Glosario de etiquetas y otros términos

Cada vez que usamos una etiqueta para describir quienes somos y quienes y cómo son con quienes interactuamos existen dos problemas principales: 1) el encasillamiento y 2) el equívoco.

El encasillamiento consiste en reducir a la persona etiquetada a que su todo se reduce a esa etiqueta. Si digo que soy colombiano, entonces se supone que debo bailar salsa bien y ser un gran rebuscador, aunque algo desordenado e impuntual. La, verdad, sólo estoy haciendo alusión a mi estado legal y (en mi caso coincide) a mi auto-identificación nacional.

El equívoco cosiste cuando dos interlocutores (o una sola persona en dos instancias diferentes) usan diferentes definiciones o acepciones. En algunos casos son acepciones comúnmente aceptadas, pero en algunos casos son también usos personales que se salen de lo que los demás entienden por un término. Por ello, en muchas obras académicas es importante el glosario. El glosario indica lo que el autor entiende por un término que procurará usar consistentemente en su obra.

Cuando los términos hacen alusión a un pensamiento político, las etiquetas también pueden ser interpretadas como descriptoras de una opinión o como descriptoras de una causa. Yo puedo creer que la sociedad (o un sector de la sociedad) estaría mejor si se gobernara desde cierta ideología, pero no actúo en ese sentido, no necesariamente por apatía, sino porque prefiero dedicar mis esfuerzos a otro tipo de causas; o porque reconozco que mi opinión puede estar equivocada y prefiero no comprometerme con un posible error.

Así que aquí intentaré un glosario sobre cómo suelo usar o entender ciertos términos.

agnóstico, -a adj., 1) persona que cree que no es posible el conocimiento práctico definitivo en un área del saber, sobre todo cuando se aplica a fenómenos supernaturales y, en particular, a la existencia de un dios o dioses (u t c s). Este agnosticismo podría ser “en principio temporal” (no podemos responder con el conocimiento actual) o “en principio permanente” (no será posible responder porque la pregunta es elusiva por naturaleza). 2) persona que no tiene una posición definida sobre un tema, sobre todo cuando se aplica a fenómenos supernaturales y, en particular, a la existencia de un dios o dioses; o que expresa una duda sobre su propia opinión (u t c s). Este agnosticismo puede ser transitorio (p. ej. una crisis de fe) o conclusivo.

Nota: la acepción 1 es la que se considera normalmente cono agnosticismo fuerte y la acepción 2 es el agnosticismo débil. Otros usos que evito pero que encuentro:

3) persona que no cree en la existencia de dios o dioses pero no se asume como ateo por el estigma que tiene esa palabra, o porque no reconoce la acepción 2 de la misma (u t c s). 4) la creencia de que la existencia de dios es comparable o igualmente probable a la no existencia de dios (u t c s). 5) usada en frases como “todos somos agnósticos”, quien no puede tener un certeza absoluta (en contraste con conocimiento práctico) en algún tema (u t c s). 6) persona que no se compromete con una postura ideológica (u t c s). 7) ignorante.

anarquista adj. 1) persona que cree que la existencia de un estado limita la deseable libertad de las personas (u t c s).

Lo que el anarquista entiende por libertad da lugar a dos corrientes principales:

anarco-capitalista 2) adj. anarquista que cree que las personas son agentes libres que pueden tomar decisiones sobre sus propiedades en busqueda de su mejor bienestar (u t c s).

anarco-socialista 3) adj. anarquista que cree que las personas son seres sociales quienes son libres cuando se eliminan las dependencias causadas por la desigualdad y a través del consenso pueden buscar su mejor bienestar (u t c s).

ateo, -a s., 1) persona que está convencida de que no existen dioses. 2) persona que no está convencida que existan dioses y por ende asume que no existen o, en general, no incorpora pensamientos o actos teístas en su vida. 3) básicamente lo mismo que las acepciones 1 o 2 pero en particular con respecto a la idea de un solo dios personal. 4) persona que si bien reconoce la probable existencia de un ser superior (o seres superiores), no considera esta existencia como relevante y vive como si no existiera.

Nota: la acepción 1 corresponde al ateísmo fuerte, y la acepción 2 al también llamado ateísmo débil. Otros usos que evito pero que encuentro:

5) persona que no pertenece a ninguna religión organizada ni expresa rituales de tipo religioso. 6) persona inmoral. 7) persona que sabe (cree) que Dios existe pero lo niega. 8) cualquier cosa que no sea una persona que cree en la existencia de Dios o dioses.

ciencia (ciencias naturales) s. (s. pl.) 1) método por el cual se adquiere conocimiento práctico, basado generalmente en el pragmatismo, evidencialismo y el materialismo metodológico. 2) el cuerpo de conocimientos adquiridos por el método científico. 3) la práctica de la ciencia. 4) (poco usado), el conocimiento adquirido por métodos prácticos en contraste con la sapiencia o sabiduría, el cual es el conocimiento adquirido por la reflexión interna o la revelación.
ciencias sociales s. pl. 1) el estudio que busca dar respuesta a problemas humanos y de sociedad. 2) La acepción 1, pero en particular cuando los problemas no pueden ser resueltos utilizando la metodología de las ciencias naturales (acepción 1 de ciencia).

Nota de traductor: generalmente cuando veo estos conceptos en inglés, la palabra science se reserva normalmente para las ciencias naturales mientras que las ciencias sociales se conocen como social studies. En ese sentido, mientras en español suelo distinguir ciencias naturales de ciencias sociales, en inglés distingo entre science y social studies.

deísta adj. 1) persona que cree que debe existir un ser superior, generalmente un dios creador, pero que este ser superior no es relevante en nuestra vida diaria (u t c s).
feminista adj. 1) persona que ante la observación de que las mujeres sufren de algún tipo de discriminación, propone o trabaja para reducir, eliminar o compensar tal discriminación (u t c s). 2) persona que se adhiere a la teoría feminista o alguna de sus formas (u t c s).

3) teoría ~ s. marco conceptual en las ciencias sociales (véase teoría en ciencias sociales) que propone que la sociedad actual está dominada por un sistema autoperpetuable denominado patriarcado, que fomenta divisiones de roles entre lo masculino y lo femenino en detrimento de las libertades individuales.

humanismo s. 1) corriente filosófica que propone que los problemas humanos deben resolverse desde el conocimiento humano en contraste con las respuestas reveladas de una religión. 2) corriente filosófica, social o política, que propone que el ser humano (y cada ser humano) es el fin último de cualquier acción moral.
liberal adj. 1) en el sentido más general, persona que cree que el estado debe estar al servicio de la ciudadanía sin injerencias que favorezcan a un grupo privilegiado en particular sobre el resto de la población (u t c s). 2) en economía: persona que favorece el libre mercado dentro del cual el estado establece, por mucho, un papel regulador limitado (u t c s).

3) s. pastel, generalmente una cuca o un brazo de reina, tinturado con anilina roja.

Nota: los siguientes usos los he visto pero no los uso.

adj. 4) progresista (u t c s). 5) socialista (u t c s). 6) en economía: persona que favorece la intervención del estado sobre los mercados para garantizar la redistribución de la riqueza (u t c s).

libertarianismo s. 1) ideología política que propone que el estado es un agente que no agrega valor y que toda intervención estatal penaliza a la economía evitando la libre interacción entre los agentes particulares. (contraste con socialismo; véase también anarco-capitalismo).
machista adj. 1) persona que cree que el varón es o debe ser superior a la mujer (u t c s) [véase más extenso en my tumblr].
matriarcado s. 1) sistema político en el que formalmente se establece que las posiciones de poder deben ser ocupadas por mujeres. 2) organización social en la cual normalmente se reconoce ante la vida pública como cabeza y representante de un hogar o una familia a la mujer de mayor jerarquía. 3) organización familiar en la cual la voluntad de la mujer de mayor jerarquía se impone generalmente como decisión final.
patriarcado s. 1) sistema político en el que formalmente se establece que las posiciones de poder deben ser ocupadas por varones. 2) organización social en la cual normalmente se reconoce ante la vida pública como cabeza y representante de un hogar o una familia al varón de mayor jerarquía. 3) organización familiar en la cual la voluntad del varón de mayor jerarquía se impone generalmente como decisión final.

Nótese que en muchas sociedades se evidencia un matriarcado familiar y un patriarcado social donde claramente la mujer es la jefe del hogar pero ante la vida pública el varón es reconocido como la cabeza de la familia.

