Dolor de patria

Primero, no creo que haya paramilitares colombianos en Venezuela porque considero que lo que en Colombia hemos aprendido a llamar paramilitares no son realmente paramilitares. Hecha esa salvedad sí creo muy probable que en Venezuela haya grupos armados ilegales en los que participan colombianos y cuando personas como Ernesto Samper, presidente de Unasur y expresidente de Colombia, o Iván Cepeda, senador de Colombia, dicen esa obviedad no son traidores a la patria.

Nicolás MaduroSegundo. Técnicamente Nicolás Maduro no ha hecho nada que se desvíe de las prácticas internacionalmente aceptadas para el trato de inmigrantes indocumentados. Es internacionalmente aceptado que un gobierno pueda detener y deportar a un inmigrante cuya situación jurídica no está normalizada. Hay un par de detalles sobre el caso que vale la pena tener en cuenta, pero lo haré más adelante. También es facultad internacionalmente aceptada que un gobierno pueda desalojar a una persona que vive en un terreno sobre el cual no tiene títulos de propiedad y que la administración pueda demoler una construcción que no cumplió los permisos legales para ser levantada. Por muy duro que nos parezca, el desalojo, demolición de viviendas y deportación son prácticas aceptadas. Y son prácticas que nuestro gobierno ejerce y ha ejercido en administraciones anteriores.

Desalojos en Corinto, Cauca

Desalojos en Corinto, Cauca.
© El País

Nada más en este año, varios colombianos de etnia paez fueron desalojados de Corinto, Cauca y sus casas fueron demolidas. Sí, las autoridades actuaron de acuerdo a la orden de un juez que determinó que esos colombianos no tenían derecho a habitar ese terreno. Y Colombia detiene y deporta a cada rato ciudadanos ecuatorianos, chinos, africanos y de muchas otras nacionalidades, que usan a Colombia como parte de su recorrido hacia Estados Unidos, entre otras posibles razones para estar ilegalmente en Colombia.

Armar un caso legal ante instancias internacionales para que condenen a Nicolás Maduro y su gobierno por los hechos en la frontera con Colombia es complicado porque nada de eso es ilegal. Declararle la guerra a Venezuela nos convertiría en el país agresor.

Ahora, que esté amparado por la legalidad, el principio de soberanía y la normalidad de las prácticas internacionales no significan que lo que esté haciendo Nicolás Maduro esté bien.

Primero: hay tratados binacionales que establecen que la zona de frontera es una zona de tránsito libre. En situaciones normales un colombiano podía ir a San Antonio de Táchira sin pasaporte, sin visa, y quedarse allá el tiempo que quisiera, y un venezolano podía hacer lo propio en Cúcuta. Eso incluye que un colombiano podría comprar una casa en San Antonio y vivir allí como su residencia permanente. Así las cosas, un colombiano residente en San Antonio del Táchira y otras zonas de frontera no es un inmigrante ilegal, como no lo es un venezolano viviendo en Cúcuta. Adicionalmente todo colombiano que haya vivido por quince años en Venezuela, trabajando dentro de la economía venezolana, sea legalmente dentro de la zona de frontera o ilegalmente al interior del país, puede optar por legalizar su situación. No he confirmado si entre los recientes deportados hay colombianos que estuvieren en esa situación.

Parte de una conversación reciente

Parte de una conversación reciente

Segundo: muchos de los colombianos deportados de Venezuela en estos días tenían cédula venezolana. Aparentemente durante el régimen de Chávez se les ofreció la cédula venezolana a varios colombianos sin verificar si cumplían las condiciones para normalizar su ciudadanía venezolana. Se dice que la única contraprestación es que votaran por Chávez (o por su sucesor: Nicolás Maduro). Cabe la pregunta de si esa cedulación es similar a una amnistía, donde el colombiano cedulado como venezolano es ahora un ciudadano venezolano con plenas garantías, o si esa cedulación fue ilegal, en cuyo caso la situación de esos colombianos no fue normalizada y seguían viviendo como indocumentados.

En muchos casos de migración irregular se tiene un país pobre A y un país rico B y un ciudadano X de A migra al país B. (El país A no es necesariamente más pobre que B; puede ser simplemente desigual y X siente que no tiene esperanzas de salir de la pobreza en A.) En B, X será un ciudadano de segunda porque no tiene su situación legalizada, pero para X ser un ciudadano de segunda en B es mejor que ser un ciudadano pobre en A. Para un ciudadano Y en B, sin embargo, X es un invasor. Si B ofrece subsidios o ayudas a sus habitantes, entonces X recibe un subsidio, lo que disminuye el subsidio que recibiría Y. Si X consigue trabajo y Y no, Y interpretará que X le quitó el trabajo. Mientras alguien puede ver a X como una persona que huye de la pobreza, alguien más (p. ej. Y) ve a X como alguien que se aprovecha del régimen en B.

Desde antes del régimen chavista, Venezuela era un país con altos subsidios a su población. Muchos bienes tales como alimentos y combustibles estaban y siguen subsidiados. Por ello la gasolina es más barata en Venezuela que en Colombia, lo cual, por un lado genera contrabando, pero por otro lado para muchos colombianos, sobre todo colombianos pobres, migrar a Venezuela era atractivo.

El contrabando, para un colombiano que quiere hacer industria, es una competencia ilegal. Hace varios años un amigo que trabaja como gerente de marca para una empresa colombiana me decía que tenía problemas para vender su producto en la Costa Atlántica porque tenía que competir con su propio producto (su propia marca) contrabandeado desde Venezuela. Venezuela compraba el producto a un menor costo y encima lo subsidiaba para vendérselo a los venezolanos. Pero ese producto más barato lo compraban también colombianos que iban luego a venderlo a Colombia a menor precio.

Contrabando

Contrabando. Tomado de El Venezolano en Costa Rica quien la atribuye a Internet.

Pero para el venezolano el contrabando de bienes hacia Colombia significa que el gobierno venezolano está subsidiando a los colombianos. Hay plata que sale de las arcas públicas de Venezuela que, en lugar de cubrir necesidades de los venezolanos, está haciendo más rico a los contrabandistas colombianos. En Colombia circulan varias fotos de supermercados venezolanso con los mostradores vacío, pero no muestran que en Cúcuta se encuentran esos productos venezolanos a la mitad del precio que el producto colombiano.

Y eso no es sólo del chavismo: eso sucedía con los gobiernos anteriores a Hugo Chávez. Tal vez la solución de fondo es que en Venezuela haya menos subsidios derivados de las ventas de petróleo y se fomente industria propia, pero eso no va a pasar en un corto plazo y menos bajo la ideología del Socialismo del Siglo XXI.

Puede que la economía venezolana esté peor que la colombiana, pero para muchos individuos en Colombia, Venezuela y la frontera eran una forma de estar mejor que quedándose en Colombia. Y eso, para muchos venezolanos, era una invasión: el colombiano que se aprovecha de los subsidios y de las cedulaciones ilegales, y demás.

Pero además sabemos que no todos los colombianos que se iban a Venezuela lo hacían para ser menos pobres allá que acá. También muchos huyeron a Venezuela porque fueron desplazados en Colombia. Porque a su tierra llegaron los guerrilleros, o los ejércitos privados mal llamados paramilitares, o terratenientes y avivatos que con jueces comprados se hacían a las tierras trabajadas por campesinos más pobres. Muchos de los colombianos en Venezuela no eran migrantes pobres sino desplazados de la violencia.

Y regresamos al contrabando. El contrabando es una empresa ilegal y por ello el contrabandista no cuenta con la protección del estado. Eso hace que el contrabandista, si tiene un problema, deba recurrir a métodos ilegales o entregarle su negocio a actores ilegales. Y de actores armados ilegales está lleno Colombia. No todo contrabandista pertenece a una banda armada ilegal, pero sin duda entre los contrabandistas hay miembros de tales bandas y tales bandas han y siguen pretendiendo sacar tajada de ese negocio.

Y está el narcotráfico, el cual también corrompe autoridades incluyendo a las autoridades venezolanas. Por ahí circula la versión de que el problema reciente comenzó por una disputa entre carteles venezolanos de narcotráfico en los que participan miembros de la Guardia Civil venezolana.

Elementos paramilitares en Venezuela

«El sector “La Invasión” servía como centro de acopio y logística de mafias y paramilitares.»
Foto: Vicepresidencia Venezuela
Contenido publicado originalmente por teleSUR

La situación es mucho más compleja que reducirla a que los colombianos deportados son paramilitares que querían deponer a Maduro, o que son pobres desplazados de la violencia que ahora son perseguidos allá por motivos políticos.

Vemos las imágenes de colombianos que cruzan el Río Táchira, y personas que no les importó cuando se fueron ahora apelan al sentimiento patrio para que nos indignemos. Y sí, es fácil indignarse por ello. Es fácil sentir nuestro orgullo herido porque nuestros compatriotas no son bienvenidos allá. Y las cámaras enfocan a un niño que cruza con su camión de juguete y quienes tenemos hijos vemos como si fuera en nuestro.

Y me parece mal ello. Cláramente el hecho fue un hecho político motivado porque Maduro no ve tan claro su próximo triunfo en las próximas elecciones, así que apela al nacionalismo. Apela a los venezolanos que temen que Colombia exporte su violencia (así hoy Venezuela tenga índices de violencia superiores a los colombianos). Apela a los venezolanos que han visto siempre a los colombianos como invasores, que no son todos pero sí los hay. Aunque Maduro está en el límite de lo legal y lo internacionalmente admisible, se está amparando en estados de excepción y está realizando sus batidas en formas sumarias y arbitrarias, para producir el mayor efecto mediático posible frente al drama de estos nuevos desplazados. Y todo esto está mal.

Pero algunos de nuestros medios y algunos de nuestros políticos apelan oportunistamente a la situación para mostrar sólo una parte: el dolor de patria. Y luego, maniquéamente culpar, más que a Maduro, a nuestro gobierno.

Las raíces de lo que pasa en Venezuela tiene raíces no sólo en acciones del gobierno de Santos, sino en los de sus predecesores, incluyendo a Álvaro Uribe, Andrés Pastrana y Ernesto Samper, quienes dejaron crecer el problema de los grupos armados ilegales en Colombia, e hicieron poco para evitar del desplazamiento interno y la emigración irregular de colombianos que huían de la pobreza o de la violencia. Poco le importó a ellos o a nosotros que tantos colombianos se fueran a Venezuela y esa es una de las razones por las cuales me repulsa ver ahora que quieran vendernos un orgullo patrio herido con la imagen de niños cruzando la frontera.

Meme golpista

Encontrado en mi feed de Facebook porque alguien a quien yo conozco está de acuerdo.

Santos y Holguín han estado haciendo lo que tienen que hacer: buscar los mecanismos bilaterales y multinacionales para minimizar la crisis y ofrecer ayuda a los colombianos que regresan deportados. Salir a hablar mal de Maduro ante los medios puede apaciguar cierto sentimiento de colombiano herido pero no hace mucho, no hace nada para solucionar la crisis, sólo serviría para radicalizar la contraparte. No podemos invadir militarmente a Venezuela para prevenir los hechos porque eso no soluciona nada y sí agrava todo. Por mucho que creamos que nuestro ejército es el mejor del mundo no logró Uribe acabar con las FARC y el ELN en 8 años, no vamos a invadir un país de 20 millones de habitantes en dos días, derrocar un gobierno y retirarnos impunes. Realmente no entiendo, los que dicen que Santos no hace nada, qué es lo que quieren que Santos haga. (Que Santos renuncie, dirán algunos, pero entonces, ¿qué es lo que esperan que el sucesor de Santos haga?)

