La campaña del señor Blanco

Veo que desde ya se está destapando la campaña a favor del voto en blanco en las próximas elecciones presidenciales que tendrán lugar en mayo de 2014.

Ya en otras ocasiones me he referido al voto en blanco, de cómo este tuvo sus orígenes como carta blanca, es decir como un voto de no compromiso, una opción de aceptar que otros decidan por uno, y se ha convertido en una especia de voto de protesta.

Hay tres razones principales para votar en blanco: la primera es de la persona que acepta de antemano el resultado de la elección pero no quiere comprometerse con un nombre o una postura en particular. La segunda es de quien considera que los candidatos o las posturas presentadas no reflejan su propia posición y por lo tanto las rechaza todas. La tercera es de quien simplemente se reusa a pensar y toma la salida fácil: depositar un voto sin valor.

Como todos estos votos en blanco se cuentan con una sola cifra, discernir las razones y, sobre todo darle un significado a esos votos, es prejuicioso, particularmente cuando la votación en blanco se encuentra dentro de los niveles históricos. Ahí hay de los tres tipos de votantes en blanco: los que protestan y los que aceptan, los que pensaron su voto en blanco y los que no quisieron pensar.

Las razones personales por las que una persona puede votar en blanco son muchas. Dentro de las tres básicas mencionadas hay muchos matices y la decantación por el voto en blanco frente a las alternativas de candidatos o propuestas a votar puede ser más o menos razonada. Por ejemplo, alguien puede pensar que ninguno de los candidatos que puntea las encuestas convence y que ninguno de los demás candidatos merece ser considerado. O ninguno de los candidatos que conoce (o cree conocer por referencias o afiliación política) es su candidato y los que no conoce no hay tiempo de conocerlos (o si son desconocidos es porque en principio no convocan y por lo tanto no serán buenos). O repasó las hojas de vidas de todos y ninguno convenció. O, sencillamente, todos tienen el vicio de ser políticos y por lo tanto ninguno merece el voto. O porque siempre vota en blanco.

Si bien es deseable, no podemos exigir que todos nos tomemos el tiempo debido para evaluar todos y cada uno de los candidatos, sus pros y sus contras y decidirnos por el mejor o, en su defecto, por el voto en blanco.

Por lo tanto, si tienes razones personales para votar en blanco, aún cuando no todos los candidatos se han lanzado y han expuesto sus propuestas, no entraré a juzgarlas. Tu voto es tu voto.

Lo que sí desconfío a esta hora de la contienda es de una campaña a favor del voto en blanco.

Para empezar no seamos ingenuos de pensar que toda campaña de voto en blanco está descontaminada de la política tradicional. El Concejo Electoral ofrece espacios de participación política a cargo del erario para las campañas a favor del voto en blanco así como para las campañas a favor de votar por un candidato. No sólo eso sino que las campañas a favor del voto en blanco reciben, al igual que las campañas a favor de candidato, una plata por reposición de votos. Con los solos promedios históricos de votación en blanco, esa reposición está garantizada mucho más fácil que saliendo a competir con propuestas reales.

Pero incluso pensando que las campañas por el voto en blanco son sinceras y no una forma de obtener plata del estado (de los contribuyentes que pagamos IVA y 4‰ y nos descuentan retefuente, etc.) una campaña por el voto en blanco cuando no se han definido la totalidad de candidatos y propuestas es prematura.

La consecuencia política del voto en blanco es la siguiente.

Si el voto en blanco se mantiene dentro del promedio histórico, ese voto no significa mucho en términos políticos. No significa nada. El estado seguirá como siempre y no pasará nada.

Si el voto en blanco sube substancialmente en contra de los candidatos menores pero los candidatos punteros y de la maquinaria política tradicional se mantienen con cifras importantes, entonces el voto en blanco es un castigo a las alternativas. Eso significa que la única forma de ser tenido en cuenta en política no es presentar propuestas novedosas sino pertenecer a la maquinaria. Un castigo a quienes se atreven a presentar propuestas alternativas.