No lo uso pero es una definición común:

4) sistema social en el cual se impone una división de roles que perpetúa el concepto de que en la vida pública el varón es reconocido antes que la mujer.

progresista adj. 1) persona que trabaja progresivamente hacia un ideal socialista o comunista, en contraste con un revolucionario. 2) persona que persigue el progreso integral del individuo en un ambiente de igualdad, libertad y justicia.
pseudociencia s. 1) conjunto de ideas que pretende ser una ciencia natural, pero que falla en la rigurosidad del método, en muchas ocasiones negando el que método científico sea adecuado para entender el orden natural.

Nota: no me interesa aquí definir el debate de si economía o psicología son ciencias naturales, ciencias sociales o pseudociencias.

religión s. 1) sistema de creencias que abarca ideas sobre el significado de la vida, propósito, origen del mundo, usualmente conteniendo (a) la idea de que existe al menos un ser superior sobrenatural, (b) la idea de que las personas podemos trascender la muerte física (p. ej. dualismo cuerpo-alma); así como un conjunto de rituales para reconocer la existencia del ser superior, obtener favores del mismo o afectar nuestra trascendencia. 2) el conjunto de las religiones.

~ organizada 3) sistema de creencias religiosas que han sido formalizadas y posee una jerarquía de personas que la sustentan, promueven o perpetúan.

secular adj. 1) institución o idea que no es religiosa. 2) institución o idea que parte del principio de separación entre el estado y la religión. 3) institución o idea que se contrapone a una institución o idea afín de origen religioso.
secularismo s. 1) corriente filosófica que propone que el estado y la política debe mantenerse separado de las creencias e instituciones religiosas (iglesia). Usualmente esta separación es en dos vías: ni las iglesias deciden sobre el funcionamiento del estado ni el estado interviene en el funcionamiento interno de las iglesias. 2) la creencia de que el estado debe estar completamente libre de cualquier manifestación religiosa.
socialismo s. 1) ideología política que propone que los agentes particulares (personas) tienen la tendencia a concentrar la riqueza y que es papel del estado intervenir para controlar, regular y redistribuir tal riqueza. (contraste con libertarianismo; véase también anarco-socialismo).
teoría s. 1) en ciencias naturales: conjunto de explicaciones falsables (hipótesis) que han sido repetidamente puestas a prueba mostrando que sus predicciones son consistentemente acertadas y, como tales, se utilizan como base para continuar adquiriendo más conocimiento. p. ej. la teoría de la gravedad, la teoría de los gérmenes. 2) en ciencias sociales: marco conceptual por medio del cual puede analizarse un fenómeno social o humano. p. ej. teoría de las ventanas rotas, teoría interseccional. 3) en lenguaje coloquial: conjetura.

Ahora, si crees que alguna de mis definiciones es errónea, ahí está la sección de comentarios.

Secularizando religiones

Christopher Hitchens

Christopher Hitchens

Dentro de las personas que son vocales en su ateísmo existe un grupo de personas que se oponen a la religión como concepto. Christopher Hitchens se definía anti-teísta abrazando esta tesis, aunque el término anti-teísta tiene otros significados, lo usaré aquí como alguien que cree que la religión es inherentemente perversa y debe ser abolida.

Hitchens nunca propuso, sin embargo, prohibir la religión. La mayoría de los anti-teístas no esperan que sea la ley o la fuerza la que acabe con la religión sino la educación; ese tipo de comportamiento se reserva a quienes pretenden reemplazar la religión por otro tipo de filosofía tal como el comunismo marxista. La gran mayoría de los anti-teístas modernos como Hitchens esperan más bien desenmascarar la religión de sus falsedades y que esta muera así de la vida pública de los seres humanos.

Pro-Life vs Pro-ChoiceEn muchos de los debates sociales de la actualidad, la religión juega un papel importante como argumento. La mayoría de las iglesias cristianas, incluyendo el catolicismo, se oponen al matrimonio homosexual, a la eutanasia y al aborto usando como justificación principal su doctrina. En el debate social, donde las personas involucradas e interesadas comparten variedad de cultos, filosofías y creencias, el argumento exclusivamente doctrinario es irrelevante.

Ahora bien, no todos los que se oponen al matrimonio igualitario, a la eutanasia y al aborto son religiosos. No todos los argumentos en contra de estos hechos son doctrinarios. En mi visión de un mundo ideal, estos debates deberían darse con base en argumentos basados en evidencia real y un diálogo social sobre el modelo de sociedad que es mejor para todos y no por temores religiosos que no puedan ser defendidos por fuera de la respectiva fe. Pero la fuerza que tienen las religiones en la vida pública es aún muy alto, imponiendo un criterio dogmático sobre los ciudadanos que no comparten el dogma bien por ser de otra fe o carecer de esta.

Titular del tabloide ugandés Rolling Stone que regularmente publica los nombres de ciudadanos homosexuales.

Titular del tabloide ugandés Rolling Stone que regularmente publica los nombres de ciudadanos homosexuales.

Tal vez en el caso de Colombia estamos lejos aún de que pase como en Uganda, donde el cabildeo cristiano, patrocinado por iglesias evangélicas de los Estados Unidos, recientemente pasó una ley para penalizar con la muerte el homosexualismo. Pero aquí tenemos a un Procurador General de la Nación que hace todo lo posible para que los mandatos de la Corte Constitucional relacionados con el aborto terapéutico no se cumplan y su motivación es, claramente, su fe religiosa y no su apego a la constitución.

Ahora, no digo que la religión sea mala porque no está de acuerdo conmigo. En mi visión de sociedad el aborto no debería existir tampoco, ya que el dilema mismo del aborto es prevenible en la mayor parte de los casos. Mi objeción es a que el argumento ofrecido por una iglesia que se opone al aborto casi nunca está basado en hechos constatables por fuera de su propia fe; sin embargo los fieles creen que ese argumento es suficiente.

La iglesia católica es apostólica. Considera que la biblia es un texto infalible en su teología, pero su procesión de fe no es la biblia sino el credo y considera que la escritura debe ser constantemente interpretada en respuesta a las necesidades de las personas en los distintos lugares y tiempos y esta es la labor del apóstol que sigue existiendo en la figura del Papa. Desde hace un tiempo la iglesia aceptó que la mejor visión de cómo es el mundo material lo puede ofrecer la ciencia y, como tal, todo lo que los científicos descubran sobre el origen del Universo, la formación de la tierra, la aparición de la vida y su adaptación y diversificación, es algo que la comunidad científica puede responder mejor que la biblia misma. Martín Lutero introdujo el concepto de sola scriptura. Esto fue en un tiempo donde la biblia católica sólo podía escribirse en latín y su lectura estaba prohibida para los fieles corrientes: solo las personas autorizadas por Roma podían interpretar la biblia a la feligresía. Lutero tradujo la biblia al alemán y la distribuyó con el objetivo de que todos pudieran leerla, y concluyó que el cristiano no necesita un intermediario entre él y la palabra de Dios: la biblia. SolaScripturaWordleEl concepto de sola scriptura nos dice que la biblia es lo único que un cristiano necesita saber, sin interpretaciones por un Papa. El luteranismo y varias de las iglesias nacionales que se derivaron de la reforma protestante siguieron, aún así, reservándose el derecho a interpretar la escritura, pero luego vendría el gran renacer espiritual en los Estados Unidos y, con él, el surgimiento del movimiento evangélico.

Lo que los científicos han venido descubriendo sobre física, cosmología, cosmogonía, formación planetaria, geología, biología, formación de la vida, evolución, etc., no se parece en mucho al relato bíblico. Esto crea dos relatos: por un lado están personas que han concluido que nuestro universo se formó hace trece mil ochocientos millones de años, nuestro planeta hace cuatro mil setecientos millones, la vida en la tierra apareció hace tres mil y medio millones y la vida multicelular lleva casi mil millones de años de existencia sobre nuestro planeta y, desde entonces, ha evolucionado para crear todas las formas actuales incluyendo a los seres humanos. Otras personas creen que el universo y la tierra fueron creados hace poco más de seis mil años y que todo era perfecto hasta que el único hombre y la única mujer comieron del fruto prohibido; y creen que hace algo más de cuatro mil años toda la vida del planeta fue erradicada excepto por ocho personas y unos cuantos miles de parejas de animales.

[Ken Ham]

Creacionista Ken Ham, quien cree que todas las respuestas a todo lo que necesitamos saber se encuentra en el libro del Génesis.

Cuando estas personas enfrentan su mitología bíblica a la evidencia real, sólo tienen una conclusión para hacer: la evidencia es errónea o está mal interpretada.

