Moi si, je suis Charlie

No sé. De alguna forma intuía que las principales voces de disenso frente a la indignación por el asesinato de los periodistas de Charlie Hebdo vendría de dos frentes distintos: la derecha cristiana y la izquierda progresista.

Sin duda hay muchas razones para no estar de acuerdo con la línea editorial del semanario francés. Ellos eran iconoclastas. Provocadores. No importa lo que creas, es muy probable que ellos se hallan burlado de ello. En algunos medios de derecha he visto cómo sacan a relucir, no sólo las portadas y caricaturas contra el Islam, sino caricaturas contra el cristianismo, contra la iglesia, contra Le Pen y su Frente Nacional; en fin, contra todo lo que represente los valores tradicionales y la derecha y fácilmente concluyen que Charlie Hebdo nunca atacó o ridiculizó a la izquierda. Pero ni François Mitterrand, Lionil Jospin, Ségolène Royal ni François Hollande han estado a salvo de la crítica y las caricaturas.

Escribo esto, sin embargo, no como respuesta a esas derechas que piden todo el peso de la ley para los terroristas que perpetraron el atentado, pero que los de Charlie Hebdo se lo buscaron. Esa derecha que se regocija en pensar que se mataron dos pájaros de un solo tiro: los mamertos iconoclastas del semanario satírico francés y los musulmanes que invaden occidente.

Charlie Herbo Nº 1099. 10 de julio de 2013

Charlie Herbo Nº 1099. 10 de julio de 2013

Escribo esto como respuesta al artículo recientemente escrito por José Antonio Gutiérrez Dantón y publicado por varios medios de izquierda latinoamericanos incluyendo Voz, Prensa Rural, Aporrea, Tercera Información, Pelusa Radical, Anarkismo.net, etc. y titulado Je ne suis pas Charlie (Yo no soy Charlie).

Al igual que los medios de derecha, parte rechazando la atrocidad del atentado antes de ir al pero. Textualmente: Pero no creo que censurar el ataque en contra de Charlie Hebdo sea sinónimo de celebrar una revista que es, fundamentalmente, un monumento a la intolerancia, al racismo y a la arrogancia colonial.

Si hay alguien a quien Charlie Hebdo ha atacado más que a las razas no europeas es, precisamente, a los europeos racistas. He tratado de buscar, en vano, alguna caricatura de Charlie Hebdo contra la inmigración o el multiculturalismo. En cambio sí veo fuertes caricaturas contra Le Pen y el Frente Nacional, o contra Romney y sus políticas migratorias propuestas en el pasado debate presidencial en los EE.UU. Y por ello mismo, pensar en que Charlie Hebdo representa a la arrogancia colonial es mear fuera del tiesto.

El concepto de tolerancia o intolerancia es un poco más complejo y depende mucho de cómo definamos esos términos. En física e ingeniería, la tolerancia es la capacidad de un objeto de resistir una condición extrema conservando sus propiedades. Extrapolado a las ciencias sociales, la tolerancia consiste en no inmutarse o en poderse recuperar frente a una idea opuesta o un comportamiento indeseado. Uno no tolera las cosas que uno acepta de los demás, sino las cosas que uno no acepta pero que soporta. Así, la intolerancia puede ser vista como poner un límite en lo que uno está dispuesto a soportar; pero hay una gran diferencia en cómo se establece ese límite: buscando la eliminación del comportamiento indeseado o denunciándolo.

Tanto la derecha francesa (y, en general toda su clase política) como el islam, el vaticano, el estado de Israel, etc. están llenos de comportamientos e ideas que muchas personas consideran indeseables. Uno de esos comportamientos es, precisamente su incapacidad de aceptar a los demás. Muchas de las caricaturas de Charlie Hebdo claramente provocan al mostrar personas de ideologías opuestas aceptándose: como la portada del primero de noviembre de 2011, justo después del primer atentado que sufrieron, donde un caricaturista de Charlie Hebdo se besa con un musulmán bajo la leyenda de que el amor es más fuerte que el odio, o el 19 de septiembre de 2012 donde un judío ortodoxo empuja a un viejo musulmán mientras dicen que de eso no se deben burlar.

La intolerancia expuesta en las caricaturas de Charlie Hebdo es denunciar las ideas enquistadas en el islamismo, en el Vaticano, en las derechas francesas, estadounidenses o israelíes, etc. que impiden la convivencia. Es la intolerancia a la intolerancia. Pero Gutiérrez Dantón sólo ve que hay caricaturas contra el islam y simplemente asume que es intolerancia contra los árabes.

Guitiérrez Dantón sigue, más adelante:

No me identifico con la representación degradante y “caricaturesca” que hace del mundo islámico, en plena época de la llamada “Guerra contra el Terrorismo”, con toda la carga racista y colonialista que esto conlleva.

