Incluyentes pero segregados

InclusiónFrente a la polémica de esta semana, una amiga de Twitter comentaba porqué no se habla de inclusión de niños en condición de discapacidad. Por otro lado una amiga de mi hermana comentaba sobre el caso de niños genios y cómo la escuela normal no responde a ellos (no sé si a raíz o no de la polémica).

normal1La campana de Gauß nos muestra lo que es una distribución normal. Si tomamos una medida de la población con, por ejemplo su coeficiente intelectual, o su estatura en centímetros, y graficamos el número de individuos que hay por cada puntaje, formarán gráficas de distribución y la distribución gaussiana o campana de Gauß es una de las más comunes. Las distribuciones gaussianas tienen dos parámetros: la media μ (que en una distribución gaussiana coincide con la mediana y con la moda), y la desviación estándar σ. En esta distribución, el 68.2% de la población difiere de la media en menos de la desviación estándar, esto es, entre μ−σ y μ+σ.

En el ejemplo del coeficiente intelectual (CI), este ha sido normalizado de tal forma que 100 sea la media y 15 la desviación estándar. Así, el 68.2% de la población está entre un CI de 85 y 115. El restante 31.8% está por encima o por debajo (15.9% mayor a 115, y otro 15.9% menor a 85).

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El 95% de la población está difieren en menos de dos veces la desviación estándar, es decir entre μ−2σ y μ+2σ. En el ejemplo del CI, el 95% está entre 70 y 130. Tan sólo un 2.5% está por debajo de 70 y otro 2.5% por encima de 130. El 99,7% está a menos de tres veces la desviación estándar. Casi todos están entre μ−3σ y μ+3σ (entre un CI de 55 y 145), y sólo una ínfima parte por fuera. Un 0,15% por debajo de 55 y un 0,15% por encima de 145.

Digamos, ahora, que soy el administrador de un colegio, o un ministro de educación, a cargo de definir las políticas sobre qué se espera enseñarle a cada alumno, y veámoslo sólo desde el punto de vista de capacidad intelectual medida por el CI (que es una simplificación). Si diseño los currículos para alumnos que estén dentro de la desviación estándar (alumnos entre 85 y 115 normalizados para la edad), estoy cubriendo las necesidades de cerca de 14 de cada 20 alumnos. Pero estos currículos serán demasiado avanzados para 3 de cada 20 alumnos, y demasiado triviales para otros 3. Los profesores atenderán bien a los 14 alumnos de la media, pero deficientemente a 6 de ellos. Tres de ellos les irá tan mal que no progresan. Otros tres se aburrirán sin poder exigirse en sus capacidades y, o se adaptan a la “mediocridad” de la mayoría de sus alumnos, o acompañarán a los 3 quedados.

Pero si diseño el plan curricular y la formación docente para tener en cuenta al 99,7% de los alumnos (aquellos entre 55 y 145) nos enfrentamos a un gran desgaste. El profesor debe atender en una misma clase a niños avanzados que exigen más de lo normal, y a niños muy quedados que requieren otro tipo de atención especial. Y, además, atender a la mayoría.

Dado que esta opción de hiperpersonalización es desgastadora e irrealizable, a la larga hay tres opciones básicas, donde se parte diseñando para la mayoría. Digamos que es la escuela general, que está bien para el 70% de los alumnos, para la mayoría, que son lo suficientemente parejos (aunque con diferencias) como para que currículos y profesores puedan responder a todos con la debida atención.

La primera opción es ignorar a todos los demás. O se adaptan a la mayoría, o se excluyen. Muchas veces esto se racionaliza en que las minorías no son importantes si estas se convierten en un lastra para la mayoría. Igual los niños bruticos no importan. No se van a volver inteligentes por más educación especial. Igual siempre han estado marginados de la sociedad. Los genios, también que se adapten. Si quieren y si son tan genios que se adelanten y vayan a un curso más avanzado. Si no, se supone que deben ser inteligentes para adaptarse a la mayoría.

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Video: New Brunswick forbids segregated education | Canada

La segunda opción es similar. Se sigue diseñando un currículo único y unas políticas de clase únicas. Pero a los niños especiales de lado y lado se les acompaña. Se dan refuerzos para los niños de menor CI y se les ponen retos extra a los de mayor CI, pero dentro del salón de clases general, a todos los niños se los trata por igual.

La tercera opción es crear escuelas especiales. Está la escuela general para la gran mayoría de niños promedio. Pero hay escuelas especiales para los niños con atraso, y escuelas especiales para los niños genio. No es necesario que estas escuelas especiales sean tan homogéneas, pues el número de casos especiales es lo suficientemente pequeño que un profesor puede atender sin muchos problemas tanto a un alumno 116, como a un 145, repartiendo su tiempo entre ambos y adaptando los retos a cada uno de ellos. Mientras que en la escuela general, el profesor diseña un programa único que cubra toda la gama de normalidad sin necesidad de acompañamiento especializado.

Estas son simplificaciones. El coeficiente intelectual es tan sólo uno de los factores que marcan a los niños especiales. Hay otros tipos de discapacidad, como la discapacidad motriz que plantean sus propios retos. Las identidades de género no hegemónicas son otro. Las minorías étnicas y los inmigrantes son otro reto.

La primera opción es la opción excluyente. Dictada por las mayorías, las minorías o que se adapten o que se vayan. La escuela, la sociedad, no tiene por qué hacer excepciones hacia esos copos de nieve especiales.

La segunda opción es la opción incluyente integradora, donde el objetivo es que las minorías se integren a las mayorías, pero igual son las mayorías las que definen el modelo. Se busca explotar los talentos de quienes se destacan, pero sin perjudicar a las mayorías. Se busca atender a quienes se rezagan pero con el objetivo de que se integren. El que es simplemente diferente, se le acompaña para que se adapte.

xavier_87030La tercera opción es la opción incluyente segregada. Lo que se sale de la norma se atiende, pero en espacios separados a la mayoría. Para los niños especiales es bueno porque tienen una atención más personalizada y pensada para ellos, pero, por otro lado, no aprenden a convivir con la sociedad mayoritaria y pueden tener problemas de socialización. El otro riesgo es que estas escuelas especializadas pueden costar más y atienden menos personas que la escuela general. Y en la escuela general está la mayoría. Si toca recortar recursos, la escuela especial corre el riesgo de desaparecer y se puede caer en la opción excluyente.

Y esto no sucede solo con niños con discapacidad cognitiva y niños genios. Ocurre con minorías étnicas. Ocurre con inmigrantes. Ocurre con la homosexualidad y la transexualidad.

Colombia es un país donde la educación privada es un segmento bastante grande. Donde casi toda familia que puede pagar un colegio privado hace el deber de pagarlo, en gran medida por el desprestigio de la educación pública. Y la educación privada, como toda empresa privada, puede definir sus propias políticas dentro de ciertos límites. Muchos colegios privados son confesionales y la religión y los valores que esta religión profesa son parte importante del currículo y la formación. Muchos colegios privados se orientan a educación elitista, con colegiaturas costosas que sirven de filtro. Otros se definen como colegios de clase media. Algunos buscan ser incluyentes frente a discapacidades. Otros prefieren definir que la inclusión de discapacidades no son su propósito, pero que, dentro de la oferta general de colegios, no es un problema: los alumnos especiales pueden buscar otras alternativas. Otros colegios son especializados para niños genios. Otras instituciones se dedican a distintos tipos de discapacidades, bien cobrándole a los padres, o recibiendo ayudas del estado para atender a los niños más pobres con tales discapacidades.

Este esquema produce una segregación bastante grande. No es propiamente exclusión. Y a la larga existe una educación pública que se define como incluyente, pero limitada en recursos para ser activamente incluyente.

Independientemente de qué tan excluyente o segregada sea la educación privada. Un estado que se defina como incluyente (Colombia es un estado social de derecho, de acuerdo con la constitución de 1991), debe buscar que su educación pública sea incluyente. Pero la limitación de recursos atenta contra una correcta inclusión (integrada o segregada).

Ahora. Existiendo una escuela pública incluyente (y asumiendo que puede realmente ser incluyente), puede la escuela privada definirse como excluyente y segregada? Y hasta qué punto son estas exclusiones y segregaciones admisibles.

Si definimos que el estado debe velar por la educación de todos los niños, no sólo debe velar por ofrecer una escuela incluyente para quienes no pueden o no quieren tomar una opción privada. Debe velar también porque esta educación privada mantenga ciertos estándares. Que sean centros de formación y no centros de adoctrinamiento ideológico, o sistemas de explotación infantil. Por ejemplo, que un colegio especializado en educación a niños con discapacidad, efectivamente los eduque en lugar de simplemente reunirlos en un salón, asumir que son casos perdidos y cobrar las ayudas del gobierno o las pensiones de los padres.

Pero el estado tiene un límite en este esquema. Si el estado se entromete en cada aspecto de una escuela privada, esta pierde autonomía y no es más que un instrumento del estado.

En el ideal socialista, el estado es el único responsable de la educación. No debería haber escuela privada y todas las necesidades especiales, bien sean integradas o segregadas, las asume el mismo estado. En el ideal libertario, toda escuela es privada y puede definir su nicho, y las condiciones de demanda laboral hacen que el mejor interés de los empresarios sea invertir en la educación de toda la población por medio de la caridad voluntaria. En un modelo de tercera vía, el estado suple el papel de la caridad, permitiendo la escuela privada libre y ofreciendo una educación pública para todos los demás. Colombia es una extraña mezcla de elementos de estos distintos ideales, pero donde gran parte de la oferta de educación privada se basa en ideologías que no se refieren ni al mejor interés económico (libertario) ni social (socialista), sino doctrinario.

La polémica de esta semana es realmente una lucha entre esta educación privada doctrinaria y un estado que busca regular la educación privada desde otra ideología, y dentro de esta ideología hay grupos de presión fuertes que pugnan por una visión doctrinaria de sus propios intereses. Está tan arraigado el sistema privado segregado que es casi imposible que el estado pueda imponerse como regulador del mismo. En colegios grandes y serios, saben que no hay forma que el estado imponga una ideología doctrinaria contraria a su propia doctrina, porque esto atentaría contra las libertades liberales consagradas en la constitución. Porque en un estado laico, no sólo se evita que la iglesia y la religión se inmiscuya en el estado sino que el estado no puede inmiscuirse en las iglesias y la religión. Pero, también, estos colegios grandes y serios saben cómo afrontar los retos de la diversidad, dentro de un sistema general de inclusión segregada.

Entonces. ¿Por qué la polémica?

La cuestión es política. Cuando hablé sobre la diversidad sexual en mi entrada anterior, siempre sostuve que hay una norma. Que la gran mayoría de seres humanos caemos dentro de dos casillas, más o menos bien definidas. La gran mayoría de personas que trabajan en igualdad e inclusión lo saben, pero hay grupos que o bien lo desconocen o bien hablan como si lo desconocieran, el papel de la biología en la construcción de la identidad de género. Asumen en su discurso que las dos casillas de género: la de hombre y la de mujer, son exclusivamente culturales y que sólo puede haber inclusión verdadera cuando las casillas desaparezcan. Este discurso es lo que llaman identidad de género. La mayoría de personas que trabajan en inclusión e igualdad saben que esas casillas seguirán existiendo y tan sólo advierten que hay más casillas (minoritarias pero existentes) y que no son determinísticas.