Cuando los miembros del culto Heaven’s Gate, que creían que una nave espacial venía tras el cometa Halley, compraron un telescopio para localizar tal nave y no la pudieron ver, llegaron a la única conclusión lógica: el telescopio estaba defectuoso. Finalmente, haciendo caso omiso de toda evidencia, los seguidores de Heaven’s Gate dejaron sus envoltorios terrestres (se suicidaron) para reunirse con los alienígenas de la nave que el telescopio defectuoso no les dejó ver.

hqdefaultPara la mayoría de nosotros es fácil concluir que la gente de Heaven’s Gate estaba equivocada. En su gran mayoría eran personas estudiadas, pero cayeron en una espiral de autoconvencimiento que les llevó a no pensar de forma racional. Al menos no racional desde nuestro punto de vista. Es fácil para nosotros concluir que el culto de Heaven’s Gate no estaba basado en ningún tipo de realidad y eso los llevó a una acción que carece de lógica para nosotros.

Pero los de Heaven’s Gate sólo se suicidaron ellos mismos. Los perpetradores de los atentados del 11 de septiembre de 2001 mataron a miles de personas en su acto suicida. Su interpretación del islamismo sufista los llevó a justificar la destrucción de vidas de fieles e infieles. _77966129_77959544La demencia de Boko Haram en Nigeria y de Estado Islámico en Iraq y Siria son muestra de esa mentalidad donde los yijadistas se ven a sí mismos luchando una guerra cósmica a favor de su dios. Si bien el islam nos ofrece los ejemplos más claros, muchos niños en Liberia mueren abandonados porque algún pastor cristiano cree que son brujos y monjes budistas han cometido masacres en Myanmar.

Muchas ideologías políticas y filosóficas se resisten a ser cuestionadas, pero la religión es más profunda que cualquier ideología política pues genera una identidad trascendente. Cuestionar su propia fe es cuestionar su propia identidad y por ello es inadmisible cuestionarse. Si el telescopio no muestra la nave detrás del cometa, entonces es el telescopio el que está mal. Si los científicos miden que una roca se formó hace miles de millones de años, es la medición la que está mal porque el mundo no puede tener más de diez mil años. Si todos los demás concluyen que podemos convivir en un estado secular con libertad de cultos y libertad de expresión, están mal porque el único camino de salvación es la sumisión al islam.

La religión es más que malas excusas para cometer suicidio, asesinar a miles o depositar un voto. Esas son, tan solo, perversiones de la religión.

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Malcolm X y sus hijas junto a Cassius Clay (Mohamed Ali) ca 1963

La verdad es que la gran mayoría de musulmanes que viven en el occidente secular o en otros países donde son minorías no perseguidas viven en paz. Algunos justifican, otros no, los actos de los fundamentalistas; pero, en general, no están interesados en suspender los derechos liberales para imponer la sharía. La religión, para ellos, es más un acto privado y social. Ellos validan el mundo desde una perspectiva que derivan del corán. La religión les da consuelo en caso de duelo, ánimo cuando se sienten desfallecer, sentido de comunidad. La religión les da respuesta a muchas de las preguntas que ellos se hacen para poder seguir con sus vidas.

Y lo mismo sucede con los cristianos, judíos, hindúes, neopaganos y toda la variedad de religiones que existen.

Matías. Foto tomada el 26 de diciembre de 2014 por la mañana.

Matías. Foto tomada el 26 de diciembre de 2014 por la mañana.

En muchos casos, y para muchas personas, esas respuestas son importantes y es difícil obtenerlas por otros medios. La ciencia nos puede describir el cómo de un proceso de duelo, pero no el por qué. Aun me duele cada vez que pienso en Matías, mi gato que desapareció el pasado 26 de diciembre y presuntamente murió atropellado y botado como basura a un barranco, porque me parece absurdo que eso haya sucedido así. Quisiera creer que su esencia aún perdura. Quisiera que alguien me responda por qué pasaron los hechos. Mis abuelas. Los amigos que ya nos dejaron.

Yo puedo vivir y continuar viviendo sin esas respuestas, sin ese porqué. De alguna forma puedo asumir mi duelo sin el consuelo que aporta una religión. Puedo tomar mis decisiones políticas sin la guía de un libro sagrado o de un pastor. Puedo asumir posiciones éticas y morales sin recurrir a dogmas. No digo que yo no me pueda equivocar, pero el equivocado seré yo y, por tanto, no será mi biblia, ni la sociedad o el diablo a quien yo vaya a culpar. Pero esto no es así para todo el mundo, y para muchas personas su religiosidad es importante.

Pero, incluso en esta visión benigna de la religión, hay un peligro. La religión nos está ofreciendo aquí respuestas rápidas y efectivas pero no necesariamente correctas. Y las religiones están llenas de respuestas incorrectas. Tal vez no tu religión, pero sí todas las demás. Cuando se pierde la capacidad de cuestionar las respuestas que la religión ofrece nunca sabremos cuando la respuesta incorrecta dejó de ser válida, y culparemos al telescopio porque no podemos ver la nave. Pero cuando cuestionamos la religión deja de ser religión.

KabaaA diferencia de Hitchens yo no espero ver abolida la religión. Primero, porque es culturalmente interesante. Segundo, porque creo que, para muchas personas, las respuestas que da la religión son importantes; y si bien creo que casi todas estas respuestas las puede proveer la ciencia y los acuerdos entre las personas, los consensos tardan más que la necesidad de esa respuesta.

Pero sí espero ver una mayor secularización del creyente. Si espero ver una sociedad donde podamos llegar a acuerdos basados, cuando sea posible, en evidencia empírica, y cuando no, en acuerdos entre personas que puedan debatir en igualdad de condiciones, sin que se imponga dogmáticamente una ideología. Donde el creyente reconozca que su interlocutor lee el corán y no la biblia, o ha interpretado la biblia de forma diferente. Donde el creyente reconozca que no se trata de imponer sus creencias o que le sean impuestas las creencias o descreencias de otro, sino que los problemas sociales se resuelven a través de un diálogo social y los problemas políticos a través de un debate político.

O, en otras palabras, no quiero ver al político religioso que vota en contra de una iniciativa para prevenir el calentamiento global porque cree que la segunda venida de Jesús será pronta o porque Dios le prometió a Noé que no habría un segundo diluvio universal.

Desafíos

Cuando acepté mi apostasía al darme cuenta que ni mis creencias ni mis valores cabían dentro del cristianismo, y por ende tampoco dentro del catolicismo, habían muchas cosas en mi vida que resolver. Mi visión del catolicismo es el de una Iglesia diversa donde igual confluyen laicos reaccionarios como José Galat, y visiones teológicas de sacerdotes que llegan a considerar que las divinidad de Jesús no es el fundamento doctrinario del cristianismo. Gran parte de este diálogo se venía dando desde antes del Concilio Vaticano Segundo, así como el acercamiento de la Iglesia a una Doctrina Social. La Iglesia de Roma ha tenido demasiados pecados históricos y algunos no tan históricos como el manejo que se le dio a la pederastia a finales del siglo veinte. La insistencia de una sexualidad pensada exclusivamente a la procreación dentro del matrimonio que la lleva a rechazar la prevención del SIDA por medios profilácticos principalmente en África.

Dentro de toda la diversidad que se acepta dentro del catolicismo mi creciente descreencia en el dogma tenía cierto lugar. Pero hubo un momento en el que sentí que me estaba mintiendo a mi mismo en mi pretensión de seguir siendo cristiano y católico.

No tengo nada en contra del catolicismo con el que conviví. Gran parte de mis valores humanistas que aprecio en mi mismo vinieron del humanismo cristiano que me inculcaron los lasallistas en el bachillerato y los jesuitas en la universidad así como la experiencia que tuve en grupos juveniles en Suecia. Mi rechazo al dogma viene desde la escuela y nunca sentí que esa fuera razón de rechazo a la Iglesia de mis padres. Y, aunque haya muchas cosas que no acepto de la Iglesia de Roma no creo que esta sea una razón suficiente para adoctrinar a mis hijos contra la fe de su madre.

Antes de aceptar mi apostasía acepté que mis hijos tuvieran una escolarización confesional católica y entre más conozco los principios del colegio que con mi esposa escogimos para nuestros hijos más me convenzo de que fue una buena elección y de que mis diferencias doctrinarias con el catolicismo son asuntos menores.

No sé si ese seguirá siendo mi pensamiento a futuro, pero por ahora estoy conforme sabiendo que lo que mis hijos están ganado en una formación cristiana abierta al pensamiento crítico y al respeto a la diferencia es más que lo que yo percibo como los problemas fundamentales del teísmo en general y el cristianismo y el catolicismo en particular.

Aunque finalmente no es el colegio quien ha de formar a mis hijos sino yo y mi esposa. En algún momento mis hijos se enterarán que no soy católico ni creyente. Es en ese momento cuando se presentará uno de los mayores desafíos de mis elecciones.

