El placer de especular

Encapuchados lanzaban papas explosivas, por @presidiario1728

Inició el Tratado de Libre Comercio entre Colombia y los Estados Unidos y, como era previsible, un sector de la sociedad autodenominado como “sectores sociales” o etiquetado como “la izquierda” salió a protestar.  Según reportes que oí hubo encapuchados en la Universidad Nacional amenazando el tráfico en la Carrera 30 y la Calle 26 y otros tantos en la Universidad Distrital haciendo disturbios por la Avenida Circunvalar.   Disturbios que incluían la explosión de las así llamadas “papas bomba”.  Escuché también de disturbios similares en la Universidad de Antioquia.

Por la mañana la noticia era la desactivación de un carro-bomba dirigido al comando de la Policía.  Por un aparente desperfecto mecánico la camioneta cargada de explosivos se averió en el céntrico barrio residencial y comercial Eduardo Santos.  La bomba fue completamente desactivada por las autoridades.

Foto de los vehículos afectados, por @sanchezjuma

El día se puso más “interesante” después.  Antes del medio día explotó una bomba en la Calle 74 con Avenida Caracas en lo que a todas luces fue un atentado contra el abogado, ex Ministro de Interior y Justicia y conductor de radio Luis Fernando Londoño Hoyos.  Una “bomba lapa” fue colocada sobre el capó de la camioneta blindada en la que se transportaba el exministro.  Un escolta retiró el artefacto el cual explotó causando la muerte de este escolta, el conductor del vehículo y causando graves heridas al abogado, a un conductor de buseta que se encontraba al lado y a muchos otros transeúntes.

Carlos Fuentes

Por la tarde se conoció la noticia sobre la muerte del escritor e intelectual mexicano Carlos Fuentes.  Salvo esta última noticia vienen las especulaciones sobre si los hechos anteriores estaban conectados o no.

Fernando Londoño

Londoño Hoyos fue ministro del hoy expresidente Álvaro Uribe Vélez y trabaja actualmente como director y conductor del programa de opinión “La hora de la verdad” de la cadena Radio Super, desde donde defiende las ideas políticas y la gestión del gobierno pasado.  Es reconocido como una de las voces más importantes de “la derecha” colombiana.  Antes de ser ministro fue abogado litigante y representó en muchas ocasiones a demandantes contra el estado.  En su actividad privada se hizo poseedor de acciones de la empresa Invercolsa que en su momento estaban disponibles sólo para empleados.  Londoño, siendo contratista y no empleado, adquirió un importante paquete de acciones en lo que muchos, incluyendo la Procuraduría General de la Nación y el Juzgado 28 Civil de Circuito de Bogotá consideraron ilegal.  Sin duda la lista de enemigos personales e ideológicos de Londoño Hoyos es bastante grande.

Adicionalmente ayer se votaba en la Cámara de Representantes el proyecto de la ley Marco Legal para la Paz, de la cual el expresidente Uribe y varios de sus escuderos, incluido Londoño Hoyos, han sido férreos opositores.

No han faltado las especulaciones sobre si el atentado contra Londoño vendría de sectores obscuros de la derecha para enturbiar el proyecto de ley que permitiría una eventual paz con las guerrillas que supuestamente Uribe y su gobierno estuvieron a punto de derrotar pues si el atentado fuere atribuido a las Farc, como enemigo natural del exministro, no tendría sentido premiar a las guerrillas con una ley de impunidad.

También hay quienes dicen que el atentado no pudo provenir de las Farc por ello mismo: porque sería un tropiezo para demostrar voluntad de paz.

Desde finales de los años 1990 las Farc abrazaron el terrorismo “puro” como una forma más de combate contra el estado.  Antes de ello las guerrillas colombianas no se caracterizaban por ataques indiscriminados contra la sociedad civil o atentados con bombas contra figuras públicas, aunque para la definición de muchos el sólo hecho de alzarse en armas y combatir a la fuerza pública ya los convierte en terroristas.  Con anterioridad los atentados con bombas fueron casi exclusivos de grupos narcoterroristas como la agrupación Los Extraditables del Cartel de Medellín.

En los años 1990, las Farc empezaron a usar dispositivos explosivos improvisados en cilindros de gas vacíos que podían ser arrojados (nunca supe cómo los arrojaban).  Estos cilindros bomba eran arrojados principalmente contra puestos de policía, los cuales por ser primordialmente cuerpos de seguridad ciudadana (y no combatientes antiinsurgentes) se encuentran en los centros urbanos de pequeños municipios.  Los cilindros bomba producen una destrucción indiscriminada lo que unido a los poco precisos mecanismos de lanzamiento producían un gran daño a la población civil cercana a los puestos de policía.

Los defensores de turno de la guerrilla decían que no se les podía pedir a las Farc armas de precisión como las que poseían las fuerzas armadas constitucionales y que era responsabilidad del estado de poner combatientes en medio de la población civil.  (Repito, un Policía no es un combatiente sino un servidor civil.)