En contraste, hay un sector religioso en el que prima su visión del mundo obtenida de la biblia o el corán sobre la realidad científicamente demostrable. Dice la biblia que Dios nos creó hombre y mujer (aunque no dice que exclusivamente hombre y mujer) por lo tanto no existen más categorías, ni siquiera minoritarias. La ciencia que avala una ínfima zona gris entre estas dos casillas, es la misma ciencia que nos muestra que somos simios y que tenemos un ancestro en común con los chimpancés, y la misma ciencia que declara que fue científicamente imposible un diluvio universal. Dependiendo el nivel de literalismo bíblico, la ciencia ha venido mostrando que ciertos fundamentos religiosos o bien son infundados o bien son falsos. Y, con base a interpretaciones y actitudes frente a la ciencia, el control de las iglesias sobre la población ha disminuído. La teoría de la evolución implica que la fábula de Adán y Eva es eso, una fábula, y si la biblia nos miente sobre eso, nos miente sobre otras cosas. Incluso iglesias abiertas a los descubrimientos científicos, como la Iglesia Católica, trata de convencernos que Adán y Eva son una alegoría y muchos católicos así lo entienden y siguen en la iglesia, pero otros terminamos no tomando a la biblia en serio.

La pérdida de poder de las iglesias, junto con cambios demográficos y de actitudes frente a la familia nuclear (que nunca fue definida antes por la iglesia, ni por la biblia), ha hecho que ciertos sectores del cristianismo se opongan a cualquier cambio de actitudes que se derive de un conocimiento que depende cada vez menos de la biblia. La aceptación social de la homosexualidad es uno de ellos. La homosexualidad siempre existió. Desde mucho antes de que existiera la iglesia cristiana y luego dentro del mismo seno de la iglesia. Pero, durante la hegemonía moral cristiana la homosexualidad no era aceptada: era condenada, ilegal, escondida dentro de seminarios y monasterios; o dentro de cortes; o dentro de los hogares. Hoy es pública, y para la gran mayoría de personas que vivieron sin ver la homosexualidad escondida, lo que hay hoy parece un fenómeno nuevo. ¿Qué cambió? Que hoy hay activistas que buscan la aceptación social de tal forma de vida, y la iglesia que pierde poder pinta a tales activistas como promotores. Y estos promotores son el enemigo que se necesita para mantener el discurso.

Las cartillas que no

Las cartillas que no

Cuando la ministra de educación Gina Parody salió a una rueda de prensa el pasado lunes, a explicar que ciertas cartillas de supuesta educación sexual no eran del Ministerio, en el chat de la transmisión en vivo vi un comentario que más o menos decía: «Señora ministra, por nuestros hijos no nos dejamos manipular por usted,» insinuando que Parody estaba mintiendo. Mi reacción es que por sus hijos esta señora se estaba dejando manipular por otros. Alguien, tal vez su pastor, le pintó que había un demonio llamado ideología de género y que el ministerio, encabezado por una ministra lesbiana, quería imponer aun en las escuelas privadas confesionales.

Sé que hay activistas feministas y por los derechos LGBT* que desconocen realidades científicas tales como el dimorfismo sexual, porque desde su punto de vista es más fácil culpar a factores netamente sociales de la desigualdad. Porque reconocer la ciencia da la falsa impresión de que esta es determinista. También sé que hay personas dentro del cristianismo que desconocen las realidades científicas porque estas amenazan bien los fundamentos del cristianismo (en sus lecturas más literales), bien el poder y la pretensión de un orden natural liderado por Dios y sustentado por la iglesia. Y entre ellos hay un montón de personas o bien manipuladas o bien reactivamente polarizadas frente a estas dos posturas. Sí, no todos los que marcharon en contra de las políticas (supuestas) del ministerio, lo hicieron desde un fundamentalismo religioso. Muchos, incluyendo cristianos moderados y libertarios ateos, lo hicieron como reacción a la ideología de género o a la concepción socialista de un estado que impone políticas.

Personalmente soy crítico frente a ese activismo feminista y pro-LGBT* que usa la ciencia sólo cuando le conviene. Algunas de las cosas que contiene el documento Ambientes escolares libres de discriminación, son muy cercanas al discurso de este tipo de activismo, y creo que si aceptamos el principio de escuela privada, esta debe estar libre de intromisiones del estado que atenten la libertad de cátedra, más allá de una regulación que asegure ciertos principios básicos de formación y de no explotación infantil.

13876684_10154375964874664_836378319071312466_nPero el documento Ambientes escolares libres de discriminación, no es un panfleto de esa tal ideología de género. Es un documento guía para que un colegio con criterio suficiente pueda preguntarse si su manual de convivencia es incluyente integrado o no, y definirse de acuerdo a sus principios y proyecto. Es un llamado a los colegios a que en sus manuales de convivencia reconozcan el acoso escolar tanto por otros alumnos, así como por profesores y padres. Pero para ver esto se necesita leer el documento de 99 páginas, no el resumen preparado por grupos activistas que se oponen a una supuesta ideología. Sí. Está redactado bajo un marco ideológico, lo cual alguien con suficiente criterio debe ser capaz de discernir. ¡Que nuestros hijos no están preparados para discernir eso y les crea confusión! Es irrelevante. Eso no está hecho para que los niños lo lean como parte de una clase de educación sexual. Está para que adultos con criterio lo lean y vean qué tanto aceptan o no.

Un pez viendo el agua

Wat Suan Dok

Wat Suan Dok, primer templo visitado y un dejavu a los templos japoneses con un feeling de templo católico.

Puedo ver un contraste en la forma como se vive el budismo en Tailandia frente a lo que vi en Japón; pero dado que no investigué a fondo, probablemente mi percepción esté bastante desfasada de la realidad.

Crecí en un país mayoritariamente católico, cuando aún el catolicismo era la religión oficial y había un concordato con la Santa Sede. En ese sentido, por lo general se daba por contado que tu vecino o el extraño en la calle era católico y la mayor diferencia era qué tan devoto era cada quien. Desde la beata rezandera que iba cinco veces por semana a misa, hasta el que nunca asistía y hablaba mal de los curas. Lo que cada persona en particular creyera sobre cosmología o teología era irrelevante: todos eramos católicos.

Wat Phra That Doi Suthep

Wat Phra That Doi Suthep. Mientras unos toman fotos, otros van en procesión recitando oraciones y dando vueltas al monumento central.

Salvo la región sur de Tailandia donde hay importantes grupos musulmanes, y pequeñas minorías cristianas salpicando la geografía, en Tailandia todos son budistas. Y todos son budistas como en Colombia eramos católicos. Algunos muy devotos y otros que viven como si la religión no existiera o no fuera importante. A la hora de la verdad, y mientras no se ofendan los símbolos o las creencias, a nadie le importa si el otro cree más o menos o si es o no un budista de verdad.

Estar entre los templos de Tokyo, Kyoto o Kamakura siento que prima el espacio sobre la gente. Muchos de quienes van lo hacen con devoción para pedir o pagar favores a los espíritus, para meditar u orar. Otros, incluyendo muchos japoneses, van para admirar el espacio, la arquitectura o las obras de arte que se exponen; y usualmente convive el respeto entre el turista y devoto. Algo parecido se nota en los templos tailandeses, pero la gente se siente más que los espacios. En algunos aspectos me sentía como cuando uno recorre iglesias turísticas en el sur de Europa o Colombia, donde la devoción y el turismo se agolpan en un mismo espacio.

Altar en el hotel

Altar en el hotel. Se observa cómo dejan ofrendas en monedas, collares hechos con billetes tejidos y comida.

Creo que lo que quiero decir es que en Tailandia, la práctica budista me recuerda mucho del catolicismo popular. Ese catolicismo que para muchos protestantes ni siquiera es cristiano, sino que está lleno de imágenes de santos, ofrendas para pedir favores, rezos y manifestaciones físicas y públicas; tal vez cierta dosis de paganismo disfrazado de monoteísmo; y que no es algo que recuerde haber vivido o sentido en Japón, aún en sus templos, donde la manifestación religiosa más parece un ritual de vida, como el rito del té o los saludos elaborados entre amigos.

Personalmente me gusta observar la expresión cultural que se manifiesta en los rituales religiosos, mientras estos no maltraten a otras personas. Cuando asumí mi irreligiosidad no lo hice porque los dioses me cayeran en desgracia o porque detestara la práctica religiosa, sino porque no concibo lo sobrenatural como una necesidad para entender el mundo y porque el dios que por muchos años intentaron explicarme siempre fue para mí una variable más que hoy veo redundante.

Common respect... to Buddha

Common respect… to Buddha. Un pedido a respetar la sensibilidad religiosa y no usar imágenes de Buda como decoración.

Veo la expresión religiosa como una expresión cultural. Y como toda expresión cultural, hay cosas que me disgustan, tales como las corridas de toros, y cosas que gustan. Cosas que me parecen pintorescas y cosas que me parecen necesarias como aglutinante social. Bien sea el budismo al estilo tailandés o el catolicismo al estilo colombiano; bien sea el cristianismo evangélico o el luteranismo sueco; bien sea el islam o el budismo japonés, encuentro algo fascinante en la religión y la religiosidad independientemente de que no crea en sus dogmas.

Finalmente la vida no se trata de probar que lo que creo es más o menos cierto de lo que creen los demás. Es vivir, es sentir la experiencia e interpretarla de acuerdo a cómo hemos aprendido a interpretar las cosas. A pesar de todos los problemas que veo que las religiones causan, creo que es algo tan integral a la cultura humana que no soñaría con abolirla.

Secularizando religiones

Christopher Hitchens

Christopher Hitchens

Dentro de las personas que son vocales en su ateísmo existe un grupo de personas que se oponen a la religión como concepto. Christopher Hitchens se definía anti-teísta abrazando esta tesis, aunque el término anti-teísta tiene otros significados, lo usaré aquí como alguien que cree que la religión es inherentemente perversa y debe ser abolida.

Hitchens nunca propuso, sin embargo, prohibir la religión. La mayoría de los anti-teístas no esperan que sea la ley o la fuerza la que acabe con la religión sino la educación; ese tipo de comportamiento se reserva a quienes pretenden reemplazar la religión por otro tipo de filosofía tal como el comunismo marxista. La gran mayoría de los anti-teístas modernos como Hitchens esperan más bien desenmascarar la religión de sus falsedades y que esta muera así de la vida pública de los seres humanos.

Pro-Life vs Pro-ChoiceEn muchos de los debates sociales de la actualidad, la religión juega un papel importante como argumento. La mayoría de las iglesias cristianas, incluyendo el catolicismo, se oponen al matrimonio homosexual, a la eutanasia y al aborto usando como justificación principal su doctrina. En el debate social, donde las personas involucradas e interesadas comparten variedad de cultos, filosofías y creencias, el argumento exclusivamente doctrinario es irrelevante.

