Cuestión de género

[clavo y puntilla]¿Qué tiene intrínsecamente un clavo que lo haga macho y una puntilla que la haga hembra?

Últimamente se ha vuelto común hablar de cuestiones de género para referirse a los asuntos de sexo.  Una breve revisión de lo que la Real Academia Española nos define en su Diccionario de la lengua, nos aclara:

género.
(Del lat. genus, genĕris).

  1. m. Conjunto de seres que tienen uno o varios caracteres comunes.
  2. m. Clase o tipo a que pertenecen personas o cosas. Ese género de bromas no me gusta
  3. m. En el comercio, mercancía.
  4. m. Tela o tejido. Géneros de algodón, de hilo, de seda
  5. m. En las artes, cada una de las distintas categorías o clases en que se pueden ordenar las obras según rasgos comunes de forma y de contenido.
  6. m. Biol. Taxón que agrupa a especies que comparten ciertos caracteres.
  7. m. Gram. Clase a la que pertenece un nombre sustantivo o un pronombre por el hecho de concertar con él una forma y, generalmente solo una, de la flexión del adjetivo y del pronombre. En las lenguas indoeuropeas estas formas son tres en determinados adjetivos y pronombres: masculina, femenina y neutra.
  8. m. Gram. Cada una de estas formas.
  9. m. Gram. Forma por la que se distinguen algunas veces los nombres sustantivos según pertenezcan a una u otra de las tres clases.
sexo.
(Del lat. sexus).

  1. m. Condición orgánica, masculina o femenina, de los animales y las plantas.
  2. m. Conjunto de seres pertenecientes a un mismo sexo. Sexo masculino, femenino.
  3. m. Órganos sexuales.
  4. m. Placer venéreo. Está obsesionado con el sexo.


Básicamente el género (acepciones 7 a 9 de género) es un asunto gramatical el cual biológicamente (acepción 6 de género) no corresponde al sexo (acepciones 1 y 2 de sexo).  Así que ¿cuál es el género del que tratan las cuestiones de género?  ¿Sería a la clase (acepción 2 de género) de sexo (acepción 2 de sexo)?  Una forma muy vaga de referirnos a una de las muchas formas como podemos tipificar o dividir a los seres humanos.

Hay dos motivos por el cual creo que se ha popularizado hablar de cuestiones de género a los asuntos sociales que afectan de forma diferente a hombres y mujeres y es porque hablar de cuestiones de sexo tiene dos problemas.  El primero es que, fuera de contexto, la palabra sexo bien puede ser interpretada por su acepción 4: placer venéreo.  Las cuestiones de sexo parecerían sugerir en el discurso moderno lo que se habla o no sobre sexualidad.  El otro motivo sería que al hablar de cuestiones de genero y no de cuestiones de sexo se quiere dar un mayor énfasis a los aspectos sociales y no biológicos que diferencian a hombres y mujeres.

En la mayoría de países, incluso en los más igualitarios, un número importante de mujeres se encuentran subordinadas en los hogares a los hombres y por unas similares condiciones de trabajo laboral, el promedio salarial de la mujer es inferior a la del hombre.  Esas cuestiones pretenden ser tratadas como un problema social (cuestión de género) y no de biología (cuestión de sexo): aunque claramente tiene un origen biológico: en promedio el cuerpo de la hembra humana adulta es más pequeño que el del macho humano adulto y la reproducción le roba a la hembra meses de trabajo en contraste con tan solo unos minutos al macho.  Esas diferencias biológicas han contribuído a la noción tradicional de la mujer realizando tareas en el hogar, mientras el hombre sale a cazar el sustento y pelea por el territorio.

Pero no quiero hablar de esas cuestiones de género sexual, sino de las cuestiones del género gramatical.

El género es una característica que tienen ciertas lenguas por medio de la cual los substantivos generan diferencias en cómo se declinan o conjugan otras palabras.  Si en la oración Juan tiene un clavo negro, cambio clavo por puntilla, el cambio se reflejará en otros dos lugares: Juan tiene una puntilla negra.  El artículo y el adjetivo cambian y no porque hayamos pasado de un macho clavo a una puntilla hembra.  Ahora, si pregunto por la longitud del clavo me dirán que Él es largo, mientras que de la puntilla me dirán que Ella es larga.  Ahora bien, aunque querramos establecer diferencias entre clavos y puntillas, en la gran mayoría de los casos no es más que haber escogido una palabra u otra para el mismo objeto.

