Tratando de pensar con cabeza fria II

news:3C7AB926.82E39030@my-deja.com

Colombia produce petroleo, café, banano, flores y muchos otros productos que tienen alguna cotización en el mercado internacional.  Produce también textiles y confecciones, algo de productos procesados y algo también en el sector de servicios.  Aún así, el fuerte de las exportaciones colombianas están en el sector primario.

Muchos de estos productos son de importancia estratégica internacional, tal como el petróleo.  Aunque nuestra producción es bastante baja en comparación a nuestro vecino venezolano, es comparable, sin embargo, con la producción ecuatoriana, y mal que bien, de ese petróleo viven algunas multinacionales y algunos colombianos.

Colombia es, igualmente, un país enorme.  Más grande que cualquier país europeo con la excepción de Rusia y más grande que cualquier estado gringo.  El segundo país en población en Sudamérica y el cuarto en el nuevo mundo (superado por Brasil, Estados Unidos y México), Colombia es igualmente un consumidor apreciable de hidrocarburos.  Tenemos la ventaja del trópico que no nos obliga al gasto desmesurado de energía de los países templados, pero carecemos de un sistema ferroviario decente por lo que la mayor parte de nuestra carga se mueve sobre carretera.  A duras penas nuestra producción de hidrocarburos cubre nuestra demanda y deja algún excedente.

Nuestra posición geográfica no es particularmente privilegiada desde el punto de vista del comercio mundial actual.  No con el canal en nuestra vecina Panamá y el sistema ferroviario de Estados Unidos que ofrecen una mejor forma de pasar mercancías del Pacífico al Atlántico y viceversa que nuestro país.  No cuando la única frontera con un país latinoamericano que aspire al primer mundo es la selva amazónica. Podríamos ser, si nos lo propusiéramos un importante centro para la integración latinoamericana, pero no un importante centro para la integración mundial.

Así que no somos ni los mayores productores de petroleo (ni siquiera entre nuestros vecinos inmediatos), ni de café (superados por Brasil y Vietnam), ni de banano (detrás de Ecuador y de Costa Rica), no somos un gran exportador industrial ni un centro de generación de servicios. Colombia tiene, sin embargo, muchas riquezas que pesan: el conjunto de muchos de estos segundos y terceros lugares, la biodiversidad, la masa humana.

Adicionalmente somos el mayor productor de cocaína en el mundo y uno de los mayores productores de heroína, lo cual, con la distorsión del mercado que trae la prohibición de estas substancias nos pone en el ojo del huracán de las políticas antidroga estadounidenses y mundiales, dejando pocos beneficios al país.

Ante esto, la guerra que libra Colombia no nos favorece ni a los colombianos ni al mundo.  Nuestras riquezas y en particular la biodiversidad, se pierden cuando los colonos arrazan el monte para cultivar yuca y detrás de ellos llegan los ganaderos desplazando a los colonos.  Los colonos siguen entonces tumbando monte para sembrar coca y tras de ellos el glifosfato, las guerrillas y los paras.  Si no son los colonos son las petroleras, o los ganaderos, o los narcotraficantes.  En este escenario la guerra complica la situación: los guerrilleros posando de defensores de los colonos para cobrarles luego el gramaje, los paras como instrumentos de ciertos latifundistas, la imposibilidad de que alguien pueda ir tranquilo a la selva a explorar nuestra riqueza natural entre el fuego cruzado de unos y otros.

Pero sufre también la explotación agrícola y minera.  Ser cafetero hoy en día significa vivir entre el fuego cruzado para obtener una baja remuneración.  Las petroleras invierten en seguridad lo que bien podrían invertir en ayuda al país y el contrabando de combustibles que necesitan los grupos ilegales para operar se convierten en operaciones que tampoco repercuten en el bienestar que el estado colombiano puede ofrecernos.

Colombia es un mal país para invertir.  Podría ser un gran mercado de cuarenta millones de personas.  Podría ser una despensa mundial, tanto de alimentos como de energía.  Podría ser muchas cosas que la guerra no permite.  Bueno, no sólo que la guerra no permite: la corrupción tampoco ni la inestabilidad legislativa.

Así las cosas, la única razón por la que la comunidad internacional está interesada en la guerra en Colombia es porque la guerra, la guerra que estamos librando los colombianos, está afectando a la comunidad internacional.

Lo que debemos hacer los colombianos es acabar con esta guerra y venderles la paz a la comunidad internacional.  Una paz que sea provechosa para ellos y lucrativa para nosotros.  ¿No es posible? Nos falta entonces imaginación.

— Carlos Th

Tratando de pensar con cabeza fria

news:3C7A815E.F4D3B1B@my-deja.com

En el libro sobre Carlos Castaño “Mi confesión”, el jefe político de las Autodefensas Unidas de Colombia dice que todo lo que él dice es la verdad pero que él no está diciendo toda la verdad, que sólo cuando en el país podamos decirnos toda la verdad es que las cosas se solucionan pero que mientras tanto ejército, guerrillas y autodefensas no somos más que peones de los grandes intereses internacionales.

(No he leído el libro aún y la frase anterior la puedo estar citando mal.)

Ahora, soy consciente que porque Carlos Castaño diga que es la verdad, esto no lo hace automáticamente la verdad.  Según muchos analistas, de confesión el libro tiene poco y no es más que una justificación de su accionar: justificación de por qué mataron a quien mataron o por qué están involucrados en los negocios de drogas en los que están involucrados, entre muchas otras cosas.

Pero entra la duda ¿somos simples peones de un juego de intereses internacionales? ¿podemos conocer la verdad? Siempre hay algo atractivo en las teorías de conspiración y a decir verdad la parte más atractiva de las teorías de conspiración es que nos libera de la carga de asumir nuestra responsabilidad: “si los gringos quieren que haya guerra tendremos guerra” y no nos preocupamos realmente por evitar la guerra.

Por otro lado no podemos taparnos los ojos y asumir que no existen tales intereses internacionales.  Estos existen y son muy reales, lo que no es claro es qué tan poderosos son y donde no estoy de acuerdo (aunque esto no es más que una profesión de fe) es que sea omnipotentes.

Estamos entrando en una guerra (bueno, continuando y arreciando la existente) ¿a quién le sirve esta guerra?

¿A las FARC? En varias declaraciones ellos han expresado que no le temen a la guerra así que podemos creer que no han hecho más que provocarnos para que la guerra continúe.  ¿Les serviría mejor la paz? Con seguridad que les serviría mejor una paz bajo sus términos, pero el problema es que la paz que el establecimiento colombiano (lo que quiera que esto signifique) está dispuesto a dar no les conviene a los actuales combatientes de las FARC.  No les conviene dejarse masacrar como a la Unión Patriótica, ni cambiar el poder actual que les otorgan las armas por el que les otorgarán las urnas si se desmovilizan hoy mismo.

A muchos les gusta pensar en las FARC como simples delincuentes, pero si nos tomamos el trabajo de contrastar lo que dicen con lo que hacen, las FARC son consistentes con una línea política y un accionar dentro de la misma.  Yo podré no estar de acuerdo con su línea política ni con sus métodos, pero debo reconocer que son consistentes sin necesidad de recurrir a una simplificación de calificar su accionar como netamente criminal.

¿Le conviene la guerra al gobierno y al estado constitucional? Empecemos por darnos cuenta que el gobierno, y mucho menos el estado constitucional, es un ente uniforme con un propósito claro y definido dentro de nuestro país.  Existe el gobierno nacional, encabezado por el Presidente de la República con su gabinete y sus asesores.  Existen las fuerzas militares constitucionales, nominalmente comandadas por el Presidente de la República pero operativamente comandada por sus generales.  Está el congreso, las cortes nacionales, los gobiernos departamentales, distritales y municipales.  Están las empresas estatales, también; lo ministerios y secretarías, etc.