Mi primera cruzada.

Mi primera cruzada.

Sí. Sin duda muchos de los que promueven la “Guerra contra el Terrorismo” son racistas y colonialistas; aunque creo que más que racistas son xenófobos, aunque también hay una simplificación grande en ello. Pero Charlie Hebdo también ha sido crítico de la guerra contra el terrorismo, como lo muestra en su libro Ma première croisade, una biografía de George Bush dibujada por Riss y publicada por Charlie Hebdo.

Entonces tenemos un sector de la población que, simplificable bajo epitetos de xenofobia y colonialismo, se enfrentan a los Taliban, Al-Qaeda, Gadafi y el Estado Islámico con el apoyo de los gobiernos de Paquistán, Arabia Saudita, algunas fracciones de la Hermandad Musulmana, etc. y por causa de ellos no nos es permitido caricaturizar la intolerancia musulmana. Ese modo de pensar es, para mí, un pusilanismo izquierdoso pendejo. El mismo tipo de pusilanismo izquierdoso por el cual el partido comunista francés, durante la drôle de guerre (el período entre la declaración de guerra de Francia al tercer Reich y la invasión del Reich a Francia) saboteó, bajo órdenes de Moscú, el esfuerzo bélico francés contra Hitler: inventarse enemigos y aliados que ni siquiera corresponden a su afinidad política.

No puedo ver con buena cara esa constante agresión simbólica que tiene como contrapartida una agresión física y real, mediante los bombardeos y ocupaciones militares a países pertenecientes a este horizonte cultural.

Sí, porque claramente Charlie Hebdo no es más que la cara presentable de la derecha occidental que bombardea y ocupa al medio oriente. Salvo porque no son una cara presentable y no tienen nada de derecha. Querer ver una contrapartida ahí es equivocar aliados y enemigos, nuevamente.

Tampoco puedo ver con buenos ojos estas caricaturas y sus textos ofensivos, cuando los árabes son uno de los sectores más marginados, empobrecidos y explotados de la sociedad francesa, (…)

Salvo porque las caricaturas no son contra los árabes y argelinos que viven en Francia: son contra el Islam y algunas de sus ideas. Y no ver eso, o no querer ver eso es pendejada. El resto del párrafo es la misma bobada.

Más adelante continúa Gutiérrez Dantón:

No me olvido de la carátula del N°1099 de Charlie Hebdo, en la cual se trivializaba la masacre de más de mil egipcios por una brutal dictadura militar, que tiene el beneplácito de Francia y de EEUU, mediante una portada que dice algo así como “Matanza en Egipto. El Corán es una mierda: no detiene las balas”.

Esto fue el 10 de julio de 2013 en referencia a los enfrentamientos en el cuartel de la Guardia Republicana, el 8 de julio, entre seguidores del depuesto presidente Morsi y las fuerzas militares egipcias, en el que murieron 51 manifestantes y más de cuatrocientos fueron heridos.

Árabes pertenecientes a la Hermandad Musulmana pro-Morsi, quien estaba buscando la islamización de Egipto, se enfrentaron contra árabes de las fuerzas armadas egipcias quienes, en ese momento, por el ultraconservador partido islamista Al-Nour, así como grupos seculares árabes y los coptos.

Sí. Tal vez Charlie Hebdo trivializó los eventos, en los cuales las fuerzas armadas egipcias se excedieron en la respuesta en fuerza a una toma a los cuarteles de la Guardia Republicana. Fácilmente yo veo un mensaje ahí: la religión no sirve de escudo. El mensaje puede no haber sido oportuno ahí. Pero querer ver eso como un enfrentamiento cultural entre la Francia blanca y los árabes es permanecer miope por nuestros propios juicios previos.

(…) ¿Qué ocurriría si yo hiciera ahora una revista cuya portada tuviera el siguiente lema: “Matanza en París. Charlie Hebdo es una mierda: no detiene las balas” e hiciera una caricatura del fallecido Jean Cabut acribillado con una copia de la revista en sus manos?

Hágala.

¡Oh! En Pelusa Radical ya la hicieron.

¡Oh! En Pelusa Radical ya la hicieron.

Yo estoy ejerciendo mi derecho a la libre expresión escribiendo esta respuesta y defendiendo el derecho de Gutiérrez Dantón de escribir lo que quiera, así me parezca estúpido, y de hacer la caricatura que le plazca. Creeré que es de mal gusto, como creo que muchas de las caricaturas de Charlie Hebdo son de mal gusto. Tal vez me sienta ofendido, como me ofenden muchas de las caricaturas de Charlie Hebdo. Pero es algo que, creo, el propio Cabut habría defendido.

