Por el verde que soñamos

Cuando se discutía la reforma constitucional que permitiría la reelección de Uribe en 2006, no faltaban algunos personajes que se declaraban como uribistas no reeleccionistas.  El más notable de ellos fue el columnista de El Tiempo Juan Manuel Santos.  Pero, finalmente, el congreso aprobó la reforma constitucional y la Corte Constitucional declaró exequible esa reforma.  Sin ningún reparo Santos se convirtió en el jefe de un partido político nuevo, el Partido Social de Unión Nacional, que reuniría a varios políticos afines al presidente a reelegir Álvaro Uribe Vélez.

Para las elecciones de 2010, muchos políticos afines al uribismo se declararon en contra de otra reforma más para permitir una segunda reelección.  Varios de ellos incluso expresaron abiertamente aspiraciones presidenciales que los llevarían a competir contra Uribe si la reelección se permitía.  Entre estos uribistas que se atreverían a competir con Uribe estaban Marta Lucía Ramírez (senadora por el Partido de la U), Enrique Peñalosa (ex candidato al senado por el partido Por el país que soñamos), Germán Vargas Lleras (senador por el partido Cambio Radical) y Noemí Sanin (embajadora ante el Reino Unido y ex candidata presidencial en 2002 por el movimiento político Sí, Colombia).

En ese escenario político que se avecinaba, Ramírez y Peñalosa se unieron con otros tres personajes políticos con aspiración presidencial: el ex candidato presidencial Antanas Mockus (quien compitió en 2006 contra Uribe), el ex alcalde de Bogotá Luis Eduardo Garzón (quien en 2002 compitiere contra Uribe) y el ex alcalde de Medellín Sergio Fajardo, quien de los cinco era el único que abiertamente declaraba que sí sería candidato presidencial en 2010.

Dentro de estos así llamados quíntuples, y ante la falta de decisión de qué querían hacer, Fajardo decidió que montaría una campaña política por sus propios medios creando un movimiento político llamado Convergencia Ciudadana y en alianza con el movimiento Alianza Social Indígena quien había avalado a Fajardo como candidato a la alcaldía de Medellín.

Ramírez se apartó también del grupo y buscó luego su aspiración presidencial dentro del Partido Conservador, junto con Noemí Sanín, Andrés Felipe Arias (quien siempre declaró que su precandidatura dentro del conservatismo era una forma de guardarle el cupo a su presidente Álvaro Uribe), José Galat (de los pocos conservadores que consideraban que Uribe no era lo suficientemente godo) y Álvaro Leyva (cuya posición uribista no recuerdo).

De ese grupo de quíntuples quedaron entonces los tres ex alcaldes de Bogotá: Enrique Peñalosa, Antanas Mockus y Luis Eduardo Garzón.

Peñalosa venía del Partido Liberal.  En el congreso liberal de 2005 con miras a las elecciones de 2006 quiso proponer que 1) el Partido Liberal no se declarara como partido de oposición ante Uribe, y 2) que se celebrara una consulta interna en marzo de 2006.  Los cálculos políticos le daban una mejor opción de ser candidato presidencial por el Partido Liberal en esa fecha, pero el grueso del liberalismo, de clara tendencia serpista, se encargó de que Peñalosa abandonara el partido.  Sin un partido que avalara su aspiración presidencial, Peñalosa creó el movimiento político Por el país que soñamos, con el que aspiraría al senado como parte de la coalición uribista.

Con el mismo apoyo uribista y representanto una coalición del Partido Liberal y los partidos uribistas Cambio Radical y el Partido de la U, Enrique Peñalosa se presentó en 2007 para la alcaldía de Bogotá.  La cual perdió frente a Samuel Moreno del Polo Democrático Alternativo y apoyado por una serie de liberales disidentes que se convirtieron en mayoría.

Antanas Mockus aspiró a la presidencia de la República en 2006 junto con un movimiento político denominado Visionarios por Colombia y avalado por la Alianza Social Indígena.  Su aspiración fue proclamada antes de que la reelección de Uribe tuviese luz verde y en su campaña no quiso denominarse antiuribista sino posturibista.  La campaña fue un fracaso y tras ella continuó trabajando bajo el nombre de Visionarios en un grupo que nunca se definió si aspiraba a ser un partido político o un centro de pensamiento.

Luis Eduardo Garzón fue candidato presidencial en 2002 como un acuerdo de partidos de izquierda.  Se presentó como candidato de Alternativa Democrática y al recibir otros apoyos de otros partidos de izquierda se creó el Polo Democrático Independiente.  Garzón obtuvo la tercera votación en esas elecciones y con ese caudal político aspiraría en 2003 a la alcaldía de Bogotá donde se presentó por Alternativa Democrática con el apoyo del Polo Democrático Independiente y de un amplio sector del Partido Liberal quien renunció a llevar candidato propio.  Como alcalde estaba impedido a tomar posición en las elecciones legislativas y presidenciales de 2006, para las cuales Alternativa Democrática y el Polo Democrático Independiente se unieron finalmente para conformar el Polo Democrático Alternativo.

Al terminar su alcaldía, Garzón no se sintió identificado con el Polo Democrático Alternativo, ni estos con Garzón.  Ante esta perspectiva Garzón había declarado a modo de chiste que fundaría el partido de la calle.