Así:

¿Le conviene al gobierno nacional en cabeza del Presidente? Sin duda, como la persona que decretó el fin del proceso de paz en el Caguán, algún interés personal, nacional o internacional debió motivar al presidente, luego sí, lo beneficia o bien como Presidente de la República de Colombia o como Andrés Pastrana Arango.  Si juzgamos por las encuestas, Pastrana subió ante la opinión rompiendo el proceso de paz; el problema es que no es claro como puede capitalizar esta popularidad cuando en seis meses entrega el mando y como ex presidente haber sido popular o impopular no le aportará ni quitará nada.  No logra la continuación de sus políticas bandera al pasar su popularidad a un sucesor, porque no hay tal sucesor ni los logros de su gobierno serán desbaratados por cualquier presidente medianamente responsable que llegue, y porque su mayor política visible que pudo haber heredado a un sucesor: el proceso de paz con las FARC, fue precisamente lo que terminó.

Descartado así el interés político directo, significa que Pastrana siguió un interés nacional o internacional, pero básicamente un interés de otra persona.

¿A quién le conviene la guerra?

¿A las fuerzas militares? Mayor guerra significa un mayor presupuesto, que implicará mayores contratos que redundará en mayores oportunidades de lucro personal —si asumimos militares corruptos—.  O por lo menos mayor guerra significa que las fuerzas armadas de Colombia tienen una razón de ser, así que los oficiales no quedarán desempleados.  La guerra misma es una opción de empleo para el pueblo de base, bien sea combatiendo con las fuerzas militares constitucionales, las guerrillas o el paramilitarismo ilegal.  Sin embargo evaluando la guerra como generadora de empleo puede ser una falacia porque la guerra misma, y más en las condiciones actuales en Colombia, mata muchas otras oportunidades de empleo.  Desde luego que estas otras oportunidades de empleo, como sería la pequeña y mediana empresa, son también amenazadas por elementos distintos a la guerra, y como tal, aunque la guerra garantiza una baja en la inversión, la no guerra no garantiza que esta inversión se dé.

Pero regresando a las fuerzas militares la guerra significa mayor presupuesto, pero también mayores gastos.  La guerra es una garantía de que las fuerzas militares tienen una razón de ser pero también convierte a cada militar en un blanco.  Tanteando la situación, pareciera que las fuerzas militares, al igual que las FARC, perciben como más substanciosa para ellas que la guerra continúe por un tiempo, así sea nominalmente.

¿Le conviene nuestros legisladores? Como grupo me atrevería a decir que no.  La guerra no le conviene al congreso ni a la clases política.  Ya vemos como los congresistas son secuestrados por las guerrillas o las autodefensas.  Pero el Congreso no es una entidad uniforme sino tan sólo un foro donde muchos intereses se discuten y sin duda hay y habrán congresistas que representen a casi cualquier cosa en el país, incluyendo a los grupos armados ilegales (guerrillas y _paras_).

¿Le conviene a las empresas estatales? No.  Si bien muchas empresas de servicios públicos pueden usar la guerra como excusa para subir sus tarifas, los altos costos de los servicios públicos no redundan en el interés de las empresas.  Si acaso en sus dueños, gerentes o sindicatos.  La reparación de infraestructura es un costo que encarece la operación y encarece los seguros.

Pero en últimas, la guerra le sirve a menos gente que la paz.  El problema es qué tipo de paz.  Mi pregunta inicial está entonces mal formulada.  El problema de la guerra no es a quien beneficia la guerra sino cómo logramos la paz, cómo lograr la paz que sea beneficiosa a los actores del conflicto y a los extras que somos todos los demás colombianos.

En cierta forma podríamos pensar que Pastrana no acabó con el proceso de paz porque la guerra le fuera más provechosa que la paz, sino porque el proceso en medio de la guerra empezó a ser menos provechoso que una guerra abierta, en vista de que la paz no se iba a conseguir.

Como ya mencioné, las FARC quieren una paz que les sea provechosa (políticamente, económicamente, lo que sea), y una simple desmovilización no les parece tan atractiva.  No con la experiencia de la Unión Patriótica.  Si las FARC se desmovilizan perderán poder aparentemente porque el pueblo no se volcará a votar por ellos en las circunstancias actuales (culpa de ellos dirán algunos, pero es la situación actual).  Sus banderas de lucha quedarán igualmente por el suelo, así que la simple desmovilización significa que no lograron ni lucro personal, ni poder político ni mejorar al país de acuerdo a su pensamiento.  Ante estas perspectivas continuar en la guerra puede ser darse la oportunidad a un largo plazo de obtener cualquiera de estas cosas… o rendirse finalmente cuando no puedan físicamente continuar.

Ante esta perspectiva de las FARC, el estado constitucional tiene que enfrentarlas.  No enfrentarlas sería rendirse.  Ahora, enfrentarlas puede significar un enfrentamiento netamente defensivo dejando que sean las FARC las que tomen las decisiones (aunque Gregorio crea que esto no es enfrentamiento), o emprender una ofensiva.  Esto no quiere decir que el estado tenga que limitarse a enfrentar a las guerrillas, sino que también es imperativo del estado el buscar una solución integral: negociar con las guerrillas sus banderas de lucha o quitárselas.

Los tres años de negociación en el Caguán fueron el resultado de la ingenuidad de nuestro presidente, y de muchos de los que lo apoyamos. El presidente fue ingenuo porque no entendió la magnitud de la empresa de consiliar los intereses de Colombia ante la comunidad internacional y de esta ante Colombia, del estado con los colombianos y las exigencias de las guerrillas.  La gran pregunta que le hicieron las FARC al presidente: “díganos qué es negociable”, el presidente no la pudo contestar porque no dependía de él ni de sus altos comisionados el negociar la deuda externa, el derecho a la propiedad, la libertad de empresa y el interés de  los votantes gringos, entre otros, con unos alzados en armas.

Sin duda Pastrana no se dio cuenta el pasado miércoles 20 de febrero que la negociación, tal como iba, era menos ventajosa que un enfrentamiento abierto… lo que necesitaba el presidente era encontrar una salida viable para continuar o una excusa para romper.

La salida viable para continuar era una tregua (y aunque no querramos reconocerlo, una tregua no puede ser concentrar a las FARC en el Caguán) pero ni el establecimiento ni los militares estaban dispuestos a pactar esta tregua en esas condiciones y las FARC le dieron la excusa: el secuestro del senador Géchem Turbay, a través del asalto a un avión comercial.

Termino por ahora.  Después discuto el papel de la comunidad internacional en la guerra y en la paz de Colombia.

— Carlos Th

Para los alvaristas

news:3C6830B3.268C966A@my-deja.com

Carlos Lemos Simmonds no suele ser de mis columnistas preferidos sobre todo por su Serpo-Samperismo, sin embargo me parece que en este artículo suyo en El Tiempo, refleja varias de las dudas que la propuestas de Álvaro Uribe Vélez plantean.

Desde luego, si estamos convencidos de que lo único que necesita nuestro país es mano fuerte, no debemos preocuparnos de lo demás.

Lemos habla principalmente de la propuesta de revocar el congreso. Un congreso que aún no hemos elegido y que aún no habrá entrado a sesionar cuando votemos por presidente y ya lo vamos a revocar… No será mejor esperar primero a ver que congreso vamos a elegir.

Dejo aquí uno de los parrafos y el vínculo para que los demás puedan leer el artículo completo.

— Carlos Th
[E-mail: if you want to contact me by email, replace my-deja for yahoo.]