Porque de eso se trata cuando yo digo que Je suis Charlie. No se trata de decir que estoy de acuerdo con todo lo que Charlie Hebdo ha hecho o publicado sino que hoy, tal vez aun con la sangre caliente de los hechos ocurridos y la seguridad que me otorga Internet, digo que defiendo el derecho de ridiculizar y ser ridiculizado y de no tener a ninguna idea por intocable, bien sea por temor y pusilanimería, bien sea por que me identifico con ellas.

Paz de izquierda o de derecha

A veces usar los términos “derecha” e “izquierda” es una simplificación conveniente de la cual abusé bastante en mi entrada anterior.  A grandes rasgos hay todavía ciertas formas de pensar políticamente que pueden catalogarse como la forma de derecha o la forma de izquierda.

El ideal tradicional de derecha se basa en tres pilares: Dios, Patria y Familia.  (Lo de Dios puede ser reemplazado por los dogmas de la religión mayoritaria o por algún tipo de moral “tradicional”.)  Sugiere una actitud conservadora (respeto a la tradición) y una fuerte referencia a valores considerados tradicionales.

La izquierda, por otra parte, prefiere hacer énfasis en conceptos como “igualdad” y “justicia social”.  En ese sentido trata de rescatar alguna causa que aun parezca ser una parte oprimida por la tradición (la derecha) y reivindicarla.  En alguna época fueron los proletarios pero hoy pueden ser los indígenas, las mujeres que quieren abortar, los homosexuales que quieren formar familia, los toros de lidia masacrados, etc.

Pero este trazado de izquierda y derecha es algo que cambia con el tiempo.  Los cambios que crea la izquierda se convierten en la tradición de nuevas generaciones.  El libre mercado, por ejemplo, base del capitalismo actual, fue un concepto que fue revolucionario en su momento: la izquierda que se oponía a la tradición mercantilista y el control del estado sobre la economía.  Pues bien, esos mercados liberales que se impusieron se han convertido en la nueva derecha.  Durante la administración de George W. Bush se acuñó incluso el término “Neo conservadores” (Newcons) para referirse a los principales defensores de un menor control estatal mientras que las autodenominadas izquierdas insistían en un mayor control para evitar que los predadores del libre mercado pasaran por encima de los pobres.

Las guerrillas colombianas actuales fueron inspiradas en la revolución cubana y se adhirieron a los ideales que en su momento emanaban de la Unión Soviética.  Como tal obtuvieron el remoquete de izquierda, y más adelante para diferenciarlas de los movimientos social-demócratas, se les llamó “extrema izquierda”.

Cuando en los años 1980 y 1990 surgieron grupos armados ilegales antiinsurgentes, se los llamó, en contraste, “extrema derecha”.  Esta denominada extrema derecha incluía a narcotraficantes como Pablo Escobar (quien dejó varios escritos a favor de su interpretación de la “justicia social” en contra del “imperialismo yanqui”), ganaderos (quienes podríamos asumir abrazaban los ideales de Dios, Patria y Familia), militares, etc. a quienes más que una ideología común de cómo manejar el país, los unía un enemigo común.  No me consta qué tan “derechas” y qué tan “extremas” fueron las autodefensas, más allá de combatir a otro enemigo armado.

Y tan poca ideología (¿derecha?) había en general en esos grupos que hoy en día las bacrim que se escindieron del proyecto paramilitar se han aliado a las propias guerrillas para explotar el negocio de la droga mientras que se dedican a matar a quienes reclaman la tradición de títulos de propiedad arrebatados durante la guerra.

Hoy se supone entonces que quien aboga por la solución armada del no-conflicto colombiano es una persona de derecha mientras que quien considera que la solución negociada del conflicto debe ser de izquierda.

Pero qué pasa si yo prefiero establecer otro tipo de valores, por ejemplo decido que mi ideal máximo es la vida, humana o no.  Entonces me opongo a las corridas de toros (izquierdista) y al aborto (derechista) y abogo por la solución negociada del conflicto (izquierdista) y la prohibición de esos venenos llamados drogas (derechista).

O mi ideal máximo es la capacidad de cada ser humano adulto de escoger libremente y como tal no me opongo a las corridas de toros (derechista), apoyo el derecho de la mujer a abortar (izquierdista) y de escoger con qué droga experimentar o intoxicarse (izquierdista) y dado que en los aspectos del no-conflicto armado no es cuestión de libertades individuales simplemente tomo partido por, por ejemplo, un gobierno democrático sobre una insurgencia de ideales absolutistas y abogo por la solución militar (derecha).

Prefiero que sobre cada tema social cada individuo tome una postura propia y no que se autoetiquete y asuma todas las posturas que se supone que tengan que ver con esa etiqueta.

