De quereres y gustos

“Ya sé que no me amas” me ha dicho últimamente mi esposa en distintas oportunidades y con algunas variantes.  Hace también ya un tiempo que no le digo “te amo”.  Me pregunto muchas veces que exactamente es lo que siento hacia ella.

Cundo no estamos bien, siento algo de rabia, de resentimiento.  La culpo por no entender.  La culpo por no entenderme.  Porque no se da cuenta que por bien intencionada que crea estar, puede estar haciendo más mal que bien con su proceder y sus intentos de corregirme.

Pero aún cuando no estamos bien ella me importa.  No quiero que se queje de no poder descansar, sino que quiero que descanse.  Que esté cómoda.  Que no sufra ni se estrese.  Que sus cosas en el trabajo le salgan bien.  Que tome las fotos que quiere tomar.  Que pase un tiempo con sus hijos.   Que pueda divertirse con y sin mí.

Y me sigue gustando.  Me sigue provocando (en el sentido colombiano del término: provocarapetecer). Continue reading