Si el voto en blanco sube substancialmente a costa de la votación de los candidatos punteros (pero no los sobrepasa), es claramente un voto de castigo. El estado seguirá funcionando como siempre pero la importancia de la votación en blanco se incrementa. Significa algo en contra del ganador, significa que este no tiene un apoyo total de parte del electorado.

Si el voto en blanco gana (no recuerdo es si es necesario que el voto en blanco sea mayoría o sólo baste con ser la mayor pluralidad), las elecciones son invalidadas. He aquí el verdadero poder del voto en blanco de acuerdo a la legislación colombiana: obliga a unas segundas elecciones en las que no participen ninguno de los candidatos que no pudieron vencer al voto en blanco. Claramente, cuando ningún candidato ofrece suficientes garantías al electorado (por ejemplo en casos que se han dado a nivel regional en los que hay un candidato único y este no representa a sus ciudadanos) la consecuencia política del voto en blanco como voto mayoritario importa.

Pero, repito, ese no es el escenario aún.

Aun no podemos decir si los candidatos punteros (p. ej. Juan Manuel Santos, Óscar Iván Zuluaga, Clara López) o los candidatos alternativos (p. ej. Camilo Romero, Óscar Naranjo, Antonio Navarro) no merecen ocupar el cargo de Presidente de la República de Colombia.

Adicionalmente, cuando el voto en blanco se convierte en una opción permanente (y no sólo coyuntural), cuando la campaña es a que votemos en blanco esta vez, pero también la próxima, lo que se está es proponiendo otro modelo de política. Se crea una crisis institucional dentro del acontecer político tradicional pues haría imposible la toma de decisiones de acuerdo con la constitución.

No estoy diciendo que eso sea malo. (No creo que sea bueno, pero esto es tan solo una opinión.) Pero esto requiere que el promotor del voto en blanco sea claro en decirnos cual es la propuesta real que hay detrás del voto en blanco: castigar una coyuntura o generar un cambio profundo en la forma de hacer política. ¿Qué es lo que propone si gana el voto en blanco?

Mientras una campaña de promoción del voto en blanco no responda esta pregunta, consideraré que esa campaña es poco seria y su propuesta es por moda o por plata.

Y eso incluye una campaña a favor del voto en blanco por el movimiento político que ayudé a fundar.

Piratas del Caribe (ese mar entre Colombia y los Estados Unidos)

Uno de los objetivos del Partido Pirata es ser un partido con un propósito principal.  No es nuestro objetivo responder a todos los aspectos de la sociedad y la política y por ello cualquier idea que yo haya expresado en este blog que no tenga que ver con nuestros cuatro puntos fundamentales es una opinión que no compromete a mi partido.

Estos puntos fundamentales son:

  1. Promoción y defensa de los derechos y libertades civiles.
  2. Revisión de los conceptos de propiedad intelectual en búsqueda de un equilibrio entre productores y consumidores de contenidos culturales.
  3. Acceso universal y neutralidad en la red.
  4. Transparencia en la gestión pública y responsabilidad de los funcionarios.

No somos un partido de izquierda o de derecha ni en lo económico (estatización v/s libre mercado) ni en otros aspectos sociales. No somos pro- ni anti-EE.UU.  Como parte de nuestro manifiesto reconocemos a Colombia como un estado de derecho donde es posible la deliberación con ideas y con ello rechazamos las vías violentas para imponer nuestros puntos de vista (y las vías violentas de otros para imponer sus puntos de vista).

Entonces: ¿Dónde estamos frente al Tratado de Libre Comercio entre Estados Unidos y Colombia o tlc?

Me siento obligado a escribir esto una vez que en un tweet desde la cuenta del Partido se promocionara la postura del senador Jorge Enrique Robledo del Polo Democrático Alternativo.

