No nos crean tan…

Ante la declaración de culpabilidad de Santoyo viene Álvaro Uribe Velez a razgarse las vestiduras y mostrarnos como es el poder de penetración del narcoparamilitarismo que lograron colar a ese general en el cuerpo de seguridad del presidente que más combatió al paramilitarismo y el narcotráfico.

El presidente que hizo del micromanagement su estilo de gobierno.  Que cada semana iba a un consejo comunal y recordaba el nombre de todos los funcionarios del municipio, desde el alcalde hasta el que servía los tintos.  Ese presidente no tenía por qué investigar a su jefe de seguridad, ni de las acciones que este ya tenía en la Procuraduría antes de ser ascendido a General.

El narcotráfico que untó al después General Santoyo, el paramilitarismo que éste confesó haber apoyado, logró colar esta ficha dentro del propio esquema de seguridad de Álvaro Uribe.  Pobrecito Presidente.  El único presidente que ha enfrentado al paramilitarismo.

Pero ¿Cómo enfrentó Álvaro Uribe al paramilitarismo?

Negoció con ellos.  Les creó una ley a la medida para que pagaran irrisorias penas de arresto y salieran con sus fortunas intactas tras pagar una pequeña indemnización a las víctimas.  Ley que fue luego endurecida por la Corte Constitucional (que no por el ejecutivo).

Y cuando se dio cuenta que no era posible armar un caso contra los jefes paramilitares sin la propia confesión de ellos, y que estas confesiones estarían plagadas de salpicaduras a muchos colombianos de bien; con estos paramilitares ya recluídos porque se habían “demovilizado” y entregado (porque no fueron capturados), decidió entregarlos a los EE.UU.

Porque, eso sí, el gran compromiso que Álvaro Uribe y sus escuderos siempre esgrimen como lucha contra el narcotráfico es el récord de extradiciones de colombianos a los EE.UU.

No soy enemigo de la extradición.  Si un colombiano va a los EE.UU. y comete un delito serio allá, la soberanía colombiana no debe convertirse en un amparo para garantizar la impunidad.  La extradición es un mecanismo de cooperación judicial y debe ser entendido como tal.

La extradición no es y no debe ser la política criminal de un estado.  En este sentido lo único que hace es delegar esta política a otro estado.

Uribe ha extraditado a más colombianos a los EE.UU. que cualquier otro presidente sólo porque los EE.UU. han solicitado en extradición a más colombianos durante el mandato de Uribe que durante cualquier otro mandato.  No porque el compromiso de Uribe haya sido mayor.

Y Uribe extraditó a los cabecillas paramilitares no para luchar contra el paramilitarismo, porque aquí nisiquiera está delegando a los EE.UU. los cargos por paramilitarismo y genocidio de estos jefes sino que está ignorando completamente los crímenes de sangre que ellos cometieron aquí para que otro país los retenga por un delito accesorio.

Entonces no, señor expresidente Álvaro Uribe.  No se las venga aquí a andar de indignado.  Yo no sé si Ud. es culpable de paramilitarismo, o de haber confiado en personas como el exdirector del DAS Jorge Noguera, o haber aceptado como jefe de seguridad a un policía cuyos cuestionamientos existentes de nexos con el paramilitarismo no eran completamente públicos.  No sé si sea culplable en forma alguna de los desfalcos que algunos empresarios quisieron abusar de una política de su gobierno manejada por Andrés Felipe Arias.  No sé si sea culpable de que en su afán de mostrar resultados con la guerrilla su Comisionado de Paz haya metido (o se haya dejado meter) falsos desmovilizados.  No sé si sea culpable de que funcionarios del DAS en afán de congraciarse con Ud. hayan interceptado ilegalmente a opositores y magistrados.

Sólo le pido que deje de presentarse como el único colombiano que ha salvado a este país gracias a sus grandes dotes de microgerente mientras a su alrededor pasaban todas esas cosas de las que Ud. ahora se muestra indignado.

Porque yo si recuerdo que uno de los grandes puntos en su campaña de 2002 fue acabar con la politiquería y como en ocho años de gobierno no sólo olividó esa promesa sino que usó esta misma politiquería para lograr un plan de gobierno que fue incapaz de hacer irrelevantes a las autodenominadas Fuerzas Armasdas Revolucionarias de Colombia – Ejercito del Pueblo.

Y toda esa corrpupción de la que acusan a su gobierno tiene que ver con eso.

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