Divino karma (y el porqué de la existencia)

Pasaron las elecciones y apenas me enteré. Pasaron los premios Oscar y apenas me enteré. Por motivos ajenos a mi voluntad pero voluntariamente aceptados me he apartado de mis habituales distractores sociales lo cual incluye haberme apartado de la forma como normalmente me relaciono con la sociedad; y he dedicado un mayor tiempo y esfuerzo a definirme en mi filosofía personal y cómo esta se relaciona con la filosofía y teología de las personas a mi alrededor.

Justicia y venganza divina (1808) óleo sobre lienzo, por Pierre-Paul Prud'hon

Justicia y venganza divina (1808) óleo sobre lienzo, por Pierre-Paul Prud’hon

Ornamento de cielo raso, Ranakpur, Rajasthan, India. Las líneas interconectadas representan el karma.

He notado que muchas de las cosas que parecen tener sentido para personas a mi alrededor no tienen sentido para mí. Creo que la mayoría de nosotros espera que al final siempre se haga justicia. Finalmente sucede así en las telenovelas, en las series policiacas, en la mayor parte de la ficción de consumo. Pensar que Dios en el juicio final condenará a quienes causaron daño y premiará a los buenos. Pensar que el karma, como una fuerza impersonal del universo, se encargará de castigar nuestros actos malvados y premiar nuestra bondad. Cuando descubrimos que en el mundo no siempre la justicia de los hombres es suficiente, sentimos en la necesidad que creer en una justicia última administrada por el universo o por Dios. Una justicia inescapable. Es reconfortante saber que si alguien nos hace daño tarde o temprano la pagará, si no en esta en otra vida.

Pero ¿el hecho de que deseemos eso lo hace verdad? El mundo que conocemos, el tangible, el real; el mundo que podemos probar es indiferente ante la injusticia. Un terremoto no mira si sus víctimas eran personas virtuosas o malvadas; si creían y temían el poder de Dios o si eran ateos inmorales. La justicia administrada por los hombres puede ser en ocasiones tremendamente injusta para nuestros gustos. ¿Por qué un guerrillero que se alzó en armas contra personas de bien, secuestró, mató, causó daño al patrimonio y al progreso del pueblo, recibirá una pena simbólica y un pase gratis al congreso, mientras que un soldado que defendió a las víctimas será vilmente condenado por haber usado las armas del estado, bajo el mando del estado, para contener a esos hampones? La justicia de los hombres aplicada en Alemania entre 1932 y 1945. La justicia de los hombres aplicada en el sur de los EE.UU. en la primera mitad del siglo XX. Hay muchos ejemplos de la justicia de los hombres que apestan: que son injustas. Pero eso no pasa con la justicia divina, ni con la justicia poética, ni con el karma.

Es reconfortante saber que el mal no prevalecerá. Es reconfortante saber que las víctimas serán resarcidas en el más allá y los victimarios serán castigados. Es reconfortante creer que todo saldrá bien aunque lo que vemos nos indique que todo está saliendo mal. Una fe que nos ayuda a aceptar lo que creemos que está mal porque al final estará bien. ¿O no?

Estamos creyendo con el deseo. Creemos en una justicia final administrada por alguien infalible como Dios o como el universo panteísta, no porque tengamos evidencia de esa justicia sino porque es desesperanzador pensar diferente. Pero la esperanza no hace las cosas verdaderas. El universo no deja de ser indiferente porque esa indiferencia sería desesperanzadora. Dios no existe porque la idea de un mundo sin el administrador final de justicia sea inaceptable. La esperanza, si bien ayuda a mitigar el dolor, también se convierte en abandono. Dejamos de creer que podemos hacer algo para cambiar las cosas porque, finalmente, Dios o el universo se encargarán de rectificar lo que nosotros no logremos.

Pero, incluso cuando sea inevitable pensar que nuestro esfuerzo será futil, la esperanza no convierte nuestros deseos en realidad. El universo seguirá siendo indiferente y Dios, si existe, no será menos indiferente de lo que ha demostrado ser. Las cosas no son como son para nuestra complacencia.

Santo Tomás de Aquinas y sus cinco vías para la fe.

Entre más investigo a Dios y los argumentos y evidencias presentadas a su favor, menos sentido tiene su existencia. Una línea de argumentos son los argumentos de primera causa o argumentos cosmológicos. Tomás de Aquinas presenta un par de ellos: todo lo que se mueve es porque algo causó que se moviera, y ese algo fue causado por otra cosa, y así sucesivamente. Esta regresión de causas no puede ser infinita porque, de lo contrario nunca hubiera comenzado. Hay por tanto una primera causa y esa es la que llamaremos dios. Pero Tomás de Aquinas no cree en un dios impersonal, un primer motor inmóvil. Él cree en un dios personal que nos acompaña en la historia y administrará la justicia última. El apologista cristiano William Lane Craig expone dos tipos de argumentos cosmológicos: el argumento cosmológico desde la contingencia (todo tiene una razón de ser, bien sea causada o como atributo intrínseco de su naturaleza; ser no es un atributo intrínseco del universo por lo tanto debe haber una razón última y esa razón es Dios, quien por necesidad y naturaleza no es causado) y el argumento cosmológico de la teología natural musulmana o kalām (todo lo que comienza a ser es causado, el universo comenzó, por lo tanto el universo es causado y esa causa necesariamente es Dios).

La cosmología de Tomás de Aquinas y del kalām podría ser convincente cuando nuestro marco de referencia era la experiencia diaria humana, cuando nuestra intuición y nuestro sentido común se limitaba a las cosas a nuestro alcance. Aunque aún dentro de este marco de referencia no veo porqué la regresión infinita sea ilógica, aunque es probable que mi aceptación lógica de este concepto venga de mi entrenamiento como matemático e ingeniero donde los cálculos bien pueden hacerse asumiendo un tiempo infinitamente negativo. La física moderna nos trae dos concepto que ni Tomás de Aquinas ni el kalām conocían, pero que William Lane Craig sí los conoce a fondo aunque decide ignorarlos: la concepción B del tiempo de la teoría de la relatividad y la no causalidad de la mecánica cuantica.

En el marco de referencia de la experiencia humana, las cosas son causadas por eventos previos. Pero cuando la relatividad nos dice que no existe la simultaneidad ni, por ende, el concepto de previo; cuando al comparar el universo tal como lo vemos por un telescopio: un universo en expansión, con la probada teoría de la relatividad, concluímos que hace 13,8 mil millones de años el tiempo y la causalidad tal cual la conocemos no tiene sentido en ese punto; cuando la mecánica cuántica nos muestra que las cosas a muy pequeña escala no se comportan como nuestro sentido común lo sugeriría; que las cosas sí pueden aparecer de la nada, sin causa: entonces todas las premisas de los argumentos cosmológicos se desmoronan.

William Lane Craig en sus respuestas a lo que el llama nuevo ateísmo, una y otra vez sigue recurriendo a la falacia de apelar al sentido común cuando el bien sabe que el sentido común no aplica a la existencia del universo.

Una respuesta común de varios apologistas es preguntarse porqué existen las cosas en lugar de no existir. El hecho de que las cosas existan, de que el universo exista, es una prueba de que un dios creador existe. Pero la pregunta sigue estando sin contestar: ¿por qué existe un dios creador en lugar de no existir? Desde luego aquí podemos bien caer en una lógica circular: el dios creador existe porque el universo existe y sabemos que el universo existe porque lo estamos viendo y si no fue creado no existiría. Pero ahí hay un paso extra que bien podemos omitir: si podemos admitir la existencia necesaria de Dios sin que este haya sido creado, bien podemos admitir la existencia necesaria del universo sin que este haya sido creado.

Y peor que cualquier argumento trascendental es el presuposicionalismo bíblico de Sye Ten Bruggencate.

Luego está toda la gama de argumentos trascendentales. El conocimiento existe porque existe Dios, o la moral existe porque existe Dios, o la lógica existe porque existe Dios, etc. Siempre que he discutido esos argumentos encuentro al menos una de dos trabas mentales: la terquedad de no admitir explicaciones diferentes o el deseo de que exista un patrón absoluto del conocimiento, la moral y la lógica. Esto último es pensar con el deseo, con el mismo tipo de deseo con el que deseamos la existencia de la justicia divina, y es creer que las cosas son porque así las deseamos.

Presuponiendo morales

En una de las discusiones que encontré por Internet alguien hacía la siguiente pregunta: ¿Hay alguna razón por la cuál es moralmente malo levantar a un bebé de su cuna, violarlo y luego estamparlo contra el piso hasta reventarle la cabeza? Quien proponía la pregunta luego argumentaba que si la respuesta es eso probaba la existencia de Dios, si la respuesta es no quien así respondiera necesitaba ser internado en un manicomio.