Es maniqueo presentar todo esto bajo la luz del dolor patrio cuando esos medios, esos generadores de memes antisantistas, esos políticos, no les importa lo que le pasa a los colombianos que constantemente son desposeídos de sus terrenos y sus casas dentro de Colombia. Tres mil colombianos desalojados este año en el Cauca, tres veces los que han sido deportados de Venezuela. No, ellos no importan. Ellos no sirven para generar memes pidiendo la renuncia de Santos o mostrar al Senador Uribe con un megáfono ganando puntos en las encuestas para sus candidatos a alcaldes y gobernadores. Ellos no sirven para generar dolor patrio, comenzando porque ni siquiera los llamamos colombianos: los llamamos indígenas.

Lo que está pasando en la frontera está mal. Muy mal. Es culpa inmediata del gobierno de Nicolás Maduro y su necesidad de mantenerse relevante dentro de una Venezuela en crisis. Y es culpa también de nuestros gobiernos, incluídos el pasado y el actual, así como los gobiernos de Venezuela, por haber permitido que esa situación compleja se diera en primer lugar.

Pero no me pidan que me una a un discurso patriotero que apela a sentimientos manipulados.

Uberreflexiones de regreso a casa

Regreso a Bogotá tras casi un mes por fuera. No digamos que estuve desconectado: entre WhatsApp, Facebook y Twitter mantuve un contacto con cierta parte de la realidad que aquí se vive, pero la distancia da perspectivas y estar haciendo cosas diferentes sirve de sana desconexión.

Regreso en medio de un supuesto paro de taxistas que siguen peleando por Uber, y supuesta operación tortuga de Transmilenio y SIPT por motivos que no me he alcanzado a enterar. No hay mucho novedoso en el cuento. Nunca usé Uber en Bogotá, pero en este viaje tuve la oportunidad de usarlo en Houston, Bangkok y Orlando (circumstancias puntuales) y como usuario puedo declararme satisfecho. No al punto de declarar a Uber como la gran solución a mis problemas; sólo como una alternativa más.

Tomar un taxi en Bangkok tiene su pequeña ciencia. Si vas en plan guerrero, la forma más económica de viajar es en los buses de servicio público, cuya tarifa suele estar por debajo de los 11 bahts (~900 pesos, 33 centavos de dólar), dependiendo de si tienen o no aire acondicionado o qué tan nuevo es el aparato. Puede llegar a ser gratis en algunos buses. train-mapLos dos sistemas de metro: el elevado o BST (Skytrain) y el ligeramente más económico subterraneo (MRT) son cómodos dentro de su área de cobertura pero no tienen tarifas unificadas. No conocí el sistema de tránsito rápido de buses (BRT, equivalente a Transmilenio) pues su cobertura es todavía limitada. Hay buses turísticos que usan buses tipo coach (autocar, pullman) que aparentemente no son tan costosos, pero al salirse de las rutas de BST, MRT y BRT, el taxi es sugerido como la mejor alternativa frente a los tuktuk (mototaxis) que son más inseguros y costosos.

multi-colored-taxis-bangkok-1Pero el taxi en Bangkok tiene su ciencia. Primero: la mayoría de los conductores son analfabetas funcionales tanto en tailandés como en inglés y su inglés no es muy bueno, así que, usualmente, cuando van a un sitio no muy conocido, antes que una dirección es mejor pasarles un número telefónico para que puedan llamar a pedir instrucciones de cómo llegar. Mostrarles el mapa en Google Maps en tu teléfono no suele ser una opción: leer mapas no está en sus habilidades. Segundo: hay que usar siempre taxímetro. Excepto por ciertas tarifas fijas como 600 baths (18 dólares) entre el aeropuerto (cualquiera de los dos) y el centro de Bangkok, acordar la carrera suele salir más costoso que pagar lo que marca el taxímetro. Y subirse sin acordar la carrera ni usar taxímetro es dar pie a cualquier tipo de abusos. Tercero: en sitios con alto flujo de turistas (como el aeropuerto), no hay que pedir ayuda a nadie que no esté plenamente identificado y operando desde un local, o es probable que seas víctima de una estafa. Aunque historias de este tipo de estafas las he escuchado no sólo de Bangkok, sino también de Ciudad de México, París y casi cualquier ciudad del primer o del tercer mundo.

Tanto en Bangkok como en Houston use tanto taxi como Uber. Una apreciable diferencia en la tarifa en Houston a favor de Uber (pero una ruta ligeramente más corta y sin el sobrecargo por aeropuerto) y, por un trayecto similar me salió Uber por la mitad de la carrera acordada con el taxista (pero probablemente superior a lo que hubiera marcado el taxímetro). Me queda difícil decir que Uber sea la panacea. El conductor siempre me trató con respeto (pero los taxistas también) pero se les nota menos expertos den manejar las calles que el taxista promedio. Si lo veo como usuario, la existencia de Uber me parece una buena opción y ya podré yo escoger si uso taxi en la calle, taxi llamado por aplicación o Uber o similares.

Pero está la parte que como usuario no veo.

WalMart_Supercenter_AlbanySaltaré de tema. Los hipermercados como Éxito o Walmart son, muchas veces, una opción económica para comprar diversos tipos de artículos, pero muchas veces se oyen denuncias sobre el trato a los empleados y las obligaciones de seguridad social que estos grandes conglomerados creativamente eluden. Por otro lado está el trato a los proveedores. Para que un hipermercado permita una marca en sus estantes, muchas veces le exige al proveedor que la deje en consignación, gratis, pague a los impulsadores, y si la vende, pagará al proveedor en 45 días, y si no la vende el proveedor tendrá que retirarla. Y, de cuando en cuando, el hipermercado le exige al proveedor poner artículos en oferta (a cuenta y costo del proveedor). Como cliente de hipermercado, encuentro precios económicos (a veces más económicos que ir a una bodega del fabricante) y un trato más o menos amable; pero pocas veces soy consiente que detrás de ese dependiente que sonríe hay un explotado laboral, y detrás de esa oferta de dos por uno hay un pequeño empresario haciendo malabares financieros para solventar gastos que en últimas alimentan las arcas de una multinacional de grandes superficies.

Cuando Paula Ochoa nos dice que detrás de Uber hay este tipo de licencias éticas. Toda la defensa que usamos es que Uber nos presta un mejor servicio que los taxis, o que en los taxis también hay explotación laboral (y además mal servicio). No, ella no nos dice que debemos usar taxi en lugar de Uber: sólo nos dice que veamos más allá.

Sales-promoter-Brother.aspxComo usuario, normalmente quiero ver que me traten bien, bien sea una impulsadora que me sonría en un hiperpercado, o un conductor que no me niegue el servicio. Como usuario, normalmente quiero una opción más económica, aunque puedo aceptar una opción menos económica por un servicio diferencial. Qué hay detrás de esa sonrisa, o qué hay detrás de ese precio, poco me importa. No me importa si detrás de esa sonrisa hay un muchacho que apenas recibe el mínimo sin seguridad social completa, pero que sonríe porque si no lo hace estará sin empleo ni seguridad social ni salario mínimo. No me importa si esa bonita blusa que compré oferta pague-uno-lleve-dos en el hipermercado hay un empresario textil y sus empleados haciendo maniobras financieras para mantener su producto en el estante porque la alternativa es no vender y cerrar la fábrica.

No es que el conductor de Uber pueda decidir si continuar con las condiciones laborales de esa empresa o pasarse a una empresa de taxis tradicional. Si decide no continuar en Uber su única opción es no seguir usando su carro como herramienta de trabajo. Mientras muchos taxistas tienen la opción de usar al tiempo EasyTaxi, Tappsi, la afiliación a un servicio de llamadas como el 211 1111 de Uldarico Peña, o recoger pasajeros en la calle, el conductor de Uber sólo tiene una opción, o no trabajar.

Ahora, el taxista tiene opciones, pero esas opciones cuestan. El taxi cuesta. Tal vez un poco menos que un carro que se usaría para Uber, particularmente porque la legislación permite que un taxi funcione con especificaciones técnicas mínimas que los fabricantes explotan, mientras que Uber es más estricto; pero el cupo cuesta. Hace varios años, y con el objetivo de que no aumentara demasiado el parque automotor de taxis, la administración distrital decidió controlar los cupos. Esto es que para que ingresara un taxi nuevo, un taxi viejo tendría de decomisionarse. Los que tenían taxis viejos pronto descubrieron que quienes querían un taxi nuevo estaban dispuestos a pagar una plata para que se liberara el cupo, así que el cupo (el tener un taxi comisionado) se convirtió en un activo y las leyes de oferta y demanda llevaron a que los cupos se hayan venido apreciando. Casi que es negocio comprar un taxi nuevo y su cupo, tenerlo parado por cinco años, vender el carro como chatarra y vender el cupo valorizado. El cupo no es un impuesto. La ciudad no recibe nada por los cupos. Los cupos son un negocio entre particulares sobre un bien escaso artificialmente creado por una legislación.

El dueño de un carro para Uber no tiene que pagar cupo, porque no hay legislación que artificialmente haya creado cupos para Uber o similares como un bien escaso.

Así que por los mismos cien millones de pesos, un taxista puede comprar un carro de baja gama y un cupo mientras un uberista puede comprar un carro de gama media.

Ahora, si bien puede ser negocio esperar a que se valorice el cupo, generalmente el carro y su cupo ha sido una inversión grande, así que lo mejor es explotarlo cuanto antes. Inscribirlo en una empresa como Taxis Libres (o dos o tres), inscribirlo a EasyTaxi y a Tappsi y a otros servicios, tiene su costo pero repercute en que el vehículo esté más tiempo en servicio y con cierta garantía de que el usuario que use el servicio sea un usuario legítimo y no un atracador. Garantía que disminuye si recoge a un pasajero en la calle. Porque así como un usuario de taxi puede ser asaltado por un taxista ilegal, también hay atracadores que asaltan a los taxistas haciéndose pasar por usuarios. Esto disminuye un poco cuando se usan servicios telefónicos o por aplicación porque, en teoría, queda un registro de quién pidió el taxi.

El propietario/conductor de un vehículo de Uber también tiene que pagar una inscripción y pasar por un proceso de verificación de antecedentes. Pero no puede escoger entre servicios diferentes porque no hay tantas opciones. Si Uber le dice que trabaje por menos plata, le toca trabajar por menos plata. O no trabajar.

La otra cuestión es el manejo del dinero. Un taxista que sale a trabajar y realiza tres carreras de 7.000 pesos promedio cada una, todos los usuarios pagando con respectivamente un billete de 50.000 pesos y dos billetes de 20.000, ha de tener en su caja 69.000 pesos en sencillo para lograr un producido de 21.000 pesos. ¿En qué negocio es este esquema rentable? Pero el usuario sólo ve a un conductor que no tiene la regalada gana de tener vueltas de 43.000 pesos para su carrera de 7.000. Y sí, como usuario podré pensar que si no le gustan las condiciones, pues sálgase del negocio. Así como el empleado del hipermercado: si lo están explotando sálgase. Porque salirse siempre es fácil. Uber se desentiende del dinero. El usuario inscribió su tarjeta de crédito cuando se instaló la aplicación y sobre esa tarjeta se hace automáticamente el descuento. No es necesario siquiera cargar la tarjeta y entregarla a alguien que pueda clonarla. Es comodidad para el usuario. Es tranquilidad. No hay que pelear con el taxista por el costo de la carrera o porque no tiene vueltas.