Ahora bien, no todos los que se oponen al matrimonio igualitario, a la eutanasia y al aborto son religiosos. No todos los argumentos en contra de estos hechos son doctrinarios. En mi visión de un mundo ideal, estos debates deberían darse con base en argumentos basados en evidencia real y un diálogo social sobre el modelo de sociedad que es mejor para todos y no por temores religiosos que no puedan ser defendidos por fuera de la respectiva fe. Pero la fuerza que tienen las religiones en la vida pública es aún muy alto, imponiendo un criterio dogmático sobre los ciudadanos que no comparten el dogma bien por ser de otra fe o carecer de esta.

Titular del tabloide ugandés Rolling Stone que regularmente publica los nombres de ciudadanos homosexuales.

Titular del tabloide ugandés Rolling Stone que regularmente publica los nombres de ciudadanos homosexuales.

Tal vez en el caso de Colombia estamos lejos aún de que pase como en Uganda, donde el cabildeo cristiano, patrocinado por iglesias evangélicas de los Estados Unidos, recientemente pasó una ley para penalizar con la muerte el homosexualismo. Pero aquí tenemos a un Procurador General de la Nación que hace todo lo posible para que los mandatos de la Corte Constitucional relacionados con el aborto terapéutico no se cumplan y su motivación es, claramente, su fe religiosa y no su apego a la constitución.

Ahora, no digo que la religión sea mala porque no está de acuerdo conmigo. En mi visión de sociedad el aborto no debería existir tampoco, ya que el dilema mismo del aborto es prevenible en la mayor parte de los casos. Mi objeción es a que el argumento ofrecido por una iglesia que se opone al aborto casi nunca está basado en hechos constatables por fuera de su propia fe; sin embargo los fieles creen que ese argumento es suficiente.

La iglesia católica es apostólica. Considera que la biblia es un texto infalible en su teología, pero su procesión de fe no es la biblia sino el credo y considera que la escritura debe ser constantemente interpretada en respuesta a las necesidades de las personas en los distintos lugares y tiempos y esta es la labor del apóstol que sigue existiendo en la figura del Papa. Desde hace un tiempo la iglesia aceptó que la mejor visión de cómo es el mundo material lo puede ofrecer la ciencia y, como tal, todo lo que los científicos descubran sobre el origen del Universo, la formación de la tierra, la aparición de la vida y su adaptación y diversificación, es algo que la comunidad científica puede responder mejor que la biblia misma. Martín Lutero introdujo el concepto de sola scriptura. Esto fue en un tiempo donde la biblia católica sólo podía escribirse en latín y su lectura estaba prohibida para los fieles corrientes: solo las personas autorizadas por Roma podían interpretar la biblia a la feligresía. Lutero tradujo la biblia al alemán y la distribuyó con el objetivo de que todos pudieran leerla, y concluyó que el cristiano no necesita un intermediario entre él y la palabra de Dios: la biblia. SolaScripturaWordleEl concepto de sola scriptura nos dice que la biblia es lo único que un cristiano necesita saber, sin interpretaciones por un Papa. El luteranismo y varias de las iglesias nacionales que se derivaron de la reforma protestante siguieron, aún así, reservándose el derecho a interpretar la escritura, pero luego vendría el gran renacer espiritual en los Estados Unidos y, con él, el surgimiento del movimiento evangélico.

Lo que los científicos han venido descubriendo sobre física, cosmología, cosmogonía, formación planetaria, geología, biología, formación de la vida, evolución, etc., no se parece en mucho al relato bíblico. Esto crea dos relatos: por un lado están personas que han concluido que nuestro universo se formó hace trece mil ochocientos millones de años, nuestro planeta hace cuatro mil setecientos millones, la vida en la tierra apareció hace tres mil y medio millones y la vida multicelular lleva casi mil millones de años de existencia sobre nuestro planeta y, desde entonces, ha evolucionado para crear todas las formas actuales incluyendo a los seres humanos. Otras personas creen que el universo y la tierra fueron creados hace poco más de seis mil años y que todo era perfecto hasta que el único hombre y la única mujer comieron del fruto prohibido; y creen que hace algo más de cuatro mil años toda la vida del planeta fue erradicada excepto por ocho personas y unos cuantos miles de parejas de animales.

[Ken Ham]

Creacionista Ken Ham, quien cree que todas las respuestas a todo lo que necesitamos saber se encuentra en el libro del Génesis.

Cuando estas personas enfrentan su mitología bíblica a la evidencia real, sólo tienen una conclusión para hacer: la evidencia es errónea o está mal interpretada.

Cuando los miembros del culto Heaven’s Gate, que creían que una nave espacial venía tras el cometa Halley, compraron un telescopio para localizar tal nave y no la pudieron ver, llegaron a la única conclusión lógica: el telescopio estaba defectuoso. Finalmente, haciendo caso omiso de toda evidencia, los seguidores de Heaven’s Gate dejaron sus envoltorios terrestres (se suicidaron) para reunirse con los alienígenas de la nave que el telescopio defectuoso no les dejó ver.

hqdefaultPara la mayoría de nosotros es fácil concluir que la gente de Heaven’s Gate estaba equivocada. En su gran mayoría eran personas estudiadas, pero cayeron en una espiral de autoconvencimiento que les llevó a no pensar de forma racional. Al menos no racional desde nuestro punto de vista. Es fácil para nosotros concluir que el culto de Heaven’s Gate no estaba basado en ningún tipo de realidad y eso los llevó a una acción que carece de lógica para nosotros.

Pero los de Heaven’s Gate sólo se suicidaron ellos mismos. Los perpetradores de los atentados del 11 de septiembre de 2001 mataron a miles de personas en su acto suicida. Su interpretación del islamismo sufista los llevó a justificar la destrucción de vidas de fieles e infieles. _77966129_77959544La demencia de Boko Haram en Nigeria y de Estado Islámico en Iraq y Siria son muestra de esa mentalidad donde los yijadistas se ven a sí mismos luchando una guerra cósmica a favor de su dios. Si bien el islam nos ofrece los ejemplos más claros, muchos niños en Liberia mueren abandonados porque algún pastor cristiano cree que son brujos y monjes budistas han cometido masacres en Myanmar.

Muchas ideologías políticas y filosóficas se resisten a ser cuestionadas, pero la religión es más profunda que cualquier ideología política pues genera una identidad trascendente. Cuestionar su propia fe es cuestionar su propia identidad y por ello es inadmisible cuestionarse. Si el telescopio no muestra la nave detrás del cometa, entonces es el telescopio el que está mal. Si los científicos miden que una roca se formó hace miles de millones de años, es la medición la que está mal porque el mundo no puede tener más de diez mil años. Si todos los demás concluyen que podemos convivir en un estado secular con libertad de cultos y libertad de expresión, están mal porque el único camino de salvación es la sumisión al islam.

La religión es más que malas excusas para cometer suicidio, asesinar a miles o depositar un voto. Esas son, tan solo, perversiones de la religión.

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Malcolm X y sus hijas junto a Cassius Clay (Mohamed Ali) ca 1963

La verdad es que la gran mayoría de musulmanes que viven en el occidente secular o en otros países donde son minorías no perseguidas viven en paz. Algunos justifican, otros no, los actos de los fundamentalistas; pero, en general, no están interesados en suspender los derechos liberales para imponer la sharía. La religión, para ellos, es más un acto privado y social. Ellos validan el mundo desde una perspectiva que derivan del corán. La religión les da consuelo en caso de duelo, ánimo cuando se sienten desfallecer, sentido de comunidad. La religión les da respuesta a muchas de las preguntas que ellos se hacen para poder seguir con sus vidas.

Y lo mismo sucede con los cristianos, judíos, hindúes, neopaganos y toda la variedad de religiones que existen.

Matías. Foto tomada el 26 de diciembre de 2014 por la mañana.

Matías. Foto tomada el 26 de diciembre de 2014 por la mañana.

En muchos casos, y para muchas personas, esas respuestas son importantes y es difícil obtenerlas por otros medios. La ciencia nos puede describir el cómo de un proceso de duelo, pero no el por qué. Aun me duele cada vez que pienso en Matías, mi gato que desapareció el pasado 26 de diciembre y presuntamente murió atropellado y botado como basura a un barranco, porque me parece absurdo que eso haya sucedido así. Quisiera creer que su esencia aún perdura. Quisiera que alguien me responda por qué pasaron los hechos. Mis abuelas. Los amigos que ya nos dejaron.

Yo puedo vivir y continuar viviendo sin esas respuestas, sin ese porqué. De alguna forma puedo asumir mi duelo sin el consuelo que aporta una religión. Puedo tomar mis decisiones políticas sin la guía de un libro sagrado o de un pastor. Puedo asumir posiciones éticas y morales sin recurrir a dogmas. No digo que yo no me pueda equivocar, pero el equivocado seré yo y, por tanto, no será mi biblia, ni la sociedad o el diablo a quien yo vaya a culpar. Pero esto no es así para todo el mundo, y para muchas personas su religiosidad es importante.

Pero, incluso en esta visión benigna de la religión, hay un peligro. La religión nos está ofreciendo aquí respuestas rápidas y efectivas pero no necesariamente correctas. Y las religiones están llenas de respuestas incorrectas. Tal vez no tu religión, pero sí todas las demás. Cuando se pierde la capacidad de cuestionar las respuestas que la religión ofrece nunca sabremos cuando la respuesta incorrecta dejó de ser válida, y culparemos al telescopio porque no podemos ver la nave. Pero cuando cuestionamos la religión deja de ser religión.

KabaaA diferencia de Hitchens yo no espero ver abolida la religión. Primero, porque es culturalmente interesante. Segundo, porque creo que, para muchas personas, las respuestas que da la religión son importantes; y si bien creo que casi todas estas respuestas las puede proveer la ciencia y los acuerdos entre las personas, los consensos tardan más que la necesidad de esa respuesta.

Pero sí espero ver una mayor secularización del creyente. Si espero ver una sociedad donde podamos llegar a acuerdos basados, cuando sea posible, en evidencia empírica, y cuando no, en acuerdos entre personas que puedan debatir en igualdad de condiciones, sin que se imponga dogmáticamente una ideología. Donde el creyente reconozca que su interlocutor lee el corán y no la biblia, o ha interpretado la biblia de forma diferente. Donde el creyente reconozca que no se trata de imponer sus creencias o que le sean impuestas las creencias o descreencias de otro, sino que los problemas sociales se resuelven a través de un diálogo social y los problemas políticos a través de un debate político.

O, en otras palabras, no quiero ver al político religioso que vota en contra de una iniciativa para prevenir el calentamiento global porque cree que la segunda venida de Jesús será pronta o porque Dios le prometió a Noé que no habría un segundo diluvio universal.

Desafíos

Cuando acepté mi apostasía al darme cuenta que ni mis creencias ni mis valores cabían dentro del cristianismo, y por ende tampoco dentro del catolicismo, habían muchas cosas en mi vida que resolver. Mi visión del catolicismo es el de una Iglesia diversa donde igual confluyen laicos reaccionarios como José Galat, y visiones teológicas de sacerdotes que llegan a considerar que las divinidad de Jesús no es el fundamento doctrinario del cristianismo. Gran parte de este diálogo se venía dando desde antes del Concilio Vaticano Segundo, así como el acercamiento de la Iglesia a una Doctrina Social. La Iglesia de Roma ha tenido demasiados pecados históricos y algunos no tan históricos como el manejo que se le dio a la pederastia a finales del siglo veinte. La insistencia de una sexualidad pensada exclusivamente a la procreación dentro del matrimonio que la lleva a rechazar la prevención del SIDA por medios profilácticos principalmente en África.