Existe toda una línea de la apologética cristiana que clama que todo lo existente, material o inmaterial, es creado por Dios. El universo, es decir el espacio, el tiempo y todo lo material, es creado por Dios, pero también el conocimiento, la moral (absoluta), el amor y, en general, las cosas inmateriales. La gran mayoría de seres humanos que vivimos en nuestras sociedades modernas sentiremos repulsión por la idea presentada de violar y matar brutalmente a un bebé. Los pocos que no sienten esa repulsión son los psicópatas, aunque muchos psicópatas sabrán reconocer que si bien ellos no sienten que la situación está mal, la pedofilia y el infanticidio no es socialmente aceptado. La mayor parte de los psicópatas no se convierten en asesinos en serie, pedófilos o infanticidas.

La pregunta, sin embargo, no es si sentimos repulsión sino si podemos establecer una línea lógica de pensamiento para decir porqué violar y asesinar brutalmente a un infante está mal.

Si dentro de nuestra visión del mundo, si dentro de nuestra filosofía de las cosas, no podemos establecer una línea lógica para condenar la pedofilia y el infanticidio entonces eso implica, según el apologista, que nuestra visión del mundo está equivocada y que la razón de que (casi) todos sienten repulsión por la imagen mental descrita en la premisa es porque tenemos una moral innata que es parte de la moral objetiva que sólo tiene un origen: el creador de todo lo que existe, incluyendo la moral.

No conozco mucho sobre las visiones del mundo de las filosofías orientales como el budismo zen, por lo tanto no podré establecer qué línea de pensamiento pueda llevar a un seguidor de la mística oriental a rechazar este tipo de pedofilia e infanticidio descritos. Me enfocaré en lo que estoy más familiarizado: el humanismo cristiano v/s el humanismo secular. Algún apologista podría aquí hablar de cristianismo v/s ateísmo/agnosticismo, pero eso es una simplificación: hay corrientes dentro del cristianismo que se apartan del humanismo como la Iglesia Bautista de Westboro (Westboro Babtist Church) que claramente están divorciadas del humanismo, pero si bien ellos son un caso extremo no son un caso único. Por otro lado el humanismo secular ni es seguido por todos los no creyentes, ni es restringido a no creyentes.

El humanismo cristiano se enfoca en el ejemplo y las enseñanzas de Jesucristo como guía moral para respetar y ayudar a los demás seres humanos. Entiende que de las tres virtudes teologales: fé, esperanza y caridad, la caridad es una pieza clave en cómo debemos relacionarnos con las demás personas. Debemos desprendernos de lo material con el objetivo de ayudar a otros, y parábolas como la del buen samaritano o la orden de Jesús de que hagamos a los demás como queramos que nos traten son fundamentales en esta concepción del mundo. Muchas versiones del cristianismo evangélico prefiere enfocarse en la virtud teologal de la fe y en la salvación personal por medio de una relación personal con Jesús, lo que los aparta de un sentido más humanista. El cristianismo en el que me crié y el que aprendí en la escuela hace, sin embargo, mayor énfasis en los valores humanistas pero, clamaba, el verdadero humanismo sólo puede existir desde el cristianismo.

El humanismo cristiano, si bien parte de la caridad cristiana, no se queda ahí. El humanismo tiene sus orígenes en el renacimiento y en gran medida como oposición al papel de la iglesia. El humanismo pone al ser humano como primer punto de la agenda ideológica, pero al dársele una lectura cristiana se encuentra que las enseñanzas de Jesús sustentan el amor a nuestros semejantes. El cristianismo, al menos algunas vertientes del cristianismo, fue adoptando lo que los pensadores humanistas fueron produciendo y lo leyeron desde la biblia y lo adaptaron.

El humanismo secular, por su parte, pone al ser humano como primer punto de la agenda ideológica independiente de las iglesias y confesiones religiosas. La política debe hacerse pensando en las personas, no en los dioses.

Entonces, ahora, desde el humanismo secular debo explicar porqué violar a un bebé y asesinarlo brutalmente está mal. Hay algo que parece casi tautológico: si lo que el humanismo quiere es el bienestar de cada ser humano, claramente causar sufrimiento y muerte a un pequeño ser humano está mal. Pero “claramente” no es un argumento lógico.

Es aquí a dónde recurro a tres pensadores, a tres líneas filosóficas, que pueden dar luz sobre que es justificable o no.

Emanuel Kant pensando sobre el problema de la moral, llega a la conclusión que es un imperativo categórico que los seres humanos no debemos ser medios sino fines. Está mal utilizar a otras personas como medios para un fin, y desde esta perspectiva no hay nada que justifique la cruel violación y brutal asesinato del bebé de nuestro ejemplo. La violación y el asesinato son ofensas máximas contra la integridad de un ser humano, en este caso un bebé, y categóricamente está mal. La línea de pensamiento que elabora Kant no requiere como punto de partida que Dios nos haya dictado que ofender a otros seres humanos esté mal.

De los tiempos de Kant pasamos a nuestros días a una de las figuras que fue incluída entre los así llamados los cuatro jinetes del nuevo ateísmo: Sam Harris. Harris pretende establecer las bases de la existencia de una moral objetiva que no requiera a Dios como punto de partida. Si observamos la naturaleza podemos ver cosas crueles estrellas que explotan o una manada de leones dando muerte a un búfalo, pero no podemos decir que eso es moralmente reprobable porque ni las estrellas, ni los leones ni los búfalos tienen conciencia. Sólo cuando las interacciones involucran personas es que podemos hablar de bien o de mal en términos morales y esto nos da una base lógica para construir una moralidad que Harris resume en buscar el mayor bienestar a los seres racionales. Nuestro bebé de marras como ser racional o miembro de la única especie de seres racionales que conocemos debe ser preservado del daño (falta de bienestar) que nuestro pedófilo infanticida le infligiría.

Peter Singer, otro contemporáneo nuestro, subscribe una escuela llamada personalismo. Extiende el concepto de persona a todo ser que es capaz de sentir y tener aunque sea una rudimentaria conciencia de sí mismo, aunque admite grados de personeidad. Un bebé es menos persona (aunque sí una persona) que un adulto. Los leones y los búfalos tienen algún rango de personeidad. A diferencia de Harris, Singer no se enfoca en maximizar el bienestar sino en reducir el sufrimiento en la capacidad en la que podamos entender el sufrimiento de los demás. Por ello está mal que los seres humanos matemos a un toro para divertirnos así el toro sufra lo mismo que el búfalo atacado por las leonas: el torero puede entender el sufrimiento del toro, las leonas no. El perpetrador el ejemplo puede entender el sufrimiento del bebé por sus actos crueles (si es un psicópata puede entender el sufrimiento, así no sienta empatía con el mismo) y eso nos da una base lógica para concluir que ese comportamiento es moralmente inaceptable.

Tres puntos de vista, completamente seculares, nos llevan a una conclusión lógica de porqué está mal la situación planteada en la pregunta. Ninguna de estas argumentaciones lógicas requieren a Dios. Desde luego, son puntos de vista que parten de premisas (los humanos no somos medios sino fines, hay que maximizar bienestar de los seres racionales o minimizar el sufrimiento de las personas) que no son necesariamente autoevidentes y aquí podrá saltar nuestro apologista para indicar que las premisas son creación de Dios.

Entonces entro a analizar el caso de Dios.

Dice nuestro apologista: si existe una moral objetiva, eso significa que hay un estándar y que hay reglas; si hay un estándar implica un plan; y las reglas un plan no surgen espontáneamente sino que requieren de un hacedor de reglas, de un planeador, y ese planeador es Dios.

Si consideramos, por ello, que la respuesta a la pregunta planteada es sí, estamos aceptando la línea de pensamiento que nos lleva a Dios. Pero esta línea sólo sucede en la cabeza de nuesto apologista y de las personas que piensan como él. Kant, Harris y Singer proponen estándares que no implican un plan. La premisa de que un estándar implica un plan es una proposición que necesita ser probada o verificada. En cuanto a las reglas, éstas pueden ser bien como las leyes de la física: proposiciones que resumen una observación en términos matemáticos y nos permiten predecir eventos y observaciones futuras, o bien corolarios del estandar, deducidos, más que dictados.

Considerar que una moral objetiva implica a Dios es partir de la premisa de que una moral objetiva es el resultado de Dios: una petición de principio.

Pero dentro del humanismo secular, las posiciones de Kant, Harris o Singer (y probablemente muchos otros pensadores que ignoro) no son las únicas. Muchos afirman que no hay tal cosa como una moral objetiva.