Ahora. Cuando los taxistas y policías se unen para perseguir a los carros y conductores de Uber, están atacando al eslabón más débil. Y bloquear la aplicación no es una opción técnicamente infalible ni legal.

En mi opinión, una de las cosas que más afecta cualquier tipo de solución que sea amable con el taxista y con el usuario, al menos en Bogotá, es el tal cupo. El cupo limita la calidad técnica de los vehículos usados como taxis; y el cupo crea una distorsión en el mercado. Quien ya pagó setenta millones o ciento cincuenta millones de pesos por un cupo no estará dispuesto a que eliminen los cupos (y pierda ese activo) o a que entren servicios sin cupo que compitan. El cupo promueve cierto grado de explotación laboral al conductor de taxi y no exige contraprestaciones sobre la calidad del servicio ofrecido al usuario. Es más, convierte al usuario en algo que hay que exprimir al máximo.

Pero. ¿Quién le pone el cascabel al gato?

En medio de la guerra

Digamos que hay una guerra. No entraré a discutir si se trata o no de un conflicto interno, una guerra civil de baja intensidad, una amenaza terrorista o cualquier otro nombre. Hay unos tipos con fusil en un lado y otros tipos con fusil en el otro lado y cuando se ven se disparan a matar; y hay personas sin fusil que ordenan, apoyan o financian a los tipos con fusil en cada bando.

0022Uno de los bandos son las fuerzas militares constitucionales de una nación reconocida como tal por la comunidad internacional, con una línea de mando que parte del jefe de estado de esa nación y que cuenta con el reconocimiento y el apoyo de la mayoría de los ciudadanos de ese país. Un grupo significativo de estos ciudadanos consideran a los soldados de este bando como héroes que los están protegiendo del mal. Estas fuerzas militares son financiadas a través de los impuestos que todos los ciudadanos pagan, así como ayudas económicas provenientes de otras naciones, especialmente de los Estados Unidos por medio de cruces de cuentas que terminan favoreciendo a su propio complejo industrial militar. (A la hora de la verdad, creo que tras el cruce de cuentas son más lo que toman que lo que dejan.)

web_web_farc_big_big_ceEl otro bando se autodenomina Ejército del Pueblo, aunque posee una mínima base popular de apoyo. Sus combatientes y sus comandantes son, con contadas excepciones, personas naturales de la misma nación a cuyo ejército regular combaten. Una parte importante de los ciudadanos de esta nación, si bien no apoyan a este otro ejército, sí creen que las causas por las cuales dicen luchar son objetivas. (Por ahora no comento lo que creo sobre ello.) Un grupo importante de ciudadanos no se identifica con los combatientes de ninguno de los dos bandos. Ante este mínimo apoyo popular, este bando se financia con ayudas internacionales pero, principalmente, con actividades ilegales como la extorsión y el tráfico de drogas.

Pero, independientemente de la asimetría o de la legitimidad entre estos dos bandos, la realidad es que ambos bandos existen y se enfrentan. Es una guerra. Para simplificar, a las fuerzas armadas constitucionales las llamaré el ejército (y a sus combatientes soldados) y al otro bando la guerrilla (y a sus combatientes guerrilleros).

Entre los combatientes de ambos bandos, hay soldados voluntarios y soldados reclutados; y entre los reclutados hay quienes han aceptado su reclutamiento identificándose plenamente con su bando y quienes han sido obligados e indoctrinados. En los últimos años el ejército cuenta con más voluntarios y menos reclutas forzados, y todos los combatientes son mayores de edad. En la guerrilla, por otro lado, la gran mayoría de combatientes entraron como reclutas forzados y una parte importante de ellos fueron reclutados siendo menores de edad.

Son pocos los combatientes voluntarios que entran con el objetivo de que los maten. Pero quien entra voluntariamente como combatiente en una guerra está aceptando implícitamente que la muerte en acción bélica es un riesgo que está dispuesto a tomar. Finalmente es una guerra. En cuanto a los combatientes menos voluntarios, sus reclutadores saben que la muerte es un riesgo al que están exponiendo a los reclutados. Hay dos formas básicas de reducir este riesgo: siendo más efectivos que el otro bando o no habiendo guerra. Pero el otro bando también querrá ser más efectivo que uno para minimizar el riesgo de que sus propios combatientes mueran.

Es triste la noticia de que murieron soldados. Por un lado son personas que, como personas y desde mi perspectiva humanista, merecen vivir. Por otro lado son los combatientes del bando al cual yo mismo le reconozco legitimidad. Pero es una guerra. Mientras insistamos que estamos en guerra, la muerte de soldados es un riesgo. Como humanista también me parece triste que mueran guerrilleros, particularmente porque la gran mayoría de guerrilleros fueron reclutados a la fuerza. Pero por otro lado siento que entre más guerrilleros mueran ahora, más cerca estamos de que acabe la guerra y así mueran menos soldados, menos guerrilleros y menos civiles. Pero si bien me entristece que mueran soldados, no me indigna. Me indigna la guerra.

Existe esta guerra, y esta guerra se acabará cuando una de las partes derrote a la otra o entre las partes se llegue a un acuerdo. La guerrilla nunca ha estado medianamente cerca de derrotar al ejército y hoy menos que nunca: la diferencia de recursos y la legitimidad otorgada por la ciudadanía hacen casi imposible que esto suceda. El ejército sí podría derrotar a la guerrilla pero no es una labor fácil: desde su concepción, la guerrilla está basada en tácticas de guerra asimétrica que ofrece un blanco pequeño al armamento de un ejército regular, y más cuando este ejército regular tiene la obligación de proteger a la población civil. Si queremos acabar la guerra para que mueran menos soldados y menos civiles, probablemente la opción más rápida sea la salida negociada.

Por línea de mando, no es el ejército quien negocia por su parte sino sus comandantes civiles en el gobierno. No sé ni creo relevante saberlo, si en la guerrilla exista una división similar entre combatientes y comandantes civiles.

Hay varios conceptos que es importante no confundir: la guerra, el armisticio, la paz, la tregua y la negociación. La tregua es un alto el fuego: es la decisión unilateral de una de las partes o el acuerdo entre las partes de no dispararse por un tiempo, sin que se haya declarado el fin de la guerra. Una tregua indica que la guerra sigue vigente. Una tregua no conlleva mayores compromisos y quien rompe una tregua bilateral simplemente está anunciando el fin de la tregua. (Ahora, quien rompe una tregua sin aviso previo, está aceptando perder credibilidad.)

El armisticio es el alto el fuego definitivo. El armisticio, que puede venir en forma de rendición o en forma de acuerdo, es la decisión de acabar la guerra. En las actuales conversaciones, la negociación, entre el gobierno y la guerrilla en La Habana, no se está negociando la paz sino el armisticio por acuerdo. Por eso me parece incorrecto que el gobierno actual hable de la Paz y que la oposición se refiera a la situación actual como la paz de Santos.

La negociación es una conversación que se realiza con el objetivo de llegar a acuerdos. Quienes negocian deciden las condiciones bajo las cuales están negociando. La negociación para llegar a un acuerdo de armisticio parte, por definición, de la existencia de una guerra. No hay reglas fijas de cómo y qué se puede negociar ni de qué condiciones previas requiere la negociación. Básicamente la única regla es la inmunidad de los negociadores durante la negociación y la capacidad del negociador de lograr acuerdos de parte del bando que representa. La negociación puede hacerse con o sin tregua. La negociación puede estar condicionada o no a otros requisitos como el tipo de acciones bélicas que las partes pueden ejercer o no durante la negociación.

En la negociación actual en La Habana entre el gobierno y la guerrilla, se acordó que era una negociación en medio del conflicto. Esto quiere decir que la negociación no depende de cómo se desarrolle la guerra. En principio esto significa que no se reconoce cuartel a la guerrilla como condición para la negociación. Y viceversa. Esto significa que si el ejército bombardea un campamento guerrillero matando al comandante, o si la guerrilla embosca a una patrulla del ejército, los negociadores no tienen por qué abandonar la negociación. Puede no gustarnos, pero el problema no es la negociación ni el gobierno sino la guerra.

La negociación debe ser juzgada por los acuerdos a los que llegue, no por las condiciones que la negociación no tiene.

Triste que hayan muerto once soldados en Cauca en una emboscada de la guerrilla. Rechazo el hecho de que el autodenominado Ejército del Pueblo, que no me representa como pueblo, realice acciones bélicas contra personas, contra colombianos y más cuando estaban empeñados en una tregua. No reconozco legitimidad alguna a la supuesta lucha de esta guerrilla (o cualquier otra guerrilla actual en Colombia). No creo que cualquier motivo medianamente objetivo justifiquen el daño que le están haciendo al país. Pero, repito, no me indigna la muerte de soldados: me indigna la guerra innecesaria en la que mueren soldados (o civiles, o guerrilleros reclutados de niños).

Pero la única forma en la que yo le pediré al gobierno que se pare de la mesa de negociación es el momento en el que tenga la certeza de que morirán menos colombianos a mediano y largo plazo (y que los colombianos vivan mejor) ganando la guerra que negociando el armisticio. Si ya se tomó la decisión de negociar en medio de la guerra para acordar un armisticio, la guerra y la negociación deben llevarse con lógicas separadas.

Y si lo que se acuerde en la Habana es malo para el país, lo denunciaré. (Pero el acuerdo, no las condiciones que la negociación no tiene,)

Matoneando nuestra indignación

Unisabana en PulzoCreo que la palabra matoneo la estamos usando muy a la ligera. El acoso, para ser configurado como tal, requiere que sea sistemático. Una broma de mal gusto puede ser algo horrible por sí sola, pero no por ello es acoso o matoneo. La burla por un hecho específico tampoco es matoneo.

Pulzo ha titulado Matoneo en Los Andes y La Sabana: les dicen ‘guisos’ y hampones a becados del Gobierno un artículo que he visto replicado varias veces en mi muro de Facebook y mi timeline de Twitter, pero lo que el artículo muestra no es matoneo. Muestra tan solo tres mensajes escritos en un foro de discusión. En uno un estudiante de La Sabana se queja de la inseguridad y la atribuye a los nuevos becarios del gobierno. En otro, un usuario identificado como Uniandino, advierte que eso ya pasó en Los Andes y que los de La Sabana no deben permitirlo. Finalmente en otro mensaje, alguien que se identifica como becario, hablando de estigma. Ni siquiera es claro si este estigma se refiera a un sentimiento generalizado o sólo como respuesta a los comentarios anteriores. El lenguaje que el becario usa en su nota usa términos mostrados en otros comentarios, como replicar la ortografía de ampón, algo común cuando se quiere resaltar las inconsistencias del mensaje original.

Sé que en la Universidad Javeriana de Cali, algunas voces similares se han escuchado. Estoy casi seguro que hay personas que piensan así. Pero no creo que esas personas sean representativas de una discriminación sistemática y de acoso. Nada en la nota de Pulzo lleva a concluir que se trata de matoneo.