Dentro de toda la diversidad que se acepta dentro del catolicismo mi creciente descreencia en el dogma tenía cierto lugar. Pero hubo un momento en el que sentí que me estaba mintiendo a mi mismo en mi pretensión de seguir siendo cristiano y católico.

No tengo nada en contra del catolicismo con el que conviví. Gran parte de mis valores humanistas que aprecio en mi mismo vinieron del humanismo cristiano que me inculcaron los lasallistas en el bachillerato y los jesuitas en la universidad así como la experiencia que tuve en grupos juveniles en Suecia. Mi rechazo al dogma viene desde la escuela y nunca sentí que esa fuera razón de rechazo a la Iglesia de mis padres. Y, aunque haya muchas cosas que no acepto de la Iglesia de Roma no creo que esta sea una razón suficiente para adoctrinar a mis hijos contra la fe de su madre.

Antes de aceptar mi apostasía acepté que mis hijos tuvieran una escolarización confesional católica y entre más conozco los principios del colegio que con mi esposa escogimos para nuestros hijos más me convenzo de que fue una buena elección y de que mis diferencias doctrinarias con el catolicismo son asuntos menores.

No sé si ese seguirá siendo mi pensamiento a futuro, pero por ahora estoy conforme sabiendo que lo que mis hijos están ganado en una formación cristiana abierta al pensamiento crítico y al respeto a la diferencia es más que lo que yo percibo como los problemas fundamentales del teísmo en general y el cristianismo y el catolicismo en particular.

Aunque finalmente no es el colegio quien ha de formar a mis hijos sino yo y mi esposa. En algún momento mis hijos se enterarán que no soy católico ni creyente. Es en ese momento cuando se presentará uno de los mayores desafíos de mis elecciones.

Presuponiendo morales

En una de las discusiones que encontré por Internet alguien hacía la siguiente pregunta: ¿Hay alguna razón por la cuál es moralmente malo levantar a un bebé de su cuna, violarlo y luego estamparlo contra el piso hasta reventarle la cabeza? Quien proponía la pregunta luego argumentaba que si la respuesta es eso probaba la existencia de Dios, si la respuesta es no quien así respondiera necesitaba ser internado en un manicomio.

Existe toda una línea de la apologética cristiana que clama que todo lo existente, material o inmaterial, es creado por Dios. El universo, es decir el espacio, el tiempo y todo lo material, es creado por Dios, pero también el conocimiento, la moral (absoluta), el amor y, en general, las cosas inmateriales. La gran mayoría de seres humanos que vivimos en nuestras sociedades modernas sentiremos repulsión por la idea presentada de violar y matar brutalmente a un bebé. Los pocos que no sienten esa repulsión son los psicópatas, aunque muchos psicópatas sabrán reconocer que si bien ellos no sienten que la situación está mal, la pedofilia y el infanticidio no es socialmente aceptado. La mayor parte de los psicópatas no se convierten en asesinos en serie, pedófilos o infanticidas.

La pregunta, sin embargo, no es si sentimos repulsión sino si podemos establecer una línea lógica de pensamiento para decir porqué violar y asesinar brutalmente a un infante está mal.

Si dentro de nuestra visión del mundo, si dentro de nuestra filosofía de las cosas, no podemos establecer una línea lógica para condenar la pedofilia y el infanticidio entonces eso implica, según el apologista, que nuestra visión del mundo está equivocada y que la razón de que (casi) todos sienten repulsión por la imagen mental descrita en la premisa es porque tenemos una moral innata que es parte de la moral objetiva que sólo tiene un origen: el creador de todo lo que existe, incluyendo la moral.

No conozco mucho sobre las visiones del mundo de las filosofías orientales como el budismo zen, por lo tanto no podré establecer qué línea de pensamiento pueda llevar a un seguidor de la mística oriental a rechazar este tipo de pedofilia e infanticidio descritos. Me enfocaré en lo que estoy más familiarizado: el humanismo cristiano v/s el humanismo secular. Algún apologista podría aquí hablar de cristianismo v/s ateísmo/agnosticismo, pero eso es una simplificación: hay corrientes dentro del cristianismo que se apartan del humanismo como la Iglesia Bautista de Westboro (Westboro Babtist Church) que claramente están divorciadas del humanismo, pero si bien ellos son un caso extremo no son un caso único. Por otro lado el humanismo secular ni es seguido por todos los no creyentes, ni es restringido a no creyentes.

El humanismo cristiano se enfoca en el ejemplo y las enseñanzas de Jesucristo como guía moral para respetar y ayudar a los demás seres humanos. Entiende que de las tres virtudes teologales: fé, esperanza y caridad, la caridad es una pieza clave en cómo debemos relacionarnos con las demás personas. Debemos desprendernos de lo material con el objetivo de ayudar a otros, y parábolas como la del buen samaritano o la orden de Jesús de que hagamos a los demás como queramos que nos traten son fundamentales en esta concepción del mundo. Muchas versiones del cristianismo evangélico prefiere enfocarse en la virtud teologal de la fe y en la salvación personal por medio de una relación personal con Jesús, lo que los aparta de un sentido más humanista. El cristianismo en el que me crié y el que aprendí en la escuela hace, sin embargo, mayor énfasis en los valores humanistas pero, clamaba, el verdadero humanismo sólo puede existir desde el cristianismo.

El humanismo cristiano, si bien parte de la caridad cristiana, no se queda ahí. El humanismo tiene sus orígenes en el renacimiento y en gran medida como oposición al papel de la iglesia. El humanismo pone al ser humano como primer punto de la agenda ideológica, pero al dársele una lectura cristiana se encuentra que las enseñanzas de Jesús sustentan el amor a nuestros semejantes. El cristianismo, al menos algunas vertientes del cristianismo, fue adoptando lo que los pensadores humanistas fueron produciendo y lo leyeron desde la biblia y lo adaptaron.

El humanismo secular, por su parte, pone al ser humano como primer punto de la agenda ideológica independiente de las iglesias y confesiones religiosas. La política debe hacerse pensando en las personas, no en los dioses.

Entonces, ahora, desde el humanismo secular debo explicar porqué violar a un bebé y asesinarlo brutalmente está mal. Hay algo que parece casi tautológico: si lo que el humanismo quiere es el bienestar de cada ser humano, claramente causar sufrimiento y muerte a un pequeño ser humano está mal. Pero “claramente” no es un argumento lógico.

Es aquí a dónde recurro a tres pensadores, a tres líneas filosóficas, que pueden dar luz sobre que es justificable o no.

Emanuel Kant pensando sobre el problema de la moral, llega a la conclusión que es un imperativo categórico que los seres humanos no debemos ser medios sino fines. Está mal utilizar a otras personas como medios para un fin, y desde esta perspectiva no hay nada que justifique la cruel violación y brutal asesinato del bebé de nuestro ejemplo. La violación y el asesinato son ofensas máximas contra la integridad de un ser humano, en este caso un bebé, y categóricamente está mal. La línea de pensamiento que elabora Kant no requiere como punto de partida que Dios nos haya dictado que ofender a otros seres humanos esté mal.

De los tiempos de Kant pasamos a nuestros días a una de las figuras que fue incluída entre los así llamados los cuatro jinetes del nuevo ateísmo: Sam Harris. Harris pretende establecer las bases de la existencia de una moral objetiva que no requiera a Dios como punto de partida. Si observamos la naturaleza podemos ver cosas crueles estrellas que explotan o una manada de leones dando muerte a un búfalo, pero no podemos decir que eso es moralmente reprobable porque ni las estrellas, ni los leones ni los búfalos tienen conciencia. Sólo cuando las interacciones involucran personas es que podemos hablar de bien o de mal en términos morales y esto nos da una base lógica para construir una moralidad que Harris resume en buscar el mayor bienestar a los seres racionales. Nuestro bebé de marras como ser racional o miembro de la única especie de seres racionales que conocemos debe ser preservado del daño (falta de bienestar) que nuestro pedófilo infanticida le infligiría.

Peter Singer, otro contemporáneo nuestro, subscribe una escuela llamada personalismo. Extiende el concepto de persona a todo ser que es capaz de sentir y tener aunque sea una rudimentaria conciencia de sí mismo, aunque admite grados de personeidad. Un bebé es menos persona (aunque sí una persona) que un adulto. Los leones y los búfalos tienen algún rango de personeidad. A diferencia de Harris, Singer no se enfoca en maximizar el bienestar sino en reducir el sufrimiento en la capacidad en la que podamos entender el sufrimiento de los demás. Por ello está mal que los seres humanos matemos a un toro para divertirnos así el toro sufra lo mismo que el búfalo atacado por las leonas: el torero puede entender el sufrimiento del toro, las leonas no. El perpetrador el ejemplo puede entender el sufrimiento del bebé por sus actos crueles (si es un psicópata puede entender el sufrimiento, así no sienta empatía con el mismo) y eso nos da una base lógica para concluir que ese comportamiento es moralmente inaceptable.

Tres puntos de vista, completamente seculares, nos llevan a una conclusión lógica de porqué está mal la situación planteada en la pregunta. Ninguna de estas argumentaciones lógicas requieren a Dios. Desde luego, son puntos de vista que parten de premisas (los humanos no somos medios sino fines, hay que maximizar bienestar de los seres racionales o minimizar el sufrimiento de las personas) que no son necesariamente autoevidentes y aquí podrá saltar nuestro apologista para indicar que las premisas son creación de Dios.

Entonces entro a analizar el caso de Dios.

Dice nuestro apologista: si existe una moral objetiva, eso significa que hay un estándar y que hay reglas; si hay un estándar implica un plan; y las reglas un plan no surgen espontáneamente sino que requieren de un hacedor de reglas, de un planeador, y ese planeador es Dios.

Si consideramos, por ello, que la respuesta a la pregunta planteada es sí, estamos aceptando la línea de pensamiento que nos lleva a Dios. Pero esta línea sólo sucede en la cabeza de nuesto apologista y de las personas que piensan como él. Kant, Harris y Singer proponen estándares que no implican un plan. La premisa de que un estándar implica un plan es una proposición que necesita ser probada o verificada. En cuanto a las reglas, éstas pueden ser bien como las leyes de la física: proposiciones que resumen una observación en términos matemáticos y nos permiten predecir eventos y observaciones futuras, o bien corolarios del estandar, deducidos, más que dictados.

Considerar que una moral objetiva implica a Dios es partir de la premisa de que una moral objetiva es el resultado de Dios: una petición de principio.

Pero dentro del humanismo secular, las posiciones de Kant, Harris o Singer (y probablemente muchos otros pensadores que ignoro) no son las únicas. Muchos afirman que no hay tal cosa como una moral objetiva.

La palabra moral viene del latín mores que significa costumbre. La moral no es más que un acuerdo, una construcción social. Lo que consideramos moralmente bueno o malo es lo que aprendemos como tal inmersos en una sociedad donde nuestros padres y otros adultos nos dicen qué es y qué no es aceptable y dónde deducimos por nuestra cuenta del comportamientos y la costumbres de los otros qué es permitido y qué no. Luego podemos estudiar y adquirir una filosofía de la vida que nos lleve a establecer nuestros propios juicios sobre qué está mal y qué esta bien.