Mi postura frente al hecho de que ciertos colombianos autodenominados guerrilleros estén matando a otros colombianos (sean soldados, ideólogos de derecha o simples transeúntes) es que como sociedad debemos lograr que la matanza pare.  La solución militar o la solución negociada no son más que medios para lograrlo.

El concepto de la impunidad, esgrimido como sagrado tanto por los ideólogos de la derecha (que no quieren que los guerrilleros salgan impunes por haber combatido al estado) como por los ideólogos de la izquierda (que no quieren que los militares salgan impunes de haber combatido a las guerrillas), no me parece en últimas tan importante.

Sí.  Prefiero ver a los asesinos presos.  Pero prefiero ver a un asesino libre con el compromiso de dejar de asesinar que saber que sigue siendo un asesino perseguido pero aún activo y asesinando sólo porque aún no lo logramos capturar o matar.

Pero la ley del Marco Legal para la Paz que actualmente propone el gobierno no creo que sirva tampoco de mucho, sencillamente porque esos asesinos autodenominados guerrilleros no están realmente interesados.

No veo los demás colombianos qué les podamos ofrecer para que ellos dejen voluntariamente de asesinar colombianos.  Ni siquiera entregarles el poder porque con seguridad con el poder seguirán conservando las armas y querrán hacer lo que han hecho todos los revolucionarios victoriosos: matar a los opositores.

Desafortunadamente sólo hay un caso documentado en los cuales un ejército regular venció militarmente a una insurgencia irregular moderna: la Emergencia Malaya que en 12 años, una relación de fuerzas de 40 a 1 y el desplazamiento forzado de medio millón de campesinos a campos de concentración por parte de los británicos, logró que el imperio británico venciera a las guerrillas comunistas.  La derrota de los Tigres Tamiles podría también citarse como un caso de derrota por substracción de materia.

Esto nos muestra que lograr la derrota militar de las Farc y el ELN será un camino largo y violento.  Camino para el cual ocho años de doctrina de seguridad democrática no fueron suficientes.

Pero si recordamos que el objetivo no es derrotarlas, ni el objetivo es apaciguarlas o asimilarlas, sino que el objetivo es neutralizarlas, tal vez se puede buscar alguna otra solución.

El placer de especular

Encapuchados lanzaban papas explosivas, por @presidiario1728

Inició el Tratado de Libre Comercio entre Colombia y los Estados Unidos y, como era previsible, un sector de la sociedad autodenominado como “sectores sociales” o etiquetado como “la izquierda” salió a protestar.  Según reportes que oí hubo encapuchados en la Universidad Nacional amenazando el tráfico en la Carrera 30 y la Calle 26 y otros tantos en la Universidad Distrital haciendo disturbios por la Avenida Circunvalar.   Disturbios que incluían la explosión de las así llamadas “papas bomba”.  Escuché también de disturbios similares en la Universidad de Antioquia.

Por la mañana la noticia era la desactivación de un carro-bomba dirigido al comando de la Policía.  Por un aparente desperfecto mecánico la camioneta cargada de explosivos se averió en el céntrico barrio residencial y comercial Eduardo Santos.  La bomba fue completamente desactivada por las autoridades.

Foto de los vehículos afectados, por @sanchezjuma

El día se puso más “interesante” después.  Antes del medio día explotó una bomba en la Calle 74 con Avenida Caracas en lo que a todas luces fue un atentado contra el abogado, ex Ministro de Interior y Justicia y conductor de radio Luis Fernando Londoño Hoyos.  Una “bomba lapa” fue colocada sobre el capó de la camioneta blindada en la que se transportaba el exministro.  Un escolta retiró el artefacto el cual explotó causando la muerte de este escolta, el conductor del vehículo y causando graves heridas al abogado, a un conductor de buseta que se encontraba al lado y a muchos otros transeúntes.

Carlos Fuentes

Por la tarde se conoció la noticia sobre la muerte del escritor e intelectual mexicano Carlos Fuentes.  Salvo esta última noticia vienen las especulaciones sobre si los hechos anteriores estaban conectados o no.

Fernando Londoño

Londoño Hoyos fue ministro del hoy expresidente Álvaro Uribe Vélez y trabaja actualmente como director y conductor del programa de opinión “La hora de la verdad” de la cadena Radio Super, desde donde defiende las ideas políticas y la gestión del gobierno pasado.  Es reconocido como una de las voces más importantes de “la derecha” colombiana.  Antes de ser ministro fue abogado litigante y representó en muchas ocasiones a demandantes contra el estado.  En su actividad privada se hizo poseedor de acciones de la empresa Invercolsa que en su momento estaban disponibles sólo para empleados.  Londoño, siendo contratista y no empleado, adquirió un importante paquete de acciones en lo que muchos, incluyendo la Procuraduría General de la Nación y el Juzgado 28 Civil de Circuito de Bogotá consideraron ilegal.  Sin duda la lista de enemigos personales e ideológicos de Londoño Hoyos es bastante grande.