Pero se titula como matoneo, y todos saltamos a indignarnos. Por eso estamos como estamos, porque no hemos superado el clasismo. Ni siquiera leemos la nota que compartimos. Ni siquiera pensamos más allá de la indignación inicial que produce el titular y de nuestros propios prejuicios.

Noticia de segunda planaAyer, uno de los temas que más se habló en las redes sociales en Colombia fue la lesión del jugador James Rodríguez. Muchos colombianos nos condolimos por esa noticia porque James representa algo bueno con qué identificarnos y una forma de soñar en persona ajena con que podemos triunfar. Por otro lado ocurrió un hecho vergonzoso: cuatro niños fueron asesinados en Florencia, Caquetá. ¡Cuatro niños! Un quinto hermano se salvó haciéndose el muerto para que no lo remataran.

El tal asesinato de 4 niños no existe....Hoy todos estamos indignados por esa masacre, pero nuestra indignación no es tanto porque la masacre haya sucedido sino que nos indignamos con la prensa por dar más despliegue a la noticia de la lesión de James que a los niños asesinados en Caquetá. Indignados con nosotros mismos por que nos importó más la masacre de caricaturistas en París que la de niños en un rincón de Colombia. Indignados con nuestros compatriotas por no indignarse lo suficiente.

Saltamos a resaltar que a nuestros medios les importa más James que los niños masacrados, quienes no merecen estar siquiera en la portada. El Tiempo, 6 de febrero de 2015Así tengamos que manipular la foto para tapar que la nota sí estaba en la portada. (Probablemente insuficiente, pero no es necesario mentir para probar un punto.)

Vivimos a punta de indignaciones. Nos indignamos por los Uniandinos por ser clasistas, no importa que la gran mayoría de estudiantes que pagan matricula completa y la gran mayoría de los becarios estén gustosos compartiendo un mismo espacio. Tenemos que resaltar las pocas voces que no muestran esto para podernos razgar las vestiduras y gritar indignados: “¡Clasismo!”

Irina Shayk

Irina Shayk, exnovia de Cristiano Ronaldo.

Somos tan manipulables por los grandes medios que nos muestran la realidad que los intereses políticos y económicos quieren mostrarnos como de los maestros de la manipulación pública por cuenta de la indignación.

Creemos así que los hinchas españoles del Real Madrid son unos xenófobos que no aceptan que Daniela Ospina no sea tan bonita como Irina Shayk. Creemos así que los estudiantes de La Sabana son unos clasistas que no aceptan a unos pobres becarios en su campus. Creemos así que los medios colombianos son unos superficiales a los que sólo les importa un tendón de James y no cuatro niños pobres muertos.

Indignarse es fácil. Sólo basta colgarse de cualquier titular.

Moi si, je suis Charlie

No sé. De alguna forma intuía que las principales voces de disenso frente a la indignación por el asesinato de los periodistas de Charlie Hebdo vendría de dos frentes distintos: la derecha cristiana y la izquierda progresista.

Sin duda hay muchas razones para no estar de acuerdo con la línea editorial del semanario francés. Ellos eran iconoclastas. Provocadores. No importa lo que creas, es muy probable que ellos se hallan burlado de ello. En algunos medios de derecha he visto cómo sacan a relucir, no sólo las portadas y caricaturas contra el Islam, sino caricaturas contra el cristianismo, contra la iglesia, contra Le Pen y su Frente Nacional; en fin, contra todo lo que represente los valores tradicionales y la derecha y fácilmente concluyen que Charlie Hebdo nunca atacó o ridiculizó a la izquierda. Pero ni François Mitterrand, Lionil Jospin, Ségolène Royal ni François Hollande han estado a salvo de la crítica y las caricaturas.

Escribo esto, sin embargo, no como respuesta a esas derechas que piden todo el peso de la ley para los terroristas que perpetraron el atentado, pero que los de Charlie Hebdo se lo buscaron. Esa derecha que se regocija en pensar que se mataron dos pájaros de un solo tiro: los mamertos iconoclastas del semanario satírico francés y los musulmanes que invaden occidente.

Charlie Herbo Nº 1099. 10 de julio de 2013

Charlie Herbo Nº 1099. 10 de julio de 2013

Escribo esto como respuesta al artículo recientemente escrito por José Antonio Gutiérrez Dantón y publicado por varios medios de izquierda latinoamericanos incluyendo Voz, Prensa Rural, Aporrea, Tercera Información, Pelusa Radical, Anarkismo.net, etc. y titulado Je ne suis pas Charlie (Yo no soy Charlie).

Al igual que los medios de derecha, parte rechazando la atrocidad del atentado antes de ir al pero. Textualmente: Pero no creo que censurar el ataque en contra de Charlie Hebdo sea sinónimo de celebrar una revista que es, fundamentalmente, un monumento a la intolerancia, al racismo y a la arrogancia colonial.

Si hay alguien a quien Charlie Hebdo ha atacado más que a las razas no europeas es, precisamente, a los europeos racistas. He tratado de buscar, en vano, alguna caricatura de Charlie Hebdo contra la inmigración o el multiculturalismo. En cambio sí veo fuertes caricaturas contra Le Pen y el Frente Nacional, o contra Romney y sus políticas migratorias propuestas en el pasado debate presidencial en los EE.UU. Y por ello mismo, pensar en que Charlie Hebdo representa a la arrogancia colonial es mear fuera del tiesto.

El concepto de tolerancia o intolerancia es un poco más complejo y depende mucho de cómo definamos esos términos. En física e ingeniería, la tolerancia es la capacidad de un objeto de resistir una condición extrema conservando sus propiedades. Extrapolado a las ciencias sociales, la tolerancia consiste en no inmutarse o en poderse recuperar frente a una idea opuesta o un comportamiento indeseado. Uno no tolera las cosas que uno acepta de los demás, sino las cosas que uno no acepta pero que soporta. Así, la intolerancia puede ser vista como poner un límite en lo que uno está dispuesto a soportar; pero hay una gran diferencia en cómo se establece ese límite: buscando la eliminación del comportamiento indeseado o denunciándolo.

Tanto la derecha francesa (y, en general toda su clase política) como el islam, el vaticano, el estado de Israel, etc. están llenos de comportamientos e ideas que muchas personas consideran indeseables. Uno de esos comportamientos es, precisamente su incapacidad de aceptar a los demás. Muchas de las caricaturas de Charlie Hebdo claramente provocan al mostrar personas de ideologías opuestas aceptándose: como la portada del primero de noviembre de 2011, justo después del primer atentado que sufrieron, donde un caricaturista de Charlie Hebdo se besa con un musulmán bajo la leyenda de que el amor es más fuerte que el odio, o el 19 de septiembre de 2012 donde un judío ortodoxo empuja a un viejo musulmán mientras dicen que de eso no se deben burlar.

La intolerancia expuesta en las caricaturas de Charlie Hebdo es denunciar las ideas enquistadas en el islamismo, en el Vaticano, en las derechas francesas, estadounidenses o israelíes, etc. que impiden la convivencia. Es la intolerancia a la intolerancia. Pero Gutiérrez Dantón sólo ve que hay caricaturas contra el islam y simplemente asume que es intolerancia contra los árabes.

Guitiérrez Dantón sigue, más adelante:

No me identifico con la representación degradante y “caricaturesca” que hace del mundo islámico, en plena época de la llamada “Guerra contra el Terrorismo”, con toda la carga racista y colonialista que esto conlleva.

Mi primera cruzada.

Mi primera cruzada.

Sí. Sin duda muchos de los que promueven la “Guerra contra el Terrorismo” son racistas y colonialistas; aunque creo que más que racistas son xenófobos, aunque también hay una simplificación grande en ello. Pero Charlie Hebdo también ha sido crítico de la guerra contra el terrorismo, como lo muestra en su libro Ma première croisade, una biografía de George Bush dibujada por Riss y publicada por Charlie Hebdo.

Entonces tenemos un sector de la población que, simplificable bajo epitetos de xenofobia y colonialismo, se enfrentan a los Taliban, Al-Qaeda, Gadafi y el Estado Islámico con el apoyo de los gobiernos de Paquistán, Arabia Saudita, algunas fracciones de la Hermandad Musulmana, etc. y por causa de ellos no nos es permitido caricaturizar la intolerancia musulmana. Ese modo de pensar es, para mí, un pusilanismo izquierdoso pendejo. El mismo tipo de pusilanismo izquierdoso por el cual el partido comunista francés, durante la drôle de guerre (el período entre la declaración de guerra de Francia al tercer Reich y la invasión del Reich a Francia) saboteó, bajo órdenes de Moscú, el esfuerzo bélico francés contra Hitler: inventarse enemigos y aliados que ni siquiera corresponden a su afinidad política.

No puedo ver con buena cara esa constante agresión simbólica que tiene como contrapartida una agresión física y real, mediante los bombardeos y ocupaciones militares a países pertenecientes a este horizonte cultural.

Sí, porque claramente Charlie Hebdo no es más que la cara presentable de la derecha occidental que bombardea y ocupa al medio oriente. Salvo porque no son una cara presentable y no tienen nada de derecha. Querer ver una contrapartida ahí es equivocar aliados y enemigos, nuevamente.

Tampoco puedo ver con buenos ojos estas caricaturas y sus textos ofensivos, cuando los árabes son uno de los sectores más marginados, empobrecidos y explotados de la sociedad francesa, (…)

Salvo porque las caricaturas no son contra los árabes y argelinos que viven en Francia: son contra el Islam y algunas de sus ideas. Y no ver eso, o no querer ver eso es pendejada. El resto del párrafo es la misma bobada.

Más adelante continúa Gutiérrez Dantón:

No me olvido de la carátula del N°1099 de Charlie Hebdo, en la cual se trivializaba la masacre de más de mil egipcios por una brutal dictadura militar, que tiene el beneplácito de Francia y de EEUU, mediante una portada que dice algo así como “Matanza en Egipto. El Corán es una mierda: no detiene las balas”.

Esto fue el 10 de julio de 2013 en referencia a los enfrentamientos en el cuartel de la Guardia Republicana, el 8 de julio, entre seguidores del depuesto presidente Morsi y las fuerzas militares egipcias, en el que murieron 51 manifestantes y más de cuatrocientos fueron heridos.

Árabes pertenecientes a la Hermandad Musulmana pro-Morsi, quien estaba buscando la islamización de Egipto, se enfrentaron contra árabes de las fuerzas armadas egipcias quienes, en ese momento, por el ultraconservador partido islamista Al-Nour, así como grupos seculares árabes y los coptos.

Sí. Tal vez Charlie Hebdo trivializó los eventos, en los cuales las fuerzas armadas egipcias se excedieron en la respuesta en fuerza a una toma a los cuarteles de la Guardia Republicana. Fácilmente yo veo un mensaje ahí: la religión no sirve de escudo. El mensaje puede no haber sido oportuno ahí. Pero querer ver eso como un enfrentamiento cultural entre la Francia blanca y los árabes es permanecer miope por nuestros propios juicios previos.

(…) ¿Qué ocurriría si yo hiciera ahora una revista cuya portada tuviera el siguiente lema: “Matanza en París. Charlie Hebdo es una mierda: no detiene las balas” e hiciera una caricatura del fallecido Jean Cabut acribillado con una copia de la revista en sus manos?

