Injusticia social: Bullshit!

La principal bandera de lucha de las FARC y otros grupos alzados en armas es la injusticia social que hay en Colombia o en sus respectivos países. Pues bien, parafraseando a Penn & Teller, eso es bullshit. Esa tesis no es más que basura. No es una basura traída de los cabellos y tiene una pequeña base en la realidad, pero es basura.

Las FARC como tal y el ELN surgieron en 1964, junto con muchos otros grupos guerrilleros en toda América Latina, junto con los movimientos anticolonialistas en África y en medio de la guerra fría en Asia. Todo ello no es inconexo.

Colombia tiene un largo historial de violencia. Tras la Pax Hispánica que hubo entre la conquista y el levantamiento de los Comuneros, empezaría un rosario de violencias: la lucha independentista entre 1810 y 1822, guerras entre antiguas colonias como la guerra de 1829 contra Perú, guerras civiles entre regiones o concepciones distintas del estado entre 1840 y 1902, un período de relativa calma en la cual la violencia bipartidista empezó poco a poco a ebullir hasta 1949 cuando, tras el asesinato de Jorge Eliécer Gaitán, el partido liberal le declaró la guerra al oficialista partido conservador en lo que se conoció como La Violencia, así en mayúsculas. Amnistiados los liberales en 1953 bajo el régimen de Rojas Pinilla, y unidos a los conservadores en 1957 para deshacerse de Rojas Pinilla, la violencia entre liberales y conservadores quedaría finalmente conjurada con el Frente Nacional.

La injusticia social fue siempre mayor en Colombia en los años previos al frente nacional de lo que fueron después. En 1957 se logró finalmente el sufragio universal para todos los hombres y mujeres de Colombia. En épocas anteriores no sólo se le negaba el voto a las mujeres sino también a los pobres. Por casi 150 años de vida republicana, durante la época del Frente Nacional ya muchas de las injusticias sociales habían sido superadas. Y entre 1964 hasta 1991 y desde entonces hasta hoy, se ha seguido superando los problemas de inequidad e injusticia social. No completamente, pero sí ha sucedido. Las FARC han existido, por ende, durante el cuarto de historia colombiana en que menos injusticia social ha existido.

Las violencias anteriores no revindicaban a la corrupción, la exclusión social o la injusticia social. Invocaban modelos de estado o colores políticos. La misma independencia fue una lucha por el poder y por ideales políticos abstractos. El poder de las clases pudientes (los criollos, la clase mantúa) que tenían todo menos el poder político por el único pecado de haber nacido a este lado del charco, y el ideal político del “maestro artesano”, del francmasón que inspiró también la independencia de los EE.UU. y la revolución francesa. Una igualdad política que parte no del concepto abstracto de que todos somos iguales, sino de que por nuestros méritos podemos igualarnos. Cuando Bolívar ofrecía igualdad al ex esclavo o al indio no lo hacía por un concepto de justicia social, sino porque podía valerse de sus méritos, para lograr sus propósitos.

Luego, una serie de ideales políticos abstractos y luchas por el poder motivaron las violencias sin que nadie invocara algo así como la justicia social o la lucha contra la corrupción como banderas de su lucha. No porque no hubiera justicia social, no porque no hubiera corrupción excluyente, sino porque esos conceptos no importaban.

Empezaron a importar con Marx y, particularmente, tras el triunfo de la revolución rusa. Pero quienes tomaron esas luchas en América Latina, personas como Jorge Eliécer Gaitán o como Juan Domingo Perón, no se inspiraban sólo en Lenin, sino también en Mussolini. Su ideal no era tomarse el poder por las armas, sino en las calles. Perón lo logró, a Gaitán lo mataron.

Luego sería todo el partido liberal, no sólo la línea gaitanista, la que renunció a las elecciones de 1950 y decidió, más bien, irse a luchar en el monte. No por la justicia social, sino porque consideraban que los conservadores no ofrecían garantías políticas. En fin, una lucha de colores políticos. Lucha que se superaría en 1957 con la creación del Frente Nacional.

El socialismo ha existido en Colombia desde los años 1920 y tras la creación del frente nacional, varios sectores liberales de la línea más socialista conservaron sus armas y fundaron comunidades bajo sus propios ideales. Con distinto grado de politización, algunas simplemente se dedicaron al bandolerismo, pero otras empezaron a definir sus reglas aparte del juego del Frente Nacional. Era la época de la guerra fría: Cuba había pasado de ser el Casino de los EE.UU. a una nación hostil donde los soviéticos planeaban colocar misiles nucleares. Fue la época del mackartismo. El Che Guevara, uno de los líderes de la revolución cubana se había ido a Bolivia a exportar la revolución. Lo último que querían los EE.UU. era que se repitiera la historia de Cuba y en respuesta presentaron el Plan LASO.

Era la época de la guerra fía: Cuba había pasado de ser el Casino de los EE.UU a una nación libre y amparada por la Unión Soviética, y lo habían logrado los mismo cubanos a través de la guerra de guerrillas. Colombia no era el casino de los EE.UU. pero igual tenía problemas de injusticia social. No tenía la dictadora de Fulgencio Batista, pero igual tenía un adefesio llamado Frente Nacional. Era necesario en Colombia crear entonces un nuevo ejército, un Ejército de Liberación Nacional, inspirado en Cuba.