Adicionalmente ayer se votaba en la Cámara de Representantes el proyecto de la ley Marco Legal para la Paz, de la cual el expresidente Uribe y varios de sus escuderos, incluido Londoño Hoyos, han sido férreos opositores.

No han faltado las especulaciones sobre si el atentado contra Londoño vendría de sectores obscuros de la derecha para enturbiar el proyecto de ley que permitiría una eventual paz con las guerrillas que supuestamente Uribe y su gobierno estuvieron a punto de derrotar pues si el atentado fuere atribuido a las Farc, como enemigo natural del exministro, no tendría sentido premiar a las guerrillas con una ley de impunidad.

También hay quienes dicen que el atentado no pudo provenir de las Farc por ello mismo: porque sería un tropiezo para demostrar voluntad de paz.

Desde finales de los años 1990 las Farc abrazaron el terrorismo “puro” como una forma más de combate contra el estado.  Antes de ello las guerrillas colombianas no se caracterizaban por ataques indiscriminados contra la sociedad civil o atentados con bombas contra figuras públicas, aunque para la definición de muchos el sólo hecho de alzarse en armas y combatir a la fuerza pública ya los convierte en terroristas.  Con anterioridad los atentados con bombas fueron casi exclusivos de grupos narcoterroristas como la agrupación Los Extraditables del Cartel de Medellín.

En los años 1990, las Farc empezaron a usar dispositivos explosivos improvisados en cilindros de gas vacíos que podían ser arrojados (nunca supe cómo los arrojaban).  Estos cilindros bomba eran arrojados principalmente contra puestos de policía, los cuales por ser primordialmente cuerpos de seguridad ciudadana (y no combatientes antiinsurgentes) se encuentran en los centros urbanos de pequeños municipios.  Los cilindros bomba producen una destrucción indiscriminada lo que unido a los poco precisos mecanismos de lanzamiento producían un gran daño a la población civil cercana a los puestos de policía.

Los defensores de turno de la guerrilla decían que no se les podía pedir a las Farc armas de precisión como las que poseían las fuerzas armadas constitucionales y que era responsabilidad del estado de poner combatientes en medio de la población civil.  (Repito, un Policía no es un combatiente sino un servidor civil.)

En 1999, sin embargo, estalló una bomba frente a las oficinas de la Federación Nacional de Fondos Ganaderos en Bogotá, causando daños en la casa que fungía como oficina y destrucción, heridos y muertos entre las personas que pasaban entonces por la calle.  Las Farc fueron identificadas como los autores de ese atentado y, desde entonces, no han sido tímidas en colocar bombas destinadas a causar daño en instituciones civiles no combatientes y terror en la sociedad.  Uno de los casos más sonados la bomba en el Club El Nogal en pleno gobierno de Uribe y ministerio de Londoño Hoyos.  Uno menos conocido (anterior incluso a la FNFG), fue el atentado de Santo Domingo (Arauca) cuando en medio de combates con las fuerzas armadas las Farc detonaron un carro bomba que mató a varios civiles, incluidos niños, y los hechos fueron luego atribuidos a bombas racimo lanzadas desde aviones de la Fuerza Aérea Colombiana FAC.

La tesis de que el atentado contra Londoño Hoyos no favorece a las Farc porque enturbiaría la aprobación de la ley Marco Legal para la Paz no tiene sentido a la luz de lo que las Farc han demostrado en los últimos años.  En mi opinión a las Farc les vale huevo que aprueben o no esa ley.  Como les vale huevo si con el atentado convertían a Londoño Hoyos en un mártir de la derecha colombiana.  Tampoco creo que las Farc fuesen tan brutas de creer que matando a Londoño callaban a la derecha.

Sin embargo, desde la lógica que han mostrado las Farc este atentado tiene sentido.  A las Farc como grupo extremista no les interesa callar a los extremistas del otro espectro político.  Dentro de la lógica de las Farc es más importante debilitar el centro porque con un centro debilitado las voces moderadas pierden audiencia y son más proclives a gravitar hacia cualquiera de los extremos.

E internacionalmente la extrema derecha, aún hoy, es más rechazada internacionalmente que la extrema izquierda.  Colombia, dividida entre esos dos extremos, estaría en una guerra donde ambas partes recibirían un grado de apoyo moral, económico e, incluso, militar de la comunidad internacional.  Una institucionalidad destruida y, eventualmente, una capacidad de tomarse el estado.