La palabra moral viene del latín mores que significa costumbre. La moral no es más que un acuerdo, una construcción social. Lo que consideramos moralmente bueno o malo es lo que aprendemos como tal inmersos en una sociedad donde nuestros padres y otros adultos nos dicen qué es y qué no es aceptable y dónde deducimos por nuestra cuenta del comportamientos y la costumbres de los otros qué es permitido y qué no. Luego podemos estudiar y adquirir una filosofía de la vida que nos lleve a establecer nuestros propios juicios sobre qué está mal y qué esta bien.

Un elemento importante en nuestra construcción de una moral personal es la empatía. El origen de la empatía en el 99% de los seres humanos (y de la falta de empatía de ese 1% que son los psicópatas), puede explicarse desde la teoría de la evolución en caso de que alguien quiera argumentar que la empatía tiene origen divino.

La empatía es lo que nos permite reconocer el sufrimiento de otros manifestándose como un sufrimiento propio y reconocer la felicidad de otros y poder compartir esa felicidad así no seamos beneficiarios de lo que la haya causado.

En nuestra sociedad actual la gente normal no viola niños y mucho menos bebés. La violación en sí misma es anormal pero aún dentro de esa anormalidad la violación de infantes es más anormal aún. Aun donde no sea tan anormal es ilegal. El asesinato, y más el asesinato de infantes, es anormal e ilegal en nuestras sociedades. Eso nos lleva a todos los que no somos psicópatas e incluso a la mayoría de los no psicópatas, a responder sí a la pregunta inicial: está mal. Los no psicópatas tenemos una razón más para decir que está mal, la razón por la cual sentimos repulsión sólo ante la imagen mental que plantea la pregunta: nuestra empatía con la víctima.

Pero si esta tesis es cierta: si es cierto que la moral es relativa a la sociedad, deberíamos ver ejemplos de sociedades donde la pedofilia y el infanticidio sean aceptados o incluso considerados moralmente bien. Para la violación de bebés no se me ocurre ni conozco una justificación pero sí para el infanticidio: en sociedades donde la lucha por la supervivencia es cruel, un pequeño infante puede llegar a ser más una carga que una ayuda y por lo tanto es sacrificable en ciertas condiciones. Los espartanos que abandonaban a sus bebés si estos nacían con algún defecto, los esquimales que mataban al primer nacido si se trataba de una hembra, las familias que huyen de las sequías en el Cuerno de África dejando atrás a los hijos menores para aumentar la probabilidad de que el mayor sobreviva (la alternativa no es salvar al menor sino asegurar que todos mueren). Tan espantosos como nos puedan sonar los casos, dentro de la moral y las condiciones de supervivencia de esas sociedades ese sacrificio es no sólo aceptable sino que es lo correcto.

Ahora, el reconocimiento de la existencia de morales relativas no implica que no pueda existir una moral objetiva. Quienes creen en la existencia de una moral objetiva ven a las morales relativas como aproximaciones a la moral real y objetiva, y las variaciones y desviaciones son o bien malas costumbres que deben extirparse o el reconocimiento a casos extremos (p. ej. el infanticidio como sacrificio para la supervivencia).

El principal inconveniente con considerar a Dios como fuente de la única y verdadera moral objetiva es que no podemos saber cual es el estándar, cuáles son las reglas. Si la moral es innata y plantada por el Creador en cada uno de nosotros no veríamos tantas morales relativas. Si todos tenemos la verdadera y única moral y las morales relativas son perversiones (la idea de Rousseau de que todos nacemos buenos y la sociedad nos corrompe), nos enfrentamos al problema de lo único que podemos deducir se deriva de todas esas morales relativas corruptas.

¿Está esa única y verdadera moral objetiva en la Biblia?

Pues respecto a la pregunta que inicia esta disertación la Biblia dice absolutamente nada. La Biblia no dice nada a favor o en contra de la pedofilia. No condena a la violación de mujeres solteras (sólo ordena que el violador repare a la víctima desposándola) mientras que la violación de mujeres casadas cae dentro de la prohibición del adulterio, pero nada específico con respecto a violar bebés. Fuera del mandamiento de “no matarás” la Biblia no prohíbe asesinar bebés mientras que por otro lado en el libro de Josué ordena matar a los infantes de las ciudades enemigas caídas.

Tal vez sí exista un dios creador de todo lo visible y lo invisible, de lo material y lo inmaterial, y dentro de lo inmaterial haya creado el libro de reglas de la única y verdadera moral objetiva. Pero si no conocemos esa tal moral objetiva es lo mismo que si no existiera y tuviéramos que describir nuestro propio estándar para definirla (como Kant, Harris y Singer), o creer que sólo las morales relativas existen.

Para cualquier efecto práctico, responder a la pregunta planteada no implica un dios, y responder no no nos convierte en psicópatas peligrosos sino en el reconocimiento que así el escenario nos cause repulsión no debemos responder desde nuestros propios prejuicios.

Pasando el testimonio

Como lo recordé en mi pasado post A journey, estudié en una escuela confesional y creo que gran parte de mi pensamiento humanista lo heredé de ese catolicismo que recién salía de Vaticano II, que no temía a la ciencia y por el contrario abrazaba el diálogo ecuménico y el entendimiento entre los pueblos. El cristianismo de da la otra mejilla y ama a tu prójimo, el de trata a los demás como quieras que te traten como una forma positiva de la regla de oro que trasciende culturas: no hagas a los demás lo que no quieres que te hagan. El cristianismo dirigido por un papa carismático que llamaba por la paz mundial y se oponía, como guía espiritual, a la pena de muerte.

En gran medida consideré que el núcleo de mis valores como persona venían de esa formación cristiana, aun cuando mis creencias sobre la metafísica del mundo se hubieran apartado de la metafísica judeocristiana. El Dios padre y creador y Jesús podrían ser sólo fábulas mientras siguiera apreciando los valores del cristianismo como el ideal de los valores humanos.

Mis estudios universitarios los hice en una universidad confesional, regida por la Compañía de Jesús y la filosofía ignaciana. La misma Compañía de Jesús que se acercó a la Teología de la Liberación sin adoptar la parte más extrema de la misma y que se consagró como el ala liberal y social del catolicismo frente al conservadurismo del Opus Dei. Si bien mi fe religiosa se fue diluyendo, tenía frente a mí varios ejemplos de como los valores cristianos pueden ser la base del mundo ideal al que todos aspiramos.

A pesar de mi agnosticismo, tomé la decisión de que mis hijos fueran bautizados en la iglesia donde me crié, en la fe de mi esposa y de la mayor parte de mi familia y conocidos. Y tomé la decisión de que estudiaran en una escuela confesional. No fui la única persona tomando esa decisión: mis padres sugirieron, mi esposa tuvo mucho que ver en la decisión, pero mi papel no fue sólo pasivo de aceptar la decisión de los demás sino que la apoyé por esa convicción de que la escuela confesional podría aportarle a mis hijos esos valores y principios que yo valoraba. Finalmente ellos, luego como adultos, podrían definir su propia fe.

Pero algo cambió con mi apostasía formal y con los motivos que me llevaron a la misma.

Parte ha sido entender que mis valores no son los valores del cristianismo. Son valores humanistas que bien comparten tanto las corrientes humanistas del cristianismo como el humanismo secular, mientras que existe todo un cristianismo no humanista, dentro y fuera del catolicismo, con el que no puedo identificarme.

No puedo identificarme con los creacionistas de tierra joven que prefieren boicotear los fundamentos de la ciencia con tal de que su escritura sea literalmente correcta. No puedo identificarme con los cristianos que restriegan el deuteronomio para justificar su odio a la homosexualidad, pero luego hablan de la nueva alianza para desligarse de las partes incómodas del antiguo testamento. No puedo identificarme con la fábula de La Caída y el mensaje implícito de que buscar la verdad (tomar el fruto del árbol del conocimiento del bien y del mal) sea el origen de los males del hombre. Que la colaboración entre todos los hombres sea tan amenazadora para Dios que tenga que confundir nuestras lenguas tal cual lo refleja la fábula de la torre de Babel. No puedo identificarme con Pablo escribiendo en sus cartas que buscar la razón es de necios.

En estos momentos me pregunto si realmente quiero que sean los valores cristianos, que pueden estar o no alineados con mi pensamiento humanista, los que sean enseñados a mis hijos. Me preocupa, sobre todo, que sean indoctrinados en una ideología que rechace el pensamiento crítico en aras de preservar un dogma. Por experiencia sé que no todo en la religión es una fe ciega que rechaza el pensamiento crítico pero lo hay.

Sé que particularmente en la escuela donde están mis hijos se desarrollan muchas destrezas intelectuales lo que se refleja en muy buenos resultados en las pruebas de estado de sus bachilleres y su aceptación en las universidades y eso no se logra con un rechazo total al pensamiento crítico.