Igualmente podríamos decir que Juan es una persona muy linda, o que María es un bollito precioso, sólo para expresar que Juan es muy lindo como persona o que María es preciosa y atractiva.  Claramente aquí el género por el cual declina el adjetivo sigue al género de la palabra y no al sexo del sujeto.

Las lenguas indueropeas, que incluyen al español, el inglés y el alemán, entre otras, tradicionalmente manejan tres géneros.  La mayoría de palabras que se refieren a varones y a animales machos toman el género gramatical 1; la mayoría de palabras que se refieren a mujeres y a animales hembra toman el género gramatical 2.  La mayoría de palabras que no se refieren a seres vivos se reparten entre los géneros 1, 2 y 3.  Esto ha motivado a que el género 1 se llame “masculino”, el género 2 se llame “femenino” y el género 3 termina como “neutro”.

En inglés, este sistema de géneros ha desaparecido casi completamente.  Sólo se conserva en el uso de los pronombres (he, she, it) y casi reservado al sexo de las personas.  Una persona normal que se refiera en inglés a una vaca (cow: hembra) utilizará el pronombre neutro it.  Si una persona usa el pronombre femenino she para referirse a la vaca estará denontando una relación especial con la vaca o una personificación de la misma.  Podríamos incluso usar el pronombre masculino he para referirnos a una vaca como Otis, de La Granja (Back at the Barnyard), que si bien es biológicamente una vaca hembra, su personificación es masculina.

Por otro lado el inglés ha desarrollado otro sistema de clases de substantivos que suele tener una relevancia más importante en la gramática: substantivos contables y no contables.  He visto gramáticos que consideran esta división como los verdaderos géneros del idioma inglés moderno.

En español, el género neutro quedó fusionado con el masculino en casi todos los aspectos.  El género neutro sólo se usa para distinguir conceptos como el negro (el color negro, el hombre negro, el clavo negro) de lo negro (conjunto abstracto de cosas que se caracterizan por ser negras).  Por ello, aunque lo neutro no ha desaparecido, el neutro si es un género casi inexistente en el español.

El alemán sí conserva este esquema de tres géneros, y esto nos permite observar cosas como que Mensch (ser humano) es femenino masculino así se refiera a un varón o a una mujer, mientras que Kind (niño) es neutro, bien se trate de niña o varoncito.  Bueno, en español persona es femenino, también.

Palabras masculinas son miembro, orangután, gorila, gurre, bollito. Palabras femeninas son persona, cebra, girafa, res, lombriz, águila.  Por ejemplo una cebra macho es tan rayada como la hembra.  El sexo de la cebra no cambia ni el artículo ni los adjetivos.  Hay casos que confunden, por ejemplo un águila calva macho será tan cabeciblanca como la hembra.  El adjetivo sigue el género femenino del substantivo mientras que el artículo masculino no es poque el águila sea macho, sino por cuestiones fonéticas.  El águila hembra también usa el artículo masculino.

En cuanto a los gorilas, es igualmente válido decir el gorila hembra que la gorila.  En muchos casos un substantivo invariante podrá declinar con el artículo y el adjetivo: el gorila / la gorila; en otros casos el cambio de género de un substantivo invariante puede acarrear diferencias de fondo.  Por ejemplo: la escolta es el séquito que garantiza la seguridad de una persona mientras que el escolta es un miembro masculino de tal séquito.  Un miembro femenino de una escolta es también una escolta.

Así las cosas, me gusta ver el género masculino y femenino exclusivamente como un componente gramatical de la lengua española, y no como una cuestión social que hay que corregir con adefesios tales como ese lenguaje no excluyente, que nos invita a que los escoltas y las escoltas del español y de la lengua española se encarguen de cuidar la manera como nosotros y nosotras escribimos para resarcir por medio de los lápices y las plumas los problemas y las inequidades sociales de las relaciones entre hombres y mujeres en nuestro medio.