El malabarista

Por CARLOS LEMOS SIMMONDS
“Calma, calma”, como el doctor Álvaro Uribe suele decir.

http://eltiempo.terra.com.co/11-02-2002/reda169241.html

[…]
Pero, además, no debe perderse de vista que revocar el Congreso no es el único acto intrépido que el doctor Uribe se ha propuesto ejecutar el mismo día en que llegue al poder. Con claridad ha dicho que el 7 de agosto va a sacar a tiros a las Farc del Caguán y al Eln de donde esté; que va a reconstruir la economía que Pastrana y el neoliberalismo dejan en la peor condición (33 millones de pobres, 9 de menesterosos y la más pavorosa desigualdad); que va a acometer la reforma pensional, lo que lo enfrentará dura y quizás violentamente con el sindicalismo, los maestros y el poder judicial, y que, en un país en guerra, va a acabar con el servicio militar para crear un enorme ejército de profesionales, es decir de solo jóvenes pobres y campesinos, que no se sabe cómo se va a financiar.
[…]

El derecho de la guerra

news:3C61955E.26D6CDF3@my-deja.com

En el sitio del Comité Internacional de la cruz roja aparece una serie de documentos, entre ellos un cuadernillo donde se explica cual es el derecho de la guerra y por qué este existe.

El derecho de la guerra parte de la premisa de que la guerra existe y va a existir y define cómo debe ser la relación de las partes y de los no combatientes durante un conflicto bélico.

Parte importante del derecho de la guerra son los Convenios de Ginebra y el derecho de La Haya.

Este vínculo me parece importante para comenzar:

http://www.icrc.org/icrcspa.nsf/22615d8045206c9b41256559002f7de4/8f3bded1e8d112fa412566c500378b60?OpenDocument

Y en particular copio el texto del Protocolo II:

http://www.icrc.org/icrcspa.nsf/22615d8045206c9b41256559002f7de4/847e60eb673a8a36412565d7003c99a5?OpenDocument

Protocolo adicional a los Convenios de Ginebra del 12 de agosto de 1949 relativo a la protección de las víctimas de los conflictos armados sin carácter internacional (Protocolo II)

ÍNDICE

PREÁMBULO Comentario del Preámbulo
TÍTULO I – ÁMBITO DEL PRESENTE PROTOCOLO Comentario del Título I
Artículo 1 – Ámbito de aplicación material
Artículo 2 – Ámbito de aplicación personal
Artículo 3 – No intervención

TÍTULO II – TRATO HUMANO Comentario del Título II
Artículo 4 – Garantías fundamentales
Artículo 5 – Personas privadas de libertad
Artículo 6 – Diligencias penales

TÍTULO III – HERIDOS, ENFERMOS Y NÁUFRAGOS Comentario del Título III
Artículo 7 – Protección y asistencia
Artículo 8 – Búsqueda
Artículo 9 – Protección del personal sanitario y religioso
Artículo 10 – Protección general de la misión médica
Artículo 11 – Protección de unidades y medios de transporte sanitarios
Artículo 12 – Signo distintivo

TÍTULO IV – POBLACIÓN CIVIL Comentario del Título IV
Artículo 13 – Protección de la población civil
Artículo 14 – Protección de los bienes indispensables para la supervivencia de la población civil
Artículo 15 – Protección de las obras e instalaciones que contienen fuerzas peligrosas
Artículo 16 – Protección de los bienes culturales y de los lugares de culto
Artículo 17 – Prohibición de los desplazamientos forzados
Artículo 18 – Sociedades de socorro y acciones de socorro

TÍTULO V – DISPOSICIONES FINALES Comentario del Título V
Artículo 19 – Difusión
Artículo 20 – Firma
Artículo 21 – Ratificación
Artículo 22 – Adhesión
Artículo 23 – Entrada en vigor
Artículo 24 – Enmiendas
Artículo 25 – Denuncia
Artículo 26 – Notificaciones
Artículo 27 – Registro
Artículo 28 – Textos auténticos

*******

PREÁMBULO
Comentario

Las Altas Partes Contratantes,
Recordando que los principios humanitarios refrendados por el artículo 3 común a los Convenios de Ginebra del 12 de agosto de 1949 constituyen el fundamento del respeto a la persona humana en caso de conflicto armado sin carácter internacional,

Recordando, asimismo, que los instrumentos internacionales relativos a los derechos humanos ofrecen a la persona humana una protección fundamental,

Subrayando la necesidad de garantizar una mejor protección a las víctimas de tales conflictos armados,

Recordando que, en los casos no previstos por el derecho vigente, la persona humana queda bajo la salvaguardia de los principios de humanidad y de las exigencias de la conciencia pública,

Convienen en lo siguiente:

TÍTULO I – ÁMBITO DEL PRESENTE PROTOCOLO
Comentario

Artículo 1. Ámbito de aplicación material
1. El presente Protocolo, que desarrolla y completa el artículo 3 común a los Convenios de Ginebra del 12 de agosto de 1949, sin modificar sus actuales condiciones de aplicación, se aplicará a todos los conflictos armados que no estén cubiertos por el artículo 1 del Protocolo adicional a los Convenios de Ginebra del 12 de agosto de 1949 relativo a la protección de las víctimas de los conflictos armados internacionales (Protocolo I) y que se desarrollen en el territorio de una Alta Parte contratante entre sus fuerzas armadas y fuerzas armadas disidentes o grupos armados organizados que, bajo la dirección de un mando responsable, ejerzan sobre una parte de dicho territorio un control tal que les permita realizar operaciones militares sostenidas y concertadas y aplicar el presente Protocolo.

2. El presente Protocolo no se aplicará a las situaciones de tensiones internas y de disturbios interiores, tales como los motines, los actos esporádicos y aislados de violencia y otros actos análogos, que no son conflictos armados.

Artículo 2. Ámbito de aplicación personal

1. El presente Protocolo se aplicará sin ninguna distinción de carácter desfavorable por motivos de raza, color, sexo, idioma, religión o creencia, opiniones políticas o de otra índole, origen nacional o social, fortuna, nacimiento u otra condición o cualquier otro criterio análogo (denominada en adelante distinción de carácter desfavorable ), a todas las personas afectadas por un conflicto armado en el sentido del artículo 1.

2. Al fin del conflicto armado, todas las personas que hayan sido objeto de una privación o de una restricción de libertad por motivos relacionados con aquél, así como las que fuesen objeto de tales medidas después del conflicto por los mismos motivos, gozarán de la protección prevista en los artículos 5 y 6 hasta el término de esa privación o restricción de libertad.

Artículo 3. No intervención

1. No podrá invocarse disposición alguna del presente Protocolo con objeto de menoscabar la soberanía de un Estado o la responsabilidad que incumbe al gobierno de mantener o restablecer la ley y el orden en el Estado o de defender la unidad nacional y la integridad territorial del Estado por todos los medios legítimos.

2. No podrá invocarse disposición alguna del presente Protocolo como justificación para intervenir, directa o indirectamente, sea cual fuere la razón, en el conflicto armado o en los asuntos internos o externos de la Alta Parte contratante en cuyo territorio tenga lugar ese conflicto.

TÍTULO II – TRATO HUMANO
Comentario

Artículo 4. Garantías fundamentales
1. Todas las personas que no participen directamente en las hostilidades, o que hayan dejado de participar en ellas, estén o no privadas de libertad, tienen derecho a que se respeten su persona, su honor, sus convicciones y sus prácticas religiosas. Serán tratadas con humanidad en toda circunstancia, sin ninguna distinción de carácter desfavorable. Queda prohibido ordenar que no haya supervivientes.

2. Sin perjuicio del carácter general de las disposiciones que preceden, están y quedarán prohibidos en todo tiempo y lugar con respecto a las personas a que se refiere el párrafo 1:

a) los atentados contra la vida, la salud y la integridad física o mental de las personas, en particular el homicidio y los tratos crueles tales como la tortura y las mutilaciones o toda forma de pena corporal;

b) los castigos colectivos;

c) la toma de rehenes;

d) los actos de terrorismo;

e) los atentados contra la dignidad personal, en especial los tratos humillantes y degradantes, la violación, la prostitución forzada y cualquier forma de atentado al pudor;

f) la esclavitud y la trata de esclavos en todas sus formas;

g) el pillaje;

h) las amenazas de realizar los actos mencionados.