Hágala.

¡Oh! En Pelusa Radical ya la hicieron.

¡Oh! En Pelusa Radical ya la hicieron.

Yo estoy ejerciendo mi derecho a la libre expresión escribiendo esta respuesta y defendiendo el derecho de Gutiérrez Dantón de escribir lo que quiera, así me parezca estúpido, y de hacer la caricatura que le plazca. Creeré que es de mal gusto, como creo que muchas de las caricaturas de Charlie Hebdo son de mal gusto. Tal vez me sienta ofendido, como me ofenden muchas de las caricaturas de Charlie Hebdo. Pero es algo que, creo, el propio Cabut habría defendido.

Porque de eso se trata cuando yo digo que Je suis Charlie. No se trata de decir que estoy de acuerdo con todo lo que Charlie Hebdo ha hecho o publicado sino que hoy, tal vez aun con la sangre caliente de los hechos ocurridos y la seguridad que me otorga Internet, digo que defiendo el derecho de ridiculizar y ser ridiculizado y de no tener a ninguna idea por intocable, bien sea por temor y pusilanimería, bien sea por que me identifico con ellas.

Cuatro temas

Tema uno: La libertad de expresión.

People have rightsCuando replico una imagen que dice que las personas tienen derechos y las ideas no, también quiero decir que las personas tienen dignidad y merecen un respeto intrínseco que las ideas no merecen. Las personas deben estar por encima de las ideas. La libertad de poder criticar una idea es lo que permite que una idea no esté por encima de la dignidad humana.

Muchas veces nos identificamos con lo que pensamos. Dejamos que nuestras ideas se conviertan en nosotros y si alguien critica o intenta ridiculizar esa idea sentimos como si fuera una afrenta personal. Pero en el momento en el que dejo que eso pase, en el momento en el que crea que es un irrespeto conmigo cuando alguien critica o se burla de mi idea, estoy poniendo esa idea por encima de mi mismo. Estoy cediendo mi dignidad como persona a esa creencia.

Pero bien. La libertad de expresión es una idea. La tesis de que las ideas no tienen derecho es una idea. La propuesta de que no debo anteponer mis creencias a mi mismo es una idea. Y si he de ser consecuente estas ideas deben ser libres de ser escrutadas, ridiculizadas y probadas.

La libertad de expresión es un vehículo para que el mal gusto, la ofensa y la irresponsabilidad se propaguen. Hacer apología del nazismo, contar chistes racistas, promover ideas sexistas o denigrar de la honra de una persona estarían cobijados por la libertad de expresión. Por otro lado, la libertad de expresión es también el vehículo para contrarrestar esas apologías, criticar el chiste racista, exponer el sexismo de las ideas y defender a la persona denigrada.

Cada uno de nosotros cree que sus creencias son las correctas. Si no lo creyéramos es porque creemos otra cosa. Pero si todos creemos algo diferente y todos creemos estar en lo cierto, necesariamente varios de nosotros estaremos errados.

Cuando justifico la censura, generalmente estoy justificando restringir la libertad de expresión de quien no piensa como yo. ¿Pero si soy yo el equivocado? Así yo crea estar en lo correcto, así yo crea que la idea expresada por el otro es perniciosa, entonces cuando cayo a los demás o justifico que los callen, nunca podré saber cuando yo soy el equivocado.

Tal vez mi defensa a la libertad de expresión sea la idea equivocada, y por ello defenderé tu derecho a que intentes convencerme. Y ejerceré mi derecho a intentar convencerte.

Tema dos: libertad.

LibertinajeUno de los temas que me inculcaron en el colegio es que libertad no es libertinaje. La libertad no es poder hacer lo que se me de la gana, sino que hay ciertas limitaciones. La libertad consiste en poder escoger dentro de esas limitaciones (que, por lo general, incluyen el respeto a la libertad de los otros.)

Toda decisión es limitante.

Si voy a un restaurante y en la carta ofrecen bandeja paisa y cocido boyacence, si pido la bandeja no habré disfrutado el cocido. Y viceversa. O puedo pedir los dos, lo cual limita luego mi presupuesto para el postre.

Algunas decisiones limitan más que otras.

Si tengo una entrega para mañana, puedo decidir hacerla o descansar. Si decido descansar y no entrego el compromiso, perderé mis estudios o a mi cliente, lo cual limita mi futuro profesional y mi capacidad de tener opciones para elegir en un futuro.

Así las cosas, si yo evito que alguien tome malas decisiones estoy limitando su libertad hoy para garantizar su libertad mañana.

Regreso al restaurante y a su carta. Me dicen que la bandeja paisa es un delicioso manjar que combina la exquisitez de una fruta como el aguacate, el valor nutricional de las legumbres y cereales, la maravilla nutritiva del plátano maduro, un delicado embutido, la exoticidad de la carne en polvo y todo coronado de un fenomenal cuero procesado de cerdo mientras que el cocido boyacence son unas insípidas raíces ahí desleídas en agua en una olla; hay claramente una intención de guiar mi selección. La forma como se me manipula o esconde información es una forma de coartar mi libertad.

Cuando un mismo tipo de personas producen la prensa, la televisión y están a cargo del gobierno, tienen toda la posibilidad de limitar y manipular la información para inducir al pueblo a tomar ciertas decisiones; y así las decisiones de este pueblo dejan de ser libres. Poner a todas las personas y a todas las posibles alternativas en igualdad de condiciones otorga, entonces, una mayor libertad. Así se coarte la libertad del que quiere manipular.

Realmente no hay una sola forma de ver a la libertad. Es por ello que desde la izquierda y desde la derecha, ambos dicen defender la libertad que el otro coarta. El ateo se siente libre de las imposiciones de las religiones mientras que el cura o el pastor pregona que sólo Dios nos lleva a ser realmente libres.

Probablemente todos son sinceros en que están promoviendo la libertad. Sólo que cada uno define la libertad de forma diferente.

Tema tres: el islam cómplice.

KabaaTal vez en mi artículo de ayer dije una inexactitud: que todo musulmán sabe que el extremista está cumpliendo un mandato coránico.

El corán conmina a hacer la paz cuando la paz es posible. También llama a hacer la guerra cuando la paz es amenazada. Conmina a convivir con el infiel (pagano, cristiano, judío, ateo; aunque dice preferir a las religiones del libro: cristianismo y judaísmo) cuando la convivencia es posible y obliga a convertir al infiel cuando sea necesario para asegurar la convivencia. Determinar cuando es posible la paz y la convivencia es cuestión de interpretación.

Pero hay dos mil millones de musulmanes, y es irresponsable pensar que todos piensan igual. Muchos de esos musulmanes son sólo nominalmente musulmanes que viven su vida diaria sin pensar constantemente en Dios y en el profeta. Probablemente ni siquiera crean, o la cuestión de si creen o no es irrelevante. Algunos podrían ser incluso ateos, pero no apostatan por temor o costumbre. Otros viven su religión en el fuero privado. Creen, tal vez no en todos los preceptos del Islam, pero al menos en la existencia de un ser superior que da sentido a sus vidas; y oran o meditan de acuerdo a su formación musulmana. Otros se adhieren a una de las muchas escuelas y conocen y pregonan su fe. Muchos la estudian a fondo. Otros se ven en misión de obedecer lo que el corán ordena hacer cuando la fe es atacada; cuando la convivencia y la paz no es posible (porque creen que la convivencia y la paz no está siendo posible).

Estos últimos, los yihadistas, son los autores materiales de las atrocidades del Islam.

Y muchos musulmanes los condenan. Muchos musulmanes no se identifican con los yihadistas, bien porque creen que la convivencia y la paz es posible y es un mandato de nuestros tiempos, bien porque en el fondo reconocen que el corán no es una excusa para la barbarie mientras que rescatan el valor espiritual, la guía o el sentido de vida del ser superior en el que creen.

Pero otros muchos musulmanes que tampoco son yihadistas piensan distinto. No se identifican con los yihadistas. No los apoyan. No creen que los yihadistas le estén haciendo un bien a su religión y a sos correligionarios. Pero saben lo que el corán dice y saben que, de una forma u otra, el yihadista tiene razón.

Cientos de millones de musulmanes se sienten más ofendidos por los yihadistas que por las caricaturas de Mahoma. Otros cientos de millones saben que la sangre es el precio que debieron pagar quienes caricaturizaron a su profeta, así no sean ellos mismos yihadistas.

¿Cuántos? No sé. ¿Cuál es la mayoría entre esos dos grupos? No lo sé.

Pero encuestas que se han realizado en el Reino Unido muestran que si bien la mayoría de musulmanes viviendo allá no son yihadistas, la mayoría creen que los yihadistas están cumpliendo con los mandatos del corán.

Cuarto tema: el buen cristiano.

MegaiglesiaSi tomamos cualquier medio internacional de noticias, la gran mayoría de actos atroces producidos por la religión son causados por musulmanes.

No todos.

Las acciones de Israel contra Hamás. La violencia en Myanmar perpetradas por budistas contra sus minorías musulmanas. Los linchamientos de homosexuales y cazas de niños brujos en el África cristiana, son algunos ejemplos de actos violentos perpetrados bajo una excusa más o menos religiosa. Están además todos los actos violentos cometidos por creyentes de una u otra religión (o no creyentes) pero que no se esconden en un pretexto religioso.

Pero la mayoría de los actos atroces que con pretexto religioso pululan en las noticias, vienen del islam.

Esto genera la creencia de que el cristianismo, si bien en su pasado tiene a las Cruzadas y a la Inquisición, y la quema de brujas en los países protestantes, son actos del pasado. Que el cristianismo de hoy ya superó esa etapa de violencia y que los únicos violentos son los musulmanes. El cristianismo no es tan malo como el islam.

Lo he visto más en los evangélicos que en otros protestantes o en los católicos, probablemente por la concepción teológica de que la salvación se da exclusivamente por la gracia de Dios con la aceptación de Jesús como señor y salvador.

Dentro de esa teología, un infiel, por ejemplo un ateo, que vive justamente, hace actos de caridad, salva vidas, no es egoísta y en general cumple todas las obras de una persona buena pero no acepta a Jesús, terminará en el infierno. Que lo crea, vaya y venga. Es parte de sus creencias, de sus ideas.

Por otro lado tal cristiano cree que Dios es omnibenevolente. Dios es todo amor y que es por amor que nos envía a los ateos al infierno. Perdón. Dios no nos envía al infierno. Dios quiere nuestra salvación, pero somos nosotros, por no creer, quienes merecemos el infierno.

Que de una forma u otra pueda hacer la gimnasia mental para creer que su Dios es bueno por enviar a la mayoría de su creación a la condenación eterna, vaya y venga.

Pero en muchos de ellos he notado cierta complacencia con sigo mismos, cierto deseo, de querer ver a todos los infieles en el infierno.

Es ahí, en esa actitud, donde no veo diferencia entre la mentalidad de este cristiano y la mentalidad de un musulmán yihadista. Y si bien es más común en los cristianos evangélicos, también la he percibido en otros protestantes y en católicos.

La mentalidad es la misma. La diferencia es que el uno me disparará con una kalisnikova mientras el otro solo deseará que su dios lo haga.