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93 thoughts on “Cuestión de género

  1. «Sustantivo» y no «substantivo».
    «Mensch» en alemán es masculino, «Person» es femenino.
    Sería chévere una mención a los géneros del sueco, donde (usted sabrá muy bien) masculino y femenino se fusionaron.
    La cuestión de género y de lenguaje no excluyente va para ambos lados, si no sería discriminación; así que si vamos a empezar a decir «la detectiva», «la estudianta», etc. con la excusa de corrección política, deberíamos también decir «el persono». Pero ya hablando en serio, si nadie se queja porque «las personas» y «la gente» estén en femenino y puedan incluir hombres, ¿por qué alguien se habría de quejar si hay mujeres entre «los estudiantes»?

    Para rematar, sobre las otras (mal llamadas) cuestiones de género, prefiero hablar de sexo por más que me malinterpreten. Y de ser necesario aclaro: sexo biológico, sexo psicológico, etc. ¿Le parece una solución correcta?

    • Sustantivo o substantivo. RAE acepta las dos.

      Creo que con Mensch me confundí por el sueco donde maniska es femenino [eso de no consultar antes de escribir…], y sí, el sueco fusionó masculino y femenino en la mayoría de los casos, creando un sistema de cuatro géneros cuando no: han, hon, den, det, o dos cuando sí: en-ord (han, hon, den)/ ett-ord (det).

      La feminización de los substantivos trae una sorpresa para las feministas. Una palabra como reina trae dos significados históricos: mujer monarca y esposa del rey. En la mayoría de los otros casos, sólo la segunda expresión es histórica, así generala, ingeniera, etc. se referían a esposa del general, del ingeniero, etc. En los pocos casos en los que la mujer adquiría por derecho propio el título se tomaba la forma “masculina” como epiceno.

      Personalmente no tengo inconvenientes con palabras como ingeniera o arquitecta con el regular cambio o→a, pero con títulos y profesiones terminados en consonante me suena feo, y creo que el artículo refleja mejor el sexo del sujeto que la feminización: la juez, la general, etc.

      • El DPD redirige «substantivo» a «sustancia» así que me confundí. Me disculpo.
        En cuanto al sueco, por favor explíqueme cómo es eso de los géneros que a veces se fusionan y a veces no. Estaba convencido de que eran solamente común y neutro, igual que en holandés.

        Sobre la feminización, ¿está seguro de que «ingeniera» era sólo la mujer del ingeniero? El DRAE no lo confirma; al contrario, dice que «ingeniera» es la mujer que profesa la ingeniería; y el DPD dice que «la ingeniero» es incorrecto. En esos casos en los que el DRAE lo acepta no veo problema en feminizar los sustantivos (o masculinizarlos según sea el caso). De lo contrario se trata de simples estupideces gramaticales.

        • Sobre el sistema de géneros del sueco, los adjetivos concuerdan con el sistema de dos géneros del sueco (sustantivos ‘en’ y sustantivos ‘ett’).

          La declinación de los sustantivos ‘en’ al formar el plural muestra vestigios del sistema masculino/femenino. P. ej. los masculinos forman plural con -«ar» (omitiendo la «e» átona final si la hay), mientras que los femeninos lo forman con -«or» (omitiendo la «a» final), por ejemplo «en pojke»→«pojkar», «en flicka»→«flikor». Esto que parece evidenciar un sistema vestigial de tres géneros se complica cuando se adoptan préstamos de otros idiomas, lo cuales no tendrían por qué ser ni masculinos ni femeninos, pero se adoptan como sustantivos ‘en’ (y no neutros: sustantivos ‘ett’), con una declinación propia al formar los plurales con -«er»: «en restaurang»→«restauranger».

          (Nótese que los neologismos propios del sueco, como «en bil» o «en spunk» no son préstamos y declinan como masculinos vestigiales: «bilar», «spunkar»)

          Aunque, más que ‘géneros’, este sistema se conoce más como ‘casos’ de declinación.

          Por otro lado está el uso de pronombres. Los sustantivos neutros (sustantivos ‘ett’) siempre forman pronombre con «det». Los sustantivos no neutros (sustantivos ‘en’), por el contrario, pueden usar el pronombre «han», «hon» o «den», aunque en este caso impera más si se trata de una persona masculina, una persona femenina o una no persona. (Los animales con sexo conocido usarían «han», «hon» o «den» de acuerdo al nivel de personificación.)

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