3. Se proporcionarán a los niños los cuidados y la ayuda que necesiten y, en particular:

a) recibirán una educación, incluida la educación religiosa o moral, conforme a los deseos de los padres o, a falta de éstos, de las personas que tengan la guarda de ellos;

b) se tomarán las medidas oportunas para facilitar la reunión de las familias temporalmente separadas;

c) los niños menores de quince años no serán reclutados en las fuerzas o grupos armados y no se permitirá que participen en las hostilidades;

d) la protección especial prevista en este artículo para los niños menores de quince años seguirá aplicándose a ellos si, no obstante las disposiciones del apartado c), han participado directamente en las hostilidades y han sido capturados;

e) se tomarán medidas, si procede, y siempre que sea posible con el consentimiento de los padres o de las personas que, en virtud de la ley o la costumbre, tengan en primer lugar la guarda de ellos, para trasladar temporalmente a los niños de la zona en que tengan lugar las hostilidades a una zona del país más segura y para que vayan acompañados de personas que velen por su seguridad y bienestar.

Artículo 5. Personas privadas de libertad

1. Además de las disposiciones del artículo 4, se respetarán, como mínimo, en lo que se refiere a las personas privadas de libertad por motivos relacionados con el conflicto armado, ya estén internadas o detenidas, las siguientes disposiciones:

a) los heridos y enfermos serán tratados de conformidad con el artículo 7;

b) las personas a que se refiere el presente párrafo recibirán, en la misma medida que la población local, alimentos y agua potable y disfrutarán de garantías de salubridad e higiene y de protección contra los rigores del clima y los peligros del conflicto armado;

c) serán autorizadas a recibir socorros individuales o colectivos;

d) podrán practicar su religión y, cuando así lo soliciten y proceda, recibir la asistencia espiritual de personas que ejerzan funciones religiosas, tales como los capellanes;

e) en caso de que deban trabajar, gozarán de condiciones de trabajo y garantías análogas a aquellas de que disfrute la población civil local.

2. En la medida de sus posibilidades, los responsables del internamiento o la detención de las personas a que se refiere el párrafo 1 respetarán también, dentro de los límites de su competencia, las disposiciones siguientes relativas a esas personas:

a) salvo cuando hombres y mujeres de una misma familia sean alojados en común, las mujeres estarán custodiadas en locales distintos de los destinados a los hombres y se hallarán bajo la vigilancia inmediata de mujeres;

b) dichas personas serán autorizadas para enviar y recibir cartas y tarjetas postales, si bien su número podrá ser limitado por la autoridad competente si lo considera necesario;

c) los lugares de internamiento y detención no deberán situarse en la proximidad de la zona de combate. Las personas a que se refiere el párrafo 1 serán evacuadas cuando los lugares de internamiento o detención queden particularmente expuestos a los peligros resultantes del conflicto armado, siempre que su evacuación pueda efectuarse en condiciones suficientes de seguridad;

d) dichas personas serán objeto de exámenes médicos;

e) no se pondrán en peligro su salud ni su integridad física o mental, mediante ninguna acción u omisión injustificadas. Por consiguiente, se prohibe someter a las personas a que se refiere el presente artículo a cualquier intervención médica que no esté indicada por su estado de salud y que no esté de acuerdo con las normas médicas generalmente reconocidas que se aplicarían en análogas circunstancias médicas a las personas no privadas de libertad.

3. Las personas que no estén comprendidas en las disposiciones del párrafo 1 pero cuya libertad se encuentre restringida, en cualquier forma que sea, por motivos relacionados con el conflicto armado, serán tratadas humanamente conforme a lo dispuesto en el artículo 4 y en los párrafos 1 a), c) y d) y 2 b) del presente artículo.

4. Si se decide liberar a personas que estén privadas de libertad, quienes lo decidan deberán tomar las medidas necesarias para garantizar la seguridad de tales personas.

Artículo 6. Diligencias penales

1. El presente artículo se aplicará al enjuiciamiento y a la sanción de infracciones penales cometidas en relación con el conflicto armado.

2. No se impondrá condena ni se ejecutará pena alguna respecto de una persona declarada culpable de una infracción, sino en virtud de sentencia de un tribunal que ofrezca las garantías esenciales de independencia e imparcialidad. En particular:

a) el procedimiento dispondrá que el acusado sea informado sin demora de los detalles de la infracción que se le atribuya y garantizará al acusado, en las actuaciones que procedan al juicio y en el curso de éste, todos los derechos y medios de defensa necesarios;

b) nadie podrá ser condenado por una infracción si no es sobre la base de su responsabilidad penal individual;

c) nadie será condenado por actos u omisiones que en el momento de cometerse no fueran delictivos según el derecho; tampoco se impondrá pena más grave que la aplicable en el momento de cometerse la infracción; si, con posterioridad a la comisión de la infracción, la ley dispusiera la imposición de una pena más leve, el delincuente se beneficiará de ello;

d) toda persona acusada de una infracción se presumirá inocente mientras no se pruebe su culpabilidad conforme a la ley;

e) toda persona acusada de una infracción tendrá derecho a hallarse presente al ser juzgada;

f) nadie podrá ser obligado a declarar contra sí mismo ni a confesarse culpable.

3. Toda persona condenada será informada, en el momento de su condena, de sus derechos a interponer recurso judicial y de otro tipo, así como de los plazos para ejercer esos derechos.

4. No se dictará pena de muerte contra las personas que tuvieren menos de 18 años de edad en el momento de la infracción ni se ejecutará en las mujeres encintas ni en las madres de niños de corta edad.

5. A la cesación de las hostilidades, las autoridades en el poder procurarán conceder la amnistía más amplia posible a las personas que hayan tomado parte en el conflicto armado o que se encuentren privadas de libertad, internadas o detenidas por motivos relacionados con el conflicto armado.

TÍTULO III – HERIDOS, ENFERMOS Y NÁUFRAGOS
Comentario

Artículo 7. Protección y asistencia

1. Todos los heridos, enfermos y náufragos, hayan o no tomado parte en el conflicto armado, serán respetados y protegidos.

2. En toda circunstancia serán tratados humanamente y recibirán, en toda la medida de lo posible y en el plazo más breve, los cuidados médicos que exija su estado. No se hará entre ellos distinción alguna que no esté basada en criterios médicos.

Artículo 8. Búsqueda

Siempre que las circunstancias lo permitan, y en particular después de un combate, se tomarán sin demora todas las medidas posibles para buscar y recoger a los heridos, enfermos y náufragos a fin de protegerlos contra el pillaje y los malos tratos y asegurarles la asistencia necesaria, y para buscar a los muertos, impedir que sean despojados y dar destino decoroso a sus restos.

Artículo 9. Protección del personal sanitario y religioso

1. El personal sanitario y religioso será respetado y protegido. Se le proporcionará toda la ayuda disponible para el desempeño de sus funciones y no se le obligará a realizar tareas que no sean compatibles con su misión humanitaria.

2. No se podrá exigir que el personal sanitario, en el cumplimiento de su misión, dé prioridad al tratamiento de persona alguna salvo por razones de orden médico.

Artículo 10. Protección general de la misión médica

1. No se castigará a nadie por haber ejercido una actividad médica conforme con la deontología, cualesquiera que hubieren sido las circunstancias o los beneficiarios de dicha actividad.

2. No se podrá obligar a las personas que ejerzan una actividad médica a realizar actos ni a efectuar trabajos contrarios a la deontología u otras normas médicas destinadas a proteger a los heridos y a los enfermos, o a las disposiciones del presente Protocolo, ni a abstenerse de realizar actos exigidos por dichas normas o disposiciones.