No voy a hablar de disensos al interior del Partido porque este no es uno de los temas del Partido y, aclaro, toda opinión que yo reflejo aquí es una opinión personal, precisamente porque no es un tema del Partido.

¿Qué si es tema del Partido?

Las cláusulas de defensa de la propiedad intelectual incluidas en el Tratado y que fueron incluidas a pupitrazo en la ley 201 de 2012 (conocida como #LeyLleras 2.0) van en contra del ideario de nuestro proyecto pues privilegian el control de contenidos sobre la creación y recreación y amenazan el acceso a Internet de los supuestos infractores.  Adicionalmente la aprobación de leyes por pupitrazo va en contra de nuestro principio de transparencia en la gestión pública.

Salvo el punto de protección de derechos de copia y patentes y de los problemas de trámite de la ley, los demás puntos del tlc son accesorios y en muchos puntos mi opinión se aparta de la de Robledo.

Lo que quedó mal

Bajo la tesis de que un tratado de libre comercio no es una panacea pero que es mejor tenerlo que quedarse por fuera, el gobierno de Álvaro Uribe Vélez parecía más ansioso en obtener un tratado que en negociar un buen tratado.  Según varios analistas, el tlc de EE.UU. con Colombia es menos ventajoso para nuestro país que los otros tlc de EE.UU. con otros países como Perú o Centroamérica.

Desde antes de que se terminara la negociación del tratado en 2006, varias voces advirtieron que la falta de infraestructura de transporte en Colombia era un handicap para las exportaciones del país. Dentro de este campo estos dos últimos gobiernos no han hecho avances significativos. En contraste, gran parte del esfuerzo que el país debió hacer para mejorar esta infraestructura fue destinada a hacer lobby en los EE.UU. para que se aprobara el Tratado, aun a costa de incluir nuevas cláusulas que favorecían aun más la posición dominante del país del norte.

Por otro lado

Desde mi punto de vista el concepto de libre comercio es completamente compatible con la Filosofía Pirata. Una barrera arancelaria, al igual que casi todas las medidas proteccionistas, tiene como objeto principal proteger a ciertas élites productoras sobre el grueso de la población consumidora.
¿No sucede lo mismo con las leyes de protección de derechos de copia y derechos de autor?

Desde luego que hay que tener un gran cuidado con esta ortodoxia porque en cierta forma dentro de la economía y el comercio todos somos productores y todos somos consumidores.  Si no tengo garantías como productor (o como empleado de un productor), tendré menos recursos para ser consumidor.

Desde el punto de vista de la producción a largo plazo el proteccionismo puede tener uno de dos efectos: 1) al crear un mercado cautivo los productores tienen menos incentivos para innovar y la producción se estanca, aumentando la brecha entre la producción local y extranjera.  2) cuando una demanda exigente no puede ser cubierta por productos extranjeros aumenta la presión para que la producción local innove.

Hay ejemplos de ambos casos.  La China pre-contemporánea produjo grandes inventos como el ábaco, la pólvora, la imprenta y sin embargo fue superada por Japón y Europa.  Japón se congeló en el tiempo y cuando lo obligaron a abrir sus mercados se aseguró de aprender rápido.

Dentro de la cultura de compartir, nuestra propia innovación parte de copiar y recrear los modelos de los demás y construir sobre ello agregando nuestro aporte, para que este aporte propio sea igualmente tomado por los demás.

Muchos somos productores y consumidores al mismo tiempo y muchos son consumidores netos.

Leyes proteccionistas como las de protección de derechos de autor y derechos de copia en gran medida buscan crear privilegios a unos pocos productores.  Mercados cautivos donde unos pocos se enriquecen y los demás somos tratados como borregos o como delincuentes.

Un acuerdo de libre comercio, en su forma más básica, consiste en eliminar las trabas artificiales que favorecen a ciertas formas de producción.  Aumenta la base sobre la cual podemos comercializar nuestros productos, aumenta la base sobre la cual podemos obtener insumos para nuestros productos y aumenta la competencia.

