Desembarazando adolescentes

Hay básicamente dos tipos de embarazo adolescente: el buscado y el no buscado.

[P.S. invito a aportes y debate de quien sepa más que yo. No pretendo tener ninguna última palabra.]

Dentro del embarazo buscado, en algunos casos son niñas maduras, con buenas redes afectiva y oportunidades que sueñan ser mamás jóvenes. Aunque en muchos casos (¿la mayoría?) son niñas que toman la decisión con cierta inmadurez, buscando “atrapar” el afecto de un hombre o buscando en un hijo la afectividad que no tienen, o muchos otros motivos donde no se piensa a futuro.

El embarazo no buscado generalmente puede atribuirse, en la gran mayoría de los casos, a falta de una buena educación sexual. Una chica adolescente a la que le han enseñado a valorarse a sí misma no compensa falta de afecto con sexo y si toma la decisión de tener sexo sabe cuidarse. (Unos pocos casos la contracepción falla.)
No hay que olvidar que también, en muchos casos, el embarazo es producto de una violación, de estupro, o de sexo presionado.


El embarazo adolescente suele suceder antes de la edad en que las niñas deban entrar a la fuerza laboral o iniciar sus estudios universitarios. La perspectiva a futuro de estudiar en la universidad (respuesta de Petro a la protesta de Duque) o de encontrar un oficio remunerado (propuesta de Duque recortada) es apenas una parte ínfima de las razones por las cuales las adolescentes buscan embarazarse. Y no tiene que ver con el embarazo no buscado.

Una buena educación sexual de calidad ayuda a prevenir muchos de los casos de embarazos no buscados e, incluso, muchos de los casos de embarazo buscados. Un sistema de consejeros y la detección temprana por parte de adultos de problema familiares ayudan a detectar los problemas afectivos en adolescentes que las puedan llevar a embarazos buscados y de conductas que lleven a embarazos no buscados, y ayudar a compensar estos riesgos.

Y la educación no es sólo para las niñas. Es para los niños varones también. Además de que los chicos tienen los mismos problemas que las chicas que los llevan a conductas que ayudan al embarazo, sólo que no son ellos los embarazados, el no tener que sufrir en carne propia las consecuencias del sexo, así como una equivocada idea de masculinidad definida desde “lo macho”, fomenta el riesgo y convierte a los chicos en potenciales violadores.