Un elemento importante en nuestra construcción de una moral personal es la empatía. El origen de la empatía en el 99% de los seres humanos (y de la falta de empatía de ese 1% que son los psicópatas), puede explicarse desde la teoría de la evolución en caso de que alguien quiera argumentar que la empatía tiene origen divino.

La empatía es lo que nos permite reconocer el sufrimiento de otros manifestándose como un sufrimiento propio y reconocer la felicidad de otros y poder compartir esa felicidad así no seamos beneficiarios de lo que la haya causado.

En nuestra sociedad actual la gente normal no viola niños y mucho menos bebés. La violación en sí misma es anormal pero aún dentro de esa anormalidad la violación de infantes es más anormal aún. Aun donde no sea tan anormal es ilegal. El asesinato, y más el asesinato de infantes, es anormal e ilegal en nuestras sociedades. Eso nos lleva a todos los que no somos psicópatas e incluso a la mayoría de los no psicópatas, a responder sí a la pregunta inicial: está mal. Los no psicópatas tenemos una razón más para decir que está mal, la razón por la cual sentimos repulsión sólo ante la imagen mental que plantea la pregunta: nuestra empatía con la víctima.

Pero si esta tesis es cierta: si es cierto que la moral es relativa a la sociedad, deberíamos ver ejemplos de sociedades donde la pedofilia y el infanticidio sean aceptados o incluso considerados moralmente bien. Para la violación de bebés no se me ocurre ni conozco una justificación pero sí para el infanticidio: en sociedades donde la lucha por la supervivencia es cruel, un pequeño infante puede llegar a ser más una carga que una ayuda y por lo tanto es sacrificable en ciertas condiciones. Los espartanos que abandonaban a sus bebés si estos nacían con algún defecto, los esquimales que mataban al primer nacido si se trataba de una hembra, las familias que huyen de las sequías en el Cuerno de África dejando atrás a los hijos menores para aumentar la probabilidad de que el mayor sobreviva (la alternativa no es salvar al menor sino asegurar que todos mueren). Tan espantosos como nos puedan sonar los casos, dentro de la moral y las condiciones de supervivencia de esas sociedades ese sacrificio es no sólo aceptable sino que es lo correcto.

Ahora, el reconocimiento de la existencia de morales relativas no implica que no pueda existir una moral objetiva. Quienes creen en la existencia de una moral objetiva ven a las morales relativas como aproximaciones a la moral real y objetiva, y las variaciones y desviaciones son o bien malas costumbres que deben extirparse o el reconocimiento a casos extremos (p. ej. el infanticidio como sacrificio para la supervivencia).

El principal inconveniente con considerar a Dios como fuente de la única y verdadera moral objetiva es que no podemos saber cual es el estándar, cuáles son las reglas. Si la moral es innata y plantada por el Creador en cada uno de nosotros no veríamos tantas morales relativas. Si todos tenemos la verdadera y única moral y las morales relativas son perversiones (la idea de Rousseau de que todos nacemos buenos y la sociedad nos corrompe), nos enfrentamos al problema de lo único que podemos deducir se deriva de todas esas morales relativas corruptas.

¿Está esa única y verdadera moral objetiva en la Biblia?

Pues respecto a la pregunta que inicia esta disertación la Biblia dice absolutamente nada. La Biblia no dice nada a favor o en contra de la pedofilia. No condena a la violación de mujeres solteras (sólo ordena que el violador repare a la víctima desposándola) mientras que la violación de mujeres casadas cae dentro de la prohibición del adulterio, pero nada específico con respecto a violar bebés. Fuera del mandamiento de “no matarás” la Biblia no prohíbe asesinar bebés mientras que por otro lado en el libro de Josué ordena matar a los infantes de las ciudades enemigas caídas.

Tal vez sí exista un dios creador de todo lo visible y lo invisible, de lo material y lo inmaterial, y dentro de lo inmaterial haya creado el libro de reglas de la única y verdadera moral objetiva. Pero si no conocemos esa tal moral objetiva es lo mismo que si no existiera y tuviéramos que describir nuestro propio estándar para definirla (como Kant, Harris y Singer), o creer que sólo las morales relativas existen.

Para cualquier efecto práctico, responder a la pregunta planteada no implica un dios, y responder no no nos convierte en psicópatas peligrosos sino en el reconocimiento que así el escenario nos cause repulsión no debemos responder desde nuestros propios prejuicios.

Pasando el testimonio

Como lo recordé en mi pasado post A journey, estudié en una escuela confesional y creo que gran parte de mi pensamiento humanista lo heredé de ese catolicismo que recién salía de Vaticano II, que no temía a la ciencia y por el contrario abrazaba el diálogo ecuménico y el entendimiento entre los pueblos. El cristianismo de da la otra mejilla y ama a tu prójimo, el de trata a los demás como quieras que te traten como una forma positiva de la regla de oro que trasciende culturas: no hagas a los demás lo que no quieres que te hagan. El cristianismo dirigido por un papa carismático que llamaba por la paz mundial y se oponía, como guía espiritual, a la pena de muerte.

En gran medida consideré que el núcleo de mis valores como persona venían de esa formación cristiana, aun cuando mis creencias sobre la metafísica del mundo se hubieran apartado de la metafísica judeocristiana. El Dios padre y creador y Jesús podrían ser sólo fábulas mientras siguiera apreciando los valores del cristianismo como el ideal de los valores humanos.

Mis estudios universitarios los hice en una universidad confesional, regida por la Compañía de Jesús y la filosofía ignaciana. La misma Compañía de Jesús que se acercó a la Teología de la Liberación sin adoptar la parte más extrema de la misma y que se consagró como el ala liberal y social del catolicismo frente al conservadurismo del Opus Dei. Si bien mi fe religiosa se fue diluyendo, tenía frente a mí varios ejemplos de como los valores cristianos pueden ser la base del mundo ideal al que todos aspiramos.

A pesar de mi agnosticismo, tomé la decisión de que mis hijos fueran bautizados en la iglesia donde me crié, en la fe de mi esposa y de la mayor parte de mi familia y conocidos. Y tomé la decisión de que estudiaran en una escuela confesional. No fui la única persona tomando esa decisión: mis padres sugirieron, mi esposa tuvo mucho que ver en la decisión, pero mi papel no fue sólo pasivo de aceptar la decisión de los demás sino que la apoyé por esa convicción de que la escuela confesional podría aportarle a mis hijos esos valores y principios que yo valoraba. Finalmente ellos, luego como adultos, podrían definir su propia fe.

Pero algo cambió con mi apostasía formal y con los motivos que me llevaron a la misma.

Parte ha sido entender que mis valores no son los valores del cristianismo. Son valores humanistas que bien comparten tanto las corrientes humanistas del cristianismo como el humanismo secular, mientras que existe todo un cristianismo no humanista, dentro y fuera del catolicismo, con el que no puedo identificarme.

No puedo identificarme con los creacionistas de tierra joven que prefieren boicotear los fundamentos de la ciencia con tal de que su escritura sea literalmente correcta. No puedo identificarme con los cristianos que restriegan el deuteronomio para justificar su odio a la homosexualidad, pero luego hablan de la nueva alianza para desligarse de las partes incómodas del antiguo testamento. No puedo identificarme con la fábula de La Caída y el mensaje implícito de que buscar la verdad (tomar el fruto del árbol del conocimiento del bien y del mal) sea el origen de los males del hombre. Que la colaboración entre todos los hombres sea tan amenazadora para Dios que tenga que confundir nuestras lenguas tal cual lo refleja la fábula de la torre de Babel. No puedo identificarme con Pablo escribiendo en sus cartas que buscar la razón es de necios.

En estos momentos me pregunto si realmente quiero que sean los valores cristianos, que pueden estar o no alineados con mi pensamiento humanista, los que sean enseñados a mis hijos. Me preocupa, sobre todo, que sean indoctrinados en una ideología que rechace el pensamiento crítico en aras de preservar un dogma. Por experiencia sé que no todo en la religión es una fe ciega que rechaza el pensamiento crítico pero lo hay.

Sé que particularmente en la escuela donde están mis hijos se desarrollan muchas destrezas intelectuales lo que se refleja en muy buenos resultados en las pruebas de estado de sus bachilleres y su aceptación en las universidades y eso no se logra con un rechazo total al pensamiento crítico.

Podría pensar en pasar a mis hijos a una educación secular, pero el solo hecho de ser secular no garantiza todas las destrezas intelectuales que espero que mis hijos aprendan. Podría dejarlos seguir en la escuela confesional donde están y yo preocuparme por que aprendan lo que yo considero importante y que la escuela no les puede dar. Está siempre la alternativa de la educación en casa, el home schooling, donde yo asumo la totalidad del proceso de aprendizaje. Pero en cualquier decisión yo no soy el único padre que toma las decisiones sobre cómo mis hijos enfrentarán la cuestión religiosa y sé que mi esposa se opondrá a lo que ella perciba como indoctrinación al ateismo.

No será mi objetivo criar hijos que rechacen el concepto de Dios, en parte porque yo no soy un cruzado antiteísta. En parte porque espero que ellos tengan el criterio suficiente para pensar por sí mismos. En parte porque el cristianismo en el que me crié y en el cual creo que mis hijos se están criando es preferible a muchas otras sectas y religiones donde se subvierte toda la concepción del mundo a lo que el pastor o guía religioso decida o interprete: desde los fundamentalismos cristianos, hasta los cultos extraterrestres suicidas, la cienciología o el marxismo dogmático o el uribismo acrítico.

Materialismo apático

[La creación de Adán] En mi anterior post sobre mi viaje personal en cuestiones de fe explicaba el papel que el creacionismo de tierra joven jugó en el descubrimiento de mi posición filosófica frente a la religión. Paradójico en mi caso es que la versión de cristianismo en la cual fui criado es una versión abierta a la ciencia, motivo por el cual nunca hubo una crisis personal en mí entre tener que aceptar la realidad científica por un lado y la fe cristiana por el otro. Pero la sola exposición de esa otra versión de cristianismo me hizo concentrarme en un debate en el cual mis conclusiones personales no fueron favorables a la catequesis.

Bible BeltDesde los años 1960 en el cinturón bíblico de los EE.UU. hubo un resurgimiento del cristianismo evangélico, una versión del cristianismo de origen protestante basada en la experiencia personal de aceptación de Jesús, la lectura de la biblia, y la guía de figuras carismáticas que sirven como pastores o evangelistas. Hay un par de versículos en la biblia, cuya cita no recuerdo ni me interesa, que dicen que si la escritura (la biblia), o la palabra (Jesús) no es confiable en términos del mundo real, no sería confiable en términos de fe.

La ciencia moderna, sin embargo, contradice muchas de las cosas que figuran en la biblia tales como una tierra plana en el centro del universo y un firmamento de agua bajo el cual giran el sol, la luna y las estrellas. Muchas de las grandes iglesias cristianas, incluida la Iglesia Católica, la Iglesia Anglicana y varias de las grandes denominaciones protestantes, han concluido que la base de la revelación cristiana no está en una lectura literal de la biblia. Que la biblia es inefable como documento teológico y no debe ser tomado como un texto de ciencia o de historia.