En 1999, sin embargo, estalló una bomba frente a las oficinas de la Federación Nacional de Fondos Ganaderos en Bogotá, causando daños en la casa que fungía como oficina y destrucción, heridos y muertos entre las personas que pasaban entonces por la calle.  Las Farc fueron identificadas como los autores de ese atentado y, desde entonces, no han sido tímidas en colocar bombas destinadas a causar daño en instituciones civiles no combatientes y terror en la sociedad.  Uno de los casos más sonados la bomba en el Club El Nogal en pleno gobierno de Uribe y ministerio de Londoño Hoyos.  Uno menos conocido (anterior incluso a la FNFG), fue el atentado de Santo Domingo (Arauca) cuando en medio de combates con las fuerzas armadas las Farc detonaron un carro bomba que mató a varios civiles, incluidos niños, y los hechos fueron luego atribuidos a bombas racimo lanzadas desde aviones de la Fuerza Aérea Colombiana FAC.

La tesis de que el atentado contra Londoño Hoyos no favorece a las Farc porque enturbiaría la aprobación de la ley Marco Legal para la Paz no tiene sentido a la luz de lo que las Farc han demostrado en los últimos años.  En mi opinión a las Farc les vale huevo que aprueben o no esa ley.  Como les vale huevo si con el atentado convertían a Londoño Hoyos en un mártir de la derecha colombiana.  Tampoco creo que las Farc fuesen tan brutas de creer que matando a Londoño callaban a la derecha.

Sin embargo, desde la lógica que han mostrado las Farc este atentado tiene sentido.  A las Farc como grupo extremista no les interesa callar a los extremistas del otro espectro político.  Dentro de la lógica de las Farc es más importante debilitar el centro porque con un centro debilitado las voces moderadas pierden audiencia y son más proclives a gravitar hacia cualquiera de los extremos.

E internacionalmente la extrema derecha, aún hoy, es más rechazada internacionalmente que la extrema izquierda.  Colombia, dividida entre esos dos extremos, estaría en una guerra donde ambas partes recibirían un grado de apoyo moral, económico e, incluso, militar de la comunidad internacional.  Una institucionalidad destruida y, eventualmente, una capacidad de tomarse el estado.

Por el contrario, una democracia fuerte bajo principios políticos liberales, donde el pueblo encuentre solución a sus problemas dentro de la propia institucionalidad, donde se pueda discutir abiertamente de las distintas formas de resolver los problemas sociales y con compromisos y posturas moderadas, deslegitima completamente la lucha armada de los extremistas.

En una democracia funcional las Farc no tendrían otra opción a acabar la guerra que rendirse, lo cual aún con leyes benévolas como las que sugiere el Marco Legal para la Paz, sigue siendo una derrota.

Las Farc nunca estuvieron ni medianamente cerca a ganar la guerra y no lo están hoy.  Pero nunca, ni en los momentos más duros de la doctrina de la Seguridad Democrática del gobierno de Álvaro Uribe Vélez, estuvo cerca de ser completamente derrotada.  Mientras ellos crean que aún tienen una esperanza de continuar su absurda lucha lo seguirán intentando.

Y dentro de ese sentido asesinar a una de las voces más activas de la derecha dura cumple varios objetivos: enviar el mensaje de que los enemigos de su revolución no están a salvo (y de paso declarar a ese tipo de derecha como su enemigo), crear confusión en la población civil (terrorismo) y polarizar el país: una justificación para continuar peleando.

Pero las Farc no son el único enemigo de Fernando Londoño Hoyos.  En estos momentos, con la información que conozco y que han revelado las autoridades no hay plena certeza de que sí hayan sido las Farc los perpetradores de ese atentado.  En mi opinión sí son los más probables autores, pero afirmar que lo son y la justificación que acabo de dar no es más que especulación de mi parte.

Igualmente hay indicios de que el atentado que intentaron por la mañana contra el comando de la Policía hayan sido las Farc y si ambos atentados hubieran cumplido su objetivo el grado de caos que habría hoy en la ciudad sería bastante alto.

En los pasados disturbios contra Transmilenio, de los que hablé en este blog, han surgido evidencias de que las acciones más violentas fueron coordinadas por las Farc.  Probablemente no fueron las Farc las que incitaron las protestas, pero sí aprovecharon para aumentar el caos.

Y esto ata el tercer elemento con los que inicié este post: las protestas en universidades públicas contra el tlc.

Creo firmemente que las acciones más violentas registradas ayer por los protestantes anti-tlc tuvieron participación de las Farc.  Repito: no creo que todos los que se oponen al tlc sean farianos, simpatizantes de las Farc o idiotas útiles de la insurgencia.  (Y, desde luego, mucho menos estoy diciendo que los estudiantes de universidades públicas sean guerrilleros.)  Pero sí creo que las Farc tenían interés en infiltrar esas protestas como una forma de aumentar el caos.

Y si creemos que ayer era una fecha muy especial para el actual gobierno, sin duda la resonancia de todos estos actos juntos hubiera sido un ruidoso (si no muy claro) mensaje.  Un mensaje de que las Farc seguirán luchando y que no se sienten derrotadas.

Ayer quería escribir sobre el tlc.  Sobre cómo veo el Tratado de Libre Comercio entre Colombia y los Estados Unidos a la luz de los motivos por los cuales sigo insistiendo en la creación del Partido Pirata Colombiano.  Pero eso tendrá que esperar.

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