La retórica de la libertad

Recordemos que Internet fue originalmente diseñado por el Departamento de Defensa (DoD) de los Estados Unidos con el objetivo de que fuese un sistema de comunicaciones de datos que siguiera funcionando aún cuando gran parte de la infraestructura fuere destruída ante una catástrofe o un ataque nuclear. La solución fue crear una red abierta, descentralizada y ubicua.

El DoD pronto cedió el control de Internet a la academia y a principios de los años 1990 entró con fuerza la empresa privada a seguir creciendo el Internet. El DoD se beneficiaría de Internet aunque no lo controlara. Es más, se beneficia de Internet porque no lo controla. Son las universidades, los grandes empresarios, los gomosos, quienes construyen Internet para el servicio del DoD o de cualquier otra persona que lo quiera usar. Con Internet se inventaron el medio, el aire, que todos —incluídos ellos— podemos usar para transmitir nuestra voz y escuchar a los demás.

El carácter libre de Internet es lo que hace que funcione. Es lo que lleva a que los empresarios quieran invertir en él, a que los usuarios creen contenidos, pagando o no servicios de hospedaje, y busquen información, pagando o no su conexión. Los que conocemos el medio nos encontramos con un terreno anárquico, donde puede encontrarse de todo: desde un manual para fabricar bombas hasta compilaciones de poemas cursis; desde pornografía de todos los gustos y todos los precios hasta noticias y opinión sobre los sucesos mundiales; desde tiernas y chistosas fotos de gatitos hasta imágenes explícitas de la última masacre.

¿Debe Internet ser regulada o controlada? ¿o su espíritu libre debe predominar sobre todas las cosas? Continue reading