Dentro del cristianismo evangélico (que muchas veces rechaza el término “evangélico” para denominarse simplemente “cristianismo” como si las demás corrientes cristianas no fueran lo verdadero) surgen ideólogos que comparten otra visión. La aparente contradicción entre la biblia y la ciencia es el resultado de una comunidad científica que se ha alejado de Dios por culpa de la arrogancia de sus miembros y la guía de figuras satánicas como Charles Darwin.

En conclusión, el creacionismo de tierra joven, de origen evangélico pero que ha trascendido a otras denominaciones cristianas, incluidos sectores “conservadores” del catolicismo, y del judaísmo se ha puesto a la tarea de crear su propia ciencia, teniendo entre sus más notables exponentes a Ken Ham de Answers in Genesis y Kent Hovind.

Kent Hovind

Ken Ham

La ciencia promocionada por Ham, Hovind y demás líderes de la tierra joven, es contraria al consenso científico en física, astrofísica, cosmología, geología, paleontología, antropología, biología y casi cualquier otra rama de la ciencia; aunque, desde su punto de vista todo a lo que se oponen lo enmarcan dentro del nombre de evolucionismo o darwinismo. Darwin y su legado es el principal escollo a vencer, y por ello el debate que pretenden entablar se suele titular como “creación v/s evolución”.

La comunidad científica no guarda mayor respeto por lo que la ciencia creacionista propone; así como tampoco considera científicas las hipotesis de la astrología, el espiritismo, la ufología, la dianética, la homeopatía y muchas otras propuestas que normalmente enmarcan bajo el título de pseudociencia.

Pero ¿qué es la ciencia?

La ciencia es, principalmente, un método. La ciencia consiste en formular hipótesis que tratan de describir cómo funciona el mundo. Estas hipótesis deben estar basadas en observaciones. Estas hipótesis deben permitir hacer predicciones. Estas hipótesis deben ser falsables, esto es que sobre las predicciones, existen resultados sujetos a prueba que pueden corroborar falsa la hipótesis. Si los resultados de las pruebas de laboratorio u observaciones posteriores para probar las predicciones no contradicen la hipótesis y no hay otras hipótesis falsables y probadas que expliquen mejor el fenómeno, la hipótesis es reconocida por la comunidad científica como una teoría. La teoría está abierta, sin embargo, a que más adelante nuevos datos, nuevas observaciones y nuevas hipótesis contradigan o mejoren la teoría.

Existen mecanismos tales como la revisión por pares y requisitos de publicación a las que deben someterse las teorías científicas antes de ser aceptadas como tales.

Las pseudociencias se escapan de este método, estableciendo hipótesis no falsables y evitando el escrutinio de la comunidad científica, casi siempre bajo la excusa de que la comunidad científica es una comunidad cerrada a ideas poco convencionales, contaminada por ideas fijas (como el darwinismo, según los creacionistas de tierra joven), arrogante frente a la disidencia.

Las ciencias, y particularmente las ciencia naturales, tienen bajo su base de trabajo lo que se conoce como naturalismo o materialismo científico. El materialismo científico es una limitación del alcance de las ciencias naturales. Básicamente significa que las ciencias sólo se ocupan del mundo material ofreciendo respuestas sobre el mundo material.

Las ciencias sociales tratan sobre el hombre y dada las complejidades de las interacciones humanas y la dificultad de predicciones, algunos científicos catalogan a la economía, la psicología y otras ciencias sociales como pseudociencias.

Otro tipo de ciencias, como las ciencias formales tales como la matemática y la lógica, por ejemplo no nos dicen mucho sobre el mundo material, pero ofrecen un lenguaje con el cual se puede describir, entre otras cosas, las ciencias naturales.

La filosofía no es una ciencia. Parte de la filosofía es una metaciencia que valida lo que es el conocimiento y a la ciencia y su método como una respuesta a qué es la verdad sobre el mundo material, pero abarca más elementos de la existencia humana como la validación o no de la política, la ética y la práctica humana.

conocimientoEn un diagrama que vi en la escuela, mostraban a la teología como una capa superior a la filosofía, una justificación trascendental de que el conocimiento humano: filosofía, ciencias naturales y formales y las prácticas humanas son válidos por provenir de Dios, pero esta es una visión claramente teísta y como tal no sería compartible con personas que tienen otra idea sobre el sentir, práctica y filosofía religiosos.

Regresando a las ciencias naturales, el materialismo científico considera que todo lo no material, por ejemplo lo sobrenatural, es irrelevante para la ciencia pues no agrega nada al conocimiento científico. Una explicación no falsable sobre la causa o propósito último de un fenómeno no permite una mejor comprensión sobre el cómo, que es de lo que trata la ciencia.

Hace 400 años, cuando el método científico empezaba a desarrollarse, aun eran muchas las cosas que la ciencia no podía explicar y esto dejaba un gran espacio a la teología para justificar una intervención directa de Dios como causa próxima de muchos fenómenos, pero a medida que el conocimiento científico se ha desarrollado gran parte de ese espacio se ha venido cerrando. Newton, uno de los más grandes científicos de todos los tiempos, no pudo resolver el problema de la estabilidad del sistema solar y apeló a Dios como la mano invisible que permitía que todo funcionara y a los 36 años dejó de pensar en el problema para dedicarse a la alquimia y la meditación metafísica. Cien años después y usando las mismas fórmulas y la misma matemática que desarrolló Newton, Laplace completó el problema sin necesidad de recurrir a la hipótesis de Dios.

La cada vez menor intervención de una causa divina como explicación del mundo material ha desarrollado una visión que podemos llamar naturalismo o materialismo filosófico o materialismo metafísico.

El materialismo científico nos dice que la ciencia sólo establece verdades sobre el mundo natural apelando a explicaciones naturales. El materialismo filosófico nos dice que no existe nada más que el mundo natural. Como la hipótesis de Dios no tiene poder explicativo, entonces se descarta la existencia de Dios.

Hasta donde tengo entendido Charles Darwin no se adhirió al materialismo filosófico y adoptó el termino acuñado por su amigo Thomas Henry Huxley de agnosticismo para describir su visión personal. El principal exponente de la evolución darwiniana en la actualidad: Richard Dawkins, sí es un adherente del materialismo filosófico. Claramente el materialismo filosófico lleva a una conclusión: Dios no existe. Todo lo que esté por fuera del mundo natural, todo lo que no tenga un efecto cuantificable sobre el mundo natural no existe y un concepto sobre un dios o un conjunto de deidades que no sean falsables ni medibles no tienen efectos cuantificables sobre el mundo material.

Hay, sin embargo, dos falacias a evitar. La primera es obvia: el materialismo científico no es equivalente al materialismo filosófico. El materialismo científico habla sobre los alcances y los límites de las ciencias naturales (y probablemente de las ciencias sociales), pero no nos dice nada sobre lo trascendente, y ello da lugar a que personas de distintos credos religiosos puedan hacer ciencia de verdad, salvo que sus propios principios religiosos se lo impidan. El materialismo filosófico niega la trascendencia.

La otra falacia consiste en creer que si bien el materialismo filosófico lleva al ateísmo, el ateísmo se base en el materialismo filosófico.

El ateísmo es simplemente la falta de creencia en la existencia de deidades en general y de Dios en particular. Una de las manifestaciones de la falta de creencia es la negación de la existencia. La afirmación de que Dios y las deidades no existen. Y una de las razones para llegar a esta negación es la adherencia al materialismo filosófico. Sin embargo podría negarse la existencia de Dios sin necesitad de adoptar el materialismo; bien sea por rebeldía, creencia en algo distinto a deidades teístas como el panteísmo, falta de exposición a la hipótesis de deidades, etc.

Otra manifestación de la falta de creencia en Dios o en deidades es simplemente falta de creencia. No se niega a Dios, simplemente no se requiere asumir su existencia. No necesariamente el materialismo filosófico lleva a una negación de Dios, porque si bien declara que lo que está por fuera del mundo material no existe, podría aceptarse que eventualmente logre demostrarse por medio de hipótesis explicativas y falsables que hay atributos de Dios con efectos predictivos y cuantificables en el mundo material. Simplemente que mientras tal evidencia aparezca, la posición más razonable, para los adherentes de esta doctrina, es no creer en la existencia de deidades o de Dios.

Pero también hay muchas otras razones para carecer de una creencia en la existencia de Dios, además del materialismo. Se puede ser simplemente irreligioso. Una persona que no ha sido criada dentro de dogmas religiosos podría no adoptar una idea sobre la existencia de seres supremos. Estoy pendiente de confirmar estudios que sugieren una predisposición a crecer con la idea de un dios, pero la observación no científica a la que he tenido acceso es que hijos de padres que no inculcan una idea de un dios parece que dejan hijos sin idea de un dios. También existe una apatía pasiva: personas que si bien han sido expuestas a la idea de un dios, no piensan en su vida diaria en ello y en la práctica no forman o han perdido la creencia en la existencia de dioses. Y está la apatía activa, entre otras muchas razones para simplemente no creer.

Es claro que la existencia del materialismo filosófico pueda ser visto por los creyentes en alguna religión como una creencia en algo. Muchos creyentes acusan al ateísmo de ser una fe religiosa. Que así como existen religiones politeístas (con varios dioses) y religiones monoteístas (con un solo dios), existen religiones ateístas (con cero dioses). Un ejemplo de una religión ateísta son ciertas vertientes del budismo. Otro ejemplo, aseguran algunos creyentes, es el materialismo. El ateísmo derivado de la adherencia al materialismo filosófico sería una fe religiosa, y muchos religiosos monoteístas atacan al ateísmo como una creencia religiosa.

Pero al no distinguir el materialismo científico y el materialismo filosófico, para un grupo de creyentes la ciencia es también una manifestación de esa falsa religión que es el materialismo. El creacionismo de tierra joven es muy dado a este tipo de ataques: atacar a la ciencia materialista para tratar de imponer su propia versión de qué es la ciencia: una serie de conjeturas sobre cómo funciona el mundo ajustada a cierto tipo de interpretación literal de la biblia.

Otros muchos apologistas del cristianismo (así como de otros teísmos) [que no se unen a la doctrina de tierra joven] atacan al materialismo filosófico, en parte porque su labor es defender al cristianismo de los ataques que los materialistas filosóficos hacen a la religión. Si bien he visto a apologistas con una buena comprensión del método científico y que defienden el materialismo científico, muchos de estos apologistas son más filósofos que científicos y son dados a considerar que toda crítica a la fe desde la ciencia parte de un materialismo filosófico y no de otro tipo de objeciones.

Hasta donde entiendo William Lane Craig no se adhiere a la doctrina de tierra joven.

Muchas veces me he visto tentado a considerar a los apologistas y a los creacionistas como una misma clase de individuos y en muchas de las discusiones y debates que he observado pareciera que se confunden. Y pareciera que muchos ateos también los confunden y los cuentan en un mismo saco y por extensión a cualquier versión del cristianismo.