La religión de la paz

Haber hecho parte del debate religioso-ateo en un país mayoritariamente católico y un contexto mayoritariamente cristiano me ha expuesto a todo tipo de críticas a la iglesia y al cristianismo. Cuando niño, cuando creía que todos los colombianos eramos católicos, no era extraño escuchar críticas hacia la curia, hacia la iglesia o, incluso, hacia la religión y hacia Dios; muchas proferidas por personas que eran nominalmente católicos. Muchas veces me sentí ofendido por tales críticas pero, por otro lado, eran tan normales que nunca esa ofensa se convirtió en un dolor del alma que sólo pudiere ser reivindicado por la sangre.

Je sui CharlieHoy, mucho ha pasado, mucho he aprendido sobre el mundo y sobre mí mismo. Aprendí que no solo no todos los colombianos eran católicos sino que yo mismo tampoco lo soy y últimamente he estado inmerso en el debate entre religión y ateísmo, expuesto a los buenos y malos argumentos de cada una de las partes.

A veces aun me siento ofendido por uno que otro ataque al catolicismo, particularmente cuando siento que es un ataque injusto o estereotípicamente facilista. Pero he visto todo tipo de burlas, caricaturas y ataques al cristianismo y cómo, en la mayor parte de los casos, los cristianos pueden sentirse ofendidos o no pero basta. Pocas veces he visto que los cristianos ofendidos promuevan leyes para meter en la cárcel a esos infieles blasfemos, o envíen amenazas de muerte a los directores de medios que publican esas ofensas.

La religión y la iglesia ha sido blanco de burla hasta por sus propios fieles que ofenderse no tiene mayor sentido para los cristianos mismos.

Hoy sería impensable que en un país como el Reino Unido o como Suecia, un cristiano ofendido demandara a un caricaturista, o sea absuelto por el homicidio de un ateo que critique al cristianismo. Sería impensable que en sus parlamentos cursara una ley antiblasfemia que acalle la libertad de expresión de quien quiera burlarse de la religión.

Y me parece bien. Creo en la libertad de expresión, tal cual la pensaron los pensadores franceses de la ilustración y la plasmaron los padres fundadores de los Estados Unidos en su constitución. Cuando me defino como liberal es porque me identifico con los derechos y libertades civiles: libertad de culto, libertad de conciencia, libertad de expresión, libertad de empresa, libertad de asociación, libertad de trabajar en mi oficio, de desplazarme a donde quiero o necesito, etc. Sí, también la libertad de ofender y de sentirme ofendido.

En contraste hay otras personas que creen que sí debería haber leyes antiblasfemia. Que creen que su religión es tan sagrada que el estado civil debería tener la obligación de protegerlos. Que creen que la nación debe estar consagrada a Dios y la legislación debe ir de la mano de los preceptos de su fe. Las libertades y derechos civiles deben estar supeditados a lo que la iglesia o la biblia indique. Son personas con el poder suficiente de evitar que se reconozca el matrimonio igualitario o se legalice el aborto, pero ya no con el poder de ir en contra de la libertad de expresión.

Estas personas, usualmente llamadas conservadores porque prefieren la conservación de un status quo sobre las libertades civiles, suelen identificarse con una religión que en estos países suele ser el cristianismo o, más específicamente, el catolicismo.

Pero no sólo los liberales (quienes defendemos los derechos y libertades civiles) se oponen al conservadurismo. El comunismo, entre otras muchas y posibles ideologías, también se oponen al status quo conservador, no en defensa de las libertades sino en la imposición de un status quo diferente.

El Islam es una religión mayoritaria en varios países, pero minoritaria en Colombia, Estados Unidos y Europa. Los conservadores cristianos en estos países (aunque en Colombia son tan pocos los musulmanes que no son realmente relevantes dentro de la discusión pública), se oponen al Islam. Finalmente cristianismo e islam han estado enfrentados desde el principio. Si repasamos nombres de lugares geográficos en el nuevo testamento y el cristianismo primitivo: Efeso (de las cartas paulinas), Esmirna (cuna de Papá Noel), Nicea (primer concilio cristiano), etc. veremos una cantidad de lugares que hoy son de mayoría musulmana. Los conservadores en EE.UU. se identifican con el libre mercado, el nacionalismo y el imperialismo económico yanqui y todo ello es algo que ofende, per se, a ciertos grupos islámicos, de ahí el 11-S. Y tras el 11-S, esos mismos conservadores cristianos estadounidenses no piensan callar en impedir que el islam se tome a su nación. Esa mezcla de nacionalismo y cristianismo con valores conservadores se da en el Reino Unido y otros países europeos, formando partidos políticos minoritarios pero vociferantes que odian al Islam y odian a las feministas, y odian a los inmigrantes y particularmente odian a los inmigrantes musulmanes y detestan a los homosexuales, etc. Nacionalismo, xenofobia, racismo, conservadurismo religioso y otras características van de la mano en estos partidos y sus seguidores.

Entonces les introduzco a los progresistas. Usaré ese término aunque no faltará quien diga que lo estoy usando mal. El progresista, en su origen, es alguien que busca la igualdad tal cual lo interpreta un comunista: igualdad sin oligarquías; pero no participa de la toma violenta del poder que propone un comunista, sino de una toma progresiva (de ahí su nombre). Si hay una minoría que no goza de plena libertad, entonces esa es su causa. Por ejemplo, la minoría de las mujeres (51% de la población) debe ser protegida por leyes como las cuotas políticas. La minoría de los homosexuales (así que apoyamos el matrimonio igualitario). La minoría de los no cristianos (no importa si son ateos, paganos o musulmanes). La minoría de los toros de lidia. Desde luego que el término termina abarcando casi toda causa que se oponga al status quo; todo agrupado bajo el término de justicia social.

Y desde luego que los progresistas se oponen a los conservadores.

Y como los liberales se oponen a los conservadores, entonces liberales y progresistas son una misma cosa.

El Islam en el Reino Unido, en Suecia y en otros países europeos donde reina cierto pensamiento progresista, se ha enquistado. Llegan como minorías perseguidas, y gracias a los conservadores que se oponen a ellos son protegidos por los progresistas. Los conservadores, sin miedo a lo que los progresistas piensen, seguirán atacando lo que vean mal del islam, sea verdadero o sea falso. Pero quien pretende ser ecuánime no puede criticar a esa pobre minoría. Sí, una minoría donde la gran mayoría no tiene problemas en respetar las leyes civiles del país que los acoge y de gozar de las libertades y derechos civiles, como la libertad de culto o la libertad de expresión. Pero una minoría cuya gran mayoría está entre el dilema de occidentalizarse o preservar los mandatos de su fe.

Hay dos corrientes principales del Islam. Todos reconocen al Corán, el libro del profeta, como su máxima guía. Adicionalmente existe una recopilación de historias sobre la vida de Mahoma (el profeta), llamadas las sunas. La mayoría de los musulmanes consideran que la vida de Mahoma es ejemplar y por lo tanto reconocen a las sunas como parte de su tradición: son los sunitas. Una fracción minoritaria (pero mayoritaria en Irán) no aceptan las sunas, pero claman la sucesión de Mahoma en Alí, son los chiitas. Dentro del islam, y particularmente dentro del sunismo, existen varias escuelas filosóficas. Una de las razones de tales escuelas es interpretar el Corán. Como todo texto antiguo (y la biblia cristiana no es excepción), lo que un autor quiso decir en su época no necesariamente corresponde con lo que un lector casual interpretaría. Muchos estudiosos dentro del Islam y el cristianismo se dedican a estudiar cual es la verdadera interpretación a la luz de los tiempos. Pero las escuelas filosóficas del Islam se consolidaron cuando la expansión del Islam las puso en contacto con la tradición filosófica griega.

Vœux.

Deseos. A al-Baghdadi también: “y sobre todo la salud.”

Un clérigo musulmán del siglo XVIII, llamado Wahhab, consideró que las escuelas filosóficas eran una tradición foránea al islam y propuso que debían ser abandonadas en recuperación de una forma más pura de sumisión. Un caso extremo de wahhabismo es el Estado Islámico quien considera que es un mandato islámico decapitar a todo el que no sea un buen musulmán. Incluyendo chiitas y sunnitas que se adhieren a escuelas filosóficas.

Sunitas, chiitas y wahhabitas tienen algunas cosas en común. El Corán es un mandato. El Corán obliga al buen musulmán a convivir con los extranjeros en paz cuando lo dejan vivir en paz, pero también obliga al buen musulmán a combatir y expandir el islam cuando la paz no es posible. Lo que no dice el Corán es cuando se dan las condiciones de uno u otro.

En el islam hay varios tipos de obligaciones. Algunas las debe cumplir todo buen musulmán, tales como orar cinco veces al día y guardar el ayuno durante el ramadán. Otras, como defender la fe, no tienen que ser ejecutadas personalmente, siempre y cuando alguien más lo haga.

Esto quiere decir que si un caricaturista ofende al islam, un buen musulmán no está obligado a matar al caricaturista, siempre y cuando otro buen musulmán lo haga.

Estoy casi seguro que la gran mayoría de musulmanes que viven en Europa occidental, no harían ni promoverían un atentado como el de esta mañana contra Charlie Hebdo. Pero esa gran mayoría saben que eso es parte del mandato del Corán y no pueden rechazarlo aunque quisieran.

Mis principios liberales me llevan a ser firme en mi condena a este ataque y en defensa de la libertad de expresión. No puedo ser un progresista pusilánime justificando que Charlie Hebdo ofendió a una minoría y que hay límites que no se deben cruzar. Menos puedo ser un conservador complaciente de que los musulmanes tuvieron las agallas que por ley no pueden tener los cristianos de vengar las blasfemias del semanario francés.

Ejemplo de portada de Charlie Hebdo.

Ejemplo de portada de Charlie Hebdo.

No vengan ahora los islamistas a decir el el islam es la religión de la paz y que no debo juzgar a todos los musulmanes por lo que unos cafres hacen, a menos que ellos, en su gran mayoría, sean capaces de decir públicamente que la ley francesa que le otorgaba a Charlie Hebdo su derecho a la libertad de expresión prima sobre los mandatos del Corán. Si no son capaces de decirlo que no se vengan a lavar las manos y que ni progresistas ni conservadores cristianos se hagan los de la vista gorda justificando a la religión de la paz.

Y la madre a cualquier progresista que crea que no ofender debe ser un mandato.

Prohibiendo el agua

dhmobanner1El monóxido de dihidrógeno es una substancia peligrosa que puede matar si se inhala y sus vapores pueden causar graves quemaduras. Actualmente es utilizado por la industria, la cual vierte sus desechos de monóxido de dihidrógeno a los ríos por toneladas. La perversidad de esta substancia fue denunciada por primera vez en un diario de Michigan en 1983 y en 1989 un grupo de jóvenes responsables encabezados por Eric Lechner, Lars Norpchen y Matthew Kaufman crearon la Coalición para Prohibir el Monóxido de Dihidrógeno. Originalmente una organización para explicar sus peligros y concientizar al público, a partir de 1997 varias peticiones han sido firmadas para controlar y prohibir su uso en la industria.