3. A reserva de lo dispuesto en la legislación nacional, se respetarán las obligaciones profesionales de las personas que ejerzan una actividad médica, en cuanto a la información que puedan adquirir sobre los heridos y los enfermos por ellas asistidos.

4. A reserva de lo dispuesto en la legislación nacional, la persona que ejerza una actividad médica no podrá ser sancionada de modo alguno por el hecho de no proporcionar o de negarse a proporcionar información sobre los heridos y los enfermos a quienes asista o haya asistido.

Artículo 11. Protección de unidades y medios de transporte sanitarios

1. Las unidades sanitarias y los medios de transporte sanitarios serán respetados y protegidos en todo momento y no serán objeto de ataques.

2. La protección debida a las unidades y a los medios de transporte sanitarios solamente podrá cesar cuando se haga uso de ellos con objeto de realizar actos hostiles al margen de sus tareas humanitarias. Sin embargo, la protección cesará únicamente después de una intimación que, habiendo fijado cuando proceda un plazo razonable, no surta efectos.

Artículo 12. Signo distintivo

Bajo la dirección de la autoridad competente de que se trate, el signo distintivo de la cruz roja, de la media luna roja o del león y sol rojos sobre fondo blanco será ostentado tanto por el personal sanitario y religioso como por las unidades y los medios de transporte sanitarios. Dicho signo deberá respetarse en toda circunstancia. No deberá ser utilizado indebidamente.

TÍTULO IV – POBLACIÓN CIVIL
Comentario

Artículo 13. Protección de la población civil

1. La población civil y las personas civiles gozarán de protección general contra los peligros procedentes de operaciones militares. Para hacer efectiva esta protección, se observarán en todas las circunstancias las normas siguientes.

2. No serán objeto de ataque la población civil como tal, ni las personas civiles. Quedan prohibidos los actos o amenazas de violencia cuya finalidad principal sea aterrorizar a la población civil.

3. Las personas civiles gozarán de la protección que confiere este Título, salvo si participan directamente en las hostilidades y mientras dure tal participación.

Artículo 14. Protección de los bienes indispensables para la supervivencia de la población civil

Queda prohibido, como método de combate, hacer padecer hambre a las personas civiles. En consecuencia, se prohibe atacar, destruir, sustraer o inutilizar con ese fin los bienes indispensables para la supervivencia de la población civil, tales como los artículos alimenticios y las zonas agrícolas que los producen, las cosechas, el ganado, las instalaciones y reservas de agua potable y las obras de riego.

Artículo 15. Protección de las obras e instalaciones que contienen fuerzas peligrosas

Las obras o instalaciones que contienen fuerzas peligrosas, a saber las presas, los diques y las centrales nucleares de energía eléctrica, no serán objeto de ataques, aunque sean objetivos militares, cuando tales ataques puedan producir la liberación de aquellas fuerzas y causar, en consecuencia, pérdidas importantes en la población civil.

Artículo 16. Protección de los bienes culturales y de los lugares de culto

Sin perjuicio de las disposiciones de la Convención de La Haya del 14 de mayo de 1954 para la Protección de los Bienes Culturales en caso de Conflicto Armado, queda prohibido cometer actos de hostilidad dirigidos contra los monumentos históricos, las obras de arte o los lugares de culto que constituyen el patrimonio cultural o espiritual de los pueblos, y utilizarlos en apoyo del esfuerzo militar.

Artículo 17. Prohibición de los desplazamientos forzados

1. No se podrá ordenar el desplazamiento de la población civil por razones relacionadas con el conflicto, a no ser que así lo exijan la seguridad de las personas civiles o razones militares imperiosas. Si tal desplazamiento tuviera que efectuarse, se tomarán todas las medidas posibles para que la población civil sea acogida en condiciones satisfactorias de alojamiento, salubridad, higiene, seguridad y alimentación.

2. No se podrá forzar a las personas civiles a abandonar su propio territorio por razones relacionadas con el conflicto.

Artículo 18. Sociedades de socorro y acciones de socorro

1. Las sociedades de socorro establecidas en el territorio de la Alta Parte contratante, tales como las organizaciones de la Cruz Roja (Media Luna Roja, León y Sol Rojos), podrán ofrecer sus servicios para el desempeño de sus funciones tradicionales en relación con las víctimas del conflicto armado. La población civil puede, incluso por propia iniciativa, ofrecerse para recoger y cuidar los heridos, enfermos y náufragos.

2. Cuando la población civil esté padeciendo privaciones extremadas por la falta de abastecimientos indispensables para su supervivencia, tales como víveres y suministros sanitarios, se emprenderán, con el consentimiento de la Alta Parte contratante interesada, acciones de socorro en favor de la población civil, de carácter exclusivamente humanitario e imparcial y realizadas sin distinción alguna de carácter desfavorable.

TÍTULO V – DISPOSICIONES FINALES
Comentario

Artículo 19. Difusión
El presente Protocolo deberá difundirse lo más ampliamente posible.

Artículo 20. Firma

El presente Protocolo quedará abierto a la firma de las Partes en los Convenios seis meses después de la firma del Acta Final y seguirá abierto durante un período de doce meses.

Artículo 21. Ratificación

El presente Protocolo será ratificado lo antes posible. Los instrumentos de ratificación se depositarán en poder del Consejo Federal Suizo, depositario de los Convenios.

Artículo 22. Adhesión

El presente Protocolo quedará abierto a la adhesión de toda Parte en los Convenios no signataria de este Protocolo. Los instrumentos de adhesión se depositarán en poder del depositario.

Artículo 23. Entrada en vigor

1. El presente Protocolo entrará en vigor seis meses después de que se hayan depositado dos instrumentos de ratificación o de adhesión.

2. Para cada Parte en los Convenios que lo ratifique o que a él se adhiera ulteriormente, el presente Protocolo entrará en vigor seis meses después de que dicha Parte haya depositado su instrumento de ratificación o de adhesión.

Artículo 24. Enmiendas

1. Toda Alta Parte contratante podrá proponer una o varias enmiendas al presente Protocolo. El texto de cualquier enmienda propuesta se comunicará al depositario, el cual, tras celebrar consultas con todas las Altas Partes contratantes y con el Comité Internacional de la Cruz Roja, decidirá si conviene convocar una conferencia para examinar la enmienda propuesta.

2. El depositario invitará a esa conferencia a las Altas Partes contratantes y a las Partes en los Convenios, sean o no signatarias del presente Protocolo.

Artículo 25. Denuncia

1. En el caso de que una Alta Parte contratante denuncie el presente Protocolo, la denuncia sólo surtirá efecto seis meses después de haberse recibido el instrumento de denuncia. No obstante, si al expirar los seis meses la Parte denunciante se halla en la situación prevista en el artículo 1, la denuncia no surtirá efecto antes del fin del conflicto armado. Las personas que hayan sido objeto de una privación o de una restricción de libertad por motivos relacionados con ese conflicto seguirán no obstante beneficiándose de las disposiciones del presente Protocolo hasta su liberación definitiva.

2. La denuncia se notificará por escrito al depositario. Este último la comunicará a todas las Altas Partes contratantes.

Artículo 26. Notificaciones

El depositario informará a las Altas Partes contratantes y a las Partes en los Convenios, sean o no signatarias del presente Protocolo, sobre:

a) las firmas del presente Protocolo y el depósito de los instrumentos de ratificación y de adhesión, de conformidad con los artículos 21 y 22;
b) la fecha en que el presente Protocolo entre en vigor, de conformidad con el artículo 23; y

c) las comunicaciones y declaraciones recibidas de conformidad con el artículo 24.

Artículo 27. Registro

1. Una vez haya entrado en vigor el presente Protocolo, el depositario lo transmitirá a la Secretaría de las Naciones Unidas con objeto de que se proceda a su registro y publicación, de conformidad con el artículo 102 de la Carta de las Naciones Unidas.

2. El depositario informará igualmente a la Secretaría de las Naciones Unidas de todas las ratificaciones y adhesiones que reciba en relación con el presente Protocolo.