Por otro lado, si uno de nuestros principios es la universalización del acceso a la red y no somos productores de tecnología de acceso y telecomunicaciones, entonces un esquema económico que facilite la adquisición de tales tecnologías parecerían una buena idea.

Concluyendo

El tlc nos quedó mal hecho y nuestros gobiernos se preocuparon más por hacerlo (así fuese mal hecho) que a prepararnos para su entrada en vigencia.  Una de las cosas que quedaron mal hechas fue dejarnos imponer esquemas de protección de patentes y de derechos de copia que desfavorecen la recreación y la innovación local.

Un tratado de libre comercio es perfectamente compatible con los principios piratas.  Los Piratas en el Caribe en gran medida actuaban ante el proteccionismo que el Imperio Español imponía a sus colonias para su explotación exclusiva.

Si no estamos listos, en este momento nuestro objetivo debe ser alistarnos.  Debemos pensar que nuestros insumos y nuestros mercados son el mundo.  Ver la situación como una oportunidad.

Y sí: denunciar los hechos puntuales que nos afectan.  (Yo por ejemplo denuncio a la Ley Lleras 2.0 y a la falta de infraestructura de transporte, los cuales son dos problemas colombianos y no extranjeros.)

Con patente de corso

¿Qué motivación necesita un creador para crear? ¿Qué motiva a un investigador a hacer ciencia?  ¿De dónde surge que alguien quiera desarrollar un nuevo invento?

Por mucho tiempo la humanidad creó sin que existieran patentes o derechos de autor asimilables a derecho a la propiedad.  En el último siglo, sin embargo, la tasa de creación se incrementó considerablemente.  También, durante este tiempo, las patentes y los derechos de autor y de copia fueron más importantes.  Esta correlación bien podría explicar como que lo segundo haya contribuido a lo primero, que las legislación sobre la así llamada propiedad intelectual hayan impulsado la creación.

Esta lectura de la situación puede no ser completamente cierta.  Hoy creamos más no porque las creaciones intelectuales estén mejor protegidas sino porque existen los medios técnicos que facilitan seguir creando.

Un investigador ha tenido en las últimas décadas más información, más literatura, más teorías científicas que nunca antes.  Un inventor tiene más ideas.  Un intérprete tiene mejor tecnología que le permite crear y darse a conocer.  En muchos aspectos la legislación sobre propiedad intelectual tiene más bien una intención de frenar esta facilidad de construir sobre lo construido. Continue reading

Aunque nos llamen piratas

A continuación va el borrador del manifiesto del Partido Pirata de Colombia:

Reconocemos que Colombia es un estado social de derecho, constituido como una democracia representativa y regido por una constitución garantista de origen popular. Defendemos la Constitución y los derechos y libertades civiles que de ella emanan. Defendemos firmemente el derecho a la libertad de expresión y a la libertad de asociación.

Se reconocen los derechos constitucionales y la constitución en sí misma.  El Partido Pirata no desconoce ni desafía al estado colombiano ni a su constitución.

Consideramos que dentro de una democracia la deliberación con argumentos es la vía idónea para expresar nuevas ideas y lograr cambios políticos. Rechazamos los métodos violentos para imponer nuevas ideas políticas. Rechazamos así las vías de hecho tales como el sabotaje, las restricciones a la libertad de locomoción como forma de protesta y al alzamiento en armas.

El Partido Pirata defiende las vías de derecho considerando que la Constitución Política de Colombia garantizan el libre debate, y nos oponemos por una parte a la lucha armada subversiva, pero también a otras vías de hecho como los ataques a sitios web y otras formas de ciberterrorismo, a los bloqueos de vías y a manifestaciones que atenten contra la libertad de otros ciudadanos así estos no compartan nuestras ideas. Continue reading