H₂O (water molecule)Algunas personas ya están familiarizadas con el bulo. El monóxido de dihidrógeno es una substancia compuesta por una molécula de oxígeno y dos de hidrógeno y es comúnmente conocida como agua. Utilizar un nombre que suena a químico, usando como parte una palabra como monóxido que ya tiene una connotación negativa por el monóxido de carbono, presentando datos reales de forma alarmante (matar si se inhala es ahogarse en el agua y el vapor de agua puede quemar; y el agua que no se utiliza más en la industria se regresa a sus fuentes) lleva a que muchas personas, una y otra vez, firmen la petición sin saber qué es lo que están pidiendo prohibir.

El bulo ha sido usado como broma (1983), chiste recurrente (1989) o dentro de estudios de comportamiento y la credulidad (1997).

En 1953, el geoquímico Clair Cameron Patterson logró estimar la edad del sistema solar entre cuatro mil quinientos y cuatro mil seiscientos millones de años. El uranio es un material radiactivo que decae en plomo, con una vida media de 4.470 millones de años en el caso de uranio 238 y de 704 millones de años en el caso del uranio 235. (Cada isótopo decae en isótopos diferentes de plomo: plomo 206 y plomo 207, respectivamente.)Tetrafluoruro de circonio Varios compuestos químicos rocosos como el circón pueden incluir trazas de uranio en su formación, pero estos no poseen plomo, el cual tiene unas propiedades químicas diferentes. Si se encuentra plomo en el interior del circón esto significa que originalmente era uranio que luego decayó en plomo y no de plomo que está en la roca desde su formación. Al medir la relación entre uranio 238 y plomo 206 y entre uranio 235 y plomo 207, con un espectrómetro de masa se puede saber cuando se formó la respectiva roca.

Cuando Patterson comenzó a utilizar esta teoría se encontró que los niveles de plomo eran demasiado altos y concluyó que era un problema de contaminación. Aislando suficientemente las muestras y limpiando rigurosamente los implementos a usar, los espectómetros, las muestras y la atmósfera del laboratorio logró las medidas precisas, que hoy, tras otras corroboraciones, sabemos que corresponde a la edad de la tierra y demás rocas del sistema solar. Pero Patterson no se conformó con limpiar su laboratorio sino que salió a buscar cuales eran los niveles reales de contaminación de plomo y su comportamiento histórico. El plomo, es bien sabido, produce enfermedades como el saturnismo. ¿Los niveles de plomo en el aire que contaminaban las muestras de Patterson eran niveles normales?

Tras un riguroso estudio Patterson concluyó que no. Los niveles de contaminación de plomo en la atmósfera y los mares se había incrementado bastante en los años anteriores y el mayor incremento coincidía con la introducción del tetraetilo de plomo en la gasolina. El tetraetilo de plomo es un antidetonante que evita que la gasolina explote en el motor antes de tiempo (cascabeleo), una de las formas más económicas que tenía la industria petroquímica para aumentar el octanaje. Otros factores incluían la utilización de pinturas con compuestos de plomo y las tuberías de nuestras casas. A la industria petroquímica que originalmente había patrocinado la investigación de Patterson, no le gustó las conclusiones del estudio. Luego seguiría una batalla jurídica en la que Patterson fue apoyado por activistas ambientales y la gran industria petroquímica por científicos a sueldo que se dedicaban a desprestigiar y sembrar dudas sobre la investigación de Patterson.

Este comportamiento de la gran industria se ha visto también en las tabacaleras que por muchos años negaron la relación entre el cáncer de pulmón y otros cánceres con el consumo de nicotina y alquitrán de sus productos. El argumento fue muy similar: buscar las palabras claves en los papeles científicos tales como “suponemos”, “concluimos” y “grado de error”, que son parte importante del lenguaje científico y de la filosofía de la ciencia para convencer al público que no ha sido plenamente establecido que el tetraílo de plomo y la nicotina causen perjuicios a la salud humana.

La misma táctica que usan los literalistas bíblicos para poner en duda el hecho comprobado y consensuado de la evolución biológica, o la misma gran industria con respecto al cambio climático antropogénico. Hoy la casi totalidad de científicos que conocen del tema aceptan no sólo que exista un cambio climático hacia el calentamiento global, sino que el cambio es causado por la actividad humana, tanto por la deforestación como, sobre todo, la extracción y consumo de combustibles fósiles. Pero tanto la industria que extrae como la que consume petróleo y carbón, siguen intentando sembrar dudas sobre que el cambio climático sea causado por la actividad humana. (Hace no muchos años todavía negaban que el cambio climático existiere.)

Es claro, por los muchos ejemplos que vemos aquí y otros que no hemos hablado, que los científicos patrocinados por la gran industria no son la fuente más confiable sobre lo que la industria hace. Pero dentro del activismo en contra de la actividad industrial también hay una serie de pecados.

Monsanto es una empresa que se ha dedicado a la investigación agroindustrial. Como toda empresa que se basa en la investigación, ellos esperan que sus resultados sean lucrativos a través de patentes y gracias a legislación que proteja su propiedad intelectual. Hasta ahí, bien, es parte del sistema capitalista que nos podrá gustar o no. Pero Monsanto no se queda ahí sino que ha promovido legislación que no sólo proteja su propiedad sino que le de ventajas competitivas frente a prácticas tradicionales. No sólo se trata de que su maíz sea mejor y por lo tanto preferido por los cultivadores; no sólo se trata de prohibirles a los cultivadores que guarden parte del producido del maíz Monsanto para una nueva cosecha, sino de ponerle trabas legales para que los cultivadores usen parte del producido de su propio maíz (el que no es propiedad intelectual de Monsanto) como semilla para el siguiente cultivo. Claro que yo, como consumidor, preferiré un producto proveniente de semilla certificada que un producto sembrado con semilla de dudosa procedencia. Pero la legislación sobre certificación de semillas no está diseñada para proteger al consumidor sino a la gran industria.

anti-MonsantoPero, entre las líneas de investigación de Monsanto también está la investigación transgénica. Todos los científicos que han estudiado con seriedad el tema concluyen que un alimento transgénico no es más o menos saludable que lo que tomamos de la naturaleza o hemos adaptado tras milenios de actividad agrícola. Como con todo producto podrá haber mejores o peores cosas, algunos riesgos y algunas incógnitas y mucho que aprender. Pero los alimentos transgénicos en sí, así sean producidos por Monsanto, no son un riesgo para el consumidor. Como con todo producto patentado, hay un cuestionamiento válido al modelo de negocio de Monsanto, pero el problema no es la manipulación genética en sí.

Pero así como es fácil que muchas personas terminen firmando una petición para prohibir el agua manipulando la presentación de los datos sobre el monóxido de dihidrógeno, también es fácil crear monstruos artificiales como los alimentos transgénicos. Finalmente es más fácil movilizar a las personas a combatir compañías como Monsanto utilizando estos monstruos artificiales, que convencerlas de los verdaderos daños que producen por medio de la legislación acomodada. Es claro, si me dicen que me voy a comer una mazorca frankenstein me sentiré más motivado a firmar o protestar que si me dicen que un campesino no podrá sembrar maíz de su propia cosecha.

No creo que la movilización contra los alimentos transgénicos sean una estrategia de los activistas que se oponen a Monsanto por sus verdaderos pecados. Pero la discusión sí produce ruido, con un agravante: la ciencia aquí está a favor de la gran industria, no porque sean científicos a sueldo sino porque el problema es más imaginario que real. Las verdaderas batallas, las batallas por la seguridad alimentaria, por la preservación de la diversidad y los buenos frutos tradicionales, la protección del estilo de vida de los campesinos, etc. quedan apagadas por el ruido del activismo anti-transgénico.

Hace poco leía un artículo sobre el fraccionamiento hidráulico. El fraccionamiento hidráulico es una técnica de extracción de gas natural y petróleo, donde se permite la explotación económica de un yacimiento pobre y de baja densidad inyectando un fluido hidráulico en el subsuelo el cual permite que se liberen los hidrocarburos que se quieren extraer. En el proceso, las rocas que han atrapado los hidrocarburos se fraccionan liberando el gas o el petróleo y de ahí el nombre, usualmente abreviado como fracking en inglés.

El fracking tiene varios riesgos. Al fraccionar las rocas en el subsuelo cambia los equilibrios tectónicos y se han denunciado temblores y terremotos atribuíos a esta técnica, aunque no tengo datos a la mano que corroboren si esta correlación está establecida. Lo otro es que los fluidos hidráulicos, que son básicamente agua con otras substancias disueltas que cambian la viscosidad y aumentan la densidad, puedan contaminar fuentes de agua subterráneas e, incluso, superficiales. Muchas de estas substancias son tóxicas. Y un tercer riesgo es que las rocas del subsuelo (y los mismos hidrocarburos a extraer) contaminen estas fuentes de agua subterránea.

En la perforación y extracción tradicional por bombeo, siempre existe el riesgo de que los hidrocarburos extraídos contaminen fuentes de agua subterráneas y superficiales, pero en el fracking se agrega el riesgo de contaminación por yacimientos de metales pesados y otras substancias tóxicas del subsuelo, así como la contaminación por los agregados al agua para el fluido hidráulico que se utiliza.

frackingEl artículo del diario barcelonés La Vanguardia se titula Un informe avisa de que el ‘fracking’ puede liberar radiactividad. El artículo menciona la posible presencia de materiales radiactivos como el uranio y el radón entre los posibles contaminantes. Mi primera impresión al leer la totalidad del artículo es que la titulación es amarillista. Es amarillista porque no es lo mismo hablar de contaminación por uranio (que es radiactivo) que contaminación radiactiva.

Cadena de desintegraciónLa radiactividad del uranio es relativamente baja. En su transición de uranio a plomo emite una serie de partículas α (alfa) que ofrecen un riesgo menor para la salud del ser humano. Dependiendo de qué tan cerca estemos de la fuente, podemos convivir con uranio toda una vida sin que nuestro riesgo de adquirir cáncer por la radiación sea significativo. Pero, al igual que el plomo y otros metales pesados, el uranio puede entrar a nuestro organismo, acumulándose y eventualmente causando una serie de enfermedades no relacionadas con la radiación. (Bueno, y una partícula α producida al interior de nuestro cuerpo es potencialmente más dañina que una partícula α producida a un par de metros de distancia)

El artículo de La Vanguardia está basado en un informe del Institulo Geológico y Minero de España IGME, publicado en enero de este año, y La Vanguardia no es clara en decir cuál es el verdadero riesgo. Solo tomó que hay elementos radiactivos como el uranio y lo convirtió en un titular: “Un informe avisa de que el ‘fracking’ puede liberar radiactividad. Buscando el informe, titulado Recomendaciones ambientales en relación con las medida preventivas y correctoras a considerar en proyectos relacionados con la exploración y explotación de hidrocarburos mediante técnicas de fractura hidráulica sí se menciona el uranio, pero se es claro en establecer el verdadero riesgo a la salud humana: en su proceso de transición entre uranio y plomo, el uranio 238 pasa por radón 222, el cual es un gas inerte pero altamente soluble en agua y que potencialmente puede entrar vía aérea al organismo humano donde se comporta como cualquier otro elemento pesado.

El problema no es la radiactividad, sino la contaminación directa por radón, la cual tampoco está medida ni cuantificada en el informe de IGME. No establece si el riesgo es un riesgo mayor o menor. Pero lo que sí no es es un riesgo significativo de radiactividad liberada.