Artículo 28. Textos auténticos

El original del presente Protocolo, cuyos textos árabe, chino, español, francés, inglés y ruso son igualmente auténticos, se depositará en poder del depositario, el cual enviará copias certificadas conformes a todas las Partes en los Convenios.

— Carlos Th
[E-mail: if you want to contact me by email, replace my-deja for yahoo.]

Los EE.UU. en Vietnam

news:3C4F0968.B85C445C@my-deja.com

Hace poco salía a colación aquí las razones por las cuales EE.UU. perdió en Vietnam a pesar de su superioridad militar.

Consultando en otros grupos de noticias he aquí algunos de los elementos que contribuyeron a que los EE.UU. salieran de Vietnam con el rabo entre las piernas.

1) Los EE.UU. no fue el actor primario de esa guerra. La guerra no era una guerra de los EE.UU. contra Vietnam del Norte o contra la Unión Soviética. Ni siquiera era propiamente una guerra de los EE.UU. contra el comunismo. Fue, básicamente, una guerra de Vietnam del Sur contra Vietnam del Norte y el Vietcong, donde los EE.UU. y Australia eran un apoyo a Vietnam del Sur. Esto plantea, de por sí, un enfoque de la guerra diferente al de una guerra abierta.

2) Los estrateguas y generales de los EE.UU. estaban todos en Washington, tratando de controlar todo desde el Pentágono. Westmoreland no era el general más apropiado para conducir el tipo de guerra en la que degeneró Vietnam. Por lo demás eran generales que no creían en la capacidad de sus propias tropas.

3) Como el objetivo no era Vietnam del Norte, la estrategia fue una estrategia de contensión. Los ataques a Vietnam del Norte se redujeron a bombardeos estratégicos, bloqueos y un par de operaciones élite bien ejecutadas pero que contribuyeron poco al esfuerzo de la guerra.

4) La estrategia contra el Vietcong y las ocacionales tropas norvietnamitas en el sur, consistían usualmente en ir a una aldea, limpiarla de guerrilleros y norvietnamitas y salir. Al poco tiempo el Vietcong regresaba a la aldea así que el ciclo tenía que repetirse. Esto contribuía muy poco a la moral de la tropa gringa que tenía que limpiar la misma aldea varias veces. En los sitios donde peleaban los australianos o los survietnamitas había menos guerrilleros del vietcong.

Bueno, y hay muchas más causas que contribuyeron.

Lo interesante sería ver, que experiencia se puede concluir de Vietnam dentro del escenario colombiano.

— Carlos Th
[E-mail: if you want to contact me by email, replace my-deja for yahoo.]

WI US invaded Colombia

news:3C163E56.C7B6A28@my-deja.com

A recurrent them in Colombia is a US invasion in our territory, that some people would even want in order to solve our problems. However there is something that stop the US to commit troops in Colombia and is the fear of another Vietnam.

Given the way the Gulf War and the Afgan campaigns have been fought, it seems that repeating Vietnam is not longer something that the USA is afraid of.

As I actually think, for the USA it is much better to have a friendly government in Colombia protecting their oil and banana interests and controling the guerrillas and the drug trade than actually invading a 40 million inhabitants country and dealing directly with those problems.

Which leads to a possible POD. What if there is not a US friendly government in Colombia. The problem is that I cannot find a plausable way to bring a US hostile regime in Colombia. Leftist movements have always been to small with the possible exception of the massacred Patriotic Union (above 15% popular vote in their top in the middle of the 80’s) or the demovilized M-19 guerrillas (around 25% in the constitutional assembly in 1991), however they were still too far behind from traditional parties, and not too US hostile to have trigger a US invasion if they happened to have win.

BTW, any POD that had a non-masacred Patriotic Union supporting M-19 presidential candidate in 1990 in the absent of Cesar Gaviria in representation of a martirized Luis Carlos Galán (most plausible scenario to have a left regime by democratic means), I dubt will put a US hostile left regime, not even close to Hugo Chavez in Venezuela.

I also cannot see a plausible way for a US hostile regime to had reached the power by the arms.

So, without a US hostile left that will nationalize oil, legalize drugs and pretend to outcompete Chiquita, I can only think on terrorism to have triggered a US invasion.

The two main sources of terrorism against the USA would have been the leftish rebel groups or the drug barons. Even if both these groups had attacked US interests in Colombia, none of them have ever attacked US interests in the USA. I cannot see the FARC nor any other rebel group to be too dumb to have bombed the Twin Towers, nor that fanatical into their ideology.

However, giving the modus operandi of people like Pablo Escobar or Gonzalo Rodriguez Gacha, its not hard to me to imagine they doing such things. A dumb thing to do, still, but still not ASB driven.

POD: “Los Extraditables”, the group formed by drug traffickers Pablo Escobar and Gonzalo Rodríguez Gacha to fight extradition to the USA, decide to perform more bold actions when Rodríguez Gacha is killed when persecuted by the Colombian Army in 1990. In a coordinated attack, one ton of TNT is exploted from a truck infront of the US embassy and an American Airlines plane is exploted while flying from Bogotá to Miami, in May 1990.

Combined with three presidential candidates assasinated in Colombia, persistent car-bombing, the presedence of drugs as a casus belli (Panama), and the leftist rebels; president Bush launches an invasion.

However: Bush is invading a nation governed by a friendly regime, even if that regime seems unable to stop terrorism and drug trade. Also, Bush will be invading just before the scheduled presidential elections and just after the parliamentary ones, so interrupting the electoral process of a democratic country.

Most of the Colombian military is very US friendly, so is President Barco. They would not be willing to fight a US army that will help them to combat their enemies: leftist rebels and drug dealers, however they would not like either to be bypassed, nor Colombian souveranity violeted by the invaders. They will face the disjuntive of surrender the souveranity of their nation or to fight superior army they actually want to join.

Now what. What would be the strategy used for the USA to invade Colombia and control the guerrillas thread but mainly the drug related terrorism.

How would the international community react? NATO? UN? While these drug dealers are a clear and present danger to the USA, they are not a state, nor are they harbored by any state, and the USA is even invading a democratic in the midle of the presidential election which is little of a justification.

Is there any more plausable scenario that would have triggered a US invasion on Colombia between 1970 and 2000?

— Carlos Th
[E-mail: if you want to contact me by email, replace my-deja for yahoo.]

El negocio del servicio público

news:3B6EB56D.2CC6696E@my-deja.com

Tiendo a inclinarme más por la postura del alcalde Antanas Mockus que por la del gremio de transportadores de Bogotá y la razón no es sólo el resentimiento de un gremio que ha paralizado a mi ciudad sino que viene además de los argumentos que las partes: el gremio, el alcalde, los ciudadanos, etc. han expresado en estos días.

Escribo esto mientras observo a la carrera 15 bastante despejada. En parte tal vez porque hoy es día de puente, de los puentes reales y no de los lunes festivos que hemos optado por llamar puentes. Ayer fue domingo y mañana es festivo: la conmemoración de los 182 años de la batalla del Puente de Boyacá. Además celebramos hoy los 463 años de fundación de nuestra ciudad. Pero la principal razón por la cual hay pocos automóviles, camiones y busetas por la usualmente congestionada carrera 15 es por el paro de transportadores.

En Bogotá sobran buses y taxis para cubrir la demanda de transporte público. En gran medida esto se da porque en Bogotá el transporte público ha sido siempre un negocio: un buen negocio para algunos, un mal negocio para muchos, pero, al fin y al cabo, un negocio.

Los taxis han sido una solución al desempleo. No importa que no se necesiten y que, por lo tanto, la cantidad de vehículos amarillos y de personas empleadas en este negocio se canibalicen mutuamente. Ahora que hay una propuesta para que se organicen simplemente se asustan con el cambio y exigen que no les quiten sus puestos de trabajo.