Así que los tres ex alcaldes de Bogotá.  Enrique Peñalosa (uribista), Antanas Mockus (posturibista) y Lucho Garzón (de origen antiuribista) terminaron juntos y con la perspectiva de formar algo que llevara a alguno de ellos a la presidencia de la República en 2010.  Ni Por el país que soñamos, ni Visionarios por Colombia ni el partido de la calle tenían personería jurídica.

Por otro lado, el Partido Verde Opción Centro, que se había constituido para las elecciones regionales de 2003 con base en la antigua Alianza Democrática M-19, tenía una personería pero no tenía una fuerte campaña a nivel nacional.

Así se unieron.  El Partido Verde Opción Centro y los tres precandidatos presidenciales y formaron el Partido Verde.  El cual, en las elecciones legislativas de marzo de 2010 logró 5 senadores y 3 representantes, y en esa misma fecha, en consulta abierta, Antanas Mockus obtuvo un respaldo mayoritario sobre los otros dos precandidatos.

El eje de la campaña presidencial del Partido Verde en 2010 se centró sobre los principios de Visionarios por Colombia de Antanas Mockus, por encima de lo que venía de Opción Centro, Por el país que soñamos y el partido de la calle.

Por otro lado, ante un fracaso en las legislativas y en las encuestas, Sergio Fajardo declinó sus aspiraciones presidenciales y se unió al Partido Verde como candidato vicepresidencial de Antanas Mockus.  La campaña, sin embargo, se siguió centrando en las banderas de Visonarios y su visión posturibista, aun cuando el programa real era una amalgama de Opción Centro, Por el país que soñamos, Convergencia Ciudadana, Visionarios y el partido de la calle.

De los quíntuples originales, Marta Lucía Ramírez logró un honorable tercer lugar en la consulta interna conservadora que se había convertido en un referendo entre la postura más uribista de Arias y la más idependiente de Sanín.  El triunfo de Sanín, sin embargo, evitó que el Partido Conservador se uniera al Partido de la U.  Al final, la corriente más uribista del Partido Conservador, encabezada por Arias, terminó apoyando al candidato de la U, Juan Manuel Santos y abandonando a su candidata Sanín.

Con una importante segunda votación en la primera vuelta presidencial, pero sin espacio para crecer políticamente (pues la campaña de Mockus había sido muy crítica del Polo Democrático Alternativo y los demás partidos ya habían mostrado coqueteos hacia el candidato de la U), el debate presidencial para la segunda vuelta se centró en las fallas de Mockus por un lado y un discurso anticorrupción por el otro.

La Unión Nacional propuesta por el candidato del Partido de la U, y al cual se unieron el Partido Conservador, el Partido Liberal y Cambio Radical, fue más exitosa en su campaña y obtuvo 9 millones de votos en la segunda vuelta presidencial.  En mi opinión, no todos ellos fueron votos uribistas.  El Partido Verde no sumo muchos votos más, pues el Polo decidió marginarse y el discurso anticorrupción y pro derecho a la vida no tuvo mayor acogida frente a la realidad de que Santos sería el próximo presidente de la República.

Pero eso ya pasó y hoy el discurso se centra en las elecciones regionales de 2011.  Por una especie de acuerdo tácito, Antanas Mockus no se opuso a que Enrique Peñalosa fuese proclamado como candidato a la Alcaldía de Bogotá.  El mismo Enrique Peñalosa que en 2007 recibió el apoyo del entonces presidente Álvaro Uribe Vélez y que en 2006 se había presentado como cabeza de lista de un movimiento político de la coalición uribista.

Así que en ningún momento debe sorprendernos que Uribe siga apoyando a Peñalosa y que Peñalosa siga aceptando el apoyo de Uribe.

Por otro lado, si bien la campaña presidencial de 2010 se intentó enfocar en las toldas verdes como una campaña en pro de la transparencia política, debemos recordar que esas eran las banderas de Visionarios por Colombia, no necesariamente las banderas de Opción Centro, Por el país que soñamos, el partido de la calle o Convergencia Ciudadana.

Hoy veo evidente la ruptura entre los Visionarios que ganaron la consulta interna de 2010 y el resto del pragmatismo político del Partido Verde que fue lo que en primer lugar hizo posible al Partido Verde.

Ahora.  Yo nunca voté por Uribe.  Ni en 2002 (cuando voté por Garzón), ni en 2006 (cuando voté por Mockus).  Probablemente hubiera votado por Uribe en una segunda vuelta frente a Horacio Serpa o frente a Carlos Gaviria Díaz.  Nunca he querido denominarme antiuribista.  Me opuse a la reelección para 2006 y me opuse para 2010 no por oponerme a Uribe sino por oponerme al caudillismo y al cambio de las reglas de juego democrático en nombre propio.  Por otro lado siempre fui afín a los Visionarios y a lo que representa Antanas Mockus.  Critiqué aspectos de la campaña verde en 2010.

Hoy, sin embargo, creo que Antanas Mockus se equivoca.  Como Visionario creo que la línea visionaria del Partido Verde se equivoca al querer imponer las banderas visionarias como las banderas del Partido Verde, pero, sobre todo, en desprestigiar al resto de la dirigencia del Partido que no comulga con esta visión de la política.

También creo que Peñalosa se equivoca al quererse mostrar como uribista.  No desde el punto de vista de estrategia electoral, pues probablemente el apoyo de Uribe y del partido de la U le sirva para sumar votos, sino desde el punto de vista de lo que se quería construir.

Peñalosa no necesita a Álvaro Uribe subido en la misma tarima.

Tampoco necesita a Mockus.

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