Por el contrario, una democracia fuerte bajo principios políticos liberales, donde el pueblo encuentre solución a sus problemas dentro de la propia institucionalidad, donde se pueda discutir abiertamente de las distintas formas de resolver los problemas sociales y con compromisos y posturas moderadas, deslegitima completamente la lucha armada de los extremistas.

En una democracia funcional las Farc no tendrían otra opción a acabar la guerra que rendirse, lo cual aún con leyes benévolas como las que sugiere el Marco Legal para la Paz, sigue siendo una derrota.

Las Farc nunca estuvieron ni medianamente cerca a ganar la guerra y no lo están hoy.  Pero nunca, ni en los momentos más duros de la doctrina de la Seguridad Democrática del gobierno de Álvaro Uribe Vélez, estuvo cerca de ser completamente derrotada.  Mientras ellos crean que aún tienen una esperanza de continuar su absurda lucha lo seguirán intentando.

Y dentro de ese sentido asesinar a una de las voces más activas de la derecha dura cumple varios objetivos: enviar el mensaje de que los enemigos de su revolución no están a salvo (y de paso declarar a ese tipo de derecha como su enemigo), crear confusión en la población civil (terrorismo) y polarizar el país: una justificación para continuar peleando.

Pero las Farc no son el único enemigo de Fernando Londoño Hoyos.  En estos momentos, con la información que conozco y que han revelado las autoridades no hay plena certeza de que sí hayan sido las Farc los perpetradores de ese atentado.  En mi opinión sí son los más probables autores, pero afirmar que lo son y la justificación que acabo de dar no es más que especulación de mi parte.

Igualmente hay indicios de que el atentado que intentaron por la mañana contra el comando de la Policía hayan sido las Farc y si ambos atentados hubieran cumplido su objetivo el grado de caos que habría hoy en la ciudad sería bastante alto.

En los pasados disturbios contra Transmilenio, de los que hablé en este blog, han surgido evidencias de que las acciones más violentas fueron coordinadas por las Farc.  Probablemente no fueron las Farc las que incitaron las protestas, pero sí aprovecharon para aumentar el caos.

Y esto ata el tercer elemento con los que inicié este post: las protestas en universidades públicas contra el tlc.

Creo firmemente que las acciones más violentas registradas ayer por los protestantes anti-tlc tuvieron participación de las Farc.  Repito: no creo que todos los que se oponen al tlc sean farianos, simpatizantes de las Farc o idiotas útiles de la insurgencia.  (Y, desde luego, mucho menos estoy diciendo que los estudiantes de universidades públicas sean guerrilleros.)  Pero sí creo que las Farc tenían interés en infiltrar esas protestas como una forma de aumentar el caos.

Y si creemos que ayer era una fecha muy especial para el actual gobierno, sin duda la resonancia de todos estos actos juntos hubiera sido un ruidoso (si no muy claro) mensaje.  Un mensaje de que las Farc seguirán luchando y que no se sienten derrotadas.

Ayer quería escribir sobre el tlc.  Sobre cómo veo el Tratado de Libre Comercio entre Colombia y los Estados Unidos a la luz de los motivos por los cuales sigo insistiendo en la creación del Partido Pirata Colombiano.  Pero eso tendrá que esperar.

¿Cuál es tu verdad?

Se acaba ya el período presidencial de Álvaro Uribe Vélez.  Para mí, no fue ni el mejor ni el peor presidente que haya tenido Colombia ni a lo largo de su historia ni en la que yo he vivido.  Sí fue un presidente singular (lejos decir que fue un presidente como cualquier otro).  Hizo algunas cosas que tenía que hacer (aunque no creo que haya sido la única persona capaz de haberlas hecho) e hizo un par de cosas que, en mi opinión, no debió haber hecho.

Llega Juan Manuel Santos.  Una persona que viene preparándose para ser presidente desde mucho antes que Uribe.  Lejos de haber sido mi candidato favorito, hay cosas en lo que ha hecho hasta ahora que me hacen pensar que no será tan malo: que incluso corregirá varios de los desaciertos de Uribe.  Recibo a Santos con el beneficio de la duda.   Igual, no creo que vaya a ser tampoco el peor presidente de la historia de Colombia.

Me entero que quieren construir una mezquita en Nueva York muy cerca a Ground Zero.  No sería más que un acto controvertido si simplemente fuera un grupo de estadounidenses musulmanes, pero tal parece que quienes están detrás son fundamentalistas musulmanes de los que apoyan supuestas causas ilamistas afines a Al Qaeda y no símplemente estadounidenses que profesan una religión no mayoritaria.  Más que un acto controvertido parece ser un acto deliberadamenta provocador. Continue reading

Un socialista islamista al control del mundo

John McCain fue un muy buen candidato.  Personalmente de mis afectos por representar el lado más liberal del partido republicano en contraste con el conservadurismo religioso de George W. Bush.  Sin duda si McCain hubiese sido el presidente de los EE.UU. este hubiera sido un cambio positivo.