El Plan LASO, tenía por objeto suprimir los grupos comunistas en América Latina y eso, en Colombia, significaba acabar con las “Repúblicas Independientes” como aquella fundada en el Tolima bajo el nombre de Marquetalia, comandada por un tal Pedro Antonio Marín quien se hacía llamar como algún líder campesino anterior: Manuel Marulanda Vélez, e ideológicamente dirigido por un comunista de línea dura llamado Jacobo Arenas. El ejército constitucional, arremetió contra la comunidad de Marquetalia, la cual resistió lo suficiente para que muchos de sus líderes escaparan. Arenas, quien no se encontraba allí, no tuvo problema en mostrar como el estado reprimía las opciones de socialismo y que el único camino era alzarse en armas en contra del régimen y así logró reclutar a varios estudiantes universitarios para irse al monte y formar junto con los sobrevivientes de Marquetalia, las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia.

Más que la injusticia social que existía antes y más pronunciada, y que existía y sigue existiendo en muchos países sin guerrillas, las FARC y el ELN fueron un producto de una época, fueron producto de la guerra fría, de las políticas y temores de Washington, del triunfo de la revolución cubana, del concepto existente en los años 1960 que la lucha armada era una opción real para luchar contra algo abstracto llamado injusticia social.

La misma guerra fría no sólo produjo estos grupos sino que los alimentó por años. En países como la Argentina, también hubo guerrillas, pero estas luchaban contra algo más concreto: las dictaduras militares. Entre la mano fuerte de las dictaduras y ante el fin de las mismas, la democracia fue el conjuro para que las guerrillas terminaran desmovilizándose. En El Salvador, fue tal el poder de las guerrillas que a mediados de los años 1980 controlaban la mitad del país, su éxito les permitió negociar de igual a igual con el gobierno llegándose a acuerdos de paz cuando la Unión Soviética se desmoronaba. En el Perú, el gobierno populista de Alan García, les quitó muchas de sus banderas y ante la falta de apoyo popular, en lugar de grandes ejércitos los guerrilleros terminaron convertidos en grupúsculos que usaban el terrorismo para compensar su tamaño. El trabajo policial y de inteligencia, más que los grandes presupuestos de guerra, lograron la captura de Abimael Guzmán y el desmantelamiento de Sendero Luminoso y el MRTA.

¿Qué pasó en Colombia durante todo ese tiempo? En Colombia nunca hubo una dictadura de mano dura que por un lado contuviera a las guerrillas y por otro, que su terminación representara el triunfo de los movimientos armados que los condujera al desarme. Por otro lado la geografía quebrada, la disponibilidad de recursos como el petróleo, y pronto las drogas, les dio una forma de sobrevivir y de sostenerse que les permitió sobrevivir la caída misma de la Unión Soviética.

Adicionalmente, los intentos de paz de los años 1980, fracasaron, quedando como mayor recuerdo el genocidio de la Unión Patriótica. Genocidio en gran parte patrocinado por una revancha personal de Gonzalo Rodríguez Gacha, un esmeraldero y narcotraficante más conocido como “El Mexicano”, pero igualmente ignorado o patrocinado por personas de la clase política tradicional y de las Fuerzas Armadas. La utilización del secuestro extorsivo y el boleteo, generaron una reacción en diferentes estamentos de la sociedad y es así como los ejércitos privados de Rodríguez Gacha y de Pablo Escobar se unieron con ganaderos, políticos y sectores de las fuerzas armadas para formar distintos tipos de autodefensas.

Al terminar la guerra fría, el EPL y el M-19 ya se habían desmovilizado, pero muchos de sus líderes, incluyendo al candidato presidencial Carlos Pizarro León-Gómez, fueron asesinados. Las autodefensas aumentaban su poder y fueron responsables de varios de los asesinatos de líderes desmovilizados, por no hablar de la larga tradición de asesinatos de miembros de la UP. Colombia estaba pasando de convertirse en un procesador de cocaína a un productor de coca, con colonos y campesinos en las zonas de influencia de las FARC, dedicados al cultivo o recolección de coca y el transporte y procesamiento de la coca y la cocaína. La industria del secuestro se estaba perfeccionando.

Sin la caída de una dictadura que justificara su desmovilización, con la necesidad cada vez menor de una financiación directa de la Unión Soviética, con un territorio que le permitía sobrevivir, con un enemigo que jugaba a sus mismas tácticas de guerra sucia, y que de paso le servía para justificar sus reclutamientos, las FARC y el ELN no dejaron de existir tras el fin de la guerra fría.

La injusticia social no tiene nada que ver con su existencia. Eso es basura: bullshit. Tampoco existen porque sean simples mafias: organizaciones criminales, sin ideología, ni su único propósito es la producción y exportación de drogas ilegales. Existen por inercia. Existen porque creen en algo más allá de su propia existencia. Porque se quedaron en 1964 cuando en medio de la guerra fría creían que la única forma de combatir la injusticia social era por las armas, y porque Colombia, en su posición geográfica privilegiada, en el extremo norte andino, sus selvas, sus mares, su conexión entre Américal de Norte y América del Sur, su riqueza, ha sido un lugar donde pueden sobrevivir con esa mentalidad.

Sabiendo ahora por qué sobreviven, podemos saber también cómo lograr su fin. Y estar seguros de que tras su desaparición o desmovilización, no surgirán nuevos grupos luchando por la injusticia social.

Un problema más complejo es lograr el fin de las FARC y del ELN y las AUC sin que por ello surja un nuevo problema similar a los maras centroamericanas.

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8 thoughts on “Injusticia social: Bullshit!

    • Unless you are planning to use it as an example of a bad design, be my guest!

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  1. Pingback: De bandas, mafias e insurgencias « The Chlewey Blog

  2. También es cierto que…
    … el movimiento feminista ha ocurrido durante la época en la que menos machismo ha habido.
    … el movimiento contra el racismo ha ocurrido durante la época en la que menos racismo ha habido.
    … el movimiento del ateísmo ha ocurrido durante la época en la que menos poder ha tenido la religión.
    … y así sucesivamente. ¿A todos ellos aplica la misma crítica, y de no ser así, por qué?

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