Y esto es porque el esquema del negocio no está diseñado para ofrecer empleo sino para copar, con algo, los huecos del sistema de transporte. No importa si somos más los ciudadanos que en búsqueda de una calidad de vida, necesitamos un medio de transporte eficiente, el trancón permanente es necesario para que unos pocos tengan empleo.

Y todos los argumentos de los transportadores, de los taxistas principalmente, están centrados en un esquema de negocios que es hasta absurdo… y lo peor, un esquema de negocios que en últimas va a ser favorecido por la medida de la alcaldía, si es que internamente no logra autoajustarse.

Más complejo es el tema de los buses y busetas. Más complejo porque es un problema de fondo pero que en últimas está basado en un concepto de negocio para algo que debe ser un serivicio público. Y es que no hay nada de malo en obtener ganancias de un servicio público como lo haría una eficiente empresa de teléfonos, energía o agua potable: el problema es el enfoque.

Cómo el transporte público de Bogotá ha sido enfocado como un negocio, no hay ningún tipo de ingeniería de transporte para crear nuevas rutas. El recorrido promedio de una buseta es absurdamente largo y complicado pero es la forma en que puede atravezar una ciudad tan grande como Bogotá exprimiendo las rutas secundarias y aprovechando tramos de varias vías principales. Para el usuario la alternativa sería tomar varios tramos con varios transportadores y desplazarse rápido pagando tres o más pasajes o pagar un sólo pasaje para un sightsing de los trancones de Bogotá.

La así llamada guerra del centavo parte de un negocio mal estructurado, donde cada conductor tiene que conseguir al máximo número de usuarios a costa de los demás conductores y de los usuarios mismos. Una señora de edad que necesita medio minuto en desencaramarse de lo alto de un chasís de camión con carrocería de bus es un mal negocio para el conductor quien no ve inconveniente en arrancar antes de que la señora termine de bajarse. Ese medio minuto es precioso para el conductor que necesita ir a la siguiente cuadra a recoger a otro sufrido usuario.

Pero cuando les montan una competencia que está pensada como un serivicio, y aún así es rentable, la opción de estos transportadores no es la de organizarse para prestar un buen servicio sino que, enfocados en un esquema de negocios que se ve amenazado, se canibalizan mutuemente prestando un peor servicio que buscan defender a toda costa… y cuando se ven amenazados por una nueva legislación buscan paralizar la ciudad como una medida de fuerza para que las cosas sigan siendo como antes: como cuando el usuario importaba un pito.

— Carlos Th

La policía por fuera del ministerio de defensa

news:3B5DAD3A.2DDBD8AB@my-deja.com

Algunas propuestas:

La policía por fuera del ministerio de defensa.

Es de suponer que el objetivo del ministerio de defensa (antes llamado ministerio de guerra) es el de defender a la nación colombiana de un ataque, generalmente externo. Como tal bajo su cargo se encuentran las fuersas militares que son las que ejecutan esta misión.

El objetivo de la policía no es propiamente defender a la nación sino proteger a la ciudadanía como una parte del sistema de administración de justicia, aquello que en inglés llaman law enforcement.

Ahora, hay cosas en las que los papeles de un cuerpo policial y un cierpo militar se encuentran: el uso de las armas. Una milicia sin armas carece de los instrumentos para defender una nación se es atacada por un enemigo armado. Una policía sin armas carece de los instrumentos para someter a un criminal si este está armado. Pero el objetivo de las armas es diferente para cada cuerpo. Un cuerpo militar se prepara para hacer la guerra mientras que la policía se prepara para mantener el orden.

Sólo cuando “el orden” es igual a la guerra, es que ambas funciones se entremezclan… y es aquí donde toca abrir un paréntesis para ver la realidad de nuestra nación.

En Colombia el problema del bandolerismo y de la insurgencia se ha tratado como un problema militar. Gracias a nuestra tradición de guerras civiles durante el siglo XIX, las milicias se han creado, más que para combatir las amenazas extranjeras, como un instrumento para imponer una política y de esos ejércitos partidistas es que nace nuestro ejército nacional y nuestra policía.

Casi no hemos tenido conflictos externos. La misma independencia tuvo mucho de guerra civil y eso es claro con las denominaciones que se daban en la época: no era una lucha de criollos o americanos contra españoles sino de patriotas contra realistas. Alguna incursión ecuatoriana, la guerra contra el Perú a principios del siglo XX, la declaración nominal de guerra a Alemania durante la segunda guerra mundial que no se reflejó en el envío de tropas a luchar en Europa y la participación de Colombia en Corea como parte de las Naciones Unidas.

Por eso nuestas fuerzas militares han estado muy entretenidas en la problemática interna y que fácilmente los gobiernos han usado para combatir o controlar a los bandoleros, a los del partido de oposición o, más adelante, a las autodefensas de Marquetalia.

Las fuerzas militares se preparan para la guerra. Si decidimos que hay que controlar el crimen como si fuera una guerra: la guerra contra el crimen, la guerra contra el narcotráfico, etc. entonces tiene sentido que sean las fuerzas militares las que se encargan del control del crimen.

Por otro lado, si se tiene en cuenta que el crimen no es una amenaza externa a la nación, sino que el crimen es un acto privado de los ciudadanos contra los ciudadanos, entonces al crimen no se le hace la guerra sino que se le somete a la justicia. Es aquí donde interviene todo el aparato de sometimiento a la justicia: la policía y la fiscalía que investigan, la fiscalía que acusa, la policía que detiene, los jueces que juzgan, los defensores del pueblo que se encargan de evitar que los diferentes organizmos se extralimiten, las prisiones que contienen a los criminales convictos, etc.

En este aparato de sometimiento a la justicia interviene el poder judicial, sin duda, pero también el ejecutivo. En el caso colombiano actual, vemos al ejecutivo a través del ministerio de defensa como jefe de la policía, y el ministerio de justicia como el encargado de las prisiones y vemos al poder judicial en los jueces, en los fiscales y en la policía judicial (CTI: Cuerpo Técnico de Investigación) adscrita a la fiscalía.

Personalmente creo que el ordenamiento del aparato de sometimiento a al justicia es un tema bastante complejo. Me parece útil la independencia de la fiscalía frente al ejecutivo, pero preferiría ver a la policía judicial y a la policía nacional en una sola institución por fuera del ministerio de defensa.

En últimas, preferiría tener una policía más civil y menos militar, que asegure el cumplimiento de la ley tanto en el campo como en las ciudades y las cabeceras municipales. Y, desde luego, que no existan guerrillas ni paramilitares y si hay grupos terroristas y criminales que masacran y dezplazan campesinos, la policía esté en capacidad de combatirlos, no como una guerra sino como una forma de controlar el orden para el servicio de los ciudadanos.

Aún hay un camino largo para llegar a ese entonces… en la situación actual sacar al ejercito de la lucha contra la insurgencia, el paramilitarismo y el narcotráfico es algo medio utópico. Dejar de llamarlos “soldados” por “policías” y decir que ya no son parte del ministerio de defensa sino del de justicia es sólo cambiarle de nombre a la situación.

¿Opiniones?

— Carlos Th

Un estado fuerte…

news:3B5C912A.A28F5E3F@my-deja.com

Algunas propuestas:

Fortalecimiento del estado. El estado debe ser lo suficientemente fuerte para combatir las amenazas que surjan para la población. Un estado fuerte que se evidencie en, por ejemplo, una oficina de atención a desastres que pueda reaccionar ante un terremoto, rescatando a las víctimas, dando albergue decente a los damnificados mientras reconstruye la infraestructura dañada, canalizando los recursos para que la reconstrucción sea rápida, etc. Un estado fuerte que se refleje en la pronta respuesta a la injusticia, tanto la cometida por los delincuentes comunes como por los mismos funcionarios corruptos del estado.