McCain representa el ala más progresista del Grand Old Party, pero aun así McCain llegó como candidato de los republicanos con todo el elefante a cuestas, incluyendo a su fórmula vicepresidencial la ultraconservadora Sarah Palin, y con la carga de ser el candidato republicano tras el gobierno republicano de Bush Jr. Continue reading

No hay conflicto

Soy un agnóstico político. No creo que exista un sistema político único y perfecto que sirva a todas las situaciones y creo que todos los sistemas políticos existentes han sido respuesta a una realidad.

Creo que lo más parecido a un modelo político perfecto es la democracia constitucional liberal, entendiendo por democracia un modelo de estado en el que se consulta al pueblo sobre sus destinos, por constitucional que es regida por una serie de principios y por liberal que es incluyente y basada en el respeto a las libertades individuales; pero con todo tengo mis dudas que una democracia constitucional liberal se adapte a todas las situaciones y convenga a todos. Continue reading

Polarización

Apenas empecé a ver que algunos de mis amigos se unían al grupo Un millón de voces contra las FARC solo pensé que era un grupo más de los anti-FARC que por Facebook pupulan, y a los cuales me he negado sistemáticamente a pertenecer.

Al leer la introducción, no dejé de pensar que había algunas premisas falsas. No creo, por ejemplo, que las FARC hayan querido engañarnos con el episodio de Emanuel y entre más leo, releo, reveo y analizo los últimos acontecimientos, menos creo que las FARC hayan urdido un engaño.

No por ello, desde luego, se justifica lo que las FARC han hecho o su misma existencia 43 años después de los sucesos de Marquetalia.

Pero en la incertidumbre de esos primeros días de enero, salió una propuesta dentro de ese grupo: manifestarnos en contra de las FARC, y me pareció que valía la pena, me pareció que pese a algunas premisas que no compartía, los colombianos podríamos ponernos a favor de una causa: decirles a las FARC que ellas no son nuestro ejército del pueblo. Que las FARC y la comunidad internacional pudieran entender que nuestra voz como colombianos es una en rechazo a las FARC.

Iluso ¿no?

Nuestra voz como colombianos es una en rechazo a las FARC, pero el diablo está en los detalles.

Primero, yo quiero ver a las FARC desmovilizadas y si eso implicará algún grado de impunidad e incluso el reconocimiento político de sus líderes, no me importa. Sí, preferiría que pagaran cárcel por lo que han hecho, pero antes que nada pido que silencien sus fusiles. Pero muchos otros abogan por que símplemente maten a todos los guerrilleros y, ya que estamos en esas, que también maten a Piedad Córdoba y a los del Polo.

Segundo, yo pretendo analizar la realidad en su complexidad. Así como creo que lo de Emanuel no fue un engaño, tampoco creo que Oscar Morales, el creador del grupo, sea un agente de la CIA o del DAS cuyo único objetivo haya sido poner al país a hablar de la marcha del 4 de febrero en lugar de los últimos escándalos del presidente Uribe. No conozco a Oscar Morales. No sé quien sea ni para quien trabaja. Pero conozco a muchos de mis amigos quienes comparten su pensamiento y tal vez el mío, en parte, y en mis seis meses en Facebook creo saber cómo funciona esto. Esto es una red de personas, personas que tienen iniciativa individual y que no requieren que un gobierno o una subversión les dicten qué iniciativas tener.

La realidad, generalmente, está compuesta de respuestas sencillas y en reconocer en las personas que nos rodean y en aquellas que están lejanas las mismas complejidades que nosotros mismos tenemos. Alguna vez leía que no hay que buscar conspiraciones en lo que se puede explicar con la estupidez humana, y creo que quien dijo eso tiene mucha razón. Casi siempre es posible explicarnos un comportamiento extraño de otra persona cuando nos preguntamos si nosotros mismos, con la información disponible, no hubiéramos actuado igual. Así, lo que parece descabellado o que obedece a un plan maquiavélico, resulta fácil de explicar.

Sin embargo nuestra tendencia es a simplificar la visión del mundo y volver complejas las explicaciones. La teoría de fractales y el principio de la navaja de Occam suelen decirnos que es al revés, la realidad es muy compleja pero sus explicaciones son, generalmente, simples.

Al simplificar nuestra visión del mundo, entonces vemos a la izquierda política (lo que quiera que eso signifique) como algo intrínsecamente bueno (justicia social) o intrínsecamente malo (terrorismo), y desde esa visión extrema sólo nos cabe pensar que el otro, o no el otro sino la contraparte, el adversario, hace parte de una compleja trama en contra mía, en contra nuestra.