Podría pensar en pasar a mis hijos a una educación secular, pero el solo hecho de ser secular no garantiza todas las destrezas intelectuales que espero que mis hijos aprendan. Podría dejarlos seguir en la escuela confesional donde están y yo preocuparme por que aprendan lo que yo considero importante y que la escuela no les puede dar. Está siempre la alternativa de la educación en casa, el home schooling, donde yo asumo la totalidad del proceso de aprendizaje. Pero en cualquier decisión yo no soy el único padre que toma las decisiones sobre cómo mis hijos enfrentarán la cuestión religiosa y sé que mi esposa se opondrá a lo que ella perciba como indoctrinación al ateismo.

No será mi objetivo criar hijos que rechacen el concepto de Dios, en parte porque yo no soy un cruzado antiteísta. En parte porque espero que ellos tengan el criterio suficiente para pensar por sí mismos. En parte porque el cristianismo en el que me crié y en el cual creo que mis hijos se están criando es preferible a muchas otras sectas y religiones donde se subvierte toda la concepción del mundo a lo que el pastor o guía religioso decida o interprete: desde los fundamentalismos cristianos, hasta los cultos extraterrestres suicidas, la cienciología o el marxismo dogmático o el uribismo acrítico.

Materialismo apático

[La creación de Adán] En mi anterior post sobre mi viaje personal en cuestiones de fe explicaba el papel que el creacionismo de tierra joven jugó en el descubrimiento de mi posición filosófica frente a la religión. Paradójico en mi caso es que la versión de cristianismo en la cual fui criado es una versión abierta a la ciencia, motivo por el cual nunca hubo una crisis personal en mí entre tener que aceptar la realidad científica por un lado y la fe cristiana por el otro. Pero la sola exposición de esa otra versión de cristianismo me hizo concentrarme en un debate en el cual mis conclusiones personales no fueron favorables a la catequesis.

Bible BeltDesde los años 1960 en el cinturón bíblico de los EE.UU. hubo un resurgimiento del cristianismo evangélico, una versión del cristianismo de origen protestante basada en la experiencia personal de aceptación de Jesús, la lectura de la biblia, y la guía de figuras carismáticas que sirven como pastores o evangelistas. Hay un par de versículos en la biblia, cuya cita no recuerdo ni me interesa, que dicen que si la escritura (la biblia), o la palabra (Jesús) no es confiable en términos del mundo real, no sería confiable en términos de fe.

La ciencia moderna, sin embargo, contradice muchas de las cosas que figuran en la biblia tales como una tierra plana en el centro del universo y un firmamento de agua bajo el cual giran el sol, la luna y las estrellas. Muchas de las grandes iglesias cristianas, incluida la Iglesia Católica, la Iglesia Anglicana y varias de las grandes denominaciones protestantes, han concluido que la base de la revelación cristiana no está en una lectura literal de la biblia. Que la biblia es inefable como documento teológico y no debe ser tomado como un texto de ciencia o de historia.

Dentro del cristianismo evangélico (que muchas veces rechaza el término “evangélico” para denominarse simplemente “cristianismo” como si las demás corrientes cristianas no fueran lo verdadero) surgen ideólogos que comparten otra visión. La aparente contradicción entre la biblia y la ciencia es el resultado de una comunidad científica que se ha alejado de Dios por culpa de la arrogancia de sus miembros y la guía de figuras satánicas como Charles Darwin.

En conclusión, el creacionismo de tierra joven, de origen evangélico pero que ha trascendido a otras denominaciones cristianas, incluidos sectores “conservadores” del catolicismo, y del judaísmo se ha puesto a la tarea de crear su propia ciencia, teniendo entre sus más notables exponentes a Ken Ham de Answers in Genesis y Kent Hovind.

Kent Hovind

Ken Ham

La ciencia promocionada por Ham, Hovind y demás líderes de la tierra joven, es contraria al consenso científico en física, astrofísica, cosmología, geología, paleontología, antropología, biología y casi cualquier otra rama de la ciencia; aunque, desde su punto de vista todo a lo que se oponen lo enmarcan dentro del nombre de evolucionismo o darwinismo. Darwin y su legado es el principal escollo a vencer, y por ello el debate que pretenden entablar se suele titular como “creación v/s evolución”.

La comunidad científica no guarda mayor respeto por lo que la ciencia creacionista propone; así como tampoco considera científicas las hipotesis de la astrología, el espiritismo, la ufología, la dianética, la homeopatía y muchas otras propuestas que normalmente enmarcan bajo el título de pseudociencia.

Pero ¿qué es la ciencia?

La ciencia es, principalmente, un método. La ciencia consiste en formular hipótesis que tratan de describir cómo funciona el mundo. Estas hipótesis deben estar basadas en observaciones. Estas hipótesis deben permitir hacer predicciones. Estas hipótesis deben ser falsables, esto es que sobre las predicciones, existen resultados sujetos a prueba que pueden corroborar falsa la hipótesis. Si los resultados de las pruebas de laboratorio u observaciones posteriores para probar las predicciones no contradicen la hipótesis y no hay otras hipótesis falsables y probadas que expliquen mejor el fenómeno, la hipótesis es reconocida por la comunidad científica como una teoría. La teoría está abierta, sin embargo, a que más adelante nuevos datos, nuevas observaciones y nuevas hipótesis contradigan o mejoren la teoría.

Existen mecanismos tales como la revisión por pares y requisitos de publicación a las que deben someterse las teorías científicas antes de ser aceptadas como tales.

Las pseudociencias se escapan de este método, estableciendo hipótesis no falsables y evitando el escrutinio de la comunidad científica, casi siempre bajo la excusa de que la comunidad científica es una comunidad cerrada a ideas poco convencionales, contaminada por ideas fijas (como el darwinismo, según los creacionistas de tierra joven), arrogante frente a la disidencia.

Las ciencias, y particularmente las ciencia naturales, tienen bajo su base de trabajo lo que se conoce como naturalismo o materialismo científico. El materialismo científico es una limitación del alcance de las ciencias naturales. Básicamente significa que las ciencias sólo se ocupan del mundo material ofreciendo respuestas sobre el mundo material.

Las ciencias sociales tratan sobre el hombre y dada las complejidades de las interacciones humanas y la dificultad de predicciones, algunos científicos catalogan a la economía, la psicología y otras ciencias sociales como pseudociencias.

Otro tipo de ciencias, como las ciencias formales tales como la matemática y la lógica, por ejemplo no nos dicen mucho sobre el mundo material, pero ofrecen un lenguaje con el cual se puede describir, entre otras cosas, las ciencias naturales.

La filosofía no es una ciencia. Parte de la filosofía es una metaciencia que valida lo que es el conocimiento y a la ciencia y su método como una respuesta a qué es la verdad sobre el mundo material, pero abarca más elementos de la existencia humana como la validación o no de la política, la ética y la práctica humana.

conocimientoEn un diagrama que vi en la escuela, mostraban a la teología como una capa superior a la filosofía, una justificación trascendental de que el conocimiento humano: filosofía, ciencias naturales y formales y las prácticas humanas son válidos por provenir de Dios, pero esta es una visión claramente teísta y como tal no sería compartible con personas que tienen otra idea sobre el sentir, práctica y filosofía religiosos.

Regresando a las ciencias naturales, el materialismo científico considera que todo lo no material, por ejemplo lo sobrenatural, es irrelevante para la ciencia pues no agrega nada al conocimiento científico. Una explicación no falsable sobre la causa o propósito último de un fenómeno no permite una mejor comprensión sobre el cómo, que es de lo que trata la ciencia.

Hace 400 años, cuando el método científico empezaba a desarrollarse, aun eran muchas las cosas que la ciencia no podía explicar y esto dejaba un gran espacio a la teología para justificar una intervención directa de Dios como causa próxima de muchos fenómenos, pero a medida que el conocimiento científico se ha desarrollado gran parte de ese espacio se ha venido cerrando. Newton, uno de los más grandes científicos de todos los tiempos, no pudo resolver el problema de la estabilidad del sistema solar y apeló a Dios como la mano invisible que permitía que todo funcionara y a los 36 años dejó de pensar en el problema para dedicarse a la alquimia y la meditación metafísica. Cien años después y usando las mismas fórmulas y la misma matemática que desarrolló Newton, Laplace completó el problema sin necesidad de recurrir a la hipótesis de Dios.

La cada vez menor intervención de una causa divina como explicación del mundo material ha desarrollado una visión que podemos llamar naturalismo o materialismo filosófico o materialismo metafísico.

