirofijo esataba muerto, antes de cualquier otra información revelada al público.

El otro gran triunfo de Santos fue la Operación Jaque, pero el verdadero papel de Juan Manuel Santos fue aprobar el plan ya elaborado por el grupo de Inteligencia del Ejército y comunicarlo al presidente y al embajador de Estados Unidos para recibir su visto bueno.

La Operación Jaque fue posible porque la red de comunicaciones de la guerrilla estaba vulnerable, producto del hostigamiento de las fuerzas militares.  Y fue posible gracias a los presedentes de las liberaciones mediáticas de algunos políticos secuestrados.

Ahora, el hostigamiento de la fuerzas militares a la guerrilla es algo que venía desde antes.  Muchos recuerdan al gobierno de Andrés Pastrana Arango (y del cual Santos hizo parte) como el gobierno que le entregó el país a las Farc.  Esto no es del todo cierto.  Pastrana desmilitarizó un extenso territorio con el objetivo de dialogar con las Farc lo que les facilitó cierta logística a las mismas; pero al mismo tiempo Pastrana gestionó el Plan Colombia que fue la base de la profesionalización de las Fuerzas Armadas constitucionales.  Tras un pico de secuestros en 2000, el número de secuestrados por las Farc disminuyó en la segunda mitad del mandato de Pastrana, en parte por un Gaula mejor entrenado y con mejores equipos.  Pastrana también creó los batallones de Alta Montaña que permitieron recuperar el Sumapaz y bajo su mandato se disminuyó en una parte importante la presencia de las guerrillas en Cundinamarca.

Clausurada la Zona de Distensión (ese territorio desmilitarizado por el estado constitucional), las Farc iniciaron una ofensiva terrorista de mucho impacto mediático, pero las cantidades de explosivos decomisados por las Fuerza Militares en esos meses anteriores a la elección de Uribe fueron mucho mayores que los explosivos utilizados en atentados terroristas.  Con Pastrana ya había un ejército funcional capaz de enfrentar a las Farc y ganarles, cosa que no existía al principio de su mandato.

A ese ejército profesionalizado y con equipos renovados gracias al Plan Colombia, Uribe le agregó la Doctrina de la Seguridad Democrática.

La Doctrina reza que, siendo Colombia un estado de derecho bajo una constitución liberal y democrática, la guerra revolucionaria no tiene justificación alguna y por lo tanto no existe tal guerra revolucionaria, no existe conflicto armado (pues todo conflicto político podría dirimirse en los escenarios democráticos) y por lo tanto lo que hacen las Farc no es más que una amenaza terrorista.

No existiendo conflicto interno, entonces tampoco existen actores por fuera del conflicto.  Nadie puede declararse neutral frente a lo que hay, y por lo tanto todos y cada uno de los ciudadanos de colombia o hace parte de la legalidad o apoya la amenaza terrorista.  Ningún ciudadano puede substraerse a ser parte de la lucha contra las Farc y quien lo haga es entonces amigo de los terroristas.

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3 thoughts on “#antesdeuribe Santos ya era Santos

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