La ciencia a favor del fracking está patrocinada por una industria petroquímica que trató de vendernos la idea de que los altos niveles de plomo en la atmósfera eran normales y de que no es la actividad humana la que está causando el calentamiento global actual. Pero la ciencia en contra de esta práctica no puede caer en desinformación tal como prohibir el fracking porque este libera radiactividad.

Matematicando

Recuerdo hace un par de meses, en una emisora colombiana, comentaban sobre el bajo desempeño de Colombia en unas pruebas internacionales de calidad en la educación. Preocupante era, sobre todo, el muy bajo desempeño en matemáticas.

Una de las periodistas no parecía preocupada. Contaba cómo en su caso particular las matemáticas no le habían servido para nada y hoy se consideraba una exitosa profesional.

Ese tipo de visión me parece peligrosa. Sí, una cosa es el caso personal de cada individuo. No todo el mundo ha de ser igual de excelente en todas las áreas del saber y cada profesión u opción de vida tiene su propio conjunto de destrezas.

Hay cierto tipos de destrezas que son, en mi opinión, básicas para crear una mentalidad y que ayuda a resolver problemas en comunidad: están las competencias en lenguaje, las competencias en ciencias formales y las competencias en el entendimiento sobre el entendimiento. En palabras más concretas: lenguaje, lógica/matemática y filosofía/epistemología.

No todo el mundo los necesita, desde luego. Individualmente podemos triunfar en la vida con apenas el lenguaje oral que aprendimos en la casa y sin saber siquiera multiplicar con una calculadora. Por milenios el hombre ha sobrevivido sin este tipo de conocimientos y formaciones mentales. También estamos hablando de milenios en los que el pensamiento mágico imperaba, la principal causa de muerte en las mujeres era por complicaciones en el parto, llegar a los cincuenta años, ciego, era un privilegio de pocos, y los súbditos éramos propiedad de nuestros señores.

Como individuos podemos ahora vivir de los frutos del progreso y de la democracia y ser exitosos hablando tonterías. Pero cómo sociedad necesitamos que haya más personas con pensamiento crítico, destrezas en solución de conflictos, discernimiento, comprensión de puntos de vista, evaluación de escenarios, etc.

Las matemáticas dan mucho más que la capacidad de contar las vueltas en una tienda; o las destrezas específicas para entrar a una facultad de ingeniería. Las matemáticas generan una estructura mental que benefician también al médico, al comunicador social o al sociólogo, no específicamente para tener éxito en su profesión sino cómo ciudadano en una democracia y como una persona que influye en una sociedad.

Tan importante es que el periodista pueda discernir y evaluar como que el ingeniero o el científico puedan comunicar.

La mentalidad de que porque algo no fue particularmente útil para mí, entonces no es útil, me parece peligrosa, por decirlo de una forma suave, y más aún cuando lo dice sin mayor criterio un formador de opinión.

Pensar que el éxito como nación se mide, no por la capacidad innovadora o por el criterio de trabajar en comunidad y exigirle a nuestros líderes soluciones de crecimiento colectivo sino por lograr éxito individual hablando trivialidades en radio y mostrando las tetas en una revista a un mensaje que no comparto.

De filosofía hablaré otro día.

Divino karma (y el porqué de la existencia)

Pasaron las elecciones y apenas me enteré. Pasaron los premios Oscar y apenas me enteré. Por motivos ajenos a mi voluntad pero voluntariamente aceptados me he apartado de mis habituales distractores sociales lo cual incluye haberme apartado de la forma como normalmente me relaciono con la sociedad; y he dedicado un mayor tiempo y esfuerzo a definirme en mi filosofía personal y cómo esta se relaciona con la filosofía y teología de las personas a mi alrededor.

Justicia y venganza divina (1808) óleo sobre lienzo, por Pierre-Paul Prud'hon

Justicia y venganza divina (1808) óleo sobre lienzo, por Pierre-Paul Prud’hon

Ornamento de cielo raso, Ranakpur, Rajasthan, India. Las líneas interconectadas representan el karma.

He notado que muchas de las cosas que parecen tener sentido para personas a mi alrededor no tienen sentido para mí. Creo que la mayoría de nosotros espera que al final siempre se haga justicia. Finalmente sucede así en las telenovelas, en las series policiacas, en la mayor parte de la ficción de consumo. Pensar que Dios en el juicio final condenará a quienes causaron daño y premiará a los buenos. Pensar que el karma, como una fuerza impersonal del universo, se encargará de castigar nuestros actos malvados y premiar nuestra bondad. Cuando descubrimos que en el mundo no siempre la justicia de los hombres es suficiente, sentimos en la necesidad que creer en una justicia última administrada por el universo o por Dios. Una justicia inescapable. Es reconfortante saber que si alguien nos hace daño tarde o temprano la pagará, si no en esta en otra vida.

Pero ¿el hecho de que deseemos eso lo hace verdad? El mundo que conocemos, el tangible, el real; el mundo que podemos probar es indiferente ante la injusticia. Un terremoto no mira si sus víctimas eran personas virtuosas o malvadas; si creían y temían el poder de Dios o si eran ateos inmorales. La justicia administrada por los hombres puede ser en ocasiones tremendamente injusta para nuestros gustos. ¿Por qué un guerrillero que se alzó en armas contra personas de bien, secuestró, mató, causó daño al patrimonio y al progreso del pueblo, recibirá una pena simbólica y un pase gratis al congreso, mientras que un soldado que defendió a las víctimas será vilmente condenado por haber usado las armas del estado, bajo el mando del estado, para contener a esos hampones? La justicia de los hombres aplicada en Alemania entre 1932 y 1945. La justicia de los hombres aplicada en el sur de los EE.UU. en la primera mitad del siglo XX. Hay muchos ejemplos de la justicia de los hombres que apestan: que son injustas. Pero eso no pasa con la justicia divina, ni con la justicia poética, ni con el karma.

Es reconfortante saber que el mal no prevalecerá. Es reconfortante saber que las víctimas serán resarcidas en el más allá y los victimarios serán castigados. Es reconfortante creer que todo saldrá bien aunque lo que vemos nos indique que todo está saliendo mal. Una fe que nos ayuda a aceptar lo que creemos que está mal porque al final estará bien. ¿O no?

Estamos creyendo con el deseo. Creemos en una justicia final administrada por alguien infalible como Dios o como el universo panteísta, no porque tengamos evidencia de esa justicia sino porque es desesperanzador pensar diferente. Pero la esperanza no hace las cosas verdaderas. El universo no deja de ser indiferente porque esa indiferencia sería desesperanzadora. Dios no existe porque la idea de un mundo sin el administrador final de justicia sea inaceptable. La esperanza, si bien ayuda a mitigar el dolor, también se convierte en abandono. Dejamos de creer que podemos hacer algo para cambiar las cosas porque, finalmente, Dios o el universo se encargarán de rectificar lo que nosotros no logremos.

Pero, incluso cuando sea inevitable pensar que nuestro esfuerzo será futil, la esperanza no convierte nuestros deseos en realidad. El universo seguirá siendo indiferente y Dios, si existe, no será menos indiferente de lo que ha demostrado ser. Las cosas no son como son para nuestra complacencia.

Santo Tomás de Aquinas y sus cinco vías para la fe.

Entre más investigo a Dios y los argumentos y evidencias presentadas a su favor, menos sentido tiene su existencia. Una línea de argumentos son los argumentos de primera causa o argumentos cosmológicos. Tomás de Aquinas presenta un par de ellos: todo lo que se mueve es porque algo causó que se moviera, y ese algo fue causado por otra cosa, y así sucesivamente. Esta regresión de causas no puede ser infinita porque, de lo contrario nunca hubiera comenzado. Hay por tanto una primera causa y esa es la que llamaremos dios. Pero Tomás de Aquinas no cree en un dios impersonal, un primer motor inmóvil. Él cree en un dios personal que nos acompaña en la historia y administrará la justicia última. El apologista cristiano William Lane Craig expone dos tipos de argumentos cosmológicos: el argumento cosmológico desde la contingencia (todo tiene una razón de ser, bien sea causada o como atributo intrínseco de su naturaleza; ser no es un atributo intrínseco del universo por lo tanto debe haber una razón última y esa razón es Dios, quien por necesidad y naturaleza no es causado) y el argumento cosmológico de la teología natural musulmana o kalām (todo lo que comienza a ser es causado, el universo comenzó, por lo tanto el universo es causado y esa causa necesariamente es Dios).

La cosmología de Tomás de Aquinas y del kalām podría ser convincente cuando nuestro marco de referencia era la experiencia diaria humana, cuando nuestra intuición y nuestro sentido común se limitaba a las cosas a nuestro alcance. Aunque aún dentro de este marco de referencia no veo porqué la regresión infinita sea ilógica, aunque es probable que mi aceptación lógica de este concepto venga de mi entrenamiento como matemático e ingeniero donde los cálculos bien pueden hacerse asumiendo un tiempo infinitamente negativo. La física moderna nos trae dos concepto que ni Tomás de Aquinas ni el kalām conocían, pero que William Lane Craig sí los conoce a fondo aunque decide ignorarlos: la concepción B del tiempo de la teoría de la relatividad y la no causalidad de la mecánica cuantica.

En el marco de referencia de la experiencia humana, las cosas son causadas por eventos previos. Pero cuando la relatividad nos dice que no existe la simultaneidad ni, por ende, el concepto de previo; cuando al comparar el universo tal como lo vemos por un telescopio: un universo en expansión, con la probada teoría de la relatividad, concluímos que hace 13,8 mil millones de años el tiempo y la causalidad tal cual la conocemos no tiene sentido en ese punto; cuando la mecánica cuántica nos muestra que las cosas a muy pequeña escala no se comportan como nuestro sentido común lo sugeriría; que las cosas sí pueden aparecer de la nada, sin causa: entonces todas las premisas de los argumentos cosmológicos se desmoronan.

William Lane Craig en sus respuestas a lo que el llama nuevo ateísmo, una y otra vez sigue recurriendo a la falacia de apelar al sentido común cuando el bien sabe que el sentido común no aplica a la existencia del universo.

Una respuesta común de varios apologistas es preguntarse porqué existen las cosas en lugar de no existir. El hecho de que las cosas existan, de que el universo exista, es una prueba de que un dios creador existe. Pero la pregunta sigue estando sin contestar: ¿por qué existe un dios creador en lugar de no existir? Desde luego aquí podemos bien caer en una lógica circular: el dios creador existe porque el universo existe y sabemos que el universo existe porque lo estamos viendo y si no fue creado no existiría. Pero ahí hay un paso extra que bien podemos omitir: si podemos admitir la existencia necesaria de Dios sin que este haya sido creado, bien podemos admitir la existencia necesaria del universo sin que este haya sido creado.

Y peor que cualquier argumento trascendental es el presuposicionalismo bíblico de Sye Ten Bruggencate.

Luego está toda la gama de argumentos trascendentales. El conocimiento existe porque existe Dios, o la moral existe porque existe Dios, o la lógica existe porque existe Dios, etc. Siempre que he discutido esos argumentos encuentro al menos una de dos trabas mentales: la terquedad de no admitir explicaciones diferentes o el deseo de que exista un patrón absoluto del conocimiento, la moral y la lógica. Esto último es pensar con el deseo, con el mismo tipo de deseo con el que deseamos la existencia de la justicia divina, y es creer que las cosas son porque así las deseamos.