Y vemos entonces cómo los extremos se tocan. Sus actitudes son similares, pues ambos parten de simplificar la visión del mundo a través de complejas explicaciones conspiracionistas.

Cuando los furibistas más furibundos hablan de la guerrilla, se inventan epitetos, los cargan de adjetivos, distorsionan el nombre; pero no paran ahí, siguen hablando de la p…erra de la Piedad Córdoba o del macaco de Hugo Chávez, pero no rebajan un solo adjetivo desobligante, y claramente ese adjetivo no está ahí puesto como una forma burda de jocosidad, sino seriamente puesto para insultar.

Pero luego paso a ANNCOL, el principal medio de propaganda de las FARC, y veo exactamente lo mismo pero para el otro lado. Parece imposible para ellos hablar del “presidente Álvaro Uribe Vélez” sino que tienen que hablar del “narcopresidente Uribe Balas” o cosas así. Palabras deliberadamente puestas para insultar. Para lograr una ovación de la tribuna que piensa de forma similar.

Pero ese insulto termina opacando el mensaje. Un artículo en el cual se pueden exponer los hechos y dejar que estos hablen por sí solos se convierte ahora en un panfleto propagandístico, que emociona a la tribuna pero genera rechazo en quien no comparte del todo la visión.

Y finalmente el espacio del medio se reduce. Quienes queremos ver el mundo en su complejidad, y buscar la belleza de la sencillez de las explicaciones, terminamos en la necesidad de estar dando explicaciones y defendiéndonos de los ataques de lado y lado. Si quiero reconocer que en todo lo nefasto que han sido las FARC para Colombia, creo que en el episodio de Emanuel no hubo un engaño deliberado, entonces el furibismo me atacará por no darme cuenta del obvio engaño, porque las FARC siempre engañan y son mentirosas y …, y tendré que defenderme de quienes piensan como ANNCOL por haber utilizado la palabra “nefasto” para referirme a las FARC.

Bueno, si fuiste capaz de leer esto te invito a que intentes ver que el otro no está conspirando en tu contra, sino que sólo comparte una visión diferente.

¡Saludos!

Modelos de estado

Si hubiera una sola visión válida de la vida todo sería sencillo y el juego político simplemente se ceñiría a ella, pero la vida es muy compleja y los intereses de cada uno de nosotros se complementan, se alinean, chocan o nos separan de los intereses de nuestros semejantes.

Estoy con un compañero de viaje por la campiña y vemos, tal vez yo primero, una manzana en lo alto de un árbol. No tengo hambre pero me provocó la manzana, trepo y la bajo, y la guardo para más tarde. Mi compañero, por el contrario no hizo nada para conseguir la manzana, lo más probable fue porque fui yo quien tomó la iniciativa y el sólo observó, o tal vez porque estaba débil. Observó con hambre pues hacía tiempos no comía. ¿Quién tiene más derecho a esa manzana? ¿él que la necesita pero no la pudo conseguir o yo que hice el esfuerzo? Tal vez yo debería ser generoso y dársela, pero ese debe ser un acto mío libre y no una imposición. Continue reading

¿Nos tomaron Chávez y las guerrillas?

Manifiesto primero que no voté por Samuel Moreno Rojas ni por el Polo Democrático Alternativo, y ese candidato y ese partidos no eran siquiera los segundos o terceros en mi lista, por muchas causas que incluyen que no los creo las personas más idóneas para continuar manejando la ciudad en la que vivo.

En parte desconfío de Moreno Rojas porque muchas de sus propuestas no son aterrizadas. Yo sí creo factible un sistema de tren metropolitano en Bogotá, pero no con la ligereza de cifras y argumentos que Moreno exponía. También concuerdo en que Bogotá necesita integrar todos sus sistemas de transporte público y en que la ampliación del Aeropuerto Eldorado, se está quedando corta. Pero no veo al Polo tomando una posición firme frente a los transportadores o aprobando los impuestos que se necesitan para la adecuación real del aeropuerto, el arreglo y ampliación de las calles, o la construcción del metro. Continue reading

Fascismo y lo que no nos gusta

Bien… vuelvo a encontrarme por estos días con aquella concepción que relaciona al TLC y sus proponentes colombianos, empezando por el gobierno, y el fascismo.

Si no fuera por el drama que hay detrás de todo el asunto sería hasta risible.

Para empezar, por el respeto de las víctimas del fascismo italiano y del nacional-socialismo alemán, junto con las víctimas de los demás regímenes verdaderamente fascistas no podemos, no debemos darnos el lujo de ir llamando fascista o nazi a todo aquello que no nos gusta. Continue reading