Predicciones petroduquistas

Mi predicción:

  • pase Duque o pase Petro, el país no se acabará y en cuatro años estaremos eligiendo a otro presidente. Sí, a otro. Ninguno va a cambiar la constitución nuevamente para aprobar de nuevo la reelección, o para permitir reelegir a algún expresidente.
  • A Santrich lo extraditan. El muy huevón se le ocurrió que podía seguir con el negocio. La diferencia será en qué tan expedita sea el trámite una vez se dé vía libre.
  • El acuerdo con las FARC continúa, con algunas reformas cosméticas si sube Duque.
  • Ni el expresidente Uribe ni el expresidente Santos serán condenados a nada. Ni el candidato que pierda, quien asumirá su papel en el Congreso.
  • Habrá un intento fallido de reforma a la justicia. Con Duque además un intento fallido de reforma al congreso.
  • Seguiremos en la OCDE, pero variará el grado de compromiso y ciertas prioridades. Petro buscará dilatar todo lo que no sea imperativo.
  • Peñalosa no licitará el Metro de Bogotá. Pero si sube Petro culpará a Petro. Si no, simplemente no dirá nada. Lo que sí hará es alguna licitación sobre alguna obra accesoria que haga bastante difícil que el próximo alcalde haga el metro.
  • Con Duque se mantendrá la jurisprudencia actual sobre matrimonio y adopción igualitaria. Petro sí intentará avanzarla más.
  • No habrá fracking ni minería en los páramos. Pero Duque otorgará tantas licencias mineras como pueda dadas esas dos restricciones.
  • Si llegare a pasar algo grave en Venezuela (guerra civil, invasión), Colombia se declarará neutral con cualquiera de los dos.
  • Seguirá el tire y afloje con respecto a los diálogos con el ELN. Ambos combatirán a las disidencias de las FARC, y a las Bacrim, aunque variará el enfoque. Duque se cuidará de los falsos positivos porque sabe que lo tendrán bien vigilado en ese aspecto.
  • Habrá muchas diferencias en la orientación del gasto público, la reacción de los mercados, si la política social se enfoca en asistencialismo o empoderamiento, etc. Petro tendrá más dificultad para lograr alianzas en el congreso, pero tratará de que importe lo menos posible.

Y pensando que el país no se arruinará en un sentido o en el otro, me veo muy tentado a seguir el consejo de mis amigos anarquistas. El país será el que yo cree con mis actos, no el que un político decida.

Constituyendo un Petro

En 1990, el consejo electoral de entonces (creo que no se llamaba así) no aprobó la séptima papeleta. Los promotores de la misma aún así la promovieron y, finalmente, la Corte Suprema de entonces (no existía una corte constitucional) le dio validez, considerando que el mandato popular por la séptima papeleta había sido claro. Eso dio vía a un referendo/elección sobre si se convocaba una Asamblea Nacional Constituye, que se llevó a cabo en diciembre de 1990.

La participación en ese referendo fue muy inferior a la votación por el congreso que se había hecho en marzo, pero el voto a favor de la Asamblea fue claramente mayoritario y la Corte Suprema, de nuevo, consideró el proceso válido y considero que la Asamblea así constituida era válida y soberana. Como soberana, disolvió al Congreso y terminó redactando una nueva Constitución.


Veo cierto temor a si Petro podrá convertirnos en Venezuela. Primero, no todo experimento de izquierda ha sido tan desastroso como el venezolano. Ecuador y Bolivia, por sólo hablar del «Socialismo del Siglo XXI», no son paraísos pero tampoco fracasos. En muchos aspectos son hoy sociedades más estables y modernas que antes de que asumieran Correa y Morales. La sola palabra socialismo no predice nada. Escandinavia ha estado regida por partidos socialdemócratas y tienen hoy índices de libertad económica y calidad de vida muy altos. Desde luego Petro no es un Olof Palme y no ha ocultado su admiración por Chávez.

La pregunta es, si tuviera el poder, ¿Petro nos llevaría por el camino de Chávez y Maduro? ¿Por el camino de Correa y Morales? ¿O por el camino de la socialdemocracia escandinava?

Pero la otra pregunta es, si Petro llega a la presidencia, ¿tendrá el poder para cambiar el destino de Colombia a su acomodo?

Lo primero, Petro entraría con un congreso mayoritariamente en contra. Una gran parte de su baja ejecución como alcalde de Bogotá fue la oposición en el Concejo. Un presidente en Colombia tiene mayor autonomía presupuestal que un alcalde pero igual tendría que hacer pactos con un congreso clientelista u oligarca.

Si no puede contar con el congreso, la alternativa sería saltarse al congreso. Petro ha expresado su deseo de convocar a una constituyente, pero ¿Puede hacerlo? No con el Congreso en contra, la Corte Constitucional en contra y el Consejo Electoral en contra. Sí, una constituyente sería soberana y podría disolver al Congreso, a la Corte Constitucional y al Consejo Electoral, pero no podrá ser convocada en primer lugar si el Consejo Electoral no colabora, a motu propio o mandado por el Congreso o la Corte.

Al menos no el 8 de agosto de 2018. Tiene cuatro años para enmermelar al Congreso o a la Corte, o para hacerse al control del Consejo Electoral. Y con oposición de los medios, la oligarquías políticas y los poderes económicos, aún así no le será fácil.

Chávez también tenía la oposición de los medios y los poderes económicos, dirán. Pero Venezuela es un país tremendamente dependiente del petróleo. Chávez solo tuvo que lograr el control de PDVSA y con eso comprar los apoyos suficientes en los puestos claves del poder para iniciar su camino de reformas. Correa y Morales también lograron introducir algunas reformas políticas importantes pero no las suficientes para cambiar el modelo económico que en gran medida continuó intacto.

Petro no me inspira confianza. Tiene algunas buenas ideas pero también algunas ideas que de lograr implementar no serían muy convenientes. Pero no me asusta. Incluso creo que una reorientación a las prioridades del país que pueda introducir Petro, estarían en el camino correcto y tras cuatro años podremos evaluar y decidir si seguimos con la idea o nos regresamos.

Siento que la mayor parte del discurso anti-petrista es paranoia. Tanto sobre sus posibilidades de ganar (con votos comprados por Maduro y las FARC) como sus posibilidades reales de desbaratar al país si llegare a ganar.

Y algo que los anti-petristas ignoran es por qué Petro genera tanta esperanza en tanta gente. No, no es que sea un pueblo ignorante que quiera todo regalado. Pero pensar así es fácil. Es ignorar nuestra responsabilidad en haber creado y criado un pueblo que ve en Petro su mejor esperanza.

¿Qué no vale?

Hace poco tuve una breve discusión en Twitter sobre si el principio Visionario de “No todo vale” era compatible o no con el pasado guerrillero de una persona como Gustavo Petro.

Antes de dejarme enredar yo solito en otra discusión sobre legitimidad de la fuerza pública o la lucha guerrillera sostenía y sostengo que no hay divergencia en el criterio siempre y cuando la discusión sea sobre el presente y no sobre el pasado.

Repito primero que, en mi concepto, la lucha armada en los años 1960 y 1970 obedecen más a la moda de una época que a causas objetivas, y que la continuación de tal lucha en las décadas siguientes no sólo no se justifica por las condiciones del país, sino que no obedecen tampoco a un movimiento global.  Con esto quiero decir que en ningún momento considero que alzarse en armas contra el estado colombiano es un medio válido para acceder al poder político en Colombia. Continue reading