El fortalecimiento del estado significa un fortalecimiento de las fuerzas armadas del estado, tanto de la policía como de las fuerzas militares. La policía debe garantizar a los ciudadanos la protección ante la delincuencia mientras que las fuerzas militares deben prestar a los ciudadanos protección ante amenazas externas y, en casos extremos, apoyo a la policía cuando un problema delicuencial se agrave.

El fortalecimiento del estado significa también un fortalecimiento de los organizmos de control: de la fiscalía, de la procuraduría, de la contraloría, de la defensoría del pueblo y de las cortes y juzgados. También del sistema penal. De esta forma podemos garantizarle a la ciudadanía que puede vivir a salvo de la delincuencia y de la corrupción. Garantizarles también que el estado mismo no se va a convertir en el opresor. Buscar que porque el vecino me tiene envidia no me vaya a acusar de bruja y me quemen en la hoguera sin que me hayan realizado un juicio justo.

El fortalecimiento del estado no significa un crecimiento desordenado del estado. No significa que se aumenten sin control el número de puestos que devengarán un salario público de debe salir de los bolsillos de los contribuyentes. No. El fortalecimiento del estado significa que los procesos deben hacerse más eficientes y más eficaces y que lo que sobra sobra.

El fortalecimeinto del estado no significa que sea el estado el bien último. Es el pueblo (ricos y pobres), son las personas, los individuos, el bien último. Un estado fuerte no es sinónimo de fascismo… no necesariamente. El estado tiene una función: servir, y esta es también la función de los funcionarios del estado, de los servidores públicos: servir.

Y esto lleva a que el estado deba ser transparente. Las personas no deben trabajar para el estado, sino el estado para las personas. No hay que trabajar para pagar impuestos y llenar papeles, sino para uno mismo, y los mismos funcionarios del estado no deben trabajar para el estado sino para el pueblo que legitimiza al estado.

Porque algo importante, la fortaleza del estado debe partir de su legitimación y de su legitimización por el pueblo. Cuando el estado no representa al pueblo no es fuerte, o es fuerte sólo por la fuerza física, por el temor que las armas producen. Se tienen así estados débiles como el colombiano, o caemos en el extremo de los estados absolutistas como la Alemania nazi o la Unión Soviética.

El estado debe partir del pueblo quien en elecciones libres escoge a sus gobernantes y a sus representantes, quienes se encargarán de la cosa pública (res publica >república), con la legitimidad que el pueblo les da y para servicio del pueblo todo, no como una masa sino como la reunión de todos los ciudadanos, de todas las personas, de todos y cada uno de los individuos.

Ahora bien: ¿quién señala cuáles de estos puntos son de izquierda y cuáles de derecha?

— Carlos Th

La gran conspiración, continuación

news:3B3C9E2A.43E2DE0D@my-deja.com

Ya hemos visto como la NSA está conspirando en contra de Colombia, hay sin embargo algunos detalles que vale la pena aclarar.

Las FARC no son una conspiración de la NSA. Los ideólogos de esa organización subversiva tales como Jacobo Arenas e Iván Cano han desconocido que han sido utilizados por la NSA para su propósito de vengarse de los colombianos, lo mismo que jefes militares como el Jorge Briceño (Mono Jojoy) o Romaña.

Ni Carlos Castaño ni ningún otro de los líderes de las autodefensas son agentes de la NSA, sin embargo acordémonos que Gonzalo Rodríguez Gacha síi era un agente y fue quien empezó a crear a los grupos de autodefensas del Magdalena Medio y quien en últimas reclutó a Fidel Castaño para formar las autodefensas de Córdoba y Urabá. Estas autodefensas, mentadas por la NSA a través de agentes como Jair Klein (sp?), tomaron vida propia y, aunque ninguno de sus líderes es de la NSA, si están infiltradas por la agencia y muchas de sus actuaciones obedecen a los planteamientos desestabilizadores de la NSA.

Ningún presidente colombiano, con las excepciones de Bolivar y Gaviria, han pertenecido a la NSA, sin embargo la NSA está involucrada en las más altas esferas del poder político y de las oligarquías de Colombia.

Aún no he descubierto cual de los colaboradores de SCC es de la NSA, pero basado en las anteriores investigaciones de jcordob y de la forma de actuar de la NSA, estoy casi seguro que cor…@ucs.orst.edu y Firmsteel son parte de los caracteres que la NSA ha creado para desinformarnos. ¿O es jcordob el infiltrado? Eso sí: juro que yo no soy.

Ni los rosacruci ni los templarios han sido parte de la NSA. Todo lo contrario, el carácter místico y secreto de estos grupos ha sido una forma de contrarrestar el carácter secreto de la NSA sin despertar alarma en el público. Los masones son una logia aparte, infiltrada parcialmente por la NSA, sin embargo los masones han desconocido que la NSA existe. Es así como la NSA logró colar en la logia masónica a personajes como Bolivar y Washington.

En cuanto a los grandes asesinatos políticos en Colombia y la Nueva Granada, la NSA ha estado involucrada como víctima, victimario o instigador.

Al mariscal Sucre no lo asesinaron por ser venezolano sino por ser de la NSA. Lo mató una secta neotemplaria caucana que descubrió sus vínculos sih’ounitas. A Gaitán lo mató el NSA en una conspiración más compleja de cualquiera que Paul Wolf pueda imaginarse. Recordemos que la CIA no es más que una fachada de la NSA por medio de la cual reclutaron a Roa Sierra quien se encuentra actualmente en una casa de retiro en Palm Beach bajo otro nombre. Por otro lado Galán no fue asesinado directamente por la NSA, pero si fue instigado por ellos: Rodríguez Gacha fue metiéndole la idea a Pablo Escobar que si Galán llegaba a la presidencia lo meterían en un prisión de máxima seguridad en gringolandia así que Escobar decidió atajar a Galán. Su muerte fue tan solo un acto de terrorismo contra el pueblo colombiano, pero con lo que no contaban era con que el jefe de debate de Galán, el agente de la NSA César Gaviria, iba a ser señalado como el sucesor de Luis Carlos y terminaría en la presidencia de la república.

Hay otros detalles de la historia universal donde la NSA ha estado involucrada. Recordemos que en europa muchas veces confundieron a los Sih’ounitas con los Sionistas, es por eso que cuando un asesor del Zar encontró un documento de unas reuniones de la NSA los tradujo como los Protocolos de los Sabios de Sión y en su pésima traducción y movido por sus propios prejuicios, atribuyó la gran conspiración mundial sih’ounita como una conspiración mundial judía.

Estos documentos fueron decisivos en el antisemitismo de finales del siglo XIX y la primera mitad del siglo XX y que desencadenara en el holocausto judío perpetrado por Hitler y sus secuaces. No sobra aclarar que los agentes de la NSA infiltrados en el partido nacional-socialista de los trabajadores (Nazi) se encargaron de desinformar lo suficiente para que los líderes nazis siguieran creyendo que fueron los judíos y no la NSA quienes conspiraban contra la raza aria.

En parte la guerra, y principalmente la mundialización de la guerra de 1939, fue instigada por la NSA, quienes convencieron a Yamamoto de atacar a Pearl Harbour para que el agente F.D. Roostvel tuviera la excusa perfecta para meter a los EE.UU. en la guerra. Desde luego, fue la misma NSA quien convenció a Hitler de declararle la guerra a los EE.UU. una vez estos le habían declarado la guerra al Japón y así podía la NSA borrar los datos de sus actividades en Europa antes de que los judíos los descubrieran por traícionar la aliansa que llevaban desde la caída del imperio romano de occidente.

Varios presidentes de los EE.UU. han pertenecido a la NSA, comenzando por Jorge Washington y terminando con Jorge Bush padre. El actual presidente no lo es y hasta donde sé desconoce la verdad sobre su padre, quien deliberadamente perdió las elecciones de 1992 para no despertar sospechas.

— Carlos Th