El materialismo científico nos dice que la ciencia sólo establece verdades sobre el mundo natural apelando a explicaciones naturales. El materialismo filosófico nos dice que no existe nada más que el mundo natural. Como la hipótesis de Dios no tiene poder explicativo, entonces se descarta la existencia de Dios.

Hasta donde tengo entendido Charles Darwin no se adhirió al materialismo filosófico y adoptó el termino acuñado por su amigo Thomas Henry Huxley de agnosticismo para describir su visión personal. El principal exponente de la evolución darwiniana en la actualidad: Richard Dawkins, sí es un adherente del materialismo filosófico. Claramente el materialismo filosófico lleva a una conclusión: Dios no existe. Todo lo que esté por fuera del mundo natural, todo lo que no tenga un efecto cuantificable sobre el mundo natural no existe y un concepto sobre un dios o un conjunto de deidades que no sean falsables ni medibles no tienen efectos cuantificables sobre el mundo material.

Hay, sin embargo, dos falacias a evitar. La primera es obvia: el materialismo científico no es equivalente al materialismo filosófico. El materialismo científico habla sobre los alcances y los límites de las ciencias naturales (y probablemente de las ciencias sociales), pero no nos dice nada sobre lo trascendente, y ello da lugar a que personas de distintos credos religiosos puedan hacer ciencia de verdad, salvo que sus propios principios religiosos se lo impidan. El materialismo filosófico niega la trascendencia.

La otra falacia consiste en creer que si bien el materialismo filosófico lleva al ateísmo, el ateísmo se base en el materialismo filosófico.

El ateísmo es simplemente la falta de creencia en la existencia de deidades en general y de Dios en particular. Una de las manifestaciones de la falta de creencia es la negación de la existencia. La afirmación de que Dios y las deidades no existen. Y una de las razones para llegar a esta negación es la adherencia al materialismo filosófico. Sin embargo podría negarse la existencia de Dios sin necesitad de adoptar el materialismo; bien sea por rebeldía, creencia en algo distinto a deidades teístas como el panteísmo, falta de exposición a la hipótesis de deidades, etc.

Otra manifestación de la falta de creencia en Dios o en deidades es simplemente falta de creencia. No se niega a Dios, simplemente no se requiere asumir su existencia. No necesariamente el materialismo filosófico lleva a una negación de Dios, porque si bien declara que lo que está por fuera del mundo material no existe, podría aceptarse que eventualmente logre demostrarse por medio de hipótesis explicativas y falsables que hay atributos de Dios con efectos predictivos y cuantificables en el mundo material. Simplemente que mientras tal evidencia aparezca, la posición más razonable, para los adherentes de esta doctrina, es no creer en la existencia de deidades o de Dios.

Pero también hay muchas otras razones para carecer de una creencia en la existencia de Dios, además del materialismo. Se puede ser simplemente irreligioso. Una persona que no ha sido criada dentro de dogmas religiosos podría no adoptar una idea sobre la existencia de seres supremos. Estoy pendiente de confirmar estudios que sugieren una predisposición a crecer con la idea de un dios, pero la observación no científica a la que he tenido acceso es que hijos de padres que no inculcan una idea de un dios parece que dejan hijos sin idea de un dios. También existe una apatía pasiva: personas que si bien han sido expuestas a la idea de un dios, no piensan en su vida diaria en ello y en la práctica no forman o han perdido la creencia en la existencia de dioses. Y está la apatía activa, entre otras muchas razones para simplemente no creer.

Es claro que la existencia del materialismo filosófico pueda ser visto por los creyentes en alguna religión como una creencia en algo. Muchos creyentes acusan al ateísmo de ser una fe religiosa. Que así como existen religiones politeístas (con varios dioses) y religiones monoteístas (con un solo dios), existen religiones ateístas (con cero dioses). Un ejemplo de una religión ateísta son ciertas vertientes del budismo. Otro ejemplo, aseguran algunos creyentes, es el materialismo. El ateísmo derivado de la adherencia al materialismo filosófico sería una fe religiosa, y muchos religiosos monoteístas atacan al ateísmo como una creencia religiosa.

Pero al no distinguir el materialismo científico y el materialismo filosófico, para un grupo de creyentes la ciencia es también una manifestación de esa falsa religión que es el materialismo. El creacionismo de tierra joven es muy dado a este tipo de ataques: atacar a la ciencia materialista para tratar de imponer su propia versión de qué es la ciencia: una serie de conjeturas sobre cómo funciona el mundo ajustada a cierto tipo de interpretación literal de la biblia.

Otros muchos apologistas del cristianismo (así como de otros teísmos) [que no se unen a la doctrina de tierra joven] atacan al materialismo filosófico, en parte porque su labor es defender al cristianismo de los ataques que los materialistas filosóficos hacen a la religión. Si bien he visto a apologistas con una buena comprensión del método científico y que defienden el materialismo científico, muchos de estos apologistas son más filósofos que científicos y son dados a considerar que toda crítica a la fe desde la ciencia parte de un materialismo filosófico y no de otro tipo de objeciones.

Hasta donde entiendo William Lane Craig no se adhiere a la doctrina de tierra joven.

Muchas veces me he visto tentado a considerar a los apologistas y a los creacionistas como una misma clase de individuos y en muchas de las discusiones y debates que he observado pareciera que se confunden. Y pareciera que muchos ateos también los confunden y los cuentan en un mismo saco y por extensión a cualquier versión del cristianismo.

Personalmente creo que es una visión válida observar un método materialista en la práctica científica manteniendo una concepción religiosa sea esta teísta o no teísta. Muchas personas religiosas que hacen ciencia ven a la ciencia como el cómo, como la explicación de las causas próximas, mientras que relegan su visión religiosa a la teleología o explicación de las causas últimas. Muchos ateos reconocen que el materialismo científico no implica un materialismo filosófico y no tienen inconveniente con compartir la ciencia con colegas religiosos.

Es dentro de ciertas filosofías, como la filosofía religiosa de los creacionistas o la filosofía antireligiosa de los materialistas que la ciencia y la religión no combinan.

Pero en todas estas. ¿Dónde estoy yo?

Arriba mencionaba a la apatía activa como una de las causas de la falta de creencia en la existencia de dioses. Creo que la apatía activa es la mejor descripción de mi sentir sobre el tema.

En la ciencia Dios carece de valor explicativo como causa próxima. Si Dios o algo similar tiene sentido como causa última no es una cuestión científica. Por mucho tiempo traté de compaginar mi cristianismo con mi agnosticismo y dentro de ese diálogo mental he llegado a varias conclusiones, muchas de las cuales han venido tomando forma aun después de que abandoné mi pretensión de ser cristiano.

La idea de un dios necesario como causa última requiere que yo crea en la existencia o necesidad de una causa última. Tampoco requiero de un dios como causa de una moral objetiva, ni requiero de un dios como causa epistemológica. Para mí tiene más sentido considerar a las ciencias formales como una creación humana que como una realidad trascendente que sólo podemos conocer a partir de un dios. No hay un solo motivo en mi sistema de creencias que me lleven a necesitar a un dios.

No porque yo me adhiera a la filosofía materialista. Creo que el materialismo científico es un límite y que hay muchas cosas que la ciencia no puede descartar como falsas, sólo como innecesarias. Y un dios es parte de eso. Si nuestra auto-conciencia es tan sólo un producto de nuestras mentes o se trata de algo más que opera sobre nuestras mentes, creo que no lo puede resolver la ciencia. La paradoja del cuarto chino nos dice por qué la hipótesis no es falsable. Lo que sí parece claro es que no existe un alma que opere independiente a nuestra mente y que tenga efectos sobre el mundo material.

Todo mi sistema de creencias me lleva entonces a una conclusión: la existencia de Dios me es irrelevante. No es que no haya pensado el problema. No es que no entienda el concepto. Creo incluso que hoy tengo una mejor explicación de qué es la trinidad de la que pude haber tenido cuando aún tenía una fe vaga. Y no rechazo a Dios por se trascendente o por ser trinitario, o porque me decepcioné de la teología o me decepcioné de la biblia. Simplemente no creo. No tiene sentido en mi sistema de creencias. No tiene lugar en mi concepción del mundo.

Más que un materialismo filosófico lo mío es una filosofía de materialismo apático. Lo sobrenatural me es irrelevante. Lo sobrenatural para mí son conjeturas interesantes y aun tengo un interés en los dogmas de las religiones. Pero, para mí, esos dogmas, esas mitologías, son casi indistinguibles de la ciencia ficción y de la fantasía como géneros literarios. Me interesa conjeturar lo posible. Pero separo lo posible de lo que creo que es la realidad, y la hipótesis de Dios, para mí, está en la primera parte.