Personalmente creo que es una visión válida observar un método materialista en la práctica científica manteniendo una concepción religiosa sea esta teísta o no teísta. Muchas personas religiosas que hacen ciencia ven a la ciencia como el cómo, como la explicación de las causas próximas, mientras que relegan su visión religiosa a la teleología o explicación de las causas últimas. Muchos ateos reconocen que el materialismo científico no implica un materialismo filosófico y no tienen inconveniente con compartir la ciencia con colegas religiosos.

Es dentro de ciertas filosofías, como la filosofía religiosa de los creacionistas o la filosofía antireligiosa de los materialistas que la ciencia y la religión no combinan.

Pero en todas estas. ¿Dónde estoy yo?

Arriba mencionaba a la apatía activa como una de las causas de la falta de creencia en la existencia de dioses. Creo que la apatía activa es la mejor descripción de mi sentir sobre el tema.

En la ciencia Dios carece de valor explicativo como causa próxima. Si Dios o algo similar tiene sentido como causa última no es una cuestión científica. Por mucho tiempo traté de compaginar mi cristianismo con mi agnosticismo y dentro de ese diálogo mental he llegado a varias conclusiones, muchas de las cuales han venido tomando forma aun después de que abandoné mi pretensión de ser cristiano.

La idea de un dios necesario como causa última requiere que yo crea en la existencia o necesidad de una causa última. Tampoco requiero de un dios como causa de una moral objetiva, ni requiero de un dios como causa epistemológica. Para mí tiene más sentido considerar a las ciencias formales como una creación humana que como una realidad trascendente que sólo podemos conocer a partir de un dios. No hay un solo motivo en mi sistema de creencias que me lleven a necesitar a un dios.

No porque yo me adhiera a la filosofía materialista. Creo que el materialismo científico es un límite y que hay muchas cosas que la ciencia no puede descartar como falsas, sólo como innecesarias. Y un dios es parte de eso. Si nuestra auto-conciencia es tan sólo un producto de nuestras mentes o se trata de algo más que opera sobre nuestras mentes, creo que no lo puede resolver la ciencia. La paradoja del cuarto chino nos dice por qué la hipótesis no es falsable. Lo que sí parece claro es que no existe un alma que opere independiente a nuestra mente y que tenga efectos sobre el mundo material.

Todo mi sistema de creencias me lleva entonces a una conclusión: la existencia de Dios me es irrelevante. No es que no haya pensado el problema. No es que no entienda el concepto. Creo incluso que hoy tengo una mejor explicación de qué es la trinidad de la que pude haber tenido cuando aún tenía una fe vaga. Y no rechazo a Dios por se trascendente o por ser trinitario, o porque me decepcioné de la teología o me decepcioné de la biblia. Simplemente no creo. No tiene sentido en mi sistema de creencias. No tiene lugar en mi concepción del mundo.

Más que un materialismo filosófico lo mío es una filosofía de materialismo apático. Lo sobrenatural me es irrelevante. Lo sobrenatural para mí son conjeturas interesantes y aun tengo un interés en los dogmas de las religiones. Pero, para mí, esos dogmas, esas mitologías, son casi indistinguibles de la ciencia ficción y de la fantasía como géneros literarios. Me interesa conjeturar lo posible. Pero separo lo posible de lo que creo que es la realidad, y la hipótesis de Dios, para mí, está en la primera parte.

A journey

For many years I was attempting to conciliate my agnostic internal philosophy on the supernatural and my Christian culture. I was risen by a Catholic family, in a Catholic country and attended to Catholic school. Despite whatever system of believes I hold internally the Christian Catholicism is part of my cultural heritage and cultural self-identity.

When I was a little kid I had personal questions on the afterlife. The both alternatives I could grasp as a kid were unsettling, disturbing: that my being were finite (v. g. eternal nothingness after you die) or my being were eternal (regardless of heaven or hell). Now, looking in retrospective, it seems I never had a deep believe on heaven, limbo or hell.

Yes, I was worried that my acts and thoughts lead me to hell, but I could not actually picture in my mind the eternal torment of hell, or the eternal glory of heaven. My thoughts, speculations and fears only lead me to the judgment after death, not actually to the eternal suffering or eternal wellbeing.

Reincarnation seemed less disturbing but yet. The idea that my being would start over again and again, probably for eternity but without memory of an eternal past. There was however a disturbing thought, anyway: if my future me would not remember my present me it would mean that my present me would be finished, dead. My future me would not be an afterlife. Anyhow, while less disturbing, I did not actually believed in reincarnation.

So that was me as a kid, immersed in a Christian culture, being taught at home, at mass and at school what to believe on the nature of humankind, history, morality and afterlife from a Catholic point of view.

Unlike other Christian denominations, mainstream Catholicism does not hold a fight against Science and evidence-based understanding of the natural world and human history. I went to a confessional school, ruled by the Brothers of the Christian Schools (Lasallian Brothers), since fourth grade. (I took third grade in a lay-ruled confessional school; before that, I went to public school in a secular country.)

At school I was taught both the myth of creation and the theory of evolution, as well as a few theories on the origin of the Universe. Evolution and creation were not taught as a controversy. Evolution was taught in science class, where we were exposed to the origins of Darwin thesis as opposed to Lamarck, and how spontaneous generation was discarded. We learned on Mendelian inheritance and DNA, and the possible origin of life from natural processes. We were taught on the origin of Earth and the solar system. On how to prove that the Earth is round and orbits around the Sun. We were exposed to some thesis on the existence of the Universe including the thesis of the static Universe and the expanding Universe, and how probably it all begun in an event called the Big Bang.

I was taught the biblical creation story in religion class in third grade, before any scientific theory on the origin of the universe or the diversity of life. But when the conflict came between the biblical story and what we were exposed in science class we were taught the official position of the Catholic Church after Vatican II: the Bible is not a book of science and history, but the Bible is infallible in theological matters. The creation story in the Bible is allegorical.

There was no controversy. I never heard a priest negating the scientific theses. I never heard a science professor claiming that the Bible was wrong.

Religion class in La Salle school was not only catechesis. We were taught on the origin and existence of religions, including some of the theses of other religions. We were taught on the question of historicity of Jesus (of course, it was a confessional school so the conclusion was that Jesus indeed existed as a human being).

There was no controversy between science and religion in my mind either. I accepted most of what I learned in school on scientific matters, probably because that was also consisting with one of my favorite TV shows: Carl Sagan‘s Cosmos. I did question a little more what I was taught in religion class. I didn’t question religion for the magic. I had already conciliated that part. I didn’t question the history of ancient Israel, probably because there was no much to compare it against. What I questioned was the theology.

I remember, when I was 14, our religion teacher challenged us to express what we believed and what we didn’t believe. I don’t recall what exactly I believed back then but I do remember what I claimed and why. I said I was an atheist and my main supporting thesis was the problem of evil. How could an omnipotent, omniscient, omnibenevolent god allow evil? Another question was the scope of the revelation. Why isn’t the revelation universal? Why are there other religions? It seemed to me that God were rather a human construct rather than humans a creation from God.

Religions have a mythical aspect and I accepted part of the Christian myth (v. g. the history of the Kingdom of Israel) and rejected other (the literal biblical creation). But according to post-Vatican II, the believe in the myth is not fundamental. Religions have theological aspect, v. g. what’s the nature of God. I’m not sure what I accepted or what I rejected, in theological terms, back when I was 14. Religions have a ritual aspect, and when I was 14 I was a reluctantly practicing Roman Catholic. Religions have a cultural aspect, and I deeply identified myself a Catholic and a Christian back then, and probably I currently do. Religions have a moral aspect, however I am not sure how separated is this aspect from the cultural one. Religions have a spiritual aspect, the personal feelings a human being experiments as interpreted by the theology, the practice and the culture of a religion. I guess I held that spiritual aspect back then when I claimed to be and atheist, and those feelings have been one of the main reasons I had rejected the label of “atheist” later in my adult life.

But, as I said, my school was a confessional Catholic school, and one of the requirements for taking my high school degree was that I were confirmed as a Catholic. So when I was 16, I took the confirmation catechesis and confirmation ceremony with a mixed feeling. I rationalized that if I was indeed an atheist, the confirmation would not hurt me. On the other hand I would put my best to sincerely commit as a good Catholic.

So I took the confirmation. Later that year I took my high-school degree, and the next year my family moved back to Sweden. I had lived in Sweden when I was 6–7, and previously in this post I described it as a secular country. I’m not sure if Sweden pass a strict definition of secular as the Church of Sweden was an integral part of the Swedish state and hold the registration of every Swedish citizen, but for practical matters it behaved as a secular country with freedom of religion and freedom from religion.

Of all religions’ aspects (mythical, theological, ritual, cultural, moral, spiritual) the cultural aspect was a key element when I was 18–19 years old living in Sweden. I became a less-reluctant practicing Catholic, and when I was 19 I joined a youth group at church. I committed to renew my theology and my morality. I wanted to be a good Catholic Christian.

I had friends from different religious backgrounds and different commitment on their own believes, and different cultural expectations.  One thing is to know from textbooks other religions exists, another one is to share with them.

I eventually came back and began college in a Jesuit ruled University. While at the beginning I wanted to continue my religious renewal and to join some religious student group in College (there were plenty) I didn’t (I later joined a student group that had no religious purpose in their chart).

However I kept realizing that I didn’t hold a deep believe in God. No matter my attempts to be a good Christian, I was relegating the myth on God (father) to the same drawer I had relegated the myth of Creation, the myth of Abraham, the myth of Moses, and the myth of Jesus. (If you are offended by my use of the word “myth” I am not claiming that a myth is a falsehood, but rather a story, a narrative.) I guess I never internalized the mystery of the Holy Trinity or understood what exactly the Holy Spirit was.

For many Christian theologians (including many Catholic theologians) no part of the biblical myth is sacred. Even Episcopal Bishop John Shelby Spong claims that the myth, including the God’s myth, is a burden to Christianity (but I hadn’t read Spong’s thesis back then). Just as the creation myth was proved false any other myth could be proven false and the Christian faith should not be invalidated.

I still praised the Christian morality based on the (alleged) teachings of Jesus. I still felt the cultural communion with my fellow Christians, and while my reason was telling me that God was not necessary, my feelings kept me thinking that there should still be something out there.

So I rediscovered the term “agnosticism”. I didn’t have a strong believe in the supernatural, including the Christian myths but I couldn’t prove them false, either. I still felt identified as a Catholic. I still felt that there might be something out there. I would not embrace the term “atheist” as it would have meant a rejection, rather than an incredulity of the myths, and would have meant resigning as a Catholic.

I found many meanings of what agnosticism was, and somehow I adhered (or reinterpreted) Thomas H. Huxley‘s original definition of the term: I lacked an enough feeling of certainty on the trueness or falsehood of the thesis of a supreme being.

I was 27 or 28 when I reached this conclusion. I didn’t need a supreme being to understand the universe. I didn’t need a supreme being to explain my feelings on spirituality. I didn’t need a supreme being to identify myself as a Catholic Christian. I didn’t need a supreme being to justify morality. A supreme being has not been proved by science, and a supreme being has not been disproved by science (and it seemed to be unknowable by science). So I was still a non-practicing Roman Catholic Christian and I was an agnostic.

I knew about Richard Dawkins by his work The Selfish Gen. I read that book when I was younger, and found a compelling case on how Evolution works. I didn’t knew and didn’t care that Dawkins was an atheist. I also read The Universe in a Nutshell by Stephen Hawking, and I found intriguing the concept of a Universe without a clear beginning in the singularity as a plausible thesis that left no room for a creator.

While I didn’t came to The God Delusion or the later works by Dawkins, when I first learned he advocated that religious belief is incompatible with science my reaction was that Dawkins failed. After all, there are many people who hold a religious belief and do good science. I also respected the Amazing Randi for his works against pseudoscience and debunking charlatans, so I felt somehow betrayed when I realized Randi included organized religion into the things he was against.

The first time I found a Young Earth Creationism website my reaction was one of incredulity. How can people still believe on the creation myth and claim evidence-based prof on that? Wasn’t the whole Creation/Evolution polemic solved in the US back in late 19th century or early 20th century?

Of course, I knew there was people who believed literally in the Bible, people who refused medicine preferring praying instead. I knew Ned Flanders in The Simpsons reflected a reality. What I didn’t knew is that some of these people were attempting to fight science in scientific matters and posing as scientists.

As a young Catholic I grew up without that dichotomy between science and religion. Even if I chose a less religious path in my life many of my classmates became later more religious people (inside and outside the Catholic Church). I know of priests and pastors doing hard science. So why should these (mostly evangelical) Christians need to undermine science to promote their religiousness?

During the last year I joined the debate. What is the motivation of Dawkins and Randi to fight religion? What is the motivation of evangelical Christianity to undermine science? What does that mean for my understanding of the World.

I still disagree with Dawkins: a person can hold a religious belief and engage in hard evidence-based science. I still disagree with fundamental skepticism that claim religious based believes incompatible with skepticism (you can believe whatever you want, religious or non-religious, as longer as you are willing to question your believes). I cannot respect the position of some religious leaders and apologetics who engage in undermining evidence-based science (I would respect a position that science is mundane and therefore unimportant, even if you consume the fruits of science). I find fascinating the thesis by Spong on a non-theistic Christianity. I don’t find contradictory my last years in which I tried to conciliate a Christian identity and an agnostic philosophy on the supernatural and the supreme beings.

But that’s not me anymore.

While I still appreciate and hold some Christian values, I cannot relate to the whole Christian morality (whatever version) in a way I cannot honestly claim to be Christian any more. I cannot relate to some of the teachings from Jesus (or alleged to Jesus the Christ).

I now recognize that my spiritual feeling that there might be something out there is just an internal feeling. I realize that finding an spiritual meaning of my life might be more comfortable and might help me overcome some personal problems. But I cannot trust a comfortable lie. A comfortable idea in which I cannot believe.

I’m still culturally Christian. I’m still culturally Roman Catholic. I relate to the myths and stories. I relate to the celebration of Christmas and I love the myth of the manger. But cultural identity in absence of any other religious element is not enough for me to call myself a Christian.

I’m not a Christian. I’m not a theist. Neither hold I a pantheistic world view or any other non-theistic religious world view.

I have realized that when I claim I don’t need a superior being to understand my world, my epistemology, my ethic and moral code, etc. while not having a personal connection to the idea of a supreme being, that’s quite much the definition of an atheist: someone who lacks a believe in a god or gods.

I am still an agnostic, as I described myself some 13 years ago. I have no comfortable amount of certainty on the trueness or falsehood of the thesis of existence of supreme beings. But for any practical purpose that also mean that I lack believe in a supreme being. I embrace the term “atheist” without the need to dash it with me being an agnostic.

Is this the end of the road in my personal search for my world view? Probably not. From that little Catholic boy who found uneasy the idea of an eternal afterlife (even in Heaven) to the 40 year old who still struggles to accept he being an atheist rather than a Christian, my life has brought me several ways to look at the religious question and probably will bring me some other challenges in my worldview.

Un yo agnóstico

Hace ya mucho tiempo que he tendido a definirme como agnóstico y uno de los grandes temas que surge es si detrás de mi agnosticismo lo que hay es un ateísmo que no me atrevo a hacer público mientras que por otro lado mantengo una postura ambigua frente a la religión dentro de la cual me crié: el cristianismo católico de rito romano.

La otra vez me autodefinía como formalmente cristiano católico, ritualmente católico no practicante y filosóficamente agnóstico, pero siento que ya es hora de hacer una introspección y confesarme como no cristiano. No lo soy porque no sólo no comparto los dogmas del cristianismo (posición antidogmática que es compartida por muchos otros cristianos) y dudo de la historicidad de Jesús (cosa que incluso algunos clérigos consideran irrelevante) sino que he dejado de ver a los valores cristianos como guía para mi propia vida.

Uno no decide ser creyente o no. Uno va descubriendo sus propias creencias y los fundamentos de las mismas. No es que un día yo haya decidido ser agnóstico sino que un día reconocí en mi sistema de creencias lo que Thomas Henry Huxley denominó agnosticismo, mientras que por otro lado reconocía los valores que mi formación cristiana me había conferido junto con la falta de sustento empírico sobre los dogmas. Otras personas tendrán otras experiencias que los habrá llevado a una postura más gnóstica sobre la existencia de un ser supremo y su alcance.

Pero la verdad, incluso en los creyentes en un ser supremo en particular, llamémosle Dios y reconozcámoslo como el dios de la Biblia (¿El? ¿Yavé?), o cualquier otra idea de dios o dioses, no aceptan todo ese conjunto de definiciones y normas en el todo de las escrituras. La mayoría de los obispos de las grandes religiones cristianas organizadas, comenzando por el catolicismo y el Papa consideran que la Biblia es más alegórica que históricamente factual, pero incluso los evangélicos que claman una interpretación más literal de la Biblia escogen qué mandamientos seguir y cuales no. Sólo unos pocos fanáticos hoy en día considerarían, por ejemplo, que la lapidación es un justo castigo por deshonrar el sábado trabajando.

A lo largo de la biblia, tanto el antiguo como el nuevo testamento, encontramos lecciones de vida positivas y otras cuestionables. Un apologista dirá que lo cuestionable puede ser un problema de interpretación: que obedece a otros tiempos o que era un mensaje a otras culturas o que, simplemente, no tenemos la capacidad y sabiduría suficiente para entender el verdadero significado de esas normas.

Hay otra explicación y es creer que la biblia es un conjunto de escritos, redactado por diferentes seres humanos que reflejan sus históricos y culturales puntos de vista. Una obra humana que sería luego traducida, transcrita y corregida por otros seres humanos en otros contextos históricos.

Sigo creyendo que en la biblia hay buenas lecciones de vida y varios sabios consejos. Pero también sucede esto con El Conde de Montecristo, o El llamado de la selva, o Cien años de soledad, o Juventud en éxtasis, o ¿Quién se ha llevado mi queso?, o mi blog. Así como en todas estas obras hay elementos cuestionables tanto en la presentación fáctica como en los valores presentados.

Hay muchos elementos por los cuales tengo aún un apego emocional con el cristianismo en general y el catolicismo en particular. Confesarme no cristiano es un proceso doloroso. Pero, por otro lado, es una realidad si analizo mi sistema de creencias y valores. Los valores que comparto con el cristianismo son realmente valores humanistas mientras que no puedo esconder mi rechazo a valores bíblicos como la condena al conocimiento y la razón presentados en la fábula de la serpiente en el Edén o en el desprecio que se muestra a Tomás por su escepticismo.

Pero descubrirme no cristiano no me convierte en ateo. Ni me lleva a abrazar a alguna otra religión. Mi postura sigue siendo agnóstica así personajes que admiro como Richard Dawkins consideren el agnosticismo como una postura pobre.

No soy agnóstico en materia religiosa porque crea que tal vez exista alguna religión válida, o porque considere igualmente probable la existencia o no existencia de un dios en particular o de cualquier tipo de dios… lo que me lleva a la siguiente pregunta: ¿qué es un dios?

Los deístas creen en un universo creado por un ser superior, pero no creen que ese ser superior sea una persona que continúe acompañándonos a lo largo de la historia. ¿Pudo un elemento “consciente”, “racional” o “personal” haber dado origen al Big bang? ¿O haber creado la primera forma de vida? ¿O crear (o formar) ese elemento metafísico que reside en nuestras mentes y que llamamos alma?

Mi última discusión interna tiene que ver con el concepto del yo y la continuidad del yo. Tal vez estoy demasiado contaminado por el concepto cartesiano pero para mí es clara una cosa: puedo dudar de todo, incluyendo de la misma composición material de mi cuerpo y mi mente. Pero existe un yo que se plantea esta duda y que percibe una continuidad entre un pasado que recuerdo y un futuro que espero o temo vivir.

A partir de este convencimiento de que yo existo construyo todo lo demás como un sistema de creencias: mi cuerpo existe así como las cosas y personas a mi alrededor. Estas cosas que percibo son consistentes o no con lo que otras personas me dicen a través de las conversaciones de la vida diaria, los libros, la televisión o Internet. Estas creencias las tomo por ciertas y se convierten en lo que sé. Otras de mis creencias permanecen como conjeturas: cosas que creo que son así pero estaría abierto a que me demuestren otra cosa. Otras creencias son más bien esperanzas: las cosas deberían ser así porque así el mundo sería un mejor lugar para mí.

Así como existe este yo y creo firmemente (al punto de decir que sé que es así) que este yo reside dentro de una mente físicamente localizada en el cerebro del cuerpo de un animal humano (mi cuerpo tal cual lo percibo), también creo, también sé que existes, como una persona que es capaz de tener estos mismos pensamientos bien sea que efectivamente así lo pienses o no. Sé que eres una persona que resides en un cuerpo humano. Que tienes un punto de vista, una propia continuidad, una propia expectativa y unos propios recuerdos. Eres tu propio yo.

Es ese yo (el tuyo, el mío, el de los demás) uno de los desafíos de mi mente. ¿Es algo netamente natural o corresponde a una sustancia metafísica?

Si es algo netamente natural cabe la duda de qué elementos naturales llevan a esta condición. ¿Qué tanto yo tiene un animal? ¿Podrá un robot alguna vez tener un yo?

Si, por el contrario, existe un yo metafísico. ¿De dónde proviene? ¿qué tanto se parece o no al alma inmortal que nos enseñan en el catequismo?

Creo que una respuesta completamente naturalista no será completamente satisfactoria. La neurociencia nos podrá mostrar el cómo de nuestra mente y nuestra percepción y eventualmente nos dirá el cómo del yo, pero ¿puede la neurociencia explicar el qué del yo?

No es que crea que un teólogo pueda explicar el yo mejor que un neurocientífico. No es que en mi conjunto de creencias de qué es y qué no es yo de igual peso a la posible existencia de lo metafísico que a su probable inexistencia. Mi agnosticismo lo que me dicta es la creencia de que no habrá una respuesta completamente satisfactoria.

En cuanto a si creo que existe un ser personal que dio origen al universo y a la vida dentro de la tierra y que nos acompaña todos los días de cada una de nuestras vidas y que es supremamente poderoso, lo conoce todo y es toda bondad y que se nos manifiesta en tres personas distintas, una de ellas que nació y creció como un ser humano y murió como un ser humano pero resucitó y sigue vivo en cuerpo y alma tras casi dos mil años…